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sábado, 6 de abril de 2013

SOBRE LA CITACIÓN DE LA INFANTA CRISTINA A DECLARAR COMO IMPUTADA


 
“IMPUTADO”: LOS DISTINTOS SENTIDOS DE UN TÉRMINO INFAMANTE

UN AUTO MUY SINGULAR DEL JUEZ CASTRO:
DÑA. CRISTINA ES "SOSPECHOSA", PERO NO IMPUTADA COMO URDANGARÍN, SU MARIDO


En la actualidad, “imputar” significa, en el primer sentido del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) (la de la lengua, aclaro para lectores no españoles), “atribuir a alguien la responsabilidad de un hecho reprobable”. Esta definición es correcta, pero con ella no se resuelve enteramente —ni tenía por qué hacerlo la RAE— la imprecisión existente en el ámbito jurídico y, en concreto, en el de los procesos penales. Una imprecisión que redunda en confusión para el ciudadano común y, en concreto, en una confusión que perjudica mucho y, a veces,  injustamente, a la persona de la que se dice que está “imputada”.

A ver si explico con claridad y precisión qué es lo que realmente ocurre en este tan notorio asunto de Dña. Cristina (como en otros). Procuraré explicarme sin entrar en tecnicismos jurídicos, de muy difícil o casi imposible comprensión para el ciudadano lego en Derecho. Prescindiré también, en aras de la claridad, de citar preceptos jurídicos. Los lectores juristas los conocen y los no juristas no los necesitan.

Cuando Ticio presenta una querella contra Cayo, sin duda Ticio atribuye a Cayo un “hecho reprobable” y, más concretamente, un hecho reprobable por ser delictivo. Cayo sería, según el DRAE, un “imputado”. Y, sin embargo, no se puede considerar a Cayo “imputado” con la connotación negativa que tiene ese término en la sociedad ni con las consecuencia jurídicas legalmente previstas. No es un genuino “imputado” ni siquiera si la querella es admitida, porque para esa admisión basta con que la querella se haya presentado ante juez competente, que los hechos narrados no sean inverosímiles y que, de ser ciertos, pudieran ser delictivos. Los hechos verosímiles pueden luego resultar falsos o en absoluto acreditados.  Y también puede ocurrir que, estudiados con detenimiento, al margen de la investigación sobre su realidad, se acabe concluyendo que no serían delictivos aunque fuesen ciertos.

En todo caso, en la querella, como en la denuncia dirigida contra determinada persona, la imputación o atribución de un comportamiento reprobable no la hace el juez, sino una persona a otra. Y la puede hacer con mucho, poco o nulo fundamento. Las denuncias y querellas pueden ser incluso delictivas cuando carecen de fundamento y se aprecia que sólo pretendían molestar y perjudicar al querellado o denunciado.

Es muy decisivo, pues, para valorar la condición de “imputado”, quién hace la imputación. Ya se entiende que son cosas muy distintas la imputación (en sentido amplio o vulgar) de un Ticio a un Cayo en querella o denuncia y la que formula un juez a Sempronio o a Calpurnia en el seno de un proceso penal, la imputación judicial. La imputación judicial, en debida y clara forma, debería ser la única por la que ser o estar imputado connotase socialmente ciertas consecuencias negativas, porque, pese a la “presunción de inocencia”, ser o estar judicialmente “imputado” afecta a la fama u honor y a las posibilidades vitales de todo tipo de la persona imputada. Pero la imputación por el juez competente es necesaria para hacer justicia aunque, por supuesto, la imputación tiene que estar justificada en sí misma y expresamente motivada en resolución judicial escrita. Y la ley exige al juez no formular imputación a una persona si no existen “indicios racionales de criminalidad” respecto de esa persona y si no puede exponer esos indicios por escrito con suficiente claridad. Con otras palabras: deben haberse comprobado hechos concretos (cabalmente, los “indicios”) que permitan racionalmente formular un juicio de probabilidad, y probabilidad cualificada, de que esa persona es responsable de una concreta conducta muy probablemente delictiva.

La condena penal exige al juez o colegio de jueces estar en condiciones de emitir un juicio de certeza sobre la participación y responsabilidad de alguien en un comportamiento legalmente criminal o delictivo. Si, en vez de certeza, hay duda, procede la absolución (“in dubio, pro reo”). Pero antes, a lo largo (y a lo ancho, podríamos añadir) de la investigación que todo proceso entraña, la respuesta a la cuestión sobre la participación y responsabilidad de determinadas personas en los hechos de apariencia delictiva suele transitar en la mente del juez instructor (o del investigador) por estadios más o menos alejados o próximos a la certeza: el juicio sobre la participación puede ser de posibilidad, de probabilidad (más o menos alta) o de certeza, negativa (se está razonablemente seguro de que alguien no participó o no es responsable) o positiva (se está seguro de que participó y de que era responsable).

Pues bien: la ley exige para la imputación judicial que existan elementos objetivos que fundamenten un juicio de probabilidad y, además, de alta probabilidad o probabilidad cualificada, como ya he dicho. No se debe imputar judicialmente a nadie porque existan datos en que apoyar cualquier grado de probabilidad, incluso menor, pequeña o baja. No hay medidas exactas de la probabilidad, pero no creo que nadie discuta mi afirmación de que cualquier probabilidad no es suficiente para que un juez atribuya a una persona ser responsable de un hecho delictivo. E insisto: para que la imputación judicial sea jurídicamente aceptable no basta con el convencimiento interior (o “en conciencia”) del juez: se necesitan datos, hechos, “elementos objetivos” que el juez pueda expresar como fundamentos racionales de la imputación.

La imputación judicial tiene gran trascendencia social, pero hay que considerar aquí, ante todo, que esa imputación es presupuesto indispensable de unos efectos jurídicos importantes sobre la persona y el patrimonio del imputado: sólo al judicialmente imputado se le puede —aunque más preciso sería decir que se le debe— privar de libertad temporalmente (“prisión provisional”) en ciertos casos o limitarle esa libertad, como sucede cuando se le ordena comparecer ante el juzgado con cierta periodicidad, se le retira el pasaporte, etc. Sólo al imputado judicialmente se le puede exigir que preste fianza para garantizar que comparecerá cuando se le llame ante el tribunal o para garantizar que hará frente a sus responsabilidades pecuniarias. En rigor, la imputación judicial encuentra su pleno sentido en dos elementos: la posibilidad de adoptar esa clase de medidas (“medidas cautelares”, se les llama) y la justicia de permitir la defensa de la persona a la que, una vez suficientemente investigados y conocidos ciertos hechos relevantes, se está en condiciones de atribuir un hecho delictivo.

Esencial en la imputación es que el imputado sepa qué delitos se le atribuyen, aunque sea de modo provisional (porque pueden aún aparecer otros hechos delictivos o circunstancias fácticas que varíen la valoración jurídico-penal de la conducta del imputado).

Sentado todo lo anterior, si se lee el auto por el que el ya notorio juez Castro cita a la Infanta Cristina (con este enlace, p. ej.) http://www.abc.es/espana/20130403/abci-juez-castro-imputa-dona-201304031337.html) resulta, a mi parecer, que, aunque, ciertamente, se la cita en calidad de imputada, no estamos ante una imputación judicial propiamente dicha, porque a) no se expresan con suficiente claridad los delitos que se le atribuyen a la Infanta (más aún: bien mirado, no se le atribuye ningún delito concreto) b) no se disponen las consecuencias jurídicas propias de una imputación judicial ni se explica que no proceda ninguna consecuencia jurídica (ninguna “medida cautelar”). Éste es un punto que en el auto ni siquiera se plantea.

Lo que yo veo en el auto del juez Castro es esto: prácticamente finalizada la instrucción (la investigación inicial de todo hecho de apariencia delictiva, todavía dirigida en España por un juez, el juez instructor), el juez se encuentra con solicitud formal de que llame a declarar a la Infanta y con múltiple presión al respecto, así como con un ambiente social, con claras expresiones mediáticas, en un doble sentido: incomprensión de que la Infanta no haya sido siquiera llamada a declarar, por un lado y, por otro, sospecha de trato desigual pues la mujer del otro principal imputado, el Sr. Torres,  sí ha sido judicialmente imputada.

Así las cosas, el juez decide que, antes de cerrar la instrucción, es conveniente llamar a declarar a la Infanta Cristina. Y, como en el mismo auto se explica, descarta llamarla como testigo, pues 1º) tendría el deber de declarar y el deber de decir verdad, asumido mediante juramento o promesa (si se negase a declarar o mintiese, cometería desobediencia judicial o perjurio); 2º) podría declarar por escrito; 3º) podría, como cualquier cónyuge, negarse a declarar en relación con hechos que fuesen incriminatorios para el otro cónyuge. Estos condicionamientos le resultan inconvenientes al juez, que, en cambio, advierte que, llamada a declarar como imputada, la Infanta no está sometida al deber de hacerlo y de decir la verdad, sino que puede callar por completo o no responder a determinadas preguntas, sin que por eso se le pueda seguir directamente ninguna consecuencia negativa, dado el derecho fundamental de todo imputado a no declarar en cuanto la declaración pueda perjudicarle. Todo eso, además de que la declaración como imputada supone estar asistida de abogado.

Según los términos de su auto, el juez 1º) afirma expresamente que la citación o “convocatoria” de la Infanta “no prejuzga en absoluto actuaciones procesales ulteriores” porque “queda incólume todo el abanico de opciones procesales legalmente previsto”, entre las que incluye el sobreseimiento anticipado (es decir que el mismo juez la exculpe); 2º) persigue expresamente que con su declaración la Infanta pueda disipar “la más mínima sombra de sospecha” sobre la participación en hechos delictivos que la Infanta haya podido tener.

Si se tiene en cuenta que, como pueden comprobar los lectores, los “antecedentes de hecho” ocupan medio folio de los 18 del auto y que en los llamados “fundamentos jurídicos” (del folio 2 hasta la mitad del folio 18) se exponen hechos y deducciones sobre ellos, lo que el auto contiene, en realidad, son los indicios por los que cabe una sospecha sobre la Infanta. Pero al juez le parece —lo dice él, no yo— que “deviene inevitable que Doña Cristina de Borbón y Grecia preste declaración al objeto de, si ese fuere el caso, se despeje cualquier duda pues que, hallándose en la recta final de la instrucción, no parece procedente que ésta se ultime gravitando la más mínima sombra de sospecha” de participación de la Infanta.

Este planteamiento es explicable y, a mi parecer, no revela ninguna animadversión o predisposición judicial negativa respecto de la Infanta. Entiendo que el juez no quiera recibir el reproche de favoritismo hacia una persona por ser miembro de la Familia Real o por cualquier otra circunstancia especial. Entiendo que el juez tampoco desee que su ya cercana decisión de finalizar la instrucción pueda ser revocada para que tome declaración a la Infanta.  Me parece posible —aunque esto es sólo una conjetura personal razonable— que el juez haya considerado que lo más justo y oportuno —tanto para llevar sobre el caso con imparcialidad como para beneficiar a la sospechosa— es dar a la Infanta una oportunidad de explicarse sobre extremos que el mismo auto concreta, después de haber descrito pormenorizadamente los indicios en que se basa la sospecha.

Dicho quede lo anterior en honor de la buena intención e imparcialidad del juez. Sin embargo, además de los dos datos que ya he dado (letras a y b del párrafo que contiene el enlace al auto), este planteamiento me confirma en mi criterio de que ese auto, que toda la prensa ha considerado de imputación, no es en realidad, una imputación judicial, un genuino auto de imputación. No es ya que los “indicios” sean suficientes o no (juzgue cada cual si los hechos y deducciones que el auto contiene son base de un juicio de alta probabilidad de participación y responsabilidad: es claro, sin duda, que la sospecha, y no digamos la “mínima sospecha”, no se corresponde con la alta probabilidad) para la imputación. Es, sobre todo, que el juez Castro no ha formulado una imputación, porque no ha llegado a atribuir a Doña Cristina de Borbón y Grecia ningún hecho de apariencia delictiva o, con otras palabras, no ha afirmado que sea altamente probable que esta persona, citada a declarar como imputada, sea responsable de tal o cual delito. Ha producido una resolución muy singular, muy especial. Pero también ha sido y es muy especial la situación.

Resumiré este “post” en dos puntos, con los que pretendo hacer justicia a la Infanta y al juez, no por la corrección del centrismo o equidistancia, sino por respeto al Derecho y a la Justicia. Primer punto: aunque los matices de lo jurídico y, más en concreto, de lo judicial, no son fáciles de manejar en los medios de comunicación, de modo que los lectores, oyentes o televidentes dispongan de información cualificada, me parece que los "medios" no han procurado enterarse de esos matices jurídicos y deberían haberlo hecho: cuando informan sobre algo jurídico y no saben Derecho, deberían preguntar a quien sí lo sepa. Pero como habitualmente no lo hacen,  han incurrido en una lamentable y errónea superficialidad al afirmar o titular La Infanta, imputada”, como si se la hubiese colocado ya judicialmente en la misma situación que al balonmanista Urdangarín, su desvergonzado marido. No hablo del porvenir de la Infanta, porque no soy profeta ni he investigado lo ocurrido. Hablo del presente. Segundo punto: no considero fundados los ataques al juez Castro. Me parece que este juez, a quien nadie criticaba hasta hace unos días por su actuación en el “caso Noos”, ha procurado algo importante: seguir siendo un juez independiente, sin caer en la tentación de convertirse en “juez estrella” para gran parte de la opinión pública y sin olvidar, para contento de algunos poderosos, que administrar justicia es una función respecto de la que todos son o deben ser iguales: Ministros, ex-Ministros, mileuristas y multimillonarios. La tremenda imprecisión legal y doctrinal sobre los sujetos pasivos de los procesos penales excusa y justifica adicionalmente, a mi entender, un auto de citación ciertamente raro.

lunes, 4 de junio de 2012

NI LOS ERRORES AJENOS EXCUSAN LOS PROPIOS, NI LOS PROPIOS BORRAN LOS AJENOS



A VER SI EN ESPAÑA SE INFORMA DE LO QUE OCURRE FUERA, PORQUE PARECEMOS TONTOS

(actualización a 5 de junio de 2012: un ejemplo de libro de la vagancia y la incultura de nuestros "medios")

UBIQUE FABAE COQUUNTUR
(atribuido a Licinio, aprox. 127 d. C. Trad: EN TODAS PARTES CUECEN HABAS)


Después de haber criticado a fondo, en este blog de difusión muy limitada, cómo se han hecho en España las cosas durante las dos pasadas semanas, en relación con el déficit y la crisis bancaria, después de haber clamado por una seria reducción del coste de nuestro "Estado de las Autonomías", puedo tranquilamente decir que en POR DERECHO no se piensa ni se actúa como en nuestros grandes "medios de comunicación", donde se constituye en gran titular cualquier opinión, más o menos autorizada, que resulte desfavorable para España (en estos momentos, muy gravemente desfavorable) y donde tantísimos comentaristas e informadores, parecen creer, con una ignorancia enciclopédica y una necedad bíblica (es en la Biblia donde más y mejor se habla de la necedad), que todo lo foráneo es oro puro y todo lo propio, hojalata.

Los que más crean opinión pública, en España, son hoy, junto con la clase política y adelantándola, el primer problema de este país. No leen ni en francés ni en inglés ni en alemán ni en italiano (del chino y el ruso más vale no hablar). Más sencillamente: no leen y, por tanto, no se informan. Pero, eso sí, son capaces de escribir o de hablar (¡ay las radios!) de cualquier materia. Si viajan por ahí no se enteran de nada y han dado en resucitar unas actitudes pretendidamente regeneracionistas, que resultan ser de un derrotismo penoso, falseador de cuanto se les pone por delante y causante del más inútil desaliento. Desacreditados ellos en España, es como si pensaran redimirse desacreditando a España. Analfabetos acríticos en los tiempos de las burbujas y de las excesivas alegrías, en los que llegaron a oficiar de voluntariosos palmeros, han pasado a ser los campeones del “me duele España”. No conocen medianamente ninguna Universidad extranjera (de Europa, no digo ya estadounidense, africana o asiática), pero nuestras Universidades son las peores del mundo universo. No han leído documentos de la Unión Europea ni han tenido que someterse a su burocracia, pero los funcionarios europeos son, cada uno, como cualquiera de los siete Sabios de Grecia y la burocracia europea les parece eficacísima, inteligente y rápida, mientras que los funcionarios españoles somos todos ineptos y vagos y nuestra burocracia es condenable sin remisión. Los políticos españoles son todos trincones y medio tontos, pero, al parecer, ni la avaricia, ni la estulticia ni la pereza han rozado o manchado nunca a los políticos europeos, por no hablar de los estadounidenses, los brasileños y los chinos.

Y, hombre (o mujer), tampoco es así.

Podría seguir y no parar. Pero este modesto blog lo leen personas inteligentes y me parece que es suficiente. Resulta que esta ausencia de datos, de cerebro y de criterio de tantos "informadores" y "opinadores" está haciendo mucho daño a millones de españoles de a pie, que si no merecen del todo el nivel de la clase política española, menos aún el de nuestros medios de comunicación.

[ACTUALIZACIÓN: DE NUESTROS "MEDIOS", LIBERA NOS DOMINE. El ejemplo de libro de la seriedad informativa y del sentido de responsabilidad de nuestros medios es éste: a las 15.57 horas del 5 de junio de 2012, procedente de Reuters y DPA, EL MUNDO on line (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/05/economia/1338898106.html) se descuelga con este titular: "Ellos no quieren. Son demasiado orgullosos. Es la arrogancia fatal", afirma la citada fuente sobre el Gobierno de Rajoy".  Si leen la noticia, verán que "la citada fuente" no es tal, por que no se cita a nadie. Pero también procedente de agencias, a exactamente la misma hora, EL CONFIDENCIAL on line(que se supone que es de lo mejorcito en información económica) (http://www.elconfidencial.com/economia/2012/06/05/los-espanoles-son-demasiado-orgullosos-para-ser-rescatados-es-una-arrogancia-fatal-99385/ ) titula: "Los españoles son demasiado orgullosos para ser rescatados. Es una arrogancia fatal". Aquí, como pueden comprobar, se menciona a "un alto funcionario presente en el GT", al que citaría Reuters, pero que, al parecer, carece de nombre. Otras personas, con nombres y apellidos, dicen esto y lo otro (Schäuble, AltajafFabius), pero no: a quien hay que poner en los titulares es a un individuo anónimo del que cabe dudar si existe. Lo más llamativo del asunto es que el anónimo "alto cargo" (y quienes le repican en esta España a merced de ignorantes con ilimitado atrevimiento y cráneos llenos de serrín) parecen ignorar que la expresión "fatal arrogancia" está acuñada y difundida universalmente -en los ámbitos con alguna cultura, se entiende, pero precisamente con alguna cultura económica e ideológico-política- por haber sido la traducción aceptada del título del último libro de FRIEDRICH HAYEK, The Fatal Conceit: The Errors of Socialism Routledge, Londres, 1990 (La fatal arrogancia. Los errores del Socialismo, volumen I de las obras completas, Unión Editorial, Madrid, 1990) La arrogancia a la que Hayek se refiere es la de los planificadores centrales y no tiene nada que ver con la que tendría España al no pedir el rescate. Casi cualquier alemán conoce el dicho alemán: stolz wie ein Spanier, orgulloso como un español. De ahí podría "un alto funcionario", si fuese alemán, colgar su gracieta sobre nuestro orgullo, pero no del polémico libro de Hayek, salvo que el "alto funcionario" carezca de cultura y cuente con que "los medios" le reirán la gracia.]

Primer mensaje: pónganse a resguardo de los informativos de las televisiones, públicas y privadas; pónganse a resguardo de informativos y tertulias radiofónicas. Seleccionen todo lo posible. Sean críticos con lo que escuchan o lean y busquen, busquen por la red, informaciones más fiables y opiniones fundadas. Tampoco on line todo es maravilloso, ni mucho menos, pero los buscadores permiten encontrar bastante material de interés.

Segundo mensaje: si tienen tiempo, no dejen de parar los pies, con comentarios tranquilos y a base de datos, bastantes cosas de las que se publican en esos "medios" por gente indocumentada y, a veces, sectaria. Hay mucha publicidad encubierta, sobre todo negativa, que vale la pena rebatir con serena contundencia.

Hoy seguirá la guerra. Porque estamos en guerra. Simplificando, la cosa está así: “Que sea España quien pida el rescate de su banca” (ellos). “Que la banca misma pueda pedir y obtener directamente el rescate” (nosotros). Y si aquí se han cometido muchos errores, quienes nos los echan en cara no han sido ni son impecables. Ni son necesariamente más inteligentes, altruistas y laboriosos.

Ejemplos: D. Mario Draghi, actual Presidente del Banco Central Europeo (BCE). Si consultan cualquiera de sus biografías, verán que este caballero ha tenido muchísimo que ver con la actual situación económica italiana, nada buena, y, poco después, como alto ejecutivo (Vicepresidente) en Europa de Goldman Sachs (que ya se había quedado con buenos trozos de la economía italiana), ayudó eficazmente a Karamanlis a ocultar las reales magnitudes de la economía de Grecia. Es un hombre de la oligarquía plutocrática estadounidense. Y ahora no se separa de Frau Merkel. Lo que ha dicho el Sr. Draghi hace unos días sobre España (hay una página de este blog al respecto), le ha venido de perlas a Italia. Tengamos un poco de elemental perspectiva para situar a este “profe” financiero, formado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y metido de hoz y coz en lo más tenebroso de la banca archiespeculativa: éste es uno de los políticos de la era Berlusconi. Berlusconi ha sido el super-rico y super-dominador, increíble desde todos los puntos de vista como personaje real, que sólo se entiende tras un colapso histórico (por ahora el único de Europa Occidental) de toda una clase política, que mangoneaba Italia desde el final de la 2ª Guerra Mundial: en un momento dado, se caen a la vez la Democrazia Cristiana, il Partito Socialista (PSI) y el Partito Comunista. En el marco del reemplazo de ese régimen y el advenimiento de Berlusconi, un marco no precisamente brillante, hay que colocar a Draghi y su curriculum USA.

Frau Merkel, por su parte, es uno de los oscuros dirigentes de la CDU, que, tras una juventud comunista en la RDA, aparece tras el derrumbe del muro de Berlín y emerge después de otro derrumbe político de su partido, la CDU, a causa del escándalo de financiación ilegal que se lleva por delante al Presidente de la CDU, Wolfgang Schäuble (¡sí, sí, también hay escándalos económicos en Alemania!). Ahora, después de regresar Schäuble a la política como Ministro del Interior (donde sostuvo posturas antiterroristas muy extremas en 2007), Herr Schäuble es el todopoderoso Ministro de Finanzas con Merkel. Ambos fueron estrechos colaboradores de Helmut Kohl, a quien cabe considerar, me parece, el último de los grandes políticos alemanes contemporáneos: elemento clave de la reunificación alemana y de la Unión Europea, Kohl, a quien al principio ridiculizaban llamándole die Birne (la pera), ha sido el Bundeskanzler de más prolongado ejercicio de la Historia de Alemania. Merkel fue, de hecho, decisivamente apadrinada por Kohl, y luego le atacó. Pero Kohl criticó muy duramente el año pasado la política europea de Merkel, que es considerada en los círculos más serios e independientes de Alemania como una “tacticista” (así me la han definido varias veces) a ultranza, sin amplitud de miras, de lo que le acusaba Kohl, además de reprocharle haber contribuido a que Grecia entrase en la UE. Por el momento, lo que demuestra esta Bundeskanzlerin, más allá de un aldeanismo cultural patente, es no entender la real implicación económica de Alemania con el conjunto de países europeos y, especialísimamente, con los meridionales.

Ya lo dije hace bastante tiempo, un tanto caricaturescamente: parece que Merkel no entiende que no seamos todos alemanes. Ahora la caricatura se está acercando al retrato. Si sigue rehusando medidas serias para la recuperación de la economía real en países como España o condicionándolas a unos ajustes excesivos, Merkel puede, lisa y llanamente, acabar cargándose a Europa y también a Alemania. No puede estar todo el tiempo quejándose de lo que gastamos los meridionales, porque, entre otras poderosas razones, buena parte de lo que gastamos sostiene la producción y la exportación de Alemania. Y, por supuesto, que no nos critiquen por el AVE (tren de alta velocidad) que muchos miles de millones ganó y sigue ganando SIEMENS con tan fausto motivo.

La semana va a empezar para nosotros con el aspecto de un ring de boxeo: de un lado, una Alemania/Merkel que no quiere ver la necesidad de ayudar si no nos entregamos de pies y manos como país y, en el rincón opuesto, una España/Rajoy que rehusa entregarse, envida fuerte a la grande (o sea, apuesta fuerte) e insiste en su planteamiento porque sabe cuánto perdería Alemania (y Europa) forzando un rescate-intervención de España. En conjunto, pese a los errores recientes (muy graves y que, si fuese posible, que lo es, deberían enmendarse) y a lo poco que me gusta el jugador español, me parece que me voy a poner a seguir la partida junto al lado de España. Porque gente no especialmente inteligente (ni rodeados de genios y personajes impolutos: ¿cuántos altos cargos alemanes han tenido que marcharse por plagiar sus tesis doctorales?) ni especialmente legitimada -porque dicen estar hartos de dar sin recibir y eso no es verdad- está exigiendo a España, que se desnuda -sin duda, se desnuda mal, pero se desnuda- lo que no ha exigido a otros países, además muy diferentes. Y porque los EE.UU. están, por la tácita, apoyando a Merkel y regodeándose en la crisis europea, ahora centrada en España. Y esto me resulta especialmente difícil de aguantar: me parece insufrible que cuando Obama conoce los últimos datos (malos) de empleo en USA, se permita afirmar que la sombra de Europa planea sobre los EE.UU. Como si en los EE.UU. no estuvieran jugando su juego con otras cartas, que no son las europeas y como si el hecho de que no tengan AVE en EE.UU. fuese culpa del derroche español (que conste que tamaña tontería la he visto escrita).

Dicho lo anterior, el Gobierno español se tendría que poner a negociar discretamente muchos flecos, a conceder enseguida algunas de las peticiones de la Comisión Europea y a rectificar también, todo lo discretamente que se pueda, algunos planes: Bankia no se puede “rescatar” como dice Goirigolzarri; el plan del Real Decreto-ley 18/2012, de 11 de mayo, probablemente debe matizarse porque trata por igual a entidades en situaciones muy desiguales. Bastante sorprendente paradoja es que ahora resulte que nuestro pretendido punto más fuerte -nuestra robusta banca- es nuestro muy vulnerable talón de Aquiles. Pero peor paradoja sería salvar entidades financieras muy problemáticas o en quiebra técnica y terminar haciendo quebrar a las más sanas. Todo esto, sin contar con que el Sr. Rajoy, en vez de encabezar la resistencia a reducir el Estado y el gasto publico mucho más en serio (lo hemos pedido aquí hasta el cansancio), debería rectificar con claridad. Tal vez así podría España salvarse y el Sr. Rajoy, rehabilitarse.

jueves, 25 de marzo de 2010

BOMBARDEOS DIARIOS DE BANALIDAD


ASOMBROSAS “NOTICIAS CIENTÍFICAS” EN UN SOLO DÍA


SOBRE EL AUMENTO DE LAS RACIONES DE COMIDA: DEL AÑO 1000 AL 2000

TEST “CIENTÍFICO” PARA DETECTAR LA "ADICCIÓN AL TRABAJO"

LA PERSONALIDAD DE LOS PULPOS Y LA TV HD.

De nuevo me ocupo –no por falta de ocasiones anteriores, sino por otros motivos, uno de los cuales y no el menor, es descansar de asuntos judiciales y políticos, peripecias de Garzón incluídas- de esos fantásticos “trabajos científicos” con que los “medios” nos bombardean cotidianamente. El bombardeo tiene la misma naturaleza y va en la misma línea, exactamente la misma, del que se realiza al noticiar, también cotidianamente, que una tal Belén Esteban anda deprimida, que un tal Cantizano (hasta hace poco, pensaba que era una tal) barrió a Jordi-no-sé-cuantos, que Zutanita de Cual parece que ha sustituido a Menganita en el corazón del futbolista Perengano o que la presentadora Aurora (muy señora mía) le ha sacado 1’8 puntos del “share” televiso en el “prime time” o en “late time” a la joya de Tele Mosca, la presentadora Pilara (muy señora mía también). De lo que se trata, con las noticias científicas como con el “cuore” o los personajes mediáticos, pura y exclusivamente mediáticos, es de abrumarnos con la más estricta y neta banalidad.

Pero lo de la banal miscelánea científica diaria tiene el “delito” especial de que revela el vasallaje mediático y la extrema camelancia óntica que se han introducido en universidades y centros de investigación (presuntos) y que, al parecer, llevan camino de dominar esos ámbitos, que debieran seguir siendo respetables. Vean (o repasen) tres noticias de un solo día, aparecidas en versiones "on line" de periódicos españoles de amplia difusión (relativa). Yo pongo los titulares, la noticia resumida (entre comillas) y algún que otro comentario. Pero, antes, diré por qué me ocupo de estas bobadas (honradamente me parece que lo son).

Me ocupo de ellas justo porque no considero saludable, sino cerebralmente muy nocivo, el bombardeo de banalidades al que nos someten. No es bueno, sino muy malo, que nos acostumbremos a ver -y no digamos a leer con detenimiento acrítico- “noticias” de esta especie. De vez en cuando, por tanto, es necesario que nos digamos y digamos a nuestro alrededor: “¡qué bobada!” o “¡qué bazofia!”. Caer en la cuenta y hacer caer a otros en la cuenta de que ese material informativo es despreciable y de que hay cosas más interesantes y divertidas que hacer constituye una buena acción, socialmente muy necesaria para no contraer, individual y colectivamente, una idiocia irreversible.

Pero les propongo un experimento (nosotros también podemos hacer "ciencia", ¡qué caramba!): en varias ocasiones en que tomen un café o una cerveza con compañeros o amigos, intenten contarles, en serio, cualquiera de estas tres noticias. Háganlo y me envían los resultados, especificando a) si admitieron conversar sobre los temas; b) si, en algún momento, no pudieron finalizar el relato y, en tal caso, cuántos minutos aguantaron; c) en los casos de relatos terminados, reacciones registradas. Así podríamos llevar a término una investigación publicable, quizá con este titular: “Un “test” científico de ‘tolerancia social a la estulticia’”. Ahí van las noticias.

CUÁNDO COMENZARON A AUMENTAR LAS RACIONES DE COMIDA

“Ciertos investigadores de la Universidad de Cornell (Reino Unido) llevaban tiempo dándole vueltas a esta incógnita: "los tamaños de las raciones han aumentado mucho en los últimos años, pero ¿cuándo se inició esta tendencia?".

“Para dar respuesta a esa duda, comenzaron a repasar la historia del arte en busca de representaciones artísticas y decidieron centrarse en la que probablemente es la comida más veces pintada: la Última Cena. En total, analizaron 52 cuadros (…) realizados entre los años 1000 y 2000. A través de una técnica de imagen, compararon los tamaños relativos del plato principal, el pan y la vajilla empleada de cada pintura, entre las que se incluía el famoso cuadro de Leonardo da Vinci. Los resultados (…) pusieron de manifiesto que el tamaño de las porciones había aumentado un 69% en el periodo estudiado.”

“Para los autores de este trabajo, cuyas conclusiones se publican en la revista 'The Internacional Journal of Obesity', la clave de este considerable crecimiento de los platos radica en "el dramático incremento en la producción, disponibilidad, seguridad y abundancia de comida" experimentado en el último milenio; lo que también se habría reflejado en el arte. El arte imita a la vida y los cambios [en la disponibilidad de alimentos] se han ido reflejando en las pinturas de la cena más famosa de la historia", ha comentado Brian Wansink, principal autor de la investigación, al diario británico 'The Guardian'.” (Un genio, este Brian).

Aquí lo más notable no es que califiquen de “dramático” el “incremento de la producción” (cosa obvia si del año 1000 a 2000 se trataba), sino que dejan sin respuesta la pregunta inicial. O, más bien, responden al interrogante “¿cuándo comenzaron a aumentar las raciones de comida?” con esta científica respuesta: “desde el principio”.

UN TEST CIENTÍFICO SOBRE ADICCIÓN AL TRABAJO

“Una nueva investigación, realizada por expertos de la Universidad Jaume I (Castellón) y la de Utrecht (Holanda), analiza el impacto de esta adicción, centrándose en los dos ejes que la componen: trabajar excesivamente y de forma compulsiva.”

“Los datos, recogidos por la plataforma SINC y publicados en la revista 'Psicothema', pertenecen a 2.714 trabajadores: 2.164 holandeses y 550 españoles. En Holanda, la muestra contó con una edad media de 38 años y era mayoritariamente femenina (64%), mientras que en España, la edad rondó los 34 y un 54% eran mujeres.”

“A pesar de que en el pasado algunos expertos creyeron que esta adicción era positiva, la investigación deja claro el impacto negativo de la misma. De hecho, los autores resaltan las consecuencias perjudiciales sobre el bienestar psicosocial. Cuanto más intensa es la obsesión, menor el nivel de felicidad y peor la percepción de la propia salud. Del Líbano apunta (…) que este tipo de pacientes suelen pasar muy desapercibidos, ya que, como todos los adictos, tienden a negar lo que les sucede. "Es su mecanismo de defensa, dicen que tienen mucho trabajo cuando realmente se lo están imponiendo ellos".

"Si es una labor menos cualificada, en la que se propongan menos retos, y con una mayor rigidez horaria, hay menos probabilidad de acabar obsesionándose", aclara el citado experto de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales."

“Aunque el perfil de cada afectado varía mucho, hay algunas características generales: suelen ser personas de 35 a 45 años, perfeccionistas, que prefieren trabajar de forma individual (para cargarse con todo el trabajo) y que necesitan controlar todo. Pero no sólo influye la personalidad. La sociedad también marca el riesgo: ‘en Japón, por ejemplo, donde se da mucha importancia al trabajo, la incidencia se sitúa en un 20% aproximadamente’.”

“En cuanto a los primeros síntomas, el principal firmante del documento recalca que estos adictos ‘rinden mal en el trabajo porque asumen demasiados retos; su círculo social se va reduciendo progresivamente; tienen más conflictos con su pareja y suelen presentar problemas de salud (gastrointestinales, cardiacos, ansiedad...)’".

“Para identificar el trastorno, estos expertos se basaron en una versión reducida de la escala DUWAS. Con los 10 ítems que la componen, los científicos subrayan que fueron capaces de diagnosticar con eficacia los casos de adicción.”

Eso sí, como aclara Mario del Líbano, éste sería el primer paso. (…) la persona debe acudir a la consulta y someterse a una entrevista personalizada "para acotar con más seguridad que se trata de un adicto al trabajo". A continuación se intentará modificar su conducta con distintas estrategias adaptadas a las características personales. "No se les puede prohibir trabajar, como sí se puede hacer con el hábito de beber en los adictos al alcohol".”

Verdaderamente genial todo, aunque...vean la versión reducida de la escala DUWAS y juzguen Vds. mismos la naturaleza científica del test de la novísima adicción al trabajo. Los "10 items" son éstos:

“1. Parece que estoy en una carrera contrarreloj; 2. Me encuentro continuamente trabajando después de que mis compañeros ya lo han dejado; 3. Para mí es importante trabajar duro incluso cuando no disfruto de lo que estoy haciendo. 4. Generalmente estoy ocupado, llevo muchos asuntos entre manos. 5. Parece que un impulso interno me lleva a trabajar duro, es como un sentimiento de que es algo que tengo que hacer tanto si quiero como si no. 6. Dedico más tiempo a trabajar que a estar con mis amigos, practicar hobbies o hacer actividades de placer. 7. Me siento obligado a trabajar duro, incluso cuando no lo disfruto. 8. Me encuentro a mí mismo haciendo dos o tres cosas al mismo tiempo, como comer y tomar notas mientras estoy hablando por teléfono. 9. Me siento culpable cuando tengo un día libre en el trabajo. 10. Me resulta difícil relajarme cuando no estoy trabajando.”

Me parece que habría que repensar algo (bastante, diría) el estatuto científico de muchas de las llamadas Ciencias Humanas y Sociales. Algunas de las investigaciones podrían ser sustituídas por una sesuda Fenomenología de lo Obvio. Y si hay que recortar el gasto público, podría empezarse por la financiación de investigaciones como ésta.

LA PERSONALIDAD DE LOS PULPOS Y LA BONDAD DE LA TV HD

Con el “apagón” en España de la TV analógica y el paso a la Televisión Digital Terrestre, muchas personas han cambiado de televisor y se han enterado de la muy superior bondad de los aparatos capaces de captar y reproducir emisiones (o DVDs) de alta definicion (“High Definition”: HD). Pero la noticia nos informa de que los pulpos también han empezado a enterarse de la TV HD y nosotros, a enterarnos más de los pulpos. Lean la noticia:

“Los pulpos identifican a sus presas, sus posibles enemigos y otras criaturas marinas a través de la vista. Sin embargo, para los científicos ha sido muy complicado conocer las reacciones de estos animales cuando se encuentran en estas situaciones en su hábitat natural, ya que los cefalópodos huyen o se esconden... hasta que apareció la televisión de alta definición.”

“Investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Sydney colocaron un televisor de cristal líquido de alta definición en un tanque de agua en el que también introdujeron unos treinta pulpos sombríos (Octopus tetricus), para ver cómo los animales reaccionaban ante una serie de 3 minutos de imágenes en movimiento: una presa (un cangrejo), un nuevo objeto (un frasco) y un depredador potencial (otro pulpo), respuestas que generalmente sólo se observan con dificultad en el océano. Las observaciones (…) revelan también que los pulpos tienen personalidades episódicas, es decir, que cambian de comportamiento en breves plazos de tiempo ante los mismos estímulos, según publica la revista The Journal of Experimental Biology.”

“«Esta nueva técnica de reproducción de vídeo (…) se puede usar para estudiar diferentes aspectos del comportamiento del pulpo que, de otra forma, no se pueden discernir con las técnicas tradicionales», explica a LiveScience la autora principal del estudio.”

“La vista de los pulpos es extremadamente sofisticada. Los mismos experimentos habían sido probados con anterioridad con espejos o vídeos, pero los animales se habían dado cuenta de que las imágenes no eran reales y las despreciaban. Las nuevas tecnologías, sin embargo, hacen que las imágenes sean más realistas -están filmadas a 50 fotogramas por segundo- y engañan a los cefalópodos, que, por primera vez, reaccionan con firmeza ante lo que ven en la pantalla.”

“Pronk [Renata Pronk, bióloga marina de la Universidad de Macquarie, Australia] explica que las reacciones ante el televisor son las mismas que se observan en el mar. [AOS: ¿entonces, para qué la pecera y la alta definición? Si ya lo habían observado en el mal, ¿a qué viene el experimento?] Por ejemplo, cuando se le mostró un cangrejo en el vídeo, el pulpo se avalanzó sobre la presa y trató de envolverla bajo sus 80 centímetros de brazos, el mismo comportamiento de un pulpo en el océano. Cuando vio a un contrincante, el pulpo se replegó sobre sí mismo.”

Pero ahora viene lo más interesante de la noticia: el ulterior intento de determinar si los pulpos tienen personalidad propia (cada pulpo la suya, supongo que quieren decir). Para eso, les pusieron los vídeos a los pobres pulpos durante varios días. Sigue la noticia.

Personalidad inestable. Si un pulpo tiene un carácter distintivo, los investigadores esperan ver un comportamiento continuado en el tiempo. Sin embargo, los cefalópodos demostraron tener personalidades episódicas, es decir, mostraron rasgos coherentes en períodos cortos de tiempo y después cambiaron por completo ante un mismo estímulo. Un día parecían tener interés por el vídeo y ser muy agresivos pero, aparentemente, se aburrían y se calmaban al siguiente.”

“Estos descubrimientos -concluye la noticia- pueden ayudar a los biólogos marinos a conocer más sobre el comportamiento de los pulpos y otros cefalópodos, como la sepia y el calamar.” Y aquí sí estamos ante genuina Ciencia o aproximación a ella: de lo que se trata es de satisfacer la curiositas, valga lo que valga o no valga nada.

Sobran comentarios sobre la vista de los pulpos, que, como sólo reaccionan ante imágenes muy buenas, se concluye que es excepcional (¿no se podría concluir lo contrario?). Nada digamos de la personalidad propia, inestable o episódica de los pulpos, aunque, puestos a ocuparse de su comportamiento, a mí me gustaría que se hiciese algo para comprobar el posible fundamento científico de la popular comparación “como un pulpo en un garaje”?