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sábado, 3 de septiembre de 2011

UNA GRAN PARADOJA: ANTE LAS ELECCIONES, “APAGÓN” DE LA POLÍTICA


“LISTAS”, MINISTERIOS Y SECRETARÍAS DE ESTADO, ÚNICOS OBJETIVOS POLÍTICOS


UN MOMENTO HISTÓRICO EXCEPCIONAL, AFRONTADO SIN PROYECTO


Hace muchos años, cuando tuve mi primera y última experiencia, muy intensa, en un desaparecido partido político (experiencia de la que no me arrepiento, porque aprendí bastante y, sobre todo, porque acerté a ponerle fin), descubrí -y probablemente lo dejé escrito en alguna parte- que es precisamente en período electoral, en sentido amplio, cuando en los partidos políticos se habla menos de política. De hecho, sólo algunos idealistas -no sé si quedarán muchos- piensan y trabajan en los grandes asuntos de la vida pública (los que son o deberían ser objeto de la actividad política), generalmente para formular un programa electoral. La inmensa mayoría de los políticos -los importantes, los profesionales- se dedica, mientras tanto, bien a lograr un puesto en las listas electorales que les garantice ser Diputados, Senadores o Concejales, si no aspiran a ganar, bien, si piensan que ganarán, a esto mismo y a “situarse” para ocupar cargos importantes en el Gobierno de España, el autonómico o el municipal (cuando el municipio no sea minúsculo).

Ahora, con elecciones generales el próximo 20 de noviembre, es exactamente eso lo que está ocurriendo. En realidad, el programa electoral no importa. Hay sí, cierto número de gerifaltes, reales o aparentes, pidiendo “papeles” para el programa sobre esto y aquello. Bastantes de esos papeles no llegarán a su destino, porque el que los ha pedido lo ha hecho para parecer importante ante unos cuantos conocidos y “situarse” personalmente, pero sin que nadie con influencia real le haya encomendado nada respecto del programa del partido. Otros papeles sí llegarán a destino, pero ni se leerán con mínima atención ni la calidad de su contenido tendrá nada que ver con que se les haga más o menos caso.

“Colocando papeles” se mueven especialmente bien, con eficacia e influencia, los más diversos “lobbys”, no sólo del ámbito económico, sino de otros muchos. Si pueden, los “lobbys”, que a veces no son sino una camarilla de amigos (así ocurre en relación con la Justicia, por ejemplo), actúan sobre el mayor número de partidos políticos, es decir, en términos de apuestas hípicas, juegan a “ganador” y a “colocado”. Lo que interesa a los “lobbys” es poder agarrarse, tras las elecciones, a un párrafo programático sobre su  materia, que muchas veces será de las que no aparecen en el debate público electoral. Los “lobbys”-camarillas buscan sólo situarse para la batalla por los cargos, carguitos y carguetes, que decía José María García en sus insuperables diatribas radiofónicas. Si las camarillas logran su objetivo, desde esos puestos harán lo que se les ocurra y ganarán unos buenos dineros.

Finalmente, la suerte de esos “papeles” -redactados algunos por gente muy valiosa y conocedora de su ámbito; otros, en cambio, por autoproclamados expertos, en realidad ignorantes, pero, eso sí, apasionados del alpinismo político- dependerá de a quien atribuye “el jefe” la confección del programa. Puede ser -casi milagrosamente- alguien con visión de conjunto y capacidad de discernir entre unas propuestas y otras, pero es mucho más frecuente que se elija simplemente a un cargo del partido, de confianza del “jefe” y con alguna fama de saber escribir deprisa. El “jefe” no siempre revisará el programa y, si lo hace, será por encima y más para quitar lo que no le guste que para añadir algo que considere que falta o cambiar lo que se dice sobre esta o aquella materia.

En campaña electoral, la formulación de una propuesta coherente de gobierno, la toma de posiciones sobre los principales asuntos públicos, es una actividad completamente secundaria en los partidos políticos. Lo principal, por encima de reuniones y decisiones de táctica y estrategia -es decir, seamos claros, de la “imagen” que se quiere “vender”- es la pelea interna por estar en “puestos de salida” en las “listas”, esto es, en las candidaturas al Congreso y al Senado y, en los que se consideran a sí mismos más importantes y valiosos, por ser Ministro de esto o de lo otro (no crean que son muchos los que están bien dispuestos a ser Ministros de cualquier cosa, no) o Secretario de Estado, si llevan menos tiempo en el partido o están en las huestes de algun “importante”.

Puestos de salida” en las “listas” son aquellos que, en la hipótesis del peor resultado en la circunscripción de que se trate, tendrían, por la Ley D’Hondt, suficientes votos para ser Diputados o Senadores. También aquí bastantes aspirantes tienen sus preferencias, de modo que no les da igual ser Diputados por Madrid que serlo por Salamanca, ni ir con el número 1 que con el número 3, aunque se trate de “puestos de salida”. Quizá al final se conforman, pero riñen y patalean mucho.

Ahora mismo, mientras sigue su trámite la reforma del art. 135 de la Constitución Española, que ha constituido, como aquí ya se dijo, una “apertura del melón” constituyente, con el contenido ya expuesto y con fallos de forma nada desdeñables, mientras REPSOL cambia de manos con ánimo de trocearla en beneficio de uno de los "emperadores del ladrillo", el Sr. Rivero, atornillado al poder (otra "jugada" demencial, como la de ENDESA), la actividad política que ocupa al  mayor número de “pesos pesados”, semipesados, welter, etc., de nuestra clase política es ésa de las “listas” y de la muchedumbre de futuros Ministros y Secretarios de Estado circulando con gran seguridad por el tinglado de la antigua farsa. Yo, sin ir más lejos, tengo noticia de varios futuros Ministros de Justicia, dos o tres inminentes Fiscales Generales del Estado y un par de docenas de venideros Magistrados del Tribunal Constitucional. De futuros Ministros de Educación, nada, porque la Educación es de los toros que nadie quiere lidiar (habrá gente al acecho, seguro, pero no se habla de eso, de la Educación).

UN MOMENTO HISTÓRICO EXCEPCIONAL AFRONTADO CON SIMPLES RUTINAS, SIN PROYECTO

Soy consciente de que nada nuevo les habré contado hasta ahora a muchos lectores de este blog. Lo nuevo y asombroso es que no haya ninguna novedad cuando este país padece una crisis plurifacética sin precedentes y el mundo entero está patas arriba, con el Gigante de Occidente francamente maltrecho (a causa, sobre todo, de dirigentes sin categoría intelectual y moral) y con Europa a la deriva, por mucho que Merkel y Sarkozy simulen saber adónde quieren ir. Lo nuevo es que cuando la crisis de la economía real es tremenda, el paro no cesa y la indignación y el descontento -de unos y de otros- crece cada día, se advierta con deslumbrante claridad que nuestros dirigentes políticos y sociales siguen sin apartarse un ápice de sus rutinas de décadas, sin impulsar ni desear siquiera -el desinterés se palpa- el menor esfuerzo de regeneración y recuperación de nada.

Me parece que desde 1978 -y quizás incluso desde antes, desde la muerte de Franco en 1975- no se ha dado como ahora un momento histórico en que se necesite más el diseño en serio de planes y proyectos factibles –a la vez prudentes y audaces- para dar a los habitantes de España motivos fundados de esperanza en un porvenir mejor. Todos hablan de globalización e internacionalización, pero a nadie, entre nuestros dirigentes, parece moverle a un estudio y reflexión serios lo que está ocurriendo en los EE.UU. y en México, en Libia, Siria e Irán, en Afganistán, en Corea, Japón o Filipinas, en Rusia o en China, por poner algunos ejemplos de grandes cambios en enorme medida desconocidos y formidablemente inquietantes. Aquí no salimos de la situación financiera, de la Bolsa, del diferencial con el bono alemán, del déficit público y, últimamente, de los “recortes” del gasto público. Y son temas de mucho calado, sin duda, pero no son la cuestión principal. La cuestión principal no es que el Estado no gaste mucho más de lo que ingresa. Eso es algo absolutamente necesario, pero no menos absolutamente instrumental. Los muchos y muy serios interrogantes -qué educación, qué Justicia, qué libertades y qué deberes, qué política exterior, qué fuentes de energía, etc.… queremos  y podemos tener- son sintetizables en una pregunta -susceptible, a su vez, de diversas formulaciones, que podría abreviarse al máximo en dos palabras: ¿PARA QUÉ?

Han recortado retribuciones, han podado y van a podar superestructuras político-administrativas, van a hacer más reformas legales sobre el mundo económico. Bien: pero, ¿PARA QUÉ? ¿Cuál es el proyecto general al que pretendidamente sirve todo eso? En términos muy prosaicos, en términos de contribuyente: “Vds. me pagan menos o Vds. me gravan más (o ambas cosas) y Vds. me dicen qué dineros -dineros de todos- no van a seguir malgastando. Muy bien. Pero ¿por qué no me dicen en qué van a emplear el dinero -de todos- que sí recaudarán y gastarán? Díganmelo no con los DVD de los Presupuestos Generales, en que aparecen todas las cifras. Díganmelo de manera que lo entienda, cuéntenme su plan.” Pero de eso, nada, amigos. Siempre, es verdad, hay algunos, a derecha e izquierda, que tienen un plan, pero, por desgracia, esos planes que se intuyen -porque no se explican- responden a recetarios caducados, revelados como ineficaces si no dañinos. No receten ya ni más privatizaciones ni más gasto público.

Termino con dos ejemplos. Primer ejemplo: el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid decide aumentar las horas lectivas semanales de 18 a 20 a los profesores no universitarios (lo digo negativamente para simplificar). La noticia primera de la decisión, en todos los medios, es ésta: grandísima protesta de miles de profesores con amenaza de huelga a comienzos del curso escolar. Después, van ofreciéndose explicaciones troceadas por unos y por otros, con el problema ya enconado y la sociedad ya alarmada y dividida, con perjuicio de toda la enseñanza, la pública y la privada. Dña. Lucía Figar, Consejera de Educación, dice: “teníamos que elegir entre contratar interinos o pagar las becas”. Es una plausible e inteligible síntesis explicativa. Pero, ¿no se hubiera podido y debido explicar a fondo y públicamente la medida, dentro de un contexto general (sin duda existente), antes de comunicarla por carta a los sujetos pasivos? ¿Cómo unos presuntos políticos avezados permiten que se les presente como desentendidos nada menos que de la educación de los niños? No creo que sea (o que sea sólo) una mentalidad de “ordeno y mando” (muy agudizada cuando se dicen a sí mismos “no hay más remedio, hay que recortar todo lo posible”) lo que ha conducido a una penosa torpeza -incluso electoral en periodo electoral: ¡el colmo!-; es, sobre todo, la ausencia de un plan que vaya más allá del recorte del gasto.

[Inciso: ¿no es exigible al menos la responsabilidad política, cuando quienes recortan son los mismos que alargaron, los mismos que se apalancaron y ya no pueden pagar y ya no les fían? Lo digo en general, pero, por seguir con el ejemplo, si 3.000 profesores interinos no pueden ser nuevamente contratados como tales so pena de no poder pagar las becas, ¿no tendría que saberse cómo se llegó a contratar a 3.000 interinos, cuando, al parecer, no eran necesarios -eso nos dicen- si los profesores titulares diesen dos horas más de clase a la semana?]

Segundo ejemplo: el primer Gobierno del Sr. Aznar afrontó con fuertes recortes el gasto y el déficit público con que se encontró. Y tuvo éxito. Pero ¿cuánto se tardó en volver a las andadas? Unos pocos años. La segunda legislatura del PP, la de la mayoría absoluta, ya inició el desatino y, a partir de Zapatero, todos -salvo el nonagenario gurú Stéphane Hessel, que ha escrito dos opúsculos sin mucha chicha, la verdad- saben a dónde hemos llegado: a una situación crítica que no es únicamente económica. La Política no trata -no va, dicen ahora- de tener bien las cuentas, ni las privadas ni las públicas. Eso es cosa de contables y debe darse por sentado. La Política trata de muchos aspectos de la vida de todos, y se vertebra en torno a ideas y proyectos, para los que se necesitan fondos, públicos y privados. Tener fondos sin ideas ni proyectos razonables conduce a catástrofes. A la vista está. Y las catástrofes no se remedian sólo cuadrando las cuentas y apretándose los cinturones (los que ya los llevaban ajustados). Gastar menos sin saber qué hacer, sin saber qué se quiere procurar, sería, simplemente, como ir por la vida ciegos y además mal comidos.

Dejo para otro día un gran asunto, quizá el gran asunto. Dicho en negativo, ese asunto es la corrupción, que no consiste sólo en cohechos y sobornos. Dicho en positivo, hablo de la necesaria y en verdad básica regeneración moral de la vida pública. Son desde hace tiempo muy autorizadas las plumas y las voces de quienes han señalado que la gran crisis, la nacional y la mundial, la económica y la política, corruptora del mercado, de la democracia y del Estado de Derecho, es, ante todo y sobre todo, una crisis ética. Vengo advirtiendo sobre esa crisis desde hace mucho tiempo. Pero, como digo, sobre esto habrá que volver despacio. Hoy me despido con un mero toque de actualidad: que los dirigentes del Partido Popular no se olviden de la corrupción porque un señor Magistrado, mi antiguo amigo Antonio Pedreira, haya producido unas llamativas resoluciones de sobreseimiento provisional de tres ex-altos cargos del PP.  

miércoles, 24 de agosto de 2011

DE PRONTO, ZAPATERO & CO. CREEN EN LA CONSTITUCIÓN, PERO, ¿QUIÉN CREE A ZAPATERO & CO?



LOS NUEVOS “AJUSTES” DEL “GOBIERNO DE ESPAÑA”: EXPRIMIR A LOS DEMÁS PARA MALGASTAR ELLOS

(actualizado a 25 de agosto de 2011)

El “Gobierno de España” no es una entelequia, como algunos piensan y hasta lo dicen. No: ahí están el Presidente, dos Vicepresidencias y trece Ministerios, con sus Secretarías de Estado,  Subsecretarías y Direcciones Generales. Ahí están los centenares de asesores, las Agencias, los Consejos, los Observatorios y las todavía numerosísimas empresas públicas, muchas de ellas dudosamente útiles. No hablemos ya de las Comunidades Autónomas ni de los grandes Ayuntamientos, a los que por ley cabría reducir de tamaño. Eso sigue igual tras el último Consejo de Ministros. Las grandes medidas fueron: reducir el IVA en la compraventa de viviendas, imponer los medicamentos genéricos en el sistema público de salud e introducir cambios en el pago del impuesto de sociedades para que el Tesoro ingrese más rápidamente algunos millones de euros más.

Nadie ha considerado que esos “ajustes” fuesen en verdad relevantes en cuanto al déficit público. Incluso resulta que el del IVA favorece a los bancos con activos inmobiliarios, mucho más que animar el exánime mercado de la vivienda. De manera que ahora se anuncian, para dentro de unos días, dos medidas. Una es reducir un 8% lo que los funcionarios de la Administración del Estado -al parecer, no los de otras Administraciones- perciben como retribución ligada a la productividad (sin que esté claro qué parte de la retribución será considerada así). Es una reforma de color gris, de la que se ha hablado muy poco en los “medios”, oscurecida del todo por la segunda medida.

Porque la segunda medida presenta los colores del arco iris con su máximo fulgor y se pregona con focos y música apropiada para enfervorizar al mundo (me parece escuchar marchas militares y también una versión marchosa del segundo movimiento del Cuarteto de cuerda nº 62, op. 76, nº. 3, de Franz Joseph Haydn, el Kaiserquartett.) (A ver si les suena: http://www.youtube.com/watch?v=4t3Vmo_EM8Y.) ¿Pensarán que “los mercados” son idiotas y que Frau Merkel, que a veces se equivoca, se va a dejar engañar? ¿Pensarán que así se amansarán los analistas y los números dejarán de significar lo que significan?

Y es que la segunda medida consistiría, nada más y nada menos, que en reformar la Constitución Española de manera que en ésta constase expresamente un límite (por ahora sin definir) al déficit público. No es una idea muy original (de hecho, es copia de antiguas y recientísimas propuestas, nacionales y extranjeras), pero ha quedado resultona, con aspecto de gran cosa y todo el mundo está aplaudiendo.

Me niego a sumarme al aplauso. Todo lo contrario. Primero, porque la constitucionalización del límite del déficit sólo sería buena ahora si se acertase en el límite y el acierto no es seguro, sino muy difícil arriesgado. Si se fuese a constitucionalizar un “déficit 0” se exageraría, porque una economía puede estar sana con algún endeudamiento razonable. En cualquier otro caso de límite de déficit, podríamos, como quien dice, pillarnos los dedos, porque lo que ahora conviene puede ser malo dentro de pocos años y no es serio andar reformando la Constitución cada dos por tres.

[ACTUALIZACIÓN: Introducir en la Constitución una fórmula "flexible" de limitación del déficit, como ahora se está matizando, resultaría nefasto: la mucha "flexibilidad" sería, no ya lo mismo que no decir nada, sino algo mucho peor: el germen de discusiones constantes sobre constitucionalidad de la acción de los poderes públicos, con remisión de parte de esas discusiones al Tribunal Constitucional. ¡Lo que nos faltaba! O, más castizamente: "¡por si fuéramos pocos, parió la abuela!". ¡El TC dictaminando sobre el déficit!]

Así que reformar la Constitución para limitar el déficit público me parece una bobada peligrosa, porque un buen límite actual se podría pactar públicamente, con la máxima solemnidad, sin necesidad de abrir el melón de cambiar el texto constitucional, precisamente ahora, con nacionalismos independentistas rampantes y otros extremismos no menos dañinos. De hecho, cuando esto escribo ya están “las redes” ardiendo con peticiones de reformas y referenda con los más diversos contenidos.

En segundo lugar, no aplaudo, sino que silbo y pateo la propuesta,  porque no puedo creer que quienes han hecho y hacen de la Constitución (y del Derecho) tan grandísimo y constante escarnio se hayan convertido o se vayan a convertir ahora en personajes respetuosos con la Norma fundamental y con el Derecho, que han tenido la costumbre de pisotear. Esta iniciativa, viniendo de Rodríguez Zapatero, con el respaldo del PSOE, es una burla, un sarcasmo, una tomadura de pelo. ¿Acaso no será el déficit un concepto “discutido y discutible”? ¿Que la reforma es avalada también por el PP? Me da igual. También el PP ha sido cooperador necesario de la repetida infracción de los artículos 117 y 122 de la Constitución Española, en materia más importante aún que el déficit público, como es la independencia de la Justicia y su impartición por los Jueces y Magistrados constitucionalmente previstos.

Mas, por si fuera poco, ocurre -y es lo más irritante- que la medida -puramente verbal- de constitucionalizar no se sabe qué límite del déficit público, viene acompañada de una enésima ocasión desperdiciada de reducir enseguida el gasto público y del anuncio de un nuevo expolio de varios millones de familias españolas: las de los funcionarios, bastantes de los cuales han de vivir con un régimen de incompatibilidades en algunos puntos más duro que el de los mismísimos jueces.

Los funcionarios de carrera no son millonarios y sí han debido superar, en muchos casos, unas pruebas competitivas de cierta dureza. Pero los políticos se han encargado de desmoralizarlos y de crear en España un laberinto normativo y organizativo que impide cualquier Administración Pública seria. Sin embargo, los funcionarios, con los que lidia el ciudadano, son los malos de la película. Los malos son los Inspectores del Banco de España que avisaron inútilmente a su jefe de la burbuja financiera y de la excesiva “exposición al ladrillo” de bancos y cajas. Los malos son los Inspectores de Hacienda que, de vez en cuando, hacen llegar al público algunas verdades. Los malos son los profesores que, a pesar de los pesares ajenos y propios, han alzado la voz sobre la degradación de la enseñanza con cada reforma. Los malos son los médicos que, también a pesar de parecidos pesares, dispensan una sanidad pública de buena calidad. Pues, todos éstos, los funcionarios, los malos, van a ser, de nuevo, los atracados en beneficio de las arcas públicas vaciadas por una clase política intelectualmente indigente y éticamente inane. Los funcionarios, los malos, se empobrecerán de inmediato, no para reactivar la economía española real (el consumo, la demanda y la producción) (todo lo contrario), sino para que no eche el cierre la insaciable industria extractiva de la clase política.

[ACTUALIZACIÓN: Después de publicado este post, desde el Gobierno se empieza a hablar de aumentar los impuestos a "los ricos", como para hacer más presentable el expolio al funcionariado y no quedarse atrás de lo que es clamor en otros países. La cuestión es qué van a entender  por "ricos". Y me temo, por los criterios que se han barajado en otros momentos, que no se trate de los "mega ricos" o "super-ricos" que diría Warren Buffet, sino que afecte a la clase media y no sólo a la clase "media alta", lo mismo que a las "grandes fortunas". Cuanto más amplia fuese la noción de "ricos", mayor sería la explotación fiscal, depresiva de la economía real. Y menos se entendería el 8% de reducción a los funcionarios a cuenta de la productividad.]

Es grosero, casi lascivo y obsceno, el modo en que nuestros gobernantes miran a los votantes. Miran a los votantes sin mirar la realidad, ni la doméstica ni la mundial. Y miran a los votantes exclusivamente como los elementos necesarios para no perder, de aquí en unos meses, sus propios empleos, sus sueldos, su poder y los grandes negocios que, de vez en cuando (es decir, siempre que se tercie), pueden hacer con ciertos amigos del “sector económico”. Los negocios de los aeropuertos innecesarios, del AVE con 9 pasajeros diarios, de privatizaciones muy sospechosas de gran lucro individual sin beneficio general, de la informatización doblemente analfabeta de la Justicia, que la paraliza pero que viene suponiendo contratos millonarios, de los carnet de identidad con microchip que no sirven para nada, de las políticas energéticas super-primadas que luego dejan caer, etc., etc.

Ante esto, tan sabido y verbalmente aborrecido como inalterado e inalterable, vuelvo a repetir, primero, que los votantes no son tontos y, segundo, que estos gobernantes (jobernantes, más bien) y sus acólitos siguen, erre que erre, jugando con fuego. Se quemarán, sin duda, pero lo malo es que el fuego hará otros estragos que no nos merecemos.

Nada que no sea entre malo y  catastrófico se puede esperar de la concreta tropa socialista de este PSOE, que es tanto el de ZP  como el del Sr. Rubalcaba, “llamadme Alfredo”. Otra tomadura de pelo sangrante lo de la gran promesa de la izquierda renovada, el Sr. Rubalcaba, descubridor de instituciones inútiles que ha mantenido durante lustros sin el menor problema, con González y con ZP, y que ya anuncia la continuidad de las más preciadas joyas del equipo ZP (Chacón, Pajín, Jiménez, etc.) Mientras, D. Mariano y su gente, a la expectativa y a remolque. Pero de las opciones para el 20-N habrá que tratar con más detenimiento en el futuro.

lunes, 23 de mayo de 2011

UNA ILUSIÓN DESVANECIDA Y LA VICTORIA POLÍTICA DE UN AMIGO "CURRANTE"


"LOS INDIGNADOS" SE AUTODESTRUYEN EN DOS DÍAS

PERO APARECE UN ALCALDE TRABAJADOR, CON LA IDEA DE LA POLÍTICA COMO SERVICIO

Dos días han descalabrado la esperanza que latió en la Puerta del Sol. El radicalismo se ha impuesto y los mejores acampados han sido desbordados por una caterva de figurantes profesionales y amateurs de la pseudorevolución, seguidos por jóvenes NI NI o CON CON, que se han apuntado a la pasajera euforia del utopismo más superficial en la forma y más inconsistente en el fondo. Lo siento mucho, aunque espero que los promotores más inteligentes se reagrupen y reconstruyan algo quizá menos llamativo, pero más efectivo, más sólido en el análisis y en el diagnóstico y más representativo de la indignación que muchos compartimos. Lo que comenzó bien estructurado y orientado, se ha convertido en un "happening" de impostura anarquista y de slogans tan simplones y manidos como los de clase política, lanzados muchas veces, demasiadas veces, por personas a todas luces desprovistas de legitimación para ejercer de portavoces de "los indignados" más machacados por el sistema y mejores conocedores de él. Lo que se presentaba amablemente, se ha inclinado a la crispación. Lo que no era anti-nadie, ha mostrado un rostro predominante con filias y fobias personales, que siempre dividen. Todo lo que latía en mi "post" anterior (los aciertos iniciales, las obvias dificultades para estructurar una permanente llamada de atención a la clase política y para impulsar firmemente una regeneración, los peligros que acechaban), todo eso ha resultado contradicho o ignorado. No esperaba, por supuesto, que el "post" se leyese en las asambleas. Lo que esperaba es que allí hubiese y permaneciese como rectora una inteligencia (encarnada en ciertas cabezas) que había podido observar en el origen del "movimiento". Pero todos los malos augurios implícitos en mi "post" (implícitos para no difundir desesperanza ni mala acogida) se han cumplido, punto por punto. Una pena. Algo triste, aunque no inesperado.

Por de pronto, lo de la "democracia real, ya" podía ser un grito justificado, pero si el "¡ya!" inspiraba la acción de cada día en el "movimiento", resultaba inevitable la deriva que acabo de describir. Porque tan clara como la multitud de razones y motivos para expresar con firmeza una gran indignación era, para cualquiera, la imposibilidad de un inmediato cambio del "sistema". El "¡ya!" era y es imposible. Y sólo podían apoyar tamaña inmediatez mentes aquejadas de ingenuidad infantiloide o adolescente o sujetos muy conscientemente interesados en darse a conocer como dirigentes de una minoría automarginada o, en todo caso, marginable, una minoría que el mismísimo "sistema" tolera como un ornamento de máximo pluralismo, porque la considera en realidad inofensiva. Hubo un momento en que se planteó, en la Puerta del Sol, una retirada hasta después de las elecciones. Evidentemente, la propuesta no salió adelante, sino que se decidió ampliar la acampada a las calles adyacentes. No digo que lo propuesto fuese necesariamente la mejor opción, pero entonces comenzaron los errores. Defendí aquí, sin ambages, la legitimidad inicial de la acampada, en tanto en cuanto, a mi entender, el derecho de reunión no queda en suspenso en vísperas electorales o en el día de los comicios, cuando no estorba ni impide votar a quien quiera hacerlo. Y las circunstancias causantes de la indignación justificaban la ocupación temporal de un espacio público, preferentemente peatonal. Pero la "indignación" con el "sistema", de ser genuinamente respetuosa con la libertad, no podía pretender la ilegitimidad de las elecciones y de la opción por participar en ellas de cualquiera de las formas posibles. Eso era ya un autoritarismo incoherente y autodestructivo del "movimiento", pero ésa fue precisamente la "tesis" de la asamblea. No me consta, por otra parte, que "los indignados" hayan dialogado con los comerciantes de la Puerta del Sol, tan pueblo como "los indignados", ni con los de las calles adyacentes. Y es innegable, me parece, que una "acampada" indefinida impone, incluso a los peatones ordinarios (y no digamos a la limitada pero real circulación de vehículos), unas restricciones de muy difícil justificación. Poco respetuoso y poco inteligente. Sobre los mensajes lanzados por esos "indignados" (por los que allí tenían voz pública) durante el sábado 21 y el domingo 22 de mayo, no me parece necesario consignar aquí comentarios concretos.

DE LAS ELECCIONES, DOS BUENAS NOTICIAS

¿Se podía razonablemente pretender que una mayoría de los electores considerasen ilegítimo comportarse como tales? A mi parecer, en modo alguno. Porque una cosa es que en el necesario "check and balance", la posible renovación periódica de los dirigentes politicos resulte insuficiente desde hace mucho tiempo, en comparación con el poder de que disponen (dirigidos por los partidos políticos financiados forzosamente por todos en modo excesivo) y otra cosa, muy distinta, es pretender que ni siquiera se aproveche la única fuerza que ocasionalmente posee cada ciudadano: votar (a éstos o a aquéllos), no votar, votar en blanco o emitir a conciencia un voto nulo. El "movimiento" de "los indignados", sin embargo, acabó transmitiendo el mensaje de la ilegitimidad de la participación, que no era la postura inicial. De ahí que una participación algo superior a lo habitual cayese en la Puerta del Sol como un chubasco decididamente congelado. Pero ¿qué esperaban?

Los lectores de este "blog" habrán comprobado que, sobre las elecciones de ayer, no he querido nunca, dada la diversidad de escenarios y la deseable pluralidad de lectores, entrar en análisis de opciones ni en vaticinios de resultados y sus consecuencias. Hay, sin embargo, para mí (y supongo que para muchos otros), dos buenas noticias en los resultados: una, general y, otra, lo reconozco, muy particular, aunque socialmente muy importante, porque afecta a la ciudad de Sevilla, que no es poca cosa.

A mí me parece que el voto, en su conjunto, demuestra que la gente dista mucho de ser tan tonta, como ha veces parece ser considerada por la "clase política". Publiqué aquí, el martes 15 de febrero de 2011, un post titulado “PARA GANAR LAS ELECCIONES, HAY QUE MERECERLO” (I), en el que decía (perdonen la autocita, que no es argumento de autoridad, sino más fácil recordatorio:

"No es verdad que la culpa de todo sea de ZP y y no es justa esa atribución de culpa exclusiva. Se equivocan en el análisis de lo sucedido en estos años y cometen injusticia los que, en el PSOE, en el PP o al margen de uno y otro partido, arrojan todas las culpas a ZP. Recordemos cosas obvias: ZP no se colocó a sí mismo a la cabeza del PSOE. ZP es un producto PSOE. (Siento la tristeza que esto les causará a mis buenos amigos socialistas, que no son muchos, pero son buenos, pero veo así las cosas). Es un producto tan netamente PSOE que, terminada la carrera de Derecho (y sin conseguir plaza de profesor en la Universidad de León, aunque ahora su “bio” oficial diga lo contrario), ZP no ha hecho en la vida otra cosa que pertenecer al PSOE. El PSOE delimitó la contienda electoral interna a una alternativa que prefiero no calificar: o José Bono Martínez o José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque por poco, los “grandes electores” del PSOE designaron Secretario General del PSOE a José Luis Rodríguez Zapatero. Fue candidato del PSOE a las siguientes elecciones. Y el PSOE bien que se alegró de ganar esas elecciones generales del 14 de marzo de 2004 y de volver a ganar las del 9 de marzo de 2008, siempre con ZP como “number one”. El número de militantes o simpatizantes del PSOE designados por ZP ha sido y es sencillamente incalculable. Y ZP no ha ideado ni hecho por sí solo cuanto a hecho, ni ha estado solo, sino muy acompañado por todo el PSOE, en sus clamorosas negaciones y omisiones, especialmente en las relativas a la crisis económica. La culpa (de todo o de lo más importante) no es sólo de ZP: al PSOE no le debe valer sacrificar a ZP como un chivo, ni expiatorio ni propiciatorio. El PSOE ha apoyado a ZP en sus reformas legales más discutibles y en sus aventuras más perniciosas."

El electorado parece haber comprendido estos argumentos. Ésa es la primera buena noticia.

La segunda es que Juan Ignacio Zoido sea el nuevo alcalde de Sevilla, con un resultado contundente, quizás entre los de mayor contundencia en toda España. Me apresuro a reconocer que conozco bien a Zoido y nos tenemos por amigos (de los pocos que me quedan en la política activa). Juan Ignacio Zoido, de carrera Magistrado, buen Magistrado, buen Decano de los Jueces de Sevilla en su día, Director General, preocupado de verdad por la Justicia a su paso por el Ministerio de Justicia, designado por la Ministra Mariscal de Gante y Mirón, ya se estrenó muy bien como candidato novato a la Alcaldía de Sevilla: fue en 2007 la lista más votada, con el 41'48% y 128.776 votos, pero no alcanzó la mayoría absoluta. Pero Zoido no se desinfló ni esperó el desgaste del adversario con una oposición protocolaria. Durante cuatro años, Juan Ignacio Zoido se ha currado Sevilla, se ha preocupado por Sevilla en serio, de modo que, ayer, obtuvo 166.040 votos (37.264 más que en el 2007), con un 49'31 % del total. Este "emigrante" de Fregenal de la Sierra, de familia de clase media, sencillo, sensible y cordial, siente -soy testigo de ello- un respeto excepcional por los caudales públicos como cosa ajena y concibe la política como un servicio al pueblo y sabe, naturalmente, que, así ejercida, la Alcaldía de Sevilla será una tarea mucho más ardua que placentera.

Comprenderán Vds. que, por una vez, me refiera a algo que considero personal. No he querido resistir el impulso de hacer una excepción, no sólo por la objetiva importancia general del hecho, sino porque considero justificado compartir una alegría, cuando les he hecho partícipes de no pocas tristezas.

viernes, 8 de abril de 2011

ELECCIONES GENERALES: HECHOS, ADIVINANZAS Y DOS BUENOS DESEOS


LA LÓGICA DE UN GRAN DUDA (PSOE) Y LA DE UNA GRAN CERTEZA (PP)

Con ocasión del último cambio del “Gobierno de España” por el Sr. Rodríguez Zapatero (ZP), ya me atreví (sin necesidad de mucho atrevimiento) a afirmar rotundamente que ZP no sería el candidato principal del PSOE en las próximas elecciones generales españolas, en el 2012. Como quisiera partir ahora de lo dicho entonces, sin repetirme demasiado, si están interesados en este asunto relean o lean el post del domingo 24 de octubre de 2010, “EL NUEVO GOBIERNO DE ESPAÑA, PENÚLTIMA IMPOSICIÓN A ZAPATERO (y II).  EL AUTO-GOLPE EN EL PSOE: EXPLICACIÓN, CONSECUENCIAS Y SITUACIÓN DEL PARTIDO POPULAR”. Facilito un link directo: http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/10/el-nuevo-gobierno-de-espana-penultima_24.html

El anuncio de ZP, el pasado día 2 de abril de 2011, en el sentido de que no repetirá como cabeza del PSOE, ha desatado multitud de análisis y comentarios. Pueden dividirse en dos clases: los que, a partir de hechos, formulan conjeturas expuestas como tales y los que presentan situaciones de hecho o contienen predicciones de futuro sin ofrecer los datos o hechos en que se apoyan o, siempre sin apoyatura en datos, se inscriben en el amplio marco de los deseos impulsados por preferencias (wishful thinking). Hay muchos más ejemplos de conjeturas honradas que de textos que, en definitiva, son mera propaganda o funcionan como tal. Un ejemplo real de estos últimos sería la afirmación, en titular de portada, de que las bases del PSOE prefieren a Rubalcaba como candidato. No digo que no sea así (¡qué sé yo!), pero la afirmación no se apoyaba en nada objetivo, ni siquiera en un pequeño sondeo.

Con este “post” no quiero aumentar el caudal de especulaciones y predicciones ya formuladas. Aumentará sin mi ayuda. Lo que aquí diré va a ser opinión y crítica. Opinión, fundada en hechos, pero orientada por lo que considero deseable. Crítica a algunas predicciones que se presentan como seguras y, sin embargo, no lo son. Y, como señalo en el subtítulo, procuraré que la lógica siempre esté presente.

RUBALCABA O CHACÓN: LA ADIVINANZA, LA PROPAGANDA Y LA DUDA ABSOLUTA

Aparte del que motiva estas líneas, un primer hecho es que ZP no quiere adelantar las elecciones generales y, otro, que no ha renunciado al puesto de Secretario General del PSOE ni se ha fijado un plazo o un término para cesar en ese cargo. Ha anunciado un plan según el cual, tras las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, se celebrarán dentro del PSOE elecciones primarias para designar a la cabeza de lista del partido en las generales. Esta situación real, si se mantiene (y no hay nada hoy que fundamente una modificación), supondría una cierta capacidad de influencia de ZP  en las primarias. De ahí deducen algunos que, pese a cualquier declaración de neutralidad que haga ZP, será Dña. Carmen Chacón, como favorita de ZP, quien aspirará, por el PSOE, a presidir el siguiente Gobierno de la Nación.

Objeciones: la “cierta influencia” de la Secretaría General del PSOE en unas primarias es muy incierta en cuanto a su intensidad y eficacia. Aunque vivamos de pura actualidad, no es tan difícil recordar el duelo de las primarias madrileñas entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez, patrocinada la primera por ZP y el “aparato” central del PSOE, pero saldado en favor de Tomás Gómez. Por otra parte, esa incierta influencia puede verse matizada y atenuada si ZP, aun siendo formalmente el SG del PSOE, no controla del todo o muy poco al citado “aparato”, lo que no resulta inverosímil ni improbable. Ítem más: la preferencia de ZP por Dña. Carmen Chacón tiene fundamento, pero, por un lado, las preferencias de ZP no se han revelado siempre firmes y, por otro lado, no cabe excluir que el brazo de ZP vuelva a ser torcido por presiones en sentido distinto u opuesto a sus gustos.

Cuando se afirma el apoyo de ZP y de otros a Dña. Carme, más otros trajines y maniobras, se está partiendo de una seguridad, a saber: que el actual Vicepresidente primero del Gobierno, Sr. Rubalcaba, quiere también ser “number one” del PSOE en las elecciones generales del 2012. No digo yo que eso sea falso, pero sí que no es plenamente seguro. Pueden ser muchos los motivos por los que, llegado el momento, Rubalcaba no quiera esa candidatura: personales, políticos o una mezcla de ambos. El Vicepresidente primero podría pensar que no está ya para una campaña larga y dura y, nada digamos, para una campaña que considere perdida o muy problemática. Es verdad que en el 2016 estaría, de ordinario, en peores condiciones, pero no cabe excluir que, por una vez, sean ciertas sus inclinaciones a retirarse a un segundo plano.

De todo lo anterior –que no ha pretendido ser un análisis exhaustivo- y de otros datos sabidos  y otras innegables posibilidades se desprenden varias conclusiones:

Conclusión 1ª: No es seguro que Dña. Carmen Chacón vaya a ser cabeza de lista del PSOE en las elecciones generales de 2012.

Conclusión 2ª: No es seguro que D. Alfredo Pérez Rubalcaba quiera y vaya a ser cabeza de lista del PSOE en las elecciones generales de 2012.

Conclusión 3ª: Las probabilidades más altas de la candidatura de la Sra. Chacón como cabeza del PSOE se cifran, hoy por hoy, en que D. Alfredo Rubalcaba no quisiese ser candidato.

Conclusión 4ª: Si hay “primarias” en el PSOE con dos o más candidaturas, es ahora imposible y resultará muy difícil, más adelante, conocer el resultado. Y ahora es también imposible saber si el PSOE podrá prescindir de las “primarias”, de modo que finalmente sólo haya una candidatura a “number one” de las listas electorales en el 2012.

Quiérese decir que, como se anuncia en el subtítulo de este “post”, la lógica conduce a una "inteligentísima" DUDA TOTAL sobre el futuro preelectoral del PSOE. Dicho de otro modo: QUE NO TENEMOS NI IDEA DE QUIÉN ENCABEZARÁ EL PSOE EN LAS ELECCIONES GENERALES. A mi parecer, esto es lo que hay, como ahora se dice. Lo demás son milongas y fantasías moriscas. Conforme avancen los días y se sucedan los acontecimientos, podrán elaborarse y reelaborarse especulaciones y conjeturas. Pero pasar de ahí a las certezas será un ejercicio de apuestas. Las variables son muchas y difíciles o imposibles de conocer. Las especulaciones venideras serán sinceras y se presentarán como tales o, por el contrario, entrarán, como las que hemos oído y leído ya, en el terreno de las preferencias encubiertas o de las manipulaciones propagandísticas. No nos fiemos de los “enteraos”, que tanto abundan en España. O, mejor, averigüemos de qué están realmente enterados. Como dispone la ley procesal respecto de las declaraciones de testigos, ante lo que nos dice un “enterao” tengamos en cuenta “la razón de ciencia de lo que diga”.

UN BUEN DESEO (MÍO): NI CHACÓN NI RUBALCABA

Ya al margen de especulaciones, declaro ahora, como adelanté, lo que es un puro deseo personal, que probablemente no sea original (ojala) y que no pretendo experimentar en exclusiva (al contrario). Deseo intensamente que ni Dña. Carmen Chacón Piqueras, actual Ministra de Defensa del “Gobierno de España” ni D. Alfredo Pérez Rubalcaba, actual Vicepresidente primero y Ministro del Interior de ese mismo “Gobierno”, sean “number one” electoral del PSOE en las próximas elecciones generales. No me va nada personal en que no sean ellos candidatos a Presidente/a del Gobierno. Simplemente, me parecen seguras -no deja de ser un parecer, pero pienso que muy fundado- dos cosas: primera, que el PSOE podría y debería ser capaz de presentar mejores candidaturas que cualquiera de esas dos; segunda, que la Nación podría tener, si ganase el PSOE, mejor, mucho mejor, Presidente/a de su Gobierno que Chacón o Rubalcaba. También podría el PSOE presentar aún peores candidaturas, porque siempre es falso eso de “peor no podemos estar” o “peor que éste (o ésta) no puede ser”. Pero centrémonos, por ahora, en lo que tenemos delante y cabe considerar probable.

Dejaré sentado que, efectivamente, España está preparada para ser presidida por una mujer. Está asimismo preparada para ser presidida por una mujer catalana, como por un extremeño. Está tan preparada como la Roma de Calígula cuando éste, según la leyenda, designó cónsul a su caballo Incitatus. España está preparadísima, a esos efectos presidenciales. Algunos pensarán que me refiero a que si esta Nación ha sobrevivido a ZP, está lista para todo evento. Pues sí, ZP ha sido y sigue siendo un excelente “test de stress”, pero, en realidad, digan lo que digan, la historia de España no empezó con ZP.

Establecida la resistencia de materiales, no me voy a extender sobre Pérez Rubalcaba y Carme Chacón para fundamentar mi deseo de que ni siquiera se les deje aspirar a presidir el Gobierno de España. Rubalcaba es sobradamente conocido. Ha resultado imprescindible para el PSOE en muy diversas situaciones, con diferentes jefes. Sabemos mucho, casi todo, de Rubalcaba y sospechamos con motivo tanto o más que lo que sabemos a ciencia cierta. La trayectoria de PR ha sido muy larga. No es persona imprescindible ni conveniente para la res publica. Rubalcaba es un superdotado para la política de partido, para la refriega, para el navajeo, para la táctica. Pero dista sideralmente de ser un estadista, un aprendiz de estadista o algo que se parezca remotamente a un hombre de Estado, aunque sea modesto. En realidad, es un campeón de la política menor, ésa que nos tiene a casi todos asqueados y extenuados. Rubalcaba nunca se ha ocupado de problemas de la gente. Lo suyo son los problemas de partido y del poder. Tiene todos los recovecos del Estado en la cabeza, pero no tiene el Estado en la cabeza. Es un consigliere. Hay mucho mercado para los consiglieri. A los forofos de Rubalcaba les aconsejo que no le saquen de ahí. Funcionaría -ya se ha visto bastante como Vicepresidente primero- el “Peter’s principle”.

De Carme Chacón no sabemos casi nada, porque no hay casi nada que saber. Hizo estudios y los acabó: ¡bravo! Lean “Wikipedia”, que alarga su curriculum al máximo. No consta que haya ejercido profesión alguna relacionada con sus estudios. Es una “joven política” profesional, con una trayectoria similar a la de la Sra. Pajín. Proviene del PSC, curiosa invención de la “gauche divine” catalana y, sobre todo, barcelonesa, sin apenas genuinas raíces socialistas. Como Ministra de Vivienda no nos queda memoria de ella y ahora, según fuentes muy fiables, el Ministerio de Defensa no es dirigido por ella, sino que está subordinado completamente a su carrera política. No es que no sepa de defensa (que, desde luego, no sabe), sino que, además, no le interesa, porque sólo le interesa trepar y, al parecer, ser Ministra de Defensa a sus cuarenta años recién cumplidos le parece poca cosa y cosa poco interesante, a la que no se aplica más que si hay fotos y TV por medio. No se equivocan los que apuntan al empeño de su Profesor Higgins con su Eliza Doolittle, aunque, desde luego, a la niña Chacón no le han salido callos currando en los barrios modestos de Londres. No digo que sea tonta. Lo que digo es que es exactamente lo que parece. Y ya estamos mayorcitos para que nos vengan con productos de imagen o marketing. Lo de Rubalcaba es inapropiado y erróneo. Pero la pretensión presidencial respecto de Dña. Carme resulta insultante, afrentosa.

UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA EL PSOE

Después de la extraña mezcla radical-capitalista de la Nueva Vía de ZP, una política que ha acabado avergonzando, abochornando, a propios y extraños (nunca mejor dicho, me parece), el PSOE tiene, objetivamente, una gran oportunidad, alcanzada por vías extrañas, pero real: la de modernizarse de verdad. Eso significa diseñar una política social-demócrata realista, sin ideologismos absurdos y extremos, pero sin la reverencia al dinero que ha caracterizado el agotado invento zapateril. Lo propio de un PSOE moderno sería dejarse de estúpidas y ofensivas ingenierías sociales y establecer una política que muestre a las claras una constante y razonable preocupación por el común de los ciudadanos y, en especial, sin demagogias baratas, por los que más lo necesitan.

Naturalmente, esa política no va a ser diseñada ni por las huestes de Rubalcaba ni por la “beautiful people” gauchista encantada con la feminidad, la juventud y el “look” de Doña Carme, que arrastrará mucho tiempo -eso espero y deseo- el “handicap” de su  no lejano apoyo público al impresentable Rubianes de la “puta España” y otras groserías. Para que esa modernización y racionalización del PSOE fuese factible, podría abrirse un camino si suficientes “pesos pesados” del partido cayesen en la cuenta de que un dato objetivo de gran importancia para decidir el liderazgo en las elecciones generales próximas serían los resultados que cosechen en municipios y comunidades autónomas unas cuantas personalidades del PSOE. ¿No sería razonable fijarse bien en quienes triunfasen o, aun perdiendo, mostrasen mayor apoyo popular el mes de mayo próximo? Ese test, que nadie se atreverá a calificar de antidemocrático, no me parece enteramente decisivo, pero sí imprescindible. Desdeñarlo y empecinarse, incluso por exclusión voluntaria, en el dúo nombrado, sería muestra de nula inteligencia.

 LA LÓGICA DE DOS CERTEZAS SOBRE EL PP

Cuando Aznar decidió no seguir en la política, no resultaba lógico que, sin embargo, resolviese designar sucesor (“si yo no voy a estar en el futuro inmediato, no es lógico que lo decida y condicione”, pudo haber pensado Aznar sin incurrir en desvarío). Tampoco fue lógico que, dentro del máximo órgano colegiado del PP, nadie (si hubo alguien, es un secreto muy bien guardado) solicitase una votación secreta: razones abundaban para pedirla. No se inició con lógica el proceso y ahora, por la lógica de lo ilógico, existe un claro aspirante del PP a Presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy. Pese a provocar un escaso entusiasmo -revelado en estos años por innumerables encuestas- entre el mismo electorado del PP, la probabilidad en favor de la candidatura de Rajoy es tan alta que equivale a la certeza.

RAJOY TIENE QUE ENCERRARSE A ESTUDIAR. EL PP NECESITA UN MENSAJE SERIO Y CONVINCENTE

Pero hay otra certeza mucho más importante, apoyada en la lógica: Rajoy está forzado a diseñar una táctica y una estrategia muy distinta de la oposición a ZP y de la esperanza en el prácticamente nulo atractivo electoral de ZP. A estos efectos, ZP ya  no existe y se procurará por el PSOE que no se recuerde que existió. Y como resulta que Rajoy no puede saber quién será su adversario, lo lógico es preocuparse muy mucho de articular unos mensajes coherentes y medianamente articulados, serios, que susciten ilusión y, sobre todo, esperanza, sin fiar ya su éxito en la desilusión y desesperanza causadas por ZP. Rajoy no puede descartar con lógica  que, por improbable que le parezca, el PSOE, acabe encontrando alguien que, a diferencia de ZP, sea capaz de movilizar los millones de votos que podrían permitir al PSOE seguir gobernando. Al contrario, la lógica debiera impulsar a Rajoy a prever lo que menos le convendría. Añado de inmediato dos observaciones: 1ª) No sería sensato para Rajoy basarse en ataques multilaterales a los posibles sustitutos de ZP o incluso hacer una campaña primordialmente anti-PSOE. 2ª) Aunque los “slogans” y los carteles, etc., tengan importancia, los electores no son tontos y si Rajoy está lógicamente obligado a transmitir seriedad y esperanza, no hay otro buen método para que eso llegue al electorado que dominar los asuntos que se traten y explicarlos bien y con convencimiento.

En resumen: a mi entender, lo más importante, para el PP y para Rajoy, es que vuelva a un encierro de estudio. Como cuando opositaba a Registrador, pero más variado, aunque sin la facilidad de preexistentes "temas". Rajoy tiene que volver a estudiar lo que pasa de verdad en España, de arriba abajo. Si logra buenos maestros, buenos “manuales” y le echa horas, no me parece imposible que mejore sustancialmente y pueda presentar convincentemente un programa de cambio. Sé que estudiar con buenas fuentes no es cosa fácil. Pero es lo que hace falta y cuando se quiere y se necesita, se saca tiempo. Pronto habrá unas vacaciones cortas para empezar el “plan de estudios”. Después, los imprescindibles ajetreos de la campaña de mayo, que abundarán en ratos muertos. Y luego vendrá el verano. Un verano que da mucho de sí.

Con todo lo anterior, no pretendo impartir lecciones ni al PSOE ni al PP. Uno enseña por profesión a quien sea menester, pero, fuera de ese ámbito, me parece fatuo (e inútil) aleccionar: estoy con el poeta: del romancero: “yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. Otra cosa, distinta de aleccionar, es expresar lo que a uno le gustaría que ocurriese porque piensa que a todos nos vendría bien y que estamos necesitados de que los dirigentes políticos acierten. Pero no me hago la menor ilusión sobre la eficacia de las opiniones que quedan dichas. Y mantengo las de otros "post": el voto, nuestro voto, para quien se lo merezca.

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POSTDATA, sobre la última ocurrencia: Se pregunta en un “medio” importante, como en otros: “¿Deben obligar los partidos españoles a sus eurodiputados a viajar en clase turista? El 96% contesta afirmativamente. Lamento remar contra tan fuerte corriente, pero la sola pregunta me parece inadmisible. No se debe obligar a nadie a que viaje en "clase turista". Sigo un viejo y seguro principio: no quieras para otro lo que no quieres para ti. Si se trata de castigar a los eurodiputados, propongo cualquier cosa, menos obligarles a viajar en turista. Todos aceptamos volar en turista porque no tenemos más remedio. Pero recordemos que la Constitución Española, en su artículo 15, prohíbe, no sólo la tortura, sino también los “tratos inhumanos y degradantes”. Hoy, los vuelos de muchas compañías, en clase turista, ofrecen menos espacio que los autobuses españoles de los años 50 y 60 del siglo XX, diseñados, al parecer, para la gente bajita y estrecha de pecho de entonces. Si no llegan a ser degradantes, esos vuelos son, sin duda, inhumanos y muy malos para la salud en cuanto excedan de 50-55 minutos. Lo que tienen que hacer los gobernantes, empezando por la UE, es exigir -así, exigir- a las compañías aéreas unas medidas mínimas de comodidad de los pasajeros. Otra cosa, respecto de los eurodiputados, es que se implante el copago. Aquí sí: que los eurodiputados, como clientes habituales, se busquen un descuento para el “upgrade” de turista a “bussines” y paguen con su buen sueldo la diferencia.

sábado, 19 de febrero de 2011

“PARA GANAR LAS ELECCIONES, HAY QUE MERECERLO” (y II)


NO SEAMOS ANIMALES: NO VOTEMOS A ALGUIEN SIN UNA BUENA RAZÓN


  • Ninguno de nosotros controla las elecciones y sus resultados, pero cada uno es dueño de su voto. Se puede valorar en mucho el propio voto o tenerlo por muy poca cosa. En todo caso, el valor que se le atribuya sólo es real en este tiempo preelectoral: al día siguiente de las elecciones, el voto de cada uno vale menos que un yogur caducado hace un mes. Éste es el momento para hacer valer el voto.

Terminaba el “post” anterior del mismo título (parte de una frase de ZP) http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/02/para-ganar-las-elecciones-hay-que.html con unos cuantos ejemplos de asuntos ideológicos o impregnados de ideología aquí, en España, frente a la asombrosa afirmación de D. Mariano Rajoy (MR) de que no tenemos en España ningún problema ideológico y nuestro único problema relevante es de competencia, quiere decir, supongo, de gente competente a cargo de la cosa pública (y de la semi-pública/semi-privada, que alcanza grandísimas dimensiones). Y sí, hay un gran problema de gente competente en la vida pública. En cuanto al PSOE, no me parece necesario decir nada más con todo lo que está a la vista y con todo lo que llevo dicho en este blog. Pero me atrevo a pensar, visto lo que MR tiene a su alrededor, que quizá MR no se hace idea cabal de las dimensiones de ese problema. Porque se da también en el PP. Aclaro que, por razones de edad, ya no conozco a nadie que mande algo en el PP (ni que mande muy poco, la verdad sea dicha). Carezco, pues, de motivos personales para poner reparos a los actuales dirigentes centrales del PP. Me baso exclusivamente en comportamientos externos: lo que dicen, lo que votan, lo que pactan, lo que callan, lo que no callan. Es por los hechos, pues, por lo que pienso que el Sr. Rajoy no está rodeado de un equipo de colaboradores de acreditada competencia en distintos sectores de actividad ni de un grupo importante de hombres y mujeres con personalidad madura y sobresaliente.

Ofrezco prueba por indicios. ¿Dónde está una alternativa de política educativa del PP, sensata, valiente y bien estructurada? No se conoce. Y ¿acaso falta gente preparada y con experiencia en la educación, gente más afín al PP que al PSOE o a IU, para trabajar en esa materia? Claro que no falta esa gente: la hay, pero no ha sido seriamente movilizada. Al contrario, conozco a más de uno y más de dos que, invitados a la Comisión de Educación del PP, acabaron pronto muy desilusionados y desmotivados. En materia de Justicia, tanto dan López Aguilar, Fernández Bermejo o Francisco Caamaño como José María Michavila o Federico Trillo: unos y otros se reúnen, junto a sus correspondientes apéndices en el Consejo General del Poder Judicial, y pactan monstruos que asolan nuestra Justicia en todos los terrenos (ya he escrito sobre estos monstruos, pero volveré a hacerlo cualquier día de éstos). Pero, ¿y en economía? Ya no nos acordamos del gran fichaje, D. Manuel Pizarro, al que embarcaron a bombo y platillo cuando maldita la falta que le hacía a Pizarro meterse en el mundo partitocrático. Al bueno de Pizarro, después de perder un debate televisivo con el Sr. Solbes, le fueron arrinconando hasta el hastío y el abandono. Ahora todo el mundo reconoce que Pizarro tenía razón y que Solbes, en cambio, sólo tenía tablas para hacer surfing dialéctico y, por supuesto (para eso era Vicepresidente económico) todos los datos del mundo (trucados o no, es otro cantar) inmediatamente disponibles. Podría seguir con los ejemplos, pero por hoy es suficiente.

Habrá quien diga y ya lo estoy oyendo: “bueno, pero compare Vd. con el PSOE”. Pues no me vale la comparación. ¡Estaríamos buenos si el rasero de la competencia se estableciese con inclusión de un solo factor como la preparación de Dña. Leire Pajín! A decir verdad, MR no ha esgrimido abiertamente la competencia de su equipo por comparación con la de los miembros de los sucesivos “Gobiernos de España” presididos por ZP: hubiera sido un escarnio para su propia gente y para el mismo MR. Sin embargo la comparación flotaba y flota en el ambiente.

Pero vamos ya al tema que más interesa aquí, que es de los méritos para ganar unas elecciones y, en un plano individual – el de Vd., lector, y el mío- el de los méritos para conseguir nuestro voto: no controlamos las elecciones y sus resultados, pero cada uno es dueño de su voto. Puede cada cual valorar en mucho su voto o tenerlo por muy poca cosa. En todo caso, el valor que se le atribuya sólo es real en este tiempo preelectoral: al día siguiente de las elecciones, el voto de cada uno vale menos que un yogur caducado hace un mes. Éste es el momento para hacer valer el voto.

LAS BUENAS RAZONES PARA NO VOTAR A ZP NO SON, POR SÍ SOLAS, UNA BUENA RAZÓN PARA VOTAR A MR

En el post "MÁS DE 20 BUENAS RAZONES PARA NO VOTAR A W. Y NI UNA SOLA PARA VOTAR A H.", de 26 de junio de 2009, http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/06/20-razones-para-no-votar-x-y-ni-una.html  me refería al genial Julio Camba y, en concreto, a su librito “Un año en el otro mundo”, que era el año que Camba había pasado en EE.UU. y, más concretamente, en Nueva York. En varias crónicas, mi admirado arousano relataba la pugna presidencial de 1916 entre Woodrow Wilson y Charles E. Hughes, el candidato republicano. Y Camba reproducía (o se inventaba) esta frase: "'Yo conozco más de veinte buenas razones para no votar por Mr. Wilson -escribe un elector-; pero no conozco ni una sola para votar por Mr. Hughes'. Mr. Wilson, en efecto, tiene muchas faltas, y Hughes se pasa la vida señalándoselas. Lo que ocurre es que, frente a esas faltas, Mr. Hughes no presenta ninguna cualidad."

En junio de 2009 no fui más allá de la cita y una leve insinuación. Ahora sí iré más lejos. Apliquemos la descrita situación norteamericana de 1916 a la española de hoy, aunque prescindiendo de las cualidades personales, porque seguramente nuestros equivalentes a Mr. Wilson y a Mr. Hughes no carecen de alguna buena. Hay más de veinte buenas razones para no votar a Rodríguez Zapatero (ZP) (PSOE), pero ¿cuántas buenas razones hay para votar a Mariano Rajoy (MR) (PP)? No faltan los que piensan que las 20 ó 2000 buenas razones para no votar a ZP (PSOE) componen una buena razón suficiente para votar a MR (o PP). A mi me parece que ese salto (“no voto a X… ergo voto a Y”) no es, ni física ni metafísicamente, tan claro como lo presentan. Ejercitemos un poco la lógica: votar a ZP (o PSOE) es una posible acción. Y votar a MR (o PP) es otra posible acción, distinta de la anterior. Hay cierta conexión entre ellas, porque no se puede votar a ZP y votar también, el mismo día y para lo mismo, a MR. Pero la conexión no llega a ser de máxima intensidad, como la existente entre una causa y su efecto: es innegable que no votar a ZP (PSOE) no determina, ni física ni metafísicamente, votar a MR (PP). Se puede, conforme a la física y a la lógica metafísica, no votar a ZP y no votar a MR.

Esta innegable posibilidad de no votar ni a uno(s) ni a otro(s) es una de las mayores herejías contra el Catecismo del Sistema y sólo enunciarla supone que nos echan encima todo el argumentario anti-abstención más el argumentario del “voto útil”. Son argumentarios pasionales e interesados, que apelan a la visceralidad y abundan en sofismas. Básico de esos argumentarios es, ante todo, proponer votar a ZP por odio al PP o votar a Rajoy por odio a ZP. A falta de razones y argumentos, reavivan e insuflan odios, sentimientos viscerales. Ahí encaja la historieta irracional de “ellos” y “los nuestros”.

Luego está el sofisma: si Vd. no vota ni a ZP ni a MR, porque ninguno de los dos le convence mínimamente, no es Vd. un ciudadano responsable, porque no participa. Y no es Vd. una persona razonable, porque espera o pretende una perfección que no es de esperar en las opciones electorales. La verdad es muy distinta: aquí nos estamos tomando muy en serio la cita electoral y el uso del voto que a cada uno le corresponde. Estamos valorando máximamente la participación y por eso estamos pensando, razonando. Y después de pensar y razonar, se participa igual si se vota a ZP como si se vota a MR como si no se vota a ninguno de los dos o no se vota a nadie. La verdad es que a los catequistas y funcionarios del Sistema les gustaría una participación electoral consistente en que los ciudadanos acudiesen masivamente a los colegios electorales a depositar sobres recibidos por correo ya cerrados, con la papeleta introducida en la sede del partido. Nada de pensar o razonar; nada de ver qué papeleta han metido dentro: como en el chiste, “¡eso sería contrario al secreto del sufragio!” Y no es verdad que los electores racionales estemos esperando la perfección en ninguna de las ofertas: nos conformamos con que nos cuenten un programa decente y nos conformamos con tener una buena razón para apoyar alguna opción, una buena razón no contrapesada con veinte o cinco buenas razones para no apoyarla.

Ante las ofertas electorales diversas, si se carece de razones para apoyar a cualquiera de ellas, ¿por qué sería malo no apoyar a ninguna? Se diría, más bien, que eso es lo racional o razonable, porque no cabe defender como razonable dar el voto a alguien sin ninguna razón. Lo único malo que puede tener la abstención es que se deba a la pereza. Pero esa pereza es fácil de eliminar: se comparece en el colegio electoral y se vota en blanco (o sea, se entrega el sobrecito sin nada dentro) o se vota nulo. De ese modo, queda claro que uno no ha actuado por pereza y, además, nadie puede apuntarte en una lista de abstencionistas desafectos.

EL “VOTO UTIL” Y EL “MAL MENOR”: DOS TRAMPAS MORTALES

Por su parte, el argumentario del “voto útil” presupone que la utilidad debe primar sobre la racionalidad, lo que, como principio o axioma, resulta de gran debilidad. Si no hablamos de lo que a unas y otras candidaturas les pueda ser útil, sino de la utilidad del votante, ¿puede serme útil lo que hago contra los dictados de mi razón? La posibilidad de la utilidad de lo irracional se encuentra exclusivamente en el territorio de lo aleatorio, de la suerte. Pero para jugar a la suerte están la lotería o los casinos. Y, bien mirado, la apelación al “voto útil” vale sólo en el caso de que el elector encuentre razones para votar A y razones para votar B. Entonces, puede decidir votar B, porque los resultados favorables a B son de más probable consecución que los de votar a A, pese a un ligero mayor peso de sus razones personales para votar A. Pero cuando no encuentra razón para votar ni a A ni a B (o tiene buenas razones para no votar ni a A ni a B), ¿en qué consistiría para el elector la utilidad de apoyar lo que considera indigno de su personal apoyo?

Para responder a esta pregunta aparece enseguida la tesis del “mal menor”. Unos te dicen: “sí, no hay razón para votar A ni para votar B, pero vota B porque el triunfo de B es menos malo que el de A“. Y otros afirman exactamente lo mismo pero a la inversa. La consecuencia inmediata de hacer caso a unos o a otros en lo del “mal menor” es que todos acabamos votando, indefectiblemente, lo que, en sí mismo, nos parece mal, porque no hemos encontrado una buena razón para votarlo (o sí, solo que frente a una buena razón para votar a A o a B encontramos seis buenas razones para no votar ni a A ni a B). Pero hay algo muy serio contra el voto al “mal menor” y es que, mediata o indirectamente, el voto sistemático en favor del “mal menor” contribuye de manera decisiva a perpetuar un statu quo que uno considera indeseable para sí mismo y para los demás. Elección tras elección, votar al “mal menor” impide toda posibilidad de regeneración e incluso de leve mejoría de las cosas. Los “males menores” ni siquiera adelgazan, sino que engordan hasta que resulta extrañamente paradójico seguir llamándoles "menores".

Y, en un plano individual, los del “mal menor” que te convenzan están, por un lado, abusando de tu instintivo civismo y, por otro, despreciando cada vez más tu personal criterio, puesto que consideran tu voto como conquistado de antemano gracias al artilugio del “mal menor”. Paradójicamente, tu alto grado de oposición al “mal mayor” provoca que los del “mal menor” no te hagan el menor caso, no se enmienden lo más mínimo. Dicho de otra manera: como piensan que, a fin de cuentas y aunque sea por la vía del “mal menor”, eres “de los suyos”, no pintas nada para esos “tuyos”: ningún esfuerzo harán para merecer, de verdad, tu voto. Verás, en cambio, cómo sí se esfuerzan por "merecer" votos inclinados en principio al “mal mayor”.

Hay, además, algo razonable y, más, aún, racionalmente obligado cuando se nos coloca en la tesitura del “mal menor”: pensar en lo menos malo con un horizonte no limitado a los cuatro años hasta las elecciones siguientes. Así, con esa más amplia perspectiva, puede resultar perfectamente lícito y acertado pensar que el triunfo del “mal menor” a corto plazo muy probablemente conduzca a un “mal mayor” a medio plazo.

Por lo que acabo de decir (y algo más que sin duda habré olvidado), a mí me parece que, física y metafísicamente, 20 ó 1000 buenas razones para no votar al PSOE/ ZP/XX no constituyen ni una sola buena razón para votar al PP/MR. Vamos ahora con un ejercicio de imaginación. Vamos a suponer que, según la naturaleza de las cosas, que muestra la clara diferencia entre la opción de votar o no votar al PSOE (ZP) y la opción de votar o no votar al PP (MR), dos millones de electores resueltos a no votar PSOE (ZP) se apuntan al criterio “MI VOTO PARA EL QUE SE LO CURRE” (o, si prefieren algo más educado y académico, “MI VOTO PARA EL QUE SE LO MEREZCA”) y proceden, con frialdad lógica, a buscar las razones primero para decidir sobre la primera opción (votar o no al PSOE y a ZP) (lo que sólo les lleva un segundo, porque ya han visto más de veinte buenas razones para no votar a ZP o al PSOE) y, después, a buscar buenas razones (al menos una buena razón) para resolver sobre la segunda opción (votar o no al PP y a MR). Supongamos que un millón y medio de esos dos millones de electores, siguiendo este método tan racional, concluyen que carecen de una buena razón para votar al PP (MR) (o que tienen buenas razones, de peso, para no votar al PP/MR). Supongamos que ese millón y medio de electores deciden votar en blanco o abstenerse. ¿Cómo influiría esa decisión en el resultado electoral? Me parece que la influencia consistiría en que el PP no ganase las siguientes elecciones generales o no las ganase con suficiente margen para gobernar. Después. el PP tendría que cambiar o refundarse.

Salvo grandes novedades, que me parecen altamente improbables, yo tengo ya decidido qué voy a hacer con mi voto, aunque no quiero decirlo. Pero sí quiero decir que un millón y medio de electores condicionando su voto al PP de MR a que ese PP y el mismo MR se aclaren, se refuercen con gente competente y presenten un programa en positivo, sin demasiadas vaguedades, sería una presión -que es posible de mil modos diversos: cada elector puede encontrar varias vías y hay tiempo- altamente beneficiosa para este país. Porque está por ver cuántos votos merece el PSOE, cuántos el PP y cuántos otras formaciones políticas menores. Pero no ofrece duda que nosotros, los españoles, no merecemos por más tiempo a la misma clase política actual. Y si no pudiéramos cambiarla con las elecciones generales próximas -que, en cierto modo, sí podríamos- al menos deberían saber que no cuentan con un digno apoyo ciudadano.

martes, 15 de febrero de 2011

“PARA GANAR LAS ELECCIONES, HAY QUE MERECERLO” (I)


MÉRITOS Y DEMÉRITOS DE PSOE Y PP


"MÁS DE 20 BUENAS RAZONES PARA NO VOTAR A W. Y NI UNA SOLA PARA VOTAR A H."
(POR DERECHO, 26 de junio de 2009)


D. José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) ha dicho en Sevilla, el 13 de febrero de 2011, una gran verdad, que encabeza este “post”. Pero como decir verdades dista mucho de ser la afición y la dedicación de ZP, las palabras transcritas eran una “oración subordinada” de otra “oración principal”, con lo que la gran verdad resultaba convertida en simple mensaje político-partidista-electoral: “el Partido Popular no sabe que, para ganar las elecciones, hay que merecerlo”.

Como mensaje político-electoral, la frase completa de ZP, si no mendaz -porque es verosímil y probable esa ignorancia del PP- resulta vulgar y poco afortunada en la medida en que lanza implícitamente -ahora se suele decir “subliminalmente”, pero lo subliminal no es lo mismo que lo implícito- la idea de que el PSOE y el mismo ZPmerecen ganar las elecciones (las municipales y autonómicas, primero; las generales, después). Y aceptar esa idea, hoy, parece empresa asequible sólo para unos pocos "fans", que siempre los hay.

Eso de “merecerlo”, que ha dicho ZP sobre ganar las elecciones, no ha sido sino un recurso retórico para persuasión (que es de lo que trata la retórica) de potenciales votantes. Y ha consistido en introducir, respecto del resultado de la contienda electoral, la idea de mérito, en la que se da una clara implicación ética. Mérito implica algo bueno, positivo, mientras que demérito o ausencia de mérito connota algo malo, negativo. Puedes ganar un concurso porque posees el mejor curriculum o superas unas pruebas brillantemente o porque presentas la mejor propuesta (lo ganas merecidamente, bien ganado) o puedes ganarlo porque tienes padrinos o amigos (lo ganas inmerecidamente, mal ganado). Ganar con o por méritos es lo que debe ser. Ganar, como sea, es sencillamente lo que es, lo que ocurre, pero que no debería ser: ni para ganar una oposición de Letrado de Consejo de Estado ni para ganar el concurso de un gran obra pública.

A estas alturas de nuestra historia reciente, que ZP introduzca elementos éticos en sus discursos largos o en sus frases cortas, difícilmente va a cambiar la muy generalizada idea de ZP como un sujeto bastante increíble en cuanto a la ética se refiera. No es momento, por lo demás, de intentar un pequeño ensayo sobre lo que debería determinar una victoria electoral. De manera que me alejaré de la teorización. Lo que ahora ocurre es que muchos -también en la izquierda y en el PSOE mismo, por supuesto- consideran que ZP tiene merecido no ganar las elecciones, sino perderlas. Que eso es así lo demuestra la insistencia superlativa, desde dentro del PSOE, en que ZP no sea candidato. ZP también ha dicho en Sevilla, el mismo día 13 de febrero de 2011, que el discurso del PP se limita a cinco palabras: “la culpa es de Zapatero”. Quizá tenga razón ZP en la limitación del discurso popular, pero, al parecer, no ha caído en la cuenta de que ese mismo discurso lo recitan a diario centenares de dirigentes socialistas (“si estamos así es por culpa de ZP”; “ZP es una catástrofe y se va a cargar hasta el PSOE”, etc.). Algunos de esos dirigentes, titulares de baronías, lo están diciendo en público: “anuncia ya si sigues o te vas… pero ni se te ocurra seguir”.

Enseguida vuelvo directamente sobre las próximas elecciones en España. Primero, voy a la defensa de ZP que anuncié en “post” de 6 de febrero pasado. No es verdad que la culpa de todo sea de ZP y y no es justa esa atribución de culpa exclusiva. Se equivocan en el análisis de lo sucedido en estos años y cometen injusticia los que, en el PSOE, en el PP o al margen de uno y otro partido, arrojan todas las culpas a ZP. Recordemos cosas obvias: ZP no se colocó a sí mismo a la cabeza del PSOE. ZP es un producto PSOE. (Siento la tristeza que esto les causará a mis buenos amigos socialistas, que no son muchos, pero son buenos, pero veo así las cosas). Es un producto tan netamente PSOE que, terminada la carrera de Derecho (y sin conseguir plaza de profesor en la Universidad de León, aunque ahora su “bio” oficial diga lo contrario), ZP no ha hecho en la vida otra cosa que pertenecer al PSOE. El PSOE delimitó la contienda electoral interna a una alternativa que prefiero no calificar: o José Bono Martínez o José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque por poco, los “grandes electores” del PSOE designaron Secretario General del PSOE a José Luis Rodríguez Zapatero. Fue candidato del PSOE a las siguientes elecciones. Y el PSOE bien que se alegró de ganar esas elecciones generales del 14 de marzo de 2004 y de volver a ganar las del 9 de marzo de 2008, siempre con ZP como “number one”. El número de militantes o simpatizantes del PSOE designados por ZP ha sido y es sencillamente incalculable. Y ZP no ha ideado ni hecho por sí solo cuanto a hecho, ni ha estado solo, sino muy acompañado por todo el PSOE, en sus clamorosas negaciones y omisiones, especialmente en las relativas a la crisis económica. La culpa (de todo o de lo más importante) no es sólo de ZP: al PSOE no le debe valer sacrificar a ZP como un chivo, ni expiatorio ni propiciatorio. El PSOE ha apoyado a ZP en sus reformas legales más discutibles y en sus aventuras más perniciosas.

Algunos, entonces en considerable soledad, no tardamos demasiado en darnos cuenta de cómo era o quien era en realidad ZP. En mi artículo ANTE EL FEDERALISMO DE ZAPATERO, (ABC, 7 de octubre de 2005) dije, entre otras cosas, lo siguiente:

“Es un tópico consolidado que aquí, en España, se está reestrenando el postfranquismo inmediato, la Transición y el proceso constituyente, como si estuviésemos de nuevo a finales de 1975. Eso sucede, sin duda, porque a algunos, con poder, no les gusta el resultado de ese trozo de historia española. Y es probable que, además, deseen, incluso inconscientemente, tener un protagonismo histórico distinto de hacer avanzar día a día un país ya constituido. Este fenómeno de “remake” desconcierta y desagrada a bastantes, que no le ven sentido ni lo consideran positivo. Así las cosas, surge otro tópico: el Presidente del Gobierno no sabe adónde va. “

“Pienso que, al contrario, lo que hace y lo que se propone el Sr. Zapatero es algo “de libro”. Ocurre, eso sí, que ese “libro”, que estaba descatalogado, no se reeditó antes de las últimas elecciones generales. Pero el Sr. Zapatero en absoluto carece de sustrato intelectual (en concreto, ideológico) y, por supuesto, dispone de un “libro” y hasta de un “mapa”, si bien a escala 1/5.000.000 y no actualizado.”

“Talantes y posibilismo aparte, el Sr. Zapatero es un federalista y un socialista radical “de libro”, incardinado políticamente (a sabiendas o no, da igual), en un determinado sector de los protagonistas de la Segunda República. Por eso tanteó en serio una reforma directa de la Constitución española de 1978. Por eso, más que por ser rehén de Esquerra Republicana para conservar el poder, sintoniza con Esquerra Republicana, lo mismo que con el PNV. Por eso entiende a ETA como un problema sustancial y primordialmente político.”

“Algunos episodios menores, en vez de casualidades debidas a errores de cartelería o de un florista israelí, quizá sean más bien indicios de todo esto. La Marcha Real, himno oficial de España, ha sido olvidada en actos de los que era responsable el Gobierno del Sr. Zapatero. Y la bandera constitucional de España, roja y gualda, ha estado ausente en actos semejantes. La pasada Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas, también inicialmente sin esa bandera, parecía destinada a escenificar la España federal, mucho más que a resolver el problema de la sanidad.”

Después de esta primera etapa y, a la vista de las encuestas, ZP, con el PSOE apoyándole, volvió a enarbolar la bandera constitucional e instauró la cantinela (o cantilena) del “Gobierno de España” hasta en la sopa.

De las aventuras ultra federalistas de ZP, acompañado sin reservas por el PSOE, me seguí ocupando en el 2005 (v. ¿PUEDE ESPAÑA SEGUIR SIENDO UNA NACIÓN?, en ABC, 17 de noviembre) y a comienzos del 2006 (v. SACAR A ESPAÑA DE SUS CASILLAS (ABC, 23 de enero), hasta concluir en LA INDISIMULABLE INANIDAD DEL PRESIDENTE (ABC, 3 de junio de 2006):

“Desde el comienzo de su actuación parlamentaria, me he tomado en serio el pensamiento conocido del señor Zapatero, en vez de tratarle despectiva o desdeñosamente. He leído con sosiego sus palabras, que han sido objeto de mi meditación. Y he afrontado con naturalidad no entenderle a la primera y, por supuesto, no compartir bastante de lo que entendía.” Poco después, escribía este otro párrafo: “acerca del pensamiento del señor Zapatero resulta decisiva su tajante contraposición entre «los hechos» y «las palabras». A riesgo de que se me considere injustamente enemigo del señor presidente, la conclusión a que obliga esa contraposición es que este presidente del Gobierno adolece de una inanidad intelectual indisimulable, casi espectacular.”

Me he permitido las anteriores autocitas porque me importa dejar bien acreditado que no he sido ni desconsiderado a priori con ZP ni tardío en el descubrimiento de su talla intelectual y moral ni tímido o eufemístico en la crítica a su actuación. Esto sentado, debe resplandecer la verdad monda y lironda, a saber, que ZP ha sido y es un producto de la Factoría PSOE. La Factoría PSOE puede ahora retirar el producto ZP del mercado, pero la responsabilidad por los daños y perjuicios es y debe ser atribuida al PSOE.

De manera que sí, los resultados de las encuestas actuales revelan que, ahora, una mayoría de españoles piensa que ZP no merece ganar y que tampoco el PSOE lo merece es porque  tienen ambos muy merecido ese veredicto de grandes deméritos, veredicto provisional, pero hoy por hoy contundente.

"MÁS DE 20 BUENAS RAZONES PARA NO VOTAR A W. Y NI UNA SOLA PARA VOTAR A H."

Otra cosa son los méritos del PP para ganar las próximas elecciones (las municipales y autonómicas primero; las generales, después). Si ZP, en vez de decir lo que ha dicho, quería decir lo que se está afirmando por tantos, a saber, que el PP no debe plantearse ganar a base de que el PSOE pierda, tiene toda la razón.

Sobre municipales y autonómicas no voy a hablar, porque cada municipio y cada Comunidad autónoma presentan notables diferencias. Pero en cuanto a las elecciones generales y los méritos del PP (del PP que existe, presidido por Rajoy), ya he apuntado aquí muchas veces mi rotundo desacuerdo en asuntos que considero de máxima importancia: la Justicia y la autenticidad del Estado de Derecho es sólo uno, aunque suficiente para mi criterio electoral y pienso que para el de los ciudadanos más apegados a los fundamentales valores democráticos: la igualdad ante la ley, la efectiva tutela contra la arbitrariedad, la sumisión de los poderes públicos al Derecho. Ha sido enorme el daño que, por consenso con el PSOE, ha hecho el PP y aún puede ser -está a punto de ser, si contribuye a la desaparición de los Juzgados de todo tipo con el camelo de los “Tribunales de Instancia- sencillamente devastador y prácticamente irreversible. Del PP es la pésima reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, perpetrada en el 2003, culminada en la cooperación necesaria para la ley de megareforma procesal relativa a la mágica "oficina judicial", en el 2009. He comentado también en este “blog” el enfangamiento del PP en el engendro de la Comisión de Propiedad Intelectual (vulgo “Ley Sinde.2”). Y no menos grave es la implicación del PP en la suciedad política judicial: en las relaciones con asociaciones judiciales, en las normas y en la praxis de designación y de funcionamiento del CGPJ, órgano corrupto y corruptor, máximo exponente del “Estado de Partidos”; en el partidismo del Tribunal Constitucional; etc. El tema –que conozco muy bien- me asquea y me entristece desde hace mucho tiempo.

En materia educativa y, más concretamente, universitaria, fue el PP quien (en la segunda y lamentable segunda legislatura de Aznar) creó y lanzó la ANECA, no para una seria evaluación externa de los méritos de los profesores, sino para aplicar unos métodos irracionales e injustos, a base de criterios, en gran medida erróneos, que en realidad aplican una serie de funcionarios, con el respaldo de profesores que aparecen como evaluadores y son seleccionados sin trasparencia y sin motivación, pero que, con muy honrosas excepciones (que han determinado su cese), cobran las magras dietas y disfrutan del poder que su posición les confiere. Pero es que, además, los sucesivos responsables de educación en el PP (también con excepciones individuales, que han acabado arrinconadas) han confundido fomentar la constitucional libertad en materia de enseñanza con la despreocupación, a veces extrema, por los centros públicos. En el ámbito universitario, que conozco bien, el PP no ha parado de oscilar entre el desinterés y los disparates.

Así las cosas, el mismo día 13 de febrero de 2011, mientras ZP profería en Sevilla las palabras transcritas en el título de este “post”, D. Mariano Rajoy, en Santiago de Compostela, afirmaba, según Europa Press, que España no tiene hoy "un problema ideológico sino fundamentalmente de competencia".

Que España tiene un problema de competencia (de sus gobernantes y dirigentes) resulta evidente. Es mucho más claro el problema de competencia que el de competitividad. Pero negar que España tenga “un problema ideológico” me parece, en cuanto a visión de España, padecer cataratas agudas en ambos ojos o hallarse al borde de un doble desprendimiento de retina. Si el Sr. Rajoy no ha incurrido en un lapsus linguae muy gordo, se diría que considera inexistente -o, lo que sería aún peor, irrelevante para él y para el PP- el conjunto de problemas que ha generado en España toda la ingenieria social del PSOE, pese a que en esa ingeniería se han gastado los más eficaces esfuerzos del PSOE y muchos millones de euros de todos. Salvo lapsus linguae, que debería aclarar, D. Mariano Rajoy (MR) nos estaría diciendo que no ve problema ideológico en la instauración por doquier de la tiranía de lo correcto (artística, cultural, histórico, político, etc.), en el dirigismo social desde los poderes públicos, en la aplicación plurifacética de la "ideología de género" y sus conocidos derivados legislativos, en la confusión entre aconfesionalidad del Estado, libertad religiosa y militancia antirreligiosa (y, más precisamente, anticatólica, porque al islamismo o al confucionismo no se les ponen trabas), en la promoción de los “derechos” absolutos de la sexualidad, en la educación pública de los menores en el inmediato ejercicio de esos “derechos”, en la política anti-natalista extrema, en la sustitución del respeto al derecho a una muerte digna por la promoción de la eutanasia a cargo de presuntos seres superiores, jueces de la dignidad o indignidad de la vida, e così via, que dicen los italianos.

Este mensaje reductivo del Sr. Rajoy sobre los problemas de España es demasié para mi body y hasta para mi soul. Ya sé que ésta no es una crítica intelectualmente rigurosa, sino un tanto cheli, pero no me parece que la tesis de D. Mariano sobre los problemas de España dé para más.

Lo que sí da para mucho más -y si no, lean el próximo “post”- es la cuestión de si votamos a quien se lo merece o votamos porque sí o si más nos valdría tener alguna razón para votar a alguien. Yo adelanto mi conclusión: “el voto, para el que se lo curre”. Anuncio que fundamentaré esta conclusión próximamente y les aconsejo, como ejercicio preparatorio, releeer el post de 26 de junio de 2009, titulado como reza el anterior subepígrafe. Facilito el enlace: http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/06/20-razones-para-no-votar-x-y-ni-una.html.