martes, 11 de mayo de 2010

LA SUPER-MEGACRISIS ECONÓMICA, LA CLASE POLÍTICA Y EL PARTIDO POPULAR (I)


¿PUEDE UN PROBLEMA GRAVE ARREGLAR LOS DEMÁS PROBLEMAS?

Desde mi anterior “post”, del jueves 6 de mayo de 2010, todo lo que ha ocurrido en relación con la crisis ha guardado directa e inmediata relación con los asuntos de que trataba. El “rescate” de Grecia resulta, en efecto, increíble (aunque haya sido aceptado) y se amplía a la zona euro, el pretendido “éxito de nuestros “bonos soberanos” ha contribuido a la desconfianza general hacia España y todos hablan  y algunos actúan -la UE actúa durante una larga noche y hasta la madrugada- para poder responder a la especulación sobre los débiles, que perjudicaría también a los menos débiles. Amenazados internacionalmente, los “gobernantes” españoles han declarado que acceden a emprender una pronta reducción del déficit: no “drástica”, dice Zapatero y reitera Salgado, pero sí “seria”. Y ha quedado clarísimo que, mayormente, las Bolsas especulan: bajan por un anónimo rumor bestial, aunque con cierto apoyo en la realidad, y después “rebotan”, es decir, vuelven a subir tremendamente (condición indispensable para los negocios especulativos). Los entendidos dicen que ni el bajón ni el subidón bursátil tienen base en la economía real (concretamente, en la situación de las empresas cotizadas), aunque sí, por supuesto, una explicación en la dinámica especulativa. Los Bancos, p. ej., habrían subido, tras el nocturno rescate parisino, justamente por ser titulares de mucha deuda pública, de muchos bonos, como apuntamos aquí.

Ante un éxito tan clamoroso de mi “post” del jueves 6 de mayo, podría ser una de dos: o que yo he logrado saber algo de economía o que me adelanté a exponer evidencias, no en el sentido inglés de “pruebas”, sino en el sentido español y propio, es decir, de realidades indiscutiblemente perceptibles por los sentidos: fenómenos patentes que no admiten discusión ni precisan de demostración. Me inclino decididamente por lo segundo, aunque sin descartar del todo lo primero en términos comparativos, es decir, que siendo un ignorante, que lo soy, no lo soy mucho más que quienes deberían saber. En cualquier caso, está por ver, en cuanto a España, si esa reducción “seria” del déficit pasa de la palabra a los hechos y, por supuesto, si pasa, cómo pasa. ¿Van a comenzar a reducir gastos por lo superfluo (Ministerios sin contenido, altos cargos y asesores prescindibles, subvenciones propias de ricachones, etc.) o por lo más fácil: nóminas, congelación y consiguiente reducción de plantillas de servidores públicos necesarios (policías, guardias civiles, jueces), gastos corrientes en las fuerzas del orden y en las armadas (implicadas en varios conflictos), recortes severos en investigación y educación? Veremos, aunque apuesto a que apenas se tocará la superfluo y la tijera cortará por lo necesario.

Pero ahora hay otra cosa patente. Puestos ya en camino de reducir el déficit, de no incrementar la deuda -supongamos que es así-, se necesita estimular la economía real: el consumo y la producción. ¿Están pensando algo a tal fin? No se tiene ninguna noticia al respecto, pero aunque resulte muy complicado, hay que pensarlo y promover que se piense.

En éstas estábamos, ligerísimamente menos acongojados ante la super-megacrisis y la inacción del “Gobierno de España”, cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas español (CIS), en su “barómetro” de abril (tras encuesta realizada del 6 al 14 de abril de 2010), nos dice que el PP sólo supera al PSOE en 1’5 % de intención de voto, cuando en enero de 2010 la diferencia era de 3’8 %. Según el CIS, la valoración ciudadana del Presidente y de todos y cada uno de los Ministros del “Gobierno de España” (del que depende el CIS) es inferior a 5 puntos sobre 10. Todos suspenden y el Presidente obtiene un 3’71, frente al anterior 3’98. Pero el Presidente Zapatero sigue superando al “líder” de la Oposición, Sr. Rajoy, que baja de 3`50 a 3`09 puntos sobre 10.

El “personaje político” mejor valorado, aunque “suspendido” con un 3’74, es D. Antoni Durán i Lleida, portavoz en el Congreso de CiU. Y el Ministro mejor valorado vuelve a ser el Sr. Rubalcaba, Ministro del Interior, con una nota de 4’67 sobre 10.

Hay otros resultados del “Barómetro”, menos publicitados pero mucho más importantes, como éstos: el 74’4 % considera la situación económica presente mala o muy mala. El 57’2 % la considera peor y el 34’3 % igual a la del año pasado (es decir, que en un año no ha mejorado para el 91’5 %). El próximo año estará igual o peor para un 65 %. ¿Y la situación política? Para un 63’4 % es mala o muy mala. Regular para un 27’2 % (es buena o muy buena para un beatífico 4’4 %). El 92’6 % la considera igual o peor que el año pasado. Sólo un 11’8 piensa que estará mejor el año que viene, mientras que el total de los que en el próximo año no ven mejoría suma el 72’1 % (“igual”: 48’3 %; “peor”: 23’8%).

Y ahora viene "lo bueno". A la pregunta sobre los tres principales problemas de España, aparece, después del paro (79’7 %) y de “los problemas de índole económica” (46’8), “la clase política. Los partidos políticos” con un 19’4 % de coincidencias, aunque “el Gobierno, los políticos y los partidos”, una "respuesta espontánea" distinta, alcanza otro 4’6 %, porcentaje éste por sí solo muy por delante de “drogas”, “infraestructuras”, “inseguridad ciudadana”, “sanidad”, “agricultura, ganadería y pesca”, “las pensiones”, “la Administración de Justicia, “los problemas de índole social”, “el racismo” (0’2%), “la violencia contra la mujer”, “los problemas relacionados con la juventud”, los “problemas medioambientales” (0’5 %), “el funcionamiento de los servicios públicos”, “los nacionalismos” (0’3%) y “el Estatut” (0’2).

Coherentemente, cuando los encuestados han de responder a la pregunta sobre el principal problema, eligiendo sólo uno y no tres, el 59’6 % opta por el paro, el 18 % señala “los problemas de índole económica” y, en tercer lugar se sitúa “la clase política, los partidos políticos”, con el 6%, al que cabe añadir el 2’8 %. que considera primer problema “el Gobierno, los políticos y los partidos”, nuevamente "respuesta espontánea" distinta.  “El Gobierno, los políticos y los partidos”, con sólo ese 2’8 % se sitúan como primer problema por delante de todos los asuntos mencionados en el párrafo anterior y superan también, además, a “la vivienda”, que se queda en un 0’4 %, a “la inmigración”, que sólo alcanza el 2.4 %, y a “la inseguridad ciudadana” que no llega sino al 0’9 %. ¿No es algo estremecedor?

Hay, a mi parecer, una pequeña pero clara manipulación en esos dos apartados del “barómetro” del CIS. Ya la han adivinado: convertir un solo asunto en dos, con la consiguiente dispersión de opiniones y porcentajes. “La clase política. Los partidos políticos” es lo mismo que “El Gobierno, los políticos y los partidos”. Pero, en lo demás, salvo pura y dura mentira (que no sería cometida por vez primera), que la clase política, los partidos políticos y el Gobierno sean sentidos como el tercer gran problema de España por casi un 25 % de los españoles es un hecho, perfectamente coincidente con lo que oímos a diario, que significa un enorme disgusto y una colosal desesperanza de la ciudadanía respecto de sus dirigentes políticos, por no hablar de dirigentes a secas. Así, en ese contexto (palabra de moda que a veces hay que utilizar), se entienden los “suspensos” generales, el descontento con el Gobierno pero también con la Oposición y el pesimismo de los españoles, “representados” en los 2479 entrevistados por el CIS en 239 municipios de 49 provincias.

El “Gobierno de España” no ha hecho comentarios sobre el “barómetro” cuando escribo. El PP ha acusado al CIS (y al Gobierno) de “cocinar” el “barómetro”, apuntando al momento -malo para el PP: filtración del sumario del caso “Gürtel- en que se hicieron las entrevistas. Esto último es un hecho, pero el “caso Gürtel” también lo es y, por otra parte, parece que en el PP se han fijado sólo en el descenso en la intención de voto y no en la “percepción” ciudadana de los problemas nacionales. Y ahí es donde todos, empezando por el PP, tendrían que fijarse, porque el desencanto, la desafección, la indignación hacia la “clase política”, que es una realidad como tal, resulta ser, si bien se mira, el primer problema de todos, puesto que han de ser los políticos los que proyecten y dirijan los esfuerzos por la recuperación económica y social. La aporía, cuasi-diabólica, es cómo lograr que ese gran problema sea el principio de alguna solución, de algún alivio, de alguna mejora. Se admiten ideas. Más aún: serían muy de agradecer. En una próxima entrada, diré alguna cosa sobre la aporía, sobre el PP y hasta sobre el "suspenso alto" de Rubalcaba.

jueves, 6 de mayo de 2010

LA SUPER-CRISIS: EL “RESCATE” DE GRECIA, El “ÉXITO” DE LOS BONOS DEL TESORO ESPAÑOL Y LA BOLSA COMO INDICADOR DE LA SALUD ECONÓMICA


LOS TRATAMIENTOS SIN PREVIO DIAGNÓSTICO SON COSA DE MATASANOS, PERO HAY DOS “PEQUEÑAS COSAS” CLARAS: REBAJAR EL DÉFICIT Y COMBATIR LA ESPECULACIÓN


        Tres asuntos concretos

Primer asunto. GRECIA. En vista de que Grecia está muy mal, se habilita un fondo de rescate (¡¡) de unos 110.000 millones de euros. Pero no son donativos. Son 110.00 millones de euros que se le prestan a Grecia, a un interés del 5% y con la condición de que efectúe cambios drásticos principalmente para gastar menos, muchísimo menos (cosa imposible en términos absolutos, dada la dimensión de lo griego). El incumplimiento de los condicionantes puede dejar en supenso los préstamos. ¿Alguien piensa seriamente que el terrible endeudamiento de Grecia se puede arreglar endeudándola más? ¿Alguien piensa de verdad que los acreedores de Grecia (entre elllos España, con más de 9.000 millones de euros) verán devueltos sus préstamos con sus intereses en el breve tiempo establecido (tres años si no me equivoco)?. ¿Es lógico que el superendeudado resuelva sus problemas superendeudándose más? La respuesta a las tres preguntas es la misma: NO. No porque la dimensión de la superdeuda superincrementada no es salvable por Grecia ni pasando hambre todos los griegos empezando por su Presidente, lo que, además, no sería una solución razonable. Gente que sabe más economía que yo me tranquiliza con igual respuesta negativa a los interrogantes. Y añade: lo del rescate griego es un paripé, un camelo, un apaño para evitar que el euro se hunda. Nada de eso se haría si Grecia no perteneciese (que nunca debió pertenecer, añaden también) a la Eurozona.

Segundo asunto. NUESTROS BONOS SOBERANOS. El “éxito” de nuestros bonos del Tesoro. Aunque España no sea Grecia, que no lo es, ¿alguien piensa que nuestra situación se arreglará o mejorará de forma sólida y estable porque haya sido un éxito -eso dicen- la recentísima subasta de bonos del Tesoro español a cinco años? Desde luego, hubiera sido tremendo que nadie o muy pocos hubiesen querido comprar “papel”. Pero, si, aunque menos que Grecia, nosotros también estamos endeudados bastante por encima de nuestras posibilidades, que nos den dinero por los bonos significa que aumenta temporalmente nuestra liquidez a cambio de endeudarnos más aún, pero sin que se modifique en nada nuestra capacidad de afrontar deudas. Y, por lo demás, para obtener ese dinero, hemos tenido que ofrecer devolver el nominal de los bonos más un 3’58% de interés y no un 2’84 %, de manera que nuestro endeudamiento es tan notable como archivisible el signo de desconfianza propia y ajena en nuestra recuperación económica real y en la consiguiente devolución de lo que se nos presta. Si continuamos sin generar confianza, malo, muy malo. Y mucho peor si resultase que los bonos del Estado (del Reino de España) los han comprado, sobre todo, los bancos españoles. Lo que los bancos le dan al Tesoro no se lo dan a las PYMES y, además, le dan al Tesoro después de haber recibido la cuota del previo salvamento financiero. “Las gallinas que entran por las que salen”, que diría el gran sociólogo José Mota.

Tercer asunto. EL DESPLOME DE NUESTRA BOLSA (y otras). Esto de la Bolsa es algo muy extraño (aunque parece que nos extraña a muy pocos). Resulta que cuatro días de fuertes bajadas bursátiles en España finalmente producen la sensación, aquí y en el mundo universo, de que la situación económica española es muy mala, como si no lo fuese cinco días antes. No digo yo que se haga caso omiso a lo que sucede en la Bolsa. Y ya sé lo importante que es la confianza, algo intangible por inmaterial. Lo que digo es que hace mucho tiempo que los comunicadores sobre las realidades económicas (y ahora hay muchos más “medios” informando y opinando sobre economía que los que había antes) debieran haber informado, de modo, claro, completo y actualizado, sobre ese trozo de la realidad que es la Bolsa y debieran haber educado al ciudadano para que no tome la Bolsa como indicador fiable de salud económica. ¿O acaso durante los años -bien cercanos- en que nuestra Bolsa subía y subía estaba mejorando y mejorando la situación económica real de España, en vez de estar empeorando y empeorando? Tal parece que la alegría bursátil alegra mucho a unos pocos, mientras que los desplomes nos hacen polvo a todos. Si la Bolsa sirve para captar capital y atribuir valores fiables a las distintas empresas que cotizan (y cotizan las más importantes), esta distribución de alegrías y tristezas no tiene una lógica del todo visible y comprensible. Luego la Bolsa no es sólo y ahora tampoco es principalmente un mercado de capital con signos fiables sobre la salud real de las principales empresas. La Bolsa y los bancos parecen haberse adentrado en terrenos antaño impropios y, en principio, sin efectos positivos para el común de los mortales.

    ¿Hay alguien, que entienda algo de lo que ocurre, dispuesto a hacer algo por los demás? ¿O los que entienden se están dedicando a lucrarse en el caos que conocen bien?

Permítanme, tras exponer esos tres asuntos, unas consideraciones más generales y más importantes también.

Empezaré explicándome, es decir, explicando que yo escriba este y otros parecidos textos. Bastantes amigos vienen a decirme, aunque con palabras más delicadas: “¿qué hace un procesalista como tú en un lío como ése?”. Suelo responder que, como siempre me ha ocurrido, he procurado y procuro -a base de leer y preguntar a los expertos- entender lo más importante que sucede en el mundo en que vivo. Hoy trataré de poner negro sobre blanco buena parte de lo que entiendo y de lo que no entiendo sobre nuestra super-megacrisis económica. Seguramente habrá lectores de este “blog” que compartan mi situación.

Algunas cosas sobre el origen de la super-megacrisis económica y social me parece que logré entenderlas y aquí mismo las he dejado escritas. Pero, a medida que la vida económica ha seguido su curso, lo que he ido leyendo no me parece en absoluto proporcional a lo que he ido entendiendo. Más bien ha aumentado lo que no entiendo. No entiendo, principalmente, la lógica y el sentido de lo que se ha hecho hasta ahora para afrontar la crisis -salvar urgentemente el sistema financiero- y de lo que ahora se sigue haciendo puesto que la crisis continúa e incluso se agrava, en España y fuera de ella. Pero es que, por otra parte, y esto es mucho más importante, cada día dudo más de que alguien tenga una idea clara del conjunto y, por tanto, tenga capacidad para proponer y aplicar un diagnóstico eficaz.  Bastantes personas expertas y muy inteligentes han escrito en todo el mundo sobre el conjunto de la crisis e incluso han apuntado líneas de actuación con sentido de totalidad. Pero, por un lado, entre esos expertos no hay consenso: ni en la percepción del conjunto ni en sus propuestas de acción. Y, por otro lado, esas interesantísimas opiniones son emitidas extramuros de los ámbitos del poder y en ese ámbito permanecen. Ni los dirigentes políticos ni los poderes económicos parecen interesados en estudiar esas tesis y decidir si son aplicables y, en su caso, ponerse a aplicarlas.

Así las cosas, aún me sucede algo peor: que aumentan a diario mis sospechas de que personas con verdadero poder están interesadas en que la totalidad de la realidad no se entienda (porque no se conozca, ante todo), de modo que no pueda existir ese diagnóstico completo y no se aplique un tratamiento que afecte al conjunto de la vida economica, sin limitarse (quizá interesadamente) a tales o cuales síntomas. Se diría, por el contrario, que esas personas poderosas, solas o agrupadas, aplican sus conocimientos cuasi-iniciáticos a su propio lucro y los ocultan para el diagnóstico y el tratamiento que necesitamos todos. Desde luego, es algo muy humano y antiguo eso de aprovecharse, pero también es sumamente trágico en estos momentos. Porque, a la vez, la mayoría de los gobernantes, empezando por los españoles, andan absolutamente desnortados. Referida a gobernantes, la pregunta de este apartado del “post” tiene que ser respondida con una rotunda negación. A lo sumo, hay unos pocos gobernantes que entienden, respecto de su país, lo que no tienen que hacer y que, por esa vía negativa, se empeñan en caminar o seguir caminando, que es algo positivo.

      En medio del caos, un par de cosas claras: déficit público y especulación, dos males que no se quieren atajar

Pero alguna cosa sí está clara. Está claro, por ejemplo, que no es nada bueno gastar mucho más de lo que se ingresa. Un fuerte déficit público es malo. Y malísimo endeudarse en exceso. De modo que ningún país se puede permitir gastar desmesuradamente, en especial cuando está desmesuradamente endeudado. Está claro que procede recortar al máximo posible ese gasto y que a veces esa operación es factible de inmediato, precisamente por la desmesura con que se gasta. Tal es nuestro caso. Es el caso de España por culpa del fantasmagórico Gobierno que Zapatero dirige y acapara (¿o acaso tienen los Ministros alguna entidad propia distinta de sus nóminas individuales, sus despachos y sus coches?) y de un sistema que, por lo visto, carece de resortes para meter en vereda el gasto de las Comunidades Autónomas. Lo de Zapatero -que sigue sin abordar nada que sea claro y nos “vende” la burla de 16 millones de recorte del gasto como un plan serio- es, lisa y llanamente, un crimen político de excepcional gravedad. Cómplices y encubridores principalísimos, las mamandúrricas centrales sindicales (UGT, CC.OO., en especial), que no merecen los esfuerzos de unos pocos sindicalistas serios. Es verdad que los partidos políticos son también sostenidos por todos, pero sirven al menos para canalizar una representatividad de la maltrecha soberanía popular, que a los sindicatos, en cambio, no les corresponde, porque sólo representan a sus afiliados. Zapatero es una mezcla de zombie autista que da tumbos como un boxeador sonado, pero con la increíble habilidad de seguir brujuleando, sin la menor vergüenza, a ver si, por el Gürtel, por una paz con ETA (algo trama) y gracias al más burdo dirigismo y control de la policía y la fiscalía, él sigue en el machito, aunque los demás nos vayamos al hoyo.

Vuelvo al déficit. No estoy poseído de ningún furor contra lo público. Más bien al contrario: a fuer de liberal, hace tiempo que estoy contra el simplismo maniqueo de ensalzar lo privado y vituperar lo público. Pero el Estado no está para sostener un buen número de empresas públicas innecesarias, buena parte de ellas en competencia desleal con las privadas. Ahí se puede meter mucho más la tijera, por el Estado, por las CC.AA. y por Ayuntamientos importantes. Y luego métase tijera a las subvenciones, sin confundirlas con gastos necesarios en ámbitos genuinamente públicos (no quiero utilizar, de propósito, el concepto de “servicio público”, ya inservible), como la educación (aunque también hay despilfarros: véanse las Universidades sin clientela suficiente, que debieran cerrarse o al menos fusionarse, porque cuesta más mantenerlas que financiar el envío de todos sus alumnos a otros Centros, españoles o extranjeros, mejor dotados), el patrimonio histórico-artístico, la investigación o la seguridad ciudadana. Pero con las exposiciones cualesquiera, las películas españolas todas, las ecoempresas todas, etc., cabe ser drásticos y hay que serlo (¡ojo!: los estímulos fiscales no son lo mismo que las subvenciones a fondo perdido).

Y hay otra cosa muy clara, aquí y, sobre todo, en el mundo mundial. Me refiero al desmadre de la especulación. Parece innegable que la desmadrada especulación -con el apoyo de una ingeniería financiera sofisticadísima- tiende a seguir influyendo decisivamente (y muy perniciosamente) en el panorama mundial. Alguien se tiene que poner seriamente a diferenciar entre inversión y especulación. Por la primera, se apoya la producción y los servicios que se esperan beneficiosos. Por la segunda, simplemente se apuesta. Los banqueros que vendan como productos de inversión lo que sean instrumentos para su especulación, se deben quedar sin banco por lo menos. Se comprende que los que tienen dinero puedan preferir los probables enormes beneficios de especular -en lo que cabe jugar, como se ha estado y aun se esta jugando, a la ruina de otros- a las arriesgadas esperanzas de invertir. La inversión ha de ser estimulada. La especulación, confinada y deprimida. En este punto, Zapatero está entregado. Ha desaparecido de su discurso toda referencia a meter en vereda al sector financiero. ¡Faltaría más!. Lo que quiere es dominarlo, empezando por las Cajas. El ataque zapateril a los especuladores es solamente verbal, como cobertura de su monumental enfado con las entidades calificadoras.

sábado, 1 de mayo de 2010

PRIMERO DE MAYO: CARADURA POLÍTICA Y, PARA NO DEPRIMIRSE, ALGO DE MÚSICA MADRILEÑA


DESDE EL 2 DE MAYO A SAN ISIDRO, REVOLUCIÓN Y CHOTIS

Escribí: atentos al Consejo de Ministros del 30 de abril de 2010, porque vendrá un “plan de ajuste” o “de austeridad” o como se le quiera llamar. Eran de esperar medidas de recorte del gasto público que al menos aparentasen una seria determinación de ahorro, aunque sólo fuese por no empeorar la imagen exterior de España. Y resulta que, después de repetir enfáticamente que estaban haciendo los deberes y haciéndolos bien, se ha anunciado un “ajuste” en la Administración que afecta sólo a 32 altos cargos, a la existencia de unas cuantas empresas públicas y a la reducción de sus consejeros (muchos de ellos, simultáneamente altos cargos, p. ej., ministros) por un importe total –y ahora viene lo bueno- de ¡¡¡dieciséis (16) millones de euros anuales!!! (esta cifra la da el mismo “Gobierno de España”). Hay otras medidas, es verdad, incluso desde antes del 30 de abril, pero aguardábamos un gesto significativo respecto del gigantismo insoportable del sector público. Y resulta que nos salen con semejante ridiculez de número de altos cargos (¿qué son 32?) eliminados y un ahorro total de dieciséis (16) millones de euros al año. Esos dieciséis millones no son ni el chocolate del loro ni el alpiste del canario ni las hojas de morera del gusano de seda. Son en sí mismos un escarnio y un sarcasmo insultante contra todos si se comparan con los 55 millones de la Expo de Shangai o con el gasto de los traductores de euskera, catalán, valenciano y gallego en el Senado.

Los gobernantes nuestros (entiéndanme bien: es un decir, una expresión convencional) que han adoptado semejante acuerdo y se han atrevido a comunicarlo a la ciudadanía: ¿son tontos de capirote, nos toman a todos por deficientes mentales o han alcanzado una caradura por encima del grado de dureza 9 e incluso 10, que obliga a revisar la Escala de Mohs? Tal vez se pueda responder afirmativamente a las tres preguntas, pero me inclino sin vacilación a pensar que lo decisivo es lo tercero y que de ahí se pasa a lo segundo, sin que esté probada una intrínseca idiocia de estos gobernantes. Porque, como tantas veces hemos dicho todos, el tonto (presunto) que nunca regala billetes de cien euros y que nunca se golpea a sí mismo con el martillo o la sartén que tiene por el mango, sino que siempre es a otros a quien atiza los martillazos o sartenazos, resulta, en cuanto tonto, muy sospechoso. Que ese presunto tonto o loco (o tontiloco) siempre sepa “pa su avío” obliga a pensar que se hace el tonto o el loco, pero no lo es.

Lo peor, con todo, es que estos gobernantes (más bien “jobernantes”) no sólo no arreglan ni hacen ademán siquiera de arreglar nada público, sino que, en vez de eso, en nombre de lo público nos arreglan jorobadamente lo privado: los fumadores ya no vamos a poder fumar ni en reservados como las narco-salas y, en el colmo de los colmos, se suprimirán por fin los “chiringuitos” de las playas. En un país con playas a un océano y dos mares, de economía en gran medida asentada en el turismo, deciden que la defensa –“integral”, por supuesto- del litoral marítimo requiere cerrar las más modestas, discretas e incluso desmontables construcciones humanas que en el litoral han sido. En esa línea y puesto que están decididos a salvarnos de nuestra connatural incapacidad para velar por nosotros mismos, pronto nos exigirán un certificado médico actualizado y sin indicaciones restrictivas si queremos escoger cualquier plato de las cartas de restaurantes, tabernas, fondas, etc. Porque, insisto, como nos toman por tontos, nos consideran incapaces de cuidar por nosotros mismos de nuestra salud. Podemos esnifar lo que nos dé la gana e incluso matarnos de golpe cuando queramos siendo delictivo que alguien nos lo impida y sin que lo sea que alguien nos ayude. Y, al llegar a cierta edad, acabaremos recibiendo poderosas sedaciones hasta el otro barrio, a juicio de los evaluadores públicos de la calidad de vida. Pero no podemos generar más gastos al sistema sanitario por aumento indebido de nuestro colesterol “malo”, adquisición de sobrepeso o incremento del riesgo -siempre estadístico- de cardiopatía. Eso sí: de los costes de las depresiones (laborales y sanitarios) no se habla, claro, porque igual habría que concluir que sobran más, muchísimos más, que 32 altos cargos.

Sin embargo, de nosotros, de cada uno de nosotros, por tontos irresponsables que seamos, dependerá dentro de poco el futuro de nuestra ciudad. Más adelante, el de nuestra Comunidad Autónoma y, en un par de añitos, el porvenir de España. Sí, dependerá de Vd. y de mí, de nuestra meditada decisión en el santuario democrático de la cabina electoral. De eso sí podemos y debemos ser responsables. De nuestra propia salud, en absoluto. Todo muy lógico y de reconfortante coherencia (“al revés te lo digo pa que m’entiendas”).

Por eso ahora es necesaria la música. Y como mañana es la fiesta oficial de la Comunidad de Madrid, Dos de Mayo, (de 1808: ya saben, los Alcaldes de Móstoles: “Españoles, la patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla…”) (aunque no fue así), lo suyo es que la música sea muy madrileña. Ahí van unas seguidillas extraordinarias y, de inmediato, el tango de “Wamba”, el padrino anarquista de “EL BATEO” (bautismo), genial zarzuela y última obra del gran Federico Chueca. Ante la caradura política, me siento muy "Wamba". Vean y oigan lo que era también sentir popular en 1901.


Letra: Seguidillas:

En el Lavapiés/No quiere el Municipio regar/en el Lavapiés,/pa que no se deshaga la sal/que está por coger./En el delantal/llevan las madrileñas, ¡olé!/en el delantal,/un ramo de claveles, ¡olé!/y cuatro de azahar,/para adornar la Virgen, ¡olé!/de la Soledad.

Letra: Tango de Wamba:

Wamba. El día menos pensado/pasa una barbaridad.

Coro. ¡Ah! Cuchichí, cuchichí,/cuchichí, cuchichí.

Wamba. Me paece que ni los rabos/quedan de la sociedad.

Coro. ¡Oh! Cuchichí, cuchichí,/cuchichí, cuchichí.

Wamba. Estamos de tal manera/que si esto siguiera así,/la dinamita y el fuego/tendrán que venir.

Coro. ¡¡Uf!!

Wamba. Pues tanto nos van haciendo/que al fin habrá que gritar:/arriba los socialistas y abajo ...

Coro. ¿Eh?

Wamba. No se puede hablar.

Coro. Tun, turuntún, etc./Cuchichí, cuchichí, etc.

Wamba. El día que yo gobierne,/si es que llego a gobernar.

Coro. ¡Ah! Cuchichí, cuchichí, etc.

Wamba. Lo menos diez mil cabezas/por el suelo rodarán.

Coro. ¡Oh! Cuchichí, cuchichí, etc.

Wamba. Haremos de carne humana/la estatua de Robespier,/para que sirva de ejemplo/el mártir aquél;/y haremos doscientas partes/del oro de la nación;/la una para vosotros/y el resto …

Coro. ¿Eh?

Wamba. Para un servidor.

Coro. Cuchichí, cuchichí, etc.

Todos. ¡Qué tango más levantisco,
más chulapo y más guasón. ¡Pom!

Y de propina, desde Madrid (de paso al cielo), porque no falta mucho para San Isidro, dos escenas de LA CHULAPONA, una zarzuela espléndida de Moreno Torroba.

La escena segunda, con unas chulerías extraordinarias y excelente pasodoble:

http://www.youtube.com/watch?v=TnYpwj5uJxc&NR=1

Y un cuadro madrileño en la Plaza de "la Cebá". No se pierdan la habanera y el pasacalles posterior.

http://www.youtube.com/watch?v=P9wdpLhRq-A

Al final, el chotis, chotís o schottiss, espectacular: "Hace usté el favor, reina de Madrí..."

http://www.youtube.com/watch?v=4Mi2h_LJtms&feature=related

jueves, 29 de abril de 2010

¿HA EMPEZADO EL “SE ACABÓ LO QUE SE DABA”?


ME EQUIVOCO Y RECTIFICO: LA REALIDAD HA VUELTO


Mientras tanto y con la que está cayendo, Montilla, Mas y el “Parlament”, jugando a casitas…o promoviendo la insurrección contra la Constitución Española. Con la ayuda expresa del “Gobierno de España”.


[Nota previa para lectores no españoles: “se acabó lo que se daba” es una curiosa expresión o frase hecha muy utilizada en España y en al menos buena parte de la América de habla española. Literalmente significaría el agotamiento de algo que se venía dando, pero coloquialmente se puede traducir por “final”, aunque no siempre absoluto. Puede ser el final del verano, de un partido de fútbol o una Olimpiada, de un viaje estupendo o del disfrute de una beca Erasmus en Italia.]


A veces, la realidad es tan real, tan terca y tan cercana, que acaba sobresaliendo por encima de cualquier masa de banalidad, por colosal que sea. A veces, la realidad logra alzarse sobre las cataratas de propaganda y las apoteosis circenses. Acaba de ocurrir aquí, en España. En dos días, se ha comprobado que hay algo más que Garzón en España. Rectifico con gusto, con verdadero placer, la entrada o “post” inmediatamente anterior, aunque los motivos de mi equivocación no sean precisamente alegres.

Ni las “calificadoras” (Moody’s, Standard & Poor's, etc.) ni las Bolsas me producen entusiasmo alguno (tampoco me entusiasman, por supuesto, las grandes firmas auditoras, a las que el PSOE no quiere controlar, pese a Bruselas, de manera que seguirán auditando a quien a la vez les compra asesoramiento y quién sabe si papel y “tonner”), pero, a causa de ellas, la certeza de la super-crisis económica se ha adueñado de nuevo de la opinión pública española. Entre la rebaja de la fiabilidad económica (hemos pasado de AAA, máximo, en el 2009 a AA el 28 de abril de 2010, pasando por AA+), la fuerte caída bursátil y el nuevo dato negativo del paro, la sensación de un estado de cosas muy grave recorre y sacude en estos momentos el ambiente nacional. No hay quien lo disimule, lo maquille o lo disfrace. No hay distracción que valga (aunque no es descartable que vuelva). Y eso es así, aunque a los españoles, por fortuna, se nos dé bastante bien poner al mal tiempo buena cara y aunque no aumente el número de suicidios, que tienen sus propias y distintas causas, que no suelen ser macroeconómicos y ni siquiera microeconómicas, sino más bien personalísimas e invisibles.

A la vez, resulta indisimulable que no existe un “Gobierno de España” más que en el Boletín Oficial del Estado y en ciertas nóminas y gastos de representación. Dos hechos tragicómicos: el Presidente Zapatero se atrevió anteayer a declarar que la tasa de paro había “tocado techo” y que comenzaría a bajar desde este mes de abril de 2010 (lo del 2010 no sé de cierto si lo precisó, pero así lo interpretó todo el mundo). Pues bien: como en casi todas las ocasiones en que Z. formula predicciones, a las 24 horas la situación económica española era degradada por Standard & Poor’s y, casi a la vez que la profecía, se filtraba de modo fiable que llegábamos al 20 % de paro. Decididamente, Zapatero debería callarse, porque cuando habla tumba a los candidatos que prefiere, estallan bombas que matan o las bolsas se desploman.

El segundo hecho es que, el 28 de abril de 2010, la Vicepresidenta segunda, la Sra. Salgado, se ha quedado en blanco en plena sesión de control (así se llaman) en el Congreso. Cuando la Sra. Salgado repasaba los buenos datos que, a su juicio, ha obtenido la economía en los últimos meses, se quedó atascada: «Los datos están mejorando, nuestras exportaciones crecen, nuestro consumo de energía sube, nuestra... nuestra...». La cosa es pura anécdota: quedarse en blanco sucede por cansancio, por falta de sueño o porque sí. También porque uno se vea definitivamente desbordado. En todo caso, no me negarán que este “quedarse en blanco” es todo un símbolo.

No somos Grecia. Cierto. Hay diferencias. Sí. Lean, lo recomiendo (porque se entiende casi todo y parece acertado, aunque, como es normal, en algún punto quepa discrepar), la comparación de Álvaro Anchuelo que encontrarán, con muchos datos, en este enlace:

http://www.cotizalia.com/hablando-claro/estan-finanzas-publicas-espanolas-griegas-20100428.html

El caso es, no ya que andamos mal en lo económico (e igualmente mal, por cierto, en lo social), sino que se nos acabado “lo que se daba” aún, es decir, el crédito internacional. Y eso, amigos, es sencillamente terrible. Es probable que “vengan a por nosotros”. Sí, en la vida económica hay conspiraciones, confabulaciones, concertaciones y coincidencia de sensaciones. Conspirar es lo que han hecho Goldman Sachs y otra entidad (Paulson & Co) (las dos con más que agarraderas en la Casa Blanca) para ganar miles de millones con las “hipotecas basura” convertidas en títulos (basura) y vendidas en todo el mundo. Sólo necesitaron estar informados en su momento de la realidad de la basura. Varios Ministros de este “Gobierno de España” hablaron, hace ya tiempo, de conspiraciones o persecuciones o conjuras. Pues cabe que se den. Pero es seguro que este Gobierno no ha hecho absolutamente nada a fin de no darles pretextos y no brindarles argumentos objetivos para que, llegados al cierto punto al que hemos llegado, decidan que es la hora de liquidar cuentas con España.

Con más razón que Z. y la Sra. Salgado para ver “indicadores” de recuperación, puedo presentar indicadores de la debilidad nuestra, aprovechable por gente que no milita precisamente en organizaciones de beneficencia. El asunto es bastante sencillo: la empresa X puede deber bastante dinero, pero si su facturación es buena, sus productos son apreciados en el mercado, sus cuentas están en orden y se aprecia que está bien gestionada, Bancos y Cajas no se preocuparán: se alegrarán, porque todo les indica que X está en condiciones de devolver lo que se le ha prestado con sus intereses y, de hecho, va pagando. Es muy probable incluso, casi seguro, que estén bien dispuestos a prestar más dinero a X.

Conforme a los mismos criterios, si un acreedor de España ve que la producción española no es buena, que el PIB tiende a decrecer en vez de crecer (recesión), que el paro (que hay que paliar con prestaciones de desempleo: mucho dinero) sigue creciendo y que, pese a todo eso, España continúa endeudándose y cada vez tiene que gastar más aunque ingrese menos, ¿no tiene ese acreedor de España (o el que pensaba invertir) motivos sobrados para pensar “hasta aquí hemos llegado” o “se acabó lo que se daba”? Pues eso es lo que nos ocurre, porque no importa el volumen de lo que debemos sino la capacidad de devolver lo que debemos, capacidad que se valorará conforme a factores  razonables. Por ejemplo: producción, productividad, austeridad en los gastos, seriedad en el empleo de recursos escasos, credibilidad de los dirigentes. Alemania puede deber más que nosotros, pero su capacidad de devolver lo que debe es incomparablemente mayor que la nuestra, porque es muy distinta la fortaleza económica real de Alemania y de España (y son distintas también las debilidades respectivas).

Dicho lo anterior, volvamos al suceso que ha servido de sirena de alarma. Ya dijo Zapatero de las “calificadoras” que eran “oráculos” y les acusó de carecer de capacidad de anticipación de las crisis (cosa que, o mucho me equivoco, no es su función). Ahora, alguien, desde el inaprehensible y volátil “Gobierno de España”, ha tenido la ocurrencia de recordar que Lehman Brothers tenía la máxima calificación cuando quebró. Mala ocurrencia comparativa: ante todo y sobre todo, porque Lehman Brothers eran estafadores y resulta evidente que a quien quiere ganar respetabilidad no le conviene compararse con estafadores. Además, cualquiera podría replicar: “pues si ellos con la máxima nota quebraron, ¿qué nos puede ocurrir a nosotros?”.

¿Recuerdan que allá por el 12 de febrero escribí aquí sobre el “plan de austeridad” o “ajuste” (pinchen en “déficit público”)? Me aposté simbólicamente tres Terabytes (es decir, 3072 Gigabytes, porque cada Tera son 1024 Gb) a que en dos meses se haría público un plan semejante. Pues estén atentos al Consejo de Ministros del próximo viernes, 30 de abril de 2010. La Vicepresidenta De la Vega ha dicho que “hacemos bien los deberes”. Algunos llevará.

Pero, para terminar por hoy, no debe faltar el toque esperpéntico. Montilla, el “President” de Catalunya, lleva días de frenéticos esfuerzos en pos de un propósito de apariencia surrealista: que el Tribunal Constitucional se declare incompetente en materia de “Estatut” catalán (el TC, por cierto, ya se declaró competente: su competencia es cosa juzgada, res iudicata). Y parece que, con la ayuda de Artur Mas, el líder convergente, el “Parlament” de Catalunya va a votar una acción en ese sentido. Con nuestro Derecho vigente en la mano, eso es tan relevante jurídicamente como si una treintena de paisanos, fumadores soberanos, pedimos que el Congreso de los Diputados se declare incompetente para considerar el cambio de la ley antitabaco que pretende Dña. Trinidad Jiménez o el cierre de chiringuitos playeros que se propone la Sra. Salgado. Pero si se toma en serio (y hay que hacerlo, por si acaso) lo de estos próceres catalanes, podría ser una insurrección institucional del Parlamento Catalán contra la Constitución vigente y contra todo lo que en ella se establece que no le guste a ese Parlamento. El Sr. Caamaño, Ministro de Justicia del “Gobierno de España”, que, con gran acierto y para general satisfacción, llevaba una temporada calladito, ha reaparecido, como nacionalista radical que es, para afirmar que considera plenamente legítima la ocurrencia. Sí, legítima, legítima, puede ser, pero habría que aclarar que tanto como las de Pompoff y Teddy, del antiguo Circo Price. Por su parte, el Presidente del mismo “Gobierno de España” acaba de decir, aunque sin mucho eco, que no se arrepiente de su postura sobre el “Estatut de Catalunya”. ¿Qué credibilidad pueden tener, en el exterior, este Presidente Rodríguez Zapatero y su fantasmagórico "Gobierno"? Ni Erdogan, ni Chávez, ni Raúl Castro, ni Evo Morales, ni Correa se la conceden ya.

lunes, 26 de abril de 2010

YA (CASI) NO OCURRE NADA QUE NO SEA “LO DE GARZÓN”


HISTORIA Y REALIDADES DESAPARECIDAS

Regreso después de cinco días en Italia, sin excesivo aislamiento, porque allí funciona internet. Cinco días entre juristas y apenas sale "lo de Garzón". Pero vuelvo y me encuentro con que prosigue la murga de las nuevas Brigadas Internacionales a ver si pueden dejar en suspenso la acción de la Justicia española, porque, como ya dije aquí, los héroes nunca delinquen. Lo primero que veo es que siguen dándole al pandero de los crímenes del franquismo (que Garzón no intentó investigar) y, en definitiva, que continúan utilizando a Garzón (encantado) como bandera de una moviola histórica: ni la Segunda República española fue un fracaso -dijeran lo que dijesen en su día, antes de Franco, buena parte de los promotores republicanos e incluso el presidente Azaña-; ni hubo desmán ni crimen alguno durante esa etapa, tristemente perdida para cualquier progreso racional, ni se dio la Revolución de 1934 en Asturias ni se armaron milicias populares, ni nada de nada. No hubo checas ni “¡Viva la URSS!” en la Puerta de Alcalá con el retrato de Stalin. Calvo Sotelo no fue asesinado. Ocurrió que, a las bravas y en medio de un paraíso democrático, unos “milicos” se lanzaron a sofocar el paraíso y desataron el infierno. Ganaron en 1939. Y Franco murió en su cama, de viejo y de encarnizamiento terapéutico, en noviembre de 1975. Y después de Franco, en vez de matarnos de nuevo entre nosotros, como bastantes ignorantes esperaban y algunos "hispanistas" hubiesen encontrado muy interesante, se hizo, con votaciones libres y secretas y referéndum con urnas transparentes, una operación política llamada Transición.

Esa operación admiró al mundo entero (¡pero qué tonto debía estar entonces el mundo, sin hipotecas sub prime ni ingeniería financiera!). En la Transición participaron abiertamente los sucesores de los contendientes de nuestra guerra civil e incluso algún destacado contendiente (en sentido amplio), como Santiago Carrillo. Se pactó y se votó una Constitución en 1978. La “joven democracia española” echó a andar. Y, no sin problemas, andaba y el país progresaba a ojos vistas. El progreso era indisimulable, a pesar de los excesos autonomistas y de la ETA. Pero, así las cosas, vuelve el PSOE al poder de la mano de Rodríguez Zapatero. Y Rodríguez Zapatero es un joven profesional de la política “full time” con una educación entera, radical y exclusivamente revisionista. No admite fallo alguno en la Segunda República, no quiere entender y ni siquiera conocer con detalle la Guerra Civil y las barbaries por ambos bandos, no valora la Transición positivamente, sino todo lo contrario y se encuentra francamente (¡con perdón!) a disgusto con la Constitución de 1978. Y, día tras día, va poniendo toda la historia española patas arriba. Y cuando la realidad acucia con serios problemas, los niega, los disimula y sólo acaba por reconocer ciertos errores de apreciación, alguna tardanza en ver la realidad.

Rodríguez Zapatero pudo pasar a la historia como el primer gran político que sinceramente declaraba no tener ni idea de qué hacer ante la super-crisis económica (que es, en realidad, lo que, más o menos, les ha ocurrido y les sigue ocurriendo a todos, en todas partes). Podía, en coherencia con ese reconocimiento, haber declarado que el Gobierno dejaría que la sociedad encontrase vías de recuperación, puesto que movilizar al poder para no se sabe qué resulta una gigantesca insensatez. Pero no. Rodríguez Z. no tuvo esa grandeza histórica. ZP gastó y siguió gastando a manos llenas, se endeudó y continuó endeudándose, pero, por supuesto, salvó a los bancos (sin que a día de hoy sepamos aún ni cómo ni por cuántos miles de millones) y ahora aparecen subalternos suyos hablando a todas horas de cómo salvar también a las Cajas de Ahorros (el ciudadano medio no sabe bien ni de qué ni cómo). El paro sigue aumentando. Pero, ¡oh milagro laico! Aparece Garzón. A varias personas, muy diversas, se les ocurre que el juez Garzón se ha saltado la ley en exceso y con claridad. Y el Tribunal Supremo -al que Garzón está aforado, porque en España, como dije hace muchos años, hay hoy tantos aforados o más que en el franquismo- entiende que, con la Ley en la mano, no tiene más remedio que admitir tres querellas. El resto ya lo saben. (Aunque vean, de paso, lo que alguien de entre las víctimas no protegidas escribió al dar Garzón el carpetazo: http://www.memorialibertaria.org/spip.php?article1029)

Estamos asistiendo ahora a la desaparición de la realidad con ocasión y en obsequio del juez Garzón. Ha desaparecido la historia real y ha vuelto una Segunda República virtual. Han sido borradas la Transición y la Constitución de 1978. Por lo visto, debe desaparecer también la Monarquía reinstaurada, porque, como siempre dijeron y cantaron los falangistas, “que no queremos, no, reyes idiotas, no, que nos quieran gobernar”. Etc. Y Garzón, que ni investigó desaparición alguna ni abrió causa alguna por los crímenes franquistas, sino que abrió y cerró en un mes una fantasmagórica causa al “Alzamiento Nacional”, liquidado judicialmente por él con fuerza de cosa juzgada, ese juez Garzón que interviene ilegalmente comunicaciones y agradece patrocinios con los términos confianzudos y afectuosos en él habituales (“querido Emilio”; “querido José María”; “querido Felipe”; “querida María Teresa” etc.), ese Garzón es lo que hay en España. No hay más.

No hay negocios que cierran; no hay un absoluto desconcierto sobre el desastre educativo; no hay cajas que se fusionan o no se fusionan. No hay déficit público. No existe Afganistán ni el Líbano ni se sabe por qué se retira un proyecto de nuevo Estatuto de Castilla-La Mancha del que apenas se había informado. Ha desaparecido la reforma sanitaria de Obama y el problema español de las pensiones. Ha desaparecido el Ministro de Justicia español, no fuera a ocurrírsele pedir respeto a los tribunales españoles. No sucede nada en China ni en Paquistán. Ha desaparecido incluso un volcán islandés, del que se hablaba mucho hace unos días. Ha desaparecido hasta la Alianza de las Civilizaciones. Lo único que hay en España es una persecución franquista contra un juez antifranquista. Bueno, en realidad, también está eso de que no somos Grecia, aunque tampoco exista Grecia.

Todos los medios, hala, todos a construir o al menos seguir la epopeya garzoniana, de la que, al parecer, depende el futuro planetario. Es innegable que hay otras noticias distintas, pero son como la ensalada y los tomatitos insípidos, guarnición del plato principal: “Garzón a los 17 sabores.” Los pulgares de Alonso valen 10 millones de euros, una niña entra y sale de un instituto con velo o con capucha, Hawking advierte que nos apartemos de los extraterrestres y “El Bulli” (que cierra) ya no es el restaurante nº 1 del mundo según no sé qué perspicaz clasificador. Por supuesto, continúan en las TV las peleas entre “famosos” y siguen apareciendo bichos rarísimos en lugares muy raros. Ahora, son unos gusanos que, una vez decapitados, regeneran la cabeza, cerebro incluído.

Pero, a fin de cuentas, aquí no hay nada más de interés que Garzón y su epopeya. Mientras Garzón, solo o con un jurado popular de viejas glorias antifascistas, no mande fusilar a los muertos culpables de otros muertos; mientras no se inhabilite o depure a los fascistas del Supremo; mientras no se deshaga la Transición y se promulgue una Constitución nueva, con un Tribunal Constitucional nuevo, aquí no hay nada más que Garzón. D. José Bono, el teólogo, puede seguir adoctrinando, pero sólo a propósito de Garzón.

Dicen que hay una enorme y poliédrica crisis de los medios de comunicación. Se puede hablar mucho del papel vs. internet. Pero el asunto de los contenidos, el asunto del esfuerzo por dar noticias y seguirlas, ése es independiente del papel o de internet. Aunque, eso sí, el papel no está en sus mejores momentos. Y si el presente del periodismo no parece esplendoroso, su futuro, la verdad...¿qué quieren que les diga?

miércoles, 21 de abril de 2010

CARTA ABIERTA AL “FINANCIAL TIMES” (Y A TODOS LOS QUE LA LEAN, QUE PARA ESO ES “ABIERTA”)


“GARZÓN ACORRALADO”: NEITHER IDEA PAJOLERA, MY FRIENDS


El periódico FINANCIAL TIMES (FT) también pontifica sobre Garzón. Con fecha 18 de abril publica un comentario editorial titulado “GARZÓN AT BAY”, que, como cualquiera que sepa algo de inglés (es broma) sabrá inmediatamente, no significa que Garzón se encuentre en una bahía, sino “GARZÓN ACORRALADO”. El texto del comentario, traducido fielmente al castellano, pueden leerlo en este enlace:


Si quisieran leer el original tendrían que registrarse, gratuitamente, eso sí, en FT. Yo lo he leído en el siguiente enlace:

http://www.ft.com/cms/s/0/e8bfb99c-4b16-11df-a7ff-00144feab49a.html, pero dudo que les sirva, sin más, a los lectores de este blog.

Hay en esa pieza del FT observaciones y apreciaciones que yo puedo compartir sin ningún problema, porque llevo escribiendo al respecto desde hace muchos años o, cuando menos, bastante antes que el FT. Por ejemplo, acerca de la politización de la Justicia española o de la legítima aspiración a que todos puedan enterrar dignamente a familiares y allegados.

Pero, junto a esas ideas, hay errores de bulto imperdonables en un periódico que pretende ser serio y fiable. Ahí van, entrecomillados, los textos en que FT se columpia (de “seesaw”), expresión castiza española equivalente a cometer una equivocación lamentable:

1º) “La acusación principal contra el señor Garzón, presentada por un grupo fascista residual, es que se extralimitó en sus poderes al investigar crímenes contra la humanidad cometidos por las fuerzas franquistas en la Guerra Civil de 1936-1939 y en las represalias de la postguerra.”

RESPUESTA: El Sr. Garzón no investigó ningunos crímenes, ni contra la humanidad, ni contra la libertad personal. Porque, como hemos demostrado sin esfuerzo, pues basta leer las resoluciones judiciales dictadas por el Sr. Garzón, no investigó ninguna concreta “desaparición forzada” ni investigó el “Alzamiento Nacional” ni investigó ningún crimen inmediatamente o más lejanamente posterior al “Alzamiento Nacional”.

2º) “El señor Garzón llevó las cosas más allá y abrió un proceso contra los responsables franquistas, prácticamente muertos todos ellos (“nearly all dead”) causó una gran indignación en la derecha, que sostiene que una cosa así contraviene la ley de amnistía de 1977.”

RESPUESTA: El Sr. Garzón no “abrió un proceso contra los responsables franquistas”. Abrió un proceso contra los responsables del “Alzamiento Nacional”, que dista muchísimo de ser lo mismo que el "franquismo", puesto que el “Alzamiento” es un hecho que se produjo en julio de 1936 y el franquismo duró treinta y nueve años: desde ese mismo año 1936 (poco después del “Alzamiento”, cuando Franco llega a encabezarlo) hasta noviembre de 1975. Y esos responsables de que habla el FT no estaban “prácticamente todos ellos muertos” o “nearly all dead”, sino que estaban práctica y teóricamente todos ellos muertos, es decir, “actually and absolutely all dead”. Más aún: era notorio (notorious), según Garzón, que estaban muertos: “all actually and notoriously dead”. El Sr. Garzón, en la misma resolución judicial en que se ocupaba por vez primera del “Alzamiento Nacional”, ya anunciaba un inmediato cierre del asunto.

No sé yo, señores del FT, si alguna reciente ley de los Comunes ha permitido en el United Kingdom abrir procesos penales a personas fallecidas y, además, notoriamente fallecidas (“notoriously dead”). Si así fuera, sería el primer y único país civilizado o en trance de civilizar, en los cinco continentes, donde tal cosa ocurriese. Tampoco tengo noticia de que en el Reino Unido de la Gran Bretaña ni en países de la Commonwealth (ni siquiera en los africanos) cualquier juez, de cualquier categoría, tenga jurisdicción para cualquier tipo de delito. Aquí, en España, desde hace siglos, hay jueces de distintas categorías, con diversas competencias o diferente ámbito de ejercicio válido de su jurisdicción. Raritos que somos los españoles, señores del FT. Pero nuestra “rareza” es algo que deriva directamente de una invención, mayormente continental europea, denominada “Estado de Derecho”, que no es exactamente lo mismo que la llamada “Rule of Law”.

3º) “En todo caso, el señor Garzón estaba dando respuesta, como es su deber, a las peticiones de las familias de los muertos ante los tribunales; el año pasado, él mismo decidió no seguir adelante con el proceso.”

RESPUESTA: El Sr. Garzón no investigó ninguna de las denuncias o peticiones de las familias. Y no se entiende bien (porque Vds., señores del FT, no quieren que sus lectores lo entiendan) cómo es eso de que “él mismo decidió no seguir adelante con el proceso”. Pero aquí, en España, los juristas y, entre ellos, los Magistrados del Tribunal Supremo, entendemos que esa decisión del Sr. Garzón fue debida a que carecía clara e indiscutiblemente de atribuciones legales para conocer de las denuncias de las familias. Lo afirma el mismo Garzón. Lo  que Vds. presentan con tono exculpatorio, no tiene ese significado. Como ya se ha explicado aquí, ante las primeras denuncias, a finales de 2006, el juez Garzón, es verdad, tenía un claro deber legal: declararse incompetente y enviar las denuncias a los Juzgados que sí tuviesen competencia. En cambio, permaneció inactivo durante 18 meses, con lo que, objetivamente, impidió que nadie atendiese a los denunciantes. Sólo acabó reconociendo su falta de atribuciones legales en noviembre de 2008, tras sólo dos meses y unos días después de su primera actividad relativa a desaparecidos, que, insisto, no consistió en investigar ninguna desaparición denunciada por las familias de fallecidos

Ocurre, señores del FT, que en un Estado de Derecho como España es (aunque en peligro, que, por cierto, Vds. no alivian con su desinformación), lo que un juez puede y debe hacer no depende de que sea más o menos vigoroso, proactivo e imaginativo, indolente, perezoso o trabajador, creativo o dubitativo, etc. Depende de una ley escrita. Si Vds., señores del FT, no saben nada de esto, no escriban nada sobre acontecimientos con relevancia jurídica que sucedan en países del llamado “Civil Law”, como Alemania, Italia, Francia y España, entre otros.

4º) Tras citar la ley de Amnistía de 1977, FT afirma: “sin embargo, no puede haber una situación legal restrictiva en los crímenes contra la humanidad.” Y, antes, el FT ha dejado publicado lo siguiente: “Países diferentes, desde Sudáfrica hasta Chile o desde Polonia hasta Argentina, han encontrado fórmulas diferentes de acuerdo con sus circunstancias. El procedimiento español fue el de una amnesia negociada en la transición postfranquista, en virtud de la cual se olvidarían los crímenes de la Guerra Civil (y las pruebas seguirían enterradas o serían destruidas). Sin embargo, tal cosa negaba un entierro decoroso a las decenas de miles de republicanos derrotados, cuyos restos se están exhumando a centenares de fosas comunes en todo el territorio de España conforme a la polémica ley de ‘memoria histórica’ del año 2007.”

RESPUESTA: En España, también en el marco del Estado de Derecho, se aprobó, treinta y ocho años después del fin de la guerra civil, una ley de amnistía, que declaró extinguidas las responsabilidades penales derivadas de muchos tipos de delitos -también establecidos por la ley- sin distinción del bando al que perteneciesen los autores, cómplices o encubridores de esos tipos de delitos e incluso aunque no hubiesen pertenecido a ningún bando o no se pudiese descubrir cuál era. Resulta obvio que el caso español no es equiparable con los de Chile y Argentina, dada la muy diversa distancia temporal entre los delitos y la ley que los amnistiaba. Vds., señores del FT, reconocen la diversidad de las situaciones de los cuatro paises que citan. Pero luego justifican el desacuerdo con lo que fue aprobado en  España parlamentariamente porque "negaba un entierro decoroso a las decenas de miles de republicanos derrotados". No era esa ni la letra ni el sentido de la Ley de Amnistia. Y, para terminar:  la ley de “memoria histórica” del año 2007 no afectaba en absoluto a la Ley de amnistía de 1977.

PROPINAS PARA EL FINANCIAL TIMES:

1ª) Si escriben Vds, señores del FT, “GARZÓN AT BAY” o “GARZÓN ACORRALADO”, no es serio que guarden absoluto silencio sobre las otras dos causas penales que su Sr. Garzón tiene abiertas y que no guardan relación alguna con el franquismo.

2ª) Vds., señores del FT, afirman que “Garzón llevó las cosas más allá”. Pero no dejan claro “más allá” de qué, exactamente. Aquí, en España, los juristas pensamos que el Tribunal Supremo está considerando que fue más allá de lo legal. Y aquí, en España, eso no es disculpable en ningún juez.

3ª) Hay un momento clave de su comentario editoral, señores del FT. Es ésta frase de Vds.: “La cuestión es cómo encontrar un equilibrio entre la justicia y el juicio político.” (“The question is how to balance justice with political judgment”). Esa cuestión, señores del FT, se la plantean Vds. porque, al escribir, se han olvidado del Estado de Derecho o, me temo que más probablemente, porque no tienen ni pajolera idea de lo que es. Aquí, en España, como en Francia, Alemania, Italia (y me parece que también en el Reino Unido de la Gran Bretaña) no hay “balance” de ese tipo que valga. La justicia no se tiene que equilibrar con nada político. Los tribunales de justicia deciden en general y, en especial, los asuntos penales, conforme a la Ley y al Derecho. Quizá a Vds., señores del FT, eso les parezca simplón. Sin duda encontrarán citas para discutirlo (yo conozco bastantes). Pero serán de autores que no se preocupaban demasiado por la libertad de todos y por la igualdad de todos. Que no se hacían responsables de establecer y mantener un sistema jurídico fiable, sino más bien de cómo abogar por las causas que les interesaban. A mí, aunque algún resultado me defraude en alguna ocasión, me parece que eso de que los tribunales se atengan a la ley y al Derecho, por simplón que sea, es lo mejor que se ha inventado hasta ahora en este mundo.

SI HAY ALGO QUE NO PUEDE SER ES LA DOBLE PRESIÓN A LOS DOS ALTOS TRIBUNALES DE ESPAÑA


GOLPISMO PURO Y DURO


Las manifestaciones y las declaraciones públicas de estos días contra el Tribunal Supremo y la multiforme presión al Tribunal Constitucional, a la vez, están marcando un record estalinista y fascista en contra del Estado de Derecho y de la democracia.

Se puede sostener, alto, claro y mil veces, que Garzón no prevaricó (no veo que se pueda defender la legalidad de su comportamiento judicial, pero hasta esa defensa se puede aceptar en democracia). Se puede desear públicamente que Garzón no sea condenado. Lo que no se puede, ni en buen Derecho ni en verdadera democracia, es insultar -así insultar- al Tribunal Supremo y a sus Magistrados a todas horas, de palabra y por escrito. Las sentencias y otras resoluciones son criticables libre y hasta acremente (¡quién me lo va a decir a mí!). Pero los insultos al Tribunal y a sus Magistrados y la presión para que sus resoluciones tengan un determinado contenido son ataques a las bases del Estado constitucional. Y lo mismo, exactamente lo mismo, hay que decir de comportamientos semejantes respecto del Tribunal Constitucional.

Cuando las instituciones constitucionales sólo se aceptan a beneficio de inventario, únicamente en lo favorable a las posturas del “Gobierno de España” o del “Govern” catalán o de estos y aquellos partidos, estatales o nacionalistas no existe aceptación del Estado de Derecho, sino rechazo frontal a ese Estado, es decir, una actitud diáfanamente golpista. O el PSOE y el Gobierno de Rodríguez Zapatero se desmarcan sin la menor ambigüedad de ese golpismo, o serán ellos mismos golpistas. Como no quiero repetirme, les ruego que relean dos entradas de este “blog” a las llegarán con toda facilidad llevan el puntero a la etiqueta “Golpismo” y pulsan la tecla izquierda de su ratón. Háganse cuenta de que las he vuelto a escribir y publicar. Y que desde aquí, modesta pero claramente, llamo gol-pis-tas a todos y a cada uno de los que insultan y presionan.

Y a los golpistas, delincuentes contra la democracia, tan corrompida ya, pero aún viva, habrá que sancionarles en las urnas.

Las dos entradas en cuestión se titulan “ESPAÑA NO PUEDE NEGAR AL PARLAMENTO CATALÁN” (subtitulada “Golpismo puro y duro…desde el 'Gobierno de España'”) (miércoles, 2 de septiembre de 2009) y GOLPISTAS EN COCHE OFICIAL, PODERES FÁCTICOS (subtitulada “El ‘Estatut de Catalunya’ y el borde del precipicio”) (martes 24 de noviembre de 2009). No sé si estarán de acuerdo con lo que escribí y repito ahora, pero la actualidad es innegable.

sábado, 17 de abril de 2010

HIPOCRESIA Y TONTUNA SUPERLATIVAS SOBRE EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y EL "ESTATUT DE CATALUNYA"


¿AHORA, QUE A LA MAYORÍA DEL TC NO LE GUSTA EL “ESTATUT”, ES CUANDO TODOS LOS MAGISTRADOS SE TIENEN QUE IR?


I.- Un hecho, ante todo: desde noviembre de 2009, tras una votación de sondeo sobre un borrador (el cuarto) a cargo de la Magistrada Pérez Vera, con resultado que no le pareció satisfactorio a Dña. Maria Emilia Casas, Presidente (o Presidenta, si lo prefiere) del Tribunal Constitucional (TC), esa Presidencia se había negado a convocar Pleno (es prerrogativa de la Presidencia) para seguir deliberando e incluso votar sobre la tan retrasada sentencia. Y todo habían sido dimes y diretes acerca de cómo podría lograrse una mayoría partidaria de una sentencia sustancialmente favorable al “Estatut”. Si alguien se pregunta por qué nadie, en los medios de comunicación, especulaba sobre una posible sentencia sustancialmente desfavorable, estoy en perfectas condiciones de explicarlo. Ahí va: porque los Magistrados, todos distintos entre sí, partidarios de declarar inconstitucional lo que así les parece que lo es, ésos no filtraban especulaciones ni informaciones a la prensa, mientras que ésta sí recibía, de vez en cuando, intoxicaciones (eso es lo que eran) siempre en el sentido que a los autores y partidarios del “Estatut” les interesaba.

En este “blog” principalmente expreso mi opinión. Procuro basarla en hechos ciertos o en criterios sólidos, pero lo que más abunda son opiniones. Sin embargo, a veces, afirmo hechos poco conocidos o desconocidos. Ésta es una de esas veces (no la única: sobre el “affaire Garzón” he expuesto muchos hechos poco conocidos o desconocidos). Lo que he escrito en el primer párrafo es un hecho: no se había celebrado ningún Pleno del TC y sólo se pueden celebrar si la Presidencia así lo dispone. Y me parece (por lo que sabía de varias fuentes distintas y no conectadas entre sí y por lo que después vi que ocurría) que también es un hecho que la convocatoria de un Pleno extraordinario del TC del pasado día 14 de abril, no fue consecuencia de un cambio de criterio de la Sra. Casas en el sentido de reconocer ella, espontáneamente y de buen grado, que no podía seguir paralizando más el asunto. De algún modo, desde dentro del TC, se le hizo saber convincentemente a la Presidente (o Presidenta, como prefiera) que las cosas no podían seguir indefinidamente así.

II.- Ahora, lo de la hipocresía superlativa: Los que nunca habían pedido la dimisión en bloque de los actuales Magistrados del Tribunal Constitucional la piden ahora con tintes dramáticos y con urgencia máxima. Los que nunca se habían dedicado a distinguir qué Magistrados habían sobrepasado el período ordinario de su mandato y cuáles no, ahora señalan que entre los primeros está el Catedrático de Derecho Mercantil, Sr. Giménez, nuevo ponente de la sentencia sobre el “Estatut” de Catalunya, olvidándose de que la misma circunstancia concurre en la Presidente, la también Catedrático (o, si lo prefiere, Catedrática) de Derecho del Trabajo, Sra. Casas.

Hasta las 14.00 (aprox.) horas de ayer, 16 de abril de 2010, en que se supo que una ponencia condescendiente con el “Estatut” era rechazada por 6 votos contra cuatro, al “President” Montilla y a otros políticos de raza les valían todos los Magistrados del TC, también los que siguen legalmente en funciones sin culpa alguna suya (la culpa es de la clase política, que no se pone de acuerdo después de pactos vergonzosos). Mientras abrigaban la esperanza de que, como dijo hace pocos días (recuerden) el Sr. Rodríguez Zapatero, la sentencia tendría “efectos limitados”, es decir, echaría un capote al “Estatut”, todo era pedir tranquilidad, serenidad y dejar a los Magistrados tomarse su tiempo para hacer su trabajo. Ahora, todo es que dimitan en bloque de inmediato.

[Aclaración, antes de seguir: ¿A qué “pactos vergonzosos” me he referido? Sobre todo, al que hizo que, por vez primera desde que se aprobó la Ley Fundamental en vigor, fuese el Presidente del Gobierno el que anunciase públicamente quién iba a ser el nuevo Presidente del Tribunal Supremo (D. Carlos Dívar), siendo así que esa designación no le correspondía ni le corresponde al Presidente del Gobierno, sino a 20 personas, los Vocales del Consejo General del Poder Judicial, designados por el Congreso y el Senado, pero constitucionalmente no sometidos a mandato imperativo alguno. Ese mismo pacto, cerrado con el Sr. Rajoy, incluía que al PP le correspondían dos de las cuatro plazas de Magistrado del TC que se debían renovar, pero como los dos elegidos por el PP fueron rechazados por el PSOE, estamos sin renovación, porque, al parecer, el PSOE no cede y el PP sigue entendiendo -con más que discutible criterio, a mi entender y al de cientos de juristas más- que sólo los Sres. Hernando y López (Presidente y vocal del anterior CGPJ) son dignos de ocupar plaza en el TC. ]

Vuelvo a lo principal: reconocerán Vds. que hasta la significativa votación de ayer, incluso en Cataluña daba la clase política por buenos a los Magistrados actuales. Desde que, al parecer, esos 10 Magistrados no forman una mayoría favorable al “Estatut”, todos deben irse a la calle.

La hipocresía de bastantes políticos en activo ha batido ayer, 16 de abril de 2010, una nueva marca. Y eso que bastantes de ellos habían coronado ya, varias veces, las cumbres de los 14 Ochomiles de la Desfachatez, aunque siempre con oxígeno y en palanquín sostenido por sherpas pagados por todos nosotros.

III.- Por último, lo de la tontuna superlativa. En primer lugar, un punto menor, pero significativo. Bastantes medios de comunicación repiten, como un latiguillo, que “tras apenas dos horas de debate”, la votación “ha tumbado” el quinto borrador, de nuevo a cargo de la Magistrada Pérez Vera. Es bastante tonto, señoras y señores comunicadores, que utilicen ese latiguillo, cuando ha habido debate sobre el asunto el día 14 y el dia 15. Pero, además, según se desprende de reiteradas noticias a las que he aludido antes (no siempre bien orientadas sino casi siempre intoxicantes), desde noviembre hasta aquí (por no hablar de años anteriores) los 10 Magistrados han podido hablar hasta el hartazgo del dichoso “Estatut”.

La super-tontuna, sin embargo, es que medios de comunicación no partidarios del segregacionismo que el “Estatut” rezuma, sino incluso defensores de la inconstitucionalidad de muchos aspectos de ese “Estatut” estén haciéndose eco, a pocas horas de la votación, del Movimiento de Urgente Cese de Todos los Magistrados del TC. Algunos de ellos han abierto ente sus lectores encuestas al respecto. Y ocurre, como no puede extrañar, que los lectores, carentes de información completa y de serio análisis de lo que ha sucedido, ¡por fin!, en la mañana del 16 de abril de 2010, cabreados explicablemente con el TC, votan muy mayoritariamente que sí, que se vayan a la calle. Voten esos lectores como quieran, pero que la prensa que no ha jaleado el deplorable “Estatut” no haga más el tonto ni el ridículo. Si se van todos los Magistrados, no habrá sentencia sobre el “Estatut” en un año como mínimo y, desde luego, sería harto menos probable que ahora que esa sentencia censurase la inconstitucionalidad básica de la más corrosiva creación concebida por Rodríguez Zapatero y sus amigos catalanes. Porque, estando como están las cosas, se nombraría para el TC, entre unos y otros, peores Magistrados que los actuales (alguna excepción habría: siempre se les cuela alguien decente y de verdad enterado).

Hace, pongamos, un año o algo más, me hubiera parecido de perlas que todos hubiesen dimitido. Pero después de que el Gobierno y su mayoría consolidasen a la también “caducada” Presidente (o Presidenta), mi querida colega y vecina de la misma planta en Derecho de la Complutense, y después de las “movidas” de los últimos meses, lo que quiero es que los 10 Magistrados se encierren y no salgan hasta votar y aprobar una sentencia. Catres de campaña y “catering” hasta la “fumata bianca: yo lo vería bien.

El colmo de la tontuna, con todo, no es sumarse bobaliconamente a la campaña que interesa a Zapatero y al segregacionismo catalán, sino sostener además, con una “pose” intelectualoide de hipercriticismo, que es todo tan malo y está todo tan mal, que cualquier sentencia será mala. A ver, columnistas archilistos y de vuelta de todo (aunque con menos años que yo a las espaldas y menos recorrido jurídico-político que el de un servidor): hay notables diferencias, para todos nosotros, entre una sentencia a gusto, p. ej., de Eugeni Gay, con la “nación catalana”, el poder judicial catalán, el monolingüismo catalán y la financiación superasimétrica, etc., y una sentencia, que probablemente dará por buenos artículos estatutarios lamentables, pero que claramente declare inconstitucionales algunos más que quince y no se ande con contemplaciones en los asuntos que acabo de enunciar.

Si de verdad lo ven Vds. todo igual de mal -y está muy claro que, a mi entender, muchas cosas van muy mal-, ábranse las venas y escriban con su sangre su canto del cisne. Es metáfora, ya se entiende. Lo que quiero decir es que esa postura de “¡regeneración total, ya, y de inmediato!” está ligeramente equivocada desde el punto de vista teórico y, desde el punto de vista de la conducta, práctico, es un desastre. Lo que está rematadamente mal no se arregla, en estos tiempos, de la noche a la mañana. Sería indeseable un Espartero poniendo orden, que es, objetivamente, el tipo de arreglos “de la noche a la mañana”. Y sucede que, además de indeseable, es imposible. En este asunto por un lado y en aquel por otro, hemos de procurar que no empiece una deriva a la venezolana, sino detener, día a día, la demolición del Estado de Derecho y de la democracia. Las viejas glorias izquierdistas del mitin complutense, con discursos como el del fiscal jubilado y sin memoria, son coherentes con la milicia que Chávez ha ido preparando estos años y ya tiene lista, armada y en formación. Por fortuna, aquí les resultaría mil veces más difícil que a Chávez organizarlas y armarlas (aunque no sea improbable que el caudillo bolivariano les envíe dólares).
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PS. Veo en la prensa que alguien se entera. Lean a Ignacio Camacho en ABC: http://www.abc.es/20100417/opinion-firmas/longa-manus-20100417.html

martes, 13 de abril de 2010

UN ENGAÑO COLOSAL Y MASIVO: EL PROCESO DE GARZÓN CONTRA EL FRANQUISMO


ANTE GRANDES MENTIRAS, HECHOS Y LEYES

Volvemos sobre el tema, de otra manera. Y, como verán, sin discutir acerca de la amnistía y de la prescripción. No hace falta.

EL PROCESO DE GARZÓN CONTRA EL FRANQUISMO: Hay gente que piensa que Garzón abrió un proceso penal para investigar, en su conjunto, los crímenes del franquismo. Y esta gente piensa también que ha habido y hay una conjura (no sabe muy bien de quiénes, pero con el Tribunal Supremo involucrado) que, no sólo ha impedido a Garzón seguir ese proceso, sino que está a punto de sentarle en el banquillo de los acusados, con el propósito de condenarle.

Esto que piensa mucha gente se debe a una pura propaganda que no sólo no responde a los hechos, sino que carece de freno alguno para las mentiras, aunque éstas conduzcan a contradicciones e incoherencias mayúsculas.

La verdad se puede y se debe resumir en dos puntos:

1º) Cabe afirmar que, en cierto sentido, Garzón abrió un proceso penal al franquismo. Pero ESE “PROCESO AL FRANQUISMO” SE ABRIÓ POR GARZÓN DECLARANDO LA RESPONSABILIDAD EN EL "ALZAMIENTO NACIONAL" DE TREINTA Y TANTAS PERSONAS DIFUNTAS Y SE CERRÓ AL DECLARAR GARZÓN EXTINGUIDAS LAS RESPONSABILIDADES DE ESAS TREINTA Y TANTAS PERSONAS. EL HEROICO "PROCESO" DURÓ UN MES Y DOS DÍAS.

2º) GARZÓN NO INTENTÓ SIQUIERA INVESTIGAR UN SOLO CRIMEN POSTERIOR AL "ALZAMIENTO NACIONAL". GARZÓN SE LIMITÓ A SOLICITAR CERTIFICADOS DE DEFUNCIÓN RESPECTO DE PERSONAS QUE SABÍA Y RECONOCÍA QUE ESTABAN MUERTAS. NO HUBO NINGUNA INVESTIGACIÓN DE GARZÓN SOBRE CRÍMENES FRANQUISTAS.

Si alguien no se cree este resumen, vea si puede ignorar los siguientes hechos:

-El Juez Garzón se declara competente para instruir un proceso sobre el “Alzamiento Nacional” en una resolución (auto) de 16 de octubre de 2008, en que considera que el “Alzamiento” fue un delito contra Altos Organismos de la Nación. En esa misma resolución, el Juez Garzón 1º) Establece quiénes son los responsables de ese delito, con nombres y apellidos; 2º) Afirma -dos veces- que es notorio que todas las personas con esos nombres y apellidos han fallecido; 3º) Solicita los certificados de defunción de esas personas, anunciando ya que, una vez que los haya recibido, declarará extinguidas sus responsabilidades penales.

-Por otra resolución (auto), de 18 de noviembre de 2008, recibidos los certificados, el Juez Garzón 1º) Declara extinguidas las responsabilidades penales de los por él declarados protagonistas del “Alzamiento Nacional”; 2º) Se declara incompetente para seguir conociendo del proceso que él había iniciado.

Sin duda, tras el auto de 16 de octubre de 2008, Garzón hubiera podido intentar siquiera investigar hechos de apariencia delictiva conexos con el "Alzamiento Nacional" y posteriores a él. No sólo no lo hace, sino que el planteamiento garzoniano es, desde el principio, de apertura y carpetazo inmediato.

GARZÓN Y LOS “DESAPARECIDOS” Y ENTERRADOS EN LUGARES DESCONOCIDOS. Mucha gente piensa también que, más concretamente, Garzón se estaba ocupando de investigar “desapariciones” que se le habían denunciado. Muchos, de buena fe, entendieron que Garzón abría así una puerta a la esperanza de localizar las sepulturas de seres queridos, identificarlos y permitir un digno sepelio.

La verdad sobre esta “creencia” se puede resumir así:

GARZÓN NUNCA INVESTIGÓ LAS DESAPARICIONES DENUNCIADAS A SU JUZGADO A PARTIR DE DICIEMBRE DE 2006. DURANTE AÑO Y MEDIO NO HACE NADA, EXCEPTO RECIBIR NUEVAS DENUNCIAS. AL CABO DE AÑO Y MEDIO, GARZÓN REQUIERE INFORMACIÓN SOBRE ENTERRAMIENTOS Y OTRAS POSIBLES DESAPARICIONES. AL CABO DE OTRO MES, SE DECLARA INCOMPETENTE PARA CONOCER DE LAS DESAPARICIONES. LA ACTUACIÓN JUDICIAL DE GARZÓN SOBRE LAS DESAPARICIONES DURA ALGO MÁS DE DOS MESES.

A quienes piensen que exagero o me equivoco, les sugiero que confronten el resumen que acabo de hacer con los siguientes hechos, indiscutibles, porque están todos documentados.

Las denuncias de “desapariciones forzadas” se comienzan a presentar ante el Juzgado de Garzón (Juzgado Central de Instrucción nº 5) en diciembre de 2006. Durante largos meses, Garzón nada resuelve. Al cabo de un año y medio, primero el día 28 de agosto y después el 25 de septiembre de 2008, Garzón solicita a innumerables entidades información sobre otras posibles desapariciones y sobre inhumaciones o enterramientos colectivos en toda España. Sigue sin investigar las desapariciones denunciadas. Y el 18 de noviembre de 2008, en la resolución (auto) antes citada, es decir, menos de tres meses después de mover por vez primera el asunto de las “desapariciones”, Garzón se declara incompetente para conocer de las desapariciones, inhibiéndose a favor de gran número de Juzgados de Instrucción de toda España. Aplica, al cabo de casi dos años, los preceptos legales que pudo y debió aplicar desde el principio.

Veamos la cuestión de la competencia o jurisdicción de Garzón en relación con las "desapariciones forzadas".

Las “desapariciones forzadas” constituyen un delito especial de “detención ilegal”, previsto en el art. 166 del Código Penal, dentro de un Capítulo que lleva el rótulo “De las detenciones ilegales y secuestros”. Los delitos para los que tiene competencia un Juzgado Central de Instrucción son, en virtud del art. 88 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), los que se enuncian en el el art. 65 de la mismo LOPJ y, en especial, los del aptdo. 1, a saber:

“a) Delitos contra el Titular de la Corona, su Consorte, su Sucesor, altos organismos de la Nación y forma de Gobierno.”

“b) Falsificación de moneda, delitos monetarios y relativos al control de cambios.”

“c) Defraudaciones y maquinaciones para alterar el precio de las cosas que produzcan o puedan producir grave repercusión en la seguridad del tráfico mercantil, en la economía nacional o perjuicio patrimonial en una generalidad de personas en el territorio de más de una audiencia.”

“d) Tráfico de drogas o estupefacientes, fraudes alimentarios y de sustancias farmacéuticas o medicinales, siempre que sean cometidos por bandas o grupos organizados y produzcan efectos en lugares pertenecientes a distintas audiencias.”

“e) Delitos cometidos fuera del territorio nacional, cuando conforme a las Leyes o a los tratados corresponda su enjuiciamiento a los Tribunales Españoles.”

Resulta patente que las “desapariciones forzadas” no son de la competencia de los Juzgados Centrales de Instrucción.

El más elemental conocimiento exigible a cualquier Magistrado que desempeñe un Juzgado Central de Instrucción es el de los preceptos legales que se acaban de citar. Porque de ellos depende que tenga o no jurisdicción para conocer de unos hechos con apariencia delictiva. Y si no tiene competencia o jurisdicción todo lo que haga es radicalmente nulo.

Cualquier Juez Central de Instrucción, ante una denuncia o una querella relativa a una o varias “desapariciones forzadas”, se declararía inmediatamente incompetente y se inhibiría a favor del Juzgado de Instrucción que considerase legalmente competente (según los arts. 25 y 14 y ss. de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). Obviamente Garzón no actúa así. Él recibe denuncias desde finales del 2006 hasta bien entrado el año 2008. Durante ese tiempo, cabe decir que Garzón "cajonea" esos papeles. Es decir, los guarda en un cajón. Es un maestro en eso.

¿O acaso no se dio cuenta Garzón en diciembre de 2006, que no le correspondía legalmente ocuparse de las desapariciones denunciadas? Dicho de otra manera: ¿se consideró erróneamente competente y, casi dos años después, cayó en la cuenta del error? No se puede responder en sentido afirmativo, porque Garzón, desde diciembre de 2006 a agosto de 2008, nunca se declaró competente y, en lo poco que actuó, reconoció que actuaba sin resolver sobre su propia competencia.

Y ahora recapitulemos. La justa causa de quienes deseaban y aún desean conocer dónde se encuentran enterrados sus familiares o amigos, ¿en qué se benefició de resoluciones judiciales dictadas por Garzón? EN NADA. ¿Qué concreto (presunto o real) crimen del franquismo fue objeto de una actuación judicial de Garzón? De los papeles del proceso, todos publicados en su día, surge esta obligada respuesta: NINGUNO. Garzón despertó esperanzas que quedaron insatisfechas y movilizó muchos recursos económicos y muchos esfuerzos de gran número de personas, con este ÚNICO RESULTADO: MILES DE PÁGINAS EN PERIÓDICOS Y REVISTAS Y MILES DE MINUTOS EN RADIO Y TV CON GARZÓN COMO PROTAGONISTA.

¿Hay infracciones jurídicas en el curso de estas peripecias procesales garzonianas? Las hay, y no pocas ni leves. Así lo consideró la Fiscalía en varios informes de excepcional dureza (que luego ha contradicho sin el menor rubor). Por la claridad de esas infracciones jurídicas y porque se le dan a conocer a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, ésta, comprobados los hechos -que son todos resoluciones del mismo Garzón-, no pudo sino admitir la querella y no ha podido sino resolver, hace unos días, que procede seguir juicio contra Garzón, sin prejuzgar el resultado. Que la querella la presentasen personas de derechas, gente judeo-masónico-bolchevique, individuos del "entorno" de ETA, etc.,  carecía de relevancia jurídica. La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo hizo bien al no concederle una relevancia inexistente.

LA CONJURA. Garzón se encuentra también encausado por otros dos asuntos. ¿Son también de derechas o ultraderechas los querellantes de esos asuntos? En el asunto relativo a gestiones de Garzón ante el Presidente del Banco de Santander y dineros desembolsados por este Banco en relación con una estancia en USA del Sr. Garzón, los querellantes son dos abogados sin historial político conocido, aunque uno de ellos ha aumentado su notoriedad recientemente al promover una acción judicial para eliminar un monumento (en Monteagudo, Murcia) consistente en una gran estatua de Cristo. En la causa por decretar escuchas de conversaciones entre presos y sus abogados, el querellante es otro abogado, sujeto pasivo de las "escuchas", que durante muchos años fue Fiscal de la Audiencia Nacional. El PP está ausente en los tres casos. El Magistrado Instructor del asunto “Garzón y los crímenes del franquismo” es un Magistrado de reconocido pensamiento y trayectoria de izquierdas, fundador de Jueces para la Democracia.

A mi entender, es patente que no existe conjura alguna contra Garzón. Si existe, en cambio, una fuerte campaña para que no se conozca lo que Garzón hizo y omitió en los tres casos y para que sólo importe el color y la alineación ideológico-política, en un enfrentamiento global. Adicionalmente, no hay freno en difamar a todos los que intervienen en los asuntos penales garzonianos y se presiona, también difamatoriamente, a quienes puedan verse en el trance de intervenir en el futuro. El colmo, por ahora, se ha dado en un recinto de mi Universidad, en la mañana de hoy, 13 de abril de 2010, donde un fiscal jubilado ha llegado a decir, de inconcretos Magistrados del Tribunal Supremo (con difamación de todos, por tanto), que “fueron cómplices hasta el último día de las torturas infringidas (sic en la prensa, pero será "infligidas", digo yo) por la brigada político social, de la que muchos de los que están aquí han sido víctimas”… que, sin embargo, no comparecieron como tales ante Garzón. (Me parece, por cierto, que el fiscal jubilado ha perdido por completo la noción del calendario: tendría que caer en la cuenta de dónde estaban los actuales miembros del Supremo antes de la muerte de Franco: bastantes ni siquiera serían jueces).

Hubiese preferido no tener que volver sobre este tema, pero la manipulación está siendo fortísima y, como se ve, se quiere establecer una justicia asamblearia y mitinera frente a la Justicia del Estado y, en concreto, frente al Tribunal Supremo. Aunque no sea la primera vez que algo así se perfila en el horizonte (recuerden, los menos jóvenes, las broncas sobre los casos del GAL y Filesa), no cabe callarse ahora.

lunes, 12 de abril de 2010

LUTO EN POLONIA, LUTO MÍO


UN HOMENAJE CHOPINIANO


Una vez más, Polonia es un país conmocionado, después de tantas veces destruido y otras tantas veces probada su inmortalidad. No nos importa cómo fuera Lech Kaczynski, el Presidente muerto, con tantas otras personalidades polacas, al estrellarse el avión en los bosques de Smolensk. Lo que vemos es un país desolado, justo en las vísperas de un especial homenaje ruso-polaco a las víctimas de la llamada “matanza de Katyn”, una masacre de miles de oficiales polacos confinados en el campo de prisioneros de guerra de Kozielsk en el bosque de Katyn, a poca distancia de Smolensk. Fueron, no obstante, 22.000 ciudadanos polacos, prisioneros en varios campos y cárceles rusas, los asesinados en pocos días. Durante décadas, se atribuyó oficialmente a los nazis la masacre de Katyn, aunque se conocía con certeza la responsabilidad soviética. Parece seguro que fue Boris Yeltsin (no Gorbachov) quien, en 1992, entregó a las autoridades polacas el expediente sobre Katyn. En ese expediente se incluía la decisión del 5 de marzo de 1940 del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la URSS aprobando el fusilamiento de 14.700 oficiales y de otros 11.000 ciudadanos polacos más. La resolución estaba firmada por Stalin, Beria y Molotov, ministro de Exteriores de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero en la Polonia ocupada por los nazis, éstos exterminaron, como es bien sabido, no sólo a muchos miles de judíos, en Varsovia y en otros muchos lugares, sino también a innumerables polacos opuestos a la sumisión hitleriana. Aplastada entre dos gigantes durante la segunda guerra mundial y luego especialmente esclavizada por la URSS (ni mucho menos era igual la situación en todos los antes llamados “países satélites”), en 1980, en que viajé a Varsovia con motivo de un congreso, aún era Polonia un país donde, a pesar de su rica agricultura, la gente, en las ciudades, pasaba hambre de verdad. En Cracovia me explicaron la masiva eliminación nazi del profesorado de su Universidad. En el avión de vuelta a Viena, leí la primera noticia de las revueltas trabajadoras. Poco después, nació “Solidaridad”. Nunca un sindicato mereció más su honroso nombre ni hizo tanto por su país y por el mundo entero. Suele decirse que Karol Woityla, Juan Pablo II, contribuyó decisivamente con “Solidaridad” a la caída del muro de Berlín y del “llamado telón de acero”. A mí, sobre todo en Cracovia, me pareció notar que Polonia estaba madura para rehacerse plenamente.

Este país admirable, tantas veces invadido, despedazado, repartido y resucitado, está de luto, que es también luto y dolor mío.

En homenaje a Polonia, acompañemos a los polacos de todo el mundo. Y no se me ocurre expresión más intensa y afectuosa de esa compañía en el sentimiento que escuchar a Federico Chopin.

Un tópico comprensible y no desatinado es, sin duda, la célebre “Marcha Fúnebre”, de la Sonata n. 2, op. 35. Pero tras escuchar la extraordinaria versión de Arthur Rubinstein, les propongo emocionarse con dos maravillosas interpretaciones de Vladimir Ashkenazy y de Maurizio Pollini, (el Estudio op. 10, nº 1 y el Nocturno n. 8, op. 27, respectivamente) para terminar con la soberbia interpretación del Scherzo n. 2, op. 31, a cargo del genial Sviatoslav Richter.

Arthur Rubinstein, III. Marcha fúnebre:

http://www.youtube.com/watch?v=g3qXC4w3DvE&feature=watch_response

Vladimir Ashkenazy, Etude Chopin op.10 no.1 in C major:

http://www.youtube.com/watch?v=WpZr_cbYbXo&feature=related

Maurizio Pollini, Chopin Nocturne no. 8 op. 27 no. 2:

http://www.youtube.com/watch?v=6cxkLZoEFEk&feature=related

Sviatoslav Richter, Chopin Scherzo no. 2 Op. 31:

http://www.youtube.com/watch?v=ttmJ_psfVSI&feature=related

Descansen en paz los muertos. Y ¡viva Polonia!