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jueves, 23 de agosto de 2012

ESPAÑA: TIEMPO DE ESTUDIAR EN SERIO SALIRSE DE LA EUROZONA


 
 
LA POLÍTICA ALEMANA YA NO SE PUEDE ACEPTAR



Vuelvo sobre la situación económica porque estamos a pocos días de momentos decisivos. Decisivos, no para un país entero, sino también para cada uno de nosotros. Estas lecturas de agosto, tan “económicas”, tratan, no tengo duda, sobre lo que más importa y cuando más importa. Así que los asuntos y asuntillos domésticos, quizá con más morbo, deben ceder el paso a la encrucijada histórica.

 
Vengo diciendo aquí, desde hace más de un año, que Alemania y, en concreto, su Canciller federal, Angela Merkel, tiene una gran responsabilidad en lo que nos ocurre y, sobre todo, en nuestro futuro inmediato (incluido el de la misma Alemania y el de Europa). Durante un tiempo, pensé que Frau Merkel no entendía hasta qué punto su actuación respecto de España e Italia comprometía el futuro de la misma Alemania. Después dije que era inaceptable el trato político que recibíamos e hice ver -siempre a la vez que reconocía muy grandes y en parte persistentes errores españoles- que no éramos, sin embargo, ni los únicos ni los principales responsables de la crisis. Y he terminado por estar seguro de que, a ciencia y conciencia, Alemania es en grandísima medida responsable de la crisis europea y que esa nación y sus satélites (especialísimamente el Banco Central Europeo, de Don Draghi) están buscando nuestra ruina en su propio provecho. Lamento mucho llegar a este convencimiento, pero no puedo evitarlo.

(Si quieren, repasen los cuatro siguientes “post”:
12 de agosto de 2011: MENSAJE A DÑA. ANGELA MERKEL: NO TODOS LOS ESPAÑOLES SOMOS ZAPATERO:  http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/08/mensaje-dna-angela-merkel-no-todos-los.html;

18 de noviembre de 2011: LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (y II):  http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/11/la-explosiva-mezcla-de-un-enorme-crimen_18.html

4 de junio de 2012: NI LOS ERRORES AJENOS EXCUSAN LOS PROPIOS, NI LOS PROPIOS BORRAN LOS AJENOS: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/06/ni-los-errores-ajenos-excusan-los.html
15 de julio de 2012: EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I): http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/07/el-circulo-infernal-para-intervenir-y.html)

Parece necesario decir que la República Federal de Alemania no ha sido ni es la Cruz Roja ni una ONG humanitaria y sin ánimo de lucro; sus bancos han prestado y han comprado títulos y valores a quien libremente han querido prestar y comprar; las empresas alemanas han hecho lo que han querido; se desconocen entregas masivas de productos alemanes a título gratuito; se desconocen impagos masivos del precio de productos alemanes y nadie se ha atrevido ni a sugerir que Alemania se desangraba como una mamá pelícano para que con su sangre se alimentasen otros países, sus poyuelos. No: legítimamente, Alemania estaba y está a sus bussines.

Jamás he sido germanófobo, sino más bien todo lo contrario. De mi respeto, afecto y admiración por Alemania hay abundantes pruebas en mi curriculum vitae (incluido, claro, el historial profesional) y, desde luego, en bastantes de mis aficiones. Pero los hechos relevantes que componen una evolución histórica y una situación actual no se pueden trocear, para tachar buena parte de ellos, simplemente porque, de un modo u otro, se ha contraído una absoluta, pertinaz y sistemática germanofilia, que genera intolerancia aguda a cualquier crítica a Alemania.

No entiendo, pero no me gusta, esa inclinación de bastantes de nuestros intelectuales (en sentido amplio: gente que trabaja sobre todo con la cabeza) a la autoflagelación, esto es a fustigar sin piedad lo español (la historia, los hábitos de la gente, nuestros defectos supuestamente exclusivos), porque, dicen, conocen muy bien España, mientras casi todo lo extranjero-europeo les parece perfecto, aunque sólo lo conozcan superficialmente y no admitan matices críticos procedentes de quienes conocen bien lo francés, lo italiano o lo alemán. Es paradójico cómo esos intelectuales pueden con tanta frecuencia incurrir en los más manidos lugares comunes favorables a lo alemán (el orden, la laboriosidad, la eficiencia, por ejemplo) mientras se precipitan a generalizar los tópicos desfavorables a lo italiano, lo francés y lo español.

A veces tengo la impresión de que personas de mucha calidad intelectual creen que evitar todo nacionalismo -propósito impecable- implica carecer de patriotismo. Caen en una gran atonía emocional y en cierto empobrecimiento de la personalidad y de su intelecto. Pero lo curioso es que no reparten su frialdad equitativamente, sino que la reservan para las cosas de su país, si es que cabe atribuirles alguno (a veces sí: vibran con su aldea).

Viene esto a cuento de la guerra de opinión inter-eurozona y de la sumaria descalificación que algunos pretenden de toda posición netamente crítica de la actual actitud de los dirigentes económicos y políticos alemanes. Voy a decirlo con claridad: no he sentido ni siento satisfacción alguna en la crítica, pero me reafirmo en ella: lo que Alemania, en cuanto Estado, está haciendo en estos momentos es económicamente muy torpe y políticamente rastrero. Alemania es el motor, la locomotora y la potencia de Europa. Cierto. Pero precisamente por eso está fallando clamorosamente en su papel. Europa necesita un liderazgo y Alemania no sólo no lo proporciona (pase: nadie da lo que no tiene), sino que manda en Europa y quiere seguir mandando pese a carecer de un proyecto de Europa... o, si lo tiene (que probablemente lo tendrán los políticos y los banqueros), lo oculta, lo que aún es peor. Vemos politiquería aldeana, cercana al nacionalismo, en quien habría de aportar, si no un liderazgo magnánimo como el que precisa la construcción de Europa, al menos alguna clara señal de comprender que eso es lo que Europa necesita.

Alemania, que -insisto- nunca ha sido una ONG humanitaria a la que los demás hayamos explotado sin vergüenza ni consideración, mientras ella se desangraba, no es ya ahora lo que era ni va camino de seguir siendo una "gran nación". Salvo que rectifique a fondo, va a entrar en crisis (mientras termino este “post” llegan noticias en ese sentido). Y los dirigentes actuales no serán quienes la saquen de ella.

Pues bien, además de que esto que a algunos se nos ocurre aquí en la Europa meridional, lo tienen muy claro al otro lado del Atlántico, como han podido comprobar con los dos “post” anteriores, prosiguen los análisis que ponen bastante al descubierto a qué se dedican los dirigentes políticos y bancarios alemanes. Ahora verán.

A propósito de una interesante noticia -la negativa a invertir de uno de los principales fondos de inversión del mundo, que ha devuelto dinero a sus clientes- he encontrado un texto en el que se plantea debate acerca de la implicación de la política en la economía y sobre la predictibilidad de una y otra. Pero, más allá de estas interesantes cuestiones -pero probablemente de tan largo tratamiento como interés-, el texto contiene una exposición del nacimiento, desarrollo, presente y futuro de la Unión Europea en relación con el interés político de Alemania. Como ahora, en el seno de la UE, cualquier posición (favorable o contraria) sobre la actuación de Alemania es devaluada como sospechosa de beligerante, este texto, del 7 de agosto de 2012, titulado “Financial Markets, Politics and the New Reality”, escrito por un analista estadounidense, George Friedman, me parece importante. George Friedman -sin parentesco con Milton F.- es el fundador y director ejecutivo de la empresa de análisis geopolítico Stratfor y está muy al corriente, por su experiencia y su trabajo, de lo que sucede en este mundo tan complejo. Lo que Friedman dice es muy discutible, pero, desde luego, no se trata de un indocumentado cantamañanas. V. http://www.stratfor.com/

Aunque seguimos en agosto, he cortado el texto, porque la crítica a los inversores por no entender lo que el autor ve tan claro -la predictibilidad de las conductas políticas- no tiene mucho que ver con nuestro asunto.

Pero antes de copiar, les confiaré que, cada día que pasa con este chalaneo a propósito de Europa y del euro, menos me gusta y, sobre todo, menos atractiva y viable me parece la Europa que sostiene Alemania. Y como estamos en una encrucijada de tremenda incertidumbre, me viene cada vez más a la cabeza la idea de que podrían ser preferibles los riesgos de salir de un proyecto desagradable y de muy incierto futuro a los riesgos de seguir atados a tal proyecto. Porque los costes de irnos serían muy altos a corto y medio plazo, pero muy altos y no sólo a corto y medio plazo son también los costes de quedarnos en la eurozona, de cuyo futuro o buen fin dudan tantas personas inteligentes. Según muchos analistas, extraeuropeos ellos, probablemente no estaríamos solos en el abandono del euro. Salirse del euro sería durísimo, pero ¿no lo está siendo y lo será, al menos por igual, permanecer en la eurozona? Repito que habría que estudiar muy a fondo el dilema y el Gobierno español debería movilizar esfuerzos en esa línea, sin ocultarlo, sino todo lo contrario. No debe ser la previsión de una emergencia inevitable, sino el estudio serio de una opción tan importante como la contraria.

Ahora ya copio a G. Friedman (como otras veces, negrita, cursiva y  subrayado son míos):

«“Louis M. Bacon es la cabeza de Moore Capital Management, uno de los hedge funds [AOS: trad. aprox.: fondos de inversión de alto riesgo] más grandes e influyentes del mundo. La semana pasada anunció que devolvía una cuarta parte de su fondo más grande, alrededor de dos mil millones de dólares, a sus inversores. La razón que dio al The New York Times fue que había encontrado dificultades para invertir, dada la imposibilidad de predecir la situación europea. Se citó a Bacon así: "La implicación política es tan extrema... no hemos visto algo semejante desde la posguerra. Lo que están haciendo es tratar de frustrar los resultados naturales del mercado. Es asombroso lo importante que la adopción de decisiones de una sola persona, Angela Merkel, ha llegado a ser para los mercados mundiales".»

«El objetivo de los fondos de cobertura es ganar dinero y lo que Bacon vino a decir fue, esencialmente, que no se puede ganar dinero cuando hay una fuerte implicación política, porque esa implicación introduce incertidumbre en el mercado. Por tanto, la inversión prudente se vuelve imposible. Los hedge funds se han convertido en críticos para la asignación mundial de capitales debido a que sus acciones influyen en otros actores importantes y a que su falta de voluntad para invertir y negociar tiene importantes implicaciones para la disponibilidad de capital. Si otros siguen el ejemplo de Moore Capital, como lo harán, habrá mayores dificultades para reunir el capital suficiente para hacer frente al problema de Europa

«Pero lo más interesante es el razonamiento. Las palabras de Bacon entrañan la idea de que las decisiones políticas son impredecibles o menos previsibles que las decisiones económicas. En lugar de ver a la Canciller alemana Merkel como prisionera de fuerzas ajenas al mercado, que limitan sus acciones, los inversores convencionales parecen pensar que Europa está ahora sujeta a los caprichos de Merkel. Yo diría, por el contrario, que las decisiones políticas son predecibles y que Merkel,  más que tomar decisiones, está siendo el  reflejo de las fuerzas impersonales que la dirigen. Cuando se comprenden esas fuerzas impersonales, es posible predecir comportamientos políticos, como se pueden predecir comportamientos del mercado. No es una ciencia exacta, pero si se hace correctamente, tampoco es imposible.»

«Para hacer esto, se debe comenzar por entender dos cosas. La primera es que la política y los mercados siempre interactúan. El verdadero fundamento del mercado -la sociedad de responsabilidad limitada- es político. Lo que muchos toman como natural es en realidad un mecanismo político que permite a los inversores limitar su responsabilidad. El modo en que se limita la responsabilidad es una cuestión jurídica, no una cuestión de mercado, y está diseñada por los políticos. La estructura de riesgo en la sociedad moderna gira en torno a la sociedad mercantil y la sociedad es un artificio de la política en dependencia de los riesgos. No hay nada natural acerca de las leyes societarias de una nación y son esas leyes las que definen los mercados.»

«Hay tiempos en que la política deja en paz esas leyes y no las cambia y tiempos en que la política se entromete. La última generación ha sido un tiempo único en el que la prosperidad de los mercados permitió a la estructura legal permanecer en general intacta. Después de 2008,  esa estabilidad ya no fue posible. Pero la implicación política activa en los mercados es en realidad la norma, no la excepción. Los inversores contemporáneos han visto una una dramática excepción -la última generación- y, con falta de sentido histórico, la han confundido con la norma. Eso explica la incapacidad de los inversores actuales para hacer frente a las cosas que las generaciones anteriores que se enfrentaban constantemente.»

«El segundo punto de partida es el reconocimiento de que pensadores como Adam Smith y David Ricardo, que tanto admiran los inversores modernos, entendieron perfectamente lo que decimos. Ellos nunca utilizaron el término "economía" por sí solo, sino únicamente en relación con la política y lo llamaron economía política. El término "economía" no apareció solo hasta la década de 1880, cuando un grupo llamado los Marginalistas buscaron matematizar la economía y lanzarla, libre de la política, como una ciencia social autónoma. La cuantificación de la economía y las finanzas condujeron a la creencia -nunca sostenida por hombres como Smith- de que había una esfera independiente de la economía en la que política no se entrometía y que las matemáticas permitían a los mercados ser predecibles, con tal de que la política no pudiese interferir.»

«Dado que la política y la economía nunca se pueden separar, las matemáticas nunca fueron tan predictivas como se había pensado. (…)»

«El mundo no es imprevisible y no lo es ni Europa ni Alemania. La cuestión no es ni lo que los políticos dicen que quieren hacer ni lo que secretamente desean hacer. De hecho, no es la comprensión de lo que harán. Más bien, la clave para predecir el proceso político es la comprensión de las limitaciones: las cosas que no se pueden hacer. La idea de los inversores de que los mercados se hacen impredecibles por la política falla en dos puntos. El primero, que no ha habido un mercado independiente de la política desde que la sociedad de responsabilidad limitad (corporation) fue inventada. El segundo, que la política y la economía son ambas empresas humanas y, por lo tanto, ambos tienen un grado de previsibilidad.»

«Las limitaciones de Merkel»

«La Unión Europea se creó por razones políticas. Las consideraciones económicas fueron un medio para un fin y ese fin era detener las guerras que habían destrozado Europa en la primera mitad del siglo XX. La clave era unir Alemania y Francia en una alianza inquebrantable basada en la promesa de la prosperidad económica. Quien no entienda los orígenes políticos de la Unión Europea y se centre sólo en lo económico no puede comprender cómo funciona la UE y resultará sorprendido por las acciones de sus políticos

«La Europa de posguerra se desarrolló al reanudar Alemania su prebélico papel de potencia exportadora masiva. Para los alemanes, las primeras versiones de la unificación europea se convirtieron en la base para la solución del problema alemán, que era una capacidad productiva de Alemania que sobrepasaba su capacidad de consumo. Alemania tenía que exportar para sostener su economía y toda barrera al libre comercio amenazaba a los intereses alemanes. La creación de una zona de libre comercio en Europa era el imperativo fundamental y cuantas más naciones abarcaba esa zona de libre comercio, más mercados más estaban disponibles para Alemania. Por lo tanto, Alemania se mostró agresiva en la ampliación de la zona de libre comercio

«Alemania fue también un gran defensor de las normas a escala europea en áreas tales como la política de empleo, política ambiental y otras. Estas políticas protegen a las grandes empresas alemanas, que son capaces de absorber los costes, de la competencia empresarial del resto de Europa. El aumento del costo de la entrada en el mercado era una parte importante de la estrategia de Alemania

«Por último, Alemania fue la campeona del euro, una moneda única controlada por un solo banco sobre el que Alemania tenía una influencia proporcional a su importancia. La moneda única, que se centra en evitar la inflación, ha protegido a los acreedores alemanes contra los países europeos dificultando su salida de la deuda. La deuda estaba denominada en euros, el Banco Central Europeo controlaba el valor del euro y los países europeos, dentro y fuera de la eurozona, estaban atrapados en esa política monetaria.»

«Mientras hubo prosperidad, los problemas subyacentes del sistema estuvieron ocultos. Pero la crisis de 2008 puso de manifiesto los problemas. En primer lugar, la mayoría de países europeos tenían importantes saldos comerciales negativos con Alemania. En segundo término, la política monetaria europea se centró en la protección de los intereses de Alemania y, en menor medida, de Francia. El régimen regulatorio creó una rigidez sistémica, que protegió a las grandes compañías existentes.»

«En estas circunstancias, la política de Merkel le fue impuesta a Merkel por la realidad. Alemania era y es totalmente dependiente de sus exportaciones y sus exportaciones a Europa son críticas. Tenía y tiene que asegurarse de que la zona de libre comercio se mantenga intacta. Después, tenía y tiene que reducir al mínimo el coste para Alemania de la estabilización del sistema desplazándolo hacia otros países. Merkel ha tenido que convencer a sus compatriotas de que la crisis era debida a los libertinos del sur de Europa y de que no iba a permitir que se aprovechasen de los alemanes. La verdad es que la crisis fue causada por Alemania, utilizando el sistema de comercio para inundar los mercados con sus bienes, con limitación de la competencia mediante regulaciones y, así, por cada euro descuidadamente pedido en préstamo, un euro se prestó sin cuidado. Como buen animal político, Merkel creó el mito de los griegos astutos engañando al confiado Deutsche Bank examinador

«Dejando a un lado la retórica, la toma de decisiones de Merkel estaba clara. En primer lugar, en ningún caso podía permitir a ningún país salir de la zona de libre comercio de la Unión Europea. Una vez que empezase la salida no podría predecir dónde iba a terminar, excepto que terminaría en una catástrofe alemana. En segundo lugar, por razones económicas y políticas, tenía que ser lo más agresiva posible con los prestatarios morosos. Pero nunca tan agresiva como para provocar que esos prestatarios decidan que tiene más sentido el default (la suspensión de pagos) y la retirada que permanecer en el sistema

«Merkel no ha estado tomando decisiones (según su arbitrio): ha estado actuando conforme a un guión que había sido inscrito en la estructura de la Unión Europea y de la economía de Alemania. Merkel ha creado crisis que apuntalan su posición nacional, adopta siempre la postura del mejor acuerdo concebible que no fuerce la retirada y, al final, o bien llega a un acuerdo que efectivamente no la fuerce, o bien simplemente capitula, aplazando el problema hasta la próxima reunión del grupo que sea.» [AOS: ¿No les suena todo esto, en estos días, respecto de Alemania, el BCE y la UE, por un lado y Grecia, por otro?]

«Al final, los alemanes tendrán que absorber el costo de la crisis. Merkel, por supuesto, lo ha sabido siempre. Ha intentado e intenta forjar una nueva estructura europea a cambio de la inevitable capitulación de Alemania a Europa. Merkel ha comprendido que Europa y uno de los cimientos de la prosperidad europea, se resquebrajaban. Su solución es proponer una nueva estructura en la que los países europeos acepten la supervisión de Bruselas de sus presupuestos nacionales como parte de una solución sistémica para los alemanes. Algunos países rechazan abiertamente esta propuesta, mientras que otros están de acuerdo, a sabiendas de que nunca será implementada. El intento de Merkel de recuperarse mediante la creación de un aparato europeo aún más poderoso está destinado al fracaso por dos razones. En primer lugar y más importante, porque renunciar a la soberanía no es algo que hagan fácilmente las naciones -especialmente las naciones no europeas- y no en favor de lo que en realidad sería una estructura alemana. En segundo lugar, porque el resto de Europa sabe que no tiene que ceder, pues al final Alemania tendrá que firmar (con mucho, el resultado más probable) o la zona de libre comercio hará pedazos

«Si entendemos lo que es obvio, entonces las acciones de Merkel han sido y son plenamente comprensibles. Alemania necesitaba y necesita a la Unión Europea más que cualquier otro país, debido a su dependencia del comercio. Alemania no puede permitir que la UE se disuelva en naciones desconectados. Por lo tanto, Alemania constantemente faroleará y dará marcha atrás. Todo el drama griego es un paradigma de eso. Era Merkel quien estaba atrapada y, al estar atrapada, era predecible.»

«La cuestión del euro es interesante porque se cruzaba con el sistema bancario. Pero al centrarse en el euro, los inversores no han logrado entender que se trataba y se trata de una cuestión secundaria. La Unión Europea es una institución política y la unidad de Europa es lo primero. Los prestamistas han estado mucho más preocupados por la suerte de sus préstamos que los prestatarios. Y haga el Banco Central Europeo las sombras chinescas que quiera, terminará haciendo lo mínimo que pueda hacer para evitar la suspensión de pagos (default) -pero la evitará. (…)»

martes, 31 de agosto de 2010

DOS COSAS DISTINTAS: CRISIS DEL “ESTADO MODERNO” Y PUTREFACCIÓN DEL ESTADO EN ESPAÑA


INDEFENSOS ANTE LA INDIGNIDAD Y LA RAPIÑA; LEGITIMADOS PARA LA REBELIÓN


Sin duda cabe hablar de la crisis del llamado “Estado moderno” (que hace tiempo dejó de ser “moderno”) con referencia a aspectos y características diversas de ese Estado. Personalmente, considero que el elemento esencial de la crisis es la disparidad o desproporción entre el poder que ese Estado supone y los mecanismos de exigencia de responsabilidad a quienes ejercen el poder. Siendo el poder enorme y creciente, con cada vez mayores posibilidades de influjo inmediato (y en gran medida irreversible), los mecanismos para exigir responsabilidades son pequeños y escasamente efectivos. En pocas palabras: las elecciones periódicas son muy poca cosa como instrumento para impulsar el buen ejercicio del poder y para reaccionar ante un ejercicio desacertado y no digamos abusivo y arbitrario.

Se dirá (es la inmediata respuesta tópica) que así es la democracia y que, cualesquiera que sean sus limitaciones y debilidades, no se ha inventado un sistema mejor (“es el menos malo de los sistemas”). Esta respuesta ha dejado de ser aceptable hace mucho tiempo. Así –abocada al abuso impune- es la democracia actual. Cabría inventar otra mejor, pero los protagonistas del poder, incluso aunque se alternen en el Gobierno, no tienen el menor interés en mejorar sustancialmente el modelo democrático que existe. Pero si la esencia de la democracia reside en la participación, basada en la igual dignidad de los ciudadanos y en su libertad, la lógica ordena imperativamente, desde hace décadas, esfuerzos para corregir nuestra democracia. Lo que sucede en todas partes -nada estoy descubriendo: lo vemos todos- es que los políticos de esta democracia (que no es igual a los políticos demócratas, muy escasos) no quieren mejoras y correcciones. Y los ciudadanos no podemos introducirlas.

De vez en cuando, como ahora en España, la crisis de la antigualla que ha llegado a ser el “Estado moderno” es más visible, casi tangible. La teoría de que la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce mediante representantes libremente elegidos se aleja sideralmente de una realidad en la que el pueblo cuenta cada vez menos, influye cada vez menos y sabe cada vez menos sobre la realidad o verdad política, mientras que el poder, por el contrario, sabe cada vez más de cada uno de nosotros, dispone de más eficaces instrumentos para ocultar y desfigurar la realidad y utiliza medios más potentes para influir casi decisivamente en los ciudadanos, en el pueblo. Nuestros representantes lo son únicamente pro forma, porque, sustancialmente, son piezas de representación del poder. No es de extrañar que los ciudadanos se consideren crecientemente al margen de los mecanismos de esta democracia y que sean sólo profesionales del poder quienes encarnen y sirvan a esos mecanismos. Que la clase política exista como tal, como grupo humano diferenciado, cerrado, casi impermeable a la ciudadanía común, es una consecuencia lógica o natural de la crisis del “Estado moderno”. Un grupo humano monopoliza, aislado y bien separado del pueblo, todas las instituciones de esta democracia e incluso innumerables instituciones no estrictamente políticas, con las que el poder ha penetrado en el ámbito de la sociedad civil, que ha dejado de conformarse por decisiones personales libres. En vez de esforzarse en mejorar lo que se necesita mejorar, la clase política se ha esforzado con éxito en politizarlo todo. La clase política es, en su naturaleza, totalitaria, aunque muchos de sus miembros no se hayan dado cuenta. Esa clase se mantiene y se defiende con el totalitarismo, porque todo lo politiza: la cultura, las profesiones, las Universidades, la vida económica y la Ciencia, incluida la experimental. Sin duda deben existir aún, dentro de la clase política, hombres y mujeres con ideales, pero la clase se ocupa de que sólo sirvan para la retórica, de la que usan y abusan los diversos partidos y las distintas piezas del sistema. Aun así, asistimos con alguna frecuencia al abandono o expulsión de esas personas.

Si la división de poderes se va difuminando y los partidos políticos reinan en ese Estado (el "Estado de Partidos") es porque a la clase política le conviene la máxima concentración (no la dispersión ni la diferenciación) y porque los partidos se han convertido en únicos fabricantes de políticos en régimen de oligopolio con prácticas colusivas. Esos dos elementos se combinan para el fatal resultado de un poder único y sin otros límites que los económicos.

En España está agudamente en crisis el “Estado moderno”. Fallan los mecanismos de responsabilidad y de control incluso ante situaciones de excepcional necesidad, como las que estamos viviendo ahora mismo. La participación del pueblo en la cosa pública está, de hecho, reducida a cero. Pero, acumulada a esa crisis aguda del "Estado moderno", en estrecha conexión con ella pero distinta, se ha producido en España una putrefacción estatal cada día más maloliente. Los ciudadanos comunes vivimos duramente castigados en nuestro olfato personal y en nuestra personal dignidad por una singular descomposición del "Estado moderno” en crisis, que ya no logra vivir discretamente ni intenta actuar con mínima higiene y limpieza al menos de puertas afuera. Estamos, todos y cada uno, salvo excepciones de superlativa insensibilidad, como si viviéramos junto a un vertedero incontrolado o al lado de una fétida fábrica de papel de las antiguas.

Sobre lo que está ocurriendo en el “Reino de España” (un “Estado moderno” en crisis) y sobre la putrefacción añadida por lo que hace y omite el actual “Gobierno de España” se pueden escribir libros, de muy diversos estilos y con distintos enfoques, pero libros que, en sí mismos, serían de mucho interés y de gran importancia. Porque serían la historia pormenorizada de unas décadas (o de unos lustros, años o meses: a elección del escritor) de acelerada y de extrema decadencia intelectual y ética, con innumerables efectos en la educación, las libertades y la seguridad públicas, el Derecho, la economía y la cultura. Una decadencia que, más allá de las grandes cifras y de las valoraciones generales, muchos sienten (sentimos) ya, cada día, en cuerpo y alma.

Si esos libros se fuesen a leer y resultase probable que suscitaran una reacción social, sería un deber apremiante escribirlos, aunque presenten la enorme dificultad de terminarlos sin poder narrar el final, porque la vida sigue, por miserable que sea. Pero, como ya he dejado dicho aquí si no recuerdo mal, una repetida experiencia de libros de contenido “explosivo”, que, aun sin rectificación alguna, no han provocado ninguna “explosión” y ni siquiera un pequeño “incendio” o “escándalo”, desaconsejan (al menos, me lo desaconsejan a mí, que no vivo de escribir) acometer una empresa escrita de gran magnitud.

En cambio, no es posible, con mínima coherencia, callar cuando se ha construido una tribuna para hablar, por modesta que sea, como ésta lo es. Tras apuntar el marco general, he de decir cosas concretas, muy sabidas y ya escritas, pero no silenciables por mí.

En estos últimos días de agosto de 2010, se han amontonado sucesos graves y tristes. Hemos podido presenciar el ultraje a unas mujeres trabajadoras, constituidas en autoridad, llevado a cabo por ciudadanos controlados del vecino Reino de Marruecos. Y el silencio absoluto del “Gobierno de España” ante ese ultraje, seguido de un viaje del Sr. Rubalcaba, superior gubernamental de las directamente ultrajadas, para rendir pleitesía al Sultán de los ofensores violentos, nos ha empapado de vergüenza ante tan viscosa y sucia indignidad. Le han llamado diplomacia a la ausencia de la menor reacción previsible según las reglas diplomáticas que rigen en las Naciones y Estados respetables, porque esas reglas suponen un mínimo, aunque sea formal, de propia estimación.

Poco después -en medio de unos movimientos de reinicio del diálogo con los terroristas domésticos de ETA, movimientos cuando menos despreciables por su oscuridad- hemos asistido al pago de rescate en metálico y a otras concesiones a reconocidos terroristas internacionales, los de Al Qaeda en el Sahel, simultáneamente a nuestro apoyo militar y policial a la acción de la OTAN en Afganistán. La alegría de ver a dos personas en libertad (los “cooperantes”) se ha visto anulada por la suma indignidad y el descrédito de retribuir a terroristas tras meses de inactividad y de negociaciones. No me vale desviar la indignación contra “oenegés” pretendidamente imprudentes e irresponsables, como algunos han hecho. La indignación la merece íntegramente el “Gobierno de España”, que ha perpetrado la suma irresponsabilidad de ceder ante el terror y de rearmarlo.

Casi a la vez, eran asesinados tres españoles a causa de un fallo de seguridad y, sobre todo, por el odio insuperable de uno de ésos que llaman “talibanes”, con improbable exactitud, pero muy probable conexión con Al Qaeda. Fueron acribillados a balazos José María Galera Córdoba, capitán de la Guardia Civil, de 33 años, natural de Albacete; Abraham Leoncio Bravo Picallo, alférez de la Guardia Civil, de 33 años, nacido en A Coruña, y el intérprete Ataollah Taefy Khalili, de 54 años, ciudadano español de origen iraní, residente desde hace más de 30 años en Cuarte, cerca de Zaragoza.

Seguimos en Afganistán mientras lo diga Barack Obama, porque la acción de la OTAN en Afganistán -sujeta a fecha de caducidad dictada por Barack Obama- es necesaria para la seguridad de Occidente. Ya no sabemos, a estas alturas, en qué consiste esa acción: la democratización de Afganistán es (ha sido siempre) una trágica majadería y su pacificación por ejércitos extranjeros, un imposible antropológico en una tierra tribal, multiétnica y endémicamente guerrera desde hace más de mil años. Si lo necesario fuese una presencia militar de control, nos tendrían que explicar de qué y para qué. Pero queda claro que, en estos momentos, lo que quizá sea necesario (no excluyo que lo sea, pero no lo explican) para Afganistán y el mundo occidental, resulta contrario a lo que necesita políticamente Barack Obama en sus “USA”. De manera que ni agradecidos ni pagados. Porque no se le ocurrirá a Moratinos, tan contento él con su disfraz afgano de Rey Gaspar, sugerir a la Sra. Clinton (ni Zapatero osará pedirle a Obama) que, a cambio de nuestro apoyo, le den un toque al Sultán marroquí, aliado de EEUU en el área (como lo somos nosotros, se supone).

En medio de la perplejidad de lo afgano, que viven sufrida, silenciosa y dignamente nuestros militares allí destacados, un detalle del “Gobierno de España” añade el último toque de indigna estulticia: insistir machaconamente, al hablar del triple asesinato de Qala-i-Naw, en la noción de “atentado terrorista”. Este énfasis es necio, porque la pretensión de no hablar de “guerra”, situación bélica o conflicto bélico, etc., es tan evidente como la guerra que realmente existe. Hay que ser tan estultos como rastreros para ponerse a hacer equilibrios nominalistas ente guerra y terrorismo con esos muertos y con los hechos como fueron y como son. Ni un solo español ignora la guerra de Afganistán a causa de esas matizaciones verbales.

La penúltima proeza han sido los evidentes malos tratos de la policía (o, tanto da, permitidos por la policía) del Sultán de Marruecos a activistas españoles pro saharauis. Tienen razón los que se asombran de la extrañeza de esos activistas ante el trato recibido. Pero que fuesen de esperar los golpes y humillaciones no los hace ni un ápice menos injustos y condenables. En este caso, el “Gobierno de España” ha pedido explicaciones, las ha recibido enseguida de los marroquíes, las ha aceptado de inmediato ¡y las ha hecho suyas de cabo a rabo!: ¡españoles, respeten la legalidad de otros países!. En abstracto, el mensaje es inobjetable. Pero en concreto, resulta que si a algún español (o española) le parten la cara en el extranjero por defender una causa que considera justa, pero que las autoridades extranjeras tachan de ilegal, que la víctima no espere del “Gobierno de España” otra cosa que la que ha hecho en el caso: una amonestación a cumplir la legalidad (la marroquí, en este caso). Como si la ilegalidad (según Marruecos) de una protesta justificase y legalizase los golpes y las vejaciones. "No hay pruebas de fuesen policías los causantes de los golpes y moratones", nos dicen (nos lo dicen gentes que, por cierto, casi nunca necesitan pruebas). Pero es indiscutible que poco o nada sucede en territorio bajo control marroquí sin que lo sepa la policía.

A todas estas, ya tenemos de nuevo al “Gobierno de España” sometiéndose al chantaje del nacionalismo. Para prolongarse en el poder, Zapatero hace cualquier cosa: por ejemplo, hablar de “autogobierno” en Euskadi con los adversarios de quien ahora ostenta legítimamente el autogobierno. Más “negociación”, como con los piratas del “Alakrana” y los terroristas de Al Qaeda y de ETA.

Pero a la indignidad añaden, abierta y contemporáneamente, su disposición a aumentar la rapiña: con más multas, con más impuestos (aunque no sepan o no quieran decir cuáles) y con más endeudamiento, que alguna vez tendremos que pagar.

No sabemos los ciudadanos comunes qué podemos hacer, concretamente, ante la presente putrefacción en España del “Estado moderno” en crisis. Se han ocupado de acorralarnos en la indefensión. No es fácil idear modos nuevos de reacción, y de reacción eficaz. Pero, por lo menos, debemos saber que estamos plenamente legitimados para la rebelión, infinitamente más legitimados que ETA, que Al Qaeda, que los piratas somalíes y que la metodología represiva del islamismo moderado. Quizá una fuerte conciencia de esa legitimidad nuestra nos estimule a pensar más que nunca y logremos inventar formas pacíficas, pero eficaces, de la rebelión que necesitamos.

miércoles, 1 de julio de 2009

POLICÍAS USA EN BARAJAS (SPAIN) Y ALGO MÁS SOBRE GUANTÁNAMO

"EE.UU. REVISARÁ EN BARAJAS LOS PAPELES DE QUIENES VAYAN A VIAJAR HASTA ALLÍ"
Texto literal de la noticia, según EFE. La cursiva y negrita es mía.
"Tres oficiales estadounidenses llevan desde la pasada primavera destinados en el aeropuerto de Madrid-Barajas con el fin de colaborar con las autoridades aduaneras españolas en el control de la documentación de los pasajeros que pretenden viajar desde España a su país. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y su colega de la Administración Obama, Janet Napolitano, han firmado esta mañana un acuerdo de cooperación en materia de inmigración que regula el trabajo de estos agentes en territorio español."
"Según explicó Rubalcaba tras la firma del acuerdo, el aeropuerto de Barajas es utilizado "a veces" por ciudadanos de distintos países, sobre todo iraquíes y latinoamericanos, para volar a Estados Unidos y entrar de forma ilegal en ese país. Estos inmigrantes irregulares utilizan documentación supuestamente expedida en Estados Unidos y la labor de los agentes destacados en el aeropuerto madrileño es ayudar a los policías estadounidenses a identificar los documentos y pasaportes que han sido falsificados."
"La presencia de los tres agentes de control de fronteras de la Homeland Security norteamericana en Barajas se podría ampliar a otros aeropuertos desde los que se pueda volar a Estados Unidos, según dijo el ministro del Interior, de la misma forma que ambos países no descartan que policías españoles sean enviados a ese país para realizar la misma tarea." "El acuerdo de hoy busca "dar cobertura" al trabajo de estos agentes y se enmarca, según Rubalcaba, en la "buena cooperación" que los Gobiernos español y estadounidense mantienen. Tanto Rubalcaba como Napolitano se felicitaron por el clima de colaboración existente en la actualidad y confiaron en que éste se amplíe." (...)
Guantánamo
"Preguntados ambos comparecientes por el proceso que se sigue para que algunos de los presos encerrados en Guantánamo puedan residir en España (...), Rubalcaba reiteró la intención del Gobierno de España en colaborar en esta materia, pero dijo que aún hay que encontrar el estatus jurídico que regule la presencia de los ex reos en territorio español, así como dar con las condiciones que permitan compatibilizar esa residencia con la seguridad del conjunto de los ciudadanos españoles." La mayoría de los lectores de esta noticia que participan en "blogs" de las ediciones digitales de periódicos se mostraban indignados. Una minoría, cosmopolita y comprensiva, entendía, por el contrario, que estará muy bien que, efectuados los trámites aduaneros americanos aquí, allí, en USA, puedan ir directamente a recoger las maletas o, al menos no corran el riesgo de ser temporalmente confinados y devueltos a España en el primer avión disponible. Algún lector bloguero se descolgaba con una tajante sentencia: "si no les gusta, que no viajen a los EE.UU." Es un modo bastante rudo de zanjar la cuestión (que se refiere a algo que sucede en España). Con ese método no podríamos ni siquiera debatir el reciente monolingüismo legal catalán, por ejemplo: "a quien no le guste, que no viaje a Cataluña".
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POLICíAS USA EN BARAJAS (SPAIN)
La verdad es que, por mi parte, después de la sorpresa, lo que veo claro es que
1º) Agentes de la Homeland Security USA han estado actuando en España sin "cobertura" durante cierto tiempo;
2º) Esos agentes no constituyen un control aduanero USA "adelantado", si, como se dice en la noticia, están aquí para ayudar a los agentes españoles. Por consiguiente, al llegar al aeropuerto USA ningún viajero se librará del control aduanero USA, porque ese control no se habrá efectuado antes. Se trata de una doble intervención USA. Del mismo modo, es preceptivo cumplimentar ahora la ESTA (Electronic System for Travel Authorization) por internet, pero el resultado positivo de la ESTA no elimina ni disminuye los controles ni en España ni en USA. Más aún: aparte de renunciar a ciertos derechos, expresamente se dice que cumplimentar esa aplicación informática (en website, aclaran, que no pertenece al Gobierno USA) no garantiza la entrada en los EE.UU.
Muchos lectores de la noticia se preguntan también si habrá reciprocidad. La verdad es que, consideraciones políticas aparte, la reciprocidad parece altísimamente improbable. Dada la justificación oficial de la intervención de fuerzas de seguridad USA en España (falsificaciones en USA de documentación, difíciles de detectar para nosotros solos), no es de esperar ninguna intervención de funcionarios españoles en USA. Si aquí falsificásemos especialmente bien documentos que interesasen al Gobierno USA, me parece a mí que ese Gobierno se conformaría, razonablemente, con enviar a España a unos cuantos de sus policías para enterarse de las singularidades de esas falsificaciones.
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GUANTÁNAMO
Adicionalmente, en cuanto al asunto de Guantánamo, nos enteramos de que los ex-presos (más bien futuros ex-presos) que tan bien dispuesto está a acoger nuestro Gobierno, no deben ser personas libres de toda sospecha. De lo contrario, no nos tendría que preocupar (pero nos preocupa, por lo que dice el Ministro español) la seguridad de los ciudadanos españoles. Pero si debemos preocuparnos, es porque no se trata de personas completamente inofensivas. Entonces, tendríamos que situarnos en la hipótesis de que acogerlas no sería sólo permitir que entrasen y permaneciesen legalmente en España. (v., abajo, la "entrada" de 19 de junio de 2009: sus interrogantes principales se mantienen). ¿Tendríamos que acoger a esos ex-presos y tenerlos siempre a la vista o incluso a buen recaudo?
He encontrado a alguien que no entiende por qué USA no ha resuelto ya el problema de los presos de Guantánamo (que deben ser ex-presos) por el simple procedimiento de que despertasen un día y se encontrasen sin grilletes, solos y abiertas todas las puertas de su cárcel y de la base. Deben ser escrúpulos jurídicos, pero tampoco lo sé a ciencia cierta.