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viernes, 20 de julio de 2012

EL “CÍRCULO INFERNAL” PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (y II)



PROTESTAS ARCHI-JUSTIFICADAS PERO INOPORTUNAS PARA EVITAR LA INTERVENCIÓN


Como el actual Gobierno español, que relevó a sus nefastos predecesores con modales versallescos y absurdos discursos laudatorios, no tenía cabal idea de lo que se iba a encontrar (en buena medida, por pereza gravemente culpable de la “cúpula” del Partido Popular), transmitió a los ciudadanos una prolongación de su, llamémosle así, discurso electoral: “esto lo arreglamos nosotros en un pis pas”. Craso error doble, que, en cuanto levantaron un pico del mantel del festín previo, no enmendaron adecuadamente, porque, al contrario, subieron el IRPF con una explicación del todo insuficiente, como era una concreta cifra de desfase del déficit. La más ajada retórica política, que, al parecer, consideraban suficiente dada su mayoría absoluta, se empleó en lugar de explicaciones completas y bien documentadas. A quienes sabían hasta qué extremos la situación económica era gravísima y sabían incluso el gran pufo interno del sistema bancario, no se les encargó contar a la población la realidad en “prime time”, como aquí pedimos una y otra vez, sino que se les puso a bregar con la Comisión Europea y “los mercados” a golpe de ocurrencias para salir de los constantes apuros, ganar unos días y afrontar subastas de deuda pública para ir sacando unos dinerillos. Hubo unas torpes dosis de chulería en la relación con el Eurogrupo y fue muy relevante la penosa gestión de BANKIA, que aquí quizá fuimos de los primeros en criticar. Y así hemos llegado, tras los “irremediables” pero pésimos “recortes” y “ajustes” de la semana pasada, a la situación descrita en la primera parte de este “post” o entrada. Hemos llegado al borde de la suspensión de pagos y del rescate e intervención como país (se hablaba en el “post” anterior de un inasequible 4’5 % de interés de los bonos a dos años; el 19 de julio de 2012 se han tenido que colocar esos bonos al 5’2%).

Cuando el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, habló de la necesidad de recaudar para poder pagar las nóminas -cosa señalada expresamente en “EL CIRCULO INFERNAL... (I)- no supo reprimir un dato sincero para ofrecer un argumento y muchos comentaristas hispanos dijeron que había hecho subir la prima de riesgo. Dudo mucho de que, a estas alturas, esa subida se debiese a una  explicación de Montoro, no del todo bien narrada por “los medios”. La situación era la que era antes de la frase de Montoro y no resultaba precisamente desconocida para los mercados. ¿Qué ha sucedido en España del domingo 15 de julio de 2012 hasta hoy? En términos de “show” para espectadores foráneos (y es de fuera de donde esperamos unos dineros que eviten la intervención de España y, sobre todo, su ruina, quizá no declarada, pero en avanzado curso de realización), han sido varios los sucesos llamativos: la protesta social se ha hecho visible todos los días, por los cortes de tráfico en Madrid debidos a la movilización de algunos centenares de funcionarios, más las manifestaciones de la tarde-noche del 19 de julio; los jueces y otros profesionales de la Justicia han aparecido unidos para formular duras críticas y casi inéditas protestas y ha sucedido también -esto es, pienso, de la mayor importancia- que bastantes Comunidades Autónomas (CC.AA.), incluso gobernadas por el Partido Popular -el del Presidente Rajoy- han rechazado públicamente su parte en “ajustes” y “recortes”. Por añadidura, el PSOE y otras fuerzas políticas han mostrado la realidad de una clase política dividida, con toda la oposición actuando como si los problemas de España fuesen sólo cosa del Gobierno y del partido político gobernante.

Así, hay que pensar que habrá empeorado considerablemente la impresión que causa al espectador de fuera la situación de España. Es decir, se ha puesto mucho más difícil que recursos ajenos, europeos y extraeuropeos, fluyan a España, porque la confianza en ella ha disminuido aún más. Aquí hemos sido y seguimos siendo muy críticos con el Gobierno y el PP, pero tanta crítica o más aún merece la oposición y el resto de la clase política, porque, sin trabajar apenas (con algunas excepciones) y sin altura de miras, se han dedicado a jugar a la contra, en un momento en que eso era y sigue siendo, inevitablemente, jugar a la contra de España como país.

Las protestas sociales nunca han sido tan justificadas, pero quizá nunca hayan sido, a  la vez, tan inoportunas e incluso contraproducentes. Esta inoportunidad, sin embargo, encuentra excusa por la falta de explicación oficial previa de la gravedad de la situación. No se puede pedir a los ciudadanos que se aguanten la indignación para no empeorar las cosas cuando nunca se les ha explicado -y explicar no es lo mismo que afirmar- lo mal que están y lo peor que pueden ir si no se evita la “intervención” y no se detiene el proceso de ruina y de compra de España. No se les puede pedir contención cuando la contención parece que se está aplicando a la banca, importantísima causa de nuestros problemas.

De los funcionarios, continuamente denigrados desde la clase política y desde el “empresariado” presidido por el ignorante y demagógico Sr. Rosell, nada voy a añadir ahora a lo que ya dije en el post anterior y en otros muchos.

Por su parte, la bastante repentina y aparentemente unitaria protesta de las distintas asociaciones de jueces, de fiscales y de secretarios judiciales es un tumulto de rebeldía con mezcla de motivaciones muy diversas y con discursos heterogéneos. En todo caso, se equivocan quienes, por ignorancia o interés, lo conectan con la crisis del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la reciente elección de un Presidente del Tribunal Supremo y del mismo CGPJ, con mandato que no sobrepasará el año. El CGPJ está, hoy por hoy, irremisiblemente desprestigiado y muchas cosas tendrían que cambiar para que el desprestigio se atenuase siquiera. La movilización contestataria sí tiene que ver, en cambio, con los últimos proyectos del Ministro de Justicia, que, con toda razón, parecen cambios surrealistas y sin ningún previsible efecto positivo sobre la realidad de la Justicia en España. Me parece, sin embargo, que el detonante de la transformación del hartazgo judicial en protesta pública está en la disminución de las retribuciones en ese ámbito. Jueces y Magistrados arrastran graves malos tratos de los que se ha dejado aquí cumplida reseña y ante los que apenas han reaccionado. Sin embargo, tocarles la paga mensual ha sido como apretar el gatillo. Lo de la paga es, a mi parecer, el menos sólido de los motivos para protestar, pero algo bueno podría salir de ese “basta ya”.

Lo de las Comunidades Autónomas es, con mucho, lo peor, porque es sabido que en ellas reside gran parte del déficit y sus “noes” a “ajustes” y “recortes” dan cumplida idea al exterior de lo difícil que le resulta al Gobierno central conseguir resultados de contención del gasto. También dijimos aquí hace tiempo que ese Gobierno tenía que estudiar con urgencia algo más eficaz que las amonestaciones y ciertas débiles amenazas a las CC.AA. No era ni es tarea fácil, pero no consta que ni siquiera se haya emprendido. Así que Alemania puede ver -no ya saber, sino ver- que nuestras CC.AA. ponen en aprietos al Gobierno de la Nación mucho más que los Länder al Gobierno Federal.

SI ESTAMOS MUY MAL, INTERVENIDOS ESTAREMOS MUCHO PEOR

Lo que la generalidad de los españoles continúa sin entender -porque nadie se lo ha explicado como sería necesario- es que la intervención directa de España por la “troika” (dirigentes de la UE, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional) constituye un peligro cierto y muy grave de un mal mayor que el que tenemos: supone más depresión o recesión,  depreciación sistemática de todos nuestros activos (los tangibles y los intangibles), mayor paro y menor poder adquisitivo de todos los trabajadores. Los interventores no tienen tanto dinero como para recuperar la economía española y, de tenerlo, no tendrían voluntad de gastarlo con esa finalidad. Así que la intervención, a la postre, supondría que los interventores nos obligasen a todo lo necesario para perder ellos el menor dinero posible. Así de bestia veo yo el horizonte de la intervención. Se van a resistir a intervenirnos, porque no les sale precisamente gratis, pero, de no variar los elementos ahora presentes, tendremos intervención y rescate de España y no ya de la banca española. Y para los funcionarios, p. ej., la receta de los interventores pudiera parecerse, no ya a la griega, sino, más cercanamente, a la del Presidente de la CEOE: poner en la calle a varios cientos de miles.  

Algo más que lo que han hecho hasta ahora, algo muy serio y que no empobrezca a los españoles, tendría que hacer el Gobierno central en un último intento de que se recupere fuera la confianza en España. Algo que, ante todo, empuje una recuperación de confianza dentro. Ahí están, repito, las televisiones y radios públicas, perfectamente suprimibles y ahí está, por más que sea asunto delicadísimo, el art. 155 de la Constitución para meter en cintura a CC.AA. que se resistan a recortes necesarios, que previamente haya aplicado el Gobierno de la Nación. Y me permito pensar que, como la crisis es mundial pero también de UE y de la Eurozona, el Gobierno tendría que poner a trabajar buenas cabezas, las mejores (estarán de más los genios solitarios y será suficiente con personas desinteresadas, expertas y prudentes), en la doble hipótesis de un fracaso del euro y de nuestra salida de la eurozona. No, no descartemos nada, porque son demasiados -y no precisamente tontos- los que ven inviable la UE. Por estudiar lo que ahora se llama “posibles escenarios” no se va a perder nada, sino todo lo contrario: es probable que se entienda mejor el terreno movedizo por el que tenemos que andar.

Sin demagogias, pero con justa firmeza y cargado de razón, el Gobierno tiene que hacer notar a la ciudadanía y al mundo exterior que está resuelto a no permitir más tiranía del mundo financiero, comenzando por el español.  De paso, mostraría así que desengancha las conexiones con ese mundo bancario: por mucho que se hayan probado estrechísimas en todas partes (en EE.UU. y en la Gran Bretaña, sobre todo), también se han probado criminalmente nocivas para la gente en todas partes. Al respecto sigo sin entender por qué, frente al MoU, hay autoridades españolas empeñadas en que ningún banco quiebre. Cuando hay banqueros medianamente decentes abogando por dejar caer a quien se lo ha buscado, esa actiitud oficial me parece tenebrosamente inexplicable.

Como ven, no he podido dar a luz ninguna ocurrencia especial. Simplemente insisto en lo que se viene diciendo por personas sensatas desde hace años. Entretanto y retornando al presente, quizá me equivoque, pero me parece que el momento en que sería precisa la máxima frialdad y serenidad -este momento- está siendo justamente, entre tirios y troyanos (¡no olvidemos a los sindicatos, quizá los españoles máximos beneficiados de la crisis!), el momento de máxima calentura y visceralidad… hasta ahora. La responsabilidad de este lamentable desajuste no se puede atribuir a la ciudadanía, sino al Gobierno, a la clase política (destacadamente al PSOE y a CiU) y a unas centrales sindicales que no representan a los españoles trabajadores, sino que, al revés, encarnan un híbrido perfecto de la máxima picaresca laboral y de la peor politiquería. El Gobierno no está bien, pero, desde luego, no salgo a la calle tras las banderas de ninguna central sindical. Hay, sin duda, sindicalistas honrados y laboriosos -algunos conozco-, pero la oligarquía sindical es de lo peor que cabe toparse en España.

Así que no me (o “nos”) queda otra posibilidad que contemplar lo que se hace y lo que no se hace, con la idea de que es muy probable que un día amanezcamos muy malamente. Pero hay un ingrediente del “cacao” que no quiero silenciar. Los indicios están ahí, en el curioso sesgo de ciertos “medios” y de comentaristas militantes que han variado significativamente su posición para atacar a Rajoy (al mismo Rajoy al que pusieron por las nubes). Y coinciden sospechosamente con la difusión del rumor según el cual los grandes agentes económicos españoles se habrían fijado un plazo (bastante corto, por lo demás: en pleno mes de agosto de 2012), que, una vez transcurrido sin que el Gobierno tomase las medidas que ellos consideran indispensables, se verían en el trance de pasar a la acción. No se sabe qué acción podría ser ésa, aunque, por fortuna, no parece apuntarse a nada semejante al magnicidio de Dallas. Seguramente asistiríamos a una presión concertada, con mezcla de todas las técnicas de acoso y derribo conocidas en nuestra historia moderna y contemporánea, excepto el ingrediente militar, supongo.

Es conocido por los lectores de este “blog” que no soy precisamente un “fan” de Rajoy, ni cuando estaba en la oposición ni ahora, que preside el Gobierno de la Nación. He dicho aquí que a Rajoy se le había agotado el crédito y que debía haber una única voz autorizada para hablar de la situación económica y explicarla de forma inteligible y, por supuesto, sincera. Pero también dije que era Rajoy quien debía poner al timón a esa persona con sus colaboradores (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/05/parece-que-cuenta-de-bankia-rajoy-ha.html). Por poquísimo que me guste este Gobierno y su Presidente, la perspectiva de unos salvapatrias pensando en mandar, porque son "los listos", más listos que nadie, me produce movimientos de vómito. Y, por motivos y razones obvios para los lectores habituales de este blog, mis convulsiones eméticas cursan con alucinaciones cuando escucho que la fórmula de salvación sería -¡qué originalidad!- un gobierno de concentración, de unidad nacional, para el que se desliza, como cabeza, el nombre del Comisario europeo D. Joaquín Almunia. Cualquiera que mire al PP y al PSOE sabe que de sumar dirigentes de los dos partidos (y eventualmente, de otros) sólo resultaría un desastre: nada mínimamente mejor que el Gobierno actual. Nada más pensar en opositores internos del PSOE y del PP  recomendando nombres para un gobierno de concentración me entra la risa floja: río en vez de llorar porque la escena me parece grotesca. Quede dicho todo esto por si no careciese de fundamento (y me parece que no) andar con la mosca detrás de la oreja.

Son duros y tristes tiempos éstos en los que hay que elegir entre dos o más males, en que lo sobradamente justificado puede resultar muy perjudicial y en que, por concretar más, protestar en la calle por los "recortes" puede estar haciendo el juego a quienes los han apoyado y, por supuesto, siempre han estado confortablemente a salvo de ellos (el hispano "mundo del dinero"). Cada uno se encuentra en su particular "círculo infernal".

sábado, 9 de junio de 2012

LA FATAL FUSIÓN DE DINERO Y POLÍTICA = “RESCATE” VIGILADO, AUNQUE SEA “SOFT”



ESTO NO ES EL FINAL: DEBIERA SER EL COMIENZO DE ALGO MUY DISTINTO
(9 de junio de 2012, 20.15 horas)


Que España, en conjunto, no sea rescatada, sino sólo la banca española, sería la parte “buena” e incluso muy buena de la noticia. Significa que el Gobierno ha logrado lo que durante semanas se ha estado considerando imposible: que se ayude a la banca española (la que lo necesite) sin intervenir España, como en los casos de Grecia, Irlanda o Portugal. Es imposible negar que, confirmado lo que se perfilaba como seguro al comenzar a escribir este post, el Gobierno Rajoy ha logrado un éxito importante, porque, aunque este rescate soft les interesase a todos, Alemania incluída, España no ha sido intervenida. Éste es un hecho indiscutible y si no tenemos intervención es, lo están diciendo todos, porque algunas reformas se han hecho (aunque no todas, ni todas bien). Y es de grandísima importancia que se explique este “rescate” blando o soft al mayor número posible de españoles, siempre que se explique con toda objetividad, para informar en serio y no, en absoluto, para colgarse una medalla. (Pueden ver la declaración del Eurogrupo en español ihttp://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/09/economia/1339273087.html o el Statement en inglés, que es el texto original y oficial, en una de las páginas de este blog).

Lamentablemente, hemos comenzado con una rueda de prensa del Sr. Rajoy, que, aunque haya aclarado algunas cosas elementales, ha carecido de humildad en el tono y de verdad (que es lo mismo) en el fondo, lo que, valoraciones éticas y estéticas aparte, ha sido otro gran error político (y lleva demasiados, "no forzados", como dicen en el tenis) [INCISO: ¿no se da cuenta el Sr. Rajoy de que las cosas positivas o menos negativas que ocurren o que se logran no se deben necesariamente a su talento, a su prestigio y a su esfuerzo: así lo tendría que apreciar sin necesidad de otro ejercicio que un breve repaso de sus contradicciones de los últimos días, de las últimas semanas, de los meses pasados desde que preside el Gobierno de España sobre todo y ante todo por el terrible demérito ajeno?]

Ante este “rescate” soft, el Gobierno de España -empezando por su Presidente, el Sr. Rajoy, que no reconoce ningún error, ni siquiera los suyos personalísimos, que no son pequeños- tampoco está para andarse con autocomplacencias. Además de que las reformas las aguantan los españoles más aún que el Gobierno, éste ha tenido que solicitar un "rescate blando" cuando no quería, antes de que los auditores Wyman y Berger hayan establecido qué pasa con la banca española y cuál es la cifra necesaria.  Ha tenido que pedirlo y aceptar este “rescate” soft el 9 de junio de 2012 en vez de a partir del 21 de junio. Y, sin duda, habrá que afrontar consecuencias: las habrá positivas, pero no serán todas agradables, porque el Estado se endeuda (más aún) si la banca no responde bien y ya sabemos que el Estado no es nadie en particular y somos todos en general. El dinero -esto es lo más importante- no se presta ni se entrega a la banca española, sino al FROB como agente del Gobierno español y éste se hace responsable. Vean, en una de las páginas de este blog, el texto completo del "rescate" en los términos del Eurogrupo, que son los que valen. Pero -hay que añadirlo, en vista de que las opiniones políticas y económicas están mermando mucho la objetividad- bastantes, en Europa y fuera de ella (e incluso en España), querían la intervención de España y no la han logrado. Esto es tan cierto como lo anterior.

En la semana pasada, se producía un pulso Gobierno/Rajoy con UE/Merkel, por decirlo de alguna forma. El viernes y el sábado pasados, con un mayor silencio de la UE, el protagonismo público corrió a cargo de Reuters, FMI y Obama, obviamente no sin conexión con la Comisión Europea. Si vuelvo al símil del ring de boxeo, que utilicé en el post anterior, esto del “rescate blando” de nuestro sistema bancario puede ser visto como combate nulo o, más exactamente, como una derrota de España/Rajoy por puntos, pero no por K.O.

En todo caso, el “rescate”, aunque sea “blando” (es decir, para entendernos, insisto, no como el de Grecia, Irlanda o Portugal), señala definitivamente al sistema financiero español (o, mejor, a la realidad de ese sistema) como la almendra de nuestra crisis dentro de la economía mundial. Así, se comienza a poner fin al desastre por donde empezó: por bancos y cajas. Como en todo el mundo. Los efectos de la grandiosa burbuja inmobiliaria en nuestras cajas y bancos, impulsada decisivamente por el sistema financiero de los EE.UU., con sus hipotecas subprime, sus “ninjas”, etc. son, a fin de cuentas, la debilidad económica española que determina el rescate. Como  se lee en el Romance de la muerte del Rey Don Rodrigo, se castiga a España “por do más pecado había” (y, como suele ocurrir, pagan justos por pecadores).

Pero no han sido sólo bancos y cajas de ahorros los pecadores. La “clase política” -en la que están tirios y troyanos, pero más que nadie ZP/PSOE & friends- ha jugado un papel decisivo, de coautores. El Banco de España (BDE), puesto en las manos partidistas del Sr. Fernández Ordóñez, continuó desoyendo los informes de sus propios inspectores acerca de la excesiva implicación financiera con la construcción (no tanto, aunque también, con los compradores de viviendas a base de crédito hipotecario, como con constructores o promotores inmobiliarios). Fue la “clase política” -tirios y troyanos- la que corrompió muchas cajas de ahorros y propició que financiasen barbaridades. Y fue “clase política” entera la que impulsó, seguramente con la complicidad de agentes económicos, no el desmantelamiento de las cajas corruptas, sino su fusión y conversión en bancos. Esto se hizo contra dos evidencias: la primera, que las cajas, en sí mismas, no eran un mal invento, sino uno buenísimo para el crédito de millones de ciudadanos y por sus fines sociales en lugar del dividendo; la segunda, que de la suma de tres (o seis) cosas malas no puede resultar una buena. Ni los políticos, ni los financieros que vieron algún negocio en ese pésimo tratamiento de las cajas, hacieron caso de esas evidencias. Añadan a esa situación, como catalizador, el pésimo manejo, en fondo y forma, del caso Bankia y la sospecha de que la sobreexposición “al ladrillo” es mayor de lo que parece y empezamos a tener descrito, a grandes rasgos, el panorama que hoy determina el “rescate”. Falta sólo añadir el fracaso de los reguladores, porque no ha sido sólo el BDE, quien ha fallado. También la Comisión Nacional del Mercado de Valores (que, p. ej., no vió problemas en la salida a bolsa de BANKIA) y, aunque en otra medida, hasta los vigilantes de la competencia. Por último, un papel no despreciable ha jugado también la misma UE, una vez reconocida la crisis: ¿o acaso debemos olvidarnos por completo de los “test de estrés” bancario, organizados y avalados por la UE, a que se sometieron las entidades financieras españolas? El Banco Central Europeo (BCE) no está exento de alguna culpa, por más que las cajas de ahorros no fuesen sometidas a esos “test”.

En todas partes cuecen habas, me reafirmo. La implicación de los grandes agentes económicos con la clase política no es cosa solamente española. En el origen histórico de este desastre mundial, en los EE.UU., ha sido y es igualmente decisivo el papel desempeñado por la Casa Blanca, el Capitolio, la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED). No lo digo yo: era la conmixtión o la simbiosis de Capitolio, White House y Wall Street lo que, en su campaña electoral, Obama prometió liquidar y no ha liquidado, sino continuado (como Guantánamo). Ocurre, eso sí, que aquí, en España, la simbiosis ha sido y es muy grosera y ha habido abundancia de analfabetos económicos manejando dinero y tomando decisiones. En los EE.UU., en cambio, muchos agentes económicos y muchos buenos cerebros han intervenido y siguen interviniendo (via “lobbys”, fundaciones, introducción directa en ámbitos de poder, etc.) para que el complejo político-financiero (en gran medida corrupto) no llegue a desmadrarse en ningún sentido (aunque aun así, ha habido grandes y notorios desmanes). Aquí esos agentes no han existido ni existen con la misma fuerza y capacidad de influencia, porque fundaciones, servicios de estudios, etc., además de no contar con los inmensos recursos de sus analogados norteamericanos, no tienen una relación tan estrecha y fuerte con quienes deciden como en los EE.UU.

No hace muchas horas, un amigo extranjero, que ha vivivo muchas crisis en otros países y conoce muy bien España, me hacía notar su asombro al estar comprobando en estos días cómo muchos empresarios (llamésmosles así) españoles siguen aún en la idea de que nuestra crisis, con ser muy grave (incomparable con otras anteriores), era o es un paréntesis. Toda su preocupación es cuándo terminará, para cerrar el paréntesis y, por supuesto, seguir de inmediato más o menos como hasta ahora.

Y no. Esta crisis no es como un paréntesis. Es el final de una época, marcada por muchos factores, totalmente desechables (el primero la "cultura del pelotazo", muy lejos de su extinción). España sigue y no deja de ser y de tener, tras el “rescate blando”, lo que es y lo que tiene, positivo y negativo, antes del “rescate”. Hay que seguir adelante, sobre las bases reales y aprovechando algunos efectos benéficos, pero con algo distinto, con emprendedores renovados y con metas y mentalidades cualitativamente distintas y, por supuesto, mejores.

Pero temo que, lamentablemente, falte visión de conjunto y de futuro. Temo muy mucho que con el “rescate blando” no haya catarsis suficiente. Se hundirán tinglados insalvables y eso no estará nada mal, pero ¿qué hará la clase política? Bien puede ocurrir que el Gobierno y el PP no sepan explicar lo que ha ocurrido y lo que se ha logrado, para lo que, bien miradas las cosas, tendrían que reconocer y entender dónde se han dado tantos pasos erróneos, por omisión y por acción. El PSOE está perdido, sin el menor sentido del Estado. A los primeros les puede dar por intentar sacar pecho, ponerse medallas y creerse genios, con lo que no habrá enmienda de tantas cosas que enmendar. Del PSOE/Rubalcaba sólo cabe esperar que digan ahora lo contrario de lo que dijeron e hicieron. Pero también sería malo que, a unos y otros, con el inestimable “apoyo” de muchos “medios” ignorantes e irresponsables,  les diese por considerarse (por considerarnos a todos) perdedores sin remedio, españoles irredentos e irredimibles, que es el mantra de tantos neoregeneracionistas de vía estrecha. Entonces, el desaliento general ya instalado no tendrá alivio y, en el plano de la politica, se abrirá la búsqueda de chivo o chivos expiatorios (incoada ya en voz baja dentro del PP). Se pedirá -ya se está pidiendo- que rueden cabezas, bajo la bandera de las responsabilidades. Ésta es una película muy vista y con muchos remakes, todos ellos muy vistos.

No seré yo, que llevo tiempo insistiendo hasta la pesadez (lo reconozco) en el terrible fallo del principio de responsabilidad y del sistema de responsabilidades, sospechoso de preferir e insinuar que las cosas sigan como están, ocultas e impunes, sin vigencia de ese básico principio de nuestra vida social y con un sistema de penosa ineficacia para la declaración de responsabilidad y sus consecuencias. Pero ocurre que la rápida determinación de cabezas de turco y de chivos expiatorios no es otra cosa que un escarnio del principio de responsabilidad y un burdo remedo del sistema para exigirla. Es un ajuste de cuentas mafioso. Un apaño interno de la clase política. No es eso lo que necesita el país.

Así que lo prioritario para lo que pueda quedar de sano entre nuestros dirigentes políticos y sociales (verán que admito que algo quede sano:  aún tengo optimismo) es sentar las bases del cambio en la banca y en la política, con una determinación tan grande como la serenidad y la prudencia. Las responsabilidades deben ser determinadas con toda seriedad y las reformas que faltan han de pensarse muy bien (nada de torpes ocurrencias, como hasta ahora) y, una vez bien pensadas, deben debe acometerse sin demora. Si lo que podríamos llamar, en términos clásicos, la pars sanior (la parte más sana o simplemente sana, pequeña, pero aún con poder) de la política no se refuerza con gente seria y es desbordada por la turbamulta de nuestros ganapanes políticos (principales elementos de la desconfianza mundial, ya desacreditados ante nuestra ciudadanía) y si el Sr. Rajoy no rectifica criterios y actitudes claramente equivocados que ha venido manteniendo -como el de no preocuparse por las responsabilidades, el de pontificar sobre el estado de nuestro sistema financiero, que no conoce, o el de querer ser él mismo la cabeza y el portavoz en matería económica-, ya no me alegraré de que no intervengan a España. Al contrario, saldré a saludar con banderita a esos “hombres de negro” de la troika interventora (¡no le va el humorismo, Sr. Montoro!), como salían a saludar a “los americanos” los paisanos de Villar del Río (Guadalíx de la Sierra), encabezados por su alcade, el inolvidable Pepe Isbert, en la extraordinaria película “Bienvenido, Mr. Marshall”.

Diré otro día mi opinión sobre las debilidades más claras de este Gobierno, que tiene que reforzarse (o caerá). Se refieren, precisamente, al sistema de determinación y exigencia de responsabilidades y a lo más elemental de la construcción de un futuro sobre bases sólidas.

martes, 29 de mayo de 2012

UN PLAN MUY DISTINTO PARA LA CRISIS BANCARIA ESPAÑOLA



A) INTRODUCCIÓN: LA CRISIS DE LA BANCA (HASTA AHORA) Y EL DINERO COMO MISTERIO.


La crisis de BANKIA, en su momento cuarta entidad bancaria de España, tuvo una primera gestión (no me refiero a sus orígenes, sino a BANKIA ya constituida) muy mala en fondo y forma. En esta pasada semana, se ha dado una segunda gestión, por así decirlo, aún peor que la primera. Porque si inicialmente se hablaba de la necesidad de unos 8.000 millones de euros para “sanear” BANKIA, ahora la cifra sube a más del triple: a 24.465 millones de euros para el capital, que pondrá el Estado español. Ése es el coste de la “solución” consistente en nacionalizar BANKIA, una vez decretado (sin Decreto) que no era suficiente cambiar a Rato por Goirigolzarri (Goiri) y dejar a éste al frente a ver qué se le ocurría. Lo que se le ocurrió inmediatamente fue la nacionalización y, finalmente, con ese coste.

Hace cuarenta y ocho horas, lo que Goiri dijo para que nos tranquilicemos era lo siguiente: que como los 24.465 millones de euros son capital de BANKIA, no hay nada que devolver. Se quería que eso se entendiese en el sentido de que los españoles no tendremos que pagar a nadie 24.465 millones de euros porque nadie nos los ha prestado. Pero uno, en su simpleza, diría que aunque no se hayan prestado a BANKIA esos miles de millones, si el Estado los pone a cambio de acciones de BANKIA, de algún lado salen esos miles de millones. Y como el Estado no es nadie en concreto, sino algo representativo de todos en general, pues resulta que esos 24.465 millones de euros los ponemos todos en general y se consignarán en algún lugar de los Presupuestos del Estado (y, si no se consignan, seguiremos poniéndolos todos, sólo que falseando las cuentas públicas).

Veamos ahora la segunda parte del discurso tranquilizador de Goiri: que lo que hay que hacer (es decir, lo que tienen que hacer algunos, empezando por el mismo Goiri) con los 24.465 millones de euros de capital suministrados por el Estado (que, recuerden, no es nadie en concreto, sino todos en general) es que BANKIA vaya bien en adelante y gane mucho dinero y así el Estado pueda recuperar los 24.465 millones de euros vendiendo sus acciones de BANKIA cuando le parezca oportuno.

No me parece que se haya explicado de un modo convincente la razón o los motivos de salvar a BANKIA, porque a) no es verdad que "las entidades financieras no pueden caer porque caería el país" (Rajoy dixit y yerra, salvo que se refiera a la caída de todas las entidades financieras); b) tampoco es cierto que la nacionalización de BANKIA se justifique para “garantizar a los depositarios sus ahorros”, pues para eso está, hasta los 100.000 euros, el Fondo de Garantía de Depósitos; c) “la estabilidad” o “la salud del sistema financiero” nunca ha sido una explicación seria y aceptable, pero ahora ya no se acepta de hecho; d) veremos que “recuperar la confianza de los inversores” (otra explicación de Rajoy, en su muy desafortunada comparecencia de ayer; se necesita un Vicepresidente económico ya), es muy cuestionable con esos 24.465 millones de euros comprometidos.

Supongamos, no obstante, que el salvamento de BANKIA esté justificado. El salvamento supone que el Estado español, que ya adeuda cientos de miles de millones de euros, saca, de no se sabe dónde, 24.465 millones de euros más, siempre para que Goiri y sus huestes se pongan a gestionar de maravilla la reconstituída BANKIA y el Estado pueda, en algún momento, recuperar esos muchísimos millones de euros.

Este plan tan optimista implica una realidad ineludible y un interrogante más que enojoso. La realidad ineludible es que se utilizarían 24.465 millones de euros de los caudales (?) públicos para salvar a un banco. Y se había dicho que ni un euro a la banca (es verdad que "no es la primera vez que se mete dinero público en una entidad financiera", como ha dicho Rajoy, porque el PSOE y ZP pusieron mucho dinero (sólo con la CAM, Caja de Ahorros del Mediterráneo, más que lo de BANKIA), pero Rajoy fue el de ni un euro a la banca: otra rectificación) La pregunta enojosa (y veo que muy general) es ésta: ¿de dónde salen esos 24.465 millones de euros? Ante todo, no sé cómo se transfiere una cantidad tan enorme de euros, desde el Estado hasta BANKIA. Descartado el transporte de billetes en contenedores desde un lugar desconocido hasta donde diga Goiri, que se encargaría de distribuir palés de miles o millones de euros por las distintas oficinas en la medida necesaria, esos 24.465 millones de euros son una cantidad recientemente calculada en razón de recientes descubrimientos y, por tanto, muy bien puede no estar incluida en ningún renglón presupuestario, de modo que no me vale la respuesta que suelen dar los más listos cuando se les pregunta por la circulación y la transferencia de dinero. Dicen: “¡hombre, por favor, ahora se trata de hacer dos apuntes contables y de transmitirlos por internet!

Esto de los apuntes contables y de internet lo entiendo dentro de ciertos límites: con frecuencia, todos nosotros pagamos por ese sistema: pagamos la luz, la ropa que hemos comprado con tarjeta, un billete de avión o tren, la suscripción al National Geographic, etc., mediante anotaciones en nuestra cuenta bancaria, Y recibimos, de esa misma forma, los dineros de la nómina, de unos derechos de autor, de una conferencia que dimos en Castellón, etc. Pero eso ocurre porque quien ejecuta los apuntes contables, quitando de aquí y aumentando allá, tiene constancia de que el pagador dispone de fondos en alguna cuenta. Si no, no hay cambio de apuntes contables que valga. El Estado, aunque en conjunto esté debiendo más de lo que tiene, también ha de tener algún apunte contable en el “haber”, del que se puedan extraer 24.465 millones de euros. A esta pregunta sin respuesta (¿de dónde van a salir los 24.465 millones de euros?) se puede añadir la certeza de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) no dispone de esa suma ni de lejos. Ergo, ese dinero no puede ser transferido a BANKIA. De hecho, no se ha transferido nada a BANKIA, sino que simplemente se ha dicho que se transferirá. Pero no hay otro sistema para el Estado -que, vuelvan a recordarlo, no es nadie en particular, sino todos en general- que conseguir 24.465 millones de euros pidiéndolos prestados.

No sería nada de extrañar que nadie los prestase, ni siquiera a intereses usurarios. Porque, al estar ya muy endeudados y con vencimientos próximos de gran magnitud, resulta que el Sr. Goirigolzarri, por obra y gracia del Gobierno, ha gritado al mundo entero dos mensajes: primero, que todavía necesitamos endeudarnos más y, segundo, que las estimaciones gubernamentales de necesidades de dinero no son nada fiables, porque en una semana, respecto de una sola entidad bancaria, pueden cambiar como he dejado dicho: de “n” a “3n”.

Las famosas declaraciones de Goiri -que el Gobierno no ha rectificado de inmediato- no sólo no han sido tranquilizadoras, sino todo lo contrario: han resultado pavorosas, es decir, causantes de pavor, miedo y espanto. Y si a esas declaraciones de Goiri se unen las de los dirigentes catalanes (Artur Mas) y otros (Feijoo), ¿alguien se puede extrañar de que BANKIA haya caído en picado en la bolsa (¿por qué ha vuelto a cotizar?) y, sobre todo, de que nuestra prima de riesgo esté, cuando escribo, en los 512 puntos? Lo que resultaba tranquilizador para Goiri ha resultado estremecedor para el mundo y para España, porque deja a este país (más aún) con el ipurdi (el trasero, en vascuence) al aire. Aquí tenemos la prueba de cómo personas presuntamente listísimas pueden cometer y comenten gravísimos errores.

A todas éstas, podríamos preguntar también por qué el Estado tiene que meterse a capitalista mayoritario de BANKIA, es decir, tiene que ponerse a jugar a banquero por persona interpuesta y por qué no se mete a capitalista de otras empresas (incluidos otros bancos), ante la perspectiva de que, una vez reconstituidas, den beneficios y aumenten de valor de modo que, en un futuro perfecto, vendidas en bolsa o fuera de ella, el Estado pueda recuperar el capital que ha invertido. Pero esta pregunta ya es pedir demasiado, lo comprendo.

Dejo por un momento a un lado la crisis bancaria, ésa que presuntamente se va (o se iba) a encauzar con las verificaciones de Roland Berger y Oliver Wyman. Y vamos con el dinero como misterio.  Ya que, como hemos visto, estamos muy endeudados, aclaremos que el endeudamiento no es cosa típica de España, sino muy generalizada, que se da en otros muchos Estados (en algunos, como los EE.UU., la deuda supera el 100% del PIB y si, p. ej., Cataluña está en quiebra técnica, California también). Y ahora viene el anunciado misterio. Porque, los listos que lo explican todo a base de apuntes contables tienen mucha razón en algo: en que, en muy diversas cuentas (de empresas, de bancos, de Estados), el dinero que figura como que se tiene no necesariamente se corresponde con billetes y monedas y el dinero que figura como que se debe no son necesariamente billetes y monedas que le faltan al acreedor y hay que entregarle materialmente. Hay gran variedad de papeles, en todo el mundo, que representan dinero: pagarés, letras de cambio, bonos, acciones, obligaciones, pólizas de crédito, etc. Y a estos papeles hay que añadir otros muchos de más reciente invención y de superlativa sofisticación.

Sobre la base del cambio de manos de esos papeles se hacen y se modifican apuntes contables. Pero como los papeles que, en teoría, representan dinero, pueden no implicar valor alguno o un valor muy inferior al "nominal" y como, además, se admiten apuestas, apuestas puras sobre valores matemáticos (p. ej., sobre cotizaciones bursátiles), hay unas masas monetarias en este planeta por unos importes generales o totales literalmente incalculables y, lo que es peor, incalculables también si se intenta un desglose por países, por bancos, por municipios, etc. De modo que no se sabe con exactitud cuánto tiene y cuánto debe este o aquel sujeto.

Las apuestas con dinero inmaterial (pero que se contabiliza) y la relatividad absoluta del valor de los papeles o de cualesquiera otras realidades utilizadas para representar dinero nos han conducido a una situación en que sabemos que hay deudores y que hay acreedores, pero no cuánto deben de verdad los deudores y quiénes son los acreedores, porque muchos de ellos son también deudores y no tienen demasiada propensión a cobrar, sino que bastantes de ellos no necesitan el dinero para nada concreto, sino sólo para seguir operando y ganando más dinero, en gran medida inmaterial, con aumento de su poder para cualquier proyecto que se les ocurra: son plutoludópatas. La relatividad de lo que representa el dinero (piensen que es un tema de actualísima elucubración económica mundial la cuestión del patrón oro y su problemática sustitución) estriba, en grandísima medida, de su dependencia de lo que digan las agencias calificadoras, las Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Si se hacen las distraídas, un país en quiebra puede durar más que cien trajes de pana. Pero si deciden que tu cartera de acciones y títulos o tus inmuebles valen una tercera parte de lo que pensabas y anotabas en tu contabilidad, pasas en un santiamén de una sólida posición económica al borde de la indigencia. Es como si el máximo experto en Goya decide y publica que tu excelente cuadro de Goya es falso: pasas de tener millones a no tener nada o casi nada: lo que valga el marco del cuadro y poco más.

Así que, pese a que el dinero virtual tiene un límite en su utilidad (al final se acaba sabiendo si los apuntes contables se corresponden algo, mucho  o poco o nada, con algún valor real (intuido, sí, pero convincente), la salud o la enfermedad económicas se acaban estableciendo con otros “indicadores”: producción, consumo, exportación, importación, precios, empleo, etc., difícilmente manipulables. 

Ésta es mi tesis: el dinero se ha convertido en un misterio mayor que la electricidad. Se dice que no se sabe qué es exactamente la electricidad, pero sí se sabe cómo se produce y para qué sirve. Del dinero comienza a ocurrir que ni se sabe lo que es ni se sabe cómo se produce (o lo saben sólo unos pocos, que nos lo ocultan y ocultan su identidad).

B) UN PLAN ATREVIDO PARA LA BANCA ESPAÑOLA

Sentado todo lo anterior y, sobre todo, que resulta prácticamente imposible que los gobernantes (no sólo los españoles: también los de otros países) sepan con aceptable aproximación lo que se tiene y lo que se debe por los bancos, mi plan es atrevido, pero no exento de lógica (eso me parece).
Plan “QUE SALGA EL SOL POR ANTEQUERA”: con la expresa finalidad de comenzar a poner fin a la crisis financiera de España, el Gobierno de la Nación convoca a su sede del Palacio de la Moncloa a los grandes de los grandes bancos, acompañados de los jefes de los medianos que los grandes recomienden que asistan. Se entiende que se convoca a los que mandan en los bancos y no a los mayores accionistas. Otra precaución imprescindible es que se reduzca a silencio al Ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, para que no contradiga, como lo acaba de hacer, al Presidente del Gobierno.
Reunidos con abundante agua fresquita, pero del grifo, el Sr. Rajoy les dice más o menos lo siguiente:
Señoras y señores y, en especial, Sres. D. Emilio Botín y D. Francisco González: hace escasamente una semana, algunos de Vds. estuvieron aquí y abordamos el problema de la crisis del sistema bancario o financiero de España, con especial referencia a la situación de BANKIA. Los asistentes a esa reunión de tanta importancia y en momento tan grave, nos aconsejaron y,  en sustancia, les hicimos caso. No es la primera vez que el Gobierno o el Presidente del Gobierno pide a representantes conspicuos de la banca un buen consejo. El Sr. Rodríguez Zapatero se lo pidió al Sr. Botín y el resultado fue: “tranquilidad absoluta, calma total, porque nuestro sistema financiero es de los más robustos del mundo”. Les ahorro episodios, que el tiempo apremia. A estas alturas, está claro para mí y mi Gobierno que no me puedo fiar de Vds. De manera que les voy a explicar lo que, a partir de ahora, va a suceder. Y se lo voy a explicar de modo que no puedan llamarse a engaño.”
Miren, nosotros, los políticos de este Gobierno, no somos enteramente tontos y, por eso, nos da el caletre lo suficiente para reconocer que Vds., los banqueros, son los listos de España. De ahí que, con algún que otro trasvase, nosotros, los tontos, no seamos banqueros y Vds., los listos, sí lo sean. Lógicamente, lo que va a suceder a partir de ya, es que, puesto que Vds. son los que más se aproximan a saber lo que hay y Vds. son los más listos, lo que suceda desde ya con la banca española pasa a depender de Vds. mismos. Tienen quince días para actuar de modo que no se hunda la banca española y para presentarnos, si quieren, una propuesta de plan de de apoyo por nuestra parte, con las particularidades de que deberá 1) estar escrito en cuerpo 14 (como mínimo), 2) ser comprensible por cualquier español con diploma escolar, y 3) no incluir más ayudas a la banca con caudales públicos. En estos quince días, nos proponemos reforzar como sea el Fondo de Garantía de Depósitos y explicar a los ciudadanos que porque unos cuantos bancos quiebren el país no se hunde. No voy a tener empacho en rectificar. Para el caso de que Vds. no alcancen el objetivo o, atiendan bien, se vayan de la lengua y trascienda este mensaje, tenemos otras medidas previstas. Sólo les voy a adelantar que esas medidas no serían en absoluto de su agrado. Si Vds. piensan que no sabemos lo que hacemos, pueden, en cierto modo, tener razón. Pero este nuevo juego se basa en que a) tampoco antes sabíamos muy bien lo que hacíamos; b) en buena medida no lo sabíamos porque Vds. no nos han dicho nunca la verdad, ni a nuestros antecesores ni a nosotros; c) las probabilidades de éxito de lo que a Vds. se les ocurra, puesto que tienen buena información y son los listos, son algo mayores, en todo caso, que las probabilidades de éxito de lo que a nosotros se nos pudiera seguir ocurriendo, siempre a base de sustos y de seguir encontrando agujeros donde se suponía que no existían. Vayan Vds. con Dios, que Él reparta suerte y que salga el sol por Antequera.”
Plan “QUE SALGA EL SOL POR ANTEQUERA 2”: No es posible revelarlo ahora, porque son las medidas para el caso de que la Banca española no se tome en serio ni a sí misma ni a España.
¿Piensan Vds. que el plan principal que se me ha ocurrido conduciría a resultados peores que los conseguidos hasta ahora y los que son de esperar como  consecuencia coherente de la senda emprendida? Pues, aunque le he echado un pizca de humor y una tonelada de atrevimiento a mi plan, me parece mejor que el del Gobierno.

sábado, 25 de febrero de 2012

“POBRECITOS ESCOLARES”, “POBRECITOS ‘INDIGNADOS’”: LA CALLE Y LA ECONOMÍA REAL



ALGUNOS “TITULARES” CON POCA NOTICIA DETRÁS: PARO, DESAHUCIOS Y DACIÓN EN PAGO


De pronto, dicen que va a ocurrir en España algo maravilloso y es que a casi nadie le van a desahuciar y que se va a permitir la dación de la vivienda hipotecada en pago del préstamo hipotecario. Al mismo tiempo, no sabemos muy bien por qué, en Valencia se echan a la calle los estudiantes -con imitadores en otras ciudades- porque no tienen calefacción en un Instituto de Enseñanza Media, de nombre Luis Vives. Luego resulta que no está clara la ausencia de calefacción en ese Instituto, pero ésa es una minucia sin importancia, porque lo único absolutamente cierto y seguro de lo que sucede es que hay muchos “indignados”. Eso se ha dicho aquí en infinidad de ocasiones, solo que aquí hemos tratado de explicar con detalle las muy diversas causas de la indignación y la consiguiente identificación de los diversos “indignados”. Pero ahora el barullo es morrocotudo, porque hay “indignados” que vituperan a otros “indignados” (los sindicalistas) y la gran mayoría de los “indignados”, por varios y diversos motivos acumulados,  no salimos a la calle, no por el frío, sino porque, de salir, en buena lógica casi nos tendríamos que quedar y convertirnos en manifestantes perpetuos, lo que sería gravemente contrario al cumplimiento de toda clase de deberes (familiares, profesionales, morales), por no hablar de lo que perjudicaría a derechos nuestros perfectamente legítimos.

En cuanto al lío en la calle, nos interesa mucho a todos no aumentarlo, sino aislarlo, porque el mundo está lleno de necios, por un lado y de mala gente, por otro. Y lo único que nos falta ahora (con la que hay y la que se ve venir) es que Obama, el Financial Times, el Wall Street Journal, etc. (no hablo ahora de dirigentes europeos, porque ésos están enterados de lo que hay, a grandes rasgos), nos presenten interesadísimamente -los políticos, porque los problemas de los demás disimulan los suyos; los plutócratas de Wall Street y de la City londinense, porque se quieren quedar con los activos de España por cuatro perras y buscan el hundimiento de la eurozona- como si este país fuese Grecia, Egipto o cualquier otro de las “primaveras árabes”. Bastante daño hacen ya buen número de “informadores” y comentaristas patrios que, aunque sea entre comillas, dan cuenta de la “primavera valenciana”. Ahora, cuando casi todos estamos indignados con muchos motivos, no nos podemos permitir barullos callejeros que, no es que no arreglen nada y puedan empeorar la situación en perjuicio, entre otros, de los manifestantes, sino que ni siquiera permiten saber qué indignación se expresa y por qué se protesta. El que salga a la calle, cuide de dejar muy claro qué pretende. Los alumnos de últimos cursos de mi Facultad, mucho más gélida que cualquier Instituto valenciano, se las han arreglado para centrar con claridad su manifestación en la Ley de Acceso a la Abogacía: bien. Sígase ese ejemplo. [Inciso: ese acceso a la Abogacía no se ha querido arreglar durante décadas ni por los Colegios de Abogados ni por los sucesivos Gobiernos. Como sé bastante de la persistente improvisación y de los intereses crematísticos con que el asunto se ha ido tratando y dándosele largas año tras año, pienso que haría bien el Ministro de Justicia en tomarse un tiempo para estudiar a fondo un tema menor, si se quiere, pero bastante envenenado y liado, porque se complica con un “plan Bolonia” desastroso en los estudios de Derecho.]

El PSOE, las centrales sindicales y la CEOE (la patronal española) harían bien en estarse calladitos una temporada. Lo que está por llegar -el descubrimiento de lo que realmente deben Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- [INCISO: Lunes, 27 de febrero de 2012: ya ha llegado lo que estaba por llegar: el déficit de las Administraciones Públicas se dispara al 8'51, sobre todo por las Comunidades Autónomas] va a ser espeluznante y el ajuste presupuestario tendrá que ser brutal y muy doloroso. Los del PP implicados -que los hay, en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- márchense a su casa por elemental decencia (todo el equipo de Camps, para empezar), ya que no se les puede procesar. Pero el PSOE y las centrales sindicales -más esa CEOE acartonada y chulesca del Sr. Rosell- responsables máximos del desastre, que se callen y se dediquen a pensar si, a medio plazo, podrían estar en condiciones, debidamente reconvertidos, de aportar algo positivo. Pero no caerá esa breva, porque el líder del PSOE, Rubalcaba, representa no sólo la completa implicación en el desastre, sino también la total ausencia de autocrítica. Por eso no se le ocurre otra cosa que pedir a sus huestes que salgan a la calle.

Con todo lo crítico que he sido y sigo y seguiré siendo, en estos momentos sólo veo a un grupo de personas arremangadas y metidas en el tajo de procurar que este país no se despeñe definitivamente. Me refiero al Gobierno de la Nación, al Gobierno del Sr. Rajoy. Con todos sus errores pretéritos, con sus debilidades actuales, con sus improvisaciones, se les ve volcados en innumerables problemas, tomando medidas, que podrán discutirse, pero que tienen sentido. Ellos son los que, supongo que por lo que van sabiendo, tienen la decencia de trasladarnos previsiones realistas, peores que las de la UE y el Fondo Monetario Internacional. Y el Sr. Rajoy está teniendo también la decencia de no dar ni un duro más a la banca (si no fuese así, téngase por retirado el elogio, pero a mí se me escapa cómo lo estarían haciendo), de parar la desvergüenza de los super-salarios, blindajes, pensiones escandalosas, bonus, de los directivos de bancos y super-empresas, etc. y de llamar constantemente al orden austero y ejemplar a sus huestes directivas. ¡Qué cosas estamos viendo! Como nos están diciendo muchos informadores verdaderos, los carcas, fachas, cavernícolas y conservadores se aislan decentemente de los "lobbys" de toda clase (financieros, energéticos, inmobliarios, p. ej.), a diferencia de los progresistas e izquierdistas del PSOE, que se dejaban infiltrar por esos "lobbys" y situaban en el Boletín Oficial del Estado leyes y decretos redactados por "el sector" correspondiente. Son los carcas los que están tomando medidas que, como algunos socialistas reconocen en público, debió tomar el PSOE. Pero no es sólo que no las tomara: es que creó las condiciones para  tuvieran que tomarse. ¡Oh, sí: el PSOE fue una izquierda singularísima, compinchada e implicada con "el capital"! Fue esa singularísima izquierda la que ha abierto en España brechas hasta ahora desconocidas entre ricos y pobres.

PARO, DEUDA, DESAHUCIO Y DACIÓN EN PAGO


Dicho lo anterior, me parece conveniente intentar poner un poquito de orden y claridad en el barullo del desahucio y la dación en pago. Por de pronto, no relacionemos, como lo hacen bastantes informadores, “desahucio” con impago de crédito hipotecario. El “desahucio”, extraño y viejísimo vocablo, es la pérdida de la vivienda por parte del que la ocupa, generalmente a título de arrendatario, cuando se dan unas causas legales. La más frecuente en estos tiempos es la falta de pago de la renta pactada. Naturalmente, desde el impago hasta la pérdida de la vivienda, porque el deudor es desalojado o “lanzado” por una comisión de un Juzgado, pasa bastante tiempo. Y hasta el ultimísimo momento se permite a quien no paga lo que se llama “enervar el desahucio”, presentándose de pronto a pagar o consignar las rentas debidas, de las que el arrendador se ha visto privado cuando quizá las necesitaba. El “desahucio”, en España, no es algo precisamente fulgurante y hay motivos y razones para mirar frecuentemente al pobrecito arrendador-acreedor con la misma pena que merece el pobrecito arrendatario-deudor. Porque hay quien no paga porque no puede (situación dolorosamente creciente en nuestros días), pero hay también quien no paga porque no le da la gana, porque no quiere y porque sabe de sobra que desde que deja de pagar hasta verse realmente amenazado de desalojo puede pasar un buen número de mensualidades (de los “okupas” ni les hablo: ése es un fenómeno más penal que civil) sin pagar a quien quizá necesita esas cantidades.

En esta movida desahucial no aparecen ni bancos ni cajas, porque, por lo que sé -si me equivoco, habrá quien nos lo haga saber- los bancos y cajas (aún) no se han dedicado a ofrecer en alquiler las viviendas y locales que se han convertido en parte de su activo (¡valorado irrealmente, por supuesto!) y no tiene nada que ver con la hipoteca. Distingamos y separemos los desahucios de los préstamos hipotecarios para compra de viviendas (préstamos hoy no solicitados apenas y apenas concedidos: pregunten en cualquier Notaría). La realidad más frecuente con la que un arrendador de una vivienda se encuentra hoy es que desahuciar por falta de pago le va a costar un dinero y las perspectivas de alquilar la vivienda a alguien que pague son simplemente negras. Así que, puesto el Ministro de Economía y Competitividad a hacer llamamientos a la buena voluntad, tenía muy sencilla  la exhortación a una especial consideración, cara al desahucio, con quienes estén en situaciones económicas apuradísimas. Cuando un arrendatario no puede de verdad pagar, pero lo haría si pudiera y lo hará en cuanto pueda (éste es el arrendatario con el que sueña cualquier arrendador), no es difícil que, incluso sin exhortación municipal, el arrendador consienta pagos parciales o aplazamientos o disminución de las rentas. El arrendador sólo arremete contra quien no le paga porque no quiere pagar, amparado en  “lo mal que está la vida” o en su caradura. Habrá arrendadores suicidas, pero son muy pocos.

Vamos ahora con la cuestión de quedarse sin el propio domicilio por impago de plazos del préstamo concedido con garantía de hipoteca de ese mismo inmueble. Ese impago puede terminar, desde luego, con los domiciliados en la calle, pero tampoco eso es algo seguro y súbito, de modo que se deje de pagar un plazo y, en días, el deudor pierda su casa. Es posible que bancos y cajas pongan su maquinaria jurídica a incoar procesos en cuanto un deudor deje de pagar uno o dos plazos. Pero los que así actúen deben haber perdido la cabeza. Porque, dejando a un lado otros aspectos, a los bancos y las cajas no les va bien promover procesos de ejecución de la garantía hipotecaria, que casi terminan -casi, ojo- con la subasta del inmueble hipotecado, subasta desierta, es decir, sin postores o con alguien que se queda el inmueble a precio de saldo (que es lo que se entregaría al banco). La prueba de que no les interesa ser sumamente expeditivos en lo judicial es que, como ya se dijo aquí, "las ejecuciones hipotecarias experimentaron en nuestro país una importante reducción en el tercer trimestre del 2011. Según se desprende del informe Datos sobre el efecto de la crisis en los órganos judiciales elaborado por el Consejo General del Poder Judicial, en los Juzgados de Primera Instancia y en los Juzgados de Primera Instancia e instrucción ingresaron 14.894 ejecuciones, lo que supone un descenso del 23,1 por ciento". Pueden estar seguros de que el número de esos procedimientos sigue en descenso durante este año 2012.

No tengo ninguna simpatía a los bancos e instituciones crediticias españolas (con las de fuera no he trabajado). Pero suponiendo que en el último trimestre de 2011 se hubieran incoado otros 14.894 procedimientos hipotecarios, es de recordar que el número de nuevos parados en ese trimestre de 2011 fue de 295.300 con un incremento, también en ese trimestre, de 149.800 hogares o familias con todos sus miembros en paro. Aun con la demora entre quedarse sin recursos y verse en trance de desalojo, ya se ve que, por mala y trágica que sea la situación de los parados, que lo es, no se puede establecer una correlación entre paro e impago de crédito hipotecario y, menos aún, entre paro y quedarse enseguida en la calle por culpa del banco.

Entonces viene el Ministro de Economía y Competitividad y pone sobre el tapete de la opinión pública la dación en pago, es decir, que el crédito hipotecario se considere saldado con la entrega al acreedor, el banco, de la vivienda (o el inmueble) hipotecado, fuera claro está, de créditos que se hubiesen concedido ya o en el futuro se concediesen con previsión de la dación en pago. Todo eso, dice, porque la vivienda es el último y más precioso bien de una familia, etc. Y yo no acabo de entender la exhortación ministerial. Porque si a alguien que pidió y logró un crédito con la garantía de la hipoteca de su vivienda salda su deuda con la dación en pago, lo que ocurre en el 100% de los casos es que pierde su vivienda, justo lo que se ha dicho que se pretende evitar. La dación en pago está muy bien para el individuo o la familia en grandes apuros sólo con dos requisitos: primero, que puedan irse a vivir a otro sitio y, segundo, que deban al banco más de lo que vale la casa realmente, es decir más de lo que, en un tiempo razonable, alguien está dispuesto a pagar por la casa. Así, la deuda se cancela por un valor inferior. Si uno tiene a dónde mudarse y la vivienda comprada con el préstamo hipotecario valiese más -de verdad, no en teoría- que lo que aún debe al banco, la “dación en pago” sería mal negocio para el deudor hipotecario: puesto que tiene a dónde ir, más le vale vender la vivienda, pagar al banco y aún le quedarían unos euros. De modo que únicamente cuando la vivienda comprada con el préstamo hipotecario vale realmente menos que la deuda con el banco, que es lo que suele suceder ahora,  la dación en pago le va bien al deudor, supuesto, insisto, que tenga a donde ir.

Lo que está por ver es si ese invento de la dación en pago les va bien a los bancos. Está por ver, más concretamente, si a los bancos les convence, primero, prestar 150 con la perspectiva de que, pagados sólo 50, 30 se considere suficiente para pagar totalmente los restantes 100 y, segundo, si les convence que el pago de 30 no sea siquiera en dinero, sino en cosa inmueble. No hace falta ser un lince para concluir que la dación en pago que permita resultados como el del ejemplo no le puede interesar a ningún banco. Porque es frontalmente opuesto y contrario al negocio bancario incluso si se practica decentísimamente. Si el banco presta 100 y permite que se le vaya pagando en plazos, es porque, al cabo de cierto tiempo, pongamos 20 años, espera haber recuperado 100 (el capital) y 10 más como intereses (ejemplo de banco muy benemérito, claro). Es verdad que en el préstamo hipotecario puro -no en muchos créditos hipotecarios, que no se conforman con la garantía de la hipoteca, sino que exigen avales-, el banco cuenta con que, en caso de fallo del negocio, podrá resarcirse con el valor de lo hipotecado. Pero, en todo caso, el banco presta porque espera ganar algo. Eso era así antes de la super-crisis y sigue siendo así pese a la super-crisis, aunque ésta rebaje temporalmente las expectativas hasta el extremo de que, también temporalmente, los bancos se conformen con ganar mucho menos e incluso con perder lo menos posible. ¿Es la dación en pago un artilugio jurídico aceptable temporalmente para los bancos en estas excepcionales circunstancias? ¿Es también un artilugio equitativo en tales circunstancias? Parece que hemos dado ya una respuesta negativa, pero queda algo por decir, que se corresponde con la tan frecuente respuesta que hay que dar a muchas cuestiones, sintetizada en una sola palabra: “depende”.

Si el banco prestó 150, el deudor ya le ha pagado 100 y el inmueble hipotecado puede valer realmente 30, al banco se le puede pedir que se olvide de los 20 restantes y tenga por saldada la deuda de 150 recibiendo en pago completo la casa. El Banco sólo pierde 20. En cambio, la cosa es muy distinta si el Banco prestó 150, el deudor sólo lleva pagado 30 (o 10 ó 20) y la casa vale 30, porque entonces la dación en pago supondría saldar la deuda con entre 90 y 110 realmente no pagados. El deudor hipotecario, si tiene una alternativa de vivienda -recuerdo que lo estamos dando por supuesto porque ése es el planteamiento de la dación en pago: que el pobre deudor no se quede en la calle- habría hecho en el segundo ejemplo, aunque fuese a la fuerza, un negocio bastante bueno, aunque sin lucro efectivo: recibir prestado en su día un dinero y saldar su deuda con un pago en especie por bastante menos del 50% de lo recibido. El banco habría perdido demasiado, aunque los 30 de valor de la casa fuesen netos, tras los gastos de subastarla. Evidentemente, este trato de dación en pago en el segundo ejemplo sería del todo inicuo si no constase, fuera de duda, que el deudor, cuando dejó de pagar, lo hizo por una situación de insolvencia libre de toda culpa suya. Sin prueba de un grave infortunio del deudor la dación en pago se prestaría a toda clase de abusos. Por no hablar del tremendo agravio comparativo con millones de personas que, sin ser económicamente potentes, miraron muy bien qué hipoteca pedían y a qué se obligaban y se han esforzado al máximo para ir pagando sin demora.

Además, tengo la impresión de que a los bancos no les interesa demasiado recibir más inmuebles a causa de la dación en pago. Éste es un aspecto del que sé muy poco -balances, provisiones respecto de activos inmobiliarios, etc.- pero lo dejo apuntado. Como me limito también a apuntar la decisiva cuestión de los efectos que una sistemática dación en pago tendría sobre el comportamiento de la banca en la concesión de créditos. Lamentablemente, entre unos y otros, a lo largo de décadas, nos han hecho imposible vivir sin la banca, incluso si no pedimos crédito o lo hacemos lo menos posible.

Aunque por el eco mediático, incluso internacional, parezca otra cosa, ha habido titulares periodísticos muy llamativos, sin una gran noticia detrás. Porque el Ministro de Economía y Competitividad se ha limitado a sugerir y a exhortar a la banca. Y me parece explicable y comprensible. Porque establecer legalmente la dación en pago para créditos obtenidos sin ese pacto es asunto muy complicado y sensible. El legislador tendría que pisar muchos callos en forma de preceptos del Código Civil (CC). Y, sobre todo,  habría que dejar sin efecto una norma tan importante como el artículo 1911 CC: “del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros.” Esta norma significa que la imposibilidad de pagar ahora todo lo que se adeuda no exime de pagar en el futuro, cuando se pueda (y si se puede). Suena bastante razonable, ¿no?. Por eso, se me ocurre que si de lo que se trata es de no ahogar al que no puede pagar el crédito hipotecario, podrían manejarse las ideas de aplazamiento y moratoria y, por supuesto, la posibilidad de modificación del primitivo contrato, con la condición, en todo caso, de elevar legalmente las cuantías inembargables de sueldos, salarios y retribuciones de toda clase. Para el primero de los ejemplos de impago de crédito hipotecario, cuando al deudor le queda relativamente poco que pagar, mejor que la dación en pago sería extinguir el contrato originario y transformarlo (novarlo) en otro con condiciones asumibles por el deudor y que ofreciese ciertas seguridades razonables al acreedor.

Termino ya. Y lo hago con un ruego: el de que no se otorguen beneficios especiales, a cargo del erario público -es decir, de todos-, a las entidades de crédito que sigan las exhortaciones del Ministro. Siga el Sr. Rajoy en su buen propósito de que esas entidades se las apañen sin la ayuda de la ciudadanía, que bastante tiene ya con lo que hay y lo que va a haber.

sábado, 8 de octubre de 2011

HASTA EL 20-N, UN PARÉNTESIS; DESPUÉS DEL 20-N, ¿“MÁS DE LO MISMO”? (II)


LAS ALTAS PROBABILIDADES DE QUE EL PP, EN CUANTO A LA JUSTICIA, SIGA LA MISMA “POLÍTICA” DEL PSOE

Al final del “post” anterior, anunciaba que en éste explicaría en qué fundamento mi pronóstico de una alta probabilidad de “más de lo mismo” en cuanto a la Justicia. Me aplicaré ahora a tal explicación, pero antes quiero insistir en que mi temor al “más de lo mismo” no se debe a mi desacuerdo, como procesalista, con reformas ya efectuadas —con muy negativos efectos— y con las anunciadas y no consumadas al finalizar la legislatura anticipadamente o al lanzamiento por el PSOE de propuestas de cambio (ejemplo más importante: un Anteproyecto de nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal) cuando, aun sin la disolución anticipada de las Cortes, ese cambio nunca se habría podido producir en esta legislatura. Mi temor es el de un ciudadano que ve recortado y condicionado, una y otra vez, el ejercicio de la potestad jurisdiccional o, lo que es igual, que ve una deriva administrativizadora en lo que correspondería a la Justicia, con arrinconamiento progresivo de los Jueces y Magistrados constitucionales y, a la vez, múltiples mecanismos de socavamiento de su independencia.

Verdad es que los análisis de los diversos cambios en la Justicia conducen necesariamente a valoraciones muy negativas, fundadas en a) los conocimientos sobre la historia o experiencia pretérita y sobre la realidad actual de la Justicia en España;  b) los elementos de juicio que proporciona el Derecho comparado tomado en serio; c) lo que aporta la técnica jurídica específica del Derecho Procesal; d) lo que el Derecho Procesal también aporta, que es mucho, respecto de principios y criterios informadores de la política legislativa sobre la Justicia. Pero los procesalistas españoles hemos expuesto, colectiva o individualmente todo cuanto pensamos, sin apenas incidencia o eficacia en los ámbitos decisorios, los políticos. En términos más llanos: no han servido de nada nuestros esfuerzos, ya se tradujesen en declaraciones públicas suscritas de modo muy indudablemente representativo del criterio general, ya fuesen expresados en escritos e intervenciones públicas individuales. A diferencia de lo que sucedió en su día respecto de una nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, con remisión de un Borrador para el más amplio debate y la recepción de sugerencias de toda clase (operación repetida con un primer Anteproyecto), jamás, en la última década, han remitido los poderes públicos a las Facultades de Derecho, con la finalidad de obtener gratis opiniones quizá valiosas, ninguno de los muchos y muy importantes anteproyectos y proyectos sobre la Justicia. Ninguna reforma legal ha sido objeto de consulta alguna dirigida a los expertos (que lo son, en principio, según el Derecho del Estado español).  Y cuando hemos considerado que debíamos opinar aun sin estímulo de los que mandaban, de nada bueno ha servido: sólo se han derivado represalias cuando y contra quienes podían fulminarlas (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/11/o-adhesion-o-intolerancia-y-represalia.html)

Prescindo de todo eso. Insisto en que escribo ahora sólo como un español que no ve regeneración posible de este país sin una Justicia independiente y medianamente eficaz y que tampoco ve en el horizonte tal Justicia, sino todo lo contrario.

Es previsible “más de lo mismo”, en primer lugar, porque es previsible que el PP no cambie de rumbo. Y, a su vez, esa previsión deriva de ser de nuevo previsible que no cambien las personas del PP a quienes se deja fijar, en materia de Justicia, la actuación de ese partido (eso es lo que hay en realidad: ocurrencias políticas de personas, nunca un conjunto programático coherente realmente preocupado por lo que puede contribuir a una Justicia mejor, más independiente, de más calidad). Y no se advierten indicios de que, en las alturas del PP, se aprecie la necesidad de un cambio de rumbo y así se vaya a decidir.

[INCISO IMPORTANTE: Registré hace semanas, una rotunda oposición de la portavoz “popular” en el Congreso, Dña. Soraya Sáenz de Santamaría, a confiar a los fiscales la dirección de la fase de instrucción en los procesos penales. Era y es, sin duda, una postura muy relevante, pero se condicionaba a un cambio respecto del Ministerio Fiscal (MF), como si ese cambio no requiriese necesariamente una reforma constitucional y como si tal reforma pudiese ser, no ya hacedera, sino conveniente (¡qué tópico lamentable el de la independencia del MF, que, propiamente dicha, sólo existe en Italia!). Se diría que en el PP ignoran o han olvidado que ya se hicieron reformas del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal (EOMF), en 2003 (Ley 14/2003, de 26 de mayo) y 2007 (Ley 24/2007, de 9 de octubre) y que ésta última buscaba, pretendidamente (es decir, falsamente), aumentar la autonomía del Ministerio Fiscal, con  el resultado de aumentar los poderes del Fiscal General del Estado. Lo que tendría que hacer un nuevo Gobierno, respecto de la Fiscalía, es designar a un jurista en verdad prestigioso e independiente, no necesariamente perteneciente a la Carrera Fiscal, como lo hizo posible en 1981, con toda intención, el EOMF, probablemente la ley más concienzudamente meditada y más arduamente consensuada en su día entre UCD y PSOE. La fórmula constitucional es correcta, perfectamente homologada con la de todos los países serios. Sólo falta que la Fiscalía General no esté a cargo de personajes sin prestigio y de clarísimo sesgo partidista. Y que el PP no vuelva a tener ocurrencias como las que condujeron a la Fiscalía Anticorrupción. Me consta que medio PP no recuerda este origen.]

Aunque se advierten movimientos de un notable número de políticos “populares” dispuestos a aferrar la cartera de Justicia (e incluso convencidos de que así será) y algo semejante se ve respecto de la Fiscalía General del Estado, los diversos aspirantes no representan cambio alguno. Al contrario, pertenecen prácticamente todos al mismo círculo de personas implicadas grandemente en lo que se viene haciendo en el PP desde el nombramiento de Ministro de Justicia del licenciado D. Ángel Acebes Paniagua, acompañado, como Secretario de Estado, por D. José María Michavila Núñez, que después sucedió al Sr. Acebes, ascendido a notorio Ministro del Interior en el último Gobierno del Sr. Aznar. Los “logros” protagonizados e iniciados por este duo, hoy alejado formalmente de la política, ya han sido descritos y glosados aquí. Fueron los iniciadores del “consenso” con el PSOE o más exactamente del seguidismo acrítico, para vender a la opinión pública un “Pacto de Estado sobre la Justicia”, sobre la que no sabían absolutamente nada: ni ciencia ni experiencia. Al respecto, además del reciente “post” de 17 de septiembre de 2011, repaso otras “entradas” de este “blog”, entresacando lo que decía en ellas:

23 de abril de 2011. “CASORIO” DE LA “CÚPULA DE LA JUSTICIA” Y EL PODER EJECUTIVO EN ESPAÑA (II): «Como todo esto que sucede es producto del Consenso, resulta irrevisable. En nuestro asunto, se trata de aquel consenso entre listos e inútiles, que comenzó con la mayoría absoluta de Aznar y se consagró en las reformas de la LOPJ en los años 2001 (L.O. 2/2001, de 28 de junio: para implicar a las asociaciones judiciales en la parlamentarización del CGPJ) y 2003. Lo culminaron, hace poco, Caamaño y Trillo, que ahí siguen, sostenidos por el Presidente dimisionario y por el aspirante a Presidente

15 de febrero de 2011. PARA GANAR LAS ELECCIONES HAY QUE MERECERLO (I): «Ya he apuntado aquí muchas veces mi rotundo desacuerdo en asuntos que considero de máxima importancia: la Justicia y la autenticidad del Estado de Derecho es sólo uno, aunque suficiente para mi criterio electoral y pienso que para el de los ciudadanos más apegados a los fundamentales valores democráticos: la igualdad ante la ley, la efectiva tutela contra la arbitrariedad, la sumisión de los poderes públicos al Derecho. Ha sido enorme el daño que, por consenso con el PSOE, ha hecho el PP y aún puede ser —está a punto de ser, si contribuye a la desaparición de los Juzgados de todo tipo con el camelo de los “Tribunales de Instancia— sencillamente devastador y prácticamente irreversible. Del PP es la pésima reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, perpetrada en el 2003, culminada en la cooperación necesaria para la ley de megareforma procesal relativa a la mágica “oficina judicial”, en el 2009. He comentado también en este “blog” el enfangamiento del PP en el engendro de la Comisión de Propiedad Intelectual (vulgo “Ley Sinde.2”). Y no menos grave es la implicación del PP en la suciedad política judicial: en las relaciones con asociaciones judiciales, en las normas y en la praxis de designación y de funcionamiento del CGPJ, órgano corrupto y corruptor, máximo exponente del “Estado de Partidos”; en el partidismo del Tribunal Constitucional; etc. El tema —que conozco muy bien— me asquea y me entristece desde hace mucho tiempo.»

Ahora debe entrar explícitamente en escena otro personaje, D. Federico Trillo-Figueroa y Martínez-Conde, responsable directo del consenso para la megareforma procesal de 2009, esa Nueva Oficina Judicial (NOJ) que no  funciona, pero que conlleva una considerable impartición de justicia por funcionarios administrativos. Traté este asunto en dos amplios “post”: DE LA JUSTICIA QUE ANDA MAL, A LA QUE PRONTO NO EXISTIRÁ (I y II), de 22 y 28 de septiembre de 2009. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/09/de-la-justicia-que-anda-mal-la-que.html. Me da a mí que D. Federico, que ya ha sido Ministro de Defensa y Presidente del Congreso de los Diputados, aspira seriamente a ser Ministro de Justicia. Este hombre no ha sido nunca un analfabeto jurídico, uno de esos sedicentes “juristas” que, en realidad, no han hecho otra cosa que sacarse el título de Licenciado a trancas y barrancas y colegiarse enseguida para titularse “abogados”. Aparte de su tesis doctoral sobre Shakespeare y el Derecho, Federico Trillo-Figueroa ganó en su día (1974 y 1979, respectivamente) dos oposiciones exigentes: al Cuerpo Jurídico de la Armada (tradición familiar) y a Letrado del Consejo de Estado.

Le conocí en 1983 cuando trabajaba como “segundo de a bordo” (el “primero” era Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón) en la asesoría jurídica del Grupo Parlamentario de la Coalición Popular (AP, PDP y “la patita liberal”, primero UL y después el PL de Segurado, Fontán, Pío Cabanillas Gayas, etc., donde moré políticamente pocos años, hasta el 24 de octubre de 1986, en que me fui). Ignoro cuáles pueden ser hoy los conocimientos jurídicos del Sr. Trillo-Figueroa, pero, si leyese este “blog”, no le sonaría a nada nuevo mi convicción de que no cree en la independencia judicial (se lo reproché hará ya 20 años ante muy cualificados testigos). Después de aquel momento, nada ha dejado de confirmarme en esa convicción personal, lo que lamento mucho y me entristece muchísimo.  Por su cargo en el PP, desde el primer triunfo de ZP hasta hoy, Trillo-Figueroa viene ocupándose de los asuntos de la Justicia y resulta así corresponsable de las renovaciones de CGPJ (con inclusión de politicastros sin formación jurídica, prestos a venderse o alquilarse al poder) y del TC. Está muy generalizado en círculos jurídicos serios el asombro ante sus preferencias en cuanto a candidatos. Desempeña otros cometidos que la prensa ha publicado y le son atribuibles, a veces por omisíón, otras gestas, que resumo mediante el repaso de otros “post” de este "blog". Ahí van:

25 de enero de 2011, LA REAPARICIÓN DE LA “LEY SINDE: «Y, digan sus Señorías: ¿ha pasado la propiedad privada (porque la propiedad intelectual, de momento, sigue siendo propiedad privada) al ámbito de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa? Parece que sí, aunque la monstruosa criatura jurídica engendrada en ese coito político tan abrupto todavía reconoce alguna atribución a la Jurisdicción civil: revisar las decisiones arbitrales de la Sección Primera de la malnacida Comisión de Propiedad Intelectual. Se han lucido sus Señorías con tamaño desatino. Después de la propiedad intelectual, puede ser primordialmente controlada por la Administración la propiedad inmobiliaria urbana y rústica, la de ciertos bienes muebles o la propiedad industrial. Nada de ir a los tribunales correspondientes. Se acude a la Comisión creada ad hoc, en el seno de la Administración (más cargos, carguitos y carguetes, para los amigos y los amiguetes) y, si acaso, el disconforme recurre a la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. Para más inri, aún habrá entre Vds., Señorías del PP, quien atribuya connotaciones liberales a estos cambios.»

«Por hoy, no me voy a extender mucho más. El PP, tan ufano en sus fastos del pasado fin de semana, no ha podido dar una muestra más completa y convincente de la mezcla de ignorancia jurídica e idiocia política con que discurre su actuación política en verdad relevante (también electoralmente), que no es la de sus actividades internas (reuniones, declaraciones, actos públicos diversos), sino la de lo que planean y hacen (o no planean ni hacen) por los españoles. Vds., dirigentes del PP, que son tan "listos" (frente a los pobres tontos teóricos, como yo), ¿han logrado, a cambio del apoyo a esta desdichada y calamitosa improvisación, que el PSOE deje de insistir en alguna de sus deplorables iniciativas (que retire alguna ley proyectada o anteproyectada, de las muchas que deberían ir a la papelera)? ¿Acaso han "colocado" a alguien suyo en algún sillón vacante? ¿O es que el US Ambassador resulta también demasiada presión para Vds.?»

11 y 7 de octubre de 2010: EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE ESPAÑA: “RENOVARLO” PARA REMATARLO (I y II). Aquí les dejo los enlaces, con la recomendación de leer o releer estos textos, que no me siento capaz de resumir: http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/10/el-tribunal-constitucional-de-espana.html y http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/10/el-tribunal-constitucional-de-espana_11.html El lío y la irregularidad en que se encuentra sumido el Tribunal Constitucional son de general conocimiento y de también general lamentación. La mano del Sr. Trillo-Figueroa dirige los movimientos, salvo puntuales intervenciones, mucho más afortunadas que los criterios del encargado "popular" de los asuntos de la Justicia.

Dejando ya a un lado al Sr. Trillo-Figueroa, otro episodio en el que el PP mostró notable desconcierto es el que trataba aquí el 6 de noviembre de 2009: EL "GRAN HERMANO" TELEFÓNICO Y EL "SHOW" DEL PP. A quien le interese refrescar la memoria y formar criterio sobre las opciones del PP en materias jurídicas y, más concretamente, judiciales, lea este “post” al que directamente enlazo: http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/11/el-gran-hermano-telefonico-y-el-show.html

Pues todo lo anterior, más el hecho de que, como ya he dicho, quienes bullen en los asuntos de la Justicia dentro o al lado del PP (p. ej., en FAES) anden prácticamente todos en la misma órbita (amigos queridos o colaboradores del duo Michavila-Acebes, como Lesmes, p. ej.) amigos y beneficiados de D. Federico e incluso aliados en tales y cuales entidades del ámbito judicial), son uno de los elementos principales en que se funda mi predicción del muy probable “más de lo mismo”, que ójala resultase completamente equivocada. Pero este “post” ya se ha alargado bastante. De manera que lo que queda en el tintero aparecerá aquí más adelante.