Mostrando entradas con la etiqueta Responsabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Responsabilidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de agosto de 2012

PODER, RESPONSABILIDAD Y FUTURO DE EUROPA



LA CUASI-OMNIPOTENCIA Y LA INDEPENDENCIA DEL BANCO CENTRAL EUROPEO Y LA INDEFINICIÓN DE ALEMANIA


Admito que tengo una fijación con el problema del equilibrio entre poder y responsabilidad.  Puedo hablar de “fijación”, porque esa cuestión está siempre fija en mi cabeza cuando miro lo que sucede. No es una “obsesión”, porque esa preocupación constante no tiene nada de patológico, sino que es bien razonable. Patológico será, en todo caso, si no desentenderse de aquel equilibrio, sí otorgar o mantener poderes, en todos los ámbitos de la vida social, sin asegurarse de que los titulares de cualquier poder, pequeño, grande o colosal, están sujetos a una proporcionada responsabilidad, es decir, deben responder de su conducta, tienen que rendir cuentas y, de no ser positivas, reciben adecuada sanción o, cuando menos, se les priva del poder que tenían.

Tengo dicho, aquí mismo, que el denominado, con clara obsolescencia, “Estado moderno” hace tiempo que está en profunda crisis desde sus mismos cimientos, cabalmente por el inmenso desequilibrio entre poder (o poderes) y responsabilidad. Les recuerdo el “post”: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2010/08/dos-cosas-distintas-crisis-del-estado.html.  Defendía en ese “post” que a la “crisis del Estado moderno” se sumaba la pura y simple putrefacción de ese Estado. Los dos fenómenos no pueden ser más actuales. En el ámbito económico, singularmente en el bancario y el bursátil, se han inventado algunos poderes dotados de tal autonomía que cabe predicar de ellos la independencia. No conozco otro más fuerte y más independiente que el Banco Central Europeo (BCE).  Es más independiente que el Federal Reserve System (FED) y que la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC), equivalentes estadounidenses de nuestro Banco de España (BdE) y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El poder del BCE se concentra en su Comité ejecutivo y en su Presidente, l’onorevole Mario Draghi, del que tienen Vds. información en una de las páginas de este “blog” y también en este post: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/06/ni-los-errores-ajenos-excusan-los.html, pero hoy no me interesa tanto la personalidad de Draghi como la entidad que preside.

Esto es lo que el BCE mismo dice de su “independencia”: http://www.ecb.int/ecb/orga/independence/html/index.es.html y de su “rendición de cuentas”: http://www.ecb.int/ecb/orga/accountability/html/index.es.html. La simple lectura de ambos textos (a la que pueden añadir lo relativo a “transparencia”: http://www.ecb.int/ecb/orga/transparency/html/index.es.html) revela una desproporción inmensa entre poder y responsabilidad (la "responsabilidad" no es ni siquiera mencionada en la “web” del BCE junto a los otros rasgos). Este resultado procede de la convicción de que sólo una extraordinaria independencia garantizaría que el BCE cumpliese su papel al margen de influencias y condicionamientos políticos interesados en beneficios y provechos particulares. Algo desde luego muy deseable, pero, además de ingenuo (en buena medida, fingidamente ingenuo), sumamente difícil de conciliar con la exigencia racional y, además, práctica, de que exista un contrapeso al poder. En la medida en que independencia significa -y eso es lo que significa- ausencia de dependencia y, por tanto, no sólo carencia de superiores jerárquicos, sino también de controladores ex post que condicionarían (y de los que se dependería, en definitiva) tanto como un jerarca por encima, resulta sencillamente insensato atribuir independencia al gigantesco poder del superbanco de la segunda zona económica del mundo.

En el amplio campo del interés público y del servicio al público, en sus numerosísimas formas, hace mucho tiempo que no considero admisible más estatuto de independencia que el de los jueces. No admito más independencia que la independencia judicial.  Ésa es la única excepción aceptable. Los jueces son los únicos servidores públicos que no deben tener ni superiores jerárquicos ni controles ex post, salvo los jurídicos, que tienen una importancia capital. Incluso sin ceñirse al ámbito público, por sentido común y, añadidamente, por sentido democrático, nadie, que maneje poder, puede estar libre de un control y de una responsabilidad, es decir, de la necesidad de dar respuesta (lat.: responsa-ae) a quien o a quienes, en nombre de los afectados por el uso de ese poder (los accionistas de una sociedad anónima, los socios de una asociación) o en nombre del pueblo, les puedan preguntar sobre el ejercicio de ese poder, por acción o por omisión.

Los jueces, aunque administren justicia en nombre del pueblo, no son ni deben ser políticamente responsables ante el Parlamento por sus resoluciones. Aceptamos esa irresponsabilidad política porque sus riesgos son muy inferiores a los que presentaría un control político de los procesos y las sentencias. Y aceptamos esa excepción porque 1º) el poder de los jueces tiene unos parámetros bastante más claros y firmes (los del Derecho) que los de las decisiones económicas, los de la política monetaria y financiera, sujeta a discusiones interminables y 2º) porque existe toda una batería de mecanismos jurídicos para el control del poder de los jueces y para exigirles responsabilidad jurídica: recursos, demandas de responsabilidad civil, mecanismos para la exacción de responsabilidad penal, responsabilidad del Estado por mal funcionamiento de la Justicia, etc.

Nada parecido a esto existe ni resulta imaginable para un poder infinitamente más poderoso que el de un tribunal unipersonal o colegiado, como es el poder económico. El poder judicial se ejerce sobre hechos concretos y pasados, aunque tenga proyección sobre el futuro. El poder económico mueve el presente y el futuro de pueblos enteros o, como mínimo, de amplios grupos de personas.

Las consideraciones sobre este gran tema podrían ser muy extensas, como todos los lectores comprenderán. Pero con este “post” no pretendo siquiera una introducción general al siempre actualísimo problema del poder y la responsabilidad. Es suficiente pararse a pensar un rato sobre la situación de estas pasadas y de las próximas semanas: el mundo entero pendiente y dependiente del Presidente del BCE.

¿Qué se puede decir de tal situación? Que es una apoteosis del absurdo, de lo irracional. Que todo el mundo dependa -más o menos, pero dependa realmente- de una sola persona (o de cinco, si creen en el consejo ejecutivo  del BCE) que no tiene(n) que rendir cuentas ante nadie constituye un estado de cosas demencial. A tal estado de cosas se tenido que llegar por un proceso de demenciación colectiva de los dirigentes políticos y sociales hasta llegar al momento actual. Un proceso en que ha jugado un papel decisivo lo que, a fin de cuentas, puede definirse como una rendición del sentido común y del sentido jurídico ante pseudocientifismos económicos, en parte simplemente erróneos o, cuando menos, discutibles y, en otra buena parte, engaños publicitados intencionadamente para que los poderes económicos (y, en especial, los financieros) estuvieran en las mejores de condiciones de actuar opaca e irresponsablemente. O sea, que han logrado libertad para hacer lo que les dé la gana, que es ganar dinero sin limitaciones lógicas, éticas o estéticas. Así de simples resultan las cosas, después de presentarse como sumamente complicadas. Ni que decir tiene que, aparte de meros errores de ingenuos deslumbrados por cientifismos económicos, en la parte intencional o dolosa del proceso de demenciación se deben incluir jugosos incentivos de los poderes económicos a los políticos.

Bien, pues cuando incluso Wall Street se encuentra pendiente y dependiente del independiente Don Mario Draghi, los poderes económicos máximos habrían de meditar sobre el monstruo de poder irresponsable que han engendrado. Pero no lo harán. Porque esos poderes ya han capeado muchos temporales y el monstruo puede engullir medio mundo -de hecho, lo está haciendo- pero el bienestar o el malestar de millones de personas no les importa nada.

Mientras tanto, a corto y medio plazo, los mejores economistas del Imperio USA se preguntan si subsistirá lo que consideran y llaman la Europa imposible, que tendría que ser una Europa más fuerte políticamente, lo que exigiría una Alemania (y otros países) con menos fuerza política. No ven eso nada probable, porque es muy difícil que los alemanes acepten perder soberanía cuando ahora tienen tanto poder. También les parece improbable que los franceses quieran ser bastante más europeos y algo menos franceses. Tienen muchos motivos para dudar de que la “creencia en Europa” no sea una fe ciega que acabará desmoronándose. Aunque ese desmoronamiento sería, según dicen tantos expertos, malo, muy malo, para todos: un desastre.

Aquí, en España, pendientes y dependientes del BCE del Sr. Draghi durante estos días de agosto, muy poco consolados por el hecho de que hasta Finlandia considere “injusto” el castigo de “los mercados” a España, podemos elucubrar como cualquiera sobre el tremendo dilema de Europa, sin que nos tranquilice ninguna reafirmación verbal de la irreversibilidad del euro, porque esas palabras se han desgastado irremisiblemente.  Y aquí, en España, con una realidad económica cada vez más deprimida -injustamente, reconocen-, podemos, sin elucubrar casi nada sobre grandes dilemas globales, preguntar algo más directo: ¿qué quiere Alemania?

¿Quiere Alemania la única Europa posible, cuyos rasgos y estructuras habrían de discutirse, pero que en ningún caso pueden ser los de Alemania? ¿O quiere Alemania hundir la Eurozona y volver al marco? ¿Está dispuesta Alemania a mostrar solidaridad, ésa que su Ministro de Exteriores, Herr Guido Westerwelle, ve con muy malos ojos, aunque su necesidad salte a la vista de cualquiera que no esté ciego o no sea un desalmado? ¿O Alemania va a seguir empeñada en un equilibrio fiscal y presupuestario imposible con una sola tanda más de “recortes” y “ajustes” que empobrezcan más a los españoles (de los italianos no hablo, que ya está Monti para eso)? ¿Se parará el proceso actual en España o continuará con Italia y quizá hasta con Francia? ¿Quiere Alemania que la Unión Europea, con todas sus costosas instituciones inútiles y sin poder alguno en esta situación, quede en unos meses absolutamente desprestigiada y después vuele por los aires? Tengo muchas y serias dudas de que Alemania y Don Draghi & company estén firmes en el mantenimiento y progreso de un proyecto de Europa superador de la actual UE. No hablan de la irreversibilidad de Europa, sino simplemente de la del euro (y con la boca pequeña).

Hay un punto en el que me parece que, errores de “recortes” y de control bancario aparte, tiene en estos días razón el Gobierno español: es hora de que el Eurogrupo se aclare, lo que significa, en realidad, pedir a Alemania que se aclare.

Puestos, como estamos, a pasarlo muy mal los españoles; puestos a ser “injustamente tratados” por “los mercados”; puestos a no saber cuál es el juego que se traen entre manos unos poderosos dependientes de sus electores, como Frau Merkel y Mr. Obama, y otros poderosos independientes como Don Draghi, mientras Alemania no responda a la sencilla y directa pregunta, probablemente sea preferible, en vez de seguir negociando no se sabe qué “rescates”, declararse en suspensión de pagos. Adelgacen nuestros gobernantes el gasto público, pero no porque lo diga nadie de fuera, sino para intentar arreglar este país y evitar esa suspensión de pagos. Y si, hechos todos los esfuerzos razonables sin aniquilar a los mileuristas y a la clase media (a toda ella: media-media y media-baja y media-alta), agudizando una depresión económica y el paro, no consiguen dinero, avisen, eso sí, cuando vayan a pagar las últimas nóminas. Me reafirmo, por supuesto, en la idea de que se debe estudiar a fondo la opción de abandonar el euro. No me digan que eso es insensato, porque docenas y docenas de excelentes cabezas cuestionan en estos momentos, con argumentos muy serios, la viabilidad del euro, de la Eurozona.

Y si Frau Merkel volviese de sus vacaciones alpinas con una respuesta concreta y fiable, habría que detener el vendaval económico y hablar a fondo, unos y otros, sobre esa Europa plus, eso del “más Europa”, pero en términos que superen lo económico. Lo primordial o puramente económico, lo financiero, es, Sra. Merkel, Sr. Westerwelle, Sr. Draghi, un disparate absoluto y un desastre total.  Si hay que seguir con la Unión Europea, porque es viable, digan lo que digan al otro lado del Atlántico, tienen que pensar en recuperar el equilibrio entre poder y responsabilidad, tienen que apoyarse en principios y valores sólidos en vez de guiarse exclusivamente por los pseudocientifismos económicos exportados desde ese otro lado del Atlántico. Nadie en Europa se dedicará al derroche y al superendeudamiento sistemático, porque la lección está aprendida y no hay ya nada que derrochar ni instrumentos para sobreendeudarse de nuevo. Pero a los dirigentes políticos europeos les falta espíritu, coraje y magnanimidad y si no los adquieren a gran velocidad, no van a estar a la altura de las circunstancias y más les vale, más nos vale a todos, que vayan  liquidando esta Unión Europea.

No miren tanto a España. En España sufrimos, pero el gran reto es el del futuro de Europa.  Si Alemania, que quiere mandar y manda, no quiere, o no sabe si quiere impulsar un renovado proyecto de Europa, o no sabe cómo habría de ser esa Europa aceptable y más fuerte, hemos de conocer la posición o la indecisión alemana sin demasiada demora. En todo caso, las oportunidades de Europa se agotan.

sábado, 9 de junio de 2012

LA FATAL FUSIÓN DE DINERO Y POLÍTICA = “RESCATE” VIGILADO, AUNQUE SEA “SOFT”



ESTO NO ES EL FINAL: DEBIERA SER EL COMIENZO DE ALGO MUY DISTINTO
(9 de junio de 2012, 20.15 horas)


Que España, en conjunto, no sea rescatada, sino sólo la banca española, sería la parte “buena” e incluso muy buena de la noticia. Significa que el Gobierno ha logrado lo que durante semanas se ha estado considerando imposible: que se ayude a la banca española (la que lo necesite) sin intervenir España, como en los casos de Grecia, Irlanda o Portugal. Es imposible negar que, confirmado lo que se perfilaba como seguro al comenzar a escribir este post, el Gobierno Rajoy ha logrado un éxito importante, porque, aunque este rescate soft les interesase a todos, Alemania incluída, España no ha sido intervenida. Éste es un hecho indiscutible y si no tenemos intervención es, lo están diciendo todos, porque algunas reformas se han hecho (aunque no todas, ni todas bien). Y es de grandísima importancia que se explique este “rescate” blando o soft al mayor número posible de españoles, siempre que se explique con toda objetividad, para informar en serio y no, en absoluto, para colgarse una medalla. (Pueden ver la declaración del Eurogrupo en español ihttp://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/09/economia/1339273087.html o el Statement en inglés, que es el texto original y oficial, en una de las páginas de este blog).

Lamentablemente, hemos comenzado con una rueda de prensa del Sr. Rajoy, que, aunque haya aclarado algunas cosas elementales, ha carecido de humildad en el tono y de verdad (que es lo mismo) en el fondo, lo que, valoraciones éticas y estéticas aparte, ha sido otro gran error político (y lleva demasiados, "no forzados", como dicen en el tenis) [INCISO: ¿no se da cuenta el Sr. Rajoy de que las cosas positivas o menos negativas que ocurren o que se logran no se deben necesariamente a su talento, a su prestigio y a su esfuerzo: así lo tendría que apreciar sin necesidad de otro ejercicio que un breve repaso de sus contradicciones de los últimos días, de las últimas semanas, de los meses pasados desde que preside el Gobierno de España sobre todo y ante todo por el terrible demérito ajeno?]

Ante este “rescate” soft, el Gobierno de España -empezando por su Presidente, el Sr. Rajoy, que no reconoce ningún error, ni siquiera los suyos personalísimos, que no son pequeños- tampoco está para andarse con autocomplacencias. Además de que las reformas las aguantan los españoles más aún que el Gobierno, éste ha tenido que solicitar un "rescate blando" cuando no quería, antes de que los auditores Wyman y Berger hayan establecido qué pasa con la banca española y cuál es la cifra necesaria.  Ha tenido que pedirlo y aceptar este “rescate” soft el 9 de junio de 2012 en vez de a partir del 21 de junio. Y, sin duda, habrá que afrontar consecuencias: las habrá positivas, pero no serán todas agradables, porque el Estado se endeuda (más aún) si la banca no responde bien y ya sabemos que el Estado no es nadie en particular y somos todos en general. El dinero -esto es lo más importante- no se presta ni se entrega a la banca española, sino al FROB como agente del Gobierno español y éste se hace responsable. Vean, en una de las páginas de este blog, el texto completo del "rescate" en los términos del Eurogrupo, que son los que valen. Pero -hay que añadirlo, en vista de que las opiniones políticas y económicas están mermando mucho la objetividad- bastantes, en Europa y fuera de ella (e incluso en España), querían la intervención de España y no la han logrado. Esto es tan cierto como lo anterior.

En la semana pasada, se producía un pulso Gobierno/Rajoy con UE/Merkel, por decirlo de alguna forma. El viernes y el sábado pasados, con un mayor silencio de la UE, el protagonismo público corrió a cargo de Reuters, FMI y Obama, obviamente no sin conexión con la Comisión Europea. Si vuelvo al símil del ring de boxeo, que utilicé en el post anterior, esto del “rescate blando” de nuestro sistema bancario puede ser visto como combate nulo o, más exactamente, como una derrota de España/Rajoy por puntos, pero no por K.O.

En todo caso, el “rescate”, aunque sea “blando” (es decir, para entendernos, insisto, no como el de Grecia, Irlanda o Portugal), señala definitivamente al sistema financiero español (o, mejor, a la realidad de ese sistema) como la almendra de nuestra crisis dentro de la economía mundial. Así, se comienza a poner fin al desastre por donde empezó: por bancos y cajas. Como en todo el mundo. Los efectos de la grandiosa burbuja inmobiliaria en nuestras cajas y bancos, impulsada decisivamente por el sistema financiero de los EE.UU., con sus hipotecas subprime, sus “ninjas”, etc. son, a fin de cuentas, la debilidad económica española que determina el rescate. Como  se lee en el Romance de la muerte del Rey Don Rodrigo, se castiga a España “por do más pecado había” (y, como suele ocurrir, pagan justos por pecadores).

Pero no han sido sólo bancos y cajas de ahorros los pecadores. La “clase política” -en la que están tirios y troyanos, pero más que nadie ZP/PSOE & friends- ha jugado un papel decisivo, de coautores. El Banco de España (BDE), puesto en las manos partidistas del Sr. Fernández Ordóñez, continuó desoyendo los informes de sus propios inspectores acerca de la excesiva implicación financiera con la construcción (no tanto, aunque también, con los compradores de viviendas a base de crédito hipotecario, como con constructores o promotores inmobiliarios). Fue la “clase política” -tirios y troyanos- la que corrompió muchas cajas de ahorros y propició que financiasen barbaridades. Y fue “clase política” entera la que impulsó, seguramente con la complicidad de agentes económicos, no el desmantelamiento de las cajas corruptas, sino su fusión y conversión en bancos. Esto se hizo contra dos evidencias: la primera, que las cajas, en sí mismas, no eran un mal invento, sino uno buenísimo para el crédito de millones de ciudadanos y por sus fines sociales en lugar del dividendo; la segunda, que de la suma de tres (o seis) cosas malas no puede resultar una buena. Ni los políticos, ni los financieros que vieron algún negocio en ese pésimo tratamiento de las cajas, hacieron caso de esas evidencias. Añadan a esa situación, como catalizador, el pésimo manejo, en fondo y forma, del caso Bankia y la sospecha de que la sobreexposición “al ladrillo” es mayor de lo que parece y empezamos a tener descrito, a grandes rasgos, el panorama que hoy determina el “rescate”. Falta sólo añadir el fracaso de los reguladores, porque no ha sido sólo el BDE, quien ha fallado. También la Comisión Nacional del Mercado de Valores (que, p. ej., no vió problemas en la salida a bolsa de BANKIA) y, aunque en otra medida, hasta los vigilantes de la competencia. Por último, un papel no despreciable ha jugado también la misma UE, una vez reconocida la crisis: ¿o acaso debemos olvidarnos por completo de los “test de estrés” bancario, organizados y avalados por la UE, a que se sometieron las entidades financieras españolas? El Banco Central Europeo (BCE) no está exento de alguna culpa, por más que las cajas de ahorros no fuesen sometidas a esos “test”.

En todas partes cuecen habas, me reafirmo. La implicación de los grandes agentes económicos con la clase política no es cosa solamente española. En el origen histórico de este desastre mundial, en los EE.UU., ha sido y es igualmente decisivo el papel desempeñado por la Casa Blanca, el Capitolio, la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED). No lo digo yo: era la conmixtión o la simbiosis de Capitolio, White House y Wall Street lo que, en su campaña electoral, Obama prometió liquidar y no ha liquidado, sino continuado (como Guantánamo). Ocurre, eso sí, que aquí, en España, la simbiosis ha sido y es muy grosera y ha habido abundancia de analfabetos económicos manejando dinero y tomando decisiones. En los EE.UU., en cambio, muchos agentes económicos y muchos buenos cerebros han intervenido y siguen interviniendo (via “lobbys”, fundaciones, introducción directa en ámbitos de poder, etc.) para que el complejo político-financiero (en gran medida corrupto) no llegue a desmadrarse en ningún sentido (aunque aun así, ha habido grandes y notorios desmanes). Aquí esos agentes no han existido ni existen con la misma fuerza y capacidad de influencia, porque fundaciones, servicios de estudios, etc., además de no contar con los inmensos recursos de sus analogados norteamericanos, no tienen una relación tan estrecha y fuerte con quienes deciden como en los EE.UU.

No hace muchas horas, un amigo extranjero, que ha vivivo muchas crisis en otros países y conoce muy bien España, me hacía notar su asombro al estar comprobando en estos días cómo muchos empresarios (llamésmosles así) españoles siguen aún en la idea de que nuestra crisis, con ser muy grave (incomparable con otras anteriores), era o es un paréntesis. Toda su preocupación es cuándo terminará, para cerrar el paréntesis y, por supuesto, seguir de inmediato más o menos como hasta ahora.

Y no. Esta crisis no es como un paréntesis. Es el final de una época, marcada por muchos factores, totalmente desechables (el primero la "cultura del pelotazo", muy lejos de su extinción). España sigue y no deja de ser y de tener, tras el “rescate blando”, lo que es y lo que tiene, positivo y negativo, antes del “rescate”. Hay que seguir adelante, sobre las bases reales y aprovechando algunos efectos benéficos, pero con algo distinto, con emprendedores renovados y con metas y mentalidades cualitativamente distintas y, por supuesto, mejores.

Pero temo que, lamentablemente, falte visión de conjunto y de futuro. Temo muy mucho que con el “rescate blando” no haya catarsis suficiente. Se hundirán tinglados insalvables y eso no estará nada mal, pero ¿qué hará la clase política? Bien puede ocurrir que el Gobierno y el PP no sepan explicar lo que ha ocurrido y lo que se ha logrado, para lo que, bien miradas las cosas, tendrían que reconocer y entender dónde se han dado tantos pasos erróneos, por omisión y por acción. El PSOE está perdido, sin el menor sentido del Estado. A los primeros les puede dar por intentar sacar pecho, ponerse medallas y creerse genios, con lo que no habrá enmienda de tantas cosas que enmendar. Del PSOE/Rubalcaba sólo cabe esperar que digan ahora lo contrario de lo que dijeron e hicieron. Pero también sería malo que, a unos y otros, con el inestimable “apoyo” de muchos “medios” ignorantes e irresponsables,  les diese por considerarse (por considerarnos a todos) perdedores sin remedio, españoles irredentos e irredimibles, que es el mantra de tantos neoregeneracionistas de vía estrecha. Entonces, el desaliento general ya instalado no tendrá alivio y, en el plano de la politica, se abrirá la búsqueda de chivo o chivos expiatorios (incoada ya en voz baja dentro del PP). Se pedirá -ya se está pidiendo- que rueden cabezas, bajo la bandera de las responsabilidades. Ésta es una película muy vista y con muchos remakes, todos ellos muy vistos.

No seré yo, que llevo tiempo insistiendo hasta la pesadez (lo reconozco) en el terrible fallo del principio de responsabilidad y del sistema de responsabilidades, sospechoso de preferir e insinuar que las cosas sigan como están, ocultas e impunes, sin vigencia de ese básico principio de nuestra vida social y con un sistema de penosa ineficacia para la declaración de responsabilidad y sus consecuencias. Pero ocurre que la rápida determinación de cabezas de turco y de chivos expiatorios no es otra cosa que un escarnio del principio de responsabilidad y un burdo remedo del sistema para exigirla. Es un ajuste de cuentas mafioso. Un apaño interno de la clase política. No es eso lo que necesita el país.

Así que lo prioritario para lo que pueda quedar de sano entre nuestros dirigentes políticos y sociales (verán que admito que algo quede sano:  aún tengo optimismo) es sentar las bases del cambio en la banca y en la política, con una determinación tan grande como la serenidad y la prudencia. Las responsabilidades deben ser determinadas con toda seriedad y las reformas que faltan han de pensarse muy bien (nada de torpes ocurrencias, como hasta ahora) y, una vez bien pensadas, deben debe acometerse sin demora. Si lo que podríamos llamar, en términos clásicos, la pars sanior (la parte más sana o simplemente sana, pequeña, pero aún con poder) de la política no se refuerza con gente seria y es desbordada por la turbamulta de nuestros ganapanes políticos (principales elementos de la desconfianza mundial, ya desacreditados ante nuestra ciudadanía) y si el Sr. Rajoy no rectifica criterios y actitudes claramente equivocados que ha venido manteniendo -como el de no preocuparse por las responsabilidades, el de pontificar sobre el estado de nuestro sistema financiero, que no conoce, o el de querer ser él mismo la cabeza y el portavoz en matería económica-, ya no me alegraré de que no intervengan a España. Al contrario, saldré a saludar con banderita a esos “hombres de negro” de la troika interventora (¡no le va el humorismo, Sr. Montoro!), como salían a saludar a “los americanos” los paisanos de Villar del Río (Guadalíx de la Sierra), encabezados por su alcade, el inolvidable Pepe Isbert, en la extraordinaria película “Bienvenido, Mr. Marshall”.

Diré otro día mi opinión sobre las debilidades más claras de este Gobierno, que tiene que reforzarse (o caerá). Se refieren, precisamente, al sistema de determinación y exigencia de responsabilidades y a lo más elemental de la construcción de un futuro sobre bases sólidas.

miércoles, 11 de enero de 2012

ALGO BÁSICO SOBRE NUESTRA JUSTICIA Y ALGUNA PISTA DE LO QUE EN ELLA OCURRE (y II)



PENURIA EN LO ORDINARIO Y SANGRANTE DESPILFARRO EN LO EXTRAORDINARIO


Veíamos en el “post” anterior que nuestra litigiosidad no aumentaba ni aumenta, sino que disminuye, seguramente a causa del agravamiento de la crisis económica. Pero señalábamos que la duración promedio de los procesos sí aumentaba y aumenta y no poco, en algunos ámbitos muy importantes.

Me parece haber encontrado una explicación o, cuando menos, una pista del por qué de ese fenómeno, que resulta más extraño si se considera que en 2010 el Presupuesto de la Administración de Justicia, en la parte del Estado central o PGE (parte que ronda, sin alcanzarlo nunca, desde hace años, el 50%: el resto lo ponen las Comunidades Autónomas) aumentó un 13,77% (cuando esto escribo, en enero de 2012, no se sabe aún el total presupuestado para la Justicia en 2010: ¡transparencias españolas!). La pista o más que eso se encuentra en unos cuantos párrafos del texto “Modernización de la justicia: un presupuesto de futuro”, publicado en Presupuesto y Gasto Público, núm. 58/2010, págs. 29-38, Secretaría General de Presupuestos y Gastos, © 2010, Instituto de Estudios Fiscales. Un texto del que es autor Juan Carlos CAMPOS MORENO, a la sazón Secretario de Estado de Justicia del Ministerio de Justicia.

Me parece que, en vez de tratar de resumirlo, reproduciré los párrafos, permitiéndome subrayar lo más significativo y alguna breve interpolación.

“El presupuesto del Ministerio de Justicia para 2010 asciende a 1.804,82 millones de euros lo que supone un incremento del 13,77% sobre el ejercicio anterior en términos homogéneos, esto es, descontando las transferencias a la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias efectuadas en 2009 y que se corresponden con 32,78 millones euros.”

“Este destacable incremento de los créditos presupuestarios del Ministerio de Justicia cobra mayor relevancia dado el actual contexto económico, que obliga a una drástica contención del gasto público. Sin embargo, la austeridad no resulta incompatible con la ambición de acometer la inaplazable reforma de la Justicia. A fin de combinar austeridad y ambición, se han reorganizado las partidas de gasto de manera que el presupuesto del Ministerio de Justicia responde a dos características fundamentales: austeridad en gastos corrientes y de servicios y, al mismo tiempo, especialización y concentración de los créditos en las actuaciones de modernización de la administración de justicia.

“A lo largo de las distintas partidas de gasto queda patente el esfuerzo de contención en los gastos corrientes en bienes y servicios. La actual coyuntura económica ha exigido reducir los gastos no productivos y aumentar los destinados a inversiones. Así y tomando en consideración la clasificación económica del gasto, el capítulo 2 disminuye sus dotaciones en un 1,32% respecto al año precedente. La misma situación económica es la que explica, por otra parte, el incremento del 5,21% en transferencias corrientes, al aumentar los servicios de Asistencia Jurídica Gratuita, por la mayor litigiosidad que se está produciendo [AOS: Obviamente, el Sr. Campos Moreno no se enteraba de la realidad de la Justicia: ya hacía un año al menos que la litigiosidad estaba siendo menor, no mayor]. Se trata, por tanto, de un presupuesto que refleja el impacto que tiene la actual crisis económica en la administración de justicia.”

Y ahora viene lo más sustancioso y significativo. Ahora se explica en qué se han gastado los dineros de más, mientras se reducían los gastos corrientes en bienes y servicios, llamados “gastos no productivos”.  Ahora veremos las “inversiones”, “las actuaciones de modernización de la Administración de Justicia” (minúsculas en el original de CAMPOS MORENO). No pierdan palabra, porque la explicación, sin duda de buena fe, no tiene desperdicio, aunque el dinero sí se haya desperdiciado.

“De otro lado -prosigue CAMPOS MORENO-, la clasificación económica del presupuesto de Justicia refleja la concentración del incremento presupuestario (218 millones de euros) en los distintos elementos del Plan Estratégico de Modernización. En primer lugar, se destinan 151,59 millones de euros a conseguir una Justicia tecnológicamente avanzada. Esta parte del presupuesto se dirige a Modernización de la justicia: aquellas actuaciones tendentes a facilitar y agilizar los trámites y notificaciones, mejorar el acceso de los ciudadanos a la información y, sobre todo, favorecer la interoperabilidad entre todos los operadores jurídicos, los ciudadanos, y las Administraciones Públicas. De manera paralela, estas actuaciones permiten situar al Ministerio de Justicia como una institución de innovación y excelencia tecnológica. Esta característica del Ministerio es lo que ha permitido que ha permitido desarrollar importantes sistemas de gestión procesal (Minerva y Minerva-NOJ) o de intercambio telemático (LexNET). En esta línea, otro importante instrumento es el Sistema Integrado de Registros Administrativos de Apoyo a la Actividad Judicial (SIRAJ). Este sistema se puso en marcha en febrero de 2009 e incluye todos los registros centrales, como el Registro Central de Penados, el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica, el Registro de Central de Medidas Cautelares, el sistema de Intercambio de Antecedentes penales europeo (Network Judicial Register) y el Registro de Rebeldes Civiles. El incremento presupuestario previsto para 2010 permitirá asimismo consolidar todos estos proyectos a partir del esquema judicial de interoperabilidad y seguridad (EJIS).”

“En segundo lugar, el presupuesto permite implantar una nueva organización judicial a través de una gestión más racional de los recursos personales de la administración de justicia. A este respecto, se prevén créditos por 34,66 millones de euros para la implantación de la nueva oficina judicial (NOJ). La NOJ contará con nuevos medios de telecomunicaciones (salas de vista con sistemas de grabación audiovisual y sistemas de videoconferencias). Además, la implantación de la Nueva Oficina Judicial constituirá un motor del cambio en el proceso de modernización de la administración de justicia al concentrar la triple transformación que operarán las leyes procesales (organizativa, técnica y de distribución de competencias).”

“En tercer lugar, uno de los elementos estratégicos para la modernización y mejora de la eficacia de la administración de justicia es el desarrollo de un Nuevo Mapa Judicial. Con una dotación de 48,47 millones de euros, se procederá a la creación de 200 nuevas unidades judiciales, 50 de las cuáles corresponderán a la nueva figura de los jueces de adscripción territorial.”

“También se convocarán en 2010 hasta 250 plazas para jueces, 150 para fiscales y 260 para secretarios judiciales. Además de la creación de unidades judiciales y de la convocatoria de nuevas plazas de jueces, fiscales y secretarios judiciales, buena parte de los esfuerzos se dirigirán a establecer las bases para una nueva demarcación y planta judicial que adapte el mapa judicial a los cambios experimentados por la sociedad española.”

“Otro elemento estratégico con el consiguiente reflejo en los presupuestos es la potenciación de los gastos en infraestructuras. Con un crédito para 2010 que alcanza los 72,3 millones de euros, y que representa un incremento interanual de 15,2 millones de euros, se desarrollarán actuaciones dirigidas a la construcción, rehabilitación y equipamiento de edificios de sedes de órganos judiciales, registros civiles y servicios comunes, así como la supresión de las barreras arquitectónicas. A esta última finalidad se destinan 1,35 millones de euros.”

Leídos con atención los párrafos precedentes, parece bastante claro lo sucedido. Trataré de resumirlo con claridad y la consiguiente e inevitable crudeza: hubo -y sigue habiendo- menos recursos aún para el funcionamiento ordinario de la Administración de Justicia y se malgastó la parte del león del incremento presupuestarios en objetivos que sonaban muy modennos, pero que no se consiguieron, sino que cooperaron a una situación de muy serio empeoramiento y, en no pocos casos, de desastre. Vean una expresiva fotografía, publicada hace poco en un periódico de ámbito nacional:


Por si no leen bien en la foto lo que dice el cartel es esto: “DEBIDO AL RECORTE DE PERSONAL QUE HA PADECIDO ESTE JUZGADO, EL TIEMPO DE RESPUESTA DE LOS PROCEDIMIENTOS SE HA ALARGADO”. Se dilapidaron 151’99 millones de euros, porque no funciona Minerva ni Minerva-NOJ y no funciona el SIRAJ, al menos no como lo presentaba CAMPOS MORENO. Tampoco funciona en absoluto la informatización del Registro Civil Central, de lo que se mostraba máximamente orgulloso el ya ex-Ministro Sr. Caamaño cuando cedía los bártulos a Sr. Ruiz Gallardón. Se fue mintiendo descaradamente, como mentía cuando empezó. Y se desperdiciaron otros 34’66 millones de euros para la implantación de la NOJ. Es nada menos que su gran valedor, el Consejo General del Poder Judicial, el que tiene pedida formalmente la suspensión de la NOJ, en el sentido de no seguir “implantando” en más ámbitos territoriales la combinación de software y protocolos.

No sé qué ha podido ser del Nuevo Mapa Judicial, pero, si me atengo a la falta de noticias al respecto (cuando han proliferado las noticias simplemente falsas sobre el comienzo de esto y de lo otro, que no comenzaban), me inclino a pensar que no ha habido nada de nada. Que cualquier lector más enterado tenga a bien informarnos, por favor, así como sobre la  convocatoria en 2010 de 250 plazas para jueces, 150 para fiscales y 260 para Secretarios. En cuanto a los 72’3 millones para “construcción, rehabilitación y equipamiento de edificios de sedes de órganos judiciales, registros civiles y servicios comunes”, no me parece que este concreto esfuerzo presupuestario, si es que el presupuesto ha sido realizado, haya redundado en una mejoría medianamente visible de las sedes judiciales.

Lo que ha habido son dos hechos. El primero ha sido un aumento de la duración promedio de los procesos, especialmente importante en “gestiones” tales como notificaciones (21%), embargos (17,6%) y lanzamientos (13’3%), todas ellas atribuidas a la Nueva Oficina Judicial (NOJ). El segundo hecho es que una serie de empresas, subcontratistas casi todas de RED.es, se han embolsado unos 200 millones de euros, por un pésimo trabajo de software (lo aclaro sobre todo para lectores no españoles, no vayan a pensar que había que llenar de ordenadores los Juzgados, Audiencias y Tribunales de España). El de esas empresas no ha sido un trabajo deficiente, muy mejorable, no: ha sido un trabajo pésimo: entorpecedor, retardatario, objetivamente saboteador, por así decirlo.

Podemos y debemos exigir que se investigue a quiénes, cómo y por qué se adjudicaron los contratos de informatización fracasados, así como los contratos de los “animadores” de “implementación” de la NOJ y otros adelantados igualmente fracasados como los de “cita previa”, que han hecho disminuir la entrega de certificaciones en más de un 50 % respecto. No es que queramos hacer sangre. Es que toda una orientación -aunque pienso que equivocada, porque los gastos corrientes no debieron recortarse, que ya eran escasos- de funcionamiento de la Justicia española ha resultado una burla sangrienta con el super-fiasco de la informatización judicial. No es sangre lo que deseo: es justicia, es responsabilidad. Quienes cometen errores de tanta magnitud e importancia no pueden, ante todo, resultar desconocidos y, después lucrarse tranquilamente con el dañino pseudo-trabajo que han hecho.  

Desde luego, el relevo gubernamental no excusa esta tarea de pedir cuentas y exigir que se rindan al detalle. Entre otras cosas, porque se corre el peligro de que las cosas torcidas -y gravemente torcidas, con perjuicio de muchos miles de personas- no se enderecen e incluso se retuerzan y empeoren más.

viernes, 18 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (y II)



COSAS QUE NO ENTENDEMOS Y DE LAS QUE ESTAMOS HARTOS


Hace unos días, la prensa publicaba que los “mercados”, que siguen siendo esos atacantes desconocidos a los que ya me referí (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/08/la-guerra-de-los-mundos2011-el.html), se dirigían ya contra 12 países de la Eurozona (de los de gran magnitud económica, sólo se salvaban Alemania y Holanda). Esta situación tremenda, a la que se añade el aumento de la “prima de riesgo” de la deuda de España, de nuevo hoy hasta el borde del abismo, reaviva nuestra cólera -sorda, pero cólera- ante la irresponsabilidad y la incompetencia.

Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos absolutamente hartos de que nadie -ninguna autoridad política ni económica- nos diga quiénes son los “mercados”. Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos hartos de que nadie explique por qué, con una situación en el mundo occidental en la que abundan los países con problemas comunes -por ejemplo, el endeudamiento de los países mismos en cuanto tales-, los misteriosos “mercados” asedian muy desigualmente y, en concreto, están dejando tranquilos a los EE.UU., cuando su endeudamiento es salvaje y estuvieron, declaradamente, a horas de la suspensión de pagos o “default”. A los ciudadanos comunes y no endeudados nos disgusta mucho que, sin explicaciones medianamente inteligibles, unos elementos más desconocidos que “Anonymous” hayan derrumbado ya varios Gobiernos democráticamente constituidos, por mal que nos cayesen sus dirigentes (como el alucinante Berlusconi). Nos encoleriza que, además, haya estúpidos ejecutivos financieros españoles comentando que ellos han hecho caer a esos dirigentes y harán caer a los de aquí (es una chulería de bofetada). Estamos altamente sorprendidos de que en los EE.UU. de América no esté en la cárcel otro financiero que Madoff, porque le pillaron con el esquema Ponzi desarbolado, pero no haya noticia de investigación alguna seria sobre los responsables de tanto “activo tóxico” como ha inundado el mundo . Nos asombra que no se haya investigado en serio hechos tan llamativos como una calificación máxima (AAA) de Lehmann Brothers hasta la misma víspera de su quiebra y de sus enormes estropicios (que han llegado hasta España) o como el “rescate” de la enorme aseguradora AIG (American Insurance Group) o como el enriquecimiento de Mr. John Paulson, que ganó al menos TRES MIL QUINIENTOS MILLONES DE DÓLARES en un solo año, 2007, especulando con las hipotecas subprime (cuando el 99’99% de la población mundial alfabeta está convencida de que nadie puede ganar tanto dinero lícitamente en un solo año).  Los mismos ciudadanos comunes y no endeudados no logramos entender que nadie, de las entrañas de ese gigante llamado Goldman Sachs, haya sido imputado de nada ilícito en el país, los EE.UU., con una supuestamente excelente legislación sobre delincuencia económica. Como mínimo, si no reproches y sanciones penales, hubiera podido y debido producirse en los EE.UU. una descalificación pública de un par de docenas de banqueros y políticos con un importante número de abandonos de la vida política y económica. Nada de eso: los culpables siguen en sus puestos. Porque tienen mucho poder y el Poder quiere que sigan.

Pero si nos situamos en nuestra ribera del Atlántico, los ciudadanos comunes y no endeudados no recibimos ninguna explicación acerca de la espléndida paz en que los misteriosos “mercados” dejan al Reino Unido de la Gran Bretaña, pese a que su situación económica real diste sideralmente de ser tranquilizadora. El hecho es tanto más irritante cuanto Mr. Cameron nos cuenta de vez en cuando cuánto disfruta cada mañana, al despertar, con el pensamiento de que Gran Bretaña no está en el euro.

NUESTRA REALIDAD Y NUESTRA COYUNTURA

Así las cosas, me parece que, por muy mala que sea -y lo es- la situación económica española, el hecho de que ahora mismo estemos precisamente nosotros al borde del famoso abismo a causa de “los mercados” no tiene una explicación exclusivamente económica. Quede claro que si ahora digo esto y voy a explicarlo, a mí no se me podrá reprochar ni minusvalorar nuestra propia crisis ni haber despreciado lo que importaba nuestra economía real respecto de la credibilidad internacional. Porque el 10 de junio de 2010, publicaba aquí un “post” titulado “MAREANDO LA PERDIZ CRIMINALMENTE: LA CLAVE, NO SE CONFUNDAN, ES LA RECUPERACIÓN DE NUESTRA ECONOMÍA REAL” (http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/06/mareando-la-perdiz-criminalmente-la.html). Es decir, que un lego en economía como yo (con algo de esfuerzo, eso sí), veía venir el problema de la credibilidad y la confianza internacional en relación con nuestra economía real. Diecisiete meses, en unos tiempos en que cada día dura mucho, han sido desperdiciados con fijaciones estultas sobre nuestro sistema financiero, con la consecuencia de miles de millones destinados inútilmente a ese sistema y no a estimular la economía real. ¿Por qué se ha desamparado 17 meses decisivos a la pequeña y mediana empresa, clave del empleo, para sanear a unos bancos y a unas cajas que hoy no prestan ni un euro a nadie, ni a sus mejores clientes con un cuarto de siglo sin un impago y dándoles a ganar miles de millones anuales? Pero hay otros “detalles”: por ejemplo, aquellos 400 y pico euros “regalados” por barba, dejando la caja pública vacía de billetes o el plan E, con un importe que se hubiera podido destinar a que los Ayuntamientos pagasen a las empresas acreedoras.

Si no ha habido delito en estos disparates, que han disparado el desempleo, ha habido una incompetencia gigantesca. Y no habrá delito tampoco en el comportamiento del Sr. Fernández Ordóñez, Presidente del Banco de España, pero lo suyo no ha sido ignorancia y chapuza, porque consta que conocía cómo iba aumentando hasta extremos irracionales la llamada “exposición al ladrillo” de cajas y bancos españoles, que inflaban más y más la “burbuja inmobiliaria”: es gravísimo que no tomase medidas. Su destino quizá no sea la cárcel, pero sí debería ser el ostracismo, la inhabilitación social para cualquier cosa que no sea cultivar aficiones inofensivas viviendo de sus ahorros hasta el final.

COSAS QUE EMPEZAMOS A ENTENDER: AQUÍ HAY MUCHA POLÍTICA Y MUY MALA IDEA

Así y todo, el ataque de “los mercados” a España, ahora mismo -vuelvo al hilo que seguía-, no tiene clara justificación meramente económica. Les presento lo que no es una certeza, pero sí una conjetura fundamentada y muy plausible. Ésta es mi hipótesis fundada: hay motivos políticos para el ataque de “los mercados” a la Eurozona y a España. La desconfianza en ciertos países (en España,, concretamente) y los movimientos de masas de dinero que nos hunden están, en gran medida, creados y dirigidos por los reyes de la ingeniería financiera y de la especulación del mismo tipo, los mismos que generaron la crisis financiera. Sedes principales: Wall Street y la City londinense. Objetivo inmediato: seguir haciendo dinero con la especulación y desplazar la atención de millones de ciudadanos inversores de cantidades modestas (esos grandes fondos de pensiones) respecto de la situación económica de los EE.UU. Objetivo mediato (seguramente sólo de algunos, más inteligentes y menos cortoplacistas): acabar comprando Europa a precios de saldo.

Entre otros indicios, como el comportamiento constante de Mr. Obama culpando a Europa de la crisis mundial, es de destacar, me parece, que los “medios” más influyentes en la confianza o en la desconfianza están todos en manos norteamericanas y británicas, con sus conexiones académicas (!) e intelectuales: los premios Nobel y sus cátedras y Universidades. La fortísima influencia indirecta de Harvard, ya bastante estudiada, merece también mención especial.

Europa no se defiende seriamente. Parece poco discutible que Merkel es la reina en medio del caos. Y si Merkel dice grandes verdades, como “no gasten más de lo que tengan”, “reduzcan drásticamente el gasto público”, “busquen el equilibrio presupuestario”, esas grandes verdades tienen que ver con el comportamiento habitual de los responsables políticos y económicos de los países. Son recetas elementales  para el “buen padre de familia”, son reglas para la ordinaria administración, pero en absoluto sirven para la extraordinaria crisis real de estos momentos. Nada hay en las fórmulas de Merkel para afrontar la especulación, para frenar a “los mercados”, para dar a los países de la eurozona el necesario respiro. Los dirigentes europeos están desde hace muchos meses (por no hablar de años) absolutamente a la defensiva, incapaces de diseñar un contraataque, un plan propio. No soy el único que piensa así. Vean el interesante artículo de Aurora Mínguez, corresponsal de Radio Nacional en Alemania, “¿Y si Merkel estuviera equivocada?” (http://www.elconfidencial.com/opinion/tribuna/2011/11/17/y-si-merkel-estuviera-equivocada-8265/)

Europa, además de distraerse (o ser distraída: lo ha sido, pienso, en el último G-20) en actuaciones sobre asuntos varios (inyecciones al sistema financiero, recapitalización de bancos), actuaciones que no han evitado ni la crisis hoy al rojo vivo ni mucho menos han propiciado la reactivación de las economías reales -todo lo contrario-, no parece dispuesta, ante grandísimos males, a idear y aplicar grandísimos remedios, como sería actuar sobre los mercados bursátiles para obstaculizar la especulación, distinguir entre inversiones de distinto tipo (por sus fines y sus características identificables) y, sobre todo, me parece, homogeneizar y unificar la deuda soberana de la UE o, cuando menos, la de la Eurozona, de modo que si nos atacan, tengan que atacar a todos. Esto requiere mucha altura de miras, exige creer de verdad en el futuro común de la UE. Exigiría a Merkel y a Alemania, poner temporalmente el interés de Merkel y de Alemania, no en la situación alemana de hoy y de mañana, sino en la situación del conjunto de Europa, que debiera ser, económicamente, el serio interés de Alemania. Lo están diciendo y pidiendo muchos. Pero no se hace. Si sigue sin hacerse, en esa compra de los activos de Europa a precio de saldo, que temo y vaticino, aparecerá Alemania con su parte del botín. Que Alemania ya se esté beneficiando de la situación, no sólo por la solidez de su economía, sino por los "ataques" de "los mercados" a España y a Italia es algo como para tener la mosca detrás de la oreja.  ¿No ve Merkel lo que ocurre o no quiere verlo? ¿Es tozuda o una política nacionalista alemana, con habilidad y sin talla de estadista? Ha pasado el tiempo de seguir amonestando a los demás con manidas recetas. Ha llegado el momento de actuar con decisión. Alemania tiene que demostrar que, aunque no todos los países europeos sean como Alemania, Alemania está con Europa y no con los que la quieren hundir. Eso tendría un coste inmediato, poco agradable, sin duda, pero tendría también grandes beneficios, incluso a corto plazo. Personalmente, ahora no creo todavía en la conspiración. Tampoco creo (porque no es cosa de fe, es algo visible) pero sí estoy seguro de la magnitud del crimen y de la enormidad de la incompetencia, con un egoísmo miope añadido. Sin embargo, si no se cambia de rumbo, se darán alas, no ya a la paranoia conspiratoria, sino a una bien fundada explicación conspiratoria de lo que ha ocurrido y está ocurriendo: una alianza para destruir la Eurozona y el euro, en beneficio de USA y GB, con la complicidad de Alemania.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (I)


HACER LA HISTORIA DE LA CRISIS ECONÓMICA Y DEPURAR RESPONSABILIDADES, ALGO VITAL Y QUE URGE

Ya saben los lectores de este “blog” cuántas veces he tratado aquí de asuntos económicos, tras no pocas lecturas y reflexiones. Me ha movido la necesidad de no vivir en un mundo que no entiendo, del que desconozco el por qué de demasiadas realidades cotidianas. Desde luego que no he tratado de sentar cátedra, sino de explicarme y explicar la situación en que nos encontramos, con algunas casi forzosas valoraciones. Pues bien: debo confesar que he perdido el hilo explicativo de lo que sucede y, por tanto, del “abismo” (expresión repetidísima en estos días) en cuyo borde nos encontramos y en el que, al parecer, estarían a punto de caer Grecia e Italia (los que sí han caído ya son los gobiernos de esos dos países). No sé bien en qué consiste el abismo: no sé en qué consistiría ni la quiebra ni el “rescate” de tal o cual país (empezando por el mío). No sé en qué consistiría el derrumbe del euro o de la eurozona, ni su división, primero afirmada y al día siguiente negada, ni qué sucedería si no se arreglase el problema de la “deuda soberana” o, lo que aparece abruptamente poco después, que ya no es esa deuda, sino la urgencia de recapitalizar la banca, el sistema financiero, al que ya se le han inyectado miles de millones de euros y de dólares.

Pero no tiene ninguna importancia que yo haya perdido el hilo explicativo y que incluso no sea capaz de describir, simplemente describir, la actual situación del “mundo civilizado”, tan compleja y tan grave (con todos los problemas que acabo de mencionar). No importa que uno sea incapaz de expresar estructuradamente lo que ocurre, en términos tales que distinga lo principal de lo accesorio, las causas de los efectos. Lo que tiene importancia es que, por lo que veo y leo, no estoy solo, ni mucho menos, en el desconcierto total. Lo alarmante es que el desconcierto total sea también general. En estos momentos, los expertos escriben y hablan sin apenas capacidad de proponer nada coherente como inicio de una salida de la situación. Y los gobernantes, de Obama a Merkel, ofrecen a diario pruebas abrumadoras de incapacidad para dar, no ya con el hilo explicativo de lo que sucede (que también), sino con aquel o aquellos hilos de los que, como si dijéramos, habria que ir tirando para desenredar el ovillo, el gigantesco embrollo, cada vez más complicado, que nubla de angustia y de tremendas dificultades el horizonte de millones de personas. Se nota que andan a salto de mata, espasmódicamente, proponiendo, cada uno por su lado pese a constantes reuniones, hoy una medida y mañana otra distinta.

Sin embargo, cuanto más repaso y pienso lo que ha ido sucediendo hasta este momento, más intensa es una convicción central y otras “laterales”. Lo que ha ocurrido en el mundo (desde los EE.UU. a la UE) y nos ha conducido a los bordes de los abismos, no ha sido una sucesión de fenómenos de la naturaleza, sino una serie de comportamientos de unos y otros seres humanos. Mi convicción central o principal es ésta: en tanto no se establezca quiénes han sido los más influyentes de esos seres humanos en la crisis actual y cuáles han sido las conductas que han resultado decisivas para esa crisis, no cabe esperar un futuro mejor. Porque si hemos llegado a una situación de locura, de caos, intuyo que resulta imprescindible establecer de quiénes son las responsabilidades. No es sólo que la vigencia del principio de responsabilidad exija e implique, a la vez, conocer mejor los hechos, las realidades causantes de la locura y del caos. Es que sin ese principio no habrá jamás enmienda. Si no hay responsabilidad y responsables, la vuelta a las andadas es tan segura como las fases de la luna.

Por eso, pienso que, aparte de lo que a los políticos se les pueda ir ocurriendo, sería necesario que una o varias instituciones internacionales (fundaciones, “think tanks”, Universidades) emprendiesen cuanto antes una investigación histórica: cuándo, dónde y cómo comenzó la crisis (probablemente aparecerán pronto varios orígenes) y quiénes y con qué actos intervinieron, siguiendo la secuencia temporal, con sus innegables conexiones materiales y subjetivas. Algo de esto se ha hecho ya, pero sólo en relación con los comienzos: el documental “Inside Job”, por ejemplo. Pero hay que seguir hacia adelante en el tiempo y ampliar el horizonte, sin limitarse a lo que se hizo en los EE.UU. y los efectos en los EE.UU. Estoy hablando de una enorme y apasionante investigación.

Una investigación de historia de la vida económica y política y una investigación para garantía del futuro económico, social y político. Si no se consigue reconstruir con detalle lo que ha pasado no será posible salir del atolladero global. Y es necesario que se sepa cómo y a causa de quiénes, por dolo o por culpa gravísima, estamos en una crisis incomparable con ninguna otra de la Humanidad.

Es frecuente escuchar o leer a políticos y dirigentes entonar unos “mea culpa” de este estilo: “hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y esto es lo que nos pasa” o “nos hemos acostumbrado a ganancias excesivas (o sea, poco razonables, inmerecidas) y, además, siempre crecientes y eso tenía que terminar”. Yo siento ganas de decirles: “Vds. pluralizan injustamente y cuando les conviene, para esconder sus concretas responsabilidades personales. No generalicen: millones de españoles (o de italianos, franceses, norteamericanos, etc.) llevamos una vida entera sin vivir por encima de nuestras posibilidades, sino, por el contrario, mirando muy bien no gastar ni comprometer lo que no teníamos ni era seguro que fuésemos a tener en el futuro. Y del mismo modo, hemos sido mayoría los que no hemos aspirado en nuestra vida a grandes ganancias y menos aún a que cada año fuesen mayores que el año anterior.” La gente, en general, ha sido relativamente feliz con una retribución suficiente para vivir con un ligero desahogo y con una limitada capacidad de ahorro.

Aunque sabemos que no es posible, nos gustaría que, en este momento de la super-crisis, estuviesen ya bien identificados -en cada país y en el mundo- los que se han sobreendeudado insensatamente y los que han ganado mucho cada año y cada año más (por encima de lo razonable) y quienes han hecho posible el sobreendeudamiento, privado y, sobre todo, público. Porque si la suma de los sobreendeudamientos arroja el resultado en que consiste la crisis, no vale, por falso e injusto, por tramposo, ir repitiendo generalizaciones. X, Y, Z, A, B y C se han sobreendeudado. Ellos son los responsables. Y lo son quienes dieron dinero a X, Y, Z, A, B y C, sin cálculo ni responsabilidad, pero también, eso es seguro, a cambio de ganar ellos, de inmediato, mucho dinero. Los que han gastado de más son los responsables. Y los que han prestado de más, por decirlo de alguna manera, son también los responsables y más, muchas veces, que los que tomaron el préstamo. Pongamos nombres y apellidos. Porque cada día que pasa está más claro, aunque no entendamos bien el tremendo embrollo, que han sido muchas y muy decisivas las actuaciones criminales, unas perfectamente tipificadas (estafas masivas: enormes desplazamientos patrimoniales logrados mediante engaños de toda clase) y otras quizá sin tipificar en todos los países. Pero han sido crímenes contra la humanidad. Tan claros como los juzgados en Nüremberg, aunque incruentos. En algunos casos, los autores no habrán tenido mala intención (lo que en Derecho Penal llaman dolo), pero sí una negligencia gigantesca, por ignorancia vencible, por falta de diligencia. Unos deberían ir a la cárcel y otros, al ostracismo. En un país pequeño, Islandia, han podido hacer lo que, en algún momento, deberíamos poder hacer en todo el mundo: prescindir, cuando menos, de todos los responsables, inhabilitarlos socialmente, como mínimo.
Me iré explicando más. Hoy les dejo el enlace a una insólita indignación televisada que ha causado sensación en los EE.UU. Con razón. Vean y escuchen las gruesas acusaciones que no puede aguantar una persona informada. A mí, por si no hubiese otros indicios, me confirman en la realidad del crimen: http://www.elconfidencial.com/videos/2011/11/09/escandalo-en-la-tv-americana-3127/

sábado, 3 de septiembre de 2011

UNA GRAN PARADOJA: ANTE LAS ELECCIONES, “APAGÓN” DE LA POLÍTICA


“LISTAS”, MINISTERIOS Y SECRETARÍAS DE ESTADO, ÚNICOS OBJETIVOS POLÍTICOS


UN MOMENTO HISTÓRICO EXCEPCIONAL, AFRONTADO SIN PROYECTO


Hace muchos años, cuando tuve mi primera y última experiencia, muy intensa, en un desaparecido partido político (experiencia de la que no me arrepiento, porque aprendí bastante y, sobre todo, porque acerté a ponerle fin), descubrí -y probablemente lo dejé escrito en alguna parte- que es precisamente en período electoral, en sentido amplio, cuando en los partidos políticos se habla menos de política. De hecho, sólo algunos idealistas -no sé si quedarán muchos- piensan y trabajan en los grandes asuntos de la vida pública (los que son o deberían ser objeto de la actividad política), generalmente para formular un programa electoral. La inmensa mayoría de los políticos -los importantes, los profesionales- se dedica, mientras tanto, bien a lograr un puesto en las listas electorales que les garantice ser Diputados, Senadores o Concejales, si no aspiran a ganar, bien, si piensan que ganarán, a esto mismo y a “situarse” para ocupar cargos importantes en el Gobierno de España, el autonómico o el municipal (cuando el municipio no sea minúsculo).

Ahora, con elecciones generales el próximo 20 de noviembre, es exactamente eso lo que está ocurriendo. En realidad, el programa electoral no importa. Hay sí, cierto número de gerifaltes, reales o aparentes, pidiendo “papeles” para el programa sobre esto y aquello. Bastantes de esos papeles no llegarán a su destino, porque el que los ha pedido lo ha hecho para parecer importante ante unos cuantos conocidos y “situarse” personalmente, pero sin que nadie con influencia real le haya encomendado nada respecto del programa del partido. Otros papeles sí llegarán a destino, pero ni se leerán con mínima atención ni la calidad de su contenido tendrá nada que ver con que se les haga más o menos caso.

“Colocando papeles” se mueven especialmente bien, con eficacia e influencia, los más diversos “lobbys”, no sólo del ámbito económico, sino de otros muchos. Si pueden, los “lobbys”, que a veces no son sino una camarilla de amigos (así ocurre en relación con la Justicia, por ejemplo), actúan sobre el mayor número de partidos políticos, es decir, en términos de apuestas hípicas, juegan a “ganador” y a “colocado”. Lo que interesa a los “lobbys” es poder agarrarse, tras las elecciones, a un párrafo programático sobre su  materia, que muchas veces será de las que no aparecen en el debate público electoral. Los “lobbys”-camarillas buscan sólo situarse para la batalla por los cargos, carguitos y carguetes, que decía José María García en sus insuperables diatribas radiofónicas. Si las camarillas logran su objetivo, desde esos puestos harán lo que se les ocurra y ganarán unos buenos dineros.

Finalmente, la suerte de esos “papeles” -redactados algunos por gente muy valiosa y conocedora de su ámbito; otros, en cambio, por autoproclamados expertos, en realidad ignorantes, pero, eso sí, apasionados del alpinismo político- dependerá de a quien atribuye “el jefe” la confección del programa. Puede ser -casi milagrosamente- alguien con visión de conjunto y capacidad de discernir entre unas propuestas y otras, pero es mucho más frecuente que se elija simplemente a un cargo del partido, de confianza del “jefe” y con alguna fama de saber escribir deprisa. El “jefe” no siempre revisará el programa y, si lo hace, será por encima y más para quitar lo que no le guste que para añadir algo que considere que falta o cambiar lo que se dice sobre esta o aquella materia.

En campaña electoral, la formulación de una propuesta coherente de gobierno, la toma de posiciones sobre los principales asuntos públicos, es una actividad completamente secundaria en los partidos políticos. Lo principal, por encima de reuniones y decisiones de táctica y estrategia -es decir, seamos claros, de la “imagen” que se quiere “vender”- es la pelea interna por estar en “puestos de salida” en las “listas”, esto es, en las candidaturas al Congreso y al Senado y, en los que se consideran a sí mismos más importantes y valiosos, por ser Ministro de esto o de lo otro (no crean que son muchos los que están bien dispuestos a ser Ministros de cualquier cosa, no) o Secretario de Estado, si llevan menos tiempo en el partido o están en las huestes de algun “importante”.

Puestos de salida” en las “listas” son aquellos que, en la hipótesis del peor resultado en la circunscripción de que se trate, tendrían, por la Ley D’Hondt, suficientes votos para ser Diputados o Senadores. También aquí bastantes aspirantes tienen sus preferencias, de modo que no les da igual ser Diputados por Madrid que serlo por Salamanca, ni ir con el número 1 que con el número 3, aunque se trate de “puestos de salida”. Quizá al final se conforman, pero riñen y patalean mucho.

Ahora mismo, mientras sigue su trámite la reforma del art. 135 de la Constitución Española, que ha constituido, como aquí ya se dijo, una “apertura del melón” constituyente, con el contenido ya expuesto y con fallos de forma nada desdeñables, mientras REPSOL cambia de manos con ánimo de trocearla en beneficio de uno de los "emperadores del ladrillo", el Sr. Rivero, atornillado al poder (otra "jugada" demencial, como la de ENDESA), la actividad política que ocupa al  mayor número de “pesos pesados”, semipesados, welter, etc., de nuestra clase política es ésa de las “listas” y de la muchedumbre de futuros Ministros y Secretarios de Estado circulando con gran seguridad por el tinglado de la antigua farsa. Yo, sin ir más lejos, tengo noticia de varios futuros Ministros de Justicia, dos o tres inminentes Fiscales Generales del Estado y un par de docenas de venideros Magistrados del Tribunal Constitucional. De futuros Ministros de Educación, nada, porque la Educación es de los toros que nadie quiere lidiar (habrá gente al acecho, seguro, pero no se habla de eso, de la Educación).

UN MOMENTO HISTÓRICO EXCEPCIONAL AFRONTADO CON SIMPLES RUTINAS, SIN PROYECTO

Soy consciente de que nada nuevo les habré contado hasta ahora a muchos lectores de este blog. Lo nuevo y asombroso es que no haya ninguna novedad cuando este país padece una crisis plurifacética sin precedentes y el mundo entero está patas arriba, con el Gigante de Occidente francamente maltrecho (a causa, sobre todo, de dirigentes sin categoría intelectual y moral) y con Europa a la deriva, por mucho que Merkel y Sarkozy simulen saber adónde quieren ir. Lo nuevo es que cuando la crisis de la economía real es tremenda, el paro no cesa y la indignación y el descontento -de unos y de otros- crece cada día, se advierta con deslumbrante claridad que nuestros dirigentes políticos y sociales siguen sin apartarse un ápice de sus rutinas de décadas, sin impulsar ni desear siquiera -el desinterés se palpa- el menor esfuerzo de regeneración y recuperación de nada.

Me parece que desde 1978 -y quizás incluso desde antes, desde la muerte de Franco en 1975- no se ha dado como ahora un momento histórico en que se necesite más el diseño en serio de planes y proyectos factibles –a la vez prudentes y audaces- para dar a los habitantes de España motivos fundados de esperanza en un porvenir mejor. Todos hablan de globalización e internacionalización, pero a nadie, entre nuestros dirigentes, parece moverle a un estudio y reflexión serios lo que está ocurriendo en los EE.UU. y en México, en Libia, Siria e Irán, en Afganistán, en Corea, Japón o Filipinas, en Rusia o en China, por poner algunos ejemplos de grandes cambios en enorme medida desconocidos y formidablemente inquietantes. Aquí no salimos de la situación financiera, de la Bolsa, del diferencial con el bono alemán, del déficit público y, últimamente, de los “recortes” del gasto público. Y son temas de mucho calado, sin duda, pero no son la cuestión principal. La cuestión principal no es que el Estado no gaste mucho más de lo que ingresa. Eso es algo absolutamente necesario, pero no menos absolutamente instrumental. Los muchos y muy serios interrogantes -qué educación, qué Justicia, qué libertades y qué deberes, qué política exterior, qué fuentes de energía, etc.… queremos  y podemos tener- son sintetizables en una pregunta -susceptible, a su vez, de diversas formulaciones, que podría abreviarse al máximo en dos palabras: ¿PARA QUÉ?

Han recortado retribuciones, han podado y van a podar superestructuras político-administrativas, van a hacer más reformas legales sobre el mundo económico. Bien: pero, ¿PARA QUÉ? ¿Cuál es el proyecto general al que pretendidamente sirve todo eso? En términos muy prosaicos, en términos de contribuyente: “Vds. me pagan menos o Vds. me gravan más (o ambas cosas) y Vds. me dicen qué dineros -dineros de todos- no van a seguir malgastando. Muy bien. Pero ¿por qué no me dicen en qué van a emplear el dinero -de todos- que sí recaudarán y gastarán? Díganmelo no con los DVD de los Presupuestos Generales, en que aparecen todas las cifras. Díganmelo de manera que lo entienda, cuéntenme su plan.” Pero de eso, nada, amigos. Siempre, es verdad, hay algunos, a derecha e izquierda, que tienen un plan, pero, por desgracia, esos planes que se intuyen -porque no se explican- responden a recetarios caducados, revelados como ineficaces si no dañinos. No receten ya ni más privatizaciones ni más gasto público.

Termino con dos ejemplos. Primer ejemplo: el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid decide aumentar las horas lectivas semanales de 18 a 20 a los profesores no universitarios (lo digo negativamente para simplificar). La noticia primera de la decisión, en todos los medios, es ésta: grandísima protesta de miles de profesores con amenaza de huelga a comienzos del curso escolar. Después, van ofreciéndose explicaciones troceadas por unos y por otros, con el problema ya enconado y la sociedad ya alarmada y dividida, con perjuicio de toda la enseñanza, la pública y la privada. Dña. Lucía Figar, Consejera de Educación, dice: “teníamos que elegir entre contratar interinos o pagar las becas”. Es una plausible e inteligible síntesis explicativa. Pero, ¿no se hubiera podido y debido explicar a fondo y públicamente la medida, dentro de un contexto general (sin duda existente), antes de comunicarla por carta a los sujetos pasivos? ¿Cómo unos presuntos políticos avezados permiten que se les presente como desentendidos nada menos que de la educación de los niños? No creo que sea (o que sea sólo) una mentalidad de “ordeno y mando” (muy agudizada cuando se dicen a sí mismos “no hay más remedio, hay que recortar todo lo posible”) lo que ha conducido a una penosa torpeza -incluso electoral en periodo electoral: ¡el colmo!-; es, sobre todo, la ausencia de un plan que vaya más allá del recorte del gasto.

[Inciso: ¿no es exigible al menos la responsabilidad política, cuando quienes recortan son los mismos que alargaron, los mismos que se apalancaron y ya no pueden pagar y ya no les fían? Lo digo en general, pero, por seguir con el ejemplo, si 3.000 profesores interinos no pueden ser nuevamente contratados como tales so pena de no poder pagar las becas, ¿no tendría que saberse cómo se llegó a contratar a 3.000 interinos, cuando, al parecer, no eran necesarios -eso nos dicen- si los profesores titulares diesen dos horas más de clase a la semana?]

Segundo ejemplo: el primer Gobierno del Sr. Aznar afrontó con fuertes recortes el gasto y el déficit público con que se encontró. Y tuvo éxito. Pero ¿cuánto se tardó en volver a las andadas? Unos pocos años. La segunda legislatura del PP, la de la mayoría absoluta, ya inició el desatino y, a partir de Zapatero, todos -salvo el nonagenario gurú Stéphane Hessel, que ha escrito dos opúsculos sin mucha chicha, la verdad- saben a dónde hemos llegado: a una situación crítica que no es únicamente económica. La Política no trata -no va, dicen ahora- de tener bien las cuentas, ni las privadas ni las públicas. Eso es cosa de contables y debe darse por sentado. La Política trata de muchos aspectos de la vida de todos, y se vertebra en torno a ideas y proyectos, para los que se necesitan fondos, públicos y privados. Tener fondos sin ideas ni proyectos razonables conduce a catástrofes. A la vista está. Y las catástrofes no se remedian sólo cuadrando las cuentas y apretándose los cinturones (los que ya los llevaban ajustados). Gastar menos sin saber qué hacer, sin saber qué se quiere procurar, sería, simplemente, como ir por la vida ciegos y además mal comidos.

Dejo para otro día un gran asunto, quizá el gran asunto. Dicho en negativo, ese asunto es la corrupción, que no consiste sólo en cohechos y sobornos. Dicho en positivo, hablo de la necesaria y en verdad básica regeneración moral de la vida pública. Son desde hace tiempo muy autorizadas las plumas y las voces de quienes han señalado que la gran crisis, la nacional y la mundial, la económica y la política, corruptora del mercado, de la democracia y del Estado de Derecho, es, ante todo y sobre todo, una crisis ética. Vengo advirtiendo sobre esa crisis desde hace mucho tiempo. Pero, como digo, sobre esto habrá que volver despacio. Hoy me despido con un mero toque de actualidad: que los dirigentes del Partido Popular no se olviden de la corrupción porque un señor Magistrado, mi antiguo amigo Antonio Pedreira, haya producido unas llamativas resoluciones de sobreseimiento provisional de tres ex-altos cargos del PP.