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jueves, 6 de enero de 2011

DOS MIL ONCE: EL AÑO DEL CABRITO ANCIANO, O SEA…


ALGUNOS APUNTES SOBRE LA QUE SE PUEDE ARMAR


“Es de humana condición, al igual que del cabrito,
o morir de pequeñito o llegar a ser cabrón.”


Tenemos en Madrid al honorable Viceprimer ministro chino, Li Keqiang. Al grande agasajo que le tributan S. M. El Rey y el “Gobierno de España” (GdE), liderado al alimón por José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) y Alfredo Pérez Rubalcaba (APR), quiero yo sumar un modesto homenaje a la inconmensurable sabiduría china y declarar el año 2011 “Año del Cabrón”.

No puede ser de otra manera, porque el 2011 ha comenzado con un encabronamiento casi feroz, a cuenta del fumeque prohibido. Pero lo curioso, y confieso que para mí inesperado y estupefaciente, es que han sido los NO fumadores los que se han encabronado hasta extremos dignos del más puro y primitivo fanatismo, que no por primitivo ha dejado de ser plenamente actual. Los dichosos “medios” -y especialmente esos del invento (la TV, la caja tonta) en el que cada vez podemos ver mejor (Full HD, 3D) las mayores zafiedades (y bobadas, en el mejor de los casos) y, de vez en cuando, alguna película que ya hemos visto tres veces-, a falta de ganas de gastar tres euros y de trabajarse informaciones sobre asuntos importantes, nacionales y mundiales, resolvieron, desde los primeros minutos del 2011, dedicarse a promover el clima de denuncia, que, siempre en la brecha, había iniciado Dña. Leire Pajín, increíble pero cierta Ministra de Sanidad. Si ya nos resignábamos a que nada supiese sobre la salud humana, enseguida vimos claro que nada sabe, de ordinario, sobre cualquiera de las materias de las que habla.

La Sra. Pajín comenzó animando a que los ciudadanos denunciaran a quienes fumasen donde se ha prohibido, del mismo modo que denuncian “cualquier otro delito”. Y es verdad que todos tenemos el deber de denunciar los delitos que presenciemos. Lo dice el art. 259 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, un texto que nuestros esforzados legisladores no se han dignado actualizar mínimamente, como verán, porque dice así: “El que presenciare la perpetración de cualquier delito público está obligado a ponerlo inmediatamente en conocimiento del Juez de instrucción, de Paz, Comarcal o Municipal, o Funcionario fiscal más próximo al sitio en que se hallare, bajo la multa de 25 a 250 pesetas.” ¿No es asombrosa, en estos tiempos, la cuantía inalterada de esta multa? Está apuntándose una afición gubernamental preocupante por los más añejos textos legales, incluso los derogados.

Pero la Sra. Pajín ignoraba que la prohibición de fumar que, misericordiosamente, se aplazó al 2 de enero de 2011 (no sé por qué: ¿podíamos matarnos y matar el 1 de enero de 2011 por alguna razón de peso?), no tiene carácter penal: un matiz inasequible para esta Ministra. Y fue hacer ella la primera proclama en favor de la denuncia y ponerse el personal no fumador a denunciar como posesos, siempre según “los medios”. Una benemérita institución, denominada FACUA-Consumidores en Acción, que se define como “organización no gubernamental, sin ánimo de lucro… independiente de gobiernos, partidos políticos, confesiones religiosas e intereses empresariales” y con “un carácter marcadamente progresista, democrático, plural y participativo”, empezó a ser publicitada cada cinco minutos por los “medios”, a quienes ahorraba cualquier esfuerzo de contar el número de denuncias.

Lo más llamativo del encabronamiento ha sido las tremendas invectivas dirigidas en los “blogs” de los periódicos a los muy diversos columnistas y opinadores que enseguida criticaron, como se merecía, el clima de delación y chivateo, con todos sus peligros colaterales, algunos de ellos innegables y muy graves. No he leído insultos e improperios tan cargados de odio y descalificaciones tan gruesas desde algunos debates (?) sobre la prohibición de los toros. A Arturo Pérez Reverte, del que no soy “fan”, le llegan a sugerir que se marche de España: ¡qué tolerancia!

Hombre, está mal, muy mal, que dos presuntos fumadores hayan agredido al dueño de una bolera y le hayan causado lesiones con el resultado de doce puntos (muy feos, a juzgar por las fotos) en una ceja. Pero la verdad es que, en general, los fumadores hemos sido pacíficos y pacientes ante el comienzo de nuestro exterminio. Estamos subiendo dócilmente a los vagones rumbo a Auswitz y Dachau. Nunca hemos pretendido, salvo locos que los hay en todas partes, molestar a los no fumadores, desde que, hace ya mucho tiempo, advertimos su sensibilidad ante el humo tabaquil. Pretendíamos -y apoyaré a quien lo siga pretendiendo- que a los fumadores, por drogadictos y enfermos que nos consideren, nos dejen fumar con nuestros colegas en ciertos lugares, donde se pueda comer y tomar una cerveza o un café. Supongamos y aceptemos que somos una minoría: ¿no se puede, físicamente, respetar a esa minoría, siempre que no se imponga a los demás? Por favor, no respondan con el presunto gasto sanitario que generamos. También aportamos millones de euros en impuestos especiales. Y hay cientos de miles de enfermos de cáncer de pulmón, laringe, piel, etc., o de enfermos cardíacos o respiratorios, que no han fumado en su vida. ¡Ah!: se me iba a olvidar: con la nueva ley ya se puede volver a comprar y vender tabaco en las gasolineras.

Nosotros apagamos el pitillo. Apaguen los demás esa ira, esa obsesión por la salud propia y ajena, ese odio. Háganlo, si no por razones y motivos de más elevación (intelectual y ética), porque son muy nocivos para la salud. Y, más aún, esa ferocidad encabronada es sintomática, en gran número de casos, de enfermedades graves ya contraídas, que están pidiendo a gritos un tratamiento adecuado, incluso hospitalario.

Pero volvamos a la actualidad, que trae otros asuntos. En España estamos en bastante más de cuatro millones de parados. Alemania crea empleo mientras aquí se sigue destruyendo. Y no se adelgaza un gramo el mastodóntico Estado central (empezando por el aparato de consejeros de La Moncloa, un mini-gobierno paralelo, como en los mejores tiempos del pobre Felipe González), al que todavía le quedan millones de euros para repartir a los amigos o conocidos, ni los complejos tinglados autonómicos, también entre rollizos y obesos. Mi estudio de campo comercial en la tarde del 5 de enero, por cometidos propios de paje de los Reyes Magos, ha arrojado resultados desoladores: en algunos comercios de zona céntrica madrileña, más dependientes que clientes. En todo caso, con rebajas adelantadas, menos compradores que cualquier día normal de hace cinco años. Pero ZP aseguraba a Onda Cero que "España crecerá en 2013 por encima de la media de la UE". Y que en 2012 la economía irá "nitidamente mejor". Como dice el FMI, añade ZP, "España no solo crecerá más sino crecerá mejor que el resto de Europa".

Otras cosas que suceden. Se suprime CNN+ y, en pocos días, alcanza la misma audiencia, en su lugar, la transmisión continua de la actividad diaria en la casa de “Gran Hermano”. Se produce una sesuda polémica intelectual en EL PAÍS al acoger éste en su primera página a Dña. Belén Esteban. Y ahora resulta que en España, el 87,3% de los casos corresponden a infecciones por virus de la gripe A (AnH1N1). En la penúltima semana del año, el 83,5% de las detecciones virales han sido de virus de esa gripe A. Es la gripe pandémica del año 2009. ¿No se acuerdan de las alarmas y de los millones de vacunas?

Más: el colapso general de la Justicia no merece un titular, pero sí lo merece, claro está, la vergonzosa noticia de que se fuga por segunda vez el mismo preso gracias a un nuevo “fax” a la cárcel falsificado exactamente igual que el primero. Queda así plenamente probado que los beatos crédulos en los milagros de la electrónica y la informática, que acampan por igual en el Ministerio de Justicia que en el Consejo General del Poder Judicial, carecen del menor conocimiento sobre una y otra: “se comprobó el número de fax y el papel oficial”, transmiten los “medios”, como si no se supiese desde hace más de veinte años que uno puede enviar un “fax” a cualquiera con escudo y membrete de la Casa Blanca, la firma del Presidente Obama (o de Bush o Clinton) y la fecha, hora y número de teléfono que quiera, siempre que haya escaneado tres elementos y haya manipulado el fax. Otra noticia judicial: una Juez de Instrucción de Madrid tendrá, al parecer, que interrogar de nuevo a dos atletas presuntamente dopadores o dopados porque les tomó declaración a la vez como testigos (con deber de decir verdad y sin abogado) y como imputados (con derecho a callarse y con necesaria asistencia letrada). Así lo descubre una Fiscal… que debería haber estado allí procurando impedir el error.

Aquí, si las cosas siguen como han empezado, si ni la economía sumergida ni la familia tradicional -obsoleta, desacreditada: ¿no han leído las acusaciones de misoginia contra Benedicto XVI?- alcanzan un buen día a salvar la necesaria ración de calorías y un “poquito de por favor”, o sea, una pequeña racioncilla de cotidiana alegría, se puede armar. Y a los dirigentes les va a costar convencer al pueblo encabronado de que la culpa de todo la tienen los controladores y los fumadores.

En el mundo, aparte del temporal político en USA, de la tensión entre las dos Coreas y del desafío permanente de Irán a la preocupación internacional sobre su programa nuclear, ocurren cosas tan graves como el asesinato de un importante líder paquistaní, Salman Taseer, partidario heroico de la moderación y la libertad, a manos del enésimo infiltrado del fanatismo islámico, que le disparó 26 tiros a bocajarro. “Mañana los mulás se manifiestan contra mí después de la 'yuma' (oración del viernes). Miles de barbas pidiendo mi cabeza. ¡Qué gran sensación!”, había escritoTaseer en Twitter. “La ley antiblasfemia debe ser enmendada. Sé que puedo ser asesinado si sigo presionando, pero no tengo miedo”. En efecto, este hombre había firmado su sentencia de muerte al luchar por el indulto de Asia Bibi, una cristiana condenada a la horca por "blasfemia" y de la que, a estas horas, no se conoce ni su estado ni su paradero. Poco antes, a la salida de la misa de fin del año 2010 en Alejandría, Egipto, Al Qaeda mataba a 21 personas. Y menos de dos meses antes, el 1 de noviembre, habían asesinado a 58 fieles en una iglesia cristiana de Bagdad. El “GdE” se mantiene firme en su apoyo a la “Alianza de las Civilizaciones”, aunque no pueda dedicar tanto dinero como antes.

En éstas, llega el honorable Viceprimer ministro chino, Li Keqiang, a decir que va a comprarnos deuda soberana a corto, medio y largo plazo. Era como para echarse a temblar, dado el altísimo altruismo del Gobierno chino, altruismo acreditado en el mundo entero. Pues no: asistimos a un remake de “Bienvenido, Mister Marshall”, solo que sin plan Marshall y sin Berlanga (q.e.p.d). El honorable Viceprimer ministro es un “Rey Mago” adicional. No pasan 24 horas desde la llegada del “Rey Mago Chino” y de los alborozos oficiales por los convenios firmados (por un importe que no llega a un tercio del saldo favorable a China en la balanza comercial con España), cuando se escribe ya que el importe está trucado y no es para tanto (que no lo era aun sin truco).

Por supuesto que, en una visita así, no se le va a hablar al invitado de los derechos humanos de los chinos. Pero, héte aquí que, en la CEOE recién renovada, a D. Arturo Fernández, el del “Grupo Arturo” de restauración (o sea, de restaurantes), se le ocurre hablar de un tema perfectamente pertinente, el de la seguridad jurídica en China, que ya sabemos que no existe. El hombre, ahora Vicepresidente de CEOE, piensa que debe decir un par de palabras al respecto, un toquecito, más que nada por no perder la dignidad. Pues le han caído encima los insultos e improperios propios de este “Año del Cabrón”: que si no tiene restaurantes en China (y hace muy bien), que si es un lacayo de Esperanza Aguirre, que es un memo impertinente, más ese argumento tan ocurrente y profundo, que se ha puesto de moda en España (no sin algún motivo): “pero, tú, ¿de qué vas, pringao?”.

No tengo el gusto de conocer al Sr. Fernández, pero si no estuviéramos en el “Año del Cabrón”, todo el mundo debería admitir que nos ha salvado la cara, al poner sobre la mesa, suavemente, una gran verdad. China es una curiosa mezcla de neocapitalismo salvaje, miseria o pobreza de la inmensa mayoría de su población y opresión comunista clásica, sin más reglas que las que les brotan a los nuevos multimillonarios, sustitutos de los ancestrales señores feudales. Los nuevos mandarines no hacen más trampas porque se acabarían engañando a sí mismos. Seguramente los chinos son como parecen: amables y trabajadores. Pero los dirigentes chinos, apoyados en un clasismo extremo y en un atávico temor popular al poder, constituyen un peligro tan grave como misterioso. De manera que el Sr. Fernández, haya hecho de Agamenón o de su porquero, ha dicho algo muy real y puesto en razón. De la Nueva China sólo conocemos lo que nos dejan: un fabuloso montaje costero, en el que no se regatea nada en el atrezzo. Si será colosal y hermética la realidad de China que aún no sabemos en qué consistió realmente la llamada “Revolución cultural” de Mao. Allí no ha habido un Kruschev que levantase un pico del velo y aún no ha surgido y penetrado las barreras un Alexandr Solzhenitsyn chino con su Archipielago Gulag o, al menos, con Un día en la vida de Ivan Denisovich. Censuran hasta internet (y, para nosotros, es una cierta ventaja colateral, porque todos los chinos, puestos a descargar, bloquear y “hackear”, sería un desastre).

Hace poco, vimos nuevamente condenado a prisión al que fuera el hombre más rico de Rusia, Mikhail Jodorkovski, fundador de la petrolera Yukos. Merkel se alarmó. Se alarmó el Presidente del Parlamento europeo. Es probable que este Jodorkovski fuese un pájaro. Pero está claro que Vladimir Putin es, ahora, un pájaro más poderoso, capaz de anunciar la sentencia de Jodorkovsky antes de que el tribunal la dictase. ¿Qué podía esperarse, Sra. Merkel, Sr. Presidente? ¿Nos hemos vuelto tontos? ¿No leemos, no viajamos, no escuchamos?

En resumen: que el “Año del Cabrón”, si no nos serenamos, si no empleamos serena e inteligentemente nuestra indignación, puede ser sonado y sonoro. Ojala me equivoque. Así lo deseo con toda mi alma.

sábado, 1 de enero de 2011

DESDE HOY, SI ME MUERO, DEMANDO AL “GOBIERNO DE ESPAÑA”


COMIENZO Y HORIZONTE DEL AÑO DOS MIL ONCE

(Resistencia de los fumadores y otros asuntos)

Estoy muy contento con el modo en que he comenzado el año 2011. No ha sido placentero, pero he tenido la grata sensación de que empezaba con un acto que aunaba coherencia y utilidad. En esta mañana vacía del 1 de enero de 2011, he marcado el número 902 de la Notaría de guardia. Este es el servicio de Notaría telefónica del Distrito de Malaparte, disponible los días festivos. El número desde el que llama ha quedado registrado, así como la compañía operadora. Si llama por llamar, por molestar o por mera curiosidad, cuelgue inmediatamente o será sancionado con multa de 5 a 500 euros. Si llama por alguna razón o motivo serios, marque 1”. Así lo he hecho y después de pulsar por décima vez distintas teclas, he llegado a este punto: “si quiere modificar su testamento, marque almohadilla”. He marcado almohadilla: “si quiere eliminar alguna disposición de su testamento, marque 1. Si quiere añadir alguna disposición a su testamento, marque 2”. He marcado 2. “Esta comunicación -he escuchado enseguida- se grabará a partir de ahora. Si acepta la grabación marque 1. En caso contrario, cuelgue inmediatamente” He marcado 1. “Diga el nombre y apellidos con que figura en el registro civil. Después, marque almohadilla y teclee los números de su Documento Nacional de Identidad.” Cumplimentadas estas instrucciones, he escuchado las siguientes palabras: “Diga brevemente la disposición testamentaria que desea añadir. Dispone de un máximo de tres minutos, que se cargarán a su cuenta”. Entonces he dicho: “En el improbable caso de mi fallecimiento a causa de enfermedad, mando a mi albacea demandar al Gobierno de España, antes de la eventual aceptación de mi herencia, reclamando la cantidad de 600.000 euros, en concepto de daños morales a mis herederos y al amparo de los preceptos constitucionales y legales que establecen la responsabilidad objetiva del Estado por funcionamiento normal o anormal del servicio, dado que el Estado asumió por completo la salvaguarda de mi salud, con prohibiciones de toda clase destinadas a preservarla. El importe de la indemnización, añádase al caudal relicto y distribúyase conforme a las instrucciones testamentarias”.

¡Uf! He logrado decir todo eso antes de que pasasen los tres minutos (lo tenía escrito y ensayado). Y no vayan a pensar que no va en serio lo de “los preceptos constitucionales y legales”. Ocurre que la cita era muy larga, pero aquí están: artículo 106.2 de la Constitución Española formalmente en vigor: “Los particulares, en los términos establecidos por la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos”. Los “términos establecidos por la ley” son los de los arts. 139 y siguientes de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. El art. 139 de esta Ley (verán que tenia que abreviar) dice: “1. Los particulares tendrán derecho a ser indemnizados por las Administraciones Públicas correspondientes, de toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos.” El aptdo. 2 de ese mismo precepto exige sea “efectivo, evaluable económicamente e individualizado con relación a una persona o grupo de personas”, lo que es aplicable a mi caso, porque, además, centenares de sentencias del Tribunal Supremo admiten la indemización por daños morales.

De manera que me he quedado muy satisfecho en este comienzo del 2011. Cambiar así mi testamento era lo menos que podía hacer ya que el Estado español ha entendido que, en beneficio de mi salud, no puedo fumar ni siquiera junto a otros fumadores, en bares para fumadores, restaurantes para fumadores, espacios acotados para fumadores, etc. Es evidente que una prohibición así no responde a la razón de no dañar o molestar a otros, sino a haber asumido el Estado, desconfiando de mí mismo, el cuidado de mi salud, prohibiéndome correr riesgos para ese precioso bien, del que tanto se ha hablado precisamente en estas fechas. Poco importa que el Estado haya descuidado prohibir la ingesta de alimentos que, con seguridad o alta probabilidad, sean nocivos para la salud de quien se alimenta, dado el estado de sus arterias, la irritabilidad de su colon o sus niveles de colesterol o glucosa en sangre. A pesar de esa y otras posibles omisiones -prohibiciones dirigidas a evitar riesgos contra la salud psíquica, por ejemplo-, es indudable que el principio de confianza en la responsabilidad individual respecto de la propia salud ha sido sustituido por la responsabilidad del Estado respecto de la salud de todos y cada uno de los individuos. Por eso, si me muero por enfermedad, el Estado es el responsable. Pues que pague. Y como la ley es estatal, que pague, en concreto, la Administración del Estado.

¿Me he pasado en el importe de la indemnización? Me parece que no: consultados previamente mis herederos sobre los daños morales que mi muerte les produciría, a todos les pareció razonable valorarlos en qué menos que cien millones de las antiguas pesetas. Es verdad que me quiere bastante esa buena gente. Pero eso es lo que el Tribunal Supremo, a propósito de los daños morales, llama, con gran erudición, “praetium doloris”. Y, ¿quién soy yo para rectificar el importe del precio del dolor de mis herederos, fijado por ellos mismos? Ya se encargará la Administración de no cumplir la ley y la Jurisdicción Contencioso-Administrativa de interpretarla, como suele, según el principio “pro Administratione” y dar la razón a la Administración. Pero yo ya no viviré para disgustarme o desesperarme.

¡FUMADORES: NO RENDIRSE!

Mientras tanto, llamo modestamente a los fumadores empedernidos a actuar de este y otros modos que se les puedan ocurrir. Nada de rendirse. Haremos un gran desfile del Día del Orgullo Fumador, cerrando al tráfico, por un día, el centro de todas las ciudades.

Por lo demás, podemos prepararnos todos para ver cómo cierran bares y restaurantes y cómo los nuevos delitos de la enésima reforma (Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, ya en vigor) del “Código Penal de la Democracia”, aquél que en 1995 por fin dotaba de la tan ansiada estabilidad jurídico-democrática a la sociedad española, desincentivan la actividad empresarial, previendo incluso que sean las personas jurídicas las que cometan delitos (algo que nunca entenderé por mucho que me lo expliquen... quienes tampoco lo entienden). Los que se sientan con ánimo fuerte y dispongan de un sistema digestivo blindado con omeprazoles y quieran saber algo más, dénse un paseo por el nuevo Código Penal, consultando, a título de ejemplo, las innovaciones que encontrarán gracias a estos enlaces: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.l1t2.html (responsabilidad penal de las personas jurídicas); http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.l2t16.html (delitos urbanísticos y ecológicos en sentido amplísimo) o http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.l2t13.html#a286b (varios).

No quiero ser agorero. Pero tampoco es cosa de decir gansadas sobre este nuevo año 2011. A falta de euros, ni contantes y sonantes ni virtuales, en las arcas públicas, lo que es de esperar del Estado (incluidas Autonomías y Ayuntamientos, Cabildos, Mancomunidades, Diputaciones, etc.) son, principalísimamente, dos cosas, en el mejor de los casos. Primera: que intenten extraernos todo el dinero que puedan, vía impuestos, tasas, multas (¡más multas!) y tarifas de esas que llaman “reguladas”, es decir, que pagamos dos veces: una, directa y otra, indirecta. Segunda: que legislen y reglamenten. Ésta es una actividad del Estado, no baratísima, sino de coste cero, puesto que ya disponen de efectivos humanos para inventar, escribir, redactar y publicar (en los Boletines oficiales electrónicos) leyes y reglamentos de todas clases y sobre cualquier asunto. A su vez, las nuevas leyes y reglamentos permiten establecer nuevas sanciones económicas y la necesidad de más autorizaciones y licencias, que nunca son gratuitas. O sea, que lo que cabe esperar -insisto: en el mejor de los casos- es que el Estado y gran parte de sus servidores se dediquen al ciclo continuo recaudación-legislación-recaudación y vuelta a empezar, como la máquina del perpetuum mobile. Este perpetuum mobile no va a tener nada que ver con el de Johann Strauss (escuchen, precisamente en la fecha del tradicional concierto vienés, la versión de la Wiener Philharmoniher, dirigida por Herbert Von Karajan, mediante este link: http://www.youtube.com/watch?v=b-2j_27FeH0), un juguete musical inspirado y amable. Va a ser, más bien, parecido a un martillo neumático, que de amable no tiene nada.

He escrito dos veces “en el mejor de los casos”. Porque la verdad es que la caída de la demanda y de la producción y la subida del paro, que es una situación ya en sí misma durísima, está acompañada por el tremendo endeudamiento del mismísimo “Reino de España”. Y esa “burbuja”, si estalla, no parece que nadie sepa, ni por aproximación, lo que puede llevarse por delante. Pero sería, sin duda, una gran catástrofe.

Pero, en fin, seamos optimistas y supongamos que se evita la catástrofe. Entonces, la “clase política”, contenta y tranquila en su gran microcosmos de privilegios nomenklaturistas, seguirá sus pasos habituales, los únicos que conoce: recaudar, legislar y reglamentar y vuelta a recaudar und so geht’s immer weiter!, como solían decir al unísono los músicos de la Wiener Philharmoniker al terminar el Perpetuum Mobile de Strauss: y así siempre igual de nuevo. Pero yo espero que, por fin, en el nuevo año 2011 se les ocurrirá, cuando menos, comenzar a elaborar el “Código Integral de la Corrección” o “Codigo de la Corrección Integral” (como prefieran) (la corrección cultural, idiomática, política, etc.), para que sepamos, de una vez, qué se puede, no ya pensar, pero al menos decir, sin que a uno le linchen, le multen o le lleven a juicio penal. Ya que las libertades de opinión y expresión han sido tan recortadas que, de hecho, no existen, que nos entreguen, a cambio, alguna seguridad jurídica.

lunes, 4 de octubre de 2010

¿HA PERDIDO TRINIDAD JIMÉNEZ LA CANDIDATURA SOCIALISTA A GOBERNAR MADRID A CAUSA DE LOS “COMPAÑEROS” Y “COMPAÑERAS” FUMADORES Y FUMADORAS?


UNA CONJETURA RESPETABLE DESDE LA MINORÍA PERSEGUIDA
(y una posibilidad política: el Partido de los Fumadores de España: PFE)

Como saben los lectores asiduos de este “blog”, en la Comunidad Autónoma de Madrid, de ámbito territorial coincidente con el de la provincia de Madrid, se presentaba a elecciones primarias para la candidatura a la Presidencia de esa Comunidad, con el público e inequívoco apoyo de Rodríguez Zapatero (en adelante, ZP), la actual Ministra de Sanidad del llamado “Gobierno de España” (en adelante, GdE), Dña. Trinidad Jiménez (en adelante, TJ, que, en inglés, queda muy bien: “ti yei”). Enfrente, D. Tomás Gómez, Secretario General del Partido Socialista de Madrid, PSM, sucursal territorial del Partido Socialista Obrero Español, PSOE. Pues bien: como saben, con una participación del 81% del electorado (los militantes del PSM), ha ganado el Sr. Gómez, que obtuvo el respaldo del 51,71% de los votos (7.613 votos) frente al 48% (7.055 votos) obtenido por Trinidad Jiménez, TJ.

Desde las 22.00 horas del día 3 de octubre, no cesan los comentarios sobre las claves de la derrota de TJ. Hay coincidencia total en que ZP no ha salido bien parado del lance en que voluntariamente quiso meterse. [Incidentalmente: en los últimos tiempos es algo habitual en ZP no salir bien parado de ningún lance, sean los “charcos” en que chapotea indebidamente por no se qué extraña afición (una mala afición, es decir, lo que se llama, desde siempre, un vicio), sean situaciones en las que le coloca su condición de Presidente del GdE. Cuando se dedicaba a pronosticar ganadores en elecciones extranjeras, se equivocó con Segolène Royal frente a Nicolas Sarkozy (Francia) y con Schröder frente a Angela Merkel (Alemania). Sólo acertó con Obama, lo que no tenía mucho mérito. Hace unos días, ZP habló en Nueva York con los miembros del Consejo Editorial del “Wall Street Journal” (WSJ) y, poco después, el WSJ ponía de vuelta y media la situación económica española en un tremendo video (quizás injusto comparativamente, pero ya se sabe a qué juega el WSJ: a disimular la situación económica de los EE.UU. y mejorarla, como sea). Si les interesa, véanlo con este link: http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/street-journal-ataca-espana-20101001-58877.html. Ahora, metido a promotor de elección interna de su propio partido, ZP ha quedado mal al apoyar a TJ, que ha perdido y al movilizar el aparato central del PSOE en contra de Gómez, que ha ganado.]

Va a ser larga la discusión acerca del sentido de la derrota de TJ en lo que concierne a ZP. Las interpretaciones oscilan entre un triunfo intrasocialista del postzapaterismo (la derrota de TJ iniciaría el fin de ZP desde y en el mismo PSOE) y la mayoritaria desafección del socialismo madrileño hacia las candidaturas propulsadas desde las “alturas”.

No sé quién acierta más o se equivoca menos en ese arco de opiniones. Pero me parece que cabe una conjetura hasta ahora inédita, porque sí sé que el día 23 de septiembre de 2010, el periódico EL MUNDO publicaba un artículo interesante bajo este titular:

EL 78% DE VOTANTES DEL PSOE DEFIENDE ZONAS PARA FUMAR”.

Después, venía el subtítulo y el texto que reproduzco literalmente en lo que aquí interesa:

• El 16% pensará su voto si se eliminan de los locales públicos.

“A la inmensa mayoría de los ciudadanos que dicen votar al PSOE no le gusta que el Gobierno, con la ministra Trinidad Jiménez a la cabeza, quiera eliminar las zonas de fumadores de los bares, restaurantes y otros locales públicos. El 77,8% de ellos está de acuerdo en que exista un área para fumar, «separada y debidamente acondicionada», frente al 21,2% que se opone, según una encuesta realizada por la empresa Opinática.”

“Para el 15,9% de los votantes socialistas, este asunto es tan importante que, en el caso de que llegue a ser una realidad -y todo apunta a que así va a ocurrir-, pensará en la posibilidad de votar a otro partido en las próximas elecciones, según el sondeo al que ha tenido acceso EL MUNDO. El 80,9% no se plantea esa posibilidad.”

“Entre los votantes del PP, el 84,1% quiere que permanezcan las zonas de fumadores como en la actualidad y sólo el 13,8% no está de acuerdo.”

“Los votantes del partido de Mariano Rajoy son más reacios a cambiar su voto. El 12,9% pensaría en votar a otro partido si ve que los diputados populares apoyan esta medida, mientras el 83,3% de los encuestados no piensa hacerlo.”

“En general, la mayoría de las personas consultadas defiende la permanencia de las zonas de fumadores, tanto las mujeres como los hombres, los más jóvenes y los de más edad y los habitantes de ciudades pequeñas o de grandes núcleos urbanos. El porcentaje aumenta algo en las poblaciones de más de 50.000 habitantes y entre los jóvenes de 18 a 29 años.”

“La encuesta ha sido realizada mediante llamadas telefónicas efectuadas a 1.000 ciudadanos mayores de 18 años, de los que el 24,4% se confiesa fumador y el 75,6% dice que no lo es.”

Opinión generalizada” [entradilla]

“La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, se encuentra con este panorama ante las elecciones primarias que se van a celebrar entre los 18.000 afiliados al PSOE en Madrid, que deberán elegir si es ella la candidata por esta comunidad autónoma en las próximas elecciones autonómicas o el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez."

“En la Comunidad de Madrid, el 15,6% de los votantes del PSOE está dispuesto a cuestionarse su voto si prosperan las medidas que promueve el Gobierno, frente al 76,8% que no lo hará.”

Si se cree algo en las encuestas -no hace falta una credulidad como la de los políticos, determinante, sin ir más lejos, de que ZP avalase a TJ-, se aceptará que mi conjetura sobre la derrota de TJ (y el mal paso de ZP) está mucho más sólida y respetablemente fundada que otras muchas, publicadas por los medios a diario. Cabría decir incluso, lacónicamente: “blanco y en botella”. La diferencia entre el Sr. Gómez y TJ no ha sido del 15'6%, pero sucede que Gómez no defiende a la minoría viciosa y enferma a la que pertenezco y sólo se ha distinguido menos que TJ en su pasión por convertirnos o aniquilarnos.

Ya puestos, quiero aprovechar la ocasión para decir varias cosas, que se deben relacionar entre sí:

1ª) Que hay fumadores y fumadores. Algunos pueden dejar de fumar sin mayores consecuencias. Para otros, no pocos, dejar de fumar acarrearía (acarrea) peores consecuencias para su salud que continuar fumando. Lo que resulta inaceptable, médicamente, es negar en redondo y de modo absoluto (como lo hacen) que dejar de fumar, tras un prolongado fumeteo o fumeque, está desprovisto de cualquier consecuencia negativa para la salud. No. Es acertado lo que, por ejemplo, me tiene dicho mi médico de siempre (que no fuma y nunca ha fumado): “no te preocupes por eso: sigue fumando” Esa relatividad y esa individualización se corresponden con aquello, atribuido a Marañón (y a otros), de “no hay enfermedades, sino enfermos”. Y, siempre como dicen los médicos, si no están descritos los efectos de la abstinencia de fumar es por pura y cochina corrección política y/o social, no porque esos efectos no existan y no se hayan podido describir. Los posibles efectos adversos (o contraindicaciones) de dejar el tabaco son diferentes en unos y otros, pero se han comprobado y resultan mucho más claros que bastantes de los que aparecen en los prospectos de infinidad de medicamentos (que, por cierto, muchos de ellos describen, a la vez, como posibles efectos colaterales, el estreñimiento y la diarrea, la somnolencia y el insomnio, la tristeza y la euforia excesiva, etc.)

2ª) Que, informados como estamos los fumadores de los riesgos (en general, se trata de riesgos) del consumo de tabaco por vía de inhalación del producto de su cremación, tenemos tanta capacidad y tanto sentido de la responsabilidad para velar por nuestra propia salud, como capacidad y sentido de responsabilidad para elegir a nuestros representantes mediante sufragio universal, libre y secreto. No se debe suponer que tenemos menos sentido de responsabilidad sobre nuestra salud que el individuo con alto colesterol, el que se pasea “a cuerpo” en pleno invierno o el que practica la escalada libre a partir de una cierta edad. Por eso, resulta difícil entender que, sin mediar sentencia judicial, se trate a todos los fumadores como a sujetos incapaces de gobernarse a sí mismos, a diferencia del abstencionista electoral recalcitrante, al que no se le obliga a votar (no, al menos, en España y en muchos países occidentales), del que registra colesterol alto y se atiborra de chistorra sin que nadie se lo impida eficazmente o del que se expone a pulmonías, neumonías o, al menos, severos resfriados, que no se ve constreñido, bajo pena de multa, a ir convenientemente abrigado por la calle si la temperatura desciende por debajo de los 11 grados centígrados (siendo así que resfriados y pulmonías, etc., son causa de mucho gasto sanitario y demasiadas bajas laborales).

3ª) Que los fumadores no queremos molestar a los no fumadores (conviertiéndoles en eso que se llama “fumadores pasivos”) y ni siquiera a otros fumadores. Ni a los niños ni a las embarazadas. Lo que decimos es que la ciencia y la técnica permiten hoy separar y aislar espacios y destinar algunos, casi en todas partes (y, desde luego, donde lo quieran los dueños de los espacios), a lo que llamaría, a ver si me entienden, fumeteo consentido entre adultos. Asimismo, no es pensable que, para no molestar a los no fumadores, sea necesario prohibir que un empresario de la restauración planee un bar, restaurante, cafetería, etc., con empleados fumadores (o a los que el humo del tabaco no les moleste y lo acepten, como lo aceptan al ir al campo de fútbol), de modo que ese empresario no pueda abrir o mantener abierto su establecimiento para fumadores (total o parcialmente).

Están soltando, a veces con el patrocinio de industrias (como Nycomed, p. ej.) del parche y de los chicles (totalmente desaconsejables por el riesgo grave de perforación gástrica, esofágica, etc.), algunas mentiras descomunales. Una de ellas, sólo una, es que la restauración (bares, tabernas, restaurantes, hoteles, etc.) quiere la prohibición total del consumo de tabaco o no va a verse afectada por esa prohición. Frente a encuestas pura y simplemente falsas, el mercado dice la verdad. Y no está la situación para que, en España, padezca o se hunda el negocio de la restauración. ¿Qué TJ y el GdE y la oposición (¡) no me creen? Hagan la prueba: dejen elegir a los empresarios y verán cuántos cierran por seguir permitiendo fumar y cuántos abren nuevos establecimientos para no fumadores. Si TJ y sus mariachis farmacéuticos y anti-tabaco tienen razón, cerrarán bastantes de los primeros y abrirán muchos de los segundos. Así, pues, todos contentos.

Ya sé, por supuesto, que en Nueva York se plantean prohibir fumar en Central Park, en las aceras y en todas partes. Pero, dejando a un lado el paisaje urbano y el sky line neoyorkino (por cierto: ¿cómo sería, en su momento, la costa de Manhattan?) y, sobre todo, los musicales de Broadway, ¿quién dice que tengamos que imitar a Nueva York? Hay que ir a menudo a Nueva York, pero no hay que imitarlo.

¿Un Partido de los Fumadores de España (PFE)?

Lo que va a ser necesario es pensar más seriamente en un Partido de los Fumadores de España (PFE). Ya esiste uno de los no fumadores. El PFE tendría grandes activos: el programa electoral podría ser muy concreto, muy claro y perfectamente factible (exactamente al revés que el de los demás partidos). La financiación, transparente, no faltaría. Y ¿no sería mejor que la minoría fumadora fuese la famosa bisagra y no otras minorías, respetables, pero no más que la nuestra? Queridos fumadores respetuosos con los no fumadores: repasen el artículo de EL MUNDO que he transcrito, hagan cálculos con las estadísticas y muévanse o, al menos, den señales de vida.

martes, 30 de junio de 2009

DE CABEZA, A LA INCORRECCIÓN TOTAL: UNA DEFENSA DEL FUMADOR

EN DEFENSA DEL FUMADOR (con perdón): A FALTA DE CIENCIA, ENCUESTA.

Titular de la noticia: "el 70 por ciento de los españoles, incluidos los fumadores, considera que debería estar prohibido fumar en todos los espacios públicos."



¡Tiemblen, amigos lectores fumadores e incluso no fumadores que amablemente nos apoyan! Temblemos por que no se aclara que se trate de lugares públicos cerrados. La persecución al fumador arrecia.

Pero es que veo otro titular de prensa, el mismo día, ayer: "El tabaco provoca una muerte cada diez minutos en España". Ante los dos titulares, uno, fumador adicto, por fuerza tiene que profundizar e indagar.

¿Cómo se ha alcanzado la conclusión del primer titular? Ese porcentaje parece increíble porque, por la calle y junto a los portales, que son espacios públicos, hay innumerables ciudadanos y ciudadanas fumando y no es de creer que los no fumadores (al menos, los combativos) se hayan resignado a quedarse en casa, dejándonos el campo libre a nosotros, pecadores, casi suicidas.

Pues bien: hecha la pertinente indagación preliminar, de la noticia completa resulta que eso de que el 70% quiere que se prohiba aún más fumar es el resultado de una encuesta a 4000 personas. No se nos dice cómo han sido elegidas esas personas, pero sí se nos dice que 1168 eran fumadores y, por tanto, 2832 eran no fumadores. Es decir, el 29´2 y el 70´8 por ciento, respectivamente. ¿Es muy de extrañar que el 70 por ciento quiera que no se fume? Y, sobre todo, ¿es decente afirmar en el titular que en ese 70 por ciento de españoles están "incluidos los fumadores", que alcanzaban el 29´2 por ciento de la inexplicada muestra? ¿No sería más razonable suponer (si no ha habido redondeo) que estaban incluidos en los deseos de más prohibición un 0´8 por ciento de los fumadores?

Pero mucho más sorprendente aún es lo de que cada diez minutos muere un español a causa del tabaco. ¿En qué trabajo de investigación se basa una mortalidad tan ordenada como ésa, una mortandad de tan exacta regularidad? Y aquí no encontramos respuesta. Lo que dice el escribidor de la noticia es esto: "La presidenta de la S. E. de C. (SEC), M. J. S, va más lejos y apunta a un fallecimiento relacionado con el tabaco cada 10 minutos, o lo que es lo mismo, 144 diarios." Desde luego que va lejos la Presidenta.

Porque no, señores científicos y estadísticos que nos persiguen (por nuestro bien, claro está): no son lo mismo 144 fallecimientos diarios que 1 fallecimiento cada 10 minutos. Si ésa es su ciencia y su estadística, es para fumarse un puro encendiéndolo en una hoguera en la que ardan sus investigaciones. Por lo demás, ¿qué es un fallecimiento relacionado con el tabaco?

Los mismos que nos bombardean con esa pseudo-ciencia sostienen, sin demostración alguna, algo tan increíble como esto: "En nuestro país mueren cada año cerca de 50.000 personas por enfermedades derivadas del consumo de tabaco, una cifra mayor que el conjunto de fallecidos por accidentes de tráfico y consumo de drogas ilegales. Y para muestra un botón: de cada 1.000 muertes que se producen en España, 151 se deben al consumo de tabaco, 15 a accidentes de tráfico, 4 a SIDA y menos de una a consumo de drogas ilegales." ¿Esperan estos manipuladores que alguien se crea que, con el consumo de heroína, cocaína, éxtasis, etc. que existe en España, sólo media persona o un cuarto de persona muere anualmente en España, de cada 1000 muertes? ¿Qué mensaje irresponsable se envía a la sociedad con una "noticia" así? ¿Que la heroína, la cocaina, las anfetas, la resina de hachís, etc. no son ilegales sino legales, mucho más legales que el tabaco? ¿O que es más peligroso fumar un Ducados que esnifarse una "rayita"?

No digo yo que el tabaco sea algo muy saludable. Pero ésa no es la cuestión para los fumadores de larga duración. La cuestión, que casi ningún médico responde (algunos sí; algunos se ganan bien su sueldo o sus honorarios), pero que es la que importa, es ésta: a este y a aquel fumador (a cada uno y cada una, que somos diferentes, porque "no hay enfermedades, sino enfermos", ¿recuerdan?), ¿no se le seguirá ningún daño para su salud si deja de fumar? Que nadie mienta diciendo "ninguno", porque ya se sabe que eso es falso. Pues si caben efectos negativos -y no menores- ¿le compensa a éste y a aquél, en términos de su salud, dejar de fumar? ¿O quizá puede ser preferible que éste y aquél sigan fumando? ¿Por qué generalizan Vds., señores "científicos", cuando a todas horas están aconsejando que cada cual, antes de ingerir un antibiótico, un sedante o un miorrelajante o antes de utilizar una pomada, no se deje llevar por la TV o por lo que encuentre en Internet acerca del fármaco, sino que consulte su caso con el médico y actúe en consecuencia?

Por otra parte, en este asunto de fumar (tabaco) faltan, y mucho, muchísimo, relaciones causales. Pero es que eso, las relaciones causales, son lo científico. Faltan en este asunto, como en otros innumerables problemas médicos. Y faltan (o no se publicitan) estudios estadísticos que relacionen distintos elementos y circunstancias con el cáncer o con los infartos, estudios que se comparen con los del tabaco.

El tema da para mucho. Habrá que volver. Por ahora, digamos que ni los fumadores activos ni los fumadores pasivos somos iguales. Y que los antitabaco mienten y manipulan con alguna frecuencia. Lo que es también nocivo para la salud. Al menos, para la mía.