MIENTRAS PARTICIPAMOS EN EL BARULLO, AUMENTAN NUESTRA DEUDA Y NUESTRO GASTO PÚBLICOS
(Actualización a 23 de marzo de 2011, 23.45 horas)
(Actualización a 23 de marzo de 2011, 23.45 horas)
Con el paraguas político de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, sin acuerdo en la OTAN, Sarkozy, Obama y Cameron (más Rodríguez Zapatero y otros socios menores) han intervenido en Libia por aire (con bombardeos y misiles). No hubo nadie que no pensase que la operación resultaba tardía si el objetivo, como en Kosovo, era, según la ONU, esencialmente humanitario: que Gadafi no masacrase más a sus compatriotas. La intervención limitaba su eficacia a impedir que Gadafi volviese a utilizar su aviación, pero ni había evitado la masacre de bastantes días atrás, debida al exitoso contraataque del tirano hasta las puertas de Bengasi, ni evitaría que, como ocurría y sigue ocurriendo, Gadafi continuase atacando otros objetivos y causando más víctimas entre la población libia. Parecía y parece claramente dispuesto a hacerlo mientras cuente con armamento y soldados.
La zona de exclusión aérea no es poca cosa, pero los aviones franceses y británicos sobrepasaron desde el principio lo dispuesto por la ONU en la resolución 1973 del Consejo de Seguridad, que marca unos limitados objetivos: zona de exclusión aérea y protección y ayuda de los civiles, con expresa prohibición de invasión y ocupación alguna. V., los interesados, la resolución entera en:
La zona de exclusión aérea suponía dominar el cielo sobre Libia. A tal fin, los aviones y los misiles occidentales podían justificadamente atacar aeropuertos, instalaciones de radar y defensas antiaéreas en manos de Gadafi, pero ya el domingo 20 de marzo de 2011 se nos hablaba también de bombardeos contra objetivos (en Bengasi y en Trípoli) no relacionados con el dominio del aire y con el resultado de importante número de muertes, que ni siquiera se afirma que afecten exclusivamente a las fuerzas de Gadafi. Dado que la resolución de la ONU expresamente reconoce “el importante papel de la Liga Árabe”, es interesante lo que declaró desde el principio el Secretario General de la Liga, Amro Musa:
"Lo que pasó en Libia es diferente del objetivo de imponer una zona de exclusión aérea, lo que queremos es proteger a los civiles y no bombardear a más civiles". Refiriéndose sólo a los ataques iniciales, lo decía Musa en una rueda de prensa conjunta con el presidente del Parlamento europeo, Jerzy Buzek, en la sede de la Liga Árabe en El Cairo.
LA INTERVENCIÓN BÉLICA HUMANITARIA.- KOSOVO y LIBIA. En 1999, para impedir una mayor matanza de kosovares a manos de los serbios de Milosevic, la OTAN bombardeó durante meses una parte de la antigua Yugoslavia, hasta forzar unas negociaciones, que después fracasaron. En junio de 1999, llegó a Kosovo la KFOR, un conjunto de tropas de naciones coaligadas, con la finalidad de pacificar y administrar la zona. Y, después de arruinar a Serbia con los bombardeos, el régimen de Milosevic acabó cayendo. Pero, hay un par de datos muy llamativos: Kosovo, independizada (sin reconocimiento español oficial, pero con el de los EE.UU.) en 2008, tiene una extensión de 10.887 km². Serbia, con Kosovo incluida, ocupa 88.361 km². Cuando se bombardeaba Serbia, no había víctimas kosovares. En Libia los dos bandos luchan en el mismo territorio y Libia suma 1.759.540 km.2, un enorme desierto, con las ciudades, la industria (petrolífera) y la agricultura concentradas en la franja costera, que en total suma más de 1700 kilómetros de longitud. ¿Tenía la “intervención humanitaria” de 1999 algo que ver con la de Libia? No podría haber en Libia nada parecido a la KFOR, aun en el caso de que la ONU acordase nuevas resoluciones que permitiesen la acción sobre el terreno. Y, que se sepa, nadie -empezando por los Estados Unidos- quiere intervenir sobre el terreno libio.
En síntesis: la zona de exclusión aérea en Libia era muy importante hace 10 o 13 días, para evitar los avances de Gadafi y dar la victoria a las fuerzas opositoras. El domingo 20 y hoy miércoles 23 de marzo de 2011, en cambio, tiene una importancia limitada y puede permitir a Gadafi mantenerse en el poder. Una resolución de la ONU dirigida a 1) la exclusión aérea de Gadafi, 2) evitar más muertes de civiles, 3) permitir evacuaciones y 4) la llegada a Libia de ayuda humanitaria es, ahora, un papel con tres propósitos imposibles (las finalidades 2, 3 y 4). Hay algo más, que no debía olvidar y no olvidé el pasado día 20: el embargo de armas a Gadafi, ya decretado hace cinco años y no cumplido por unos cuantos países. Quizás ahora se impida el rearme de Gadafi, pero nadie sabe cuántas armas y municiones le quedan. Como Gadafi no esté al límite (cosa improbable), hay guerra en Libia para mucho tiempo. Una guerra -hay que añadir ahora- que, una de dos: o "los aliados" contemplarán desde el aire o en la que intervendrán desde el aire, fuera del marco establecido por la ONU y con muy probables víctimas no combatientes. Esto último parece ser lo que está ocurriendo en las últimas horas. Diríase que los mandos militares de los países involucrados han prescindido de la ONU.
Ésta fue la actuación mundial y de Occidente, al día 20 de marzo de 2011: pasividad, mientras parecía que Gadafi perdía. Tardanza, cuando Gadafi comenzó a contraatacar con éxito. La acción bélica me pareció el día 20 una mera gesticulación política, con ruido de muchos aviones y barcos. Pero, como dijo un perspicaz comentarista (que, además, escribe muy bien), si Gadafi acabara manteniéndose, algunos gobiernos tenían que salvar la cara ante sus ciudadanos y políticamente no podrían renegociar el petróleo con Gadafi sin haber hecho algo en contra del tirano. Sarkozy, por lo demás, estaba y está en horas muy bajas, con índices de popularidad menores que la hija de Le Pen (aunque en Francia pasan esas cosas y luego vuelven las aguas a sus cauces). Y de ZP poco hay que decir en materia de popularidad. Anuncié que habría fotos, aunque me maliciaba que su efecto para los retratados no será tan estupendo como piensan. Los españoles ya no creen a ZP. Y no veo señales de que más fotos de nuestra Ministra de Defensa, Carme Chacón, la vayan a catapultar al liderazgo de España, con pleno olvido de su previo apoyo (“Tots som Rubianes”) a las reiteradas e intolerantes groserías del artista.
¿Qué pintan un par de buques y cinco aviones españoles en ese escenario? El día 20 de marzo de 2011, me parecía que no pintaban nada, excepto colaborar al bloqueo para que el embargo de armas sea efectivo. Pero para esto último, los buques americanos, ingleses y frances serían suficientes, porque no estamos en el Océano Índico. En relación con los objetivos humanitarios aprobados por la ONU, nuestro despligue militar -dije el día 20- era y es de muy escasa utilidad y supone para España un nuevo gasto, que este país no se puede permitir. España es ahora el país del mundo que menos debería gastar. Aunque sólo fuese por no desmentir los compromisos internacionales de austeridad, promesas solemnemente hechas ante una deuda gigantesca y con una dudosa voluntad de reducirla. Nuestros acreedores han podido comprobar que aquí no se reduce ni un euro el gasto público: ni el del Estado ni el de las Comunidades Autónomas ni el de los Municipios. Las fundadas dudas sobre la persistencia en el derroche de los gobernantes españoles se habrán convertido en certezas de que no se enmiendan. Se siguen dando motivos para que se dirija a nosotros la voracidad del "coco de los mercados" y se están renovando los temores de que seamos rescatados. A juicio de gente seria, no hay exageración alguna en la frase de Roig, el “boss” de Mercadona: “Lo único bueno de 2011 es que será mejor que 2012”. Y estamos a las puertas, nos guste o no, de que Dña. Angela Merkel, que se abstuvo en la ONU, nos examine de nuevo en lo económico. ¡Qué prudencia la de ZP!
Sobre un aspecto decisivo de nuestra situación económica, recomiendo la lectura de "La gran mentira", artículo de Carlos Sánchez en "El Confidencial": http://www.elconfidencial.com/mientras-tanto/2011/mentira-sector-inmobiliario-20110320-7138.html
Sobre un aspecto decisivo de nuestra situación económica, recomiendo la lectura de "La gran mentira", artículo de Carlos Sánchez en "El Confidencial": http://www.elconfidencial.com/mientras-tanto/2011/mentira-sector-inmobiliario-20110320-7138.html
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ACTUALIZACIÓN A LAS 23.45 DEL 23 DE MARZO DE 2011:
DESBORDAMIENTO DEL ÁMBITO DE LA RESOLUCIÓN 1973 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU. Han seguido ocurriendo cosas y, lamentablemente, los acontecimientos me parecen confirmar las impresiones de hace tres días. Hay un conjunto de aviones de distintas naciones vigilando el perímetro de la zona de exclusión y otros sobrevolando el espacio aéreo de Libia y atacando objetivos de lo más variado. A los paises involucrados les llaman los "aliados". Para empezar, de esos "aliados", unos quieren acabar con Gadafi -y Gadafi es el gran problema, ¿o no?- y otros rechazan, incluso con gran contundencia, que Gadafi sea el objetivo. El mando militar americano -provisional, no formalizado- no quiere seguir mandando. Los EE.UU. y otros países quieren que el mando lo tenga la OTAN. Francia se opone de modo tajante al mando OTAN y hasta ha explicado por qué: si el protagonismo es de la OTAN, se tratará sobre todo de una acción militar, poco flexible y de mala presentación ante el mundo árabe. No es mala esta argumentación (a la que España se ha sumado, por boca de la Ministra Jiménez), a la que hay que añadir la ya atávica inclinación francesa a pensar que África es "cosa de Francia" (y Francia, en efecto, posee importantes bases militares en África). En estos momentos, no hay acuerdo en la OTAN y Obama exhibe cada vez más prisa por ceder el "mando" y pasar visiblemente a un segundo plano. Un alto mando militar de Gran Bretaña acaba de proclamar que la fuerza aérea de Gadafi prácticamente no existe ya. Ergo, Gadafi sólo puede seguir matando libios por tierra (y también viendo cómo matan a algunos de sus seguidores, porque la sublevación armada en Libia no ha sido en absoluto parecida a los movimientos populares de Egipto, de Túnez o de Bahrein). Pero por tierra la ONU no quiere que se intervenga y nadie parece querer intervenir (como resulta harto comprensible). Ergo, bastaría seguir vigilando el espacio aéreo y marítimo, para que Gadafi no recibiese armamento ni, menos aún, nuevos aviones. Por tanto, se diría, punto y final o, al menos, punto y aparte, al episodio bélico extranjero sobre Libia. Pero eso sería así, o así podría ser, sin que se sepa cuánto tendría que durar el bloqueo. Y la duración es un chorro de dólares o euros. Y nadie -y menos nosotros- está para esas alegrías. Y, por otra parte, limitarse al bloqueo y al embargo sería la acción indudable si hubiese de verdad unos "aliados" occidentales, con cierto acompañamiento "árabe", que actuasen para cumplir un concreto mandato de la ONU. Pero no es eso lo que ocurre. Lo que ocurre es un ataque plural y sin concierto, con aviones -la inmensa mayoría: los americanos y los franceses- que bombardean carros de combate y edificios, mientras otros lo tienen prohibido e incluso se da el caso de aviones que regresan a su base sin bombardear los objetivos fijados (¿por quién?) a causa del fundado temor de causar víctimas civiles. De manera que lo que hay es un barullo bélico sin mando, sin objetivos claramente definidos y aceptados por los "aliados" y sin duración. Por si esta realidad descontrolada no fuese visible, Dña. Angela Merkel ha retirado hoy del "teatro de operaciones" de Libia hasta a los militares alemanos encargados de la vigilancia aérea, enviándolos a Afganistán.
Es todo un test de la desarticulación mundial. Es una improvisación poco racional en la que, por más que la apoye el Congreso casi por unanimidad (no vaya a ser que los electores pensemos que se apoya a Gadafi), España no pinta nada. Entrar en una guerra hay que pensarlo muy bien, aunque "la causa" sea justa y la intención, óptima. Pero entrar en una guerra sin objetivos, no hace falta pensar casi nada para rechazarlo de plano. Hasta aquí los razonamientos, pero ocurre, eso sí, que los vuelos de nuestros F-18 (las idas y las vueltas) y hasta la subida de periscopio de nuestro submarino pueden ocupar minutos en los informativos de nuestras plurales TVs. Dña. Carme Chacón arenga a los marineros de la fragata "Méndez Núñez" diciéndoles que van a proteger a los libios del "tirano". Y Don José Blanco afirma solemnemente que "vamos a liberar a los libios" (aunque ningún libio nos lo haya pedido, porque no lo han hecho los adversarios de Gadafi). ¿A qué verdadero humanitarismo están sirviendo?
DESBORDAMIENTO DEL ÁMBITO DE LA RESOLUCIÓN 1973 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU. Han seguido ocurriendo cosas y, lamentablemente, los acontecimientos me parecen confirmar las impresiones de hace tres días. Hay un conjunto de aviones de distintas naciones vigilando el perímetro de la zona de exclusión y otros sobrevolando el espacio aéreo de Libia y atacando objetivos de lo más variado. A los paises involucrados les llaman los "aliados". Para empezar, de esos "aliados", unos quieren acabar con Gadafi -y Gadafi es el gran problema, ¿o no?- y otros rechazan, incluso con gran contundencia, que Gadafi sea el objetivo. El mando militar americano -provisional, no formalizado- no quiere seguir mandando. Los EE.UU. y otros países quieren que el mando lo tenga la OTAN. Francia se opone de modo tajante al mando OTAN y hasta ha explicado por qué: si el protagonismo es de la OTAN, se tratará sobre todo de una acción militar, poco flexible y de mala presentación ante el mundo árabe. No es mala esta argumentación (a la que España se ha sumado, por boca de la Ministra Jiménez), a la que hay que añadir la ya atávica inclinación francesa a pensar que África es "cosa de Francia" (y Francia, en efecto, posee importantes bases militares en África). En estos momentos, no hay acuerdo en la OTAN y Obama exhibe cada vez más prisa por ceder el "mando" y pasar visiblemente a un segundo plano. Un alto mando militar de Gran Bretaña acaba de proclamar que la fuerza aérea de Gadafi prácticamente no existe ya. Ergo, Gadafi sólo puede seguir matando libios por tierra (y también viendo cómo matan a algunos de sus seguidores, porque la sublevación armada en Libia no ha sido en absoluto parecida a los movimientos populares de Egipto, de Túnez o de Bahrein). Pero por tierra la ONU no quiere que se intervenga y nadie parece querer intervenir (como resulta harto comprensible). Ergo, bastaría seguir vigilando el espacio aéreo y marítimo, para que Gadafi no recibiese armamento ni, menos aún, nuevos aviones. Por tanto, se diría, punto y final o, al menos, punto y aparte, al episodio bélico extranjero sobre Libia. Pero eso sería así, o así podría ser, sin que se sepa cuánto tendría que durar el bloqueo. Y la duración es un chorro de dólares o euros. Y nadie -y menos nosotros- está para esas alegrías. Y, por otra parte, limitarse al bloqueo y al embargo sería la acción indudable si hubiese de verdad unos "aliados" occidentales, con cierto acompañamiento "árabe", que actuasen para cumplir un concreto mandato de la ONU. Pero no es eso lo que ocurre. Lo que ocurre es un ataque plural y sin concierto, con aviones -la inmensa mayoría: los americanos y los franceses- que bombardean carros de combate y edificios, mientras otros lo tienen prohibido e incluso se da el caso de aviones que regresan a su base sin bombardear los objetivos fijados (¿por quién?) a causa del fundado temor de causar víctimas civiles. De manera que lo que hay es un barullo bélico sin mando, sin objetivos claramente definidos y aceptados por los "aliados" y sin duración. Por si esta realidad descontrolada no fuese visible, Dña. Angela Merkel ha retirado hoy del "teatro de operaciones" de Libia hasta a los militares alemanos encargados de la vigilancia aérea, enviándolos a Afganistán.
Es todo un test de la desarticulación mundial. Es una improvisación poco racional en la que, por más que la apoye el Congreso casi por unanimidad (no vaya a ser que los electores pensemos que se apoya a Gadafi), España no pinta nada. Entrar en una guerra hay que pensarlo muy bien, aunque "la causa" sea justa y la intención, óptima. Pero entrar en una guerra sin objetivos, no hace falta pensar casi nada para rechazarlo de plano. Hasta aquí los razonamientos, pero ocurre, eso sí, que los vuelos de nuestros F-18 (las idas y las vueltas) y hasta la subida de periscopio de nuestro submarino pueden ocupar minutos en los informativos de nuestras plurales TVs. Dña. Carme Chacón arenga a los marineros de la fragata "Méndez Núñez" diciéndoles que van a proteger a los libios del "tirano". Y Don José Blanco afirma solemnemente que "vamos a liberar a los libios" (aunque ningún libio nos lo haya pedido, porque no lo han hecho los adversarios de Gadafi). ¿A qué verdadero humanitarismo están sirviendo?