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sábado, 28 de septiembre de 2013

NO NOS ENGAÑEMOS: NO HAY REBROTE ECONÓMICO, SINO UNA DISCRETA CONTINUIDAD DE LA ORGÍA FINANCIERA


LA CRISIS ECONÓMICA GLOBAL NO SE RESUELVE, TRAS UN GRAN SUSTO, PERSISTIENDO EN LO QUE LA CAUSÓ

EL CÍRCULO INFERNAL DEL ENDEUDAMIENTO


Parece que se respiran aires optimistas en España respecto de nuestra economía. No le cedo a nadie el primer puesto del ranking en el deseo de ser optimista. Y tampoco me gusta, sino que la aborrezco -lo he dicho aquí muchas veces-, esa suerte de perpetua tristeza e incesante dolor por una presunta España irredenta e irredimible, con un supuesto destino inexorable de fracaso total. Los más o menos prosaicos o líricos vates del fatalismo de lo español, además de ignorar o despreciar muchos e importantes logros, muchos e importantes hechos y cualidades, insistiendo siempre en los defectos hispánicos (que muchas veces no son tales, sino casi siempre universales, propios de la condición humana), no aportan nada positivo y hacen un daño tremendo al país y a cada uno de nosotros. La estética de esta fatalidad de lo hispano parece tener un intenso atractivo enfermizo y un buen número de adeptos que, aunque no lo sepan, obran como si un incansable denostar de lo propio les proporcionase tono y categoría intelectuales. A mí no me gustan ese tono y esa categoría y su correspondiente intelectualidad. Estos aguafiestas no suelen pasar hambre ni padecer necesidades vitales insatisfechas. Tienen recursos para dedicarse casi full time a su inútil y descorazonadora denuncia de nuestros males presuntamente incurables. Si son eruditos, lo son a la violeta, lo que ya debiera ser una clave para desconfiar enteramente de ellos.

Digo esto para dejar claro que, no sólo no pertenezco a esa intelectualidad agorera, sino que sigo teniendo una gran confianza en la inmensa mayoría de las personas que forman España, en su inteligencia y en su capacidad de esfuerzo y sacrificio. Y sigo afirmando que España posee un enorme y muy valioso capital (v., post en este mismo blog, post del viernes, 23 de septiembre de 2011, titulado ESPAÑA ESTÁ MUY BIEN: UN PAÍS EXCEPCIONALMENTE CAPITALIZADO y subtitulado SOMOS LOS ESPAÑOLES (CASI TODOS) LOS QUE ESTAMOS MAL. Es verdad que, pese a una política (?) con bastantes más sombras que luces, hay novedades positivas en la economía real española: el aumento de las exportaciones o el incremento de los ingresos por turismo, por ejemplo. Ya dije también aquí, hace mucho tiempo, que debía hacerse más énfasis en el turismo, que no se basa sólo (aunque se trate de activos difíciles de batir, seamos conscientes de ello) en el clima y los kilómetros de costas y playas.

Me permito recordar lo que decía en ese post hace más de año y medio:

«Como quiera que haya sido, tenemos trenes super-veloces para ir a de Madrid a Toledo, a Valladolid, a Sevilla y a Barcelona y, enseguida, a más sitios en distintas direcciones. Ya no vamos supervelozmente a Cuenca porque no queremos. Tenemos muchas autopistas y aún más autovías en un estado muy decente. A Toledo, por ejemplo, se puede llegar por tres distintas rutas automovilísticas de doble sentido, además del AVE. Tenemos buenos aeropuertos con notable tráfico y, además, cierto número de aeropuertos ultra modernos de reserva, por si acaso, por si a alguien, particular, institucional o empresarial, se le ocurre, en algún momento, volar a lugares como Ciudad Real o Castellón (…) Tenemos parques eólicos y huertos solares como casi nadie. Tenemos el Prado, el Thyssen y el Reina Sofía en Madrid, la segunda ciudad con más árboles de todo el planeta Tierra. Tenemos (perdón, señores soberanistas) la Sagrada Familia y otras joyas en Barcelona. Tenemos mucha historia y mucho arte del que gozar. Tenemos muchas ciudades bien cuidadas. Tenemos una excelente industria hotelera. Tenemos miles de kilómetros de playas. Tenemos un clima fabuloso. Y dos archipiélagos de ensueño. Y, por si fuera poco, somos, si queremos -y queremos, de ordinario-, gente acogedora, con buen humor y -esto es de gran importancia- de los que más veces se duchan al día y a la semana en el llamado mundo civilizado. Por supuesto, también tenemos buenos vinos y notables licores. Y hay cerveza potable.»

Y añadía, medio en broma medio en serio (es decir, bastante en serio):

«Pero es que, además, ha aparecido hace pocos días una buena noticia sobre España que “los mercados” debieran considerar definitiva, re-definitiva, para restaurar y tener por consolidada durante varias décadas su confianza en la denominada marca España: somos el país del mundo universo que menos gasta en “comida-basura” (v. http://www.abc.es/20110919/sociedad/abci-estudio-comida-rapida-201109191344.html). Los estadounidenses llaman a la “comida basura” “fast food”, con absoluto error, como tantos otros propios del american exceptionalism, que les sirve de constante excusa para su aislacionismo (digamos eso así, piadosamente, para señalar que millones de estadounidenses no han mirado nunca un mapamundi y muchos de sus dirigentes sólo ven el mundo desde sus satélites). “Fast food” significa, como es sabido, comida rápida y hace siglos que nosotros inventamos los bocadillos o “bocatas”, los “montaditos”, las “tapas” y los “pinchos” y comemos rápidamente, cuando queremos, pero sin embasurarnos por dentro.”»

«Si tenemos lo que tenemos y somos como somos (con grandes virtudes especiales junto a grandes defectos generales) y, además, comemos como nadie, la persistencia de la desconfianza en España sólo podría ser fruto de una manía atrabiliaria y de un sectarismo irracional. Y, como casi todo el mundo sabe, “los mercados” calculan fríamente con elementos reales, sin dejarse llevar de simpatías o antipatías. Así que tienen que caer en la cuenta, más pronto que tarde, de que aquí en España hay mucho capital -un capital excepcional- y gente muy valiosa.  La “fuerza de trabajo” española ya se lució en Alemania en la segunda mitad del siglo XX, la del “milagro alemán”.»

Algunas cosas más, completamente en serio, podría añadir en favor de España y de muchos españoles. Pero me parece innecesario para mi propósito de hoy. Lo que aquí quiero transmitir –sin la menor pretensión de originalidad: hay otros muchos que lo han dicho y lo dicen- son dos ideas que corresponden con dos realidades. La primera es la confirmación de algo que vi venir y adelanté aquí hace algo más de un año, en un post del domingo, 15 de julio de 2012, titulado EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I) y subtitulado “NO HABÍA MÁS REMEDIO”, PERO EL REMEDIO NO REMEDIA (actualizado a 17 de julio de 2012), a saber: que “los mercados”, que sabían y saben lo que se hacen, han visto claro que ya no es la hora de estrangular más a España y a los españoles, sino la hora de comprar.  Conforme a lo explicado en julio de 2012:

«Lo que están haciendo es imponer condiciones de asfixia, para situarse a los mandos de este país y comprar (o permitir a otros comprar) a precio de ganga los muy buenos activos de una España previamente arruinada, pero con mano de obra cualificada, que se avendrá a trabajar por remuneraciones nada parecidas a las de la zona norte y centro de Europa y ni siquiera a las habituales aquí hasta hace poco, sino similares a las de los países del Este europeo o a los de la cuenca desregulada del sudeste asiático

En julio de 2012, escribía esa frase y otras complementarias en nuestra defensa y para alertar a quienes fuese necesario.  Tengo la impresión de que sirvió de poco, aunque quizá no hayamos sido tan asfixiados (máximamente asfixiados) como era de temer y no me duelen prendas por repetir que fue un histórico acierto de Rajoy resistir la brutal doble presión (de fuera y, aún peor, de dentro) para que España misma pidiera el rescate (que nos hubiese aniquilado). Pero, con todo, grandes porciones de España están ahora vendiéndose a buen precio. El tan repetido y celebrado “¡Viva España!” de Morgan Stanley –acertado o erróneo- fue un indicador público de las ventas a buen precio. Que “los mercados” hayan aflojado la presión de un modo llamativo -con la prima de riesgo ya mejor que la de Italia (!)- es, sin duda, mucho mejor que su contrario. Y lo mismo vale  para los pequeños frenos en el aumento del desempleo. Que unos cuantos personajes internacionales afirmen públicamente una mejoría de la situación económica de España es también mucho mejor que andar todos los días en titulares negativos y en informes con las peores predicciones. Pero, con todo eso, los mejores activos de España están en venta. Lean el texto de Carlos Sánchez en elconfidencial.com, de 26 de septiembre de 2013, del que dejo enlace: http://www.elconfidencial.com/economia/2013-09-26/casi-el-40-de-la-industria-espanola-esta-ya-en-manos-de-empresas-extranjeras_32567/. Algunos presuntos neoliberales no le conceden ninguna importancia a estas compraventas. Disputas ideológicas al margen, que las cosas cambien de nuestras manos a las ajenas tiene una importancia indiscutible mientras subsistan las Naciones y los Estados. Y se diría que esa subsistencia va para muy largo.

Esta realidad de la compra de España no configura un horizonte de esplendorosa luminosidad en ningún aspecto. Al revés: el horizonte es tenebroso. Ahora no puedo extenderme en estas afirmaciones. Pero si la compra y venta de España no se frena, el optimismo sería bastante estúpido.

La segunda idea y realidad es que la crisis económica global no sólo subsiste, sino que, mientras vivimos en esta especie de pausa general del pánico, como si hubiese un acuerdo tácito en darnos todos un respiro, abandonando la publicidad de las muy fundadas preocupaciones sobre el futuro global, siguen actuando las mismas fuerzas con los mismos mecanismos responsables de aquella crisis. O, con menos palabras, la crisis económica no hace sino empeorar, en España también, pero sobre todo allí donde debieran apreciarse trabajos para enmendar de raíz el inmenso globo del dinero ficticio y del endeudamiento colosal e inabordable. Ríanse un poco con este video que muestra el imposible pago de la deuda europea, aunque lo que dicen podría aplicarse a la de los EE.UU: http://www.youtube.com/watch?v=I5QwKEwo4Bc (aconsejo a quienes no dominen mucho el inglés activar los subtítulos, pero también pueden leer todo el trepidante diálogo del “concurso” en http://www.ritholtz.com/blog/2010/05/congratulations-youve-only-lost-1m/9)

En el mismo post del 15-17 de julio de 2012 decía:

«Y se ha acabado el gran engaño de Wall Street, inventado y lanzado con el inapreciable apoyo de la City londinense y de esa Gran Bretaña, que, astutamente, se ha mantenido fuera de la eurozona: “Europa nos estropea la economía mundial”. Mentira. Europa no anda bien, pero no es Europa el principal problema para la economía mundial, como ha repetido mendazmente Mr. Obama, flanqueado por los gurús de la ingeniería financiera. El principal problema del gigantesco problema de la megacrisis mundial -así lo ven ya “los mercados”- es la crisis de los EE.UU. Los datos macroeconómicos y los microeconómicos son concluyentes, por muchos enjuagues que se le ocurran a la Reserva Federal, dirigida por Mr. Bernanke. ¿Han visto lo del “twist”, o sea el retorcimiento, el tornado y el disloque de caderas?: las deudas a corto (plazo) las “reestructuro” y las coloco a largo. ¡Es muy bueno eso del twist de la reestructuración! ¡Pero qué listos son!»

Aclaro que cuando hablaba de haberse acabado el gran engaño sólo quería decir que los artistas de la ingeniería financiera y sus jefes ya no engañaban a una minoría de considerable tamaño. Lamentabilísimamente, el gran engaño persiste para la inmensa mayoría, porque ha generado un poder con el que ni siquiera quiere competir -al contrario, ha claudicado vergonzosamente, si alguna vez sus promesas electorales fueron sinceras- alguien tan poderoso como el Presidente de los EE.UU. de América, Mr. Barack Obama.

EL CÍRCULO INFERNAL DEL ENDEUDAMIENTO

De nuevo los EE.UU. se acercan al límite de su deuda y al borde de la suspensión de pagos. Y Mr. Ben Bernanke, a la estela de aquel nefando agente del capitalismo salvaje que fue Mr. Alan Greenspan, continúa lanzando al mundo dinero sin respaldo alguno, ni de oro y plata, ni de solo oro ni de economía real. Lean, al menos en diagonal, el espeluznante análisis de Antonio España, el 25 de septiembre de 2013, casi contemporáneo al antes citado de Carlos Sánchez: http://blogs.elconfidencial.com/economia/monetae-mutatione/2013-09-25/qe-n-la-madre-de-todas-las-burbujas_32103/. Adicionalmente, es de mucho interés también lo que en la misma fecha de este post afirma Daniel Lacalle, en El precipicio fiscal americano… y por qué esta vez es importante (http://blogs.elconfidencial.com/economia/lleno-de-energia/2013-09-28/el-precipicio-fiscal-americano-y-por-que-esta-vez-es-importante_33759/). [ACTUALIZACIÓN: los EE.UU. ya han caído en el precipicio fiscal. Probablemente saldrán de él, pero no pueden seguir, una y otra vez, con meros parches y la misma política financiera y monetaria. El cántaro, de tanto ir a la fuente, acabará por romperse.]

La gravedad de esta persistencia en una política que únicamente interesa a la muy pequeña elite de la riqueza es negada con una pertinacia suicida por los dirigentes políticos, entre los cuales no parece haber ni siquiera uno (hombre o mujer) que se parezca a eso que llamábamos un estadista.

La Gran Burbuja, que empobrece a millones y enriquece a muy pocos, sigue inflándose. Y nadie ha dejado de reconocer que el día en que estalle, la catástrofe no tendrá precedente comparable. Que apenas se hable hoy de este asunto central de la crisis y que ahora se guarde silencio sobre la necesidad de regular la economía financiera, de disciplinar la acción de la banca y, sobre todo, de adecuar el dinero a alguna realidad mínimamente mensurable, es para echarse a temblar.

Por cierto: tampoco es buen síntoma, de nuestras tejas para abajo, que España siga endeudándose, aunque Morgan Stanley recomiende con entusiasmo comprar nuestros bonos del Tesoro. Estamos demasiado cerca de que el endeudamiento supere el 100% del PIB.

sábado, 7 de septiembre de 2013

EL MODÉLICO ANTI-MODELO DE LA “CORRECCIÓN USA”


UN NOBEL DE LA PAZ, PALADÍN DE BOMBARDEOS HOMICIDAS

Por si la autolisis del establisment mundial (España incluida) (v. post de 23 de enero y 3 de febrero de 2013 en este mismo blog) no estuviese más que clara, por si se abrigase alguna duda, tenemos un Nobel de la Paz  —distinción archi-sorprendente en su momento — que lidera una acción bélica. Por supuesto, la acción bélica que propugna Barack Obama se justifica, nos dicen, porque se va a dirigir contra un país, Siria, en el que se han usado armas químicas y las ha usado el gobierno. Tienen pruebas sobre estos hechos pretendidamente justificativos de la guerra: los dirigentes USA han dicho que tienen pruebas, sin mostrarlas, porque eso iría contra la seguridad nacional (¡santas palabras: no se digan más!). Y se han sucedido afirmaciones en el mismo sentido de dirigentes franceses y británicos, que tampoco han mostrado nada, porque eso, las cosas concretas, pertenecen a lo que ahora llaman, con uno de los muchos trucos eufemísticos, “inteligencia” (antes, espionaje).

No me voy a entretener en la cuestión de las pruebas con el recordatorio de las armas de destrucción masiva que Irak-Sadam Hussein con toda seguridad poseía, mentira (no error craso de la “inteligencia”) hoy universalmente reconocida. Pasaré a examinar otro aspecto de la nueva iniciativa del gobierno USA: la decisión de limitarse a un bombardeo, sin invasión terrestre: “sólo vamos a lanzar bombas; no vamos a arriesgar la vida de ninguno de nuestros muchachos”, precisan. “Y tampoco bombardearemos mucho tiempo: será una acción limitada”, nos tranquilizan.

Yo no me tranquilizo nada y escribo este post, sin pretensión de originalidad alguna, porque estamos ante unos hechos reales  —los propósitos bélicos de Obama & partners, dentro y fuera de USA — y ante un probable acontecimiento, el bombardeo, que no consienten el silencio.

Supongamos que existen las pruebas del uso de armas químicas y del uso precisamente por el ejército gubernamental sirio. Y además de suponer lo no probado, prescindamos de otros muchos factores. Prescindamos, como Obama & partners prescinden, del Derecho Internacional, que  —ya ha sido expuesto en varios lugares estos días — no legitimaría en absoluto el bombardeo de Siria. Prescindamos, por tanto, de la ONU y de su Consejo de Seguridad. Prescindamos de que los adversarios interiores de Al Assad en esa guerra civil (con 100.000 muertos ya) no son precisamente unos acreditados defensores de los derechos humanos, sino responsables de numerosos asesinatos de civiles sirios. Prescindamos de los riesgos de extensión de la guerra que entraña el que Irán sea firme aliado de Siria. Prescindamos de las reiteradas advertencias de Rusia, con su importante base naval en la costa siria (se diría que Putin y Obama han debido llegar a algún acuerdo secreto, porque, de lo contrario, el riesgo de una nueva guerra mundial sería gravísimo y hasta un botarate teledirigido como Obama lo evitaría, digo yo, quizás con excesiva ingenuidad).

Una vez que hemos prescindido de tantas cosas, viene la pregunta clave: ¿puede Obama o cualquier partidario de los bombardeos a Siria, garantizar que las bombas no matarán cientos o miles de sirios sin responsabilidad alguna en el uso de armas químicas? (cuando, por cierto, Obama & Co. aún no saben los objetivos y no podrán saberlos con mediana certeza). Me parece que la respuesta negativa es la única posible. Con toda seguridad, las bombas de Obama & partners matarán a cientos o miles de sirios inocentes y destruirán sus hogares y centros de trabajo. Para quien aún conserve un resto de razón y un ápice de consideración por la dignidad de las personas, es un resultado abominable que, por unos muertos por algún tipo de gas, mueran cientos o miles de personas mediante bombas (por cierto: muchas de ellas son armas químicas, como lo eran los exfoliantes utilizados en la guerra de Vietnam). Si Al Assad ha cometido un “crimen contra la humanidad”, ¿justifica eso que Obama & partners cometan lo que sería otro “crimen contra la humanidad”?. Claro está que la pregunta es retórica. Y claro está también que, si el uso no de las armas químicas no puede quedar sin respuesta, mantra de casi todos en estos días, los bombardeos sobre Siria distan mucho de ser la única respuesta, como quieren presentarla.

El Papa Francisco ahora, como antes Juan Pablo II respecto de Irak y otros conflictos, lidera una clara oposición a la guerra que Obama & partners propugnan contra Siria. Me parece que, además de los valores indiscutibles en que estos Papas se apoyan, debió y debe ahora ser digno de atenta consideración que siempre han dispuesto de información sobre el terreno sumamente fiable. Que la Historia haya dado toda la razón recientemente a Juan Pablo II resulta hoy un elemento de juicio que no podría desdeñarse por personas razonables, aunque no crean en Dios.

Mas, por si lo anterior sobre Siria fuese una pequeñez, los dirigentes políticos y económicos USA, que, ciertamente, no son ninguna multitud, sino un pequeño grupo de políticos (demócratas y republicanos) y financieros, exhiben un historial reciente tan abrumador como el absoluto y cósmico desmadre del llamado “sistema financiero” y su incontrolable monstruo del dinero ficticio, las hazañas bélicas de Irak y Afganistán (si alguien puede imaginar un propósito más absurdo que instaurar la democracia en Afganistán, que nos lo cuente, por favor), la “Patriot Act” que permite suprimir y suspender derechos elementales, el gulag de Guantánamo y algo más, de suma importancia, aunque no tan noticioso, como es la exportación, a golpe de presión mediática y de dólares, de sus sistemas  —llamémosles así, piadosamente — de educación y de Justicia. El primero sólo funciona en dos docenas de Universidades (de entre miles, públicas y privadas) y el segundo, la Justicia, no funciona en absoluto en lo penal y, en todo lo demás, resulta inaccesible para el ordinary people. Del Derecho (?) penal USA nos quedamos con la dureza de sus castigos a ciertos delincuentes de cuello blanco, pero pasamos por alto innumerables atrocidades sancionadoras (y no hablo sólo la pena de muerte).

Por añadidura, en estos meses pasados hemos tenido abrumadoras pruebas  —pruebas de verdad — de lo que ya sabíamos: un masivo espionaje de los EE.UU. a todo lo que han considerado de interés para su “inteligencia” (NSA, CIA, etc.), un espionaje que no ha respetado ni siquiera a las más altas instituciones de países presuntamente soberanos. Un tal Mr. Snowden, sin duda desleal, ha pasado a ser la bestia negra del establishment, sin que lo que Snowden ha probado haya merecido la mitad siquiera de la publicidad y los comentarios dedicados al empleado de Booz Allen Hamilton, una empresa subcontratista de la NSA (National Security Agency). Para más inri, la NSA contó y supongo que sigue contando con la colaboración de Google, Yahoo, etc., así que todos sabemos ya que, a cambio de importantes prestaciones (como la de albergar este blog y miles similares), cada paso que damos en internet queda registrado en alguna parte que ignoramos y, probablemente, para utilidad de la “inteligencia” USA. Así se explica que en algún paraje de Utah, se estén construyendo nuevas instalaciones de la NSA, que consumirán más energía eléctrica que la misma capital de ese Estado, Salt Lake City.

(Entre paréntesis, el Nobel de la Paz, Barack Obama, prometió cerrar Guantánamo y meter en cintura a los lobbies del Congreso y a Wall Street. Nada de eso ha cumplido. Guantánamo sigue abierto y la simbiosis político-financiera se ha robustecido, mientras el endeudamiento USA les acerca de nuevo a la suspensión de pagos y amenaza al dólar como moneda de referencia y mientras en los EE.UU. la pobreza crece y las desigualdades antes enormes empiezan ahora a resultar abismales. El panorama del Detroit decadente es un símbolo escalofriante del indisimulable fracaso político y social en los USA de los valores humanos más elementales, precisamente los que buscaron garantizar los founding fathers de la gran nación norteamericana)

Todo lo que vemos ahora en los EE.UU. tiene largas y profundas raíces. Por poner sólo dos ejemplos, ya el Presidente Einsenhower, un militar de brillantísima carrera, al despedirse de su cargo en 1961, se refirió con suma preocupación al “complejo militar-industrial” de los EE.UU (http://www.youtube.com/watch?v=T-xEcChFC6I). Y John Kenneth Galbraight diseccionó “El nuevo Estado industrial” en 1967, señalando cómo la “tecnoestructura” creada distorsionaba, con el creciente poder del Estado, las leyes clásicas del mercado. En cuanto a la estructura y funciones del sistema bancario de la Reserva Federal (FED), han sido y son constantemente cuestionadas, pero nadie logra siquiera establecer la más elemental auditoría sobre lo que hace y no hace esa extrañísima institución, entre lo público y lo privado, pero, en todo caso, tan tremendamente opaca como poderosa.

Por si fuera poco, suceden en los EE.UU. acontecimientos de extrema gravedad y trascendencia, que no son satisfactoriamente explicados, por decirlo muy delicadamente. Me limitaré a dos de ellos. El asesinato del Presidente J.F. Kennedy en Dallas, Texas, el 21 de noviembre de 1963, se atribuyó por la oficial Comisión Warren, en 1964, a la acción solitaria de un solo tirador, Lee Harvey Oswald, que disparó desde detrás de la comitiva presidencial. Pero en 1979, un Comité oficial del Congreso de los E.E.U.U. concluyó que probablemente se había producido un cuarto disparo (frontal) por un segundo tirador, con lo que se estaría ante una conspiración, como en 2003 creía un 70% de los estadounidenses según una encuesta de la ABC News (el disparo frontal, por cierto, es perfectamente apreciable por cualquiera que vea el famoso video). En cuanto a los sorprendentes y letales ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono, son numerosos y de suma importancia los interrogantes sin buena respuesta que suscita la versión oficial. Sin apuntarme a ninguna de las teorías conspirativas, veo que las verdades oficiales distan mucho de ser convincentes, tanto en el caso de Kennedy como en el del 11-S, acontecimiento que justificó tantas acciones posteriores. No es de extrañar que en los EE.UU. crezcan, sobre todo mediante internet, infinidad de resistencias al propio establishment USA, en un clima de creciente desconfianza radical en sus gobernantes. Muchos rechazan de plano todas las teorías conspirativas, con el fácil expediente de denominarlas conspiranoicas. Sin duda hay ingredientes paranoicos en muchas de las teorías, pero los hechos inexplicados persisten y las muy probables mentiras y ocultamientos de las verdades oficiales no son más disculpables que las teorías conspirativas o conspiranoicas.

Concluyo. En los EE.U. de América ha habido y todavía hay grandes hombres y mujeres. Se han manifestado y aún se manifiestan cualidades de todo tipo, también morales, con el resultado de acciones admirables y dignas de duradera gratitud. Pero, nacidos de Europa, los EE.UU. albergan hoy, en sus esferas dirigentes, una terrible traición práctica a los valores propios de la civilización europea occidental. No digo que Europa goce ahora de una decente salud axiológica y ética. Al contrario: padece, más bien, una anemia severa de principios, valores y virtudes. Lo que pretendo transmitir en este post es que uno de los más claros síntomas de la actual debilidad decadente de Europa (incluida España), es, precisamente, que, en lugar de inspirarnos en nuestras propias raíces, tomemos o continuemos tomando como modelo en casi todo el anti-modelo USA, su corrección social, política, económica y jurídica.

NO al bombardeo de Siria. Y NO al seguidismo estúpido y suicida del “modelo USA”,  hoy ya, lamentablemente, un anti-modelo.

sábado, 9 de junio de 2012

LA FATAL FUSIÓN DE DINERO Y POLÍTICA = “RESCATE” VIGILADO, AUNQUE SEA “SOFT”



ESTO NO ES EL FINAL: DEBIERA SER EL COMIENZO DE ALGO MUY DISTINTO
(9 de junio de 2012, 20.15 horas)


Que España, en conjunto, no sea rescatada, sino sólo la banca española, sería la parte “buena” e incluso muy buena de la noticia. Significa que el Gobierno ha logrado lo que durante semanas se ha estado considerando imposible: que se ayude a la banca española (la que lo necesite) sin intervenir España, como en los casos de Grecia, Irlanda o Portugal. Es imposible negar que, confirmado lo que se perfilaba como seguro al comenzar a escribir este post, el Gobierno Rajoy ha logrado un éxito importante, porque, aunque este rescate soft les interesase a todos, Alemania incluída, España no ha sido intervenida. Éste es un hecho indiscutible y si no tenemos intervención es, lo están diciendo todos, porque algunas reformas se han hecho (aunque no todas, ni todas bien). Y es de grandísima importancia que se explique este “rescate” blando o soft al mayor número posible de españoles, siempre que se explique con toda objetividad, para informar en serio y no, en absoluto, para colgarse una medalla. (Pueden ver la declaración del Eurogrupo en español ihttp://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/09/economia/1339273087.html o el Statement en inglés, que es el texto original y oficial, en una de las páginas de este blog).

Lamentablemente, hemos comenzado con una rueda de prensa del Sr. Rajoy, que, aunque haya aclarado algunas cosas elementales, ha carecido de humildad en el tono y de verdad (que es lo mismo) en el fondo, lo que, valoraciones éticas y estéticas aparte, ha sido otro gran error político (y lleva demasiados, "no forzados", como dicen en el tenis) [INCISO: ¿no se da cuenta el Sr. Rajoy de que las cosas positivas o menos negativas que ocurren o que se logran no se deben necesariamente a su talento, a su prestigio y a su esfuerzo: así lo tendría que apreciar sin necesidad de otro ejercicio que un breve repaso de sus contradicciones de los últimos días, de las últimas semanas, de los meses pasados desde que preside el Gobierno de España sobre todo y ante todo por el terrible demérito ajeno?]

Ante este “rescate” soft, el Gobierno de España -empezando por su Presidente, el Sr. Rajoy, que no reconoce ningún error, ni siquiera los suyos personalísimos, que no son pequeños- tampoco está para andarse con autocomplacencias. Además de que las reformas las aguantan los españoles más aún que el Gobierno, éste ha tenido que solicitar un "rescate blando" cuando no quería, antes de que los auditores Wyman y Berger hayan establecido qué pasa con la banca española y cuál es la cifra necesaria.  Ha tenido que pedirlo y aceptar este “rescate” soft el 9 de junio de 2012 en vez de a partir del 21 de junio. Y, sin duda, habrá que afrontar consecuencias: las habrá positivas, pero no serán todas agradables, porque el Estado se endeuda (más aún) si la banca no responde bien y ya sabemos que el Estado no es nadie en particular y somos todos en general. El dinero -esto es lo más importante- no se presta ni se entrega a la banca española, sino al FROB como agente del Gobierno español y éste se hace responsable. Vean, en una de las páginas de este blog, el texto completo del "rescate" en los términos del Eurogrupo, que son los que valen. Pero -hay que añadirlo, en vista de que las opiniones políticas y económicas están mermando mucho la objetividad- bastantes, en Europa y fuera de ella (e incluso en España), querían la intervención de España y no la han logrado. Esto es tan cierto como lo anterior.

En la semana pasada, se producía un pulso Gobierno/Rajoy con UE/Merkel, por decirlo de alguna forma. El viernes y el sábado pasados, con un mayor silencio de la UE, el protagonismo público corrió a cargo de Reuters, FMI y Obama, obviamente no sin conexión con la Comisión Europea. Si vuelvo al símil del ring de boxeo, que utilicé en el post anterior, esto del “rescate blando” de nuestro sistema bancario puede ser visto como combate nulo o, más exactamente, como una derrota de España/Rajoy por puntos, pero no por K.O.

En todo caso, el “rescate”, aunque sea “blando” (es decir, para entendernos, insisto, no como el de Grecia, Irlanda o Portugal), señala definitivamente al sistema financiero español (o, mejor, a la realidad de ese sistema) como la almendra de nuestra crisis dentro de la economía mundial. Así, se comienza a poner fin al desastre por donde empezó: por bancos y cajas. Como en todo el mundo. Los efectos de la grandiosa burbuja inmobiliaria en nuestras cajas y bancos, impulsada decisivamente por el sistema financiero de los EE.UU., con sus hipotecas subprime, sus “ninjas”, etc. son, a fin de cuentas, la debilidad económica española que determina el rescate. Como  se lee en el Romance de la muerte del Rey Don Rodrigo, se castiga a España “por do más pecado había” (y, como suele ocurrir, pagan justos por pecadores).

Pero no han sido sólo bancos y cajas de ahorros los pecadores. La “clase política” -en la que están tirios y troyanos, pero más que nadie ZP/PSOE & friends- ha jugado un papel decisivo, de coautores. El Banco de España (BDE), puesto en las manos partidistas del Sr. Fernández Ordóñez, continuó desoyendo los informes de sus propios inspectores acerca de la excesiva implicación financiera con la construcción (no tanto, aunque también, con los compradores de viviendas a base de crédito hipotecario, como con constructores o promotores inmobiliarios). Fue la “clase política” -tirios y troyanos- la que corrompió muchas cajas de ahorros y propició que financiasen barbaridades. Y fue “clase política” entera la que impulsó, seguramente con la complicidad de agentes económicos, no el desmantelamiento de las cajas corruptas, sino su fusión y conversión en bancos. Esto se hizo contra dos evidencias: la primera, que las cajas, en sí mismas, no eran un mal invento, sino uno buenísimo para el crédito de millones de ciudadanos y por sus fines sociales en lugar del dividendo; la segunda, que de la suma de tres (o seis) cosas malas no puede resultar una buena. Ni los políticos, ni los financieros que vieron algún negocio en ese pésimo tratamiento de las cajas, hacieron caso de esas evidencias. Añadan a esa situación, como catalizador, el pésimo manejo, en fondo y forma, del caso Bankia y la sospecha de que la sobreexposición “al ladrillo” es mayor de lo que parece y empezamos a tener descrito, a grandes rasgos, el panorama que hoy determina el “rescate”. Falta sólo añadir el fracaso de los reguladores, porque no ha sido sólo el BDE, quien ha fallado. También la Comisión Nacional del Mercado de Valores (que, p. ej., no vió problemas en la salida a bolsa de BANKIA) y, aunque en otra medida, hasta los vigilantes de la competencia. Por último, un papel no despreciable ha jugado también la misma UE, una vez reconocida la crisis: ¿o acaso debemos olvidarnos por completo de los “test de estrés” bancario, organizados y avalados por la UE, a que se sometieron las entidades financieras españolas? El Banco Central Europeo (BCE) no está exento de alguna culpa, por más que las cajas de ahorros no fuesen sometidas a esos “test”.

En todas partes cuecen habas, me reafirmo. La implicación de los grandes agentes económicos con la clase política no es cosa solamente española. En el origen histórico de este desastre mundial, en los EE.UU., ha sido y es igualmente decisivo el papel desempeñado por la Casa Blanca, el Capitolio, la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED). No lo digo yo: era la conmixtión o la simbiosis de Capitolio, White House y Wall Street lo que, en su campaña electoral, Obama prometió liquidar y no ha liquidado, sino continuado (como Guantánamo). Ocurre, eso sí, que aquí, en España, la simbiosis ha sido y es muy grosera y ha habido abundancia de analfabetos económicos manejando dinero y tomando decisiones. En los EE.UU., en cambio, muchos agentes económicos y muchos buenos cerebros han intervenido y siguen interviniendo (via “lobbys”, fundaciones, introducción directa en ámbitos de poder, etc.) para que el complejo político-financiero (en gran medida corrupto) no llegue a desmadrarse en ningún sentido (aunque aun así, ha habido grandes y notorios desmanes). Aquí esos agentes no han existido ni existen con la misma fuerza y capacidad de influencia, porque fundaciones, servicios de estudios, etc., además de no contar con los inmensos recursos de sus analogados norteamericanos, no tienen una relación tan estrecha y fuerte con quienes deciden como en los EE.UU.

No hace muchas horas, un amigo extranjero, que ha vivivo muchas crisis en otros países y conoce muy bien España, me hacía notar su asombro al estar comprobando en estos días cómo muchos empresarios (llamésmosles así) españoles siguen aún en la idea de que nuestra crisis, con ser muy grave (incomparable con otras anteriores), era o es un paréntesis. Toda su preocupación es cuándo terminará, para cerrar el paréntesis y, por supuesto, seguir de inmediato más o menos como hasta ahora.

Y no. Esta crisis no es como un paréntesis. Es el final de una época, marcada por muchos factores, totalmente desechables (el primero la "cultura del pelotazo", muy lejos de su extinción). España sigue y no deja de ser y de tener, tras el “rescate blando”, lo que es y lo que tiene, positivo y negativo, antes del “rescate”. Hay que seguir adelante, sobre las bases reales y aprovechando algunos efectos benéficos, pero con algo distinto, con emprendedores renovados y con metas y mentalidades cualitativamente distintas y, por supuesto, mejores.

Pero temo que, lamentablemente, falte visión de conjunto y de futuro. Temo muy mucho que con el “rescate blando” no haya catarsis suficiente. Se hundirán tinglados insalvables y eso no estará nada mal, pero ¿qué hará la clase política? Bien puede ocurrir que el Gobierno y el PP no sepan explicar lo que ha ocurrido y lo que se ha logrado, para lo que, bien miradas las cosas, tendrían que reconocer y entender dónde se han dado tantos pasos erróneos, por omisión y por acción. El PSOE está perdido, sin el menor sentido del Estado. A los primeros les puede dar por intentar sacar pecho, ponerse medallas y creerse genios, con lo que no habrá enmienda de tantas cosas que enmendar. Del PSOE/Rubalcaba sólo cabe esperar que digan ahora lo contrario de lo que dijeron e hicieron. Pero también sería malo que, a unos y otros, con el inestimable “apoyo” de muchos “medios” ignorantes e irresponsables,  les diese por considerarse (por considerarnos a todos) perdedores sin remedio, españoles irredentos e irredimibles, que es el mantra de tantos neoregeneracionistas de vía estrecha. Entonces, el desaliento general ya instalado no tendrá alivio y, en el plano de la politica, se abrirá la búsqueda de chivo o chivos expiatorios (incoada ya en voz baja dentro del PP). Se pedirá -ya se está pidiendo- que rueden cabezas, bajo la bandera de las responsabilidades. Ésta es una película muy vista y con muchos remakes, todos ellos muy vistos.

No seré yo, que llevo tiempo insistiendo hasta la pesadez (lo reconozco) en el terrible fallo del principio de responsabilidad y del sistema de responsabilidades, sospechoso de preferir e insinuar que las cosas sigan como están, ocultas e impunes, sin vigencia de ese básico principio de nuestra vida social y con un sistema de penosa ineficacia para la declaración de responsabilidad y sus consecuencias. Pero ocurre que la rápida determinación de cabezas de turco y de chivos expiatorios no es otra cosa que un escarnio del principio de responsabilidad y un burdo remedo del sistema para exigirla. Es un ajuste de cuentas mafioso. Un apaño interno de la clase política. No es eso lo que necesita el país.

Así que lo prioritario para lo que pueda quedar de sano entre nuestros dirigentes políticos y sociales (verán que admito que algo quede sano:  aún tengo optimismo) es sentar las bases del cambio en la banca y en la política, con una determinación tan grande como la serenidad y la prudencia. Las responsabilidades deben ser determinadas con toda seriedad y las reformas que faltan han de pensarse muy bien (nada de torpes ocurrencias, como hasta ahora) y, una vez bien pensadas, deben debe acometerse sin demora. Si lo que podríamos llamar, en términos clásicos, la pars sanior (la parte más sana o simplemente sana, pequeña, pero aún con poder) de la política no se refuerza con gente seria y es desbordada por la turbamulta de nuestros ganapanes políticos (principales elementos de la desconfianza mundial, ya desacreditados ante nuestra ciudadanía) y si el Sr. Rajoy no rectifica criterios y actitudes claramente equivocados que ha venido manteniendo -como el de no preocuparse por las responsabilidades, el de pontificar sobre el estado de nuestro sistema financiero, que no conoce, o el de querer ser él mismo la cabeza y el portavoz en matería económica-, ya no me alegraré de que no intervengan a España. Al contrario, saldré a saludar con banderita a esos “hombres de negro” de la troika interventora (¡no le va el humorismo, Sr. Montoro!), como salían a saludar a “los americanos” los paisanos de Villar del Río (Guadalíx de la Sierra), encabezados por su alcade, el inolvidable Pepe Isbert, en la extraordinaria película “Bienvenido, Mr. Marshall”.

Diré otro día mi opinión sobre las debilidades más claras de este Gobierno, que tiene que reforzarse (o caerá). Se refieren, precisamente, al sistema de determinación y exigencia de responsabilidades y a lo más elemental de la construcción de un futuro sobre bases sólidas.

miércoles, 30 de mayo de 2012

PARECE QUE, A CUENTA DE BANKIA, RAJOY HA JUGADO AL POKER MALAMENTE



ES HORA DE QUE RAJOY Y SUS GURÚS SE RETIREN DEl TAPETE Y GENTE SERIA HABLE SERIAMENTE


En el post inmediatamente anterior (expresivo de temores de efectos muy negativos que se han cumplido o se están cumpliendo por completo) ya me extrañé mucho de la ocurrencia del salvamento de BANKIA y de las afirmaciones de Rajoy, el lunes 29 de mayo de 2012, en su comparecencia en la sede del Partido Popular. Extrañísima y archi-temeraria, en especial, la afirmación de que el Gobierno o el Estado no pueden dejar caer ninguna entidad financiera porque caería el país. Ahora parece muy probable -he procurado al máximo comprobar las informaciones amontonadas- que algún listillo había tenido la ocurrencia adicional de sortear, a base de papelitos, todos nuestros  problemáticos interrogantes (los de muchísimas personas sin la cabeza perdida) sobre el modo de conseguir los miles de millones para BANKIA. Más o menos, los problemas se "resolverían" así: el Estado español no saldría a los mercados a buscar los famosos 24.000 y pico millones, sino que daría a BANKIA títulos de deuda soberana (papelitos) por valor nominal de esos miles de millones y BANKIA consiguiría los millones reales, por así decirlo, descontando esos títulos del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, que el BCE, una institución europea, rescataría a BANKIA (y, ya puestos, a más bancos españoles) por la puerta de atrás. Habríamos empezado a ser rescatados pero a escondidas, como si dijéramos.

Que ésa de los papelitos fuese la fórmula para el rescate de BANKIA no se había dicho por nadie con autoridad política (ni económica ni moral, claro está). Por el contrario: se había dicho oficialmente que la fórmula estaba por determinar. Pero, al parecer, uno o varios sujetos, considerados como representativos de las autoridades españolas por alguna prensa internacional y por el BCE, entendieron que eso es lo que el Estado o el Gobierno español se proponía. Y así se llega al extraño episodio de que el BCE emita una nota sobre el plan, rechazándolo. La Vicepresidenta primera, Sáenz de Santamaría, y el Ministro de Economía, De Guindos, me parecen plenamente sinceros al quedarse atónitos con el rechazo de algo que no han propuesto y el BCE rectifica poco después. Mientras tanto, la Comisión Europea señala que la ocurrencia de los papelitos no es viable y, con caras muy serias de sus portavoces, nos da un repaso general, con algunos elementos poco claros, pero que reflejan la no resuelta pugna interna con Alemania.

Toda esta pelota de confusiones -españolas y europeas- la pagamos con una subida espectacular de la famosa prima de riesgo y más caída bursátil. Les dejo un par de enlaces del muy interesante  blog NADA ES GRATIS (NEG), porque me parece que lo que en ellos se dice es serio y bien fundado. Lean primero éste: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389 y después este otro:  http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389. Aún recomiendo este tercero como complemento: http://www.expansion.com/blogs/roig/2012/05/30/por-que-se-dispara-la-prima-de-riesgo.html.

El caso es que la Sra. Vicepresidenta ha salido para Washington y el Sr. Ministro de Economía para Berlín. Por si esto no fuese un síntoma muy serio, aparece Rubalcaba a apoyar al Gobierno (aunque eso sea fruto de una negociación a base de minucias: “si me apoyas te doy la comisión sobre Bankia en el Congreso de los Diputados”). Yo veo que el Sr. Rajoy, que no quiso poner un Vicepresidente económico y decidió asumir él mismo ese papel, ha dado de sí todo lo que cabía esperar. En este blog hay muchas “entradas” que muestran mis escasas esperanzas en el Presidente del PP, pero me hubiera gustado mucho equivocarme, me alegraron sus primeras semanas como Presidente y hoy lamento grandísimamente llegar a la conclusión de que lo mejor para este país es que el Presidente del Gobierno se haga a un lado y, con una fórmula u otra, quede claro quién habla -que no sea Rajoy- en nombre de España acerca de la hiper-mega-crisis nuestra.

Sigo pensando que los EE.UU. (con un Presidente como Obama, que se ríe de todo, cuando hay a su alrededor tantas cosas de pena, pero es que él va a lo suyo, que es la reelección, a base de más marketing y más Wall Street) están contra la Eurozona y no han afrontado su enorme responsabilidad en la crisis económica mundial. Sigo pensando en la complicidad del primo inglés. Sigo pensando que bastantes titulares de Financial Times, Wall Street Journal, etc., son frecuentemente muy mal intencionados  y con un claro sesgo anti-español y anti-euro. Sigo pensando que Frau Merkel es alicorta, miope y sin hechuras para liderar Europa (además de inculta y envidiosa). Sigo pensando que la ingeniería financiera ha engendrado un monstruo y lo sigue alimentando. Y, desde luego, insisto en que nuestra banca, en conjunto (no todos los bancos ni todos los banqueros son iguales), constituye un grupo de poder absolutamente excesivo, sin conciencia en el ejercicio del honorable oficio bancario y sin un mínimo de patriotismo. Merecen un varapalo serio. Pero rectifico en un punto el post anterior: no es Rajoy quien debe dárselo. Porque, en la situación española presente, está también meridianamente claro que el Sr. Rajoy, no hizo los deberes antes de su muy previsible acceso a la Presidencia del Gobierno, no puso a otros a estudiar a fondo la situación (forzosamente tenía que ser mucho peor que lo confesado por Zapatero & friends) para disponer de planes (no tenerlos motivó unos retrasos gravísimos) y, conforme ha ido enterándose de lo que había de verdad, no ha reaccionado adecuadamente. Si teníamos alguna duda de su actitud, no hace mucho que su gurú, el Sr. Arriola, la aclaró por completo en unas declaraciones rayanas en la obscenidad.

Probablemente, hay una dosis de interés espurio en “los mercados”. Porque España es una presa apetitosa. Pero, como ya dije hace pocos días, dentro del deplorable nivel de la actual clase político-económica (que, si bien se mira, sigue en la “cultura” del pelotazo), Rajoy ha cometido un craso error al pensar y al actuar como si a la Merkel, a la City, a Wall Street y a “los mercados” se les pudiese tratar lo mismo que a los electores españoles, con tontadas, frasecitas y maquillajes, mientras se empobrecía a la clase media, subía el paro y se pensaba que la situación se podía capear con parches. Y no: había que estar -hay que estar- a la altura (en inteligencia, trabajo y determinación) de los amigos (p. ej., esa Generalitat ahora pedigüeña que colabora a la mala imagen de España) y, sobre todo, de los enemigos.

Tomados uno a uno los Ministros y Ministras actuales y comparados con los de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, no hay color (con alguna que otra excepción: dos veo muy claras, pero son otro tema) y muy malos fueron también los nombramientos socialistas para el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, por poner dos ejemplos de estrepitoso y constante fracaso. Sólo ahora se advierte a fondo el inmenso daño de la etapa ZP. Pero eso es ya el pasado. Para mañana, alguien tiene que ponerse al timón. Y es Rajoy mismo quien tiene que ponerle. No sé quién será el mejor. Pero pienso que a Rajoy se le ha terminado, durante una temporada, todo su crédito. Ójala me equivoque en esto.

jueves, 24 de mayo de 2012

¡LO QUE FALTABA: GIBRALTAR!



¿LA REINA NOS COMPROMETE Y RAJOY NO?


Como las cabezas andan perdías, que diría mi admirado José Mota (por cierto: el próximo sillón vacante en la Real Academia Española debería ocuparlo él, por su labor de conservación y fomento de nuestra lengua en toda su esplendorosa riqueza regional), el Sr. García-Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores, prácticamente se estrenó gritando “¡Gibraltar español!”. Este grito proclama, a mi parecer, una obviedad, dada la obsolescencia del Tratado de Utrech (1713), perfectamente decaído pues en todo lo que contiene de limitaciones para una de las partes, el Reino Unido de la Gran Bretaña, no ha podido incumplirse más.  Pero no me pareció entonces (ni me parece ahora) que gritar esas palabras fuese muy propio de un Ministro de Asuntos Exteriores y sirviese para algo a la Nación. Claro que yo sostengo la opinión, al parecer poco compartida, de que a uno no le dan un cargo público para que tenga más oportunidades de desahogos personales o para que satisfaga particulares pulsiones psicológicas o, sencillamente, para que pueda ir diciendo por ahí lo que no le dejan decir en su casa. Y no vi que comenzar con “¡Gibraltar español!” fuese de ninguna utilidad pública, sino más bien entorpecedor de cualquier acción diplomática.

Está claro que con la globalización y el paso del tiempo, más la nunca suficientemente comentada estulticia histórica de Rodríguez Zapatero, que, al admitir un “Foro Tripartito de Diálogo sobre Gibraltar", otorgó al Gobierno de Gibraltar un status que a ningún gobernante español, de ningún régimen, se le había pasado por la cabeza, lo de Gibraltar ha ido empeorando sin demasiado ruido, pero a galope tendido: paraíso fiscal, blanqueo de capitales, droga, etc. Precisamente por eso, resultaba aconsejable empezar a poner las cosas en su sitio, lo que no se logra precisamente con gritos y menos aún si se trata con británicos. El “affaire Gibraltar” se debía estudiar con tranquilidad y todavía se puede y se debe estudiar así. Una vez estudiado, si hubiese algo que hacer, a hacerlo sin bulla, calladitos y como quien no quiere la cosa.

Durante doce años (de 1957 a 1969), nada menos, tuvimos en España un Ministro, D. Fernando María Castiella y Maíz, bilbaino, Catedrático de Derecho Internacional, al que, por su dedicación al asunto de Gibraltar, se le llamó, en un tono de benévola broma, el Ministro del Asunto Exterior. Califico la broma de benévola, porque, en realidad, la personalidad y los diversificados esfuerzos de Castiella eran generalmente reconocidos y positivamente valorados. En todo caso, su posición en el asunto de Gibraltar era clara y fuerte, pero nunca bronca. Cuando Castiella era todavía Ministro, se cerró la llamada “verja de Gibraltar”, bloqueando así el acceso por tierra al Peñón: varios miles de españoles se quedaron de inmediato sin trabajo, aunque se potenció toda la zona de la Línea de la Concepción y el cierre de la verja, que duró 13 años, perjudicó mucho más a Gibraltar, que cayó en una profunda depresión. Aún se puede discutir si aquella medida fue acertada o desacertada, considerada en su conjunto (a los españoles de la zona les hizo mucho daño y determinó un perfil industrial de la bahía, cuando podía haber sido turístico). Pero lo que resulta innegable es que no consistió en palabras. Y estuvo precedida de veinte años de negociaciones España-Reino Unido, con resoluciones de las Naciones Unidas declarando a Gibraltar territorio pendiente de descolonización.

A mí me parece que este asunto de Gibraltar no tiene la menor traza de arreglarse de modo medianamente satisfactorio para España. Yo carezco de un plan para el “affaire Gibraltar”. Pero me resulta molesto e impropio que aparezca un Ministro que habla y habla, como si tuviese un plan, cuando no lo tiene. Que no lo tenga aún o que no llegue a tenerlo nunca es comprensible. Lo que comprendo mal es que hable en términos tales que no sólo no atenúan el problema, sino que lo agudizan.

García-Margallo no está siendo muy acertado en algunos muy visibles aspectos de su, llamémosla así, política gibraltareña (es decir, la del Gobierno del que G-M forma parte). Yo no entendí por qué forzar in extremis a la Reina Sofía a no asistir a una fiesta de cumpleaños (85) de Isabel II. No se me alcanza en qué podía comprometer la posición española sobre Gibraltar el hecho de que nuestra Reina atendiese a la invitación formulada por Isabel II y en principio aceptada: por muy majestuosa que sea Isabel II (que lo es), no dejaba de ser una fiesta de cumpleaños. Si la ausencia de Doña Sofía era una protesta por una situación inaceptable, los españoles debíamos conocer tal situación con suficiente detalle, cosa que no sucedía. Se habló de que frustrar su viaje obedecía al propósito de evitar a la Reina Sofía alguna posible incomodidad en Gran Bretaña. Pero eso sería sobreprotegerla como si fuese una niña, cuando no lo es y se ha encontrado en trances (de los que ha salido airosa) mucho más desagradables que cualquiera razonablemente imaginable con ocasión del citado cumpleaños. No. Si ése hubiese sido el motivo de la suspensión del viaje de la Reina, la cuestión de la presencia del Rey o del Príncipe en la inminente final de la Copa del Rey de fútbol no sería nada discutible: en modo alguno deberían exponerse a silbidos, abucheos y ondear de banderas republicanas.

Me da que en la cancelación del viaje de la Reina se impuso la actitud más bien pendenciera del Ministro García-Margallo. Y califico así su actitud, porque comentar públicamente “¿qué pasaría si barcos armados españoles intentasen impedir que barcos británicos pescasen en aguas españolas?” es una retórica inútil, innecesaria (no somos tontos y no necesitamos que el Ministro nos ilustre con ese ejemplo) y perjudicial, susceptible de varias posibles réplicas, ninguna de ellas agradable ni favorable a España. A esa ocurrente pregunta se podría responder, ante todo, que la hipótesis es inverosímil y, en segundo lugar, que la Armada británica ampararía a los pesqueros británicos y derrotaría sin ninguna dificultad a los “barcos armados españoles”.

Pero lo más llamativo es que se impida de facto a la Reina Sofía felicitar en persona a Isabel II por su 85 aniversario y, pocos días después, aparezcan fotos del Premier británico, David Cameron y del Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, saludándose cordialmente y con aclaración de que no han hablado de Gibraltar. Situados en el plano de los gestos, la rápida sucesión de estos hechos no me parece muy coherente. Y, por otra parte, si lo de Gibraltar es tan serio que se impide un viaje de la Reina, ¿tiene algún sentido reunirse con el Premier Cameron aceptando no hablar de Gibraltar?

Quede claro que no tengo buen concepto de la actitud del Reino Unido de la Gran Bretaña respecto del Derecho Internacional Público ni creo que ese Reino sobresalga por su amor a los denominados “derechos humanos”. Nadie piense, por tanto, que justifico o disculpo los abusos británicos relativos a Gibraltar. Muy al contrario. Lo que digo es que en las disputas internacionales se debe actuar con decisión, pero con la cabeza fría y mucho más con hechos que con palabras.

En lo de Gibraltar, como no veo que haya muchos hechos posibles -salvo, aventuro, lo que se pueda hacer internacionalmente sobre paraísos fiscales y aspectos económicos semejantes-, sería deseable que al menos tampoco hubiese palabras torpes, con las que, además de sufrir la prepotencia británica, se dé pie a su recochineo.

El Gobierno de España, el pobre, parece bastante desconcertado con la crisis económica. Pero el desconcierto de los gobiernos al respecto es general, porque tampoco tienen muy claro qué hacer los gobernantes del llamado G-8 y, entre ellos, ni la mismísima Merkel ni Durao Barroso ni Hollande, una vez alcanzada la Presidencia de Francia (Obama, ese gran caradura que tanto se divierte, nunca ha dejado de tener claro que le tocaba hacer lo que Wall Street le dictase). Ahora bien, dentro de nuestro Gobierno, no conviene que haya muchos ministros que se desconcierten en sus cometidos específicos no directamente relacionados con la mega-crisis económica. El Ministro de Asuntos Exteriores, por de pronto, aplíquese a lo suyo, que suele ser discreto, callado y prudente y evite palabrería cercana al estilo bravucón del Far West.

Ya saben que, desde hace tiempo, contemplo estructurar e impartir un curso titulado “Cómo callar en público”. Aparte de la pereza, no he avanzado en la idea porque pienso si no será mejor escribir uno de esos libros de auto-ayuda que tanto bien están haciendo a la Humanidad en estos críticos tiempos. Confieso que no sé qué acabaré haciendo. Por el momento, cierro este “post” afirmando que no nos interesan, por sobreabundantes, más personajes públicos que, por uno u otro motivo, sean propensos a generar titulares de prensa como sea. Son esas personas muy aficionadas a lo que en mi castizo Madrid se ha llamado siempre “mear en lata” (perdonen, pero reconozcan la expresividad del dicho: se hace ruido con algo cotidiano, sin mérito y vulgar). Que Dios nos libre de un Ministro de Asuntos Exteriores con tal afición. En todo caso, lo que resulta mucho más recomendable a quien ostente ese cargo es aquella especie de lema, muy de la "mili"  (el servicio militar obligatorio): “verlas venir, dejarlas pasar y si te mean, di que llueve”. (pardon again, please).

miércoles, 25 de abril de 2012

LA BATALLA ECONÓMICA USA-UE (y II)



MANHATTAN: MOTOS, NO;  LIMUSINAS, SÍ


No circulan motos en Manhattan. Se ven, en cambio, esas limusinas gigantescas, sin las que parece que a la Gran Manzana le faltaría uno de sus iconos distintivos, un rasgo de su incomparable fisonomía, un ingrediente de su específico glamour. Esas limusinas -que han comenzado a utilizarse, alquiladas, en grandes ciudades europeas- son como la apoteosis hiperbólica del automóvil, plantada en el mejor escaparate del gran país del Ford T. Son el no va más de lo que en España llamamos, durante tantas décadas, el cochazo. Así decíamos, porque los cochazos eran, por definición, apodícticamente, los “coches americanos”.

Pues no crean que la ausencia de motos en Manhattan es por incompatibilidad con la imagen, el carácter y el glamour neoyorkinos, porque las motos destrozarían el ambiente como podrían hacerlo en Paris dos docenas de planeadoras que surcasen a toda marcha el Sena junto a los apacibles bateaux mouches. El fenómeno no puede tener una causa más prosaica. Apenas hay motos en Manhattan a causa del pésimo estado de las calzadas. Las limusinas, con suntuosa suspensión a juego con lo demás, no lo notan. Los motoristas probablemente sufrirían bajas mortales. No me extrañaría que la abundancia de “yelow cabs”, otro icono de NY, se deba al propósito de que sean principalmente esos destartalados cacharros los que afronten un pavimento penoso. Las limusinas, por su parte, simbolizan bien la desmesura del culto a la riqueza o a su apariencia.

Viene esto a cuento de la situación económica en general y, en particular, de los EE. UU., patria de millones de personas trabajadoras y generosas (lo tienen archidemostrado históricamente), pero también de los dominadores de esos “mercados”, que, no sin motivos poderosos, no creen en España y ya, en los últimos días, tampoco creen en Europa: ni en Merkel, ni en Sarkozy/Hollande ni en el euro ni en el Banco Central Europeo (BCE).

El gran ejemplo de entidades que han enfangado y confundido el estado económico del mundo hasta el punto de convertirlo en una aporía insoluble lo han dado gigantes económicos de los EE.UU. como Enron (repasen esta edificante historia googleando un poco: no tiene desperdicio) y Arthur Andersen (cooperador necesario de Enron) (les recomiendo, para el week-end próximo, ver este documental: “Enron: los tipos que estafaron a América”: http://www.youtube.com/watch?v=mnyzZ7r1zdA) (para ponerse en ambiente antes, con datos en general fiables, pueden leer varios papeles, por ejemplo: http://www.monografias.com/trabajos12/posible/posible.shtml). Estos chicos de Enron -los más listos entre los superlistos- fueron pioneros en convertir materia prima energética (en concreto, gas natural) en “productos financieros”, bursátiles, manipulando el valor y convirtiendo el real (razonablemente calculado) en un valor absolutamente subjetivo, pero que funcionó bastante tiempo (el suficiente para enriquecer enormemente a unos cuantos, empobreciendo a muchos).

Pero también en EE.UU. nació y quebró Lehman Brothers  (v. http://es.wikipedia.org/wiki/Lehman_Brothers), sobre la que la BBC produjo un excelente documental relativo a sus últimos días (otro entretenimiento para el week end, sea el próximo o el siguiente: http://www.documaniatv.com/social/los-ultimos-dias-de-lehman-brothers-video_202413eeb.html) (es opinión casi unánime que el documental es muy superior a la película  Margin Call, que parece tratar de LB, pero sin citar una sola vez a la compañía). Y vuelvo a recomendar muy vivamente el documental Inside Job, tras contrastar su contenido con un amigo muy experto en finanzas y extraordinario conocedor del mundo bursátil y de la reciente historia económica de los EE.UU (vale la pena comprar el DVD, para verlo y escucharlo a gusto y guardarlo como documentación, pero les dejo este link con el que ahora mismo acceden on line legalmente y con más que decente imagen y sonido en su PC:  http://vimeo.com/27292661). Para terminar con los botones de muestra, en el post I de esta mini-serie he aludido ya a la trayectoria, no precisamente edificante, de Merrill Lynch y Citigroup, principales e instantáneos críticos de los esfuerzos españoles. De Goldman Sachs poco espacio es necesario ocupar aquí (datos suficientes en http://es.wikipedia.org/wiki/Goldman_Sachs): las han hecho de todos los colores y ahí (es decir, aquí) siguen: a diferencia de España, donde la quiebra o concurso de acreedores de un banco o de una compañía importante rarísimamente permite que revivan, todos estos gigantes USA con pies de barro, que se derrumban estrepitosamente con miles de perjudicados y escándalos penales, resucitan en dos o tres años.

De todo lo anterior, que son sólo unos pocos ejemplos, quiero concluir que desde las tribunas y foros y económicos estadounidenses debieran mirar los problemas ajenos -los europeos y los españoles, por ejemplo- con una mezcla de pudorosa y comprensiva moderación -dada la nacionalidad USA de la crisis y los malos ejemplos del mundo estadounidense- y de una capacidad de análisis completo, sereno y certero, que sin duda poseen no pocos expertos norteamericanos. Cuando estas características no se aprecian en lo que sale de los foros y tribunas económicas USA (que, al contrario, rezuman con excesiva frecuencia acidez, mal disimulado alborozo por los males ajenos y, por añadidura, un tono de superioridad, no ya técnica, sino incluso moral, que ya es el colmo), no es insensato pensar que, no sólo no reconocen su parte de culpa en los apuros ajenos, sino que, en conjunto, con excepciones de muy minoritario conocimiento, el mundillo estadounidense de la selección de noticias y del comentario y análisis en el ámbito económico ha adoptado una posición de neta beligerancia. Están más preocupados por censurar y dañar a los demás que por explicar y ayudar a todo el mundo e incluso a ellos mismos. Están en guerra, están librando una batalla y, aunque no descuiden otros frentes, uno de gran importancia es Europa y, en especial, la eurozona y los países encuadrados en ella.

En esa batalla de ideas, impresiones y datos, paso a trasladarles, ante todo, mi impresión sobre el enemigo, impresión que no creo haber formado a la ligera.  En síntesis: los Estados Unidos de América andan muy regular tirando a bastante mal, aunque haya unos cuantos, pocos, enriqueciéndose mucho, incluso de forma indescriptible. Las motos no pueden circular por Manhattan porque las calzadas de la fascinante Nueva York están hechas una pena (mordiéndome la lengua y los dedos con que tecleo, logro sustituir shit por pena). En los USA sufren repetidamente apagones eléctricos masivos, casi impensables en Europa. El país de la poderosísima industria del automóvil, con la General Motors como abanderada general (“cuando la General Motors estornuda, América se resfría”: este dicho fue certero durante muchas décadas), empezó a ir por detrás y a rastras de europeos y asiáticos hace bastantes años. GM quiebra en 2009 y a los dos años, with a little help of my friends (p. ej., 50.000 millones US$ del US Government), ya se había rehecho (de lo que me alegro, que conste), pero el ideal del acomodado US citizen sigue siendo un vehículo BMW, Mercedes, Porsche o Audi (por no hablar de Ferrari) y el menos acomodado se lanza a por los coches orientales. En cuanto a ferrocarriles, la red ferroviaria es vieja y no se renueva a fondo al menos desde Eisenhower. Ni un solo trayecto con tren de alta velocidad (TAV) en EE.UU. Pero es que los EE.UU., siempre adelantados en aviación, están siendo igualados e incluso superados por EADS/Airbus, que puede ganar la batalla a Boeing/General Dynamics, etc. Hay, sin duda, muchos sectores económicos en que los EE.UU. siguen por delante, pero a cualquier viajero atento, español o de cualquier otro país de Europa Occidental, le pueden llamar la atención diferencias bien visibles y significativas en cualquier viaje a los EE.UU., sin necesidad de recalar en las diferencias entre los sistemas sanitarios, como es muy frecuente. En limpieza, estado de las calles, mobiliario urbano, transportes públicos, accesos y comunicaciones por carretera, no pocas ciudades europeas (también, desde luego, muchas españolas), superan con mucho a nuesta admirada Nueva York y a otras ciudades de los Estados Unidos. Si quieren un último ejemplo, la reacción ante catástrofes como la de Nueva Orleans y la del vertido del Golfo de México no son precisamente muestras de potencia y determinación para la consecución del bien común, si es que este concepto aún les resulta comprensible a los dirigentes de los EE.UU., con Barak Obama, el Gran Incumplidor, a la cabeza (el hombre que no ha hecho nada de lo que prometió y que ha hecho, eso sí, todo lo contrario, comenzando por someterse al sector financiero de su país).

Pero vean ahora lo que hay en materia de deuda USA, no sin antes recordar que “billion” es, para los norteamericanos, no un un millón de millones, sino simplemente mil millones: un millón de millones es one trillion. La deuda USA, a 1 de enero de 2012, es de $15,170,600,000,000, es decir, más 15 millones de millones de dólares (quince trillones en su terminología, 15 billones en la nuestra). Los Estados Unidos deben ahora más dinero que su producción anual (PIB), cifrada en $15,064,816,000,000. Hay quien sostiene -y parece que con buenas fuentes, del mismo Tesoro USA- que los compromisos de pago que el US Government) sabe que tiene que afrontar, con no sabe qué ni cómo, alcanzan los 114,5 billones (nuestros) de dólares (v. http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/01/deuda-usa.html).

¿Por qué, pese a algunas aisladas voces de alarma, esta situación, malísima para todos, apenas se airea, mientras las dificultades de los países europeos son voceadas por Wall Street Journal, New York Times, etc.? En parte, porque los mejores analistas norteamericanos, por un patriotismo que me parece explicable y en cierta medida incluso envidiable, rehuyen empeorar la situación de su país con sus publicaciones, que, además, serían duramente criticadas como catastrofistas por el entorno y el sistema (es, pienso, el caso de John Mauldin, un muy respetado analista y escritor: sus newletters resultan muy interesantes, documentadas y serenas). Pero también, en una parte mayor, porque a los patrones o mandamases de la política y de la economía -muy simbiotizados desde hace tiempo- NO LES INTERESA hablar de su propia casa. Lo entiendo. Lo que digo es que su beligerancia contra Europa es muy clara y tan clara como ilegítima.

En los EE.UU. no sólo se mantienen, sino que aumentan en la población unas diferencias sociales y económicas incomparablemente mayores que las de los países europeos civilizados (entre los cuales incluyo a España, claro está). Pero los mejores cerebros económicos USA siguen preferentemente dedicados a sacarle rentabilidad al dinero de sus dueños o arrendadores en vez de a mejorar, no ya la situación mundial, sino la de su propio país. Y mientras idean cómo enriquecer más a sus dueños o arrendadores y enriquecerse más ellos mismos, se les da una higa la suerte de este mundo que han contribuido a sumir en la confusión, engañando o sobornando a los gobernantes y explotando a los gobernados (en primer lugar a los ciudadanos USA).

La producción USA en China es un escándalo plurifacético (del que el caso de Apple sólo es ejemplo más significativo). Se ha estimado que medio millón de empresas americanas se han establecido en China. It’s OK si se piensa sobre todo (aunque no exclusivamente) en China como mercado de consumo, pero no es tan OK si se piensa en mano de obra baratísima. Desde que el complejo dirigente político-financiero permitió a China entrar en la Organización Mundial de Comercio (OMC) hasta nuestros días han recorrido un camino muy largo, sin decencia ni patriotismo. Es probable que ya no les quede mucho camino, pero, por ahora,  siguen consintiendo todas las trampas del Gobierno chino y la absoluta opacidad de su economía, porque aún se aprovechan de ella.

Así las cosas, Europa es el gran competidor y, en especial, la eurozona. Y si nos vamos devaluando -también, por supuesto, por nuestros propios errores- podrán comprar muy baratos los activos europeos e incluso la mano de obra. Además, hablar de la crisis europea, globalmente o por partes, distrae a los US citizens de las propias debilidades, causadas, en grandísima medida, por las fechorías de sus dirigentes. Eso, la distracción, es -lamentablemente, pero lo sabemos con certeza- del máximo interés de los políticos y de los financieros. Ni que decir tiene que en la batalla EE.UU-UE, los estadounidenses pelean con ventaja. Ellos están sujetos por menos reglas y sus mecanismos de decisión y de actuación son mucho más sencillos. Europa pelea con una mano atada a la espalda, como me decía un amigo (su política arancelaria y su desfase entre crecimiento económico, población y prestaciones sociales, a las que, en sustancia, no quiere renunciar, son lastres respecto de la economía estadounidense). Y, por si fuera poco, los cerebros económicos europeos no atinan demasiado.

Ya termino, por hoy. Y me parece que debo hacerlo con alguna elevación por encima de la economía y apuntando a asuntos más básicos, a criterios elementales y fundamentales de nuestra vida social, que deberíamos procurar no perder en Europa. Quizá los Estados Sociales y Democráticos de Derecho europeos no sean ya sostenibles sin muchas podas de extravagancias introducidas por ilusos y manirrotos, pero, como idea de la sociedad y del Estado, peores, no son peores, sino más bien mejores, que el establishment USA (es decir, todo lo producido tras su controvertida Constitución). Aquí (me refiero ya a España) ha habido hipertrofia estatal, corrupción, despilfarro y superendeudamiento, pero, por ejemplo, la Seguridad Social no es una mala idea, como no lo es que los españolitos se puedan plantear y se planteen acudir al Juzgado, aunque no sean económicamente fuertes. Son buenas ideas y fueron buenas realidades, como lo era, durante un tiempo, la de unas Universidades decentes, abiertas a quienes no necesitaban andar económicamente sobrados. Hoy, España está en una crisis tremenda y Europa en una muy grave, aunque muchos europeos no se hayan dado los gustazos que los poderes públicos españoles (demasiado numerosos: una clase endogámica y endofágica) se han permitido desde hace mucho tiempo, pero la crisis económica y social de los EE.UU. es enorme, gravísima. La erosión de todas sus instituciones, sencillamente espantosa. Y, desde luego, no están en condiciones de darnos lecciones sobre modelos (el jurídico y judicial, por ejemplo, es lamentablemente elitista, pese al papanatismo fervoroso con el que aquí se mira aún) y tampoco sobre el uso de los fondos públicos. Los Estados Unidos de América son un gran pueblo, al que admiro por muchos motivos y en muchos aspectos. Pero sólo sin ojos o con ojos provistos de estrechas anteojeras o sin cerebro, con el añadido de una pavorosa incultura, puede admirarse e imitarse todo lo estadounidense y menos aún, sin duda, sus peores defectos. Lo grande del caso es que esta llamada de atención no es mía, entre unos cuantos europeos, sino que nos llega constamente desde ese extraordinario país de América. Los mejores norteamericanos nos lo dicen de mil formas distintas. Basta ver y leer.