viernes, 25 de noviembre de 2011

UNA RECETA DE MEDICINA PALIATIVA PARA LA CRISIS DE LA EUROZONA: QUE SE CALLEN SUS DIRIGENTES (HASTA QUE TENGAN ALGO QUE DECIR)


LO QUE DICEN HACE AÚN MÁS DAÑO QUE LO QUE NO HACEN


Al parecer, lo que sostuve en una parte de los “post” anteriores no era una tontería, porque, por un lado, la Comisión Europea ha formulado propuestas encaminadas a la solidaridad de la Eurozona, en mayor o menor medida, respecto de la famosa “deuda soberana”. Y, por otro lado, se extiende la impresión de que Frau Merkel y su empecinamiento en la ortodoxia de la “cuenta de la vieja”, aplicada a cada país y salga el sol por Antequera, es algo insuficiente para la situación real de estos momentos. No estoy seguro de tener razón en mis sugerencias y, desde luego, tampoco veo claro que los eurobonos sean una verdadera solución: no puedo estar seguro, desde el momento en que, como he confesado, no conozco a fondo los mecanismos que mueven eso que se ha dado en llamar "ataque de los mercados". Lo que sí me parece claro es que al conjunto de Europa, comenzando por Alemania, no le conviene que un país tras otro de la Eurozona caigan en la parálisis porque no tienen recursos y no pueden obtenerlos. Hace falta idear fórmulas de solidaridad equitativas. Y sigo pensando, porque nadie explica lo contrario, que "los mercados" están operando con cierta selectividad no estrictamente económica. También sigo pensando que los principales -no los únicos, pero los principales y primarios- responsables de la crisis son quienes insuflaron la burbuja financiera.

Dicho lo anterior, resulta que si, como también aquí se hacía constar, toda la Eurozona es atacada por “los mercados”, tanto si la “prima de riesgo” es tremendamente alta como si es demasiado baja (lo que le ha sucedido a Alemania con su bono a 10 años, sin haber logrado colocar cerca de un 40% de lo que ofrecían), hay que reconocer que la desconfianza mundial hacia la Eurozona está encontrando un apoyo facilísimo de entender por cualquiera e incluso por el aficionado autor de este “blog”, que se empecina en procurar saber en qué mundo vive. Me refiero a que resulta perfectamente comprensible que la Eurozona no inspire confianza si sus cabezas visibles se reúnen cada dos por tres y no acuerdan nada concreto y si, aun no reunidos, lanzan cada uno propuestas y mensajes diversos, que son atacados por los otros (la otra, más bien, Frau Merkel, con la participación de su Ministro de Economía y del Presidente de su banco central) incluso con gruesas palabras de descalificación.  Ya dije aquí mismo, el 3 de octubre de 2009, que hay que “aprender a callar en público” (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2009/10/frases-lapidarias-o-como-callar-en.html)

Taceant omnes”. Que se callen todos hasta que se pongan de acuerdo. Que se reúnan lo que sea necesario, pero sin dar tres cuartos al pregonero, silenciosamente. Y que discutan pros y contras, sin que trasciendan sus discusiones. Estamos en guerra y no se pueden radiar ni televisar las deliberaciones de la coalición que se supone constituye uno de los bandos combatientes. No se debe repetir el espectáculo de Frau Merkel desautorizando públicamente a Durao Barroso y al mismísimo Sarkozy, precedido -todo hay que decirlo- por declaraciones públicas a favor de aquello que se sabia rechazado por Merkel. Ese espectáculo -el penúltimo de una serie ya demasiado prolongada- nos hace daño a todos, en una medida difícil de calcular, pero sin duda nada pequeña, porque está revelando una muy fundada causa de desconfianza: que la Eurozona no sólo carece de mando unificado y de dirección determinada, sino que adolece de divisiones aparentemente insalvables, con posturas aparentemente irreconciliables, de modo que, a fin de cuentas, es como si, de buen grado o con gran pesar, se conformase con ver pasar el tiempo sin ningún plan de acción. La divergencia constante y la falta de propuestas y de resultados confirma la base de los que pudieran ser interesados planes en hundir a la Eurozona y a Europa entera, comprar sus sabrosos activos cuando quiebre y convertir a sus habitantes en trabajadores por cuenta ajena remunerados sólo en la medida en que resulten idóneos consumidores de un mercado controlado por otros, no europeos.

La Segunda Guerra Mundial no se hubiese ganado sin un supremo mando militar de los aliados, que recayó en Eisenhower, y sin un plan coherente. Ya sé que no es nada fácil, sino muy difícil, aplicar la idea del ejemplo a la situación actual de la Eurozona. Pero la idea es válida, me parece. Alguien debe moderar el debate entre los generales actuales y éstos tienen que acabar designando un líder y portavoz único en función del plan en el que se pongan de acuerdo, si no los 27 miembros de la UE, sí los miembros de más peso. En todo caso, ¿hubieran podido los aliados desembarcar en Normandía si, tras cada reunión, hubiesen informado de sus dudas y discusiones al enemigo?

Pero se me ocurre proponer otro ejemplo histórico: el de los cónclaves propiamente dichos, es decir, las reuniones para elegir papa literalmente celebradas encerrando bajo llave (cum claves) a los electores. El más célebre parece ser el cónclave de Viterbo, localidad no muy lejana de Roma.  El día 29 de noviembre de 1268 había fallecido Clemente IV, de origen francés, que era Papa desde el 22 de febrero de 1265. Los cardenales se reúnen en Viterbo para elegir nuevo Papa. Múltiples y diversas presiones políticas externas, discusiones y ambiciones influyen en una enorme demora de la elección papal. Se cumple un primer año sin Papa y, entonces, el Señor de Viterbo, Alberto de Montebono, hace cerrar herméticamente el palacio papal con los cardenales dentro y les arroja por una abertura del tejado comida y bebida muy racionadas, para forzar la elección, que, pese a todo, no se produce hasta el 1 de noviembre de 1271. Casi tres años.

Ahora no tenemos tres años. Sería deseable, ya mismo, que un número considerable de ciudadanos europeos, más determinados aún que “los indignados”, pudiésemos poner cerco a los dirigentes europeos y tenerlos a pan y agua, literalmente, hasta que alcanzasen un acuerdo operativo, que, cuando menos, liquidase la imagen de desunión y desconcierto. A falta de esta medida coercitiva, no estaría mal que, voluntariamente, los mandamases de esos países se autorecluyesen hasta ponerse de acuerdo en un plan y poder hablar con una sola voz o, al menos, con el mismo mensaje.

Los distintos países, a ser posible con España a la cabeza, pueden seguir recortando gasto y equilibrando presupuesto. Pero es clarísimo que, aunque acertasen en todos los recortes y en nuevas fuentes de ingresos, eso no garantiza que las economías reales se recuperen. Incluso cabe que algunos errores en recortes resulten muy malos para la recuperación. Pero sobre esto último, algo diré en un próximo “post”.

viernes, 18 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (y II)



COSAS QUE NO ENTENDEMOS Y DE LAS QUE ESTAMOS HARTOS


Hace unos días, la prensa publicaba que los “mercados”, que siguen siendo esos atacantes desconocidos a los que ya me referí (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/08/la-guerra-de-los-mundos2011-el.html), se dirigían ya contra 12 países de la Eurozona (de los de gran magnitud económica, sólo se salvaban Alemania y Holanda). Esta situación tremenda, a la que se añade el aumento de la “prima de riesgo” de la deuda de España, de nuevo hoy hasta el borde del abismo, reaviva nuestra cólera -sorda, pero cólera- ante la irresponsabilidad y la incompetencia.

Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos absolutamente hartos de que nadie -ninguna autoridad política ni económica- nos diga quiénes son los “mercados”. Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos hartos de que nadie explique por qué, con una situación en el mundo occidental en la que abundan los países con problemas comunes -por ejemplo, el endeudamiento de los países mismos en cuanto tales-, los misteriosos “mercados” asedian muy desigualmente y, en concreto, están dejando tranquilos a los EE.UU., cuando su endeudamiento es salvaje y estuvieron, declaradamente, a horas de la suspensión de pagos o “default”. A los ciudadanos comunes y no endeudados nos disgusta mucho que, sin explicaciones medianamente inteligibles, unos elementos más desconocidos que “Anonymous” hayan derrumbado ya varios Gobiernos democráticamente constituidos, por mal que nos cayesen sus dirigentes (como el alucinante Berlusconi). Nos encoleriza que, además, haya estúpidos ejecutivos financieros españoles comentando que ellos han hecho caer a esos dirigentes y harán caer a los de aquí (es una chulería de bofetada). Estamos altamente sorprendidos de que en los EE.UU. de América no esté en la cárcel otro financiero que Madoff, porque le pillaron con el esquema Ponzi desarbolado, pero no haya noticia de investigación alguna seria sobre los responsables de tanto “activo tóxico” como ha inundado el mundo . Nos asombra que no se haya investigado en serio hechos tan llamativos como una calificación máxima (AAA) de Lehmann Brothers hasta la misma víspera de su quiebra y de sus enormes estropicios (que han llegado hasta España) o como el “rescate” de la enorme aseguradora AIG (American Insurance Group) o como el enriquecimiento de Mr. John Paulson, que ganó al menos TRES MIL QUINIENTOS MILLONES DE DÓLARES en un solo año, 2007, especulando con las hipotecas subprime (cuando el 99’99% de la población mundial alfabeta está convencida de que nadie puede ganar tanto dinero lícitamente en un solo año).  Los mismos ciudadanos comunes y no endeudados no logramos entender que nadie, de las entrañas de ese gigante llamado Goldman Sachs, haya sido imputado de nada ilícito en el país, los EE.UU., con una supuestamente excelente legislación sobre delincuencia económica. Como mínimo, si no reproches y sanciones penales, hubiera podido y debido producirse en los EE.UU. una descalificación pública de un par de docenas de banqueros y políticos con un importante número de abandonos de la vida política y económica. Nada de eso: los culpables siguen en sus puestos. Porque tienen mucho poder y el Poder quiere que sigan.

Pero si nos situamos en nuestra ribera del Atlántico, los ciudadanos comunes y no endeudados no recibimos ninguna explicación acerca de la espléndida paz en que los misteriosos “mercados” dejan al Reino Unido de la Gran Bretaña, pese a que su situación económica real diste sideralmente de ser tranquilizadora. El hecho es tanto más irritante cuanto Mr. Cameron nos cuenta de vez en cuando cuánto disfruta cada mañana, al despertar, con el pensamiento de que Gran Bretaña no está en el euro.

NUESTRA REALIDAD Y NUESTRA COYUNTURA

Así las cosas, me parece que, por muy mala que sea -y lo es- la situación económica española, el hecho de que ahora mismo estemos precisamente nosotros al borde del famoso abismo a causa de “los mercados” no tiene una explicación exclusivamente económica. Quede claro que si ahora digo esto y voy a explicarlo, a mí no se me podrá reprochar ni minusvalorar nuestra propia crisis ni haber despreciado lo que importaba nuestra economía real respecto de la credibilidad internacional. Porque el 10 de junio de 2010, publicaba aquí un “post” titulado “MAREANDO LA PERDIZ CRIMINALMENTE: LA CLAVE, NO SE CONFUNDAN, ES LA RECUPERACIÓN DE NUESTRA ECONOMÍA REAL” (http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/06/mareando-la-perdiz-criminalmente-la.html). Es decir, que un lego en economía como yo (con algo de esfuerzo, eso sí), veía venir el problema de la credibilidad y la confianza internacional en relación con nuestra economía real. Diecisiete meses, en unos tiempos en que cada día dura mucho, han sido desperdiciados con fijaciones estultas sobre nuestro sistema financiero, con la consecuencia de miles de millones destinados inútilmente a ese sistema y no a estimular la economía real. ¿Por qué se ha desamparado 17 meses decisivos a la pequeña y mediana empresa, clave del empleo, para sanear a unos bancos y a unas cajas que hoy no prestan ni un euro a nadie, ni a sus mejores clientes con un cuarto de siglo sin un impago y dándoles a ganar miles de millones anuales? Pero hay otros “detalles”: por ejemplo, aquellos 400 y pico euros “regalados” por barba, dejando la caja pública vacía de billetes o el plan E, con un importe que se hubiera podido destinar a que los Ayuntamientos pagasen a las empresas acreedoras.

Si no ha habido delito en estos disparates, que han disparado el desempleo, ha habido una incompetencia gigantesca. Y no habrá delito tampoco en el comportamiento del Sr. Fernández Ordóñez, Presidente del Banco de España, pero lo suyo no ha sido ignorancia y chapuza, porque consta que conocía cómo iba aumentando hasta extremos irracionales la llamada “exposición al ladrillo” de cajas y bancos españoles, que inflaban más y más la “burbuja inmobiliaria”: es gravísimo que no tomase medidas. Su destino quizá no sea la cárcel, pero sí debería ser el ostracismo, la inhabilitación social para cualquier cosa que no sea cultivar aficiones inofensivas viviendo de sus ahorros hasta el final.

COSAS QUE EMPEZAMOS A ENTENDER: AQUÍ HAY MUCHA POLÍTICA Y MUY MALA IDEA

Así y todo, el ataque de “los mercados” a España, ahora mismo -vuelvo al hilo que seguía-, no tiene clara justificación meramente económica. Les presento lo que no es una certeza, pero sí una conjetura fundamentada y muy plausible. Ésta es mi hipótesis fundada: hay motivos políticos para el ataque de “los mercados” a la Eurozona y a España. La desconfianza en ciertos países (en España,, concretamente) y los movimientos de masas de dinero que nos hunden están, en gran medida, creados y dirigidos por los reyes de la ingeniería financiera y de la especulación del mismo tipo, los mismos que generaron la crisis financiera. Sedes principales: Wall Street y la City londinense. Objetivo inmediato: seguir haciendo dinero con la especulación y desplazar la atención de millones de ciudadanos inversores de cantidades modestas (esos grandes fondos de pensiones) respecto de la situación económica de los EE.UU. Objetivo mediato (seguramente sólo de algunos, más inteligentes y menos cortoplacistas): acabar comprando Europa a precios de saldo.

Entre otros indicios, como el comportamiento constante de Mr. Obama culpando a Europa de la crisis mundial, es de destacar, me parece, que los “medios” más influyentes en la confianza o en la desconfianza están todos en manos norteamericanas y británicas, con sus conexiones académicas (!) e intelectuales: los premios Nobel y sus cátedras y Universidades. La fortísima influencia indirecta de Harvard, ya bastante estudiada, merece también mención especial.

Europa no se defiende seriamente. Parece poco discutible que Merkel es la reina en medio del caos. Y si Merkel dice grandes verdades, como “no gasten más de lo que tengan”, “reduzcan drásticamente el gasto público”, “busquen el equilibrio presupuestario”, esas grandes verdades tienen que ver con el comportamiento habitual de los responsables políticos y económicos de los países. Son recetas elementales  para el “buen padre de familia”, son reglas para la ordinaria administración, pero en absoluto sirven para la extraordinaria crisis real de estos momentos. Nada hay en las fórmulas de Merkel para afrontar la especulación, para frenar a “los mercados”, para dar a los países de la eurozona el necesario respiro. Los dirigentes europeos están desde hace muchos meses (por no hablar de años) absolutamente a la defensiva, incapaces de diseñar un contraataque, un plan propio. No soy el único que piensa así. Vean el interesante artículo de Aurora Mínguez, corresponsal de Radio Nacional en Alemania, “¿Y si Merkel estuviera equivocada?” (http://www.elconfidencial.com/opinion/tribuna/2011/11/17/y-si-merkel-estuviera-equivocada-8265/)

Europa, además de distraerse (o ser distraída: lo ha sido, pienso, en el último G-20) en actuaciones sobre asuntos varios (inyecciones al sistema financiero, recapitalización de bancos), actuaciones que no han evitado ni la crisis hoy al rojo vivo ni mucho menos han propiciado la reactivación de las economías reales -todo lo contrario-, no parece dispuesta, ante grandísimos males, a idear y aplicar grandísimos remedios, como sería actuar sobre los mercados bursátiles para obstaculizar la especulación, distinguir entre inversiones de distinto tipo (por sus fines y sus características identificables) y, sobre todo, me parece, homogeneizar y unificar la deuda soberana de la UE o, cuando menos, la de la Eurozona, de modo que si nos atacan, tengan que atacar a todos. Esto requiere mucha altura de miras, exige creer de verdad en el futuro común de la UE. Exigiría a Merkel y a Alemania, poner temporalmente el interés de Merkel y de Alemania, no en la situación alemana de hoy y de mañana, sino en la situación del conjunto de Europa, que debiera ser, económicamente, el serio interés de Alemania. Lo están diciendo y pidiendo muchos. Pero no se hace. Si sigue sin hacerse, en esa compra de los activos de Europa a precio de saldo, que temo y vaticino, aparecerá Alemania con su parte del botín. Que Alemania ya se esté beneficiando de la situación, no sólo por la solidez de su economía, sino por los "ataques" de "los mercados" a España y a Italia es algo como para tener la mosca detrás de la oreja.  ¿No ve Merkel lo que ocurre o no quiere verlo? ¿Es tozuda o una política nacionalista alemana, con habilidad y sin talla de estadista? Ha pasado el tiempo de seguir amonestando a los demás con manidas recetas. Ha llegado el momento de actuar con decisión. Alemania tiene que demostrar que, aunque no todos los países europeos sean como Alemania, Alemania está con Europa y no con los que la quieren hundir. Eso tendría un coste inmediato, poco agradable, sin duda, pero tendría también grandes beneficios, incluso a corto plazo. Personalmente, ahora no creo todavía en la conspiración. Tampoco creo (porque no es cosa de fe, es algo visible) pero sí estoy seguro de la magnitud del crimen y de la enormidad de la incompetencia, con un egoísmo miope añadido. Sin embargo, si no se cambia de rumbo, se darán alas, no ya a la paranoia conspiratoria, sino a una bien fundada explicación conspiratoria de lo que ha ocurrido y está ocurriendo: una alianza para destruir la Eurozona y el euro, en beneficio de USA y GB, con la complicidad de Alemania.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (I)


HACER LA HISTORIA DE LA CRISIS ECONÓMICA Y DEPURAR RESPONSABILIDADES, ALGO VITAL Y QUE URGE

Ya saben los lectores de este “blog” cuántas veces he tratado aquí de asuntos económicos, tras no pocas lecturas y reflexiones. Me ha movido la necesidad de no vivir en un mundo que no entiendo, del que desconozco el por qué de demasiadas realidades cotidianas. Desde luego que no he tratado de sentar cátedra, sino de explicarme y explicar la situación en que nos encontramos, con algunas casi forzosas valoraciones. Pues bien: debo confesar que he perdido el hilo explicativo de lo que sucede y, por tanto, del “abismo” (expresión repetidísima en estos días) en cuyo borde nos encontramos y en el que, al parecer, estarían a punto de caer Grecia e Italia (los que sí han caído ya son los gobiernos de esos dos países). No sé bien en qué consiste el abismo: no sé en qué consistiría ni la quiebra ni el “rescate” de tal o cual país (empezando por el mío). No sé en qué consistiría el derrumbe del euro o de la eurozona, ni su división, primero afirmada y al día siguiente negada, ni qué sucedería si no se arreglase el problema de la “deuda soberana” o, lo que aparece abruptamente poco después, que ya no es esa deuda, sino la urgencia de recapitalizar la banca, el sistema financiero, al que ya se le han inyectado miles de millones de euros y de dólares.

Pero no tiene ninguna importancia que yo haya perdido el hilo explicativo y que incluso no sea capaz de describir, simplemente describir, la actual situación del “mundo civilizado”, tan compleja y tan grave (con todos los problemas que acabo de mencionar). No importa que uno sea incapaz de expresar estructuradamente lo que ocurre, en términos tales que distinga lo principal de lo accesorio, las causas de los efectos. Lo que tiene importancia es que, por lo que veo y leo, no estoy solo, ni mucho menos, en el desconcierto total. Lo alarmante es que el desconcierto total sea también general. En estos momentos, los expertos escriben y hablan sin apenas capacidad de proponer nada coherente como inicio de una salida de la situación. Y los gobernantes, de Obama a Merkel, ofrecen a diario pruebas abrumadoras de incapacidad para dar, no ya con el hilo explicativo de lo que sucede (que también), sino con aquel o aquellos hilos de los que, como si dijéramos, habria que ir tirando para desenredar el ovillo, el gigantesco embrollo, cada vez más complicado, que nubla de angustia y de tremendas dificultades el horizonte de millones de personas. Se nota que andan a salto de mata, espasmódicamente, proponiendo, cada uno por su lado pese a constantes reuniones, hoy una medida y mañana otra distinta.

Sin embargo, cuanto más repaso y pienso lo que ha ido sucediendo hasta este momento, más intensa es una convicción central y otras “laterales”. Lo que ha ocurrido en el mundo (desde los EE.UU. a la UE) y nos ha conducido a los bordes de los abismos, no ha sido una sucesión de fenómenos de la naturaleza, sino una serie de comportamientos de unos y otros seres humanos. Mi convicción central o principal es ésta: en tanto no se establezca quiénes han sido los más influyentes de esos seres humanos en la crisis actual y cuáles han sido las conductas que han resultado decisivas para esa crisis, no cabe esperar un futuro mejor. Porque si hemos llegado a una situación de locura, de caos, intuyo que resulta imprescindible establecer de quiénes son las responsabilidades. No es sólo que la vigencia del principio de responsabilidad exija e implique, a la vez, conocer mejor los hechos, las realidades causantes de la locura y del caos. Es que sin ese principio no habrá jamás enmienda. Si no hay responsabilidad y responsables, la vuelta a las andadas es tan segura como las fases de la luna.

Por eso, pienso que, aparte de lo que a los políticos se les pueda ir ocurriendo, sería necesario que una o varias instituciones internacionales (fundaciones, “think tanks”, Universidades) emprendiesen cuanto antes una investigación histórica: cuándo, dónde y cómo comenzó la crisis (probablemente aparecerán pronto varios orígenes) y quiénes y con qué actos intervinieron, siguiendo la secuencia temporal, con sus innegables conexiones materiales y subjetivas. Algo de esto se ha hecho ya, pero sólo en relación con los comienzos: el documental “Inside Job”, por ejemplo. Pero hay que seguir hacia adelante en el tiempo y ampliar el horizonte, sin limitarse a lo que se hizo en los EE.UU. y los efectos en los EE.UU. Estoy hablando de una enorme y apasionante investigación.

Una investigación de historia de la vida económica y política y una investigación para garantía del futuro económico, social y político. Si no se consigue reconstruir con detalle lo que ha pasado no será posible salir del atolladero global. Y es necesario que se sepa cómo y a causa de quiénes, por dolo o por culpa gravísima, estamos en una crisis incomparable con ninguna otra de la Humanidad.

Es frecuente escuchar o leer a políticos y dirigentes entonar unos “mea culpa” de este estilo: “hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y esto es lo que nos pasa” o “nos hemos acostumbrado a ganancias excesivas (o sea, poco razonables, inmerecidas) y, además, siempre crecientes y eso tenía que terminar”. Yo siento ganas de decirles: “Vds. pluralizan injustamente y cuando les conviene, para esconder sus concretas responsabilidades personales. No generalicen: millones de españoles (o de italianos, franceses, norteamericanos, etc.) llevamos una vida entera sin vivir por encima de nuestras posibilidades, sino, por el contrario, mirando muy bien no gastar ni comprometer lo que no teníamos ni era seguro que fuésemos a tener en el futuro. Y del mismo modo, hemos sido mayoría los que no hemos aspirado en nuestra vida a grandes ganancias y menos aún a que cada año fuesen mayores que el año anterior.” La gente, en general, ha sido relativamente feliz con una retribución suficiente para vivir con un ligero desahogo y con una limitada capacidad de ahorro.

Aunque sabemos que no es posible, nos gustaría que, en este momento de la super-crisis, estuviesen ya bien identificados -en cada país y en el mundo- los que se han sobreendeudado insensatamente y los que han ganado mucho cada año y cada año más (por encima de lo razonable) y quienes han hecho posible el sobreendeudamiento, privado y, sobre todo, público. Porque si la suma de los sobreendeudamientos arroja el resultado en que consiste la crisis, no vale, por falso e injusto, por tramposo, ir repitiendo generalizaciones. X, Y, Z, A, B y C se han sobreendeudado. Ellos son los responsables. Y lo son quienes dieron dinero a X, Y, Z, A, B y C, sin cálculo ni responsabilidad, pero también, eso es seguro, a cambio de ganar ellos, de inmediato, mucho dinero. Los que han gastado de más son los responsables. Y los que han prestado de más, por decirlo de alguna manera, son también los responsables y más, muchas veces, que los que tomaron el préstamo. Pongamos nombres y apellidos. Porque cada día que pasa está más claro, aunque no entendamos bien el tremendo embrollo, que han sido muchas y muy decisivas las actuaciones criminales, unas perfectamente tipificadas (estafas masivas: enormes desplazamientos patrimoniales logrados mediante engaños de toda clase) y otras quizá sin tipificar en todos los países. Pero han sido crímenes contra la humanidad. Tan claros como los juzgados en Nüremberg, aunque incruentos. En algunos casos, los autores no habrán tenido mala intención (lo que en Derecho Penal llaman dolo), pero sí una negligencia gigantesca, por ignorancia vencible, por falta de diligencia. Unos deberían ir a la cárcel y otros, al ostracismo. En un país pequeño, Islandia, han podido hacer lo que, en algún momento, deberíamos poder hacer en todo el mundo: prescindir, cuando menos, de todos los responsables, inhabilitarlos socialmente, como mínimo.
Me iré explicando más. Hoy les dejo el enlace a una insólita indignación televisada que ha causado sensación en los EE.UU. Con razón. Vean y escuchen las gruesas acusaciones que no puede aguantar una persona informada. A mí, por si no hubiese otros indicios, me confirman en la realidad del crimen: http://www.elconfidencial.com/videos/2011/11/09/escandalo-en-la-tv-americana-3127/

domingo, 6 de noviembre de 2011

PARA CONSOLARNOS, TRES BUENAS NOTICIAS: REPSOL, LOTERÍAS Y AENA


Y SU TRASFONDO MINISTERIAL, NADA BUENO: DON MIGUEL Y DON PEPIÑO


En medio de tantas cosas tristes y lamentables y con tantas oscuras perspectivas, nacionales y mundiales, me parece conveniente recordar varias noticias francamente buenas. Muy bueno ha sido que fracasase el intento de desmembrar REPSOL -semejante a la operación por la que ENDESA pasó a control italiano- en beneficio del Sr. Rivero y para saldar sus muchas deudas del ladrillo, pero con peligro de pérdida del control nacional de una empresa española estratégica y sólida. Es excelente que ese peligro haya sido conjurado. No seamos imbéciles: más vale que las industrias importantes y estratégicas estén en nuestras manos (lo saben y lo practican muy bien en Francia y Alemania).

Muy buenas noticias han sido también los frenazos en seco de las privatizaciones de las Loterías del Estado y de AENA, la empresa pública responsable de los aeropuertos. Tal vez ocurrió que no estaba (ni está) el mercado bursátil en su mejor momento para las correspondientes operaciones, pero es de tener en cuenta, además, que toda privatización de cierta magnitud ha de mirarse con mucha desconfianza mientras la corrupción y, con ella, la opacidad y el engaño, estén campando a sus anchas como han venido haciéndolo y aún lo hacen. En el caso de Loterías del Estado, se trata de una buena fuente de ingresos directos para el erario público, que no empobrece a todos los ciudadanos, sino sólo a los que quieran echar una cana al aire de la suerte. No se veía por qué nos beneficiaría a todos que, a cambio del muy discutible precio de esa entidad, empezaran a beneficiarse unos pocos. Pero en el caso de AENA, lo que no entendía nadie era cómo podría interesar la compra de semejante mastodonte con muy graves problemas, lo que contribuía a la fundada sospecha de muchos “gatos encerrados” en la operación, porque hay unos cuantos aeropuertos que dan mucho dinero y otros, que lo pierden a mansalva.

Detrás y empujando las tres “operaciones” mencionadas, REPSOL, LOTERÍAS y AENA, es sabido que estaban al menos estos dos Ministros del “Gobierno de España”: D. Miguel Sebastián,  verdadera catástrofe en asuntos como el de la energía, renovables incluídas en primer lugar, y D. José Blanco, que había situado a sus amigos constructores en la cúpula de AENA, había manipulado hasta la náusea el asunto de los controladores (victimando en el mejor puente del año a cientos de miles de pasajeros) con su Decreto-encerrona, dinamitador de las negociaciones con estos profesionales, que cayeron en la trampa y fueron presentados demagógicamente como los máximos enemigos del pueblo. Pero las realidades acreditables se han ido imponiendo. Después del ilegal estado de alarma, puesto el conflicto en manos de un árbitro decente, el ex-Ministro Pimentel, los controladores vieron sustancialmente reconocidos sus derechos. De ese laudo de Pimentel se habló muy poco, en buena medida por ser un producto complejo de técnica-jurídica laboral, pero también porque nadie desde el “Gobierno de España” puso el menor interés en señalar cómo se daba la razón a los controladores en muchas cuestiones. Después, en la Justicia, no va a ser ningún controlador quien pague a los perjudicados, sino, si acaso se les paga algo, la pagana será AENA (o sea todos los ciudadanos), porque fue AENA la que ordenó el cierre del espacio aéreo español cuando más de la mitad de ese espacio estaba operativo y por qué AENA no podrá demostrar que, ante lo que han llamado “abandono de su puesto” por parte de algunos controladores (y, en la mayoría de los casos, no hubo tal abandono), AENA no siguió las reglas que debía seguir. Ningún controlador dejó aviones en el aire, a su suerte, sin seguridad. ¿Han tenido noticia de diligencias penales que sigan adelante? No, ¿verdad? Y en cuanto a las reclamaciones por daños y perjuicios, la incertidumbre es total.

Detrás de todo lo de AENA estuvo Don Pepiño. Ahora, una Juez de Lugo ha enviado al Tribunal Supremo los papeles que al parecer incriminan al todavía Ministro de Fomento y Portavoz del “Gobierno de España” en un turbio asunto que tiene en jaque a todas las fuerzas vivas de Lugo y la prensa nos explica que, “conforme a una ley no escrita”, nada se moverá en el Alto Tribunal hasta después del 20 de noviembre de 2011. Y seguramente no se moverá nada (ni falta que hace, a mi entender), pero que conste que esa quietud no será “conforme a una ley no escrita”, sino contra la ley escrita, en la que ninguna hora y ningún día del año, haya o no elecciones, es inhábil para la instrucción de las causas penales. Yo no respeto nominalmente la presunción de inocencia de Don Pepiño: la respeto de veras. Pero desde el momento en que ha sido reconocida oficial y públicamente la reunión de Don Pepiño con el “corruto” en la gasolinera de Guitiriz, la cosa -Derecho Penal aparte- me huele muy mal, decididamente mal.

Detrás de la planeada jugarreta de REPSOL se hallaba Don Miguel, el regalador de bombillas de bajo consumo. Este pobre hombre -pobre en sentido intelectual y moral- no arregla ninguna situación problemática, pero sabe para su avío y el de sus amistades. A mí no me extrañaría que, si se investiga un poco (o si se hace una seria auditoría, como vuelvo a pedir) lo que han hecho en el Ministerio de Justicia con las importantes posibilidades presupuestarias de las que han dispuesto, se descubra que los muchos millones dedicados a una informatización judicial penosa han ido a parar a la empresa pública RED.ES, vinculada estrechamente al Ministerio de Industria, el Ministerio de Don Miguel. Pero verán como RED.ES apenas hace nada directamente, sino subcontratando con empresillas que sólo son ágiles y eficaces en materia de cobros, que no en resultados. ¿Qué soy mal pensado? Bueno, ¿acaso se puede, conforme a la experiencia y a la prudencia que se nutre de la experiencia, ser “bien pensado”? Pero es que, además, está el muy significativo hecho de que no dan la cara las empresas subcontratistas responsables de distintas proezas imaginarias del Sr. Caamaño. Ni las dedicadas a la informática, ni aquéllas, que pagadas por todos nosotros, están monitorizando el funcionamiento de la Justicia. Porque la Nueva Oficina Judicial ha sido puesta, para su “implementación”, en manos privadas. La NOJ ha sido externalizada, que es lo que se le ocurre a quien no se toma el trabajo de averiguar qué pueden hacer los servidores públicos, sino que, sin averiguarlo ni establecer sus costes, hace regalos a extraños con el dinero de todos.

En vez de anunciar “auditorías de infarto”, procede la discreta y obligada investigación de las irregularidades. Si viene el PP, que no aprendan y sucedan en la industria extractiva de la política. Que hablen y expliquen y, sobre todo, que dejen hablar a los Tribunales. Pero, por ejemplo, que se investigue quiénes decidieron construir aeropuertos ahora ya cerrados o a punto de cerrar y quiénes ganaron dinero por construirlos y dotarlos. Que se investigue qué se ha hecho con el incremento presupuestario de inversiones en Justicia, del que tanto se jactaron en su día.

domingo, 30 de octubre de 2011

LA INFORMATIZACIÓN DE NUESTRA JUSTICIA: ENTRE LA IGNORANCIA, LA MALA FE Y EL DESPILFARRO


PROPAGANDA DE UNA FALSA PANACEA, ARRINCONAMIENTO DE LOS JUECES Y MEDIO DE CONTROL DE LA JUSTICIA POR EL EJECUTIVO


En varias ocasiones me he referido en este blog a la informatización de la Justicia que estaba en curso en España (pinchen en la etiqueta “Informática” y podrán leer o releer los “post” correspondientes, aunque dejo aquí enlaces a los más significativos de este mismo año 2011: http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/01/la-ley-no-interpretable-y-la-vieja.html; http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/01/mas-claro-aun-por-que-es-rechazable-la html; http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/04/el-secreto-voces-ya-no-es-secreto-la.html; http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/06/acosar-jueces-actividad-principal-del.html)

Ahora quisiera tratar el tema de un modo más sistemático, aunque no dejo de pensar que, además de errores y negligencias monumentales, la concreta informatización emprendida en Espana 1º) ha sido vista como un medio de control de la Justicia por el poder ejecutivo, al situar la informatización en manos de ese poder y de funcionarios de él dependientes; 2º) se ha impulsado e “implementado” chapuceramente, sin suficientes pruebas previas y con desprecio irracional de los malos resultados, porque, en definitiva, la Justicia no importaba a los promotores informáticos y si la Justicia se resentía fuertemente o incluso se colapsaba, tanto mejor, pues cuanto peor funcionen los tribunales menos se controla al poder.

Los textos que he ido publicando ilustran lo que ha sucedido y sucede en España, a saber: 1º) que una informatización muy costosa ha sido pretendidamente lograda en un tiempo sospechosamente rápido por compañías de informática, quizá con experiencia y logros importantes en otros ámbitos, pero sin conocimientos ni constante asesoramiento específico en el de la Justicia (por eso he pedido y vuelvo a pedir una auditoría completa sobre los millones gastados o invertidos y sus destinatarios). El trabajo de esas compañías se ha llevado a cabo en una situación de preexistencia de varios sistemas informáticos judiciales diferentes, como el “Libra”, utilizados en diversos ámbitos territoriales y ha resultado en un programa, el “Minerva” o “Minerva-NOJ (NOJ: Nueva Oficina Judicial), pretendidamente compatible, pero que no es que presente errores, sino que ha sumido en el caos y la inoperancia el ámbito jurisdiccional básico en que comenzó a aplicarse y, poco después, el nivel jurisdiccional superior.

El caos y la inoperancia, con el retraso de miles de asuntos judiciales, se ha debido a la imposición de la tramitación electro-informática de cualquier actuación procesal, con modelos, “protocolos” o formularios cerrados (es decir no modificables ni ampliables) para cada actuación, que no permitían ni permiten enmendar errores ni omisiones y, lo que es peor, en un clima de instrucciones tendentes a impedir la tramitación con arreglo a los medios convencionales.

2º) Mientras ya sucedía lo que se acaba de decir, con bloqueo de la Justicia allí donde había comenzado a aplicarse el “Minerva NOJ”, se impartían cursos sobre el nuevo programa, como si los lamentables resultados de su puesta en marcha no existiesen. Y, a la vez, se expedían y distribuían manuales de uso. Por añadidura, ni siquiera advertencias públicas del Consejo General del Poder Judicial y solicitud de paralización cautelar de la NOJ eran escuchadas, sino que, por el contrario, la Dirección General de Modernización de la Justicia ampliaba a nuevos ámbitos territoriales el disparate informático engendrado. Y aún más: se lanzaba en la Audiencia Nacional el plan del “tribunal sin papel”, con la visita del Ministro de Justicia, el 23 de noviembre de 1010, para digitalizar la página 4.000.000 de su documentación, un paso previo al llamado “expediente judicial electrónico”, pero un paso que, en sí mismo, no supone ningún avance. Este expediente, previsto en principio para el orden jurisdiccional contencioso-administrativo, ha requerido una oficina de digitalización, “donde -hemos podido leer en la prensa- se trabaja durante las 24 horas del día, en tres turnos de ocho horas”. Una propaganda impresionante, pero, mientras tanto, cientos de Juzgados en España se encontraban y se encuentran bajo mínimos en cuanto a medios materiales y a personal, echándose mano de personas sin ninguna cualificación, inscritas en las llamadas “bolsas de empleo público”.

A mí me salen solas algunas conclusiones muy sencillas, que he considerado siempre criterios de elemental prudencia y de sentido común igualmente elemental:

1ª) La electrónica y la informática son instrumentos magníficos, que deben poder utilizar, en servicio del interés general o bien común, todos los servidores públicos y, en concreto, los protagonistas de la Administración de Justicia.

2ª) La electrónica y la informática pueden, sin embargo, convertirse en elementos generadores de errores de toda clase, multiplicables a enorme velocidad y en enormes cantidades. Estos errores se producirán en cuanto los programas y aplicaciones adolezcan, en sí mismos, de errores de diseño, problemas intrínsecos de ejecución, etc. Efectos negativos se producirán también en caso de errores en bases de datos y en los buscadores utilizables para aprovechar dichas bases.

3ª) El impulso de informatización de la Justicia no debe presentarse a la ciudadanía como una panacea que, milagrosamente, resolverá los más importantes problemas de la Justicia y logrará que los procesos judiciales sean tramitados y resueltos con más acierto y en mucho menos tiempo. Esta presentación puede deberse a una desmedida ambición política, pero he comprobado muchas veces que se apoya también en una extrema ignorancia sobre la informática, lo que, claro está, facilita, no ya la propaganda más lamentable, sino también la promoción o aceptación de proyectos imprudentes y desenfocados desde su origen, como puede haber sido el de compatibilizar sistemas diversos o el de desdeñar las dificultades que entrañan las redes complejas. La experiencia muestra, además, que la introducción de la informática sin personal cualificado es desastrosa, lo mismo que los frecuentes cambios de personal auxiliar originados por su temporalidad e interinidad.

4ª) Aunque sólo sea por posibles problemas de suministro eléctrico e imposibilidad de situar generadores supletorios en todas partes (y no es sólo por eso), jamás la informatización debe eliminar la posibilidad de gestión convencional de la Justicia, del mismo modo que resulta absurdo y muy peligroso confiar en exclusivamente en la electrónica las operaciones de toda clase relativas a buques, el funcionamiento de los faros (prescindiendo de fareros) o el cobro a los compradores en las grandes superficies (prescindiendo de cajeras o cajeros), por no hablar del funcionamiento de las entidades de crédito. En los ejemplos que acabo de suministrar, hay ya mucha experiencia de peligros e incluso de graves daños: una fragata que no se hundió porque, declarado un incendio en sala de máquinas y no detectado electrónicamente en el puente como estaba previsto, un marinero se encontraba casualmente en máquinas y pudo apagar el incendio con un extintor de mano; un faro averiado a más de sesenta kilómetros de la dependencia donde se controlaba su automatización, sin personal cualificado para arreglar de inmediato la avería; unas grandes superficies que, tras experiencias lamentables, hubieron de dar marcha atrás a su informatización completa de “cesta de la compra” y cobro de los precios, etc.

5ª) Los documentos en papel con firma manual no pueden ser eliminados totalmente, sustituyéndolos por documentos electrónicos incluso si están suscritos con firma electrónica avanzada y reconocida (con intervención de entidades certificadoras). La comprobación de la autenticidad de los documentos electrónicos es aún más difícil e insegura que la de los documentos con firma estampada manualmente.

6ª) Los problemas de seguridad de los instrumentos informáticos (hardware y software), mucho mayores de lo que se piensa, no pueden ser ignorados o desdeñados. Aunque se trate casi de anécdotas comparadas con las cuestiones de seguridad más importantes, recordaremos que varios presos ya han sido indebidamente puestos en libertad en España mediante engaños con uso de instrumentos electrónicos.

7ª) Es asimismo contrario a la vez al buen sentido y a la potestad jurisdiccional de los jueces independientes, imponerles el uso de modelos, formulares o protocolos cerrados.

8ª) Ante cualquier “disfunción informática” (más aún si es crónica o prolongada), la experiencia nos muestra un efecto de enorme pérdida de tiempo para todos (jueces, abogados, personal, testigos, peritos, etc.), pues el intento de hacer funcionar las previsiones informáticas dura mucho más que la resolución del problema (registro, generación y firma de actas, etc.) de modo convencional.

9ª) La mera y elemental ofimática, es decir, los programas de tratamiento de textos, por sí solos y unidos a los enlaces con bases de datos, pueden provocar y provocan, de hecho, una tendencia a crear documentos, en el ámbito de la Justicia, lamentablemente repetitivos, desajustados de los casos e incluso inapropiados respecto de los casos, con notable disminución de la calidad del trabajo de abogados y jueces y de otros protagonistas de la Administración de Justicia. Las aplicaciones de “corta” o “copia” y “pega” inclinan a descuidar el acierto de alegaciones y motivaciones y la necesaria precisión al tratar y resolver casos distintos.

En otro lugar (web de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial: http://pcij.es/andres-de-la-oliva-presidente-de-la-plataforma-analiza-la-noj/#more-212) dejé escrito en julio de 2011 lo que me parecía el CUADRO DE MANDOS DE GESTIÓN PROCESAL, ofrecido a los Secretarios Judiciales por el Director General de Modernización de la Administración de Justicia, del Ministerio de Justicia, mediante amable y expresiva carta: http://www.upsj.org/uploads/c34d125c-869b-35d8.pdf. Lean, por favor, esa joya y verán que no exagero en cuanto al control de la Justicia por el Ejecutivo.

lunes, 24 de octubre de 2011

UNA PÉMISA SENTENCIA “REINVENTA” LA PREVARICACIÓN JUDICIAL Y AMENAZA A LA JUSTICIA (y II)


UNA CONDENA POR PREVARICACIÓN PROCESAL SIN CITA DE UNA SOLA INFRACCIÓN DE NORMA PROCESAL. Y CON DESPRECIO DEL INTERÉS DEL MENOR

 La condena del Juez Serrano por la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (STSJA), de 13 de octubre de 2011, se basa en considerar antijurídico cómo el juez dictó el Auto de 30 de marzo de 2010, en el que, a fin de eliminar para el niño el perjuicio de seguir angustiado al ver que no podía salir en procesión con su Hermandad del Silencio, se dispuso prolongar la custodia paterna por día y medio, con lo que entendió que quedaba garantizada la participación del menor en esa procesión.

No seré yo quien niegue la relevancia del cómo, del procedimiento, de las garantías procesales. Pero, precisamente a fuer de procesalista, sé bien dos cosas: primera, que lo procesal es instrumental; segunda, que la infracción de normas procesales o procedimentales no tiene siempre la misma relevancia jurídica. Así que para un reproche de máxima antijuridicidad, como es el de la prevaricación (y, sobre todo culposa), resulta lógico exigir que las infracciones procedimentales sean de especial gravedad.

La STSJA es muy extensa (26 apretados folios en cuerpo 12, enlace para ver la sentencia entera en el post anterior). Hay que leerla y releerla despacio y con atención para identificar los fundamentos de la condena, después de muchos “hechos probados” de los que no van a extraerse consecuencias jurídicas de ninguna clase o las favorables al acusado que podrían y deberían seguirse y tras muchas vueltas y revueltas argumentativas, donde van sentándose como buenos criterios algunos que no se tendrán en cuenta al resolver y donde se encuentran afirmaciones poco armónicas entre sí (p. ej., el Auto del Juez de Familia, en sí mismo, aparece, desaparece y reaparece como objeto del proceso) y con el fallo condenatorio. Pero hacia el final de la página 21 y hasta la mitad de la página 22, encontramos un resumen y una inmediata enumeración de los fundamentos de la condena. Son éstos (los subrayados son míos):

“Así, pues, como se ha venido argumentando, la injusticia debe conectarse, no solo y de forma exclusiva con el contenido estricto de la resolución dictada por el juez Serrano, sino con las condiciones en que adoptó la medida cautelar que suspendía el legitimo ejercicio del derecho de custodia de la madre, tras una comparecencia judicial de un abuelo, con la anuencia de su hijo, padre del menor, que esperaba en el pasillo del Juzgado, haciendo una desmedida valoración de una situación de peligro en la vida de un menor, todo ello sin escuchar a ningún progenitor ni al Ministerio Fiscal, prejuzgando voluntades obstativas de la madre encargada de la custodia.”

"La resolución dictada por el Sr. Serrano es manifiestamente injusta por varias razones que enumeramos a continuación: a) por atemporal y precipitada, sin permitir la previa solución consensuada y extrajudicial entre los progenitores, tal y como venia preestablecido por un juez distinto y preordenado en principio, imponiéndola el juez de Familia sin mayores cautelas ni contraste de pareceres, b) por negar apresuradamente, sin peligro ni perjuicio inminente y grave, derechos individuales de audiencia y tutela efectiva de una parte esencial, como es la madre, y de una parte necesaria como el Fiscal, encargado de la protección jurídica de los menores, c) por hablar de peligrosidad moral o física del menor cuando ningún peligro ni perjuicio inminente y grave se exteriorizaba en ese momento previo, con 48 horas para la salida procesional, d) por partir de un posible prejuicio hacia una madre que no había querido escuchar, pudiendo perfectamente hacerlo en tiempo procesal, e) por apoyar su convicción en informaciones suministradas por vía extraprocesal, lo cual no resulta lo más ortodoxo, f) por convertirse en instrumento de una parte, aunque no sea de forma dolosa, en vez de garantía ultima de cualesquiera de los justiciables y ejemplo de equilibrio e imparcialidad, g) por no valorar la proporcionalidad del camino judicial seguido y el mayor perjuicio que introducía en el ámbito familiar y educativo del menor, tal y como venia acordado por un juez distinto que resolvió el divorcio de los padres, introduciendo de forma precipitada semejante convulsión en la vida de un menor para un simple deseo, como salir en una procesión, que no acarreaba peligro inminente, h) por favorecer con su resolución la instrumentalización del proceso y la publicidad del "menor cofrade", aspecto perfectamente previsible y evitable, i) en fin, recapitulando, por convertirse el juez en instrumento, por temeridad o negligencia grave, de un ardid procesal sin desplegar las mínimas garantías y equilibrios procesales, aspecto que constituye la esencia del Estado de Derecho.”

Antes de estos decisivos pasajes, la sentencia contiene las siguientes frases, que pretenden centrar el asunto:

“…la injusticia de la resolución que suspende el derecho de custodia de la madre puede referirse tanto a normas de carácter sustantivo como a normas procesales, pues éstas son manifestaciones ineludibles para afirmar la existencia de un juicio justo. Así, pues, en autos estamos valorando, de manera singular, una posible prevaricación procesal, de garantías de procedimiento, aunque, por supuesto, en un entorno sustantivo y de fondo.”

Ahí van, sin más preámbulos, mis observaciones críticas:

1ª) Es llamativa, insólita y rechazable la vaguedad e imprecisión ajurídica de varias afirmaciones de la sentencia que resultan claves para la condena. Así: “la injusticia debe conectarse…con…” o “la resolución…es manifiestamente injusta…por atemporal”, “por favorecer…la instrumentalización del proceso y la publicidad del ‘menor cofrade’” o “por no valorar la proporcionalidad del camino judicial seguido”. La sentencia hace literatura ramplona: la injusticia no tiene que “conectarse” ni se sabe cómo puede ser “atemporal” una resolución dictada en un concreto día ni la “instrumentalización del proceso” es, sin más rechazable, puesto que todo proceso es instrumental de la aplicación del Derecho a un caso y el reproche de otra “instrumentalización” exigiría, simplemente para ser creíble -no ya para ser penalmente reprobable- expresar con suma concreción una finalidad espuria. Tampoco es posible entender en qué consiste “no valorar la proporcionalidad del camino judicial seguido” o una al parecer condenable “publicidad del ‘menor cofrade’” ni qué significa que se valore “una posible prevaricación procesal, aunque, por supuesto, en un entorno sustantivo y de fondo”, porque la noción de “entorno sustantivo y de fondo” no aparece en la enciclopedia de los conceptos jurídicos.

Tratándose de prevaricación, es necesario afirmar, no con qué se conecta, sino de qué actuación concreta (o actuaciones concretas) se predica la injusticia. Y, sí, tiene razón en abstracto el TSJA: la injusticia puede hallarse en la infracción tanto de normas sustantivas como procesales, pero, en este último caso, es de esperar que una sentencia condenatoria cite, cuando menos, una norma procesal infringida por el prevaricador. Y la STSJA que nos ocupa no cita ninguna norma procesal, ni una sola. Sólo por esto ya se derrumba todo sustento jurídico y racional de la condena.

2ª) Se considera elemento determinante de la prevaricación que el juez haya hablado de “peligrosidad moral o física del menor”, cuando, según los hechos probados, el juez no habla de “peligrosidad ‘moral o física’”, sino que  incluye en su Auto (relean el “post anterior) esos términos como cita de un argumento ajeno ligado a procesionar con la Hermandad del Silencio. El Auto del Juez de Familia tampoco aduce como fundamento un “peligro inminente” para el menor y menos un peligro para la vida. Se basa en un perjuicio para el menor. Es éste -el de lo que dice o no dice el Auto del Juez Serrano- un punto objetivo y fácilmente comprobable. La sentencia condenatoria se inventa, pura y simplemente, ingredientes inexistentes en el Auto para formular reproches que conducen a la condena. Algo muy grave, me parece.

3ª) La STSJA parece ignorar la naturaleza de lo previsto en el art. 158 del Código Civil (CC). Lo que este precepto dispone es un instrumento jurisdiccional expeditivo y simplicísimo para la inmediata protección del hijo menor y, por supuesto, se sobreentiende que el criterio para la decisión judicial es el interés del menor. Muchos de los reproches formulados al Juez se basan en una completa desfiguración de ese instrumento jurisdiccional, como si se tratase de un proceso en el que hayan de dilucidarse y establecerse derechos y deberes de los cónyuges. La verdad es que lo previsto en el art. 158 CC supone, más bien, un procedimiento no necesariamente contradictorio y similar, si no igual, a procedimientos de jurisdicción voluntaria. De hecho, expresamente se prevé que se puede producir en el seno de expedientes de jurisdicción voluntaria.

4º) Para evitar que, por motivos ideológicos, algunos se encocoren, voy a hablar, a partir de ahora, de “cónyuge A” y de “cónyuge B”. La STSJA considera punible que el Juez de Familia no oyese a los cónyuges y, en especial, al cónyuge A. Entiende que se ha suspendido y lesionado el “derecho de custodia” de un cónyuge. Pero lo cierto es, en primer término, que resulta más que discutible la existencia de un verdadero “derecho de custodia”, una especie de poder jurídico sobre la persona del hijo menor. Conforme al buen sentido y al art. 68 CC, la custodia de los hijos menores constituye un deber, no un derecho. Y esta naturaleza de deber no muta porque se produzca un conflicto entre los cónyuges y un juez determine cómo se ha de cumplir el deber, ya no plenamente de modo conjunto por los cónyuges. Al aducir la STSJA que se ha negado el derecho a la tutela efectiva de un cónyuge, está refiriéndose a la tutela de un derecho inexistente y que, por lo demás, no es el objeto del procedimiento del art. 158 CC. En cuanto al “derecho de audiencia” de los cónyuges, es sabido que se trata también de un derecho de configuración legal, de modo que debiera expresarse cuál es la norma en que se establece tal derecho, norma que habría sido infringida.

Y, en segundo lugar, resulta asombroso que la STSJA condene por no haber oído al cónyuge A ni al Fiscal cuando en la pág. 11 de la sentencia se admite “sin mayores problemas” y “en abstracta consideración”, la aplicación del art. 158 CC inaudita parte (en realidad no es inaudita parte: porque es un procedimiento con un interesado, el hijo, al que se ha oído). Si en abstracto cabe decidir sin oir, cuando en concreto no se oye, no puede haber infracción legal. Por añadidura, es “hecho probado” que al Fiscal se le ha oído materialmente, por iniciativa del mismo Juez de Familia, por más que la audiencia no se haya formalizado como se suele hacer en otras clases de procesos. Pero ¿es que no saben en el TSJA lo que es y supone actuar con urgencia? ¿En qué mundo judicial viven? El de la parsimonia, en el mejor de los casos.

5ª) El Juez de Familia no prejuzga las posturas de los cónyuges ni las conoce extraprocesalmente, como afirma la STSJA. Y es rechazable que se reproche al Juez “partir de un posible prejuicio”. O había prejuicio o no lo había. Es vergonzoso condenar sobre la base de una “posibilidad”. Está claro según los “hechos probados” que el Juez conoce por el hijo las posturas de los dos cónyuges y que tiene a su disposición, además, un documento (cuya realidad y autenticidad no cuestiona la sentencia) en que consta la postura del cónyuge A. Respecto de ese documento -un email-, la STSJA no afirma ni insinúa siquiera que el Juez lo conozca irregularmente y cabe dar por sentado que lo aportan el abuelo y el menor comparecientes.

6ª) La STSJA contiene en los “hechos probados”, tres apartados (octavo, noveno y décimo) dedicados a la repercusión “mediática” del caso, a los se se suma lo que, en el mismo sentido, aparece en el “fundamento de Derecho” segundo, con citas literales de opiniones y noticias aparecidas en los “medios”. Sólo en el décimo “hecho probado” se encuentra afirmada una participación del Juez de Familia: explicaciones de su Auto a la agencia EFE. Uno se pregunta a cuento de qué vienen esas numerosas citas de “medios”, puesto que no cabe imaginar que el único hecho mediático protagonizado por el juez condenado sea constitutivo de prevaricación. Y, aparte de la larga excusatio non petita del fundamento jurídico segundo, la única respuesta a la pregunta sería eso, tan vago e impreciso, de “favorecer con su resolución la instrumentalización del proceso y la publicidad del ‘menor cofrade’”.

Quedamos sobrecogidos ante este fundamento de la condena, pues se diría que la injusticia de una resolución judicial puede acabar dependiendo de que la opinión pública se mueva, a instancias de un abogado o por la iniciativa de un profesional de la información (lo que sucede cada dos por tres, sin que se incoe proceso penal alguno) y de que el Juez acceda a explicar su resolución públicamente. No hace falta recordar el revuelo mediático suscitado ante numerosos asuntos judiciales, mucho de ellos penales y en fase de instrucción, con vulneración frecuente del secreto del sumario. No conocemos ninguna acusación penal formulada por el revuelo mediático (ya estarían bastantes jueces, algunos muy notorios, varias veces condenados por prevaricación si el revuelo mediático fuese un ingrediente del delito de prevaricación, que se convertiría así, por cierto, en un delito cualificado por el resultado).

7ª) A partir de ahora, si se consolidase esta deriva sobre prevaricación iniciada por la STSJA, dar la razón a una parte, podría considerarse “convertirse en instrumento…de un ardid procesal” de esa parte, pese a que en ningún momento se cuestione siquiera la conformidad a Derecho de la actuación de la parte (el “ardid”) ni se la tache de abuso de derecho. Por otra parte, en el fundamento jurídico octavo se declara no probado "un concierto previo, una actuación conjunta y deliberada para forzar la ley y urdir una estrategia procesal que permitiera 'sortear' la competencia del Juzgado de Violencia sobre la Mujer..." Se presume, eso sí, que "el acusado conocía del asunto por conversaciones previas con el Sr. M. [un abogado], lo que vendría corroborado por el paralelismo de sus declaraciones aparecidas en prensa el día 1 de abril con lo previamente atribuido a manifestaciones de dicho abogado el día anterior." En este punto, la STSJA se olvida de que en el "hecho probado" tercero, el Sr. M. aparece después de que el menor y su abuelo hayan comparecido ante el Juez de Familia.  Y el "paralelismo" de declaraciones puede perfectamente atribuirse a que el abogado defendía lo que el Juez había resuelto, como éste mismo se defiende después.

8ª) Hay, por último, reproches relativos al núcleo de la decisión del Juez de Familia, cuya competencia objetiva y funcional para resolver al amparo del art. 158 CC se reconoce en la STSJA, como la había reconocido antes la Audiencia Provincial de Sevilla. Lo que el menor define como “angustia” ante la perspectiva de no poder procesionar con su Hermandad del Silencio, angustia agravada por la incomprensión, es entendido por la STSJA como “un simple deseo…que no acarreaba peligro inminente”, afirmación ésta por completo incoherente, pues la cuestión no era el peligro, sino el perjuicio para el menor. Y parece ignorarse en la STSJA que la participación de los hijos en las procesiones de las Hermandades a que pertenecían había sido objeto de especial pronunciamiento -en favor de la voluntad de los hijos- en el Auto de medidas provisionales del Juez competente para el divorcio, lo que indica la importancia que a ese asunto le daban los hijos, los cónyuges y la autoridad judicial. No estamos, pues, ante el súbito deseo de un niño caprichoso. Para entender el perjuicio grave causado al chaval -por no acatar una previa decisión judicial clara- no hace falta ser forofo de la Semana Santa sevillana y ni siquiera católico: basta con no carecer de sensibilidad y de respeto hacia los sentimientos ajenos, aunque no coincidan con los propios.

Aquí es donde se pone de relieve que, aunque la sentencia condenatoria lo vista con los penosos ropajes analizados, carentes del mínimo rigor técnico-jurídico, a los que se añaden falsedades fácticas, lo que motiva la condena es, a fin de cuentas, el desacuerdo con que el Juez de Familia haya considerado que la angustia de un niño de 11 años era un perjuicio serio e importante para el pequeño, que tenía que ser evitado rápidamente. Aunque faltasen 48 horas para la procesión, la angustia del menor, claramente injusta, ya estaba ahí. El menor piensa, con fundamento, que no le van a dejar cumplir una ilusión máxima en su vida, que, sin embargo, pudo ver cumplida el año anterior y que, insisto, estaba expresamente prevista como respetable que en el Auto de medidas provisionales de divorcio (recuerden: “ambos progenitores respetarán el deseo de los hijos de tomar parte en las estaciones de penitencia de las hermandades a que pertenecen”). Pero, como ya he dicho, el TSJA ignora (con “ignorancia inexcusable”, a mi entender) para qué está el art. 158 CC e ignora el prevalente interés del hijo menor. Y lo que es tomarse en serio ese perjuicio y actuar sin dilación como el Derecho (el art. 158 CC) prevé que se actúe, en interés del menor, acaba declarándose constitutivo de temeridad, imprudencia y negligencia graves, configuradoras de resolución “manifiestamente injusta”.

No me gusta cómo se ha entendido el ‘simple deseo’ del menor” y “me desagrada el revuelo que se formó en asunto tan sensible” acaban siendo los motivos de la condena por prevaricación. “Yo, Tribunal superior, sé mejor que tú, Juez del caso, la verdadera urgencia, aunque no fui yo quien escuchó al hijo”, a quien -insisto- expresa y directamente protege el art. 158 CC.

Si la STSJA no fuese un “punto negro”, como espero, sino el inicio de una línea jurisprudencial sobre prevaricación (lo que depende del Tribunal Supremo), la amenaza a la Justicia consistiría en hacer penalmente peligroso para todo juez aplicar no sólo el art. 158 CC, sino también atender cualquier solicitud de resolución urgente y resolver sin oir a la otra parte (inaudita altera parte), incluso cuando la ley expresamente lo prevea así (en medidas cautelares civiles, por ejemplo).

Asombra que esta sentencia disponga lo que dispone y lo fundamente como ha quedado expuesto, cuando, a la vez, en ella se puede leer que “la reciente doctrina jurisprudencial española ha optado por la teoría objetiva en diversas sentencias  sobre prevaricación judicial (4 de julio de 1996, 15 de octubre de 1999, 14 de junio de 1999, entre otras), indicándose que ‘el concepto de resolución arbitraria o injusta sólo se da cuando la aplicación  del derecho (…) no resulta de ningún método aceptable de interpretación del derecho o de la aplicación de principios implícitos o explícitos del ordenamiento jurídico” y cuando de nuevo se traen a colación “los calificativos de ‘flagrante y clamorosa’, ‘grosera’, ‘esperpéntica’, ‘clara y manifiestamente contraria a la Ley’, ‘que puede ser apreciada  por un lego’, etc.”