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lunes, 4 de junio de 2012

NI LOS ERRORES AJENOS EXCUSAN LOS PROPIOS, NI LOS PROPIOS BORRAN LOS AJENOS



A VER SI EN ESPAÑA SE INFORMA DE LO QUE OCURRE FUERA, PORQUE PARECEMOS TONTOS

(actualización a 5 de junio de 2012: un ejemplo de libro de la vagancia y la incultura de nuestros "medios")

UBIQUE FABAE COQUUNTUR
(atribuido a Licinio, aprox. 127 d. C. Trad: EN TODAS PARTES CUECEN HABAS)


Después de haber criticado a fondo, en este blog de difusión muy limitada, cómo se han hecho en España las cosas durante las dos pasadas semanas, en relación con el déficit y la crisis bancaria, después de haber clamado por una seria reducción del coste de nuestro "Estado de las Autonomías", puedo tranquilamente decir que en POR DERECHO no se piensa ni se actúa como en nuestros grandes "medios de comunicación", donde se constituye en gran titular cualquier opinión, más o menos autorizada, que resulte desfavorable para España (en estos momentos, muy gravemente desfavorable) y donde tantísimos comentaristas e informadores, parecen creer, con una ignorancia enciclopédica y una necedad bíblica (es en la Biblia donde más y mejor se habla de la necedad), que todo lo foráneo es oro puro y todo lo propio, hojalata.

Los que más crean opinión pública, en España, son hoy, junto con la clase política y adelantándola, el primer problema de este país. No leen ni en francés ni en inglés ni en alemán ni en italiano (del chino y el ruso más vale no hablar). Más sencillamente: no leen y, por tanto, no se informan. Pero, eso sí, son capaces de escribir o de hablar (¡ay las radios!) de cualquier materia. Si viajan por ahí no se enteran de nada y han dado en resucitar unas actitudes pretendidamente regeneracionistas, que resultan ser de un derrotismo penoso, falseador de cuanto se les pone por delante y causante del más inútil desaliento. Desacreditados ellos en España, es como si pensaran redimirse desacreditando a España. Analfabetos acríticos en los tiempos de las burbujas y de las excesivas alegrías, en los que llegaron a oficiar de voluntariosos palmeros, han pasado a ser los campeones del “me duele España”. No conocen medianamente ninguna Universidad extranjera (de Europa, no digo ya estadounidense, africana o asiática), pero nuestras Universidades son las peores del mundo universo. No han leído documentos de la Unión Europea ni han tenido que someterse a su burocracia, pero los funcionarios europeos son, cada uno, como cualquiera de los siete Sabios de Grecia y la burocracia europea les parece eficacísima, inteligente y rápida, mientras que los funcionarios españoles somos todos ineptos y vagos y nuestra burocracia es condenable sin remisión. Los políticos españoles son todos trincones y medio tontos, pero, al parecer, ni la avaricia, ni la estulticia ni la pereza han rozado o manchado nunca a los políticos europeos, por no hablar de los estadounidenses, los brasileños y los chinos.

Y, hombre (o mujer), tampoco es así.

Podría seguir y no parar. Pero este modesto blog lo leen personas inteligentes y me parece que es suficiente. Resulta que esta ausencia de datos, de cerebro y de criterio de tantos "informadores" y "opinadores" está haciendo mucho daño a millones de españoles de a pie, que si no merecen del todo el nivel de la clase política española, menos aún el de nuestros medios de comunicación.

[ACTUALIZACIÓN: DE NUESTROS "MEDIOS", LIBERA NOS DOMINE. El ejemplo de libro de la seriedad informativa y del sentido de responsabilidad de nuestros medios es éste: a las 15.57 horas del 5 de junio de 2012, procedente de Reuters y DPA, EL MUNDO on line (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/05/economia/1338898106.html) se descuelga con este titular: "Ellos no quieren. Son demasiado orgullosos. Es la arrogancia fatal", afirma la citada fuente sobre el Gobierno de Rajoy".  Si leen la noticia, verán que "la citada fuente" no es tal, por que no se cita a nadie. Pero también procedente de agencias, a exactamente la misma hora, EL CONFIDENCIAL on line(que se supone que es de lo mejorcito en información económica) (http://www.elconfidencial.com/economia/2012/06/05/los-espanoles-son-demasiado-orgullosos-para-ser-rescatados-es-una-arrogancia-fatal-99385/ ) titula: "Los españoles son demasiado orgullosos para ser rescatados. Es una arrogancia fatal". Aquí, como pueden comprobar, se menciona a "un alto funcionario presente en el GT", al que citaría Reuters, pero que, al parecer, carece de nombre. Otras personas, con nombres y apellidos, dicen esto y lo otro (Schäuble, AltajafFabius), pero no: a quien hay que poner en los titulares es a un individuo anónimo del que cabe dudar si existe. Lo más llamativo del asunto es que el anónimo "alto cargo" (y quienes le repican en esta España a merced de ignorantes con ilimitado atrevimiento y cráneos llenos de serrín) parecen ignorar que la expresión "fatal arrogancia" está acuñada y difundida universalmente -en los ámbitos con alguna cultura, se entiende, pero precisamente con alguna cultura económica e ideológico-política- por haber sido la traducción aceptada del título del último libro de FRIEDRICH HAYEK, The Fatal Conceit: The Errors of Socialism Routledge, Londres, 1990 (La fatal arrogancia. Los errores del Socialismo, volumen I de las obras completas, Unión Editorial, Madrid, 1990) La arrogancia a la que Hayek se refiere es la de los planificadores centrales y no tiene nada que ver con la que tendría España al no pedir el rescate. Casi cualquier alemán conoce el dicho alemán: stolz wie ein Spanier, orgulloso como un español. De ahí podría "un alto funcionario", si fuese alemán, colgar su gracieta sobre nuestro orgullo, pero no del polémico libro de Hayek, salvo que el "alto funcionario" carezca de cultura y cuente con que "los medios" le reirán la gracia.]

Primer mensaje: pónganse a resguardo de los informativos de las televisiones, públicas y privadas; pónganse a resguardo de informativos y tertulias radiofónicas. Seleccionen todo lo posible. Sean críticos con lo que escuchan o lean y busquen, busquen por la red, informaciones más fiables y opiniones fundadas. Tampoco on line todo es maravilloso, ni mucho menos, pero los buscadores permiten encontrar bastante material de interés.

Segundo mensaje: si tienen tiempo, no dejen de parar los pies, con comentarios tranquilos y a base de datos, bastantes cosas de las que se publican en esos "medios" por gente indocumentada y, a veces, sectaria. Hay mucha publicidad encubierta, sobre todo negativa, que vale la pena rebatir con serena contundencia.

Hoy seguirá la guerra. Porque estamos en guerra. Simplificando, la cosa está así: “Que sea España quien pida el rescate de su banca” (ellos). “Que la banca misma pueda pedir y obtener directamente el rescate” (nosotros). Y si aquí se han cometido muchos errores, quienes nos los echan en cara no han sido ni son impecables. Ni son necesariamente más inteligentes, altruistas y laboriosos.

Ejemplos: D. Mario Draghi, actual Presidente del Banco Central Europeo (BCE). Si consultan cualquiera de sus biografías, verán que este caballero ha tenido muchísimo que ver con la actual situación económica italiana, nada buena, y, poco después, como alto ejecutivo (Vicepresidente) en Europa de Goldman Sachs (que ya se había quedado con buenos trozos de la economía italiana), ayudó eficazmente a Karamanlis a ocultar las reales magnitudes de la economía de Grecia. Es un hombre de la oligarquía plutocrática estadounidense. Y ahora no se separa de Frau Merkel. Lo que ha dicho el Sr. Draghi hace unos días sobre España (hay una página de este blog al respecto), le ha venido de perlas a Italia. Tengamos un poco de elemental perspectiva para situar a este “profe” financiero, formado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y metido de hoz y coz en lo más tenebroso de la banca archiespeculativa: éste es uno de los políticos de la era Berlusconi. Berlusconi ha sido el super-rico y super-dominador, increíble desde todos los puntos de vista como personaje real, que sólo se entiende tras un colapso histórico (por ahora el único de Europa Occidental) de toda una clase política, que mangoneaba Italia desde el final de la 2ª Guerra Mundial: en un momento dado, se caen a la vez la Democrazia Cristiana, il Partito Socialista (PSI) y el Partito Comunista. En el marco del reemplazo de ese régimen y el advenimiento de Berlusconi, un marco no precisamente brillante, hay que colocar a Draghi y su curriculum USA.

Frau Merkel, por su parte, es uno de los oscuros dirigentes de la CDU, que, tras una juventud comunista en la RDA, aparece tras el derrumbe del muro de Berlín y emerge después de otro derrumbe político de su partido, la CDU, a causa del escándalo de financiación ilegal que se lleva por delante al Presidente de la CDU, Wolfgang Schäuble (¡sí, sí, también hay escándalos económicos en Alemania!). Ahora, después de regresar Schäuble a la política como Ministro del Interior (donde sostuvo posturas antiterroristas muy extremas en 2007), Herr Schäuble es el todopoderoso Ministro de Finanzas con Merkel. Ambos fueron estrechos colaboradores de Helmut Kohl, a quien cabe considerar, me parece, el último de los grandes políticos alemanes contemporáneos: elemento clave de la reunificación alemana y de la Unión Europea, Kohl, a quien al principio ridiculizaban llamándole die Birne (la pera), ha sido el Bundeskanzler de más prolongado ejercicio de la Historia de Alemania. Merkel fue, de hecho, decisivamente apadrinada por Kohl, y luego le atacó. Pero Kohl criticó muy duramente el año pasado la política europea de Merkel, que es considerada en los círculos más serios e independientes de Alemania como una “tacticista” (así me la han definido varias veces) a ultranza, sin amplitud de miras, de lo que le acusaba Kohl, además de reprocharle haber contribuido a que Grecia entrase en la UE. Por el momento, lo que demuestra esta Bundeskanzlerin, más allá de un aldeanismo cultural patente, es no entender la real implicación económica de Alemania con el conjunto de países europeos y, especialísimamente, con los meridionales.

Ya lo dije hace bastante tiempo, un tanto caricaturescamente: parece que Merkel no entiende que no seamos todos alemanes. Ahora la caricatura se está acercando al retrato. Si sigue rehusando medidas serias para la recuperación de la economía real en países como España o condicionándolas a unos ajustes excesivos, Merkel puede, lisa y llanamente, acabar cargándose a Europa y también a Alemania. No puede estar todo el tiempo quejándose de lo que gastamos los meridionales, porque, entre otras poderosas razones, buena parte de lo que gastamos sostiene la producción y la exportación de Alemania. Y, por supuesto, que no nos critiquen por el AVE (tren de alta velocidad) que muchos miles de millones ganó y sigue ganando SIEMENS con tan fausto motivo.

La semana va a empezar para nosotros con el aspecto de un ring de boxeo: de un lado, una Alemania/Merkel que no quiere ver la necesidad de ayudar si no nos entregamos de pies y manos como país y, en el rincón opuesto, una España/Rajoy que rehusa entregarse, envida fuerte a la grande (o sea, apuesta fuerte) e insiste en su planteamiento porque sabe cuánto perdería Alemania (y Europa) forzando un rescate-intervención de España. En conjunto, pese a los errores recientes (muy graves y que, si fuese posible, que lo es, deberían enmendarse) y a lo poco que me gusta el jugador español, me parece que me voy a poner a seguir la partida junto al lado de España. Porque gente no especialmente inteligente (ni rodeados de genios y personajes impolutos: ¿cuántos altos cargos alemanes han tenido que marcharse por plagiar sus tesis doctorales?) ni especialmente legitimada -porque dicen estar hartos de dar sin recibir y eso no es verdad- está exigiendo a España, que se desnuda -sin duda, se desnuda mal, pero se desnuda- lo que no ha exigido a otros países, además muy diferentes. Y porque los EE.UU. están, por la tácita, apoyando a Merkel y regodeándose en la crisis europea, ahora centrada en España. Y esto me resulta especialmente difícil de aguantar: me parece insufrible que cuando Obama conoce los últimos datos (malos) de empleo en USA, se permita afirmar que la sombra de Europa planea sobre los EE.UU. Como si en los EE.UU. no estuvieran jugando su juego con otras cartas, que no son las europeas y como si el hecho de que no tengan AVE en EE.UU. fuese culpa del derroche español (que conste que tamaña tontería la he visto escrita).

Dicho lo anterior, el Gobierno español se tendría que poner a negociar discretamente muchos flecos, a conceder enseguida algunas de las peticiones de la Comisión Europea y a rectificar también, todo lo discretamente que se pueda, algunos planes: Bankia no se puede “rescatar” como dice Goirigolzarri; el plan del Real Decreto-ley 18/2012, de 11 de mayo, probablemente debe matizarse porque trata por igual a entidades en situaciones muy desiguales. Bastante sorprendente paradoja es que ahora resulte que nuestro pretendido punto más fuerte -nuestra robusta banca- es nuestro muy vulnerable talón de Aquiles. Pero peor paradoja sería salvar entidades financieras muy problemáticas o en quiebra técnica y terminar haciendo quebrar a las más sanas. Todo esto, sin contar con que el Sr. Rajoy, en vez de encabezar la resistencia a reducir el Estado y el gasto publico mucho más en serio (lo hemos pedido aquí hasta el cansancio), debería rectificar con claridad. Tal vez así podría España salvarse y el Sr. Rajoy, rehabilitarse.

miércoles, 12 de enero de 2011

OTRA LEY ESTÚPIDA PARA LA FELICIDAD UNIVERSAL… DE UNOS CUANTOS INFELICES


“POR SI FUÉRAMOS POCOS, PARIÓ LA ABUELA”


“Una sociedad que no humille a nadie y que no permita que nadie sea humillado”
(Dña. Leire Pajín, Palacio de La Moncloa, Madrid – 7 de enero de 2011, al presentar el Anteproyecto de Ley de Igualdad de Trato y la No Discriminación: LIT) )


¿A que es bonito? ¿A que nadie se opone? Yo no, desde luego. Pero una cosa es desearlo y arrimar el hombro para hacerlo realidad y otra, muy distinta, querer hacerlo real por ley, a base de denuncias y de multas.

Como en nuestra sociedad no está suficientemente exacerbado (de boquilla) el número y contenido de los derechos a costa de los más elementales deberes y como no hay apenas reglamentos, prohibiciones, infracciones y multas, el “Gobierno de España”, fiel a su ideario de hacer felices a su minoría de seguidores pagados a base de fastidiar al común de los mortales españoles (y visitantes), ha decidido imponer que todos somos iguales (no ante la ley ni iguales en dignidad: iguales, iguales, absolutamente iguales) y, sobre todo, que nadie puede sentirse desigual sin que otro pague por ello. “Por si fuéramos pocos, parió la abuela”, que decimos en España, sin posible traducción igualmente expresiva.

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El día 1 de enero de 2011, no sabía yo lo mucho que sabía sin saberlo. De verdad que no disponía de información privilegiada cuando se me ocurrió abrir el “blog”, este año 2011, con una entrada que terminaba en estos términos: “seamos optimistas y supongamos que se evita la catástrofe [me refería a la económica: la quiebra de España por la crisis de la llamada “deuda soberana”]. Entonces, la “clase política”, contenta y tranquila en su gran microcosmos de privilegios nomenklaturistas, seguirá sus pasos habituales, los únicos que conoce: recaudar, legislar y reglamentar y vuelta a recaudar und so geht’s immer weiter!, como solían decir al unísono los músicos de la Wiener Philharmoniker al terminar el Perpetuum Mobile de Strauss: y así siempre igual de nuevo. Pero yo espero que, por fin, en el nuevo año 2011 se les ocurrirá, cuando menos, comenzar a elaborar el Código Integral de la Correccióno Codigo de la Corrección Integral (como prefieran) (la corrección cultural, idiomática, política, etc.), para que sepamos, de una vez, qué se puede, no ya pensar, pero al menos decir, sin que a uno le linchen, le multen o le lleven a juicio penal. Ya que las libertades de opinión y expresión han sido tan recortadas que, de hecho, no existen, que nos entreguen, a cambio, alguna seguridad jurídica.”

Lector hubo que, cordial y amablemente, negó que en España estuviesen recortadas las libertades de opinión y expresión y aún más más que, de hecho, hubiésemos llegado al extremo de su inexistencia. A mí quizá se me fuera un poco la tecla en esas frases, pero no me parece que, al hablar, como hablaba, del plano de los hechos, se me fuese la olla. Lo que quería y sigo queriendo decir es que, a base de ciertas normas y de un ambiente suspicaz, intransigente y nada comprensivo con la discrepancia, hay opiniones que no se pueden expresar libremente con la tranquilidad de que, aunque quizá no sean compartidas e incluso sean frontalmente criticadas, no provocarán insultos masivos o represalias políticas o administrativas ni multas o hasta cárcel. En este mismo “blog” se ha dado cuenta (v. post de 22 de noviembre de 2009) de una grave represalia por una opinión en absoluto injuriosa sobre un proyecto de ley. Y en más de una ocasión me he referido también a reacciones desmesuradas, de tono coactivo, ante opiniones más o menos acertadas (¿acaso alguien puede pretender que todos acertemos siempre?), pero no injuriosas ni calumniosas.

Por otra parte, es patente o evidente (es decir, no necesita demostración) que algunos, a causa de su profesión, de su adscripción política, ideológica o filosófica, pueden permitirse expresar en cada momento lo que les viene en gana, del modo más soez y desentendido de la sensibilidad ajena, con la casi absoluta seguridad de que, aun siendo a veces lo que dicen o hacen subsumible en algún tipo delictivo (p. ej., el del art. 510.2; 525.1 ó 543 del Código Penal), nadie -y menos que nadie el Ministerio Fiscal- les pedirá cuentas. Otros, en cambio (en buena medida, esa misma gente tan desahogada a que acabo de aludir), poseen una hipersensibilidad que convierte toda discrepancia o crítica, toda ironía, cualquier disenso con ellos (personas o instituciones), en “ataque intolerable”, que, ciertamente, no es tolerado en lo más mínimo y que desencadena “contraataques” de enorme ferocidad verbal. Si ellos se burlan, la burla es legítima libertad de opinión y expresión. Pero si alguien se burla de ellos o de sus iconos, fetiches, inclinaciones, mascotas, ideas, etc., arman un cisco imponente: han eliminado la blasfemia tradicional para reiventar una neoblasfemia, ésta absolutamente “intolerable”.

Por poner un ejemplo. No el mejor, seguro, pero bastante claro: ellos pueden calificar las corridas de toros como les venga en gana y poner de chupa de dómine, de “asesinos sanguinarios” para arriba, a los aficionados taurinos. No soportarán, en cambio, sin pedir que se tomen medidas contundentes, a quienes opinen y digan -como lo digo yo aquí- que el desfile del “Día del Orgullo Gay” es una apoteosis de procacidad, chabacanería, suciedad y fealdad. Es sólo un ejemplo. Puedo poner otros, pero hoy no me apetece.

Así que, convencido como yo estaba, en el puro umbral del 2011, de que la clase política se dedicaría, por un lado, a mantener y mejorar la maquinaria de su industria extractiva y, por otro lado, a legislar, que es muy barato, se me ocurrió esperar un “Código Integral de la Corrección” o “Código de la Corrección Integral”.

Y hete aquí que seis días después, el 7 de enero de 2011, el “Gobierno de España” (“GdE”) aprobaba un informe sobre un “Anteproyecto de Ley de Igualdad de Trato y la No Discriminación” (LIT) (con esa denominación aparece en la web de La Moncloa). La iniciativa correspondía, claro está, a la increíble pero cierta Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Dña. Leire Pajín. Y resulta que esta anunciada ley vendría a ser el “Código” que yo medio reclamaba, medio temía.

Por no fiarme de las informaciones e interpretaciones de los “medios”, he acudido, para conocer bien la iniciativa y en busca del texto articulado del “Anteproyecto”, a la web-madre de la Corrección Integral, o sea, la web de La Moncloa:


Ya en ese santuario, he logrado soslayar un enlace roto, y, finalmente, al término del resumen del informe de la Sra. Pajín, he encontrado un enlace titulado “Anteproyecto de Ley”, que es éste:


Si “clican” ahí, no se encontrarán un texto articulado, sino un esquema en colorines, de 12 páginas, que no ilustra mucho, por las vaguedades y generalidades que contiene. Las vaguedades y generalidades son, sin embargo, inquietantes, porque, a nada que lo piensen, verán que nos pasamos la vida tratando desigualmente a nuestros prójimos y discriminando. Que tratamos desigualmente a los próximos lo vive y lo sabe todo hijo de vecino y, por ejemplo, cualquiera que tenga hijos pequeños o una madre anciana: al comenzar el día no se despide de ella ni despide a los niños, cuando los lleva al colegio o los acompaña a que los recoja el autobús, del mismo modo en que se despide del vecino con el que coincide en el portal. Poco después, muy probablemente no tratará al jefe igual que a sus compañeros de trabajo que, además, sean amigos. E incluso se guardará muy mucho de tratar igual a los compañeros y a las compañeras (vamos, digo yo). Y no tratará igual a los compañeros españoles que al colega japonés, pongo por caso, que está unos días en la empresa y al que le sentaría muy mal una palmadita en la espalda e incluso un cordial apretón de manos, por no decir un abrazo. Habrá lectores jóvenes de este "blog" que, en el autobús o en el metro, se levantan del asiento para cedérselo sólo a una persona mayor o a un ama de casa cargada (ya sé que, de ordinario, llevan carritos, pero aún así, van cargadas). Y aún hay caballeros en España que no permiten que una dama pague el cafelito de media mañana: a los varones que nunca inviten les llamarán gorrones, pero nunca dedicarán ese epíteto a las damas.

Por supuesto, los padres no dispensan igual trato a todos sus hijos, incluso si su edad no es muy distinta. Ni los profesores de los colegios tratan igual a cada uno de sus alumnos de la misma edad, ni los médicos a cada uno de los enfermos, ni a los islámicos se les dan bocadillos de jamón.

Y discriminar, lo que se dice exacta y propiamente discriminar, nos pasamos los días discriminando. Porque, según el DRAE (no soy yo muy partidario de lo que viene haciendo la Real Academia Española, la RAE, pero cabe invocar su Diccionario en un contexto, como éste, de sumo acatamiento a la Corrección), discriminar tiene una segunda acepción éticamente negativa (“dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.”), pero tiene una primera acepción, “seleccionar excluyendo”, que carece de connotaciones negativas y se refiere a una acción que llevamos a cabo a diario respecto de cosas (p. ej., cuando, si somos muy old fashioned, compramos un determinado periódico o, simplemente, una concreta pasta de dientes) y con cierta frecuencia respecto de personas. Por ejemplo, cuando formamos parte de un tribunal de oposiciones o un concurso, cuando contratamos a alguien y no contratamos a otros candidatos o candidatas, cuando los profesores universitarios, entre los alumnos y alumnas con “sobresaliente”, decidimos quiénes obtienen “matrícula de honor” o, cuando, eludimos a los enteraos, los abrazafarolas, los tiquismiquis, los mentirosos, los pusilánimes, los envidiosos, los tristes, los gafes y los chismosos y preferimos a gente sencilla, amable, desinteresada, generosa y normal.

Discriminar tiene la misma raíz que discernir, criticar, discrección, crisis, crimen. Nos tenemos que remitir, por no ir demasiado lejos, al griego κρίνω (krino: 1ª persona presente indicativo) o κρινεῖν (krinein: infinitivo): juzgar, elegir, ordenar, separar, dividir, inquirir. De modo que “Vds. mismos”, como ahora se dice. Piensen la inmensa cantidad de discriminaciones que hacemos cada día, cada mes, cada año. Piensen que conocer es distinguir. Diagnosticar, eso que salvaría tantas vidas si siempre se acertase, viene de diagignoskein: “distinguir”, “discernir”, del prefijo dia-, "a través", y de gignoskein “conocer” (γιγνωσκω, γιγνωσκεῖν).

Por eso es preocupante una LIT de la que leemos en la web de la Corrección Monclovita:

“Es una ley general, que opera a modo de legislación general de protección ante cualquier discriminación, frente a las leyes sectoriales. “

“Es una ley integral, respecto a los ámbitos de la vida que incluye y los motivos de discriminación que recoge. “

Eso de “una ley general que opera a modo de legislación general… frente a las leyes sectoriales” es, aunque preocupante, genial y asombroso, más, mucho más que la abuela pariendo. Hasta ahora, en Derecho, las leyes especiales prevalecían sobre las generales, que, desde luego, operaban a modo de legislación general. Pero la Sra. Pajín rompe los moldes. Y como es Ministra de Sanidad, va a parir, como intuí el pasado 1 de enero, una “ley integral”, que favorece el tracto intestinal: integral por los ámbitos y los motivos de discriminación que incluye y recoge. No nos los enumera, pero tienen que ser todos: todos los ámbitos y todos los motivos. No sabemos, porque no nos lo dice la web monclovita, qué infracciones y sanciones concretas tiene en mente el “GdE”, pero sabemos que la LIT las establecerá. Y hay algo importante que sí nos dice la web de La Moncloa: habrá una “Autoridad Estatal para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”. Esta “Autoridad” (por supuesto, más cargos mamandúrricos) será como “Los Guardianes de la Revolución” de Irán. En ella estará la garantía de que las fatwas serán cumplidas.

De manera que, siempre según el inefable pensamiento de Dña. Leire Pajín, seguidora fiel del Mulá ZP, el que se sienta humillado denunciará a quien piense que le humilla, porque le dispensa un trato desigual o le discrimina, por alto o por bajo, por feo o por guapa, por gafotas, por adusto, por el pachulí que usa o por cómo se viste o por la tirria que le tiene la “seño”, por esto y por lo otro, en todo ámbito y por cualquier motivo … Un fantástico plan de promoción integral para hipersusceptibles, tiquismiquis, resentidos y gente -tanta gente- que es incapaz de aceptarse como es y de no sentir envidia. Éstos deben ser los electores que cultiva el “GdE”, sus únicos seguidores. Éstos van a ser muy felices (los pobres desgraciados). Nosotros, de izquierdas, de derechas o de centro, a jerigarnos. "Jeringarnos" no viene del griego. Es cosa castiza, muy madrileña. Ya se imaginan.

viernes, 12 de febrero de 2010

QUE VIENE EL “AJUSTE”: FUNCIONARIOS, “¡CUERPO A TIERRA!”


¿O SERÍA MEJOR, “APUNTEN, ¡FUEGO!”?


Punto de partida: El déficit público español alcanzó en 2009 el 11’4 del PIB, con una caída anual de 3’6 puntos, dos más de lo previsto por el Gobierno. Quiérese decir que la diferencia negativa entre ingresos y gastos del Estado equivale al 11’4 % del PIB, que es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos dentro de España en un año. En cifras, el déficit público es el 11’4% de de 1 billón (español: millón de millones) 395.421 millones de dólares (datos de 2008 del PIB español) a los que hay que restar el 3’6 % de descenso del PIB en el 2009. Hagan el cálculo si quieren, pero las cifras resultan escalofriantes. Y se trata de volver a situar ese déficit, rápidamente, en el 3% del PIB.

Así las cosas:

La mayoría del Congreso (empezando por el PSOE) rechazó hace apenas 48 horas una moción del Partido Popular para reducir un 25% el número de altos cargos (aquí, con algo más de precisión, se había propuesto el 50%). No obstante, se habla mucho de un “plan de austeridad” y sin duda debe haberlo, porque Dña. Elena Salgado acaba de decir, aunque en broma, que ella no ha seducido a la gente del “FINANCIAL TIMES”, sino que se ha limitado a explicarles ese plan, que ha denominado “plan de ajuste” y ha calificado de “creíble”.

En esas mismas declaraciones, la Sra. Salgado, que ostenta una Vicepresidencia y es titular de la cartera ministerial de Economía y Hacienda en el “Gobierno de España”, ha anunciado que la legión funcionarial será paulatinamente superdiezmada (diezmarla sería eliminar una plaza de cada diez y ella habla de nueve de cada diez) por el sistema de no convocar sino una de cada diez vacantes. Y ha añadido algo de apariencia tranquilizadora, aunque en realidad muy inquietante: “de momento, no está previsto tocar el sueldo de los funcionarios”.

Dejando aparte el propósito de miniaturizar el volumen humano del sector público (lo que no constituye una buena perspectiva para los más jóvenes… y que es de suponer que no se hará por igual para todos los cuerpos funcionariales: el de Abogados del Estado y el Cuerpo Nacional de Policía, p. ej.), tenemos tres datos distintos: 1º) Negativa (hace 48 horas) a la reducción del número de altos cargos; 2º) Existencia de un plan “de ajuste” o “de austeridad”, que, al parecer, sólo conoce en detalle el FINANCIAL TIMES; 3º) Negativa, “de momento” a reducir el sueldo de los funcionarios. Una persona de inteligencia media ve la relación entre los datos (los tres tienen que ver con el déficit público) pero, muy probablemente, no la entiende. Es decir, no encuentra coherencia entre los datos. Eso me ha sucedido a mí, hasta que una persona de inteligencia superior y de muy rica experiencia en la vida pública me ha hecho ver clarísimamente el sentido de los tres datos y el horizonte al que apuntan.

Gracias a esta ayuda, estoy en condiciones de apostar con Vds., lectoras y lectores, tres Terabytes (es decir, 3072 Gigabytes, porque cada Tera son 1024 Gb) a que en no más de dos meses se hará oficial un plan de ajuste o de austeridad que comprenderá los siguientes puntos:

Primero. Una cierta reducción de altos cargos, incluidos asesores.

Segundo. Una reducción cierta del 10% del sueldo de los funcionarios públicos (incluidos los interinos). A todos lo mismo, sin más distingos, que serían complicados de elaborar, cuando urge reducir el déficit, como sea. Y aquí está la gran mina del gasto público reducible de inmediato.

Tercero. Algunas medidas ornamentales, como, p. ej., bajar el sueldo de los miembros del Senado y del Congreso. Es sabido que la retribución real de sus Señorías no depende principalmente del sueldo, sino de otros conceptos retributivos.

Así se explica que no podía aprobarse el otro día la moción del PP: porque, además de presentarla el PP, en esto del déficit y de la recuperación del crédito (se entiende, el político-exterior; respecto al otro, el monetario, que cada cual se apañe como pueda) las medidas que se adopten hay que presentarlas debidamente empaquetadas. Será, pues, un paquete” de medidas, un “pack”, que es lo que propio de nuestro mundo moderno. Si se empaquetaron “titulizados” los créditos (es un decir muy mal dicho, porque no eran créditos, sino “impagados” impagables y “fallidos” totales, documentados encriptadamente) de las “subprimes” estadounidenses y se colocaron por todo el mundo bien envueltos en descripciones incomprensibles y en denominaciones en lengua inglesa, que, a su vez, se envolvían en abreviaturas o “síntesis” indescifrables tales como la de “derivados”) faltaría más que no se hicieran paquetes bien envueltos para esta ocasión de un salvamento tan benéfico.

Y, para empaquetar la disminución del 10% del sueldo funcionarial, el otro día había que reservar el celofán y los lacitos de la supresión de altos cargos y asesores, a los que se añadirán otros sacrificios retributivos que se procurará que resulten conmovedores para la plebe.

A mí me parece que puede ser cierto que se requieren grandes sacrificios de todos, aunque no todos hayamos tenido relación -ni por acción ni por omisión- con la crisis. Los sabiondos macroeconómicos dirán, a buen seguro, que “no cabe otra”, como lo han dicho ya ante los “globos sonda” (más bien bombas de neutrones) de elevar la edad de jubilación y de recortar las pensiones. Puede ser que no haya más remedio. Pero no puede ser, es decir, no debe ser que estos sacrificios los pidan y los ejecuten, en los bolsillos y en las vidas ajenas, los que, en un par de años, nos han llevado al déficit público (más que quintuplicado) que ahora pretenden que remediemos.

No se puede aguantar que los pirómanos que han arrasado los bosques comunales, nuestros bosques, oficien de heroicos bomberos, con nuestra agua, en el incendio que continúa. Los pirómanos, si no a la cárcel, deben salir inmediatamente de la “polis” hacia un prolongado ostracismo. Nos exigen un patriotismo muy difícil, sin mostrar ellos ninguno ni tener la mínima vergüenza de dimitir. Y nos toman por tontos, lo que resulta insoportable.

Sí. Todos los “paganos” de una crisis multifacética que no creamos, en vez de arrojarnos “cuerpo a tierra”, deberíamos responder, con una descarga cerrada, a la voz de “apunten: ¡fuego!”. Sin balas, desde luego, pero con lenguas, plumas y votos.

A todas éstas, Zapatero ha finalizado hace unas horas su aportación a la enésima cumbre europea, con dos nuevas hazañas de estulticia y de despotismo autista. La primera, es que vamos a tener nuestra “cuota de participación” en el salvamento de Grecia. Ha dicho: "sí, es verdad que, para algunos que han opinado la semana pasada lo que han opinado sobre la situación de España, sería extraño. Pero, como están equivocados, España, por supuesto, que también. Siempre asumimos nuestra cuota de responsabilidad en la UE, como en tantas ocasiones los países de la UE han asumido la cuota de responsabilidad con España y lo harían si fuera necesario.”

La segunda hazaña ha sido declarar superado el debate sobre nuestras cuentas públicas. Pero, si no hay nada que debatir, ¿qué ha explicado la Sra. Salgado al FINANCIAL TIMES y por qué Zapatero tiene un plan, de ajuste, de austeridad o de rescate, para España? ¿O será que la democracia avanzada de este desastre en hipóstasis, que es el Presidente del “Gobierno de España”, consiste en que sólo él debate consigo mismo?

Hay en todo esto toneladas de tontuna. Pero me parece que también hay una desvergüenza y una caradura de campeonato, que ninguna necedad puede disculpar.

[Un inciso-recuerdo para los profesores y para los padres españoles: en rigurosa simultaneidad con todo esto, siguen anunciándose reformas educativas para acabar con la educación. Nada de exámenes, por ejemplo. De la cuna al lecho de muerte, pasando por grados, “masters” y doctorados honoris causa, sin un solo examen. Recuerden el tango “Cambalache”: “los inmorales nos han igualao”.]

Dicen en Andalucía (y probablemente en más regiones): “cuando un tonto coge una ‘verea’, se acaba la ‘verea’ y el tonto sigue”. Y tampoco está mal el dicho de los mexicanos: “con los tontos ni a Misa, que se voltean pa’l coro”. Lo malo es que nuestro tonto no va solo por la “verea” ni nos vale no acompañarle a nada.