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sábado, 18 de agosto de 2012

EL GRAN PROBLEMA DE ALEMANIA Y DE EUROPA (y II)



REPASO DEL PASADO Y PRONÓSTICOS DEL FUTURO EUROPEO (DESASTRES A, B Y C)

EL “DESASTRE C” DE EUROPA


Si por un momento logramos superar la angustia de la crisis española, ir conociendo el pasado y el presente de la situación económica (y política) europea resulta tan interesante como la mejor novela histórica de intriga… sólo que no es ficción, sino conocimiento, reflexión y expectación máxima sobre la realidad que hay y la que viene, de modo que, muy intrigados, estamos dentro de la “novela” como protagonistas, interactuando, cosa moderna a tope, porque, aunque seamos protagonistas muy secundarios, la intrigante “novela” afecta a nuestra vida diaria.

Seguidor desde hace meses de las frecuentes NewsletterThoughts from the Frontline”, (ése es el título genérico: “Ideas desde la primera línea”), que escribe John Mauldin (gracias, amigo Ignacio, por tu recomendación), me parece ver mucho más claro el tremendo embrollo en que nos han metido. Y, como advertí en el post anterior, en éste de nuevo hablaré yo poco y dejaré que lo haga John Mauldin en los términos de su letter, de 11 de agosto de 2012, que titula “And then there is Disaster C”, es decir, “Y luego está el Desastre C”. Esta carta de Mauldin contiene mucha información y numerosas consideraciones (algunas infrecuentes, como la sobria pero contundente afirmación de la responsabilidad alemana en la situación y el papel de la economía y la política de Francia) que me parecen muy sensatas y bien construidas. Traduzco la carta (lo que es bastante más difícil que leerla y entenderla) en su mayor parte, saltándome sólo algunas frases irrelevantes, para acortar en lo posible este post. Me parece que, ahora en agosto, aunque bastantes lectores no acudan al blog, los que aún lo siguen y los nuevos tienen más tiempo y las “entradas” pueden ser un poco más largas. Difícilmente leerán en español algo parecido al texto del analista estadounidense, que, insisto, tiene la ventaja de mirar los problemas de Europa desde cierta distancia, sin que ésta sea total ni suponga ignorancia, superficialidad o indiferencia. Como verán, Mauldin sabe muy bien lo que ha ocurrido y ocurre de verdad en Europa, España incluída, por supuesto.

Antes de dar nuevamente la palabra a Mauldin, un pequeño glosario de situaciones importantes: 1ª) El Tribunal Constitucional alemán tiene anunciada para el 12 de septiembre de 2012 sentencia sobre el Pacto europeo de disciplina fiscal (de 2 de marzo de 2012, firmado por 25 de los 27 países de la UE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE) (o European Financial Stabilisation Mechanism: EFSM); 2ª) En otoño de 2013 (es decir, casi ya), hay elecciones generales en Alemania y Angela Merkel busca afanosísima un tercer mandato como Canciller Federal; 3ª) Y mucho más notoria: los EE.UU. han entrado en precampaña presidencial.

Como en el post anterior, cambio el tipo de letra y siembro todo lo que no es mío de comillas tipográficas. Los subrayados son siempre de mi cosecha. Dice Mauldin:

«He sostenido durante algún tiempo que Europa se enfrenta a dos opciones: el Desastre A, que sería la ruptura de la zona del euro o el Desastre B, la creación de una unión fiscal, lo que mantendría el euro más o menos intacto. Durante los últimos meses me he dado cuenta de que en realidad existe una tercera opción, que ahora se ve cada día más probable. Es bastante triste, porque la tercera opción es sólo un desastre C aún peor. Cada opción lleva consigo su propio conjunto único de problemas, pero el resultado de cualquiera de las opciones será que los pueblos de Europa se enfrentan a una seria recesión, si no a una depresión. Esto afectará el crecimiento mundial durante un tiempo nada corto y, dependiendo de la elección, podría sumir al mundo en una crisis tan mala o peor que la reciente crisis crediticia. En la carta de hoy nos fijamos en las tres opciones, mientras reflexionamos sobre cómo hemos llegado al fondo de un agujero tan profundo, excavando sin sentido.»

«“Breaking Up Is Hard to Do” (Romper es cosa difícil)»

«"Breaking Up is Hard to Do" fue escrita y cantada por Neil Sedaka [AOS: Un cantante super-cursi, horroroso: si fuese una referencia, habríamos de concluir que la música, en general, ha avanzado en inspiración, lo que es falso, como lo demuestran incluso datos editoriales y económicos]. Fue un hit # 1 hace exactamente 50 años esta semana. Y aunque que la canción se escribió para una época diferente, podría ser el tema central para gran parte de la Europa de hoy. »

«"No digas que éste es el final. En lugar de estar rompiendo, quiero que estemos construyendo de nuevo."

«Y, ciertamente, Europa se parece mucho a la familia disfuncional, aparentemente siempre al borde de la ruptura, pero agenciándoselas de alguna manera para arreglar las diferencias. Todos tenemos un familiar (o dos o tres) que causan este tipo de problemas. Vemos las peleas incesantes con inquietud, deseando que arreglen las cosas y sigan adelante. Nunca hacen frente a los problemas reales, ya que eso significaría afrontar demasiada angustia personal y tal vez les conduciría a admitir que el problema no está sólo en la otra parte. La euforia inicial de la relación se ha perdido en la realidad de la existencia cotidiana. Entonces, o lo arreglan o rompen.»

 «Este tipo de relaciones degeneran en co-dependencia, con la que nadie es feliz. Y el resto de nosotros somos susceptibles de dejarnos atrapar en ellas. A pesar de que es incómodo estar cerca de estas personas, no podemos librarnos de interactuar (…).»

«Europa volvió a actuar esta semana. En primer lugar, el primer ministro italiano, Mario Monti, concedió una entrevista a Der Spiegel, en la que advirtió de la desintegración de Europa si la Unión Europea permite que el euro falle: "La tensión que surgió en la zona del euro en los últimos años está empezando a parecerse a la desintegración psicológica de Europa". Recuerden que Monti es un primer ministro de compromiso, designado por un parlamento sacudido por el caos, a raíz de la retirada de Berlusconi. (…). Monti fue nombrado en lugar de ser elegido y es un primer ministro "tecnócrata". Dada la naturaleza de la política italiana, lo ha hecho tan bien como podía esperarse. Tiene un curriculum vitae excepcional y es parte de la élite europeísta que defiende la visión de una Europa unida.»

«La entrevista era sobre todo el ruido político estándar emitido por los centros europeos de poder [AOS: “ruido político standard” -¡buena expresión!-, pero de todos los centros de poder, incluidos los estadounidenses, amigo Mauldin]. Hubiera pasado desapercibida excepto por un pequeño detalle. El primer ministro italiano sugirió que los jefes de los gobiernos nacionales de la UE tomen decisiones de forma independiente de los parlamentos de sus países.»

«"Si los gobiernos están atados por las decisiones de sus parlamentos, la falta de libertad de acción se traducirá en la ruptura de Europa, en lugar de una integración más profunda ..." ¿Estaba el primer ministro escuchando lo que decía? Permítanme parafrasearle: "¿Cómo podemos mantener el euro juntos si tenemos que escuchar a esos molestos parlamentos, elegidos por los votantes reales" ¿Dice esto antes de la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania el 12 de septiembre, cuando el liderazgo alemán anda de puntillas, suponiendo un resultado "positivo", pero sabiendo que nada es seguro? ¿Y lo hace en una de las publicaciones más importantes de Alemania? (…). Esta estúpida declaración debe haber disgustado incluso a sus más ardientes partidarios.»

«Claro está que la declaración tuvo una respuesta rápida en toda Europa, y especialmente en Alemania. Los políticos alemanes de todo el espectro reaccionaron con furia a las advertencias de Mario Monti de que el control del Bundestag sobre las políticas de deuda de la UE amenaza con provocar la "desintegración" del proyecto europeo. "Tenemos que dejar claro al Sr. Monti que nosotros, los alemanes, no desconectaremos nuestra democracia para pagar las deudas italianos", dijo Alexander Dobrindt, secretario general de los cristianos sociales de Baviera (CSU). "(Ambrose Evans-Pritchard, The Telegraph

«En la añeja tradición de giro político y "aclaración", Mario Monti regresó casi de inmediato ante la prensa para insistir en que las palabras que dijo no eran las que quería decir. El periódicol italiano Il Libero publicó una foto en primera página de Angela Merkel, bajo el título "El Cuarto Reich". Y la cosa se ponía peor en cuanto empezabas a mirar por ahí.»

«Para mostrar mi propio talante ecuménico, permítanme señalar que los líderes alemanes tienen su propio conjunto de problemas. Sobre todo y muy simplemente, no le han dicho al pueblo alemán lo que cuesta permanecer en la zona euro o salir de ella.»

«En las últimas semanas hemos visto las dos opciones principales que se enfrenta Europa. Vamos a llamarlas Desastre A y Desastre B. El desastre A sobreviene si deciden una estrecha unión fiscal, lo que supondrá una sustancial renuncia a la soberanía nacional (aunque no se venderá de esa manera a los votantes) También significaría que los estados del norte (Alemania, Países Bajos, et al.) tendrían que asumir una gran carga de impuestos con el fin de compartir esfuerzos con sus vecinos del sur y pagar las masivas deudas que éstos han acumulado.»

«Por supuesto, Alemania ayudó a crear el problema, con sus bancos regionales (Landesbanks) financiando con entusiasmo las deudas de los diversos gobiernos periféricos y de sus ciudadanos. Tengan en cuenta que cuando el gobierno alemán revocó su garantía a los bancos regionales, el costo de sus préstamos aumentó significativamente. Los bancos comenzaron a "lograr beneficios", no sólo con la compra de la deuda subprime de EE.UU. (que arruinó a algunos de ellos), sino también de enormes cantidades de deuda soberana periférica europea.»

«El entero plan de rescate griego trataba realmente sobre el uso del dinero de los contribuyentes "europeos" para pagar las deudas de los bancos alemanes y franceses. Lo mismo vale para los restantes rescates anteriores. Ahora nos toca salvar el euro (con el rescate de España), que es un proyecto aún más costoso.»

«Inciso: El presidente del BCE, Draghi, hizo una famosa frase hace una semana al afirmar que estaba dispuesto a hacer "lo que fuese necesario" para salvar el euro, un mensaje que fue compartido por Merkel, Monti y Hollande en los días siguientes. Una semana más tarde nos dimos cuenta de que "lo que fuese necesario" no incluía el uso de dinero EFSF [AOS: European Financial Stability Fund] para comprar bonos españoles (al menos por ahora y hasta la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania, el 12 de septiembre). ¿Les preocupa a Vds. qué apostar sobre lo que sucederá después de esa sentencia? Yo apuesto a que será un compromiso de algún tipo, para permitir que el EFSF o el BCE financien. Draghi dijo, después de todo, que simplemente estaba esperando a una solicitud formal antes de comprometer fondos. Y el Presidente español Rajoy está esperando hasta el 12 de septiembre, tal vez porque quiere saber exactamente lo que va a estar aceptando si pide ayuda

«Hay una regla no escrita en los procedimientos jurídicos y políticos: no hacer una pregunta si uno no sabe ya la respuesta. Si España pide un rescate y, a continuación, por cualquier razón política, en realidad no puede cumplir con las normas de austeridad, entonces eso sería peor que no pedir

«Pero no son sólo los contribuyentes del norte (Alemania) los que se verán afectados. Los de los países del sur tendrán que soportar serias medidas de austeridad con el fin de conseguir el dinero, lo que significa mayor desempleo y más profundas recesiones, cuando no depresiones. No hay almuerzo gratis.»

«Y luego está el Desastre B: la ruptura de la zona euro, de un modo u otro. Mi compañero de pesca en Maine, Josh Rosner, incluyó este gráfico de Der Spiegel en un informe muy impresionante que me envió sobre el coste para Alemania de abandonar o de permanecer en el euro (…). Demuestra que en realidad es mucho más costoso para Alemania a abandonar el euro. También está de acuerdo conmigo en que los dirigentes alemanes no están diciendo a su gente cuáles son los costes de cualquiera de las dos opciones.»

«Vean que a ningún país le va bien en una ruptura. Sin embargo, los resultados varían, pues algunos tendrían una inflación grave y otros, deflación, mientras que todos verían un significativo aumento del desempleo.»



El 56% de los alemanes quieren que su gobierno "haga todo" para salvar el euro, con un 76% que dice que una ruptura del euro sería mala para Alemania. Además, el 64% de los alemanes cree que el euro va a sobrevivir, aunque el 84% cree que la crisis va a empeorar y el 56% se preocupa de que la economía se deteriorará el próximo año. Finalmente, el 70% cree que Merkel está haciendo un buen trabajo. (Fuente: Bloomberg, al informar sobre un sondeo de ARD TV)»
«“Y está también el Desastre C”»
«Todavía hay una tercera opción, que puede estar convirtiéndose en la elección du jour. Y consiste en que, en vez de optar de una manera directa por la unión fiscal y por un respaldo de toda la eurozona a los bancos, etc., o por alguna clase de ruptura, los líderes europeos no hagan otra cosa que tratar con los problemas inmediatos que se les presentan, pasando de una crisis a otra en una deriva slow motion hacia la unión fiscal
«Puestos a detallar lo que significaría una unión fiscal real y su coste, se acaba por tener que pedir a los votantes que aprueben algo y los líderes europeos no saben lo que los votantes dirán. ¿Qué pasa si dicen que no, nein, no, nao, ochi, nee, neen, cha toigh leam, o ei? Hay muchas maneras de decir "no" en Europa.»
«Y por eso el Sr. Monti se siente frustrado con todo el proceso parlamentario para hacer frente a la crisis del euro. Todo se pone muy complicado cuando hay que explicar a los votantes exactamente por qué y cuánto deberían pagar por tu personal visión de su futuro. "Si los gobiernos están atados por las decisiones de sus parlamentos, la falta de libertad de acción se traducirá en la ruptura de Europa, en lugar de una integración más profunda." (…)»
«¿En quién confías?»
«La Unión Europea es una criatura bastante extraña. Cuenta con un parlamento que es ampliamente visto como una broma, con el trabajo real realizado por diversas comisiones designadas por los líderes nacionales y tal vez ratificado por el parlamento de la UE. Tal como yo lo veo, la mayoría de los europeos están en contra de Bruselas, en lugar de contra el euro. Ven a Bruselas como una creación de la burocracia.»
«Esperan que sus propios gobiernos nacionales hagan el trabajo duro de gobernar y protegerlos de los peores problemas europeos. Serían reacios a renunciar a su soberanía nacional en la misma forma que los Estados lo hacen en los EE.UU.» [AOS: ¡reaparece la comparación que últimamente está haciendo fortuna! Es explicable que se estalezca, pero algunos -no Mauldin, que la limita bien- utilizan la comparación para proponer que hagamos los europeos lo que hicieron los hoy estadounidenses. A mí me parece muy claro que las situaciones históricas son extremadamente diferentes]
«Y si nos remontamos a la fundación de los EE.UU., se ve que las actitudes europeas modernas no son en absoluto diferentes a lo que los americanos del siglo XVIII sentían acerca de Washington DC. Washington, el hombre, era más importante que lo que la mayoría aprecia, pues proporcionó al temprano gobierno gran parte de su legitimidad. Las visiones de Jefferson y Hamilton y el resto de los padres fundadores llevaron a algunos serios desacuerdos y a una pública disensión. La elección de 1800 fue quizás la más amarga y polémica en la historia de EE.UU., más desagradable que la de hoy ("Si Jefferson es elegido todas las iglesias serán cerradas", etc.) Y luego estaba esa pequeña disputa sobre derechos de los Estados que llegó al punto de ebullición en 1860.»
«Si en 1792 los políticos hubieran intentado vender a los votantes una unión fiscal completa como razón para votar por la Constitución, hoy podríamos estar debatiendo todavía los Artículos de la Confederación.»
Y ése es el quid del problema de Europa. Los costes de la elección entre ruptura o unión fiscal son tan altos y cargados de desacuerdos que pedir a los votantes elegir con pleno conocimiento de los costos sería hacer la pregunta sin conocer la respuesta. ¿Por qué no elegir una unión fiscal light? En lugar de intentar llegar a la meta de un salto enorme, ¿por qué no dar una serie de pasos más pequeños? Dejar que la olla se caliente poco a poco, en lugar de ponerla a hervir rápidamente. Al igual que la rana del cuento, en el momento en que los votantes europeos se den cuenta de lo caliente que está, será demasiado tarde para saltar de la olla.»
«El inconveniente consiste en que ésa podría ser la ruta más costosa a largo plazo. Significaría saltar de crisis en crisis, con cada crisis más difícil y costosa de resolver (aunque no lo suficiente para que todos abandones). Cuanto más tiempo el proceso se alargue, más caro será.»
[FRANCIA ENTRA DE LLENO EN EL “DESASTRE” EUROPEO]
«Conocemos los problemas españoles e italianos. Lo que los líderes europeos no han reconocido (y de hecho la mayor parte del mundo tampoco, por lo que veo) es que Francia es el verdadero problema. Francia se desliza hacia un desenlace de proporciones bíblicas. Dentro de pocos años será tan problemática como es España hoy en día. Francia está metida en un muy, muy profundo foie gras
«Alemania cree que tiene un socio AAA por sus garantías de la deuda europea en la EFSF, el ESN [AOS: European Stability Mechanism, el último invento contra la crisis de la deuda], etc. Lo es hoy en día, pero Francia perderá muy pronto que la calificación de AAA, en ausencia de cambios significativos que no se van a ser da con Hollande y los socialistas . Podría suceder ya en septiembre, aunque dudo de que Moody o S & P se muevan antes de la sentencia del Tribunal Constitucional alemán, el día 12 (¡a menos, por supuesto, que realmente quieran demostrar su independencia de criterio y de las consideraciones políticas del momento!)»
«Y esa bajada de calificaciones será sólo la primera de muchas. Francia está en trance de aumentar los impuestos a "les riches" o los que ganan más de € 1 millón, hasta una hemorragia nasal del 75%. ¿Por qué quedarse en Francia, cuando uno se puede mover, pagar menos impuestos y hacer una visita cuando quiera? La nueva ley va a a determinar un descenso, no un aumento de la recaudación de impuestos, como se ha demostrado por las recientes alzas de impuestos estatales a los ricos en los EE.UU. La gente vota con sus pies.»
«En Francia no es sólo el impuesto sobre los ricos que está creando problemas, sino otras muchas acciones, como reducir la edad de jubilación a los 60 años, a pesar de que las personas viven más y hay menos personas que pagan al sistema a medida que envejece la nación. Francia tiene un problema de títulos de crédito a corto plazo por lo menos tan severo como el de EE.UU., pero el gasto del gobierno es ya el 55% del PIB.»
«En el momento en Francia se convierta en el problema claro, los votantes europeos se habrán comprometido tanto con el proceso que alejarse será mucho más costoso de lo que sería hoy. A menos que Merkel pueda convencer de algún modo a Hollande de que reduzca realmente el gasto social de forma dramática en los próximos años, el día del juicio final llegará. ¿Y cómo ha resultado para España, Grecia y otros la política de reducción del déficit? Si vamos a eso, Alemania incurre en violación de las normas de déficit del tratado.»
«Mi conjetura: será el Desastre C, que se traducirá en una más larga y pronunciada recesión con depresión en gran parte de Europa. Podría haber movimientos de masas para abandonar el euro en cierto número de naciones. Si bien ahora no hay algo cercano a una mayoria para ese cambio en ningún país ni en ninguna encuesta que haya visto, se trata de una minoría cada vez mayor.»
«Como parte de este proceso salvar-el-euro, espero firmemente que en algún momento habrá un mecanismo que permita al BCE monetizar la deuda y la compra de bonos periféricos en una escala muy grande. Estamos hablando de muchos billones de euros, ya que una vez que ese proceso se pone en marcha para un país, el proceso debe continuar hasta que el país haya puesto su déficit bajo control y esté creciendo de nuevo. Ya sea porque la ESM se convierta en un banco o porque se le permita emitir bonos que el BCE pueda utilizar como garantía o mediante cualquiera de otros diversos mecanismos que se proponen, la única fuente real de poder adecuado es el Banco Central Europeo. Más pronto o más tarde, los alemanes tendrán que soltar la correa al BCE y eso no será bueno para el euro. Y definitivamente nada bueno cuando ocurre que Francia es el problema.»
«El corolario de esta perspectiva es que el problema del euro no va a desaparecer en años. Nos dará la fatiga euro, igual que la fatiga griega, pero más grande. Esto va a ser muy parecido a lo que era, en los días de mi juventud, un viaje muy largo a través del país en un coche sin aire acondicionado en pleno verano, con tres niños pequeños y una suegra malhumorada. Permanezcan en sintonía.»
Yo apuesto también por el “Desastre C”, muy consonante con las enormes dificultades de las dos primeras opciones y con el modo de ser de los dirigentes políticos actuales, acostumbrados a actuar sobre lo inmediato (y con recetario muy rígido) mucho más que a reflexionar y entre los que, además, no se ve a nadie con una gran autoridad personal, que le sea reconocida por los demás y le haga idóneo para un neto liderazgo en un momento histórico crucial. Por tanto, está claro que esta novela de la crisis, en la que los “lectores” somos protagonistas vivos, tiene intriga para rato, para un rato muy largo. No podemos interactuar escribiendo el gran guión a diario. Pero podemos y debemos actuar espabilando de lo lindo -emprendiendo y procurando cambios (ante todo personales), pequeños quizá, pero no insignificantes- y trabajando muy duro. Eso es lo que nos toca hacer, en vez de deprimirnos o de alimentar una ira interminable, agotadora y perfectamente inútil. Instalarse en la ira (y en la envidia, como veo en muchos comentarios) no es en absoluto lo mismo que pedir y promover reformas.


martes, 14 de agosto de 2012

EL GRAN PROBLEMA DE ALEMANIA Y DE EUROPA: (I)



ENTRE EL DISASTER A Y EL DISASTER B (POR AHORA)

Y LO QUE NOSOTROS TENEMOS QUE HACER, DECIDAN LO QUE DECIDAN MERKEL Y DRAGHI


En este y en el próximo post yo voy a hablar muy poco. Me parece que pueden interesar a los lectores un par de piezas de John Mauldin, al que me he referido y citado en varias ocasiones. Pero los textos que voy a traducir y copiar son mucho más interesantes enteros. Ayudan a comprender la situación en general y la posición de unos y otros protagonistas. Y, en especial, aclaran lo que en post anteriores he denominado la Europa imposible o la única Europa posible. A la vez, explican la importancia de la decisión de Alemania sobre el futuro de Europa. No es que tenga a Mauldin por un experto infalible. Pero, dejando a un lado declaraciones periodísticas pasadas, lo que suele escribir revela buena información y buena capacidad de análisis, más un grado de comprensión humana de los problemas ajenos que se echa en falta en otros muchos personajes. En todo caso, el texto del comentarista del New York Times (entre otras muchas cosas que hace) nos proporciona una muy interesante visión norteamericana de la crisis europea.

Pero, antes de ceder la palabra a Mr. Mauldin, quiero decir dos cosas elementales acerca de lo que nos toca hacer a nosotros y, sobre todo, al Gobierno de la Nación (a los autonómicos les falta perspectiva y al de Cataluña, además, le sobra caradura y matonismo político nacionalista). Lo he pensado mucho: el Gobierno tiene que hacer, a tumba abierta y a la vez, dos cosas.

La primera es romperse las meninges en más adelgazamiento del gasto público, con el objetivo de un Estado (Ayuntamientos, provincias, Comunidades Autónomas y Administración Central) mucho menos costoso; en este punto ya no valen amonestaciones y reunioncitas del Gobierno con las CC.AA. y con los Ayuntamientos. Hay que determinar lo que es prescindible y cerrarlo en cuanto que la supresión no sea más cara (que puede serlo en más de una ocasión). Sólo así dejaremos de vivir con el horizonte de interminables endeudamientos para sostener al monstruo, depauperando a los españoles. Se trata de lograr un Estado no menos fuerte ni menos eficaz, sino mucho menos costoso, lo que le hará más fuerte.

La segunda cosa es negarse a detraer ni medio euro más de la capacidad económica mensual de los españoles y empezar a imaginar cómo reducir presión fiscal y costes sociales a los ciudadanos y a las pequeñas y medianas empresas: digan lo que digan Draghi y Merkel (o Merkel y Draghi) ya no se bajan salarios ni remuneraciones, porque sería enterrar cualquier posible recuperación de la economía española real, engendrando una depresión sin fin. El tiempo que nos proporcione el Eurogrupo, si nos lo proporciona, de modo que no suspendamos pagos en dos meses, es sólo un tiempo que se debe aprovechar al máximo. De lo que estos señores de la UE recomiendan lo único que ahora considero aceptable, porque hemos de sostener las prestaciones sociales y nuestra estructura de población lo exige, es aumentar la edad de la jubilación en amplios sectores.

Otras cosas se me ocurren, no como tareas nuestras o de nuestro Gobierno, sino como cuestiones que plantear o replantear en caso de que lleguemos a estar en condiciones de pedir a los socios europeos y occidentales que se tomen ciertos asuntos en serio y con urgencia. Me limito a mencionar dos temas de los que, en su momento, se habló muy en serio (porque son muy importantes, sobre todo el primero) y sobre los que ahora se calla: primero, la tasa a ciertas transacciones financieras (mal llamada “tasa Tobin”); segundo, el combate a los “paraísos fiscales”, que no es nada sencillo (ni fácil, claro está). Dicho esto, cedo la palabra.

Mauldin y los economistas alemanes tienen la palabra

La newslettter de John Mauldin, de 14 de julio de 2012, se titulaba The beginning of the Endgame (Maulding tiene publicado un libro con ese título, Endgame). De ese paper de comienzos del mes pasado transcribo la parte que me parece más interesante para nosotros y que incluye una larga cita de un artículo del Financial Times sobre la discusión en Alemania acerca del futuro del euro. Aunque resulte un poco pesado, voy a poner comillas “tipográficas” al comienzo y al final de cada párrafo en punto y aparte del paper de Mauldin y, además, cambiaré el tipo de letra, para mejor identificar lo que es de él y no mío.

«La nueva religión de Europa»

«No es noticia que Europa se ha convertido en cada vez menos religiosa. La asistencia a la iglesia se ha reducido y las encuestas muestran que hay menos adeptos en Europa que nunca. Pero hay una nueva religión que ha aumentado casi sin previo aviso. Y esa es la “tienda de la reunión”, con el fervor de un renacimiento, de aquéllos que desean una Europa unida, no sólo monetariamente, sino como un todo fiscal verdadero.»

«Sería el triunfo de la esperanza sobre la historia. Los problemas de la creación de una unión monetaria sin una unión fiscal fueron ignorados en la fundación de la zona euro. Los fundadores dijeron de forma explícita que sería cosa de la próxima generación ocuparse de la unión fiscal. Hicieron tan caro como era posible para una nación retirarse de la zona y no dejaron ningún medio legal para hacerlo. La separación de la zona del euro sería un desastre de primera magnitud. Piensen en al menos 7 u 8 de las plagas bíblicas.»

«Por lo tanto, los líderes europeos del gobierno y las élites empresariales, especialmente las elites del sistema financiero, son casi religiosas en su insistencia en que no puede haber otra salida que no sea la unión fiscal. Y entre ellos se incluye Angela Merkel. Ella quiere la unión fiscal en sus propias condiciones, pero está empeñada en lograrla incluso si eso significa que Alemania debe renunciar a una parte significativa de su soberanía y perder el control de la zona euro una vez que esa unión se logre. Y aunque Alemania será la mayor parte de la unión por el poder económico y el gran número de votantes, no tendría la mayoría. Perderían su capacidad para dictar la forma en que la UE funciona a base del uso o no uso de su chequera.» [la chequera alemana]

«Incluso Angela Merkel sabe que una unión fiscal con el tiempo significará eurobonos y la mutualización de la deuda. Y eso significa que algún mecanismo debe ser creado para pagar por esos bonos. Que a su vez requiere de facto autoridad fiscal para el parlamento de la UE. Alemania se convertiría en un solo estado entre muchos otros. Importante, de gran alcance, pero sólo un Estado. Y con sujeción de la zona del euro a escala de impuestos para pagar los eurobonos, no importan los términos que se hayan formulado para ese pago.»

«Merkel y los otros líderes europeos no han preparado en realidad a sus votantes para hacer frente a los cambios que se avecinan en la soberanía. Pero va llegar el día en que los líderes tengan que aclararse y decir a sus poblaciones lo que están planeando. En este punto, al resto de nosotros nos gustaría saber, también.»

«Y no se trata sólo de Alemania. ¿Cómo va a reaccionar  Francia? Creo que una unión fiscal fuerte y renunciar a la soberanía de modo significativo podría ser mucho más difícil de vender a los franceses que a los alemanes.»

«¿Se harán alemanes todos los europeos?»

«Y, por último, terminemos con este pensamiento. ¿Piensa realmente Alemania que en ese futuro cuasi-nirvana-de la unión fiscal, los griegos, españoles e italianos van a pagar sus impuestos como los alemanes? ¿En serio? Si sus respectivos gobiernos no pueden cobrar impuestos ahora, ¿qué permite pensar que una autoridad fiscal de la zona del euro lo va a hacer algo mejor? ¿O es que piensan que va a ser aceptable para los alemanes empezar a comportarse como los griegos o los italianos, cuando se trata de impuestos?»

«¿De verdad creen que los alemanes (o los holandeses o finlandeses e irlandeses) pagarán sus impuestos y les será indiferente que los ciudadanos de otros estados no lo hagan? Esa es la pregunta que debe ser tratada, y la Merkel y otros líderes del norte lo saben. El problema de la confianza es enorme si se va a entrar en una unión con las poblaciones que deseen.»

«En Italia se advierte en construcción una considerable mayoría de los que quisieran abandonar el euro y volver a la lira. Berlusconi ha expresado esos pensamientos, al igual que la Liga Norte, un partido político importante en el norte de Italia. Y también lo han hecho otros partidos más pequeños. También hay algún respaldo corporativo supuestamente serio a este movimiento, ya que anhelan los buenos viejos tiempos de la devaluación y la más fácil competencia.»

«Los finlandeses tienen sus euroescépticos, así como los holandeses. Aquellos a los que se les pide que firmen los cheques recelan de estampar su firma y dejar para más tarde rellenar los importes. Y ahí es donde las ruedas económicas tocan el camino.»

«Europa afronta ahora una elección entre el  Desastre A y el Desastre B. El Desastre A rompe el euro. El Desastre B mantiene unida la zona euro. Ambos son horriblemente caros, sólo que de diferentes maneras. Si Alemania fuera a abandonar el euro, eso significaría una apreciación casi inmediata del nuevo marco alemán - y un serio golpe grave para su máquina de exportación, que es el 40% de su economía. La mitad de esas exportaciones van a sus socios europeos. Si perdieran simplemente el 5% de sus exportaciones, eso produciría una profunda recesión. Y esta es una estimación muy baja de lo que se perdería, por lo que he leído. Merkel y otros líderes alemanes saben el enorme precio que Alemania pagará si salen de la zona euro. Y lo mismo vale para los otros países del norte.» [el subrayado es mío]

«Pero permanecer en la zona del euro también conlleva grandes costos. Alemania se verá obligada a ayudar a España e Italia. O a permitir que el BCE pueda monetizar de alguna forma sus deudas durante mucho tiempo. Lo que tendrá un impacto significativo en el valor del euro y conducirá a la inflación, algo que los alemanes temen mucho. El Ministro de Finanzas alemán Schaüble ahora acepta que el 2% la inflación estaría bien. En privado, admite que será de al menos 4.5%. Si pueden mantener eso así una vez que las naciones periféricas hayan comenzado a tomar la droga de la deuda monetizada, que otros pagan. Pero ése es un hábito muy difícil de eliminar.»

«Vamos a terminar con parte de un artículo del Financial Times de este fin de semana [AOS: concretamente, de 13 de julio de 2012], que habla de la angustia en Alemania. No es un asunto trivial. No está claro, al menos para mí, si la zona euro se romperá o habrá unión fiscal. Pienso, considerándolo todo, que la zona euro más bien se romperá, debido a los inmensos problemas que se deben afrontar para tratar de mantenerla unida.»

«Pero estas consideraciones fundadas en el mundo real no tienen en cuenta el fervor religioso de la Eurofilia de los líderes y las élites. Están totalmente comprometidos a hacer que funcione. Y tal vez puedan encontrar una manera de convertir a la mayoría de los ciudadanos europeos a su religión de la Unión Europea. A eso debemos decir amén y ofrecer una ferviente oración para que, hagan lo que hagan, sea algo ordenado y no se extienda el contagio al resto del mundo.»

«El artículo del Financial Times [AOS: si quieren leerlo entero y en directo, v. http://www.ft.com/intl/cms/s/0/4684bad6-cd07-11e1-92c1-00144feabdc0.html#axzz23QPtGEjh] es titulado así: "Los economistas alemanes se pegan sobre el futuro del euro”.»

«"Los guantes están finalmente saliendo a relucir entre la normalmente sobria y escrupulosamente cortés comunidad alemana de economistas en una amarga batalla por el futuro del euro.”

«"Profesores serios y de altos vuelos en materia de finanzas públicas y economía monetaria han sido acusados de suscitar temores nacionalistas en un “debate de café”, de acuerdo con una de las facciones y de falsificación de los hechos, según los oponentes de esa facción.”

«"En el corazón de la confrontación está un distinguido y mediático profesor, cabeza de uno de los más reconocidos institutos económicos de Alemania. Su lenguaje emotivo y sus serias advertencias de enormes deudas europeas garantizadas por Alemania, han provocado airadas contra-acusaciones de populismo por sus compañeros académicos.”

«"Hans-Werner Sinn, profesor de la Universidad de Munich y jefe del Instituto Ifo de Investigación Económica, fue el primer firmante de una carta abierta catastrofista, publicada por el diario conservador Frankfurter Allgemeine la semana pasada   [AOS: en concreto, el 5 de julio de 2012. Si quieren leerla entera, v. http://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/protestaufruf-der-offene-brief-der-oekonomen-im-wortlaut-11810652.html.], denunciando las maniobras del Gobierno hacia una “unión bancaria” en la zona del euro”. [AOS: el FT habla banking union y, en el original alemán, de Bankeunion, y se añade de inmediato algo clave: “die eine kollektive Haftung für die Schulden der Banken des Eurosystems bedeutet, esto es, unión bancaria “que significa una responsabilidad colectiva por las deudas de los bancos del Eurosistema”.]

«"No se debe esperar que los contribuyentes, los jubilados y los ahorradores de los países europeos que aún son [financieramente] sólidos” garanticen las deudas bancarias de los demás, declararon. El esquema no salva el euro ni la idea de Europa, insistieron, sino que simplemente beneficia a las casas financieras de Wall Street y Londres, además de a unos pocos inversores alemanes y a unos cuantos bancos nacionales y extranjeros enfermos.”

«"Más de 200 académicos han firmado la carta, según los autores. Pero ha enfurecido a Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas, que denunció a los escritores como" irresponsables” "En privado se refiere al profesor Sinn -cuyo nombre significa" “sentido”- como el profesor Unsinn, o "sin sentido".

[AOS: el 31 de julio de 2012, Sinn publica un artículo en Le Monde, titulado “Pourquoi Paris et Berlin s'opposent», en el que, además de oponerse nuevamente a una mutualización de la deuda y de procurar atraer a Francia a su postura, defiende que varios países de la eurozona que se encuentran en dificultades han de abandonar temporalmente la zona euro y volver a sus monedas. Se trataría de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Un pequeño confidencial on line español presenta a Sinn como portavoz del Gobierno alemán o, más concretamente, «prestigioso asesor del Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble», cosa que no es en absoluto. Si quieren, vean entero el artículo de Sinn con http://www.lemonde.fr/idees/article/2012/07/31/pourquoi-paris-et-berlin-s-opposent_1740576_3232.html. A mí me merece más confianza el criterio de Mauldin y del Financial Times y el artículo de Sinn me parece bastante flojo.]

«"También han despertado las universidades. Unos 220 académicos han firmado una vigorosa declaración de respuesta en la que afirman que la “unión bancaria” es un paso esencial en la gestión de la crisis de la eurozona, que "de ninguna forma” respalda "la colectivización de los pasivos bancarios.”

«"Una tercera misiva, publicada en el periódico Handelsblatt, diario de negocios, por lumbreras tales como Bert Rürup, ex presidente y veterano del comité gubernamental de cinco sabios -su panel de asesores económicos - condena los 'argumentos cuestionables' y 'clichés nacionales 'de la carta original. Acusan a sus autores de “provocar miedos y emociones sin aportar hechos para probar su tesis.”

«"'Son como médicos en la sala de urgencias que dicen " apagar el oxígeno ", sin tener otra solución que ofrecer", dice Peter Bofinger, profesor de economía en la Universidad de Göttingen y uno de los "cinco sabios". El autor desafía al profesor Sinn a decir con precisión a dónde quiere ir.”»

Voy terminando, por hoy. Ya se ve que la situación es dificilísima. Porque “unión fiscal” viene a significar -no existe una definición generalmente aceptada o, al menos, no la he encontrado- una única política económica (presupuestaria, tributaria y de gasto), lo que, obviamente, significa una única autoridad suprema en esas materias y, en suma, una enorme cesión de soberanía (se diría, eso sí, que al menos Hans-Werner Sinn da por supuesta una mayoría alemana, que Mauldin niega). Mauldin tiene razón al considerar muy difícil, por no decir imposible, la “unión fiscal”. Si pensamos que la “unión bancaria” es sólo un aspecto de la “unión fiscal”, ya vemos las resistencias a la mera Bankeunion en Alemania. Son muchas las voces que sitúan a Europa en un trance similar, aunque inverso, nada menos que al de la fundación de los Estados Unidos de América. En Europa se hizo antes la unión monetaria y ahora habría que ir a la bancaria y a la fiscal, mientras que el poder fiscal de los EE.UU. fue claro desde el principio (aunque muy limitado) y la unión bancaria y monetaria vino después. Aún así, todavía se discute como Jefferson y Hamilton, que no dejan de estar en el trasfondo de la dura y actualísima polémica entre la corriente crítica a la FED y la defensa de ésta.

Me atrevo a apuntar que, además de la cesión de soberanía como un enorme problema político, encuentro para la “unión fiscal” un problema aún mayor, salvo que se acepte que el pez grande se come al chico (lo que no acepto), porque es una versión soft de la “ley de la selva”. Me refiero al problema de la diversidad económica intrínseca de los países de la UE (e incluso de la eurozona), háblese de diferencias estructurales entre norte y sur o, más modestamente, “trade imbalance” entre Alemania et al. y los países periféricos. Para similares impuestos, ¿se podrían lograr similares retribuciones?

Pero la situación aún puede presentar más elementos problemáticos. La situación era vista por Mauldin, el 14 de julio de 2012, como he dejado dicho. Pero en su newsletter de 11 de agosto de 2012, titulada “And Then There Is Disaster C”, apenas un mes después, algo le parece distinto y no precisamente para mejor. Lo veremos en un próximo post.

viernes, 20 de julio de 2012

EL “CÍRCULO INFERNAL” PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (y II)



PROTESTAS ARCHI-JUSTIFICADAS PERO INOPORTUNAS PARA EVITAR LA INTERVENCIÓN


Como el actual Gobierno español, que relevó a sus nefastos predecesores con modales versallescos y absurdos discursos laudatorios, no tenía cabal idea de lo que se iba a encontrar (en buena medida, por pereza gravemente culpable de la “cúpula” del Partido Popular), transmitió a los ciudadanos una prolongación de su, llamémosle así, discurso electoral: “esto lo arreglamos nosotros en un pis pas”. Craso error doble, que, en cuanto levantaron un pico del mantel del festín previo, no enmendaron adecuadamente, porque, al contrario, subieron el IRPF con una explicación del todo insuficiente, como era una concreta cifra de desfase del déficit. La más ajada retórica política, que, al parecer, consideraban suficiente dada su mayoría absoluta, se empleó en lugar de explicaciones completas y bien documentadas. A quienes sabían hasta qué extremos la situación económica era gravísima y sabían incluso el gran pufo interno del sistema bancario, no se les encargó contar a la población la realidad en “prime time”, como aquí pedimos una y otra vez, sino que se les puso a bregar con la Comisión Europea y “los mercados” a golpe de ocurrencias para salir de los constantes apuros, ganar unos días y afrontar subastas de deuda pública para ir sacando unos dinerillos. Hubo unas torpes dosis de chulería en la relación con el Eurogrupo y fue muy relevante la penosa gestión de BANKIA, que aquí quizá fuimos de los primeros en criticar. Y así hemos llegado, tras los “irremediables” pero pésimos “recortes” y “ajustes” de la semana pasada, a la situación descrita en la primera parte de este “post” o entrada. Hemos llegado al borde de la suspensión de pagos y del rescate e intervención como país (se hablaba en el “post” anterior de un inasequible 4’5 % de interés de los bonos a dos años; el 19 de julio de 2012 se han tenido que colocar esos bonos al 5’2%).

Cuando el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, habló de la necesidad de recaudar para poder pagar las nóminas -cosa señalada expresamente en “EL CIRCULO INFERNAL... (I)- no supo reprimir un dato sincero para ofrecer un argumento y muchos comentaristas hispanos dijeron que había hecho subir la prima de riesgo. Dudo mucho de que, a estas alturas, esa subida se debiese a una  explicación de Montoro, no del todo bien narrada por “los medios”. La situación era la que era antes de la frase de Montoro y no resultaba precisamente desconocida para los mercados. ¿Qué ha sucedido en España del domingo 15 de julio de 2012 hasta hoy? En términos de “show” para espectadores foráneos (y es de fuera de donde esperamos unos dineros que eviten la intervención de España y, sobre todo, su ruina, quizá no declarada, pero en avanzado curso de realización), han sido varios los sucesos llamativos: la protesta social se ha hecho visible todos los días, por los cortes de tráfico en Madrid debidos a la movilización de algunos centenares de funcionarios, más las manifestaciones de la tarde-noche del 19 de julio; los jueces y otros profesionales de la Justicia han aparecido unidos para formular duras críticas y casi inéditas protestas y ha sucedido también -esto es, pienso, de la mayor importancia- que bastantes Comunidades Autónomas (CC.AA.), incluso gobernadas por el Partido Popular -el del Presidente Rajoy- han rechazado públicamente su parte en “ajustes” y “recortes”. Por añadidura, el PSOE y otras fuerzas políticas han mostrado la realidad de una clase política dividida, con toda la oposición actuando como si los problemas de España fuesen sólo cosa del Gobierno y del partido político gobernante.

Así, hay que pensar que habrá empeorado considerablemente la impresión que causa al espectador de fuera la situación de España. Es decir, se ha puesto mucho más difícil que recursos ajenos, europeos y extraeuropeos, fluyan a España, porque la confianza en ella ha disminuido aún más. Aquí hemos sido y seguimos siendo muy críticos con el Gobierno y el PP, pero tanta crítica o más aún merece la oposición y el resto de la clase política, porque, sin trabajar apenas (con algunas excepciones) y sin altura de miras, se han dedicado a jugar a la contra, en un momento en que eso era y sigue siendo, inevitablemente, jugar a la contra de España como país.

Las protestas sociales nunca han sido tan justificadas, pero quizá nunca hayan sido, a  la vez, tan inoportunas e incluso contraproducentes. Esta inoportunidad, sin embargo, encuentra excusa por la falta de explicación oficial previa de la gravedad de la situación. No se puede pedir a los ciudadanos que se aguanten la indignación para no empeorar las cosas cuando nunca se les ha explicado -y explicar no es lo mismo que afirmar- lo mal que están y lo peor que pueden ir si no se evita la “intervención” y no se detiene el proceso de ruina y de compra de España. No se les puede pedir contención cuando la contención parece que se está aplicando a la banca, importantísima causa de nuestros problemas.

De los funcionarios, continuamente denigrados desde la clase política y desde el “empresariado” presidido por el ignorante y demagógico Sr. Rosell, nada voy a añadir ahora a lo que ya dije en el post anterior y en otros muchos.

Por su parte, la bastante repentina y aparentemente unitaria protesta de las distintas asociaciones de jueces, de fiscales y de secretarios judiciales es un tumulto de rebeldía con mezcla de motivaciones muy diversas y con discursos heterogéneos. En todo caso, se equivocan quienes, por ignorancia o interés, lo conectan con la crisis del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la reciente elección de un Presidente del Tribunal Supremo y del mismo CGPJ, con mandato que no sobrepasará el año. El CGPJ está, hoy por hoy, irremisiblemente desprestigiado y muchas cosas tendrían que cambiar para que el desprestigio se atenuase siquiera. La movilización contestataria sí tiene que ver, en cambio, con los últimos proyectos del Ministro de Justicia, que, con toda razón, parecen cambios surrealistas y sin ningún previsible efecto positivo sobre la realidad de la Justicia en España. Me parece, sin embargo, que el detonante de la transformación del hartazgo judicial en protesta pública está en la disminución de las retribuciones en ese ámbito. Jueces y Magistrados arrastran graves malos tratos de los que se ha dejado aquí cumplida reseña y ante los que apenas han reaccionado. Sin embargo, tocarles la paga mensual ha sido como apretar el gatillo. Lo de la paga es, a mi parecer, el menos sólido de los motivos para protestar, pero algo bueno podría salir de ese “basta ya”.

Lo de las Comunidades Autónomas es, con mucho, lo peor, porque es sabido que en ellas reside gran parte del déficit y sus “noes” a “ajustes” y “recortes” dan cumplida idea al exterior de lo difícil que le resulta al Gobierno central conseguir resultados de contención del gasto. También dijimos aquí hace tiempo que ese Gobierno tenía que estudiar con urgencia algo más eficaz que las amonestaciones y ciertas débiles amenazas a las CC.AA. No era ni es tarea fácil, pero no consta que ni siquiera se haya emprendido. Así que Alemania puede ver -no ya saber, sino ver- que nuestras CC.AA. ponen en aprietos al Gobierno de la Nación mucho más que los Länder al Gobierno Federal.

SI ESTAMOS MUY MAL, INTERVENIDOS ESTAREMOS MUCHO PEOR

Lo que la generalidad de los españoles continúa sin entender -porque nadie se lo ha explicado como sería necesario- es que la intervención directa de España por la “troika” (dirigentes de la UE, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional) constituye un peligro cierto y muy grave de un mal mayor que el que tenemos: supone más depresión o recesión,  depreciación sistemática de todos nuestros activos (los tangibles y los intangibles), mayor paro y menor poder adquisitivo de todos los trabajadores. Los interventores no tienen tanto dinero como para recuperar la economía española y, de tenerlo, no tendrían voluntad de gastarlo con esa finalidad. Así que la intervención, a la postre, supondría que los interventores nos obligasen a todo lo necesario para perder ellos el menor dinero posible. Así de bestia veo yo el horizonte de la intervención. Se van a resistir a intervenirnos, porque no les sale precisamente gratis, pero, de no variar los elementos ahora presentes, tendremos intervención y rescate de España y no ya de la banca española. Y para los funcionarios, p. ej., la receta de los interventores pudiera parecerse, no ya a la griega, sino, más cercanamente, a la del Presidente de la CEOE: poner en la calle a varios cientos de miles.  

Algo más que lo que han hecho hasta ahora, algo muy serio y que no empobrezca a los españoles, tendría que hacer el Gobierno central en un último intento de que se recupere fuera la confianza en España. Algo que, ante todo, empuje una recuperación de confianza dentro. Ahí están, repito, las televisiones y radios públicas, perfectamente suprimibles y ahí está, por más que sea asunto delicadísimo, el art. 155 de la Constitución para meter en cintura a CC.AA. que se resistan a recortes necesarios, que previamente haya aplicado el Gobierno de la Nación. Y me permito pensar que, como la crisis es mundial pero también de UE y de la Eurozona, el Gobierno tendría que poner a trabajar buenas cabezas, las mejores (estarán de más los genios solitarios y será suficiente con personas desinteresadas, expertas y prudentes), en la doble hipótesis de un fracaso del euro y de nuestra salida de la eurozona. No, no descartemos nada, porque son demasiados -y no precisamente tontos- los que ven inviable la UE. Por estudiar lo que ahora se llama “posibles escenarios” no se va a perder nada, sino todo lo contrario: es probable que se entienda mejor el terreno movedizo por el que tenemos que andar.

Sin demagogias, pero con justa firmeza y cargado de razón, el Gobierno tiene que hacer notar a la ciudadanía y al mundo exterior que está resuelto a no permitir más tiranía del mundo financiero, comenzando por el español.  De paso, mostraría así que desengancha las conexiones con ese mundo bancario: por mucho que se hayan probado estrechísimas en todas partes (en EE.UU. y en la Gran Bretaña, sobre todo), también se han probado criminalmente nocivas para la gente en todas partes. Al respecto sigo sin entender por qué, frente al MoU, hay autoridades españolas empeñadas en que ningún banco quiebre. Cuando hay banqueros medianamente decentes abogando por dejar caer a quien se lo ha buscado, esa actiitud oficial me parece tenebrosamente inexplicable.

Como ven, no he podido dar a luz ninguna ocurrencia especial. Simplemente insisto en lo que se viene diciendo por personas sensatas desde hace años. Entretanto y retornando al presente, quizá me equivoque, pero me parece que el momento en que sería precisa la máxima frialdad y serenidad -este momento- está siendo justamente, entre tirios y troyanos (¡no olvidemos a los sindicatos, quizá los españoles máximos beneficiados de la crisis!), el momento de máxima calentura y visceralidad… hasta ahora. La responsabilidad de este lamentable desajuste no se puede atribuir a la ciudadanía, sino al Gobierno, a la clase política (destacadamente al PSOE y a CiU) y a unas centrales sindicales que no representan a los españoles trabajadores, sino que, al revés, encarnan un híbrido perfecto de la máxima picaresca laboral y de la peor politiquería. El Gobierno no está bien, pero, desde luego, no salgo a la calle tras las banderas de ninguna central sindical. Hay, sin duda, sindicalistas honrados y laboriosos -algunos conozco-, pero la oligarquía sindical es de lo peor que cabe toparse en España.

Así que no me (o “nos”) queda otra posibilidad que contemplar lo que se hace y lo que no se hace, con la idea de que es muy probable que un día amanezcamos muy malamente. Pero hay un ingrediente del “cacao” que no quiero silenciar. Los indicios están ahí, en el curioso sesgo de ciertos “medios” y de comentaristas militantes que han variado significativamente su posición para atacar a Rajoy (al mismo Rajoy al que pusieron por las nubes). Y coinciden sospechosamente con la difusión del rumor según el cual los grandes agentes económicos españoles se habrían fijado un plazo (bastante corto, por lo demás: en pleno mes de agosto de 2012), que, una vez transcurrido sin que el Gobierno tomase las medidas que ellos consideran indispensables, se verían en el trance de pasar a la acción. No se sabe qué acción podría ser ésa, aunque, por fortuna, no parece apuntarse a nada semejante al magnicidio de Dallas. Seguramente asistiríamos a una presión concertada, con mezcla de todas las técnicas de acoso y derribo conocidas en nuestra historia moderna y contemporánea, excepto el ingrediente militar, supongo.

Es conocido por los lectores de este “blog” que no soy precisamente un “fan” de Rajoy, ni cuando estaba en la oposición ni ahora, que preside el Gobierno de la Nación. He dicho aquí que a Rajoy se le había agotado el crédito y que debía haber una única voz autorizada para hablar de la situación económica y explicarla de forma inteligible y, por supuesto, sincera. Pero también dije que era Rajoy quien debía poner al timón a esa persona con sus colaboradores (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/05/parece-que-cuenta-de-bankia-rajoy-ha.html). Por poquísimo que me guste este Gobierno y su Presidente, la perspectiva de unos salvapatrias pensando en mandar, porque son "los listos", más listos que nadie, me produce movimientos de vómito. Y, por motivos y razones obvios para los lectores habituales de este blog, mis convulsiones eméticas cursan con alucinaciones cuando escucho que la fórmula de salvación sería -¡qué originalidad!- un gobierno de concentración, de unidad nacional, para el que se desliza, como cabeza, el nombre del Comisario europeo D. Joaquín Almunia. Cualquiera que mire al PP y al PSOE sabe que de sumar dirigentes de los dos partidos (y eventualmente, de otros) sólo resultaría un desastre: nada mínimamente mejor que el Gobierno actual. Nada más pensar en opositores internos del PSOE y del PP  recomendando nombres para un gobierno de concentración me entra la risa floja: río en vez de llorar porque la escena me parece grotesca. Quede dicho todo esto por si no careciese de fundamento (y me parece que no) andar con la mosca detrás de la oreja.

Son duros y tristes tiempos éstos en los que hay que elegir entre dos o más males, en que lo sobradamente justificado puede resultar muy perjudicial y en que, por concretar más, protestar en la calle por los "recortes" puede estar haciendo el juego a quienes los han apoyado y, por supuesto, siempre han estado confortablemente a salvo de ellos (el hispano "mundo del dinero"). Cada uno se encuentra en su particular "círculo infernal".