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sábado, 4 de diciembre de 2010

A MANOTAZOS CONTRA EL CAOS AÉREO: CUANDO TODOS SON MALOS


ESPAÑA, OFICIALMENTE EN ALARMA… TAMBIÉN ANTE EL GRAVÍSIMO ATROPELLO DEL "GOBIERNO DE ESPAÑA"

(Actualización y enmienda de importancia, a las 20.15 horas del 5 de diciembre de 2010. Nueva actualización a las 19.30 del 6 de diciembre de 2010)


NOTA PRELIMINAR. Este "post" se comenzó a escribir a media mañana del sábado día 4 de diciembre de 2010. Ahora aparece con la redacción que resulta de dos actualizaciones y de pequeños retoques hasta la hora y fecha del subtítulo. Para mayor facilidad de lectura, suprimo la visualización de párrafos de la redacción original.

El viernes por la noche y la mañana del sábado fui siguiendo los acontecimientos, pero, más o menos desde las 12.45 del sábado, en que apareció disponible en el BOE electrónico el Real Decreto declarando el estado de alarma, me dediqué casi exclusivamente a estudiar la situación, ese Decreto y el anterior, desde el punto de vista jurídico. Después, he tenido tiempo de pensar en el desarrollo de los acontecimientos, de procurar conocer el por qué de algunos detalles extraños -que ahí están escritos desde el principio- y de recabar más información sobre los entresijos del extraordinario episodio que aún estamos viviendo. No tengo más remedio que rectificar, y no en pequeños detalles, lo que escribí inicialmente. Porque los hechos que en principio no encajan suelen tener alguna explicación. Y el resultado lo tienen los lectores en el cambio del subtítulo de este "post". Si al principio pensaba que lo sucedido era muy grave, hoy, por desgracia, pienso que me quedé corto.

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Cuando comienzo a escribir no hay vuelos en España: ni desde ella ni hacia ella. Los controladores aéreos no acudieron ayer, hacia mediodía, a sus puestos de trabajo. Esta situación excepcional, que se produce en el “puente” más largo del año 2010 (el día 6 es, en España, el Día de la Constitución, festivo, al que se añade la fiesta del día 8, la Inmaculada Concepción), con millones o cientos de miles de viajeros preparados en los aeropuertos, pide algunas líneas a “vuela tecla”.

Vaya por delante que la “huelga salvaje” de los controladores aéreos (probablemente los empleados mejor pagados de España) es por completo injustificable. Además de no ajustarse a las disposiciones legales sobre el derecho a la huelga, los tremendos perjuicios que han causado son absolutamente desproporcionados respecto de las razones que les pudieran asistir. Los Jueces y Magistrados, mucho más maltratados que los controladores, sólo han ido a la huelga una sola vez en un siglo, por un día. Los profesores, peor tratados aún que los Jueces y Magistrados, no hemos dejado sin clase nunca a nuestros alumnos, en ningún nivel educativo. No tiene disculpa lo que han hecho estos controladores.

[Inciso: A pesar de que, desde el principio, he considerado injustificable el gravísimo daño causado por los controladores aéreos, he recibido un par de comentarios, anónimos, presentándome como si lo defendiera. Se ve que hay muchos que rehusan cualquier "matiz", aunque el "matiz" sea una realidad innegable e importantísima. Ante "los malos" (según ellos), todo vale y los que se enfrentan a "los malos" son siempre y en todo, buenísimos. Aquí vamos a seguir como hasta ahora. Ya existen muchos "blogs" de "buenos y malos" absolutos, donde se pueden intercambiar insultos los partidarios del nuevo maniqueísmo. También he recibido comentarios anónimos favorables. Por ser anónimos, no los publico.]

Sin embargo, dado que, respecto de los controladores, nadie duda de que el fin [protestar ante lo que, no sin serios motivos, consideran un atropello] no justifica los medios [dejar sin transporte a cientos de miles de personas que nada les han hecho], es necesario analizar de qué manera ha afrontado el “Gobierno de España” (GdE) la amenaza de los controladores y su inaceptable “huelga”, que en estos momentos está acabando o ha acabado. Veamos si los medios -estado de alarma con militarización- no están siendo justificados por el fin de acabar con el caos.

Especialmente para los lectores no españoles, son de reseñar algunas circunstancias:

1ª) Los controladores habían amenazado ya expresamente con cerrar el espacio aéreo español en este mes de diciembre.

2ª) Todos sabemos que el estilo reivindicativo de los controladores aéreos, parecido al de los pilotos (SEPLA), es sumamente fiero. Había, pues, que tomarse en serio la amenaza.

3ª) El momento más sensible para que actuasen en el mes de diciembre de 2010 era, sin duda, el periodo entre los días 3 y 8: “gran puente de Santa Constitución”.

4ª) España no disponía y no dispone de controladores militares en número y con la cualificación, la experiencia y las credenciales necesarias para sustituir, ni por unas horas en un único aeropuerto importante, a los controladores civiles. Que los controladores aéreos civiles no sean más no depende sólo de ellos: sucesivas Administraciones son responsables principales de su escaso número. En estos últimos años, AENA y el "GdE" han preferido pagar más horas extraordinarias a ampliar las plantillas.

5ª) El Presidente del "Gobierno de España", Sr. Rodríguez Zapatero (ZP), había suspendido su asistencia a la llamada "XX Cumbre Iberoamericana", que se celebraba en Mar de Plata, Argentina, de viernes a domingo (hoy). Se pensó y se dejó pensar que esta muy inesperada y sorprendente ausencia (era raro descuidar personalmente lo que más cuida) tenía que ver con la delicada situación económica de España. Si se piensa algo más, se ve claro: 1º) Que nada importante ha sucedido desde el jueves pasado en el ámbito económico; 2º) Que, como en otras ocasiones, ZP no tenía que presidir necesariamente el Consejo de Ministros en que se aprobó el Decreto-Ley de medidas extraordinarias, casi todas ya anunciadas por él mismo en el Congreso el lunes anterior; 3º) Que, aun presidiendo ese Consejo, hubiese podido embarcar el viernes a mediodía rumbo a Argentina y asistir a la Cumbre en sus últimos y más importantes días. Lo que ahora me parece muy claro es que ZP tenía previsto viajar a la "Cumbre" (de ahí que anunciase las medidas económicas en una ocasión inusual) pero después no ha querido estar fuera de España cuando se desencadenase la gravísima crisis, en la que debía intervenir personalmente (uno de los Decretos lo tenía que firmar él y hubiese sido excesivo que las dos firmas se hiciesen en Buenos Aires).

6ª) Así las cosas, en vísperas del comienzo de ese sensible periodo decembrino, el “GdE”, a ciencia y conciencia de la provocación que para los controladores supone, publica en el anunciado Decreto-Ley sobre medidas económicas, una disposición no anunciada relativa a la jornada laboral de los controladores, tocando uno de los puntos que sabía más sensibles. El Gobierno -el día 6 lo han reconocido expresamente- dispone de información sobre la muy probable respuesta de los controladores y, por tanto, sabe casi con plena certeza que cientos de miles de españoles serán muy gravemente perjudicados y reaccionarán con la máxima indignación, que compartirán en buena medida los no directamente afectados.  Ya que el “GdE” no se ha cansado de reprochar a los controladores haber utilizado a millones o cientos de miles de españoles como “rehenes”, hay que decir que la consideración del “GdE” respecto de esos “rehenes” ha sido nula.

Nada hubiese sucedido si el asunto de la jornada laboral de los controladores -un asunto de gran importancia para la seguridad de la navegación aérea- se hubiese dejado fuera del  Decreto-Ley y decidido después, muy preferiblemente en un nuevo convenio laboral. No era materia que los mercados internacionales reclamasen para aliviar la amenaza de los especuladores contra España (más exactamente respecto de nuestra deuda soberana). No concurría, respecto de ese asunto, la urgencia que justifica un Decreto-Ley. Y que nadie diga que eso hubiese sido ceder. No hubiera habido cesión alguna en tomarse tiempo. Pero si alguien se empeñase en hablar de "cesión", habría que responderle que  millones o cientos de miles de españoles, considerados como “potenciales” rehenes (por el mismo “GdE”), merecían una mínima e inteligente cesión, muy inferior, infinitamente inferior, a las que se han hecho por el mismo “GdE” a los piratas de Somalia (recuerden el "caso Alakrana") o a los terroristas del Al Quaeda en el Sahel, siempre en consideración a los “rehenes”.

En cuanto se produce la reacción de los controladores que el Gobierno preveía, se pone en marcha el plan previamente previsto. Primero, en la tarde y noche del viernes, anuncios de aplicación de leyes penales y ruido impreciso de militarización. En la misma noche del viernes, se habla de la llegada a La Moncloa de un alto cargo del Cuerpo Jurídico Militar. Lo demás, lo saben ya. Pero el "GdE" comete errores, no sólo de fondo, sino también de forma y de imperfecta sincronización. Y no son errores pequeños.

Para decretar el estado de alarma, exige la Constitución muy claro, en su artículo 116, que debe hacerlo el Gobierno, reunido en Consejo de Ministros. Por extraordinario y monográfico que sea, ese Consejo de Ministros debe, como los demás, celebrarse formal y realmente, con su acta y su referencia. Si Vds. consultan al leer estas líneas la "web" de La Moncloa, verán que en la pestaña "Consejo de Ministros" no aparece ese Consejo extraordinario. Sí aparece, en cambio, e incluso con un "video", una "Comisión Delegada del Gobierno para situaciones de crisis". En el "video" apreciamos, a un lado de la mesa, al Presidente y algunos Ministros; al otro lado, a distintos personajes, entre los cuales se distingue al Ministro Jáuregui y al Fiscal General del Estado. La Comisión aparece reunida el sábado día 4 de diciembre. El mismo día en que, de modo algo extraño, como veremos, aparecen los dos Reales Decretos en el BOE. No es descartable que se reuniera un Consejo de Ministros extraordinario. Pero no hay rastro de él donde, de ordinario, debería haberlo. NO LO HABÍA EL DÍA 5 Y SIGUE SIN HABERLO LOS DÍA 6 y 7 DE DICIEMBRE DE 2010.

A lo anterior hay que unir la realidad de que el Decreto declarando el estado de alarma está ya en el BOE electrónico cuando aún se sigue diciendo por Rubalcaba, y así lo recogían los "medios", que se firmaría de inmediato.

APARICIÓN DE CONDE-PUMPIDO: En los "medios" del día 6 de diciembre de 2010 aparece una información estupefaciente, que procede de los corrillos formados en la recepción en el Congreso de los Diputados con motivo del Día de la Constitución. Según esta información, el Fiscal General del Estado (FGE) habría participado en el Consejo de Ministros, porque así lo prevé el Estatuto del Ministerio Fiscal. La información, proporcionada por el Sr. Conde-Pumpido (asesor jurídico del US Gov. a través de su "Ambassador"), no es en absoluto exacta: lo que el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal (EOMF) prevé es que el FGE "pueda ser llamado a informar ante el Consejo de Ministros" (art. 9.2 EOMF). Pues ya que sacan el asunto y que lo que hemos visto con nuestros ojos es la presencia de Conde-Pumpido en la denominada "Comisión Delegada del Gobierno para situaciones de crisis", ¿sobre qué habría sido llamado a informar el FGE ante un genuino Consejo de Ministros? ¿Qué información podría proporcionar de la que no dispusiese el Gobierno? En definitiva: ¿qué papel, legal, alegal o ilegal, desempeñaba el FGE en un Consejo de Ministros que declara el estado de alarma y que en el correspondiente Decreto afirma que ha militarizado a los controladores aéreos?

Sentado lo anterior, sigue un análisis de lo que ha dispuesto el “GdE” ante el caos aéreo. Es un análisis que ha requerido bastantes horas. Y mi conclusión la adelanto ya: no quería yo creer que se tratase de una provocación calculada para distintos fines, entre ellos dar impresión de firmeza, que no tienen con Marruecos, y así recuperar crédito político y acorralar al PP con gravísimas acusaciones sin base indiciaria alguna, porque es evidente que el PP ha quedado sorprendido y desbordado por los acontecimientos, pero ahora no puedo sino pensar que el “GdE” ha cooperado decisivamente con malicia, en la creación de una situación muy grave en sí misma -y más aún en las circunstancias concurrentes de muy serio riesgo económico de España y de ebullición y anuncios marroquíes de acciones sobre Ceuta y Melilla-, ha forzado y retorcido varias normas legales y ha sentado ilegalmente un precedente muy grave. Éste es el precedente: el “GdE” nos ha dejado muy claro que, con un par de Decretos,  se considera en condiciones de militarizar colectivos profesionales en unas pocas horas. No se trata de ninguna tontería.

Lo que quiero decir, en síntesis, es que la magna borriquería ilegal y desconsiderada de los controladores ha sido aprovechada políticamente por el "GdE" aunque con una torpeza jurídica superlativa en el mejor de los casos, porque pudiera no tratarse de simple torpeza, sino de una manipulación jurídica intencionada y de suma gravedad. Los controladores son "los malos" de esta película (sesgada, trucada), pero nuestros gobernantes no son "los buenos". Son "los malos" también. Entre otras cosas, porque han colaborado a dejar sin vuelo a cientos de miles de personas, han forzado los términos de algunas leyes para una conclusión jurídicamente inadmisible y de antiguo denostada por la doctrina jurídica (laboralista) considerada progresista.

ACTUALIZACIONES: Primera.- A lo largo del día 5 de diciembre asistimos a una sobreactuación innegable del "GdE". Además del espectáculo del Sr. Zarrías (un Secretario de Estado) acusando -sin pruebas, sin indicios y sin fundamento lógico alguno- al PP de estar unido a los controladores en toda la zapatiesta, resulta que se anuncia por el Ministro de Fomento la apertura de varios centenares de expedientes disciplinarios a controladores y una pléyade de Fiscales (subordinados del Sr. Conde-Pumpido) producen noticias de apertura de diligencias y expedición de citaciones. Al mismo tiempo, se anuncia que el estado de alarma podría prorrogarse más allá de los 15 días, para evitar problemas aéreos en Navidades (y después, ¿qué? ¿Otra prórroga por algún "puente" más o menos lejano o por la Semana Santa?).

Todo esto no tiene ninguna lógica. Si los controladores han de ser considerados "personal militar", si el control aéreo ha pasado de AENA (Ministerio de Fomento) al Ministerio de Defensa y si a los controladores les es de aplicación el Código Penal Militar, el Ministro Blanco no tiene nada que decir y la actuación de otros Fiscales que no sean los militares sólo puede referirse a presuntos delitos cometidos antes de la declaración del estado de alarma (y ya se ha dicho, por penalista muy autorizado que más vale no hablar del delito de "sedición"). El Sr. Rubalcaba, en sus comparecencias, no se cansaba de repetir que, una vez "movilizados", los controladores incurrirían en delito militar de desobediencia si no se incorporaban al servicio. La Ministra de Defensa está guardando un silencio que se me antoja sumamente significativo y no se produce la menor noticia sobre actuaciones de la Jurisdicción militar.

El FGE, por el contrario, se prodiga diligentemente en separar a los "malos" de "los peores" y a encausar a los "peores" de los "malos", dejando a éstos, los que demuestren haber actuado bajo coacción, impunes: es torpe, villana y asquerosa, incompatible con una seria aplicación del Derecho, esa forma de llamar a la incriminación ajena, a la delación o chivateo, que, además, puede ser falso. Si no fuese tan grave, pensaríamos que es algo de colegio: "ha sido él, Seño"; "ha sido él"; "él me obligó", pero resulta más bien soviético, naziforme y fascistoide. Es tan sucio que me parece que Conde-Pumpido y sus efectivos, si acaso insisten en intervenir, no van a lograr encausamiento alguno, se pongan como se pongan. Me parece que acertaré al augurar que si, pese a ser considerados "personal militar" y sujetos al Código Penal Militar, se insiste en llevar a los controladores aéreos ante la Justicia ordinaria, a los Jueces y Magistrados les va a repugnar, por sentido común y jurídico, involucrarse en lo que han convertido en un apestoso estercolero.

Lo anterior no tiene lógica, pero tiene explicación: el apresuramiento y el secretismo con que el "GdE" (plenamente personificado en el Vicepresidente primero, Sr. Rubalcaba, con ZP silente y en reserva, porque quiere explicar ante el Congreso su hazaña) ha diseñado la operación (calculo que han dispuesto sólo del martes, miércoles y jueves pasados) conduce a que muchos, además de su crasa ignorancia sobre casi todo, carezcan de un claro "manual de instrucciones".  Sólo unos pocos están, como suele decirse, en la pomada.

Las acusaciones al PP, además del ordinario efecto contrario que puedan surtir (¡miel sobre hojuelas!), buscan también, es claro, mantenerlo a la defensiva y muy presto a avalar al "GdE" en el Congreso, a efectos de la eventual prórroga del estado de alarma. El día 6 de diciembre, las más graves acusaciones de complot con los controladores se hacen compatibles con revelar que hubo información previa al Sr. Rajoy y "placet" de éste con buenos deseos al "GdE" en la gestión de la crisis, que incluso se traducen en una pretendida expresión concreta: la ded deseo de que ZP tuviese "buena mano con los controladores". Miren Vds. por dónde, esa respuesta de Rajoy sí me parece verosímil. Pero, entonces, Zarrías debería recibir un azote público.

Segunda.- Varios constitucionalistas, a los que no tengo el gusto de conocer personalmente, han salido a la palestra para ofrecer su opinión como juristas. La declaración del estado de alarma les parece dura, pero plenamente justificada. Lo que sucede es que la situación no puede ser analizada jurídicamente con mediana seriedad confrontando sólo el caos con el hecho de la declaración de alarma y ésta, sin examinarla en detalle, con la Constitución, que, por lo que veo, es lo único que han hecho estos colegas.  Yo no sostengo que, ante lo sucedido, fuese jurídicamente imposible declarar el estado de alarma. Lo que sostengo es que a) esta concreta declaración del estado de alarma es jurídicamente muy deficiente; b) esta concreta declaración del estado de alarma, en cuanto pretende militarizar a los controladores, es legalmente insostenible. Estaré encantado de que alguien, con un análisis completo de lo acordado por el "GdE", me convenza de que estoy equivocado, aunque dudo de que siquiera lo intenten. En todo caso, nunca me ha costado rectificar. Lo que me cuesta mucho más es llevar con paciencia análisis tan superficiales que, rayanos con la frivolidad, desprestigian el Derecho ante los ciudadanos.

Dicho lo anterior, seguidamente mantengo como en el post inicial la narración de los acontecimientos y el análisis de las normas, aunque con alguna mayor precisión. Pero recordemos el principio: el fin no justifica los medios. LOS QUE QUIERAN SABER POR QUÉ HA SIDO CHAPUCERAMENTE ILEGAL LA "MOVILIZACIÓN" Y "MILITARIZACIÓN" DE LOS CONTROLADORES AÉREOS, "cliquen" sobre la palabra "Continúa".