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lunes, 15 de abril de 2013

CORRUPCIÓN SOBRE LA CORRUPCIÓN Y CORRUPCIÓN COMO DISTRACCIÓN



LA CORRUPCIÓN Y LA INDIGNACIÓN, FALSAS EXIMENTES DE DISPARATES Y DESMANES

LA JUSTICIA, DENOSTADA, MALTRATADA Y AMENAZADA, ÚNICA ARMA EFICAZ CONTRA LA CORRUPCIÓN


Los lectores de este “blog” saben que no me encuentro entre quienes ocultan, disculpan y disimulan las tergiversaciones del Estado de Derecho y otras muy diversas formas de corrupción política y social. Al revés: durante muchos años —desde el tardofranquismo, cuando hacía la carrera de Derecho (1962-67) hasta hace poco—, he soportado, no siempre con la paciencia oportuna, el reproche de no ser positivo, de excederme críticamente en los análisis y hasta de ser catastrofista. Todo por no callar ante lo que me parecía negativo o peligroso. Aquí mismo, en POR DERECHO, no he podido ser más claro en el diagnóstico de la disolución del establishment, del sistema. No hay que remontarse a los inicios de este blog, en 2009, para encontrar textos rotundos, que hubiese preferido no tener que escribir: con los pocos post de este año 2013 y los del último trimestre de 2012, cualquier lector de buena fe tendrá suficiente para saber que mi actitud está en las antípodas de defender el statu quo, incluso como mal menor.

Me mantengo firme en el diagnóstico del 23 de enero pasado: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2013_01_01_archive.html. Es notorio que, de entonces a ahora, han aumentado enormemente todos los síntomas de descomposición, de putrefacción. Pero, hoy como el pasado día 23 de enero de 2013, la autolisis del Estado y del sistema, muy acelerada en estos dos meses, no me impide estar seguro de dos realidades estrechamente unidas: 1ª) la existencia, en España, de muchísimas más, infinitamente más personas decentes que indecentes, desvergonzadas y corruptas; 2ª) la necesidad y la posibilidad de una rebelión de esas personas —sin esperar estímulo de ninguna institución— para regenerar este país como lo necesita y lo merece.

Puesto que, al mismo tiempo que ese diagnóstico de autolisis, he propuesto y defendido —y aún propongo y defiendo— que todos y cada uno, en nuestros sitios, nos convirtamos en activistas no profesionales, pero no menos activos que los profesionales, no debo asistir callado al espectáculo del extremismo desmoralizador que utiliza la innegable corrupción como instrumento de otra corrupción, tal vez la más letal de todas: la que quiere destruir el ánimo regenerador de tantos hombres y mujeres, que a mí sí me importan como personas individuales y en quienes sí creo, no por una ingenua credulidad, sino porque demuestran a diario que, con nuestros errores y desfallecimientos, las personas que quieren seguir siendo decentes aún son una inmensa mayoría en España. Si a diario salimos a la calle tranquilamente y volvemos a casa tan tranquilos es porque, contra lo que se escucha decir con frecuencia, aquí sí hay quien se salva, aquí predomina la gente decente e incluso amable.

En este “blog” me he alejado siempre de los habituales del me duele España, de la España irredenta e irredimible, de la España como problema (sin él o con él), etc. Les comprendo y me admira su penetración analítica sobre rasgos de nuestra gente y sobre episodios de nuestra historia, pero discrepo de su especialización en lo español —tantas veces errónea: ¿cuántos personajes políticos alemanes, británicos y franceses, etc. poco decentes han sido descubiertos y apartados en estos meses pasados?— y de su predisposición (así es: están o parecen estar pre-dispuestos) al funeral de la Nación, fundado sobre todo en una fatalidad axiomática, que adornan llegando al narcisismo del pesimismo.

[El día  12 de agosto de 2011 dije aquí de muchos de ellos: «Tal parece que cierta “intelectualidad” española (de nuestra clase política más vale no hablar: pero tampoco mucho de la alemana, ojo), que no pierde ocasión para la autoflagelación y la regurgitación de los tópicos antiespañoles más burdos e injustos, encuentra en estos días especial satisfacción para su inflada autoestima confeccionando comentarios que secundan las despectivas frases de Frau Merkel, de modo que, en síntesis, cuán trabajadores y austeros son todos los alemanes y cuán perezosos y manirrotos somos todos los españoles. Estos “intelectuales” nuestros de chichinabo, papanatas iletrados, igual se creen regeneracionistas al soltar esa tan elaborada idea, pero en realidad ejercen de voceros de lugares comunes viejísimos que nos condenarían a no regenerarnos nunca.»] [Nota de penúltima hora: el mismísimo actual Presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, de dudosa locuacidad, acaba de ser pillado presumiendo de un Master en “Bussines Economics”, que no cursó.]

Pero entremos en el asunto anunciado. Se preguntarán los lectores qué es eso de la corrupción sobre la corrupción. Pues me refiero a dos fenómenos evidentes. El primero, seguramente espontáneo, es la enorme acumulación de comentarios desesperanzados y desesperanzadores, cuando no derrotistas, para el que existe la excusa de la realidad, aunque esté presente bastantes veces la pereza —es infinitamente más fácil escribir una columna más del coro de las lamentaciones que elaborar algo distinto, sobre cualquier asunto importante, al que quizás hay que dedicar antes unas horas de estudio— y aunque falle la prudencia de no amargarnos la vida más de lo necesario: se entiende que las verdaderas noticias no se deban omitir, aunque sean deprimentes, pero  otra cosa, muy frecuente, son los comentarios redundantes sobre lo ya innumerables veces comentado, en los que, a fin de cuentas, lo que se le transmite al lector, al oyente o al televidente es la falsedad de que no hay nada que hacer, de que no tenemos arreglo. Así, la corrupción se utiliza para corromper en cierto sentido, el de romper y quebrar nuestro ánimo y, en definitiva, colocarnos en una situación propicia para desear mesías políticos, para tolerar “operaciones” poco claras y para alimentar y avivar las llamas de la indignación y de toda clase de protesta y revuelta, no siempre pacífica y justa.

El segundo fenómeno es muy distinto y mucho peor que el anterior. No es una inconsciente ayuda a los devastadores efectos de la corrupción, sino una consciente utilización, en sí misma corrupta, de la corrupción ajena. Así, cuando se retiene, incluso durante años, la información sobre conductas inadmisibles o delictivas (¿no se habrá utilizado silenciosamente esos años?, cabe sospechar), para publicarla en un determinado momento con una finalidad que no es ni simple ni principalmente informativa. Entre otros ejemplos, sobresalen dos verdaderamente vomitivos. Uno, el del presunto abogado y primo de Dña. Letizia, que, con doble violación de un deber de confidencialidad, revela un presunto episodio trágico de su cliente y pariente en un “libro” que nadie debería comprar sin conciencia de estar enriqueciendo a un sinvergüenza y promocionando la corrupción. Dos, el del imputado Sr. Torres, socio del balonmanista Urdangarín, que va proporcionando por entregas correos electrónicos del marido de la Infanta Cristina y que, en su último movimiento, anuncia que entregará más emails si no se imputa definitivamente a la Infanta. Este “señor”, ¿no está obstruyendo la acción de la justicia y coaccionando a juez y magistrados a la luz del día? ¿No proporciona el Derecho armas para combatir este comportamiento corrupto? A mí me parece que sí.

Tampoco es manca la bajeza ética del polifacético abogado-político-comentarista-maletinero, que, con un funambulismo enrevesado —digno del público adicto a la telebasura, pero inaceptable para cualquier ciudadano capaz de olfatear lo maloliente—, filtra sucesivamente “papeles de Bárcenas” —fotocopias de originales que el filtrador no ha visto y que Bárcenas niega— a dos periódicos nacionales con sede en Madrid y que, después, remata su pirueta con un relato de sus motivos filtradores, relato carente de verosimilitud, de interés informativo y del más mínimo soporte ético y jurídico, pero que, sin embargo, se apresura a publicar un tercer periódico nacional. Y, así, de paso, otro juez, que suponemos decente y voluntarioso, es colocado a remolque de un pequeño rasputín.

En compañía de esas hazañas corruptas sobre la corrupción, está la muchedumbre de “enterados” que de pronto emerge de su silencio y de su anonimato afirmando, más o menos, “eso se sabía, lo sabíamos todos, desde hace mucho tiempo”. Y tienen alguna razón: bastantes sabíamos con plena certeza interior del uso masivo de “dinero B”, en todos los partidos políticos y fuera de ellos. Pero ni estábamos en esos ámbitos ni nos beneficiábamos ni disponíamos de prueba alguna. Algunos pensábamos y seguimos pensando que, dada la fiscalidad española, hay un uso de “dinero negro” o “dinero B” moralmente justificado (http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/search/label/Dinero%20negro). Me refiero, por tanto, a los “enterados” que estaban en condiciones de reaccionar de alguna manera ante los casos de injusticia retributiva o de tráfico de influencias y cohecho en los partidos políticos.

Y si hablamos de la Jefatura del Estado y de la Casa Real y de la Real Familia, está meridianamente claro que alguien o, más probablemente, algunos han dado la señal para airear lo que se callaba durante tanto tiempo, pero no ignoraban, aunque sin detalles, buen número de españoles y, con bastantes detalles, sucesivos Gobiernos y personajes con influencia. Sin duda, hay entre ellos algunas personas que, en la medida de sus posibilidades, han procurado enderezar demasiados torcimientos. Pero también está claro que ha habido amigos, amiguetes y amigotes, que no han hecho otra cosa que arrimarse de buena gana a desmadres de diversa naturaleza. Pero una cosa es el mal ejemplo, innegable, y otra creer que son ejemplares, desinteresados e impulsados por motivos morales, altruistas y patrióticos (como decía el viejo Código Penal) quienes publican estos y aquellos episodios, unas veces claros y otras veces poco y mal explicados. Los escándalos son, sin duda ni atenuación, verdaderamente escandalosos, pero los publicistas de lo escandaloso no siempre son “trigo limpio” ni buscan sobre todo informar y opinar libremente. Cuidado.

Una burla inmensa y lacerante a Cataluña y a toda España es la singular batalla que el Sr. Artur Mas, President de la Generalitat, ha emprendido contra la corrupción, con creación de una OAC (Oficina Antifrau de Catalunya) y celebración de varias “cumbres contra la corrupción”. Que el Sr. Mas, el de la coalición judicialmente pluriencartada, el del “tres per cent”, disponga de un rostro pétreo o diamantino no nos extraña. Lo extraño —aunque no debiera serlo, pues, al fin y al cabo, también se trata de pura corrupción— es que asistan a esas “cumbres” autoridades judiciales y fiscales, que en ningún caso deberían participar en actos políticos, pero menos aún cuando implican un escarnio a los ciudadanos decentes, que pagan la Oficina y las “cumbres”. La más mínima sensibilidad, no atrofiada por la plaga de la reverencia al Poder Ejecutivo, les habría llevado sin vacilar a rehusar la burla de la OAC y las “cumbres”. ¿O habrían acudido al llamamiento del Führer si, en plena “solución final”, hubiese organizado un homenaje a la raza judía?

En resumen: por los medios, por los motivos y por los fines (no sólo por una de estas causas, sino frecuentemente por varias), hay corrupción manipulando la corrupción y aumentándola. Y, entre otros efectos dañinos, ese "plus" de corrupción genera el de que la consiguiente indignación sea de tal calibre (la mía lo es, aclaro, del más grueso) que A) parezca justificada cualquier reacción, B) se admitan sin parpadear algunas torpes valoraciones [p. ej., es malo para la "marca España" que se sepan ciertas cosas: enfoque de nula elevación ética e intelectual: lo malo es que se hagan esas cosas] y C) cualquier propuesta de cambio se acepte como deseable, prudente y posible (o se reconozca imposible… pero “¡qué más da, siempre será mejor que esto!”: craso error, porque está demostrado que casi todo puede empeorar).

Pues no: ni la corrupción ni la indignación por ella justifican cualquier iniciativa, intelectual u operativa. Lo recomendable es echarle mucha serenidad y frialdad de juicio al ánimo justificadamente airado. Pero también se necesita no dejarse distraer. De hecho, me parece que estamos muy distraídos respecto de la “política” (?) interna. Yo no veo por ningún lado (empezando por el Gobierno) que ni siquiera se estudie seriamente algo distinto de seguir la “agenda de Bruselas”. Me cansé de decirlo cuando en España se reconoció, con fatal retraso, que estábamos en una supercrisis: no habrá reactivación de la economía reales decir, la única digna de atención, la que detiene el paro y crea empleosi los españoles no tienen algún dinero en el bolsillo. Pero no parece que se haga ni se proponga nada al respecto. Al contrario: la preocupación principal parece seguir siendo cómo recaudar para mantener el Estado de Recaudación (y una cosa es la exageración de algunas prestaciones en el Estado de Bienestar y otra, el deterioro de todo para sostener el Estado depredador, Estado del Malestar). Por lo demás, siguen dando la impresión de que la banca es lo único que les importa (¿o el indulto por ZP y la ahora posible continuidad en la superbanca del Sr. Sáenz, condenado por delito doloso, les parece una corrupción pequeñita?). Y siguen sin explicar los agujeros negros de la deuda pública.

[Inciso: Un buen amigo me proporciona este enlace a una sincera y clara explicación, por un millonario USA, de lo que verdaderamente crea empleo. Les recomiendo que lo vean: http://www.youtube.com/embed/2X2uWYCY_qk]

Pero, para terminar por hoy, digamos -reconózcase- que la Justicia está siendo, pese a todos los pesares, lo que está funcionando contra la corrupción. Piénsenlo: son muchos ya los pretendidamente “intocables” muy tocados por la Justicia (Ahora que Pujol, Jr. es imputado, Papá Jordi dice que “en España no funciona nada” ¿No tendría que exceptuar al menos a la Justicia?). Pues, así las cosas (en esto, como deben ser), es corrupción, y gravísima, conspirar legislativamente para destrozar por completo esa Justicia que les resulta tan incómoda a los mandones. Pero esta tremenda corrupción es la que está en marcha. ¿Cuántos afectados por las “preferentes” no pueden demandar a causa de las tasas judiciales? ¿Qué esperanzas tiene puestas el establishment en la desaparición, aún hoy sin justificar, de los jueces instructores, para sustituirlos por los Fiscales?

sábado, 25 de febrero de 2012

“POBRECITOS ESCOLARES”, “POBRECITOS ‘INDIGNADOS’”: LA CALLE Y LA ECONOMÍA REAL



ALGUNOS “TITULARES” CON POCA NOTICIA DETRÁS: PARO, DESAHUCIOS Y DACIÓN EN PAGO


De pronto, dicen que va a ocurrir en España algo maravilloso y es que a casi nadie le van a desahuciar y que se va a permitir la dación de la vivienda hipotecada en pago del préstamo hipotecario. Al mismo tiempo, no sabemos muy bien por qué, en Valencia se echan a la calle los estudiantes -con imitadores en otras ciudades- porque no tienen calefacción en un Instituto de Enseñanza Media, de nombre Luis Vives. Luego resulta que no está clara la ausencia de calefacción en ese Instituto, pero ésa es una minucia sin importancia, porque lo único absolutamente cierto y seguro de lo que sucede es que hay muchos “indignados”. Eso se ha dicho aquí en infinidad de ocasiones, solo que aquí hemos tratado de explicar con detalle las muy diversas causas de la indignación y la consiguiente identificación de los diversos “indignados”. Pero ahora el barullo es morrocotudo, porque hay “indignados” que vituperan a otros “indignados” (los sindicalistas) y la gran mayoría de los “indignados”, por varios y diversos motivos acumulados,  no salimos a la calle, no por el frío, sino porque, de salir, en buena lógica casi nos tendríamos que quedar y convertirnos en manifestantes perpetuos, lo que sería gravemente contrario al cumplimiento de toda clase de deberes (familiares, profesionales, morales), por no hablar de lo que perjudicaría a derechos nuestros perfectamente legítimos.

En cuanto al lío en la calle, nos interesa mucho a todos no aumentarlo, sino aislarlo, porque el mundo está lleno de necios, por un lado y de mala gente, por otro. Y lo único que nos falta ahora (con la que hay y la que se ve venir) es que Obama, el Financial Times, el Wall Street Journal, etc. (no hablo ahora de dirigentes europeos, porque ésos están enterados de lo que hay, a grandes rasgos), nos presenten interesadísimamente -los políticos, porque los problemas de los demás disimulan los suyos; los plutócratas de Wall Street y de la City londinense, porque se quieren quedar con los activos de España por cuatro perras y buscan el hundimiento de la eurozona- como si este país fuese Grecia, Egipto o cualquier otro de las “primaveras árabes”. Bastante daño hacen ya buen número de “informadores” y comentaristas patrios que, aunque sea entre comillas, dan cuenta de la “primavera valenciana”. Ahora, cuando casi todos estamos indignados con muchos motivos, no nos podemos permitir barullos callejeros que, no es que no arreglen nada y puedan empeorar la situación en perjuicio, entre otros, de los manifestantes, sino que ni siquiera permiten saber qué indignación se expresa y por qué se protesta. El que salga a la calle, cuide de dejar muy claro qué pretende. Los alumnos de últimos cursos de mi Facultad, mucho más gélida que cualquier Instituto valenciano, se las han arreglado para centrar con claridad su manifestación en la Ley de Acceso a la Abogacía: bien. Sígase ese ejemplo. [Inciso: ese acceso a la Abogacía no se ha querido arreglar durante décadas ni por los Colegios de Abogados ni por los sucesivos Gobiernos. Como sé bastante de la persistente improvisación y de los intereses crematísticos con que el asunto se ha ido tratando y dándosele largas año tras año, pienso que haría bien el Ministro de Justicia en tomarse un tiempo para estudiar a fondo un tema menor, si se quiere, pero bastante envenenado y liado, porque se complica con un “plan Bolonia” desastroso en los estudios de Derecho.]

El PSOE, las centrales sindicales y la CEOE (la patronal española) harían bien en estarse calladitos una temporada. Lo que está por llegar -el descubrimiento de lo que realmente deben Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- [INCISO: Lunes, 27 de febrero de 2012: ya ha llegado lo que estaba por llegar: el déficit de las Administraciones Públicas se dispara al 8'51, sobre todo por las Comunidades Autónomas] va a ser espeluznante y el ajuste presupuestario tendrá que ser brutal y muy doloroso. Los del PP implicados -que los hay, en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- márchense a su casa por elemental decencia (todo el equipo de Camps, para empezar), ya que no se les puede procesar. Pero el PSOE y las centrales sindicales -más esa CEOE acartonada y chulesca del Sr. Rosell- responsables máximos del desastre, que se callen y se dediquen a pensar si, a medio plazo, podrían estar en condiciones, debidamente reconvertidos, de aportar algo positivo. Pero no caerá esa breva, porque el líder del PSOE, Rubalcaba, representa no sólo la completa implicación en el desastre, sino también la total ausencia de autocrítica. Por eso no se le ocurre otra cosa que pedir a sus huestes que salgan a la calle.

Con todo lo crítico que he sido y sigo y seguiré siendo, en estos momentos sólo veo a un grupo de personas arremangadas y metidas en el tajo de procurar que este país no se despeñe definitivamente. Me refiero al Gobierno de la Nación, al Gobierno del Sr. Rajoy. Con todos sus errores pretéritos, con sus debilidades actuales, con sus improvisaciones, se les ve volcados en innumerables problemas, tomando medidas, que podrán discutirse, pero que tienen sentido. Ellos son los que, supongo que por lo que van sabiendo, tienen la decencia de trasladarnos previsiones realistas, peores que las de la UE y el Fondo Monetario Internacional. Y el Sr. Rajoy está teniendo también la decencia de no dar ni un duro más a la banca (si no fuese así, téngase por retirado el elogio, pero a mí se me escapa cómo lo estarían haciendo), de parar la desvergüenza de los super-salarios, blindajes, pensiones escandalosas, bonus, de los directivos de bancos y super-empresas, etc. y de llamar constantemente al orden austero y ejemplar a sus huestes directivas. ¡Qué cosas estamos viendo! Como nos están diciendo muchos informadores verdaderos, los carcas, fachas, cavernícolas y conservadores se aislan decentemente de los "lobbys" de toda clase (financieros, energéticos, inmobliarios, p. ej.), a diferencia de los progresistas e izquierdistas del PSOE, que se dejaban infiltrar por esos "lobbys" y situaban en el Boletín Oficial del Estado leyes y decretos redactados por "el sector" correspondiente. Son los carcas los que están tomando medidas que, como algunos socialistas reconocen en público, debió tomar el PSOE. Pero no es sólo que no las tomara: es que creó las condiciones para  tuvieran que tomarse. ¡Oh, sí: el PSOE fue una izquierda singularísima, compinchada e implicada con "el capital"! Fue esa singularísima izquierda la que ha abierto en España brechas hasta ahora desconocidas entre ricos y pobres.

PARO, DEUDA, DESAHUCIO Y DACIÓN EN PAGO


Dicho lo anterior, me parece conveniente intentar poner un poquito de orden y claridad en el barullo del desahucio y la dación en pago. Por de pronto, no relacionemos, como lo hacen bastantes informadores, “desahucio” con impago de crédito hipotecario. El “desahucio”, extraño y viejísimo vocablo, es la pérdida de la vivienda por parte del que la ocupa, generalmente a título de arrendatario, cuando se dan unas causas legales. La más frecuente en estos tiempos es la falta de pago de la renta pactada. Naturalmente, desde el impago hasta la pérdida de la vivienda, porque el deudor es desalojado o “lanzado” por una comisión de un Juzgado, pasa bastante tiempo. Y hasta el ultimísimo momento se permite a quien no paga lo que se llama “enervar el desahucio”, presentándose de pronto a pagar o consignar las rentas debidas, de las que el arrendador se ha visto privado cuando quizá las necesitaba. El “desahucio”, en España, no es algo precisamente fulgurante y hay motivos y razones para mirar frecuentemente al pobrecito arrendador-acreedor con la misma pena que merece el pobrecito arrendatario-deudor. Porque hay quien no paga porque no puede (situación dolorosamente creciente en nuestros días), pero hay también quien no paga porque no le da la gana, porque no quiere y porque sabe de sobra que desde que deja de pagar hasta verse realmente amenazado de desalojo puede pasar un buen número de mensualidades (de los “okupas” ni les hablo: ése es un fenómeno más penal que civil) sin pagar a quien quizá necesita esas cantidades.

En esta movida desahucial no aparecen ni bancos ni cajas, porque, por lo que sé -si me equivoco, habrá quien nos lo haga saber- los bancos y cajas (aún) no se han dedicado a ofrecer en alquiler las viviendas y locales que se han convertido en parte de su activo (¡valorado irrealmente, por supuesto!) y no tiene nada que ver con la hipoteca. Distingamos y separemos los desahucios de los préstamos hipotecarios para compra de viviendas (préstamos hoy no solicitados apenas y apenas concedidos: pregunten en cualquier Notaría). La realidad más frecuente con la que un arrendador de una vivienda se encuentra hoy es que desahuciar por falta de pago le va a costar un dinero y las perspectivas de alquilar la vivienda a alguien que pague son simplemente negras. Así que, puesto el Ministro de Economía y Competitividad a hacer llamamientos a la buena voluntad, tenía muy sencilla  la exhortación a una especial consideración, cara al desahucio, con quienes estén en situaciones económicas apuradísimas. Cuando un arrendatario no puede de verdad pagar, pero lo haría si pudiera y lo hará en cuanto pueda (éste es el arrendatario con el que sueña cualquier arrendador), no es difícil que, incluso sin exhortación municipal, el arrendador consienta pagos parciales o aplazamientos o disminución de las rentas. El arrendador sólo arremete contra quien no le paga porque no quiere pagar, amparado en  “lo mal que está la vida” o en su caradura. Habrá arrendadores suicidas, pero son muy pocos.

Vamos ahora con la cuestión de quedarse sin el propio domicilio por impago de plazos del préstamo concedido con garantía de hipoteca de ese mismo inmueble. Ese impago puede terminar, desde luego, con los domiciliados en la calle, pero tampoco eso es algo seguro y súbito, de modo que se deje de pagar un plazo y, en días, el deudor pierda su casa. Es posible que bancos y cajas pongan su maquinaria jurídica a incoar procesos en cuanto un deudor deje de pagar uno o dos plazos. Pero los que así actúen deben haber perdido la cabeza. Porque, dejando a un lado otros aspectos, a los bancos y las cajas no les va bien promover procesos de ejecución de la garantía hipotecaria, que casi terminan -casi, ojo- con la subasta del inmueble hipotecado, subasta desierta, es decir, sin postores o con alguien que se queda el inmueble a precio de saldo (que es lo que se entregaría al banco). La prueba de que no les interesa ser sumamente expeditivos en lo judicial es que, como ya se dijo aquí, "las ejecuciones hipotecarias experimentaron en nuestro país una importante reducción en el tercer trimestre del 2011. Según se desprende del informe Datos sobre el efecto de la crisis en los órganos judiciales elaborado por el Consejo General del Poder Judicial, en los Juzgados de Primera Instancia y en los Juzgados de Primera Instancia e instrucción ingresaron 14.894 ejecuciones, lo que supone un descenso del 23,1 por ciento". Pueden estar seguros de que el número de esos procedimientos sigue en descenso durante este año 2012.

No tengo ninguna simpatía a los bancos e instituciones crediticias españolas (con las de fuera no he trabajado). Pero suponiendo que en el último trimestre de 2011 se hubieran incoado otros 14.894 procedimientos hipotecarios, es de recordar que el número de nuevos parados en ese trimestre de 2011 fue de 295.300 con un incremento, también en ese trimestre, de 149.800 hogares o familias con todos sus miembros en paro. Aun con la demora entre quedarse sin recursos y verse en trance de desalojo, ya se ve que, por mala y trágica que sea la situación de los parados, que lo es, no se puede establecer una correlación entre paro e impago de crédito hipotecario y, menos aún, entre paro y quedarse enseguida en la calle por culpa del banco.

Entonces viene el Ministro de Economía y Competitividad y pone sobre el tapete de la opinión pública la dación en pago, es decir, que el crédito hipotecario se considere saldado con la entrega al acreedor, el banco, de la vivienda (o el inmueble) hipotecado, fuera claro está, de créditos que se hubiesen concedido ya o en el futuro se concediesen con previsión de la dación en pago. Todo eso, dice, porque la vivienda es el último y más precioso bien de una familia, etc. Y yo no acabo de entender la exhortación ministerial. Porque si a alguien que pidió y logró un crédito con la garantía de la hipoteca de su vivienda salda su deuda con la dación en pago, lo que ocurre en el 100% de los casos es que pierde su vivienda, justo lo que se ha dicho que se pretende evitar. La dación en pago está muy bien para el individuo o la familia en grandes apuros sólo con dos requisitos: primero, que puedan irse a vivir a otro sitio y, segundo, que deban al banco más de lo que vale la casa realmente, es decir más de lo que, en un tiempo razonable, alguien está dispuesto a pagar por la casa. Así, la deuda se cancela por un valor inferior. Si uno tiene a dónde mudarse y la vivienda comprada con el préstamo hipotecario valiese más -de verdad, no en teoría- que lo que aún debe al banco, la “dación en pago” sería mal negocio para el deudor hipotecario: puesto que tiene a dónde ir, más le vale vender la vivienda, pagar al banco y aún le quedarían unos euros. De modo que únicamente cuando la vivienda comprada con el préstamo hipotecario vale realmente menos que la deuda con el banco, que es lo que suele suceder ahora,  la dación en pago le va bien al deudor, supuesto, insisto, que tenga a donde ir.

Lo que está por ver es si ese invento de la dación en pago les va bien a los bancos. Está por ver, más concretamente, si a los bancos les convence, primero, prestar 150 con la perspectiva de que, pagados sólo 50, 30 se considere suficiente para pagar totalmente los restantes 100 y, segundo, si les convence que el pago de 30 no sea siquiera en dinero, sino en cosa inmueble. No hace falta ser un lince para concluir que la dación en pago que permita resultados como el del ejemplo no le puede interesar a ningún banco. Porque es frontalmente opuesto y contrario al negocio bancario incluso si se practica decentísimamente. Si el banco presta 100 y permite que se le vaya pagando en plazos, es porque, al cabo de cierto tiempo, pongamos 20 años, espera haber recuperado 100 (el capital) y 10 más como intereses (ejemplo de banco muy benemérito, claro). Es verdad que en el préstamo hipotecario puro -no en muchos créditos hipotecarios, que no se conforman con la garantía de la hipoteca, sino que exigen avales-, el banco cuenta con que, en caso de fallo del negocio, podrá resarcirse con el valor de lo hipotecado. Pero, en todo caso, el banco presta porque espera ganar algo. Eso era así antes de la super-crisis y sigue siendo así pese a la super-crisis, aunque ésta rebaje temporalmente las expectativas hasta el extremo de que, también temporalmente, los bancos se conformen con ganar mucho menos e incluso con perder lo menos posible. ¿Es la dación en pago un artilugio jurídico aceptable temporalmente para los bancos en estas excepcionales circunstancias? ¿Es también un artilugio equitativo en tales circunstancias? Parece que hemos dado ya una respuesta negativa, pero queda algo por decir, que se corresponde con la tan frecuente respuesta que hay que dar a muchas cuestiones, sintetizada en una sola palabra: “depende”.

Si el banco prestó 150, el deudor ya le ha pagado 100 y el inmueble hipotecado puede valer realmente 30, al banco se le puede pedir que se olvide de los 20 restantes y tenga por saldada la deuda de 150 recibiendo en pago completo la casa. El Banco sólo pierde 20. En cambio, la cosa es muy distinta si el Banco prestó 150, el deudor sólo lleva pagado 30 (o 10 ó 20) y la casa vale 30, porque entonces la dación en pago supondría saldar la deuda con entre 90 y 110 realmente no pagados. El deudor hipotecario, si tiene una alternativa de vivienda -recuerdo que lo estamos dando por supuesto porque ése es el planteamiento de la dación en pago: que el pobre deudor no se quede en la calle- habría hecho en el segundo ejemplo, aunque fuese a la fuerza, un negocio bastante bueno, aunque sin lucro efectivo: recibir prestado en su día un dinero y saldar su deuda con un pago en especie por bastante menos del 50% de lo recibido. El banco habría perdido demasiado, aunque los 30 de valor de la casa fuesen netos, tras los gastos de subastarla. Evidentemente, este trato de dación en pago en el segundo ejemplo sería del todo inicuo si no constase, fuera de duda, que el deudor, cuando dejó de pagar, lo hizo por una situación de insolvencia libre de toda culpa suya. Sin prueba de un grave infortunio del deudor la dación en pago se prestaría a toda clase de abusos. Por no hablar del tremendo agravio comparativo con millones de personas que, sin ser económicamente potentes, miraron muy bien qué hipoteca pedían y a qué se obligaban y se han esforzado al máximo para ir pagando sin demora.

Además, tengo la impresión de que a los bancos no les interesa demasiado recibir más inmuebles a causa de la dación en pago. Éste es un aspecto del que sé muy poco -balances, provisiones respecto de activos inmobiliarios, etc.- pero lo dejo apuntado. Como me limito también a apuntar la decisiva cuestión de los efectos que una sistemática dación en pago tendría sobre el comportamiento de la banca en la concesión de créditos. Lamentablemente, entre unos y otros, a lo largo de décadas, nos han hecho imposible vivir sin la banca, incluso si no pedimos crédito o lo hacemos lo menos posible.

Aunque por el eco mediático, incluso internacional, parezca otra cosa, ha habido titulares periodísticos muy llamativos, sin una gran noticia detrás. Porque el Ministro de Economía y Competitividad se ha limitado a sugerir y a exhortar a la banca. Y me parece explicable y comprensible. Porque establecer legalmente la dación en pago para créditos obtenidos sin ese pacto es asunto muy complicado y sensible. El legislador tendría que pisar muchos callos en forma de preceptos del Código Civil (CC). Y, sobre todo,  habría que dejar sin efecto una norma tan importante como el artículo 1911 CC: “del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros.” Esta norma significa que la imposibilidad de pagar ahora todo lo que se adeuda no exime de pagar en el futuro, cuando se pueda (y si se puede). Suena bastante razonable, ¿no?. Por eso, se me ocurre que si de lo que se trata es de no ahogar al que no puede pagar el crédito hipotecario, podrían manejarse las ideas de aplazamiento y moratoria y, por supuesto, la posibilidad de modificación del primitivo contrato, con la condición, en todo caso, de elevar legalmente las cuantías inembargables de sueldos, salarios y retribuciones de toda clase. Para el primero de los ejemplos de impago de crédito hipotecario, cuando al deudor le queda relativamente poco que pagar, mejor que la dación en pago sería extinguir el contrato originario y transformarlo (novarlo) en otro con condiciones asumibles por el deudor y que ofreciese ciertas seguridades razonables al acreedor.

Termino ya. Y lo hago con un ruego: el de que no se otorguen beneficios especiales, a cargo del erario público -es decir, de todos-, a las entidades de crédito que sigan las exhortaciones del Ministro. Siga el Sr. Rajoy en su buen propósito de que esas entidades se las apañen sin la ayuda de la ciudadanía, que bastante tiene ya con lo que hay y lo que va a haber.

jueves, 1 de diciembre de 2011

¡CUIDADO CON LOS "RECORTES"! PEGAR TIJERETAZOS NO ES GOBERNAR



DOS MALES MUY TEMIBLES: MÁS PARO Y RECESIÓN Y UN AGRAVIO COMPARATIVO EN MASA



A nadie le debería extrañar que D. Mariano Rajoy se esté tomando su tiempo en relación con la gravísima crisis económica española. Nunca se ha caracterizado el Presidente del Gobierno in pectore por ser veloz y expeditivo. En estos momentos, viene a cuento el viejo dicho “vísteme despacio, que tengo prisa”.  Cuando casi nadie informa con veracidad de lo que realmente sucede aquí, es necesario tomarse cierto tiempo -no mucho, pero alguno- para aterrizar bien en la realidad y estar en condiciones de actuar rápida y contundentemente, pero no, nunca, jamás, de cualquier forma que dé imagen de rapidez y contundencia. De imágenes, talantes y demás “merchandising” político ya nos han empachado para varias décadas. De mentiras y engaños estamos absolutamente hartos. Y para globos sonda, nos basta el extraordinario ejemplo del Honorable President Artur Mas, que lanza a diario varias ideas de posibles machetazos al presupuesto catalán. Así que, por el momento, bien estará una cierta pausa si se evitan después improvisaciones, especialmente en los recortes. Porque cualquier cosa, incluso no hacer nada, es mejor que improvisar tijeretazos presupuestarios al buen tuntún. Improvisar tijeretazos está al alcance de cualquier cerebro de mosquito, pero es de peligroso como dejar suelto a un monito juguetón con cuchillas de afeitar en las manos, sólo que sustituyendo al monito (travieso tití o simpático chimpance) por King Kong con cuchillas de tamaño proporcionado. Catástrofe segura.

Hace falta, además, una política. Repito algo que ya dije aquí mismo. Lo de ajustar y recortar no es un proyecto político, sino el stop rotundo a la mentecatez del gasto y del endeudamiento: es el saneamiento elemental (aunque gigantesco) que cualquiera tendría que hacer, por simple necesidad e instinto de conservación a corto plazo. Aplazo hablar más sobre el proyecto político, que no es cosa de mañana o pasado mañana.

Difícilmente, desde la guerra civil, habrá habido una expectación en España y en el mundo respecto de España, con su próximo Gobierno, como la que se palpa en estos días. Se acabó echar las culpas a Zapatero, grande, grandísimo, pero no único culpable. No les vale ya a los políticos esa copla y tampoco a la ciudadanía. Ahora, dentro de unos días y durante 30 ó 60 días más con un nuevo Gobierno, lo que está en juego es si se pierde del todo la esperanza -en una situación altamente inflamable como la actual- y España se va al garete o si se comienza a avistar, no unos miserables “brotes verdes” falsos, sino un horizonte, duro, muy duro, pero esperanzador. Esto de ahora no tiene nada que ver con la rutina de un bipartidismo turnista. Ésta es una crisis gigantesca dentro de una decadencia de civilización. Algo infinitamente menos cruento -por ahora y que así siga- que la Segunda Guerra Mundial, pero probablemente más difícil.

Si el futuro Gobierno quiere que los españoles no nos subamos por las paredes y nos planteemos estudiar en cinco días al Padre Mariana y su luminosa doctrina sobre la licitud del tiranicidio, haga de inmediato tres cosas: primera, no toque las retribuciones actuales (otra cosa serían las retribuciones futuras) del español común (categoría a la que no pertenecen, desde luego, los jerifaltes del sistema financiero y de las entidades subvencionadas: partidos, sindicatos, patronales, empresas públicas, etc.). Porque si, para recortar y recaudar, vacía aún más los bolsillos de millones de españoles, la recuperación o reactivación de la economía real es un imposible físico, metafísico e incluso matemático y sin esa recuperación o reactivación, lo inexorable es más paro, recesión monstruosa, miseria prolongada. Además, mientras la gente siga viendo mamandurrias por doquier, se subleverá con razón ante nuevos ajustes y recortes. Los agravios comparativos resultan insufribles.

Segunda cosa: no dedique el Gobierno más recursos económicos  a las entidades financieras. No más recursos, ni directos ni indirectos ni propios (si quedan) ni prestados. Ni un euro más al salvamento, recapitalización, estabilización, refuerzo, aval, etc., de las entidades financieras. Después de los miles de millones “inyectados”, déjese a las entidades financieras que se arreglen por sí mismas, entre otras razones, porque son las que más saben de arramplar euros. Las que no logren arreglarse, que quiebren. Lo que hay que evitar que quiebre es el país en su conjunto. Y quebrará si los escasos recursos se siguen dedicando a arrojarlos a un pozo sin fondo conocido y que no da agua. Recuerdo que, tras la primera gran “inyección de liquidez” a los bancos y a las cajas, Don Pepiño Blanco, pobre, exhortaba al “sistema financiero” a que reanudase el crédito a los ciudadanos y a las PYMES. ¡Qué entrañable y bondadosa ingenuidad!

Más en concreto sobre las entidades financieras: no se le ocurra al nuevo Gobierno dejarse engañar con lo del “banco malo”. Y menos aún se le ocurra, no engañado, ser cómplice de la segunda entrega de la Gran Estafa. Verán. Nadie explica muy bien qué es eso de un "banco malo". Tengo la completa seguridad de que hay varias personas que saben muy bien lo que es. ¿Por qué no lo explican? Porque veríamos que “un banco malo” es, decididamente, algo malo e incluso muy malo, dado el gran afán de “vendernos” la idea sin explicarla. Pero no le demos vueltas: aquello a lo que se ha decidido llamar “un banco malo” es, sin duda, un mal banco. Y como este mal banco no se constituiría por el libre albedrío de unos seres humanos que decidiesen hacer un buen negocio, sino para salvarse de las consecuencias de un cúmulo de malos negocios, nada de “banco malo”. Lo diga D. Rodrigo Rato o el sursum corda (y aunque lo hayan hecho ya en otros países, porque aquí sería distinto). Pero, ¿cómo rayos puede alguien, con un miligramo de cerebro y unos nanogramos de decencia, constituir un denominado Banco con los llamados “activos tóxicos”, es decir, con basura, con los impagados e impagables? Si se permitiese que las entidades financieras se “limpiasen”, repristinasen y relanzasen (¡pobrecitas ellas, con los dividendos que no han repartido, con las pérdidas que han sufrido!), a base de trasladar a otra parte lo que tienen en balance como “activo”, pero que es, en realidad, tóxico, venenoso, ¿por qué no podríamos todos los demás “crear” un “padre malo” o un “hijo malo”, a modo de “avatares”, para transferirles todos los errores propios? Además, constituir y mantener un “banco malo” no es gratis y como, sin duda, no lo pagarían quienes lo patrocinan, porque lo que persiguen es exactamente lo contrario, lo pagaríamos entre todos (o sea, más recortes, más tijeretazos a millones de semi-esclavos, “muy competitivos”, eso sí).

Tercera cosa: aplíquense D. Mariano Rajoy y equipo a pensar en lo que realmente puede reactivar nuestra economía real y a disponer lo que, en consecuencia, sea menester. No desoigan a “los mercados”, a Merkel, a Sarkozy, a Obama. No pueden hacerlo. Pero no dejen de pensar por sí mismos y de pensar en nuestra concreta situación, para ponerse, sin pensar demasiado, a trabajar al dictado, que siempre sería mucho más fácil. Hagan el plan que más nos convenga, el que encaja con el estado de nuestra Nación. Lo que reactive nuestra economía real, frene el paro y comience a crear empleo es lo que convencerá a “los mercados”, aunque se sufran algunos zarandeos e incluso algún terremoto. Si las cosas se hacen bien, si el plan es bueno, será bueno para “los mercados”, para la Eurozona y para Merkel, Sarkozy y Obama (y si alguno se enfada, que se enfade).

Instrumentalmente, hay algo “metodológico” imprescindible: no claudiquen ante ningún sector, ante ningún “lobby”, ni ante CEOE ni ante sindicatos, ni ante éstos o aquéllos, del mismo “cuerpo” que este o aquel nuevo mandamás. Escuchen, estudien, tomen buena nota, pero no claudiquen. Tienen mayoría absoluta. Utilícenla bien, en lugar de dilapidarla como el Sr. Aznar. Hay muchos y fortísimos intereses creados, acostumbrados a ser, no ya atendidos, sino secundados y obedecidos. Gran parte de nuestros males -en España y en el mundo- provienen de haber dejado actuar a personajes y sectores con graves conflictos de intereses, como si esos conflictos no existieran. Eso se tiene que acabar, es una cizaña que debe ser arrancada ya, sin esperar al día del Juicio. Ejemplo bien actual: “¿qué le parece el indulto del Sr. Sáenz?”, me preguntan mucho en estos días. Me parece mal, rematadamente mal, porque el indultado es acreedor del partido del Gobierno. Un acreedor que, por si fuera poco, de vez en cuando perdona, con lo que resulta que los créditos son donaciones condicionadas. Por eso es indecente que un Juez simplemente pida dinero a un Banco: porque el Banco es o puede ser -tanto da- “cliente” del Juez. Eso son conflictos de intereses.

El futuro Gobierno del PP tiene por delante, como requisito de todo esto, la necesidad de una catarsis interna inmediata. Porque tiene que abandonar y prohibir prácticas viciosas que han sido actuaciones cotidianas tenidas por normales e incluso como virtuosas. Pierdan el miedo a hablar de la corrupción, como si no la hubiese y como si denunciarla y actuar contra ella fuese cosa sólo de radicales anti-sistema o de perturbados mentales. Muestren, con hechos, palabras y normas, que sintonizan con la ciudadanía, que hace mucho tiempo que no se chupa el dedo.

Dos cuestiones más, para terminar por hoy. ¿De dónde recortamos, podrían preguntarme? De la estructura del Estado, Comunidades Autónomas y Municipios incluidos. Digo de nuevo lo que dije en su momento y quizá se consideró una “boutade”: reduzcan a la mitad el número de Ministerios, Secretarías de Estado, Direcciones Generales, Consejerías, Viceconsejerías y todos los altos cargos y asesores y adjuntos correspondientes (v. http://www.andresdelaoliva.blogspot.com/2010/02/gobierno-de-concentracion-y-reduccion.html).   Dejen de pagar a la mitad de quienes ocupan cargos con excedencia y reserva de plaza. No dejen de pagar a los servidores públicos que se ganaron su puesto en buena lid. Dejen de pagar alquileres, amortizaciones, electricidad, aparatajes, etc. Cierren las televisiones públicas duplicadas o triplicadas en un mes (y más tarde, las otras): no dejen a nadie de las plantillas sin cobrar lo que cobraba (que tengan la pitanza garantizada y se reciclen como quieran y puedan), pero ahorren ya todo lo demás, que después vendrán nuevos ahorros. Eliminen subvenciones a lo que no presente un innegable interés público, general, perceptible por los ciudadanos como necesitado de financiación por todos. Cierren empresas públicas, cientos de ellas minúsculas y sin sentido alguno, pero un platal sumadas todas ellas. Cierren o fusionen Universidades públicas disparatadas, archideficitarias, dado su escasísimo número de alumnos, y abocadas a no ser nunca verdaderas Universidades. Esos cierres no tienen por qué dejar a nadie en el desamparo o la penuria.

Si se ponen en serio a esa labor, a mí, desde luego, me pueden pedir que pague algo más por las medicinas que lo que pago ahora con mis recetas de MUFACE. Con ejemplaridad de los poderes públicos en los recortes de lo público que es supérfluo, los ciudadanos pueden entender que lo que no les cuesta, o les cuesta mucho menos que su coste real, no es, en realidad, gratuito o semi-gratuito, sino que lo pagamos todos y no equitativamente repartido. Pienso, por ejemplo, en que las tasas de matrículas de las Universidades públicas sean iguales cualquiera que sea el nivel de ingresos de los padres o familias de los alumnos, o de ellos mismos.

Por último, voy a proporcionar a los dirigentes del PP un argumento de estímulo absolutamente desprovisto de altura literaria, doctrinal, ética o cosa que les suene a música celestial. Es éste: el PSOE perdió, del 2008 al 20 de noviembre de 2011, más de cuatro millones de votos. El PP, con todo el zapaterismo y demás, ganó medio millón de votos. Si el Gobierno del PP no acierta en los dos primeros meses (y entonces difícilmente acertará en lo que siga), en bastante menos de cuatro años el PP puede muy bien perder más de cuatro millones y medio de votos. Y entonces no estará como ahora el PSOE, sino mucho peor, porque unas siglas con más de un siglo de historia son un activo -ahora muy devaluado, pero un activo no tóxico- del que carece el PP.

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PS. No recorten en educación o instrucción, como quiera llamarlo Dña. Esperanza Aguirre. Ahí nos jugamos el futuro. Un anónimo comentarista añade y le copio: tampoco recorten la Sanidad, que ahí nos jugamos el presente. Pero matizo: lo que sí cabe hacer es revisar la aparente gratuidad de todas las prestaciones sanitarias.

jueves, 6 de enero de 2011

DOS MIL ONCE: EL AÑO DEL CABRITO ANCIANO, O SEA…


ALGUNOS APUNTES SOBRE LA QUE SE PUEDE ARMAR


“Es de humana condición, al igual que del cabrito,
o morir de pequeñito o llegar a ser cabrón.”


Tenemos en Madrid al honorable Viceprimer ministro chino, Li Keqiang. Al grande agasajo que le tributan S. M. El Rey y el “Gobierno de España” (GdE), liderado al alimón por José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) y Alfredo Pérez Rubalcaba (APR), quiero yo sumar un modesto homenaje a la inconmensurable sabiduría china y declarar el año 2011 “Año del Cabrón”.

No puede ser de otra manera, porque el 2011 ha comenzado con un encabronamiento casi feroz, a cuenta del fumeque prohibido. Pero lo curioso, y confieso que para mí inesperado y estupefaciente, es que han sido los NO fumadores los que se han encabronado hasta extremos dignos del más puro y primitivo fanatismo, que no por primitivo ha dejado de ser plenamente actual. Los dichosos “medios” -y especialmente esos del invento (la TV, la caja tonta) en el que cada vez podemos ver mejor (Full HD, 3D) las mayores zafiedades (y bobadas, en el mejor de los casos) y, de vez en cuando, alguna película que ya hemos visto tres veces-, a falta de ganas de gastar tres euros y de trabajarse informaciones sobre asuntos importantes, nacionales y mundiales, resolvieron, desde los primeros minutos del 2011, dedicarse a promover el clima de denuncia, que, siempre en la brecha, había iniciado Dña. Leire Pajín, increíble pero cierta Ministra de Sanidad. Si ya nos resignábamos a que nada supiese sobre la salud humana, enseguida vimos claro que nada sabe, de ordinario, sobre cualquiera de las materias de las que habla.

La Sra. Pajín comenzó animando a que los ciudadanos denunciaran a quienes fumasen donde se ha prohibido, del mismo modo que denuncian “cualquier otro delito”. Y es verdad que todos tenemos el deber de denunciar los delitos que presenciemos. Lo dice el art. 259 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, un texto que nuestros esforzados legisladores no se han dignado actualizar mínimamente, como verán, porque dice así: “El que presenciare la perpetración de cualquier delito público está obligado a ponerlo inmediatamente en conocimiento del Juez de instrucción, de Paz, Comarcal o Municipal, o Funcionario fiscal más próximo al sitio en que se hallare, bajo la multa de 25 a 250 pesetas.” ¿No es asombrosa, en estos tiempos, la cuantía inalterada de esta multa? Está apuntándose una afición gubernamental preocupante por los más añejos textos legales, incluso los derogados.

Pero la Sra. Pajín ignoraba que la prohibición de fumar que, misericordiosamente, se aplazó al 2 de enero de 2011 (no sé por qué: ¿podíamos matarnos y matar el 1 de enero de 2011 por alguna razón de peso?), no tiene carácter penal: un matiz inasequible para esta Ministra. Y fue hacer ella la primera proclama en favor de la denuncia y ponerse el personal no fumador a denunciar como posesos, siempre según “los medios”. Una benemérita institución, denominada FACUA-Consumidores en Acción, que se define como “organización no gubernamental, sin ánimo de lucro… independiente de gobiernos, partidos políticos, confesiones religiosas e intereses empresariales” y con “un carácter marcadamente progresista, democrático, plural y participativo”, empezó a ser publicitada cada cinco minutos por los “medios”, a quienes ahorraba cualquier esfuerzo de contar el número de denuncias.

Lo más llamativo del encabronamiento ha sido las tremendas invectivas dirigidas en los “blogs” de los periódicos a los muy diversos columnistas y opinadores que enseguida criticaron, como se merecía, el clima de delación y chivateo, con todos sus peligros colaterales, algunos de ellos innegables y muy graves. No he leído insultos e improperios tan cargados de odio y descalificaciones tan gruesas desde algunos debates (?) sobre la prohibición de los toros. A Arturo Pérez Reverte, del que no soy “fan”, le llegan a sugerir que se marche de España: ¡qué tolerancia!

Hombre, está mal, muy mal, que dos presuntos fumadores hayan agredido al dueño de una bolera y le hayan causado lesiones con el resultado de doce puntos (muy feos, a juzgar por las fotos) en una ceja. Pero la verdad es que, en general, los fumadores hemos sido pacíficos y pacientes ante el comienzo de nuestro exterminio. Estamos subiendo dócilmente a los vagones rumbo a Auswitz y Dachau. Nunca hemos pretendido, salvo locos que los hay en todas partes, molestar a los no fumadores, desde que, hace ya mucho tiempo, advertimos su sensibilidad ante el humo tabaquil. Pretendíamos -y apoyaré a quien lo siga pretendiendo- que a los fumadores, por drogadictos y enfermos que nos consideren, nos dejen fumar con nuestros colegas en ciertos lugares, donde se pueda comer y tomar una cerveza o un café. Supongamos y aceptemos que somos una minoría: ¿no se puede, físicamente, respetar a esa minoría, siempre que no se imponga a los demás? Por favor, no respondan con el presunto gasto sanitario que generamos. También aportamos millones de euros en impuestos especiales. Y hay cientos de miles de enfermos de cáncer de pulmón, laringe, piel, etc., o de enfermos cardíacos o respiratorios, que no han fumado en su vida. ¡Ah!: se me iba a olvidar: con la nueva ley ya se puede volver a comprar y vender tabaco en las gasolineras.

Nosotros apagamos el pitillo. Apaguen los demás esa ira, esa obsesión por la salud propia y ajena, ese odio. Háganlo, si no por razones y motivos de más elevación (intelectual y ética), porque son muy nocivos para la salud. Y, más aún, esa ferocidad encabronada es sintomática, en gran número de casos, de enfermedades graves ya contraídas, que están pidiendo a gritos un tratamiento adecuado, incluso hospitalario.

Pero volvamos a la actualidad, que trae otros asuntos. En España estamos en bastante más de cuatro millones de parados. Alemania crea empleo mientras aquí se sigue destruyendo. Y no se adelgaza un gramo el mastodóntico Estado central (empezando por el aparato de consejeros de La Moncloa, un mini-gobierno paralelo, como en los mejores tiempos del pobre Felipe González), al que todavía le quedan millones de euros para repartir a los amigos o conocidos, ni los complejos tinglados autonómicos, también entre rollizos y obesos. Mi estudio de campo comercial en la tarde del 5 de enero, por cometidos propios de paje de los Reyes Magos, ha arrojado resultados desoladores: en algunos comercios de zona céntrica madrileña, más dependientes que clientes. En todo caso, con rebajas adelantadas, menos compradores que cualquier día normal de hace cinco años. Pero ZP aseguraba a Onda Cero que "España crecerá en 2013 por encima de la media de la UE". Y que en 2012 la economía irá "nitidamente mejor". Como dice el FMI, añade ZP, "España no solo crecerá más sino crecerá mejor que el resto de Europa".

Otras cosas que suceden. Se suprime CNN+ y, en pocos días, alcanza la misma audiencia, en su lugar, la transmisión continua de la actividad diaria en la casa de “Gran Hermano”. Se produce una sesuda polémica intelectual en EL PAÍS al acoger éste en su primera página a Dña. Belén Esteban. Y ahora resulta que en España, el 87,3% de los casos corresponden a infecciones por virus de la gripe A (AnH1N1). En la penúltima semana del año, el 83,5% de las detecciones virales han sido de virus de esa gripe A. Es la gripe pandémica del año 2009. ¿No se acuerdan de las alarmas y de los millones de vacunas?

Más: el colapso general de la Justicia no merece un titular, pero sí lo merece, claro está, la vergonzosa noticia de que se fuga por segunda vez el mismo preso gracias a un nuevo “fax” a la cárcel falsificado exactamente igual que el primero. Queda así plenamente probado que los beatos crédulos en los milagros de la electrónica y la informática, que acampan por igual en el Ministerio de Justicia que en el Consejo General del Poder Judicial, carecen del menor conocimiento sobre una y otra: “se comprobó el número de fax y el papel oficial”, transmiten los “medios”, como si no se supiese desde hace más de veinte años que uno puede enviar un “fax” a cualquiera con escudo y membrete de la Casa Blanca, la firma del Presidente Obama (o de Bush o Clinton) y la fecha, hora y número de teléfono que quiera, siempre que haya escaneado tres elementos y haya manipulado el fax. Otra noticia judicial: una Juez de Instrucción de Madrid tendrá, al parecer, que interrogar de nuevo a dos atletas presuntamente dopadores o dopados porque les tomó declaración a la vez como testigos (con deber de decir verdad y sin abogado) y como imputados (con derecho a callarse y con necesaria asistencia letrada). Así lo descubre una Fiscal… que debería haber estado allí procurando impedir el error.

Aquí, si las cosas siguen como han empezado, si ni la economía sumergida ni la familia tradicional -obsoleta, desacreditada: ¿no han leído las acusaciones de misoginia contra Benedicto XVI?- alcanzan un buen día a salvar la necesaria ración de calorías y un “poquito de por favor”, o sea, una pequeña racioncilla de cotidiana alegría, se puede armar. Y a los dirigentes les va a costar convencer al pueblo encabronado de que la culpa de todo la tienen los controladores y los fumadores.

En el mundo, aparte del temporal político en USA, de la tensión entre las dos Coreas y del desafío permanente de Irán a la preocupación internacional sobre su programa nuclear, ocurren cosas tan graves como el asesinato de un importante líder paquistaní, Salman Taseer, partidario heroico de la moderación y la libertad, a manos del enésimo infiltrado del fanatismo islámico, que le disparó 26 tiros a bocajarro. “Mañana los mulás se manifiestan contra mí después de la 'yuma' (oración del viernes). Miles de barbas pidiendo mi cabeza. ¡Qué gran sensación!”, había escritoTaseer en Twitter. “La ley antiblasfemia debe ser enmendada. Sé que puedo ser asesinado si sigo presionando, pero no tengo miedo”. En efecto, este hombre había firmado su sentencia de muerte al luchar por el indulto de Asia Bibi, una cristiana condenada a la horca por "blasfemia" y de la que, a estas horas, no se conoce ni su estado ni su paradero. Poco antes, a la salida de la misa de fin del año 2010 en Alejandría, Egipto, Al Qaeda mataba a 21 personas. Y menos de dos meses antes, el 1 de noviembre, habían asesinado a 58 fieles en una iglesia cristiana de Bagdad. El “GdE” se mantiene firme en su apoyo a la “Alianza de las Civilizaciones”, aunque no pueda dedicar tanto dinero como antes.

En éstas, llega el honorable Viceprimer ministro chino, Li Keqiang, a decir que va a comprarnos deuda soberana a corto, medio y largo plazo. Era como para echarse a temblar, dado el altísimo altruismo del Gobierno chino, altruismo acreditado en el mundo entero. Pues no: asistimos a un remake de “Bienvenido, Mister Marshall”, solo que sin plan Marshall y sin Berlanga (q.e.p.d). El honorable Viceprimer ministro es un “Rey Mago” adicional. No pasan 24 horas desde la llegada del “Rey Mago Chino” y de los alborozos oficiales por los convenios firmados (por un importe que no llega a un tercio del saldo favorable a China en la balanza comercial con España), cuando se escribe ya que el importe está trucado y no es para tanto (que no lo era aun sin truco).

Por supuesto que, en una visita así, no se le va a hablar al invitado de los derechos humanos de los chinos. Pero, héte aquí que, en la CEOE recién renovada, a D. Arturo Fernández, el del “Grupo Arturo” de restauración (o sea, de restaurantes), se le ocurre hablar de un tema perfectamente pertinente, el de la seguridad jurídica en China, que ya sabemos que no existe. El hombre, ahora Vicepresidente de CEOE, piensa que debe decir un par de palabras al respecto, un toquecito, más que nada por no perder la dignidad. Pues le han caído encima los insultos e improperios propios de este “Año del Cabrón”: que si no tiene restaurantes en China (y hace muy bien), que si es un lacayo de Esperanza Aguirre, que es un memo impertinente, más ese argumento tan ocurrente y profundo, que se ha puesto de moda en España (no sin algún motivo): “pero, tú, ¿de qué vas, pringao?”.

No tengo el gusto de conocer al Sr. Fernández, pero si no estuviéramos en el “Año del Cabrón”, todo el mundo debería admitir que nos ha salvado la cara, al poner sobre la mesa, suavemente, una gran verdad. China es una curiosa mezcla de neocapitalismo salvaje, miseria o pobreza de la inmensa mayoría de su población y opresión comunista clásica, sin más reglas que las que les brotan a los nuevos multimillonarios, sustitutos de los ancestrales señores feudales. Los nuevos mandarines no hacen más trampas porque se acabarían engañando a sí mismos. Seguramente los chinos son como parecen: amables y trabajadores. Pero los dirigentes chinos, apoyados en un clasismo extremo y en un atávico temor popular al poder, constituyen un peligro tan grave como misterioso. De manera que el Sr. Fernández, haya hecho de Agamenón o de su porquero, ha dicho algo muy real y puesto en razón. De la Nueva China sólo conocemos lo que nos dejan: un fabuloso montaje costero, en el que no se regatea nada en el atrezzo. Si será colosal y hermética la realidad de China que aún no sabemos en qué consistió realmente la llamada “Revolución cultural” de Mao. Allí no ha habido un Kruschev que levantase un pico del velo y aún no ha surgido y penetrado las barreras un Alexandr Solzhenitsyn chino con su Archipielago Gulag o, al menos, con Un día en la vida de Ivan Denisovich. Censuran hasta internet (y, para nosotros, es una cierta ventaja colateral, porque todos los chinos, puestos a descargar, bloquear y “hackear”, sería un desastre).

Hace poco, vimos nuevamente condenado a prisión al que fuera el hombre más rico de Rusia, Mikhail Jodorkovski, fundador de la petrolera Yukos. Merkel se alarmó. Se alarmó el Presidente del Parlamento europeo. Es probable que este Jodorkovski fuese un pájaro. Pero está claro que Vladimir Putin es, ahora, un pájaro más poderoso, capaz de anunciar la sentencia de Jodorkovsky antes de que el tribunal la dictase. ¿Qué podía esperarse, Sra. Merkel, Sr. Presidente? ¿Nos hemos vuelto tontos? ¿No leemos, no viajamos, no escuchamos?

En resumen: que el “Año del Cabrón”, si no nos serenamos, si no empleamos serena e inteligentemente nuestra indignación, puede ser sonado y sonoro. Ojala me equivoque. Así lo deseo con toda mi alma.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

“CON RUBALCABA, TONTOS DE BABA”: “NI CON RAJOY PEOR ESTOY”


"RAP" POLÍTICO E INVOCACIÓN DE FORREST GUMP

Cuando la Transición -ésa que se hizo muerto Franco, pero que hay deshacer y rehacer, porque a ZP y a sus perspicaces secuaces iniciales no les gustó como acababa la película- alguien –no recuerdo quién, quizá Julián Marías- acuñó la noción “inepcia rimada” para referirse a las rimas propagandísticas de dudosa sabiduría que invadieron entonces nuestro escenario socio-político. Sobre la marcha he pensado en las dos que encabezan esta “entrada”. Porque vienen muy a cuento de la actualidad. Pero más que "inepcia rimada", se trata de  “rap" político. Lean un poco más, please.

“Estoy decepcionado/ y no me lo esperaba./Porque ayer con De la Vega yo no estaba,/peor de lo que estoy con Rubalcaba./Y si el Gobierno anterior no coordinó, y patinaba,/este Gobierno se hundió y anda en chilaba. /Y cada día y a cada rato,/le dan más cuerda loca al aparato;/ay madre mía, ay madre mía;/ no hay quien aguante ya tanta tontería./Para mañana, ¿que tocará?/¿Abrir un AVE de Atocha a Panamá?”/.

Este “rap”, lo sé, no es muy bueno, pero la realidad es mucho peor.

“A ver” (como suelen empezar sus peroratas los próceres catalanes): el Sr. Caldera, ex-Ministro de Trabajo exilado en su fundación “think-tank”, acaba de lanzar la ocurrencia de poner a los parados a hacer cursos, para reducir su número en un 50% . Pero, bueno, Sr. Caldera, por qué no profundiza, hombre? ¿No se podría poner al 50% de los parados a dar cursos al otro 50% y así se reducía el paro al 0%? ¿Y puestos a tomar el pelo a la ciudadanía con tanta crueldad y tanta saña, en un tema como el del paro (el que hay y el que, por desgracia, va a aumentar), trágico, sangrante, ¿por qué no propone un Decreto-Ley que imponga el empleo de ascensorista en todo edificio de más de 4 (cuatro) plantas (esté o no habitado)? ¿Sabe el Sr. Caldera cuántos empleos se crearían?

“A ver”: poco antes de Caldera, el indescriptible Rodríguez Zapatero (ZP), había lanzado un relanzamiento global de nuestra economía a base de lo verde, lo renovable, lo reciclable y lo reciclado, el coche eléctrico, la moto a pilas con sidecar y los molinos de viento. La verdad es que el lanzamiento fue tan pobre que no alcanzó los cuatro metros. De esa bobada inmensa, de coste inmenso en un país sin recursos, no se ha llegado a hablar ni cuarenta y ocho horas.

Y entonces, en vista de que, como espectadores, preferimos ir al circo clásico en busca de payasos clásicos, el sabio Chaves, dispuesto a todo, suelta el globo de pagar a los funcionarios según su productividad. Y como la tontería y la ignorancia son altamente contagiosas, hay medios de comunicación presuntamente serios que colocan en su edición electrónica una encuesta y a un alto porcentaje de ciudadanos les parece muy bien: “¡que curren los funcionarios de una vez!” A las 24 horas de la Gran Idea, el flamante Ministro de la Presidencia, Sr. Jáuregui, tiene que reconocer que eso ya se está haciendo desde hace tiempo. Los jefes de las unidades administrativas (en algunas Administraciones; no en todas) reparten complementos de productividad entre sus subordinados desde hace años. Pero lo más grande es que esta ocurrencia fantástica la promocionan los que alguna responsabilidad tienen en que hayan engordado más aún las Administraciones Públicas con la minucia de un cuarto de millón de nuevos funcionarios (a dedo, mayormente y, sobre todo, en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas) en poco más de un año. “A ver”: productividad, sí, pero que empiece por los asesores digitales de Zapatero y Chaves: todos a la calle por el mismo camino que los trajo: el dedo. Dicen que los sindicatos de funcionarios padecen, de la base a la cabeza, fuertes escalofríos ante la ocurrencia de Chaves. Escalofríos y convulsiones pueden sentir con el más serio de los motivos. Porque ni la más fértil imaginación hermanada con el más profundo pesimismo se acercarían en sus predicciones a la desolación que es capaz de producir el muy bien alimentado ex–Presidente de Andalucía.

Por lo demás, entronizado ya Rubalcaba en la Vicepresidencia primera, la coordinación mejoró tanto que, al día siguiente de su toma de posesión, como quien dice, el nuevo Ministro de Trabajo asegura que se mantendrán los 400 y pico euros para los parados sin prestación de desempleo y el día después la vicepresidenta segunda y Ministra de Economía y Hacienda afirma que “de eso nada”, que “ya se verá”. Para más historias estrafalarias, la Ministra de Asuntos Exteriores, Dña. Trinidad Jiménez, no es que no viaje a El Aaiun (Sahara) como solía, sino que ni siquiera puede viajar a Marruecos. ¿Y quién se va a Marruecos? ¡Moratinos, el predecesor de Jiménez, el Ministro cesado!, bueno y bondadoso donde los haya. Y como la cosa saharahui no está nada clara, sino muy oscura, con un “black out” informativo tipo “telón de acero” (salvo para unos pocos privilegiados periodistas franceses: eso se creen), finalmente Rubalcaba se reúne con el Ministro del Interior marroquí y, de policía a policía, se llegan a entender. Un tema de política exterior se “arregla” por los Ministros de Interior. Al fin y al cabo, la cosa va de disturbios.

Pero -he dejado lo mejor casi para el final- ha reaparecido Felipe González en todo su esplendor. Como este gran hombre es, al igual que otros, víctima injusta de un pueblo que no supo reconocer sus cualidades de eminente estadista y como recientemente se ha dado el soberano gustazo de ver a ZP controlado por su gente y ver cómo se salvaba el imperio PRISA, se relaja, se vuelve locuaz (más todavía) y nos cuenta en directo y sin rodeos que aún no sabe si hizo bien o mal al no autorizar que fuesen volados en pedazos, a la vez, todos los jefes etarras. Hay quien piensa que esas declaraciones son una astuta pieza para la pacificación del País Vasco: que haya víctimas etarras del terrorismo de Estado, como hay víctimas de ETA. Pudiera ser que se aprovechara tan clamorosa proclamación de amoralidad con ese fin. Pero me inclino decididamente a pensar que González, sintiéndose triunfante y a sus anchas, dio vía libre a su megalomanía ("¡vean qué poder tenía!") sabiendo que, desde su época dorada hasta hoy, el listón de la moralidad pública ha descendido más aún. ¿Qué “baza electoral” sería un abandono de las armas por ETA a base, entre otras cosas, de su propia asociación de víctimas? ¿Es que de verdad nos toman por tontos de baba? Me parece que sí y también me parece que se equivocan de medio a medio. No veo, desde la llegada de Rubalcaba, cambio de rumbo en este para mí decisivo aspecto de la política: que, si no saben o no quieren hacerlo mejor y nos machacan, pase, pero sin la “propina” de tomarnos por tontos, que ya es ensañamiento.

Tengo mucha admiración a Forrest Gump. Tonto y todo (o haciéndose pasar por tonto a la perfección), saca adelante APPLE (¡ay si hubiese llegado a ver los triunfos del IPhone y el IPad!), se forra pescando camarones con Bubba, hace la guerra y la paz en Vietnam y termina, sencillo él, con su caja de bombones esperando el autobús. Aconsejaría al Gobierno con todos sus altos cargos adyacentes, que viesen cada semana esta película, seguida de un rato largo de silencio reflexivo (para ellos, unos 10 minutos) y una “tormenta de ideas” posterior. No sé si la vida es ya como una caja de bombones. Me temo que eso era en tiempos de la mamá del joven Forrest. Pero sigue siendo cierto que tonto es el que dice tonterías”.

¿Y de Rajoy, que? Pues lo dicho, escuetamente. Pero ¡cuidadito con esa reunión Ruiz Gallardón-ZP para buscar fórmulas de refinanciación de la deuda “de Madrid” (no: del Ayuntamiento de Madrid)! Eso quizá sea, a fin de cuentas, lo que tiene más peligro o más delito.

miércoles, 16 de junio de 2010

ESTO VA DE MAL EN PEOR, PERO ¡QUÉ MALOS SOMOS CON EL “POBRE ZAPATERO”!


CUANDO TODO ESTÁ AL REVÉS: LOS CULPABLES SON LAS VÍCTIMAS Y LAS VÍCTIMAS, LOS CULPABLES


Como saben los lectores de este “blog”, el "ajuste" del Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, no me gustó nada. Me pareció facilón, injusto y erróneo. Por su parte, lo que comenzó a saberse de la llamada “reforma laboral” me llevó a hablar de “caos”, de desorden sumo, con la sola orientación de contentar a todos a base de oscuridades y, como única claridad vislumbrable, la negación del principio de no contradicción: despedido barato que cuesta lo mismo. Hastiado, pensé en dejar de escribir sobre estos asuntos.

Hastiado sigo. Vuelvo, sin embargo, sobre nuestro inmediato futuro porque llevo mal, francamente mal, lo último que sucede, a saber: que andan funcionando por ahí unas personas dedicadas a la más cruel tomadura de pelo a toda la ciudadanía. Una tomadura de pelo cuya crueldad consiste en promover la compasión con los culpables y fustigar a las víctimas por su falta de compasión y de comprensión. Han llegado incluso a acercarse a este “blog” unos visitantes anónimos con ínfulas aleccionadoras a favor del consenso y en pro de la más rendida simpatía hacia “el pobre Zapatero” y hacia los esforzados miembros del “Gobierno de España” que, pobrecitos todos ellos, se están dejando la piel por salvarnos, con enorme ingratitud y colosal irresponsabilidad nuestra, porque no entendemos el sacrificio que por nosotros están haciendo y nos parece mal todo lo que se les ocurre. Uno de ellos llega a decir que se quema “la casa común” y nadie ayuda a apagar el fuego. Otros ponen en la edición digital de su diario una encuesta sobre el desmejoramiento físico de Zapatero y las posibles causas de este deterioro, tan conmovedor. Y el Presidente donante de anchoas de Santoña cumple el encargo de relatar al país por entregas lo mucho que sufre Zapatero y cuán dispuesto está a morir chamuscado en el empeño de rescatarnos.

Esta especie de retorcimiento psicológico el estilo del "síndrome de Estocolmo" se basa en el colmo de la tergiversación de los datos históricos, pero no de los relativos a lo que aquí sucedió hace 20 ó 45 años, sino de lo que ha sucedido hace 2 meses y hasta 20 días atrás. Y si en el PP o en CiU o en ERC hay una táctica o una estrategia que aprovecha el desastre, ni este “blog” es el PP (del que se han dicho aquí algunas cosas muy claras, no precisamente panegíricas) ni yo tengo nada que ver con lo que el Sr. Rajoy tenga pensado, sólo o en compañía de más o menos “gurús” asesores. Es un extremo indecible de perversión que los causantes de la catástrofe sean convertidos en víctimas y las víctimas, en promotores de la catástrofe por sus críticas a los catastroferos (esto de "catastroferos" es un neologismo de mi invención, que viene del griego griego katastrophé y del verbo latino fero-ferre-tuli-latum: los que llevan la catástrofe. Podría ser también "catastróforos", más culto, pero menos popular).

A los promotores de la simpatía con nuestros héroes del ajuste (injusto y erróneo) y de la “reforma laboral” (caótica), ”héroes” que presuntamente están llegando a sacrificar lo que para ellos es más sagrado (sus “principios”, su “ideología”, su “proyecto”) hay que decirles que ese sacrificado heroísmo ha sido directa consecuencia de Zapatero & friends, de su ligereza, de su ignorancia e incompetencia y, por supuesto, de su “proyecto” de España, tan dogmático, hiriente y excluyente. Hay que decirles que, además, la ciudadanía no ha salido a la calle a pedir a los “héroes” que se queden hasta el final, inmolándose por nosotros. Si no les va (que no les va) el discurso de “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas” (Winston Churchill, 13 de mayo de 1940), puerta, compañeros, y a currar como cualquier ciudadano.

He defendido, desde el principio, que aunque hubiese una presión exterior fortísima y en absoluto desinteresada, pero a la que se habían dado muy serios motivos, lo procedente no eran unos gestos cualesquiera de “recortes”, sino una seria política de ajuste y de austeridad sistemática que conviniese a la recuperación de nuestra economía y que, por tanto, acabase frenando el paro y estimulando el empleo.

Me parecieron mal los 15.000 millones de euros con tanto coste social y económico a corto y medio plazo (más depresión económica, más paro). Los consideré un recorte injustificable como ofrenda a Obama, Merkel & Cía, portavoces de eso a lo que ahora llaman “los mercados”. Porque advertí que una cosa era la imposibilidad de ignorar las presiones externas y otra, hacer el canelo con un plan de ruina propia para que enseguida nos comprasen los "listos" de fuera. He venido sosteniendo que la recuperación de la confianza internacional tendría que basarse, no sólo en “ajustes” y “recortes” bien estructurados y más ambiciosos, sino en propósitos concretos de recuperación económica nuestra (más consumo, más producción y menos paro). He recordado que, según lo aclaraban los que saben, lo importante no es tanto el tamaño absoluto y relativo del déficit (hay muchos países con peores cifras que las nuestras), como los elementos en que se basa un sensato juicio de probabilidad de que paguemos. He afirmado también que la idea de subir impuestos es irracional y sólo explicable por la cortedad de miras del “Gobierno de España” (con el muy reciente aval del Banco de España, que quiere más recaudación para que las cuentas cuadren porque da por sentada la no disminución del gasto) y por la avaricia de los califas de gran parte de nuestras Autonomías, consumados derrochadores, que no quieren reducir su corte, su séquito y sus legionarios a sueldo (subsidiados especiales, subvencionados, empresas públicas, etc.). He defendido que lo que hace falta es un gran recorte del Estado –Administración central, Autonomías y Ayuntamientos- empezando por las supersobredimensionadas “cúpulas” político-administrativas. Eso supondría bastante más de 15.000 millones de euros y, además, nos daría la autoridad que hace falta, hacia adentro y hacia afuera, para empezar a salir de la ratonera. Autoridad también para resistir algunas presiones ilegítimas (las hacen careciendo de legitimación) e injustificadas (la alemana de estos días, por ejemplo), pero esa resistencia sólo es posible cuando se tiene y se transmite confianza en unos planes coherentes y se está en condiciones de hacerse respetar. De todo eso carece el "Gobierno de España", que es a quien correspondería resistir y responder.

Pues bien, resulta que, tras atreverme a decir todo eso, ocurren, entre otras cosas, las siguientes: 1ª) Después del Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, el Banco Mundial , más allá del déficit público, diagnostica el estado de nuestra situación económica como “muy grave”, con especial énfasis en el tremendo paro; 2ª) Las medidas extraordinarias del Decreto-Ley 8/2010 le parecen a la UE poca cosa (aunque, por supuesto, “en la buena dirección”, “admirables”, etc.) y nos piden ahora mucho más para 2011; 3ª) No sólo no hemos inspirado confianza con el tan repetido Decreto-Ley, sino que la desconfianza ha seguido aumentando y, como prueba infalible, ahí están nuestros bonos, con el famoso diferencial frente a los alemanes sin parar de subir; 4ª) La confusión y el caos” de la llamada “reforma laboral” están siendo reconocidos por todos (sin que los textos circulantes le convenzan a nadie ni como mal menor) y el asunto llega al extremo de que, publicado un primer borrador de Decreto-Ley, se consulta a diversos expertos externos a la Administración y se anuncia que no sólo el Decreto-Ley estará abierto “hasta el último instante”, sino que se tramitará como proyecto de ley, para incorporar enmiendas. 5º) Al final, el Decreto-Ley presentado hace unos minutos se queda, al parecer, en abaratar algo el despido para los empresarios, en buena medida a costa de los contribuyentes (porque si fuese a costa de los trabajadores o de los empresarios estaríamos en las mismas). Nada más.

Cuentan que al final de las últimas Cortes franquistas, no muy lejos de su “harakiri”, un anciano General, Procurador en esas Cortes, pronunció la siguiente frase: “No entiendo nada; mejor dicho, estoy empezando a entender y, a medida que entiendo más, me gusta menos”. He recordado esta frase, tan naïf como archifranquista, porque, al principio yo tampoco entendía y quizá ahora siga sin entender, pero veo que los resultados de mis modestas entendederas coinciden con lo que van diciendo los entendidos.

Y, por otra parte, el recuerdo del juego de palabras del viejo General se ha debido a que también me gusta cada día menos o, mejor, me horroriza cada día más, lo que voy entendiendo. Porque voy entendiendo que, dentro de la crisis global, para la UE y para los USA somos, finalizada la trascendencia internacional del episodio griego, el muñeco del pim, pam, púm. Los USA no deben dar consejos, porque están trufados de tramposos y, con la inestimable ayuda de la City, han sido decisivos en la crisis global, de la que algunos siguen lucrándose. Frau Merkel, a la que se atribuye tan estrecha relación con Mr. Obama, nos ha gastado una faena muy gorda, como ya Bruselas ha tenido que aclarar. Pero, a fin de cuentas y aunque sea un grandísimo lugar común, es verdad que de todo eso (desde luego de la falta de un mínimo respeto al "Reino de España") hay un gran culpable, que es, a la vez, el gran obstáculo para salir del círculo vicioso-diabólico: José Luis Rodríguez Zapatero, la gran promesa progresista, al que me precio de haber calado muy tempranamente (v. ABC, 3 de junio de 2006: La indisimulable inanidad del presidente), como intelectualmente inane y maléfico revanchista, que se ha quedado en indigente intelectual y moral, sólo empecinado en que la España aconfesional pase a ser laíca-anticatólica, en que Catalunya disponga de su disolvente Estatut, en que la Justicia deje de funcionar y en que su ojito derecho, Dña. Bibiana, conserve su Ministerio de Igualdad y, en medio de la penuria y el ahogo generales, no carezca ella de dinerito efectivo para subvencionar y financiar bobadas.

Este José Luis Rodríguez Zapatero no va a hacer nada inteligente, porque nadie da lo que no tiene. Y no va a hacer nada valeroso, porque ha comprado el rastrero mensaje de D. Felipe González: cerrar filas, militancia pura y dura y cuidado con vuestra yugular, compañeros. D. Felipe, gran hombre de negocios, puesto en el trance de reanimar al PSOE destrozado por su líder incompetente, sectario y terco, no ha encontrado nada que decir de mayor elevación intelectual y ética que esa miserable consigna, que no guarda relación con los males que España padece, sino con seguir en el poder.

La tontuna incurable de Zapatero se ha mostrado espectacularmente en su breve viaje a Roma: fue a ver al Papa, de malos modos, con su sectaria ley de libertad religiosa previamente reactivada y acabó ridiculizado históricamente por el bufón Berlusconi, mucho más listo que él, por impresentable que Berlusconi nos parezca y sea. El "pobre Zapatero" pensaba que podía tomar en pelo, en unas horas, él solito, a Benedicto XVI y al Presidente berlusco. Benedicto XVI salió incólume del encuentro y Berlusconi... (ya lo saben, pero vean la escena mediante el siguiente enlace):


Para los mayores: ¿recuerdan a Pompoff y Teddy, del Circo Price si no me equivoco?. Pues eso. Pero Pompoff -nos dicen- es un héroe sacrificado al que, por patriotismo y elemental comprensión, deberíamos apoyar con toda simpatía.

Mientras tanto, quienes hemos avisado y quienes hemos procurado razonar, somos saboteadores y antipatriotas. La manipulación no conoce límites. Los de nuestra paciencia están por descubrir, pero no es infinita.