viernes, 13 de noviembre de 2009

"ALAKRANA": MÁS ERRORES, MÁS CONFUSIÓN


¿HAN DELINQUIDO NUESTROS MARINOS DE GUERRA?

UNA PENOSA NOTA DE LA AUDIENCIA NACIONAL
(que justifica el interrogante, sin exagerar nada)



Lo que ya era un paradigma de esperpento, lleva camino de superar las más altas cotas del absurdo, sea real o imaginado (en novelas, películas o series de TV).  El "caso Alakrana" (para no familiarizados: nombre del pesquero de Bermeo secuestrado por piratas somalíes, vigilado ahora por la fragata española "Canarias") no deja de engrosar con actuaciones extrañas y declaraciones insólitas. La ultimísima es una nota con un también insólito e incomprensible membrete doble ("Audiencia Nacional. Gabinete de Prensa", a la izda. y "Consejo General del Poder Judicial", a la dcha.).  Esta nota -que parece conjunta, pero que no lo es según su encabezamiento- merece comentario y valoración, que haré (tipográficamente diferenciados) tras cada uno de sus puntos, aunque termine con algunas consideraciones generales. Sin embargo, antes de reproducirla literalmente, me permito señalar que las erratas y los fallos de sintaxis, amén del estilo ramplón, me parecen indicar una prisa (excesiva e imprudente, nunca buena) en redactarla y difundirla.


"NOTA INFORMATIVA de la Presidencia de la Audiencia Nacional"

"En relación con las informaciones aparecidas en algunos medios de comunicación respecto de la actuación procesal en el asunto del pesquero español “Alakrana” del Magistrado Juez Baltasar Garzón Real, esta Presidencia quiere dejar constancia de lo siguiente:"

"1.- La actuación del Juez Central mencionado se realizó en el marco de la más estricta legalidad, como Juez de Guardia, y en respuesta a una denuncia presentada por la Abogacía del Estado, sin actuar de oficio."

Se reafirma, oficialmente, lo que ya se sabía en cuanto al impulso del proceso: no se inició por el mismo Juzgado, "de oficio". Eso es un hecho. Pero lo de que "se realizó en el marco de la más estricta legalidad" es una valoración de la actuación jurisdiccional de un juez independiente por un superior orgánico. A mí me parece impropia, porque -anticuado que es uno- considero que los jueces no deberían valorar lo que hacen otros jueces más que cuando les corresponde resolver recursos. Además, es una valoración que no distingue decisiones distintas (una es incoar procedimiento, requerir la más rápida presencia física en España es otra, la privación cautelar de libertad en España, otra diferente). Y, por supuesto, el Presidente de la AN (como el de cualquier otro órgano) no puede, bien mirado, "dejar constancia" de la legalidad de una actuación: eso sería como dar fe de la bondad. Se puede dejar constancia de lo que se percibe por los sentidos externos. Nada más.

Es de aclarar, por si alguien, al leer la nota, se toma demasiado en serio la sintaxis del español-castellano, que lo que es del "Magistrado Juez Baltazar Garzón Real" no es el "pesquero español 'Alakrana'", sino una determinada "actuación procesal".

"2.- Ni el Juez de Guardia ni el Juzgado instaron a organismo alguno para que las personas fueran trasladadas a España, sino que cumplió con la Ley (sic) al ordenar su traslado para legalizar la situación de las mismas, una vez les constó su detención."

¿Quién "cumplió" "con la Ley" de los dos sujetos de la oración? ¿O los dos cumplieron? Pero vamos lo esencial: de acuerdo con que ordenar el traslado es algo distinto de instar el traslado. Hay una diferencia importante entre mandar y pedir. Pero queda claro que una autorida judicial ordenó o mandó a algún organismo [y no nos aclaran a quién se ordenó o mandó] el traslado de los detenidos a España. Y la nota comienza a esparcir una confusión superlativa cuando señala que esa orden o mandato venía legalmente imperada para legalizar la situación de quienes habían sido detenidos por nuestra Marina de Guerra tras un acto de piratería. Si, por cumplir la ley (no "con la Ley": se cumple con los que invitan a una boda, con un amigo, etc.), había que hacer lo que se hizo con el fin de legalizar la situación de los dos piratas detenidos, se está diciendo que, antes de la intervención de la Abogacía del Estado, del Juzgado de guardia y del Ministerio Fiscal, la situación de esos dos detenidos era ilegal. Porque la privación de libertad sólo puede ser legal o ilegal. Tertium non datur: no puede ser alegal. De una situación ilegal habría personas responsables y no podrían ser otros que nuestros marinos de guerra.

Ante la enormidad de semejante conclusión inesquivable de lo afirmado en la nota, me permito una pregunta. ¿Tendrían la amabilidad y la gallardía, el Juez de Guardia, el Abogado del Estado, el Fiscal o el Presidente de la Audiencia Nacional, de explicar por qué estaban los dos sicarios-piratas en una situación ilegal de privación de libertad, es decir, de detención ilegal o, como se dice, en lenguaje menos técnico, de secuestro, secuestrados? Lo que la nota dice -y, como veremos, enseguida reitera- es de la máxima gravedad. Para decir eso un juez, una de dos: o ha perdido el juicio (no el pleito, sino su propio buen juicio) o habla con una enorme e inexcusable ignorancia jurídica. Cualquiera que sea el caso, si no pueden responder convincentemente a mi pregunta, deberían abandonar el ejercicio de la jurisdicción. ¿Acaso nadie en el Gobierno ni en la Audiencia Nacional conoce el Derecho Internacional del Mar (como, p. j., el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima, hecho en Roma el 10 de marzo de 1988, llamado Convenio SUA), y, más en concreto, las normas especiales (de la ONU y de la UE) relativas al singular caso de Somalia? ¿No se tiene en cuenta que el denominado "Gobierno Federal de Transición de Somalia" ha reconocido internacionalmente su incapacidad sobre la piratería?

"3.- El Juzgado y el Juez de Guardia, desconocían que existiera intención de traslado de aquellos a un tercer país, procediendo a legalizar la situación de las dos personas privadas de libertad tras el abordaje del esquife por la Armada española, una vez que se conoció la misma, y, ello previa petición del Ministerio Fiscal, de conformidad con cuanto establece la Lecrim."

Es irrelevante que dos jueces conocieran o no una intención (de no se dice quién) de trasladar a un "tercer país" a los pobres somalíes privados de libertad. Eso es irrelevante, incluso según la nota misma. Pero luego, albarda sobre albarda. Porque, al parecer, siempre según la nota, la Armada española no podía legalmente abordar el esquife ni privar de libertad (ya no habla de detención) a sus ocupantes, que sin duda alguna procedían del grupo de piratas. Y digo yo que una cosa es lo que la Ley de Enjuiciamiento Criminal preve y dispone que se debe hacer, p. ej., con dos detenidos por atraco en Teruel y otra, muy distinta, que nuestra pobre Armada (a la que sólo le faltaba tener que leer y padecer esta nota y sus estultas consecuencias) careciese de cobertura jurídica para abordar, detener y retener a los detenidos o que hubiese que traer volando desde las Seychelles a las "dos personas privadas de libertad". Y en nada exonera de responsabilidad a ningún Juez por sus decisiones el que haya una petición previa del Ministerio Fiscal.

"4.- Ningún Juez de la Audiencia Nacional ha reclamado para sí la competencia del caso, ni exigió que se presentara denuncia alguna. Una vez presentada la denuncia por la Abogacía del Estado, se resolvió sobre la competencia previo informe del Ministerio Fiscal."

Nadie ha planteado cuestión alguna sobre la competencia (la procesal o jurisdiccional, se entiende) de los Jueces de la Audiencia Nacional. Y ¡bueno estaría que un Juez exigiese la presentación de denuncia!. En este punto, para exonerar a Garzón (no lo digo yo; es el Presidente de la AN el que expresamente proclama esa intención), la nota entra en un terreno de hipótesis injustificadas e inadmisibles, además de escudarse nuevamente, sin razón, en el Ministerio Fiscal.

"5.-El Juez en funciones de guardia tramito (sic) la causa por los cauces de la legalidad y normalidad procesal requeridos (sic) ateniendo (sic) las circunstancias y, en concreto, la situación en que se hallaban las personas secuestradas."

Ahora la nota se refiere sólo a Garzón. No sé cuál es la distinción jurídica entre "legalidad procesal" y "normalidad procesal" (puede ser que no lo sepa porque no existe esa distinción). Si por "normalidad procesal" se entendiese, conforme al lenguaje común, atenerse a lo que habitualmente ocurre en los procesos (incluidas las resoluciones que se suelen dictar), habría que decir, en primer lugar, que lo habitual no es ningún cauce que se deba seguir y, en segundo lugar,  que no había ni hay nada procesalmente habitual respecto del secuestro del "Alakrana". No había ninguna rutina de referencia (si admitimos hablar de tal cosa) para el "caso Alakrana". Resolver conforme a lo ordinario un caso nada ordinario, sino excepcional, siempre es un error  y ahora lo ha sido.

Por lo demás, dejo enteramente al buen juicio de los lectores cómo se atuvo o cómo atendió a las circunstancias y, en concreto, a la situación de secuestro, el buen Juez en funciones de guardia. Un pequeño "inri" de este punto de la nota es que, después de los anteriores, tan centrados en legalizar la privación de libertad de los dos piratas, con una miaja de suspicacia podría pensarse que la referencia a "las personas secuestradas" se hace pensando en los dos piratas detenidos más que en la tripulación del "Alakrana".

"En Madrid, 12 de noviembre de 2009"


Parece fuera de duda que la nota responde a una situación de serio disgusto (con el Gobierno, pero también difuso) en el ámbito de la Audiencia Nacional. Me parece comprensible ese disgusto y entiendo que hayan pensado decir públicamente "nosotros no hemos tenido la iniciativa en este descomunal despropósito". Pero es que, además de que eso ya era conocido, sucede que se pretenden presentar las iniciativas (la inicial del Abogado del Estado y las del Ministerio Fiscal) como determinantes de todo lo decidido en la Audiencia sobre el "caso Alakrana", cuando ese determinismo, esa especie de automatismo, no existe. Como ya dije en la anterior entrada de este "blog", los jueces no tenían por que secundar los ocurrentes iniciativas del Gobierno y del Ministerio Fiscal. Finalmente, lo peor, lo más grave, es que sean jurídicamente erróneos e inaceptables para el sentido común (suelen coincidir los dos planos) los argumentos que se deslizan en la nota. Porque de ellos a procesar a algunos de nuestros marinos de guerra habría pocos pasos lógicos que dar. Por tanto, llevar en silencio el disgusto hubiera sido mucho más prudente, más respetuoso con lo hechos y mucho más elegante. Y no habría añadido, a los ya cometidos, nuevos errores jurídicos. Errores jurídicos que, por supuesto, también lo son políticos y sociales.

martes, 10 de noviembre de 2009

NO HAY "SOLUCIÓN JUDICIAL" PARA EL "ALAKRANA"


ALGUNOS ERRORES SON IRREVERSIBLES
(Los de la Abogacía del Estado, la Fiscalía, Garzón y el Gobierno en pleno)
(actualizado, entre corchetes y en negrita y cursiva, a 12 de noviembre de 2009)



Varios amigos y lectores de este "blog" me piden unas consideraciones, desde el punto de vista jurídico, sobre la situación presente del secuestro del pesquero de altura "Alakrana". Las voy a hacer, dejando a un lado nada menos que la cuestión de si se debe negociar con los delincuentes. No es infrecuente que, cuando están en juego vidas humanas, Estados provistos de cierta seriedad, al menos inicien negociaciones. Aquí, el "Gobierno de España" ya ha sido partidario de negociar con delincuentes (con asesinos) aunque éstos no dispusiesen de rehenes. Pero a mis requirentes les interesa el análisis jurídico de las posibilidades de actuación, tal como están las cosas. Ahí va.

Ya apunté aquí mismo, hace días, que D. Baltasar Garzón (que, además, estaba en suplencia del Juez Pedraz) tenía muchas cosas que hacer más importantes que apresurarse a judicializar en España el secuestro de ese pesquero. Pero mucho menos urgente (nada urgente, en realidad) era requerir que los dos sicarios pirateadores fuesen trasladados a España de inmediato. Estaban custodiados por autoridades españolas en territorio español (la fragata, o el pesquero) y nada había aquí, en la Península Ibérica, que, para mejor conocer el delito y sus autores, urgiese la presencia física en Madrid de los descuidados piratuelos que se dejaron capturar al pretender ganar tierra con una embarcación auxiliar.

Con toda razón se ha repetido por bastantes comentaristas que, en el contexto de un lejano secuestro con 36 rehenes, ese urgente traslado a España de los dos "piratas" fue un mayúsculo error, contrario al más elemental buen sentido y a una mínima experiencia en crisis como ésa. Pero que el Sr. Garzón asomara nuevamente la cabeza, el tronco y las extremidades y se quisiese aupar por encima del nivel de visibilidad de los demás mortales no podía extrañar, dados sus antecedentes. Era una insensatez más, acorde con la personalidad del titular del Juzgado Central de Instruccíón nº 5.

Mucho más erróneo fue el comportamiento de nuestros gobernantes, que se apresuraron a traer a los sicarios pirateadores como si quisiesen complacer al siempre ocurrente "Juez del 5". Porque el error de una sola persona (al que se sumó Pedraz añadiendo el esperpéntico incidente, ya tratado aquí, sobre la edad de "Abdu "Willy") no es de extrañar, en especial, insisto, cuando el afán de notoriedad de esa persona alcanza intensidades como las de el Sr.Garzón. En cambio, es más llamativo que se equivoque, y tan gravemente, un Gobierno entero. Eso, además de llamativo, es muy alarmante. Porque da igual si quien ejecutó la orden judicial fue la Ministra de Defensa o el Ministro del Interior, o ambos. La situación requería -y, aunque no lo explican, probablemente fue así- el "visto bueno" del Presidente del Gobierno, al que asesoran, aunque no se sepa en qué ni por qué, docenas y docenas de asesores, además de todos los Ministros (el de Justicia también) y sus respectivos equipos. Todos, y los militares en obediencia debida, trajeron en volandas a los dos sicario-piratas. Y enseguida veremos que, aunque la apariencia sea la de un Gobierno insensato secundando a un juez insensato, quizá lo ocurrido haya sido al revés.

[A 12 de noviembre de 2009: se confirma por nota de la máxima autoridad judicial de la Audiencia Nacional, precedida de informaciones fiables de prensa, que fue el "Gobierno de España", a través de la Abogacía del Estado, inusual denunciante, quien tomó la iniciativa de "judicializar" la situación de los dos detenidos por la tripulación de la fragata española "Canarias".]

En todo caso, un Gobierno serio no habría vacilado en desentenderse del apremio garzoniano durante el tiempo necesario, aun a riesgo de amenazas con imputar a éste o a aquél un delito de desobediencia o de que se impusiesen penas de banquillo o peores. La imprudencia de traerse a toda prisa a los piratas detenidos no se debía cometer. Pero se cometió. Y, la verdad sea dicha entera: si Garzón dictó las resoluciones judiciales y copó inicialmente los titulares, no hay que ocultar que la Fiscalía jugó un papel promotor de las decisiones garzonianas. No cabe suponer que el Fiscal de la AN no consultara con el Fiscal General, de modo que tenemos a Conde Pumpido en papel de coprotagonista, aunque silencioso [A 12 de noviembre de 2009: nadie de la Fiscalía desmiente que, tras la insólita denuncia del Abogado del Estado, fuese el Fiscal quien solicitase el urgente "viaje" pagado de los sicarios-piratas, para su ingreso en prisión]. Pero es que, por añadidura, existe un pequeño misterio en el que nadie parece haber reparado suficientemente: todo el procedimiento judicial se inicia por denuncia de la Abogacía del Estado ante el Juzgado Central de Instrucción de guardia, que ocupaba Garzón como sustituto de Pedraz. El Ministerio Fiscal tiene una autonomía orgánica y funcional de la que carece la Abogacía del Estado, directamente dependiente del Gobierno. Todo puede darse, pero cuesta imaginar que un Abogado del Estado tomara esa decisión sin consultar a sus superiores (Abogado General del Estado y Ministro de Justicia). De modo que no es descartable, ni mucho menos, que fuese ante todo un listillo gubernamental quien pensase que judicializar internamente el remoto secuestro era lo que procedía en buena política. Al fin y al cabo, se había criticado mucho el anterior secuestro y "liberación" del "Playa de Bakio"...

[A 12 de noviembre de 2009: se confirma que, en efecto, un "listillo" o "listilla" gubernamental, o varios, pensaron que era muy buena idea -idea política, por supuesto- apresurarse a imputar a los dos sicarios detenidos por la "Canarias" y traerlos urgentemente a España. Desde el Ministerio de Defensa se ha negado reiteradamente que la iniciativa fuese de ese Ministerio y, en verdad, no sería lógico que sólo Defensa hubiese movilizado a Abogacía del Estado y Ministerio Fiscal. El diario EL MUNDO atribuye toda la ocurrencia a la Vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega. Desde luego, "in tempore non suspecto", es decir, cuando se detuvo por la "Canarias" a los dos piratas (presuntos), era ella quien coordinaba el seguimiento gubernamental del secuestro del "Alakrana" y no cabe duda de que está en condiciones de movilizar, tanto a la Abogacía del Estado como al Ministerio Fiscal. Frente a EL MUNDO, se difunde por el "Gobierno de España" que la comisión gubernamental presidida por De la Vega, adoptó la decisión de "judicializar" a los dos piratas detenidos. Vale. Quiérese decir, que, como pusimos desde el principio en el subtítulo de esta "entrada", la responsabilidad es del "Gobierno en pleno".]

Opina Ruiz Soroa, abogado, en un interesante artículo publicado por EL PAÍS (http://www.elpais.com/articulo/opinion/Aristoteles/piratas/elpepuopi/20091110elpepiopi_5/Tes)  que las leyes internacionales del mar no obligan a perseguir ni a capturar ni mucho menos a juzgar a los piratas, sino que sólo permiten hacerlo, si así lo deciden las autoridades. Y que ese Derecho internacional marítimo se ocupa de la defensa por los países de sus intereses legítimos, un ámbito que considera distinto al del "Estado de Derecho" interno (por así decirlo). Se quiera o no discutir con Ruiz Soroa sobre su tesis, lo cierto es que la iniciativa del anónimo Abogado del Estado y las decisiones de Garzón, que Garzón y Caamaño se empeñan en defender, han metido de lleno en el ámbito nacional (de la jurisdicción nacional) un problema que quizá era abordable (nunca mejor dicho) desde una perspectiva meramente internacional. Aunque Ruiz Soroa tenga más razón que paciencia el Santo Job, escribe cuando se ha cometido ya el error. Y ese error, como otros muchos, no es reversible. Hay que tenerlo claro de una vez por todas: no pocas veces (demasiadas), en muchos y muy diversos ámbitos, se crean situaciones problemáticas que no tienen arreglo.

Dicho todo lo anterior, respondo a la cuestión de la "solución judicial". Y mi resumen és éste: cuando un Juez de Instrucción incoa un procedimiento penal respecto de una o varias personas y decreta prisión provisional para alguna, no es nada sencillo (eufemismo: es casi imposible) que, sin que suceda nada exculpatorio, ese persona pueda abandonar el establecimiento penitenciario en que ha sido ingresado, quede en libertad y pueda trasladarse o ser trasladado fuera de España. Porque:

a) Los tribunales españoles tenían y siguen teniendo jurisdicción sobre el caso conforme al artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, tanto con la redacción anterior a la ultima reforma (muy reciente, por la L.O 1/2009, de 3 de noviembre, BOE del día siguiente) como según el nuevo texto. Un pesquero de bandera española (suponemos que es la que enarbola) es territorio nacional y, además, el delito cometido está expresamente previsto en el citado precepto legal. No cabe, pues, jurídicamente hablando, que el Juzgado de Instrucción se declare incompetente por falta de jurisdicción de los tribunales españoles.

b) Una resolución judicial por la que se dejara sin efecto la prisión provisional tendría que fundarse en elementos exculpatorios de "Abdulito" y su compinche, que no han aparecido por parte alguna. Tampoco. por supuesto, hay nada que indique que son falsos los fundamentos de la detención y de la prisión provisional.

c) Que el Fiscal resuelva no acusar no sería relevante en estos momentos (estamos iniciando una fase de instrucción: en la que, aparte de interrogar a los detenidos, nada consta que se haya hecho) y, desde luego, una actuación del Ministerio Fiscal en tal sentido resultaría manifiestamente contraria a Derecho. El Fiscal no tiene el derecho o la facultad de acusar o no acusar, a su arbitrio (les gustaría a algunos que así fuera, pero no es así), sino que le incumbe el deber de acusar en cuanto exista fundamento legal (art. 105 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en relación con el art. 124 de la Constitución y el art. 1 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal).

d) Ahora, y durante un tiempo considerable (el tiempo crucial para la "crisis del Alakrana"), no son jurídicamente viables en España pactos entre Fiscalía y defensor como los que vemos constantemente en películas y series televisivas estadounidenses. Aquí, esos pactos se hacen con la cobertura de una acusación, ante la cual el acusado se muestra conforme. Los llamados "juicios rápidos" consienten una conformidad fulminante incluso ante el Juzgado de Guardia. Pero el caso del secuestro del "Alakrana" se encuentra fuera del ámbito de esos "juicios rápidos" (art, .795 LECrim). Para alcanzar una "sentencia de conformidad" rápidamente habría que forzar las previsiones legales procesales y penales.

[A 12 de noviembre de 2009: El Gobierno, al proclamar que fue unánime la decisión de imputar y traer a España a los dos piratas, ha deslizado una afirmación de mucho interés procesal: que fueron detenidos "en flagrante delito de piratería". No es verdad, a mi entender, que estuviesen incurriendo, al ser detenidos, en un delito "flagrante" -que no es lo mismo que el delito "continuado"-, pero ocurre que los delitos flagrantes sí se pueden intentar encajar en el ámbito de los "juicios rápidos".]

e) Es jurídicamente improcedente y prácticamente casi imposible una rápida sentencia condenatoria (o absolutoria) española, respecto de la cual pudiera plantearse su ejecución fuera de España, con entrega de los piratuelos. Y los instrumentos (pactos) internacionales vigentes, dentro y fuera de la UE, para entrega de personas por un Estado a las autoridades de otro, requieren la preexistencia de sentencia condenatoria.

f) No existe convenio de extradición aplicable entre Somalia y España. Contemplemos, como mero ejercicio intelectual, la hipótesis de que Somalia invocase la reciprocidad (para el futuro, aceptando garantías que España debería exigir). Aun así, nuestra Ley de Extradición Pasiva (ley 4/1985, de 21 de marzo), reguladora de lo se ha de hacer aquí cuando por otro país se solicita de España la extradición de alguien, impide la entrega de los dos sicarios-piratas (art. 3.1 de dicha Ley).

A mí no se me ocurre nada más. El Sr. Garzón ha declarado públicamente (al menos así se ha publicado sin rectificación) que "existen medidas legales que permitan llegar a una solución 'compatibilizando los principios de la protección de las víctimas y de la persecución del delito' y, en cualquier caso, sin ceder a presión alguna por parte de los piratas". Como esta posesión del secreto de lo que es tenido por los mortales comunes como algo análogo a la cuadratura del círculo o al movimiento continuo, ha sido declarada por el "Juez del 5" con ocasión de su investidura como Doctor h.c. por la Universidad de Jaén (no comment), bien podría el nuevo honorífico Doctor haber impartido una lección y no sólo su título. Es decir, podría haberse explicado como si fuese un común licenciado en Derecho o un genuino Doctor.

Con todas las reservas, el Derecho Internacional Público (es un decir, como se verá) puede venir a desatascar lo que, a mi parecer, no tiene desatasco o salida conforme a nuestro Derecho. Parece que es lo que se pretende. Un tratado "ad hoc" entre Somalia y España puede disponer prácticamente lo que quieran las partes y, desde su firma, sería provisionalmente ejecutable, aun sin ratificación. Por tanto, podría ejecutarse un acuerdo de entrega de los piratuelos a Somalia, para que allí sean juzgados y, en su caso, allí cumplan condena.

Lo único que requiere esta "salida" es que el Estado español (que no tiene relaciones diplomáticas con Somalia) finja haber encontrado en Somalia algo que en Somalia no existe, esto es, un Estado. Pero para el "Gobierno de España" esa ficción es una menudencia. Hay un benemérito diplomático que, con cualidades sin duda extraordinarias, ya ha encontrado a un Primer Ministro y a un Ministro de Asuntos Exteriores de Somalia. Tiene mucho mérito ese diplomático y nuestros Altos Dignatarios (el Presidente, las Vicepresidentas y el Vicepresidente, amén del Ministro, empezando por el de Justicia) no le dejarían en mal lugar, sino que estarían a la altura de las circunstancias. Es decir, muy bajos. Pero, como en el ejército de antes: si no hay un Estado, pues "se pinta". En todo caso, esta "salida", si se da, no será con el Derecho en la mano. ¡Faltaría más!

PS. Resulta que el Ministro de Exteriores de Somalía que ha sido localizado e identificado por nuestro Gobierno, "Gobierno de España", se declara públicamente contrario a negociar con los piratas. ¡Mal asunto para la "salida" internacional! Podemos asistir a presiones sobre jueces y fiscales. No es malo prepararse para imaginativas ilegalidades.

[A 12 de noviembre de 2009: veo probable el "juicio rápido", con una rápida sentencia condenatoria de conformidad. Luego, se "resucita" al Estado de Somalia para que cumplan allí la pena. Por supuesto, otras operaciones, de "Derecho Internacional Público", serían necesarias para ese desenlace.]

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL "GRAN HERMANO" TELEFÓNICO Y EL "SHOW" DEL PP


"SITEL": UN ENIGMA INQUIETANTE QUE DEBE DESAPARECER
(Cuanto antes)


Ya dije aquí, no hace mucho, que el régimen legal de la interceptación de comunicaciones telefónicas en España (un país con garantías jurídicas mayores, en teoría, que las otros muchos civilizados) distaba de incurrir en exageraciones garantistas que pudieran favorecer la criminalidad. Pero la realidad resulta mucho más preocupante que la imperfecta regulación legal. Porque, por un lado, unos cuantos jueces de instrucción autorizan intervenciones telefónicas con escasa motivación (o directamente contra la ley, como Garzón) y no controlan debidamente sus resultados. Y, por otro lado, se sabe que está en funcionamiento un sistema de escuchas y grabaciones con unas características de amplitud (digámoslo eufemísticamente) y de directo control policial (Policía Nacional y Guardia Civil) altamente inquietantes.

Hay en la "red" varias explicaciones del actual sistema de "escuchas" y grabaciones, llamado SITEL (Sistema Integrado de Interceptacion Telefónica). Son explicaciones bastante prolijas y difíciles para el lector no iniciado o super-experto, pero, en todo caso, no contribuyen a eliminar o atenuar la inquietud, sino todo lo contrario. Algún competente colega procesalista y buen abogado penalista (pero no supergarantista, sino razonable partidario de la letra y el espíritu de la Constitución) me ha ilustrado sobre la magnitud y el descontrol judicial del susodicho sistema. En resumen, uno puede pensar que sus conversaciones telefónicas (ahora, ante todo, las que se mantienen mediante "móviles" o "celulares") son fácilmente accesibles a personas no autorizadas judicialmente. Y pensar eso no supone ninguna paranoia ni síntoma alguno de infección con virus conspiratorios.

Así las cosas,  el Partido Popular (PP) se ha lanzado en el Congreso de los Diputados contra el SITEL y lo ha tachado de "ilegal" e "inconstitucional". Me parece posible que tengan razón y considero muy probable que el sistema prime en exceso la "seguridad" y la lucha contra la delincuencia  en detrimento de la "privacidad", la intimidad, el constitucional secreto de las comunicaciones y hasta la ley de protección de datos de carácter personal. Pero ha ocurrido que, ante esa iniciativa parlamentaria del PP (del que, recordémoslo para los lectores no españoles, es Presidente D. Mariano Rajoy y Secretaria General, Dña. Maria Dolores de Cospedal), el actual Ministro del Interior del "Gobierno de España", Sr. Rubalcaba, ha podido mostrar tres documentos:

-En el primero, de 24 de octubre de 2001, D. Mariano Rajoy, en calidad de Vicepresidente primero y actuando en nombre del Ministerio del Interior, decide la adquisición e instalación de un Sistema Integrado de Intercepción Legal de Telecomunicaciones (SITEL).

El contrato es adjudicado por el Sr. Rajoy el 25 de septiembre del año 2001, por importe de 9.825.975 euros (también en tres anualidades), a la empresa danesa ETI A/S, que se comprometió a la entrega e instalación del material. El plazo de ejecución del contrato finalizaba el 31 de marzo de 2003.

-En el segundo documento, de 21 de marzo de 2003, Dña. María Dolores de Cospedal, a la sazón Subsecretaria del Ministerio de Interior, da el visto bueno a la petición de la empresa ETI A/S de un aplazamiento de seis meses (hasta el 31 de septiembre de 2003) para la finalización del contrato sobre la fecha fijada (31 de marzo de 2003). Muy importante es que en la solicitud de aplazamiento se afirma que "la participación de los operadores de telecomunicaciones en el Proyecto SITEL, concretamente los operadores de telefonía móvil TME, Amena y Vodafone y el operador de telefonía fija Telefónica España, es indispensable para la ejecución del proyecto".

-En el tercer documento, de 30 de septiembre de 2003, De Cospedal firma un nuevo aplazamiento, en este caso de dos meses, nuevamente solicitado por la empresa ETI A/S, por las mismas razones. El 30 de noviembre de 2003 quedaba establecido como momento final para la ejecución del contrato.

Con base en estos papeles, Rubalcaba ha podido responder a las críticas "asegurando que fueron Rajoy y De Cospedal quienes contrataron el sistema SITEL, que, según añadió, fue puesto en marcha en 2004 cuando el ministro del Interior era Ángel Acebes."

Es muy, pero que muy dudoso, que el Sr. Rubalcaba haya dicho la verdad y toda la verdad sobre el SITEL. Porque, por de pronto, no ha explicado el sistema y se ha quedado satisfecho con dos afirmaciones:  que SITEL es más "garantista" que el sistema anterior (¡?) y que el debate sobre libertad y seguridad es un largo y muy extendido debate, cosa que sabemos de sobra. Para mí, son dos frases que alimentan muy sustanciosamente la inquietud. Pero, por su parte, el más duro oponente al SITEL, el "popular" González Pons, ha confirmado que, en efecto, el PP impulsó el sistema en 2003, pero que nunca lo puso en marcha "porque lo desaconsejaron los informes del CGPJ y de los Ministerios de Justicia y Defensa" y otros muchos, hasta 22 informes.  Y ha distribuido bastantes de esos informes desfavorables.

Así pues, es posible, pero no seguro, que el SITEL no fuera puesto en marcha por el Ministro del Interior "popular", Sr. Acebes. Y, por lo mismo, resulta posible, aunque no seguro, que se pusiera en marcha por el Gobierno del PSOE. Pero no hay duda de dos cosas: la primera, que lo que hoy funciona es el SITEL y, desde luego, sin ningún control judicial. La segunda, que, desde el 2001 al 2003, el Sr. Rajoy y la Sra. Cospedal, que se consideran y son tenidos por juristas, no vieron reparos jurídicos (incluidos los constitucionales, por supuesto) al SITEL. Durante 3 años manejaron un proyecto que, al cabo, consiguió 22 informes desfavorables. ¡Unos linces jurídicos, vamos!

Ha hecho muy bien el Sr. González Pons en arremeter contra el SITEL si lo considera ilegal e inconstitucional, que probablemente lo es. Y resulta especialmente meritorio que haya decidido velar por el interés general asumiendo el riesgo de dejar en mal lugar a unos compañeros (más bien jefes) de su partido. No ha sido nada afortunada la comparación del SITEL con un automóvil: "lo compramos nosotros -dice G.Pons- pero son Vds., los del PSOE, los que atropellan con él". No vale este símil porque el SITEL dista mucho de ser un artefacto tan normal como un automóvil. Debería haberlo comparado con una ametralladora pesada. Pero el desacierto del símil es sólo un pequeño borrón.

El portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados, Sr. Alonso, ha contraatacado con el archimanido "¡antidemócratas!" y, sobre todo, ha retado al PP a probar las escuchas generalizadas ante los Tribunales. Esta actuación del ex-Magistrado y ex-Ministro resulta mosqueante (para los lectores no españoles: "mosqueante" viene de "tener la mosca detrás de la oreja", es decir, sospechar, con motivo, que algo no va como debiera), porque se sigue sin explicar qué hace el SITEL y quién lo hace y porque invocar la prueba judicial es como retirarse a una última trinchera, sin informacíón ni argumentos.  Antes o después, la realidad de un sistema informatizado de intervenciones telefónicas, que conecta con las operadoras telefónicas, tendrá que ser bien explicada o acabará siendo del todo conocida. En todo caso, si es plenamente legal y constitucional, no se justifica la renuencia a explicarlo. Y sobre todo, el silencio acerca de las garantías sobre su uso.

Según EL MUNDO, los jueces y magistrados han salido en trombra a defender el SITEL y a formular reproches al PP. Al leer la información, resulta que el primer declarante es el Vicepresidente del CGPJ, ex-Consejero de Justicia de Camps. Lo que dice merece un lugar en la antología de las declaraciones vacuas. Reproduzco al citado diario:

"El vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Fernando de Rosa, ha afirmado que si alguien duda de la constitucionalidad del uso del Sistema Integral de Interceptación de las Telecomunicaciones (Sitel) que lo denuncie al Tribunal Constitucional."

"De Rosa ... ha asegurado desconocer este sistema, así como los requisitos legales para su funcionamiento, pero ha recordado que "hasta ahora" las intervenciones telefónicas en España se han efectuado "por autorización judicial"."

Dos observaciones al Vicepresidente del CGPJ: primera, nadie (ni un particular, un partido político, un Cabildo Insular o un club de fútbol)  puede acudir al Tribunal Constitucional para que éste le disipe una duda de constitucionalidad. De Rosa debería saberlo (es algo que se estudia en alguno de los primeros cursos de la carrera de Derecho, según los planes), pero no lo sabe; segunda observación: el Sr De Rosa opina confesando desconocer el sistema sobre el que le preguntan y su régimen legal y reglamentario (si es que lo tiene). Pero sí sabe o debería saber que el CGPJ informó desfavorablemente sobre el proyecto de regulación jurídica del SITEL y podría haberse leído el informe. En él se exigió que en todo momento fuera la autoridad judicial la que controlara las interceptaciones, así como que no hubiera una indefinición en cuanto a quién tenía que hacerlo. (¡En qué manos están los jueces y magistrados! ¡Qué manos deciden sus nombramientos! ¿Se lo merecen? En mi opinión, bastantes sí, pero no la gran mayoría).

Los representantes de asociaciones judiciales, salvo alguna excepción, tampoco han estado muy finos. Porque no han dicho nada sobre el sistema, sobre el SITEL y sobre su control habitual y si está regulado y cuál es esa regulación y si les parece conforme a Derecho. Y es de todo eso de lo que se trata y no de contarnos lo que ya sabemos que dice la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Es verdad que el SITEL, en sí mismo, es una mera herramienta técnica, moderna, potente y sofisticada, de interceptación de comunicacíones. La que ocurre es que se ha reconocido que esa herramienta existe y que está siendo utilizada en España. Y, por el momento, lo que se sabe es que está a diario en manos policiales sin control judicial y nadie garantiza que sólo sea utilizada previa autorización judicial motivada y precisa.

¿Que también antes cabían ilegalidades? Claro está. Pero antes se corría el riesgo de que el infractor fuese descubierto "pinchando" el teléfono o que el mismo "pinchazo" fuese descubierto o había que ir a la Telefónica con el papel judicial. Y de eso a un SITEL instalado, en posible funcionamiento continuo, controlado confortablemente desde una sala no se sabe dónde, con una prácticamente nula posibilidad de descubrir la ilegalidad (un delito, y no menor) media un abismo. Allá el que no quiera verlo.

En cuanto a lo que dicen los Sres.y Sras. Fiscales, no quiero cansarles ni cansarme. Lean el citado periódico en http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/05/espana/1257425520.html.

Y ahora enlazo  con  lo  del  "show", con lo que se ha llamado "el espectáculo"  ofrecido por el  PP en  las   últimas  semanas. Porque lo de SITEL, como muchos otros asuntos, es de gran importancia, infinitamente más que los elementos de ese "espectáculo" del PP. Y  este asunto del SITEL, entre otros, debería servir para devolver al Sr. Rajoy y a la Sra. Cospedal (personalizo para simplificar el texto, pero también por los cargos que ostentan) a la realidad de los verdaderos problemas de España, en vez de seguir bombardeándonos con asuntos internos de aspecto muy penoso y saturando a los medios de comunicación con declaraciones (parole, parole, parole, que diría Mina) sin contenido,  no pocas veces vergonzosas y con frecuencia contradictorias, que no arreglan ninguna realidad, sino que, al contrario, la deterioran en la medida en que han logrado oscurecer el horizonte de una saludable alternancia democrática como el más negro y persistente de los nubarrones entenebra tantos días que podrían ser radiantes.

No espero que Rajoy y Cospedal expliquen por qué apoyaron durante tres años el SITEL que hoy el Sr. González Pons considera "ilegal" e "inconstitucional". Tienen mucho trabajo pendiente que hacer, si quieren. Me conformaría -y, como yo, muchos votantes- con que el uno y la otra se aplicasen la doctrina que predican. Y, si  han resuelto que no es conveniente que los "populares" se metan el dedo en el ojo unos a otros, bueno hubiera sido que el presidente, Sr. Rajoy, hubiese presidido seriamente la última reunión de la Ejecutiva Nacional y, por tanto, en coherencia con lo que acababa de  discursear, hubiese impedido nuevos ataques acerbos, como los del Sr. Cobo. Asimismo, bueno hubiese sido que la Sra. Cospedal, tras apelar a los Estatutos del PP para disuadir enfrentamientos y riñas externas, no hubiera ella misma protagonizado un enésimo ataque a otra personalidad de su  partido.

Cuando se quiere y se necesita el respeto de todos, es inexcusable respetar a todos y considerar a todos,  evitando ensalzar a unos y marginar a otros sin justificación objetiva. El equipo personal es una cosa y los órganos de una institución, otra muy distinta. No vale actuar con amiguismos (de boquilla o silentes pero reales y a veces inconfesables) ni con fobias o misoginias. Y la envidia hay que tragársela y combatirla. Así y con mucha paciencia -que no llegará a ser nunca la de Job, record inigualable- se puede lograr una autoridad verdadera. Y, por supuesto, no es propio de un dirigente respetable dejar que los problemas se pudran y no saber reconocer, con sinceridad y afabilidad, errores de bulto, como haber puesto la mano en el fuego por personajes mendaces, mediocres y tramposos.

A todo lo anterior sólo voy a  añadir un elemento objetivo del "espectáculo" que considero especialmente importante. No soy el único que no entiende este elemento: el de la presidencia de Caja Madrid. Porque el 22 de octubre de 2009, el vicesecretario de comunicación del Partido Popular, el mismísmo Sr. González Pons, afirmaba en un programa televisivo que el presidente del PP, Sr. Rajoy, "no tiene un candidato para Caja Madrid porque además no debe tenerlo". Muy cierto y muy bien dicho esto último, pero, pocos días después, el Presidente del PP, Sr. Rajoy, sí tenía un candidato y lo hacía público personalmente.

A mí me importa un bledo Caja Madrid, en sí misma. Nunca he operado con ella. Pero una contradicción así deja poco margen de legitimación para aproximarse al Santo Job y dar golpes de autoridad. Se ve mucho el plumero, especialmente cuando se esgrime el sutil argumento de las listas electorales. La amenaza es una torpeza. La  autoridad personal, moral, se tiene por la consistencia y la talla personal. Y la autoridad política es para ejercerla a tiempo y con serena y meditada decisión, no con indisimulable cabreo y amagando golpes que destruirían aquello de lo que uno es responsable y que no debiera destruir.

Dejen, pues, los espectáculos penosos y pásense a los "shows", a los espectáculos que son alegría y belleza. Intenten, en lo suyo, imitar el talento y el esfuerzo de los grandes compositores, actores, actrices y coreógrafos, como los que han llenado y llenan los escenarios de Broadway. Les dejo con un magnífico número del gran Irving Berlin, en "Annie get your gun": "There's no bussines like show bussines" (No hay negocio como el negocio del espectáculo) Y van varias versiones, para que se las repartan, si quieren, los protagonistas del otro "espectáculo". Pero, sobre todo, para los lectores de este blog, que pueden ir  viéndolas sin prisa.

Primero, una versión clásica de Nathan Lane en http:/www.youtube.com/watch?v=GkYcGExumKs&feature=related

Después, "clickando" en http://www.youtube.com/watch?v=yIysoD4vg0w&feature=related, algo cinematográficamente exuberante, una muestra  del "show bussines" de Hollywood. Muy "old fashioned".

En http://www.youtube.com/watch?v=HH3ffIAvFdU&feature=related, un montaje más moderno, coreográficamente un poco pobre, pero pienso que muy bien cantado.

En tercer lugar, en http://www.youtube.com/watch?v=eNNYVLDNAgQ&feature=related, una versión amateur, pero con artistas sentidos y valiosos.

Y para acabar, el final de "A Chorus Line": apoteosis del "show bussines":
http://www.youtube.com/watch?v=tyZeGOsR9IA&feature=related

Disfrutemos, después de la paciencia que nos hacen derrochar estos...

miércoles, 28 de octubre de 2009

BODAS DE PLATINO DE "CAMBALACHE", EL TANGO PERENNE DE LA CORRUPCIÓN


"LOS INMORALES NOS HAN IGUALAO"


En 1934, hace 75 años, Enrique Santos Discépolo (1901-1951), hijo de un italiano que, como muchos, embarcó para Argentina en el s. XIX, escribió la música y la letra de un tango que, a buen seguro, han estado recordando en estos días -o, más bien, en estos meses y en estos años- todos los que saben algo de tangos. Todos los mínimamente informados (aunque sea a través de Julio Iglesias, una extraña pero eficaz vía de conocimiento tanguista) sobre esta singular especie musical, tan espectacularmente bailable, conocen "Cambalache". Si el tango es, muchas veces, desgarrado y emocional, en otros casos, como en "El día que me quieras" (cantable y cantado como un bolero) o en "Volver", encierra intensos sentimientos de ternura o nostalgia. En "Cambalache", el lirismo es desalojado por el desgarro de la denuncia, la protesta, la impaciencia próxima a la desesperación y una resignación muy a duras apenas aceptada. Antes de escuchar este tango extraordinario, echen una ojeada a su letra, que la música enfatiza a la perfección: en eso reside, me parece, la genialidad de "Cambalache":

"Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).

Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...


Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.


Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...


¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!


¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!


No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.


Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...


¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...


Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...


¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!


¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!


Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...


Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos..."

Para entender bien la letra, ahí van unos datos de lunfardo, el idioma o jerga de los tangos, un idioma arrabalero y porteño. "Chorro" es ladrón. "Dublé" es la joya de imitación o falsificada. "Aplazaos" son los alumnos a los que se suspende: "no hay aplazados" significa, por tanto, "no hay suspensos" (¡qué singular actualidad en lo educativo!). "Afana" es lo mismo que "manga", que no necesita aclaración. "Gil" es "gili", es decir, tonto de remate. "Calefón", que no es propiamente lunfardo, significa calentador doméstico de agua caliente. Y "labura" significa trabaja.

Algo más sobre la letra: aparecen mezclados (porque el cambalache mezcla, confunde e iguala) distintos personajes: Stavisky fue un célebre estafador francés, que acababa de morir en 1934: una especie de Madoff. Don Bosco es San Juan Bosco, canonizado precisamente en 1934. Se piensa que "La Mignón" es, genéricamente, la querida, la mantenida. Don Chicho era el jefe de la mafia argentina de la época. Finalmente, Carnera, Primo Carnera, boxeador argentino que ostentaba el título mundial de los pesos pesados en 1934, es emparejado nada menos que con San Martín, el general correntino al que se considera Padre de la Patria en Argentina y en Chile y, por si fuera poco, Libertador del Perú.

Dicho todo lo anterior, ya están en buenas condiciones para ver y escuchar cómo Julio Sosa canta "Cambalache". Utilicen este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=T0kTiKCC3UI. Disfrutemos, aunque quizá también aumente un poco la pena. Porque lo que vemos y oímos desde hace tiempo es de pena, de mucha pena.

Como pueden fácilmente imaginar, se han hecho muchos comentarios muy atinados sobre la letra de "Cambalache". No haré aquí otro. Sencillamente, digo y pido que digan, de todas las formas posibles, que no nos conformamos con los que roban ni con los que viven de los demás; que tenemos localizados a los impostores; que sabemos distinguir al señor (al señor fetén, que puede ser mileurista) del ladrón y a las "celebrities" de las personas que de verdad merecen fama y prestigio; que nos trae al fresco ser considerados "gilis" por no afanar (preferimos afinar con lo público que afanar); que los Stavinskys, las "Mignon" y los Don Chichos de ahora no pueden conseguir que todos vivamos revolcaos en un merengue o manoseaos en el lodo. Hacemos oídos sordos al mensaje: "¡No pienses más,/sentate a un lao,/que a nadie importa/si naciste honrao!". No nos automarginamos y nos importa a cada uno, y a otros muchos, haber nacido honrados.

Hay, es verdad, en este siglo XXI como en el anterior, "un despliegue de malda insolente". Hay que oponer a esa insolencia un sólido y indeclinable orgullo de ser y querer ser honrados y el atrevimiento, a veces también con una miaja de insolencia, de manifestar una "tolerancia cero" contra todo lo que se le ocurrió describir a Discépolo y hoy continúa. No es cosa de convertirse en "amargaos" profesionales de la denuncia. Pero hay muchos modos de combatir el despliegue del cambalache con buenos modales y sin caer en intolerancias ni fanatismos de ninguna clase.

Hace falta reforzar una especie de sólida "Plataforma Cambalache" contra esa corrupción tan bien descrita por el tanguista al exclamar: "¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!". Porque no se trata sólo de avaricia, engaño e injusticia. Hay algo más: nos están faltando demasiado al respeto. Y, como ahora se dice, se están pasando demasiado al pretender que aceptemos a diario los atropellos a la razón. Pues no. No nos gustan las vidrieras de ese mundo o mundillo en el que todo vale (anything goes: recuerden) y todo se quiere presentar, en un revoltijo, como si fuera igual ("¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!"), normal o inevitable. No, rechazamos ese escaparate irrespetuoso en que, junto a un viejo calentador, junto a un cachivache desvencijado, se ve llorar a una Biblia herida por una espada sin remaches, una espada de ínfima categoría.

Nos están intentando igualar por abajo, a un nivel de cloaca intelectual y moral, con una educación en la que no hay "aplazaos" y es "lo mismo un burro que un gran profesor". Esa igualación no es la de la igual dignidad de las personas. Es una igualación en la bajeza, a la vez consecuencia e imperativo de la corrupción, de la inmoralidad. Acertó Discépolo, probablemente sin saber hasta qué punto, cuando dijo:  "los inmorales nos han igualao".

sábado, 24 de octubre de 2009

MIENTRAS EL PIRATA CUMPLE AÑOS, EL CONSEJO (CGPJ) SE DIVIERTE



FIGURAS JUDICIALES Y DECISIONES VERGONZOSAS


ὁδηγοὶ τυφλοί, διϋλίζοντες τὸν κώνωπα, τὴν δὲ κάμηλον καταπίνοντες.
Excolantes culicem, camelum autem glutientes
(Mt, 23, 24)


Como apenas pasa nada interesante y de importancia en España, D. Baltasar Garzón tenía que apresurarse a dejar sentir la fuerza de nuestra ley y del Derecho Universal (de los que es fácticamente el máximo intérprete) sobre dos piratas (dos sicarios del negocio montado en Londres, para ser exactos) que, por descuido muy poco profesional (sólo les pagan 2500 dólares por buque secuestrado), se dejaron capturar en la costa de Somalia. Se gastaron miles de euros en traer a España a toda prisa a los dos negligentes sicarios. Y, de inmediato, como en este país nos aburrimos mucho y es preciso disponer de noticias curiosas cada diez minutos (porque ahora, gracias a internet, los periódicos no son periódicos, sino continuos), comenzó un nuevo "show" judicial y fiscal, a la vez ridículo y vergonzoso, con el que se supone que la ciudadanía anda entretenida.

Por motivos que desconocemos, sale de la escena Garzón y entra en ella D. Santiago Pedraz, otra rutilante figura de nuestro foro. Y D. Santiago, oido uno de los sicarios (amateur, pero no tonto), que alega ser menor, decide que es más bien menor de 18 años que mayor de edad. Concretamente, exige D. Santiago Pedraz "seguridad plena" de que el piratuelo supera los 18 años. Después, tras otro informe, el Juzgado Central de Menores sostiene que es mayor de edad y se inhibe a favor de Pedraz. Pero éste, erre que erre, se atiene a las dudas de la forense adscrita a su Juzgado y rechaza la inhibición, remitiendo de nuevo el caso al Juez Central de Menores, que acuerda internar a nuestro joven sicario pirateador en un Centro juvenil, pero sin salir al "recreo" ni cosas parecidas.

A todas éstas y desde el secuestro, los lectores más aficionados a la especulación y a la deliberación sobre graves asuntos, sobre temas de calado (nunca mejor dicho, porque de buques se trata), disfrutan de declaraciones de tirios y troyanos políticos (que cambian de criterio cada dos días) y de expertos en seguridad, etc., acerca de si los pesqueros de altura deberían disponer de armamento o de "efectivos" armados y si los expertos en disparar o, mucho mejor, en disuadir con su armamento a los piratas, deberían ser empleados de empresas de seguridad o soldados regulares (de la nación a que pertenecen los pescadores o de la correspondiente al abanderamiento del buque es cuestión también polémica).  No se habla de algo tan socorrido como la creación de algún Cuerpo funcionarial, autonómico o estatal, que podrían ser los Guardamares o la Guardia Jurada del Mar, porque a uno se le ocurre que si hay guardabosques y guardias jurados para bosques o determinados terrenos, también podrían guardarse los buques de pescas o los cruceros de recreo. Nadie habla tampoco, por cierto, de la Guardia Civil del Mar (ya sé que está para nuestras aguas territoriales, pero las leyes pueden cambiar las competencias, aunque no sería yo partidario de embarcar en pesqueros de altura a gente muy de secano).

Es clamorosa la falta de decisión de estudiar y de resolver este problema de la piratería y nuestra pesca, después de enterarse bien de los ejemplos de otros países. O sea, padecemos sin respiro la vagancia que caracteriza en los últimos tiempos a quienes, comisionados por el pueblo para resolver problemas, viven de los impuestos que el pueblo paga. Mucho chau-chau, pero poco trabajo y poco esfuerzo: ni estudian ni deciden.

Pero volvamos a los jueces internacionales, a nuestros figuras, que tapan con sus payasadas el trabajo diario de sus compañeros anónimos, que sí resuelven problemas reales. ¿Se puede saber qué norma exige que esté determinada con total certeza la mayoría de edad de un imputado sin papeles ni registro civil accesible mientras se lleva a cabo la instrucción de un proceso penal? Ya se lo digo yo: ninguna (no, desde luego, los artículos 374 y ss. de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). Y ninguna jurisprudencia exige en la instrucción tal certeza ni inclinarse, en la duda, por la menor edad: las sentencias que cita Pedraz (Sala Segunda del TS: de  25 de junio de 1964, de 14 de enero de 1988, de 18 de mayo de 1992 y de 24 de septiembre de 1992) no dicen lo que sostiene Pedraz, con burda manipulación. Durante la instrucción, a falta de papeles y registro, es suficiente un juicio sobre la apariencia, con informes periciales que lo apoyen.

Por tanto, ha sido y es absurdo y vergonzoso este ping-pong judicial con el joven sicario pirateador, un peloteo que marea y desconcierta de todos los españoles provistos de sentido común. Pero estos figuras judiciales saben tan poco Derecho que, lo mismo que los escribas y los legistas fariseos, pueden dedicarse y se dedican a colar mosquitos mientras se tragan camellos. Los camellos son, no pocas veces, derechos fundamentales de personas de carne y hueso. Y el engullido y deglución de bastantes de esos camellos es delictivo (subsumible en un tipo penal, decimos los "letrados"), pero no pasa nada, porque aunque cada dos por tres se anuncian querellas, casi nunca se presentan. Vengo observando que, de hecho, quien se quiere querellar lo hace, sin anunciarlo ni amagarlo. Los que amagan, no lo hacen. O sustituyen la querella por una denuncia ante la Fiscalía, que es algo mucho menos efectivo que dirigirse al Defensor del Pueblo.


Lo que acaba de completar el cuadro socialmente visible -no coincidente con la realidad- de nuestra justicia penal, es que, mientras sucede todo lo dicho y se siguen desarrollando otros "shows" judiciales anteriores, el órgano constitucional del que depende la selección, la formación, el nombramiento y la promoción de los Jueces y Magistrados, el Consejo General del Poder Judicial, se divierte. Como el Congreso de Viena, el Consejo se divierte, en distintos sentidos y de diversos modos. Se divierte, en sentido vulgar, escuchando a la compañera de Stieg Larsson en la entrega de Premios de un Observatorio que no se dedica a observar y registrar, como hacen todos los observatorios, porque no es "Observatorio de la Violencia Doméstica y de Género", sino un Observatorio "contra" esa violencia, tan deplorable como jurídicamente maltratada. Me parece bien que estén en contra, pero me parece mal, por eso mismo, que monten un Observatorio, porque ni la Constitución ni la ley ni reglamento alguno les asignan esa función y cuando un órgano público se dedica a lo que ninguna norma le atribuye está, como mínimo, malgastando los caudales públicos.

El CGPJ se divierte también, en el sentido del término en nuestra literatura del del Siglo de Oro, porque se aparta de lo que tendría que esmerarse en hacer bien. Como lo que les corresponde hacer legal y constitucionalmente parece resultarles aburrido, en el CGPJ (hablo del colectivo, no de todos y cada uno de sus miembros, que los hay serios y sufridores) se dedican a otras muchas cosas, todas ellas inútiles para la Justicia, aunque útiles para los amigos. Así, p. ej., se dedican a la beneficencia privada con fondos públicos, aumentando sin desmayo el número de asesores de los Altos Cargos, por si fuesen pocos en el CGPJ los letrados, cuyo número exacto es materia reservada, para no causar irritación en varias instituciones que disponen de muchos menos y piensan, a buen seguro, que los necesitan más. Se acumulan las vacantes de puestos judiciales y en el CGPJ se divierten tramando combinatorias consensuales, también llamadas "cambio de cromos".

Por si fuera poco, el Consejo se divierte, en su interior, con vejatorias demostraciones de poder despótico sobre sus empleados. Si se les dice que no, es que no. Todo el Derecho, Constitución incluída, se conculca, se pisotea y se baila sobre él, como divertimento palaciego cruel y secreto, en esa suerte de Panteón que es, desde hace tiempo, el CGPJ. Un Panteón en el sentido griego (que heredó Roma), porque acoge a toda suerte de diosecillos, con sus caprichos y vicios. Y un panteón, en sentido funerario, porque es la sede de una considerable putrefacción. Desde fuera, huele mal. Dentro, el hedor debe ser mucho más intenso.

Mientras tanto, "Abdu Willy", nuestro joven sicario, duerme en el Centro juvenil de internamiento. Y como la edad que le atribuyen no es menor a 17 años y superaría los 19, muy bien podria cumplir 18 años en los próximos días... mientras unos figuras indocumentados dan el espectáculo y el mientras el Consejo, que dice no poder hacer nada, se divierte. ¡Ah! Casi olvidaba recordar, que nuestros pescadores secuestrados continúan sin libertad y, probablemente, sin un mínimo confort. Es de suponer que, por lo menos, no les contarán la bobada judicial de "Abdu Willy". Sin embargo, las familias y los amigos de los secuestrados, más los ciudadanos sensibles, si añadimos al sufrimiento y a la preocupación los efectos del ignorante divismo de un par de figuras judiciales.

viernes, 16 de octubre de 2009

DOS EXCEPCIONALES CANCIONES DE SOLIDARIDAD



PARA QUÉ ESTÁN LOS AMIGOS Y EL MUNDO SOMOS NOSOTROS


Hoy, para descansar de tanto desvarío y de tanto abuso, traigo a este blog dos grandes canciones, que podrán escuchar viendo a los artistas cantarlas. Las dos canciones tienen rasgos comunes: 1º)  Musicalmente excelentes; 2º) Corales; 3º) Interpretadas por cantantes extraordinarios; 4º) Hablan de amistad, hermandad, alegría y esfuerzo personal; 5º) Levantan el ánimo y buscan promover la solidaridad.


Por orden cronológico de composición, la primera canción es “That's What Friends Are For”. La componen en 1982 Burt Bacharach y Carole Bayer Sager. Pero es en 1985 cuando, para beneficio de la Asociación Americana de Investigación del SIDA, la canción aparece en el mercado de la mano de Dionne Warwick, espléndida, que canta junto a la fabulosa Gladys Knight y a los geniales Stevie Wonder y Elton John. La canción fue premio Grammy y Canción más popular de 1986 en Billboard. Está en el puesto 61 de las Billboard's Greatest Songs of all time. Usen este link: http://www.dailymotion.com/video/x1ynqp_stevie-wonder-thats-what-friends-r_music. En ese video, Elton John está sentado al piano junto a Stevie Wonder. En http://www.youtube.com/watch?v=xGbnua2kSa8&feature=related la cantan de nuevo en otra ocasión. ¿No es un gozo verles y oirles?


La letra de "That's What Friends Are For" tiene miga y categoría. Y es que en USA, aunque no sólo allí, se esfuerzan mucho en las letras: es más, desde siempre, ponen música a las letras y no al revés (por supuesto, me refiero a “baladas”, “standards”, etc.: la regla no vale para todo: no vale para el “rap”, p. ej.). Ahí va la letra, con barras en las pausas:


“And I/never thought I'd feel this way,/and as far as I'm concerned/ I'm glad I got the chance to say/that I do believe I love you.//And if/I should ever go away,/well then close your eyes and try to feel the way we do today./And than if you can't remember.....//Chorus: Keep smilin'/Keep shinin',/knowin' you can always count on me,/for sure,/that's what friends are for./In good times,/and bad times,/I'll be on your side forever more,/that's what friends are for.//Well, you came and open me/And now there's so much more I see/And so by the way I thank you....//Ohhh and then,/for the times when we're apart/Well just close your eyes and know/these words are comming from my heart/And then if you can't remember....Ohhhhh// Chorus: Keep smiling...(Se repite el coro tres veces).


Pero la segunda canción no desmerece de “That’s What Friends Are For”. Es la aún más conocida y quizá más recordada “We Are The World”. La escribieron Michael Jackson y Lionel Richie en el mismo año 1985 en que se lanzaba “That’s What Friends Are For” (¡vaya año!). Fue grabada por un extraordinario grupo de famosos cantantes, formado especialmente, a iniciativa de Harry Belafonte, para la campaña Usa for Africa (United Support of Artists for Africa). Los beneficios obtenidos por la canción se destinaron a intentar acabar con la tremenda hambruna de Etiopía. La canción fue un exitazo aún mayor  que el  de  "That's What Friends Are For".  Se  vendieron 800.000 copias de la primera edición en menos de una semana. Y, en total, más de 10 millones de discos (entre singles y albums). Llegó a ser número 1 en ventas y se mantuvo en esa posición durante 4 semanas. Ganó los premios Grammy de Canción del año, Disco del año y Mejor actuación de un grupo Pop.

Pueden ver y oir a gente de primerísima categoría cantando “We Are The World” en http://www.youtube.com/watch?v=k2W4-0qUdHY. Es un video truly amazing, porque aparecen los nombres de los solistas que van interviniendo y la letra de lo que cada uno canta. Verán, entre otros, a Diana Ross, Dionne Warwick, Tina Turner, Lionel Richie, Michael Jackson, Bruce Springsteen, Bob Dylan, Ray Charles, Paul Simon…. La letra entera es ésta, tan buena, al menos, como la de primera canción:

“There comes a time/we must heed a certain call,/when the world/must come together as one./There are people dying/and its time to lend a hand/to life,/ the greatest gift of all.//We cant go on/ pretending day by day/that someone,/somewhere will soon make a change/we are all a part of/Gods great big family/and the truth, you know,/love is all we need.//We are the world,/we are the children,/we are the ones who make a brighter day/so lets start giving./There’s a choice we’re making/we’re saving our own lives;/its true we’ll make a better day/just you and me.//Send them your heart/so they’ll know that someone cares/and their lives/ will be stronger and free/as God has shown us/ by turning stones to bread/so we all/ must lend a helping hand.//We are the world,/we are the children/we are the ones who make a brighter day,/so lets start giving./Here’s a choice were making,/we’re saving our own lives/its true well make a better day/just you and me.//When you’re down and out, there seems no hope at all,/but if you just believe,/there’s no way we can fall/let us realize/that a change can only come/when we/stand together as one.//We are the world,/we are the children/we are the ones who make a brighter day,/so lets start giving./There's a choice we’re making/we're saving our own lives/its true well make a better day/just you and me.//Chorus: We are the world,/we are the children,/we are the ones who make a brighter day,/so lets start giving./There’s a choice we’re making/we're saving our own lives/its true well make a better day/just you and me.” (Se repite con variaciones hasta cuatro veces, con el estribillo “There is a choice we’re making…”).

Si quieren oir y ver “We Are The World” sin interferencias en la imagen, hagan click en http://www.dailymotion.com/video/x497u_we-are-the-world-clip_events?from=rss. En todo caso, nos puede venir muy bien (a mí, desde luego) recordar, parafraseando estas canciones, que, sí, que ahora mismo es el tiempo de escuchar una cierta llamada a la unidad en el mundo, que hay gente muriéndose y que ahora es el tiempo de tender una mano a la vida, el mayor bien de todos. Podríamos,  sí,  seguir fingiendo que algún día, alguien, en alguna parte, hará el gran cambio. Pero somos, en realidad, “a part of God’s big family”, una parte de la gran familia de Dios, y la verdad, lo sabemos, es que lo que necesitamos es poner amor. Somos el mundo, somos los niños de ese mundo y somos los únicos que podemos lograr un día más brillante. De manera que, “lets start giving”, empecemos a dar de una vez: hemos de hacer una elección para salvar nuestras propias vidas. Y, sobre todo, es verdad que lograremos un mundo mejor por la acción de una persona junto a otra, “just you and me”: simplemente tú y yoNo será alguien, en alguna parte, “someone, somewhere”, quien haga el gran cambio. Hemos de ser cada uno. Enviémonos un mensaje del corazón y que todos sepamos que hay quien se preocupa de cada uno. Así nuestras vidas serán más fuertes y más libres. Como Dios nos lo ha enseñado al convertir las piedras en pan, “so we all must lend a helping hand”, así debemos todos (y cada uno) echar una mano.

Echemos una mano. Sepamos decir, a veces silenciosamente, con la mirada: “Sigue sonriendo, sigue brillando”, no te apagues. "Keep smiling, keep shinin'". "Estaré a tu lado en los buenos tiempos y en los malos, puedes siempre contar conmigo, con toda seguridad", “for sure”. Para eso están los amigos: “that’s what friends are for”.

Quizá alguien encuentre cursi todo esto. Lo lamentaría enormemente. Porque una vida racional no es, o no tiene por qué ser, una vida seca, árida. No vale el sentimentalismo. Pero ni la cabeza es suficiente ni excluye el sentimiento. Todo lo contrario. Hacen falta, lo sabemos, cabeza y corazón.

sábado, 10 de octubre de 2009

BALTASAR GARZÓN ES SUPRACONSTITUCIONAL



PARA GARZÓN & FRIENDS VALE TODO: PERO, POR UNA VEZ, LA ABOGACÍA PROTESTA
(actualizado a 12 de octubre de 2009)



[Cuando hablo de "la Abogacía" no me refiero a los Abogados en su conjunto ni a la mayoría de ellos, sino a sus Colegios Profesionales: en este caso, al Consejo General de la Abogacía (CGA), antes "Española" (CGAE). Cuando hablo de los "friends" de Garzón me refiero a los que le protegen y, en especial, a los miembros de una Fiscalía que también actúan como si estuviesen por encima de la Constitución Española]


D. Baltasar Garzón autorizó en febrero pasado la intervención de la comunicación telefónica entre un abogado y su cliente, en prisión provisional. Al hacerse públicas las conversaciones grabadas a causa de esa intervención, se ha producido un mayúsculo revuelo (iba a escribir "escándalo", pero eso sería mucho decir en esta España anestesiada y, a la vez, paradójicamente, cada vez más visceral, en la que demasiados no parece que oren, pero desde luego sí embisten, cuando se sirven usar de la cabeza, que diría M. Machado).

A partir del art. 18.3 de la Constitución ("se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial"), el Código Penal castiga la violación de ese secreto (art. 535) y el art. 579 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal regula la autorización judicial, que ha de hacerse mediante un "auto", es decir, una resolución motivada. El art. 579 LECrim es una norma de pobre contenido, porque no se ocupa de los presupuestos necesarios para que la autoridad judicial dicte esa clase de auto. Hay ríos de tinta, doctrinal y jurisprudencial, sobre los diversos aspectos del tema, que, en cierto modo, procuran remediar la pobreza de la Ley procesal penal. No es éste ni el lugar ni el momento para un resumen que aspire a ser completo, pero puedo afirmar que ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ni el mismo Tribunal Constitucional español manifiestan satisfacción ante la citada norma y menos aún ante la práctica, aunque, en materia de garantías, junto a numerosas violaciones, se dan también propuestas y sentencias que van más allá de lo razonable (hipergarantismo). Pero en cuanto a escuchas telefónicas, no hay problema alguno de hipergarantismo. Existe consenso general en sentido contrario: las garantías elementales no se respetan demasiadas veces.

El 27 de julio de 2009 se hacía pública una sentencia de la Sala de lo Penal del TS que absolvía a diversos narcos (presuntos) a causa de escuchas telefónicas decretadas ilegalmente por D. Baltasar Garzón. Se anulaba la sentencia condenatoria a penas de cárcel de 9 a 15 años. Una vez más (no era la primera en Garzón), el desprecio al Derecho por un juez frustraba la persecución y sanción de graves conductas criminales. Lo dije y publiqué hace muchos años a propósito de otro instructor desvergonzado, en el que luego se dió en llamar "caso Naseiro": esta clase de jueces, además de corromperse como los corruptos (presuntos) a los que persiguen, logran su impunidad.

Pues bien: esta vez D. Baltasar se ha superado a sí mismo, porque en febrero decretó escuchas telefónicas que, además de atentar contra la confidencialidad de un imputado, violaban frontalmente la de unos abogados en la relación con sus clientes. Eso no se hace por los jueces, de hecho, casi nunca. Porque, de Derecho, sólo se puede hacer tratándose de casos de terrorismo (como expresamente prevé el art. 51.2 de la Ley General Penitenciaria. Pero lo de D. Baltasar del pasado febrero tiene, nunca mejor dicho, "más delito", porque su auto cita expresamente ese precepto, aunque en absoluto imputa delitos de terrorismo a los telefónicamente intervenidos, gente del "caso Gürtel".

El CGA (antes CGAE) ha reaccionado con dureza proporcional a la tropelía de Garzón. Y está por ver qué averiguaciones derivan de esas escuchas ilegales, porque, como lo que éstas mismas pudieran acreditar, lo que se siga de ellas carecerá de valor probatorio, se opine lo que se opine sobre la mayor o menor amplitud de los frutos del árbol envenenado. A los defensores de las ilegalidades de Garzón se les pone muy cuesta arriba defenderle en este asunto. Podrían, eso sí, atribuirle la condición de hipóstasis de una Super Constitución, escondida en ciertos corazones (el del mismo Garzón, para empezar) y nunca promulgada. Sin duda, Garzón ya lleva tiempo dictando resoluciones sólo conformes con su autootorgada condición de deidad del Olimpo jurídico supraconstitucional.

A todas éstas, como siempre, el Ministerio Fiscal está simplemente al acecho. Y apuesto lo que sea a que, si la Fiscalía no sienta una presión excepcional, se hará la distraída ante el desafuero garzoniano. Se moverá sólo para reducir la visibilidad y los efectos de ese desafuero. De hecho, que no se conociese la tremenda ilegalidad de Garzón y que sus inexorables consecuencias jurídicas fuesen las menores posibles ha sido el motivo de que la "Fiscalía anticorrupción" (en conjunto, una "Corrufiscalía", aunque en  ella haya gente íntegra)  ha  sido el  motivo por el  que han pedido que las grabaciones y transcripciones de las escuchas ilegales fuesen excluidas del sumario. No porque  una coversación favoreciese a un imputado, sino para que la ilegalidad superlativa no dejase al Juez en evidencia antijurídica y a la Fiscalía (que ya ha hecho uso de las escuchas) en un trance apurado: el de afrontar la presunta prevaricación del Juez y la nulidad de lo que derive de las escuchas. Pero la Fiscalía ya ha superado, por su casi absoluta impunidad jurídica y su falta de escrúpulos, otros trances semejantes.

miércoles, 7 de octubre de 2009

NO MERECEMOS A ESTA GENTE

¡"QUÉ BONITO"!, DICE, MIENTRAS SE LE CAE LA CASA


[PRELIMINAR. Se puede hablar en cuatro idiomas y hasta entender la carta de los restaurantes en dos o tres más y no por eso se deja de ser un ciudadano como otros innumerables, que sufre por lo suyo y por lo de los otros innumerables y tiene derecho (si no también el deber) de escribir de vez en cuando algunas elementalidades. Los estudios, los títulos y los empleos no privan de sensibilidad ni excusan obrar en consecuencia.]


Muchos sostienen que, en efecto, "cada pueblo tiene el gobierno que se merece". A mí me parece que eso muchas veces no es verdad. No es verdad ni siquiera que cada pueblo tenga el gobierno que se merece la mayoría o varias minorías unidas. Es verdad que elegimos, directa o indirectamente, a los gobernantes. Pero resulta dificilmente discutible que los gobernantes, una vez elegidos, no siempre nos devuelven lo que merecemos, sino que, con frecuencia, nos castigan (por así decirlo, con claridad y de forma inteligible) con una frecuencia y con una dureza completamente inmerecidas.

Hoy está ya muy extendida entre la ciudadanía (e incluso lo reflejan las encuestas) la convicción de que tenemos un Gobierno (o algunos Gobiernos, más bien), que son como plagas bíblicas y, a la vez, una Oposición lamentablemente encabezada. En concreto, ni Valencia se merece lo que ahora tiene como President ni España se merece a Zapatero ni Rajoy responde mínimamente a las esperanzas que cabe depositar en una oposición seria y en una posible alternativa o alternancia, que, sin embargo, cada día resulta más deseable.

Veamos lo de Valencia, que es, en buena medida, también lo de Rajoy y la "cúpula" del PP. En negrita y con algunas frases en cursiva, copio de informaciones concordes y no rectificadas, de fecha 5 de octubre:

"El presidente del Gobierno valenciano, Francisco Camps, ha asegurado que en el PP "nos apoyamos todos, que es lo importante, estamos todos muy contentos", y "eso es muy bonito".


Camps ha respondido así a las preguntas de los periodistas en la inauguración de la exposición 'Els Furs. La Identitat d'un poble' en Valencia, donde ha explicado que no ha podido asistir esta mañana a la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP porque "tenía agenda" y "a veces" asiste "y a veces no". [¿No está en su "agenda" el máximo órgano de su partido, cuando le toca dar la cara?]

En este sentido, ha afirmado que el presidente del PP, Mariano Rajoy, le ha dado "todo su apoyo", y ha añadido que en su partido "se está respirando un ambiente de mucha alegría, de mucha expectativa y de mucha esperanza", por lo que "vamos a continuar por ese camino".

En cuanto a las declaraciones del presidente de honor del PP, Manuel Fraga, en las que ha reconocido que la situación del partido en la Comunitat "no da la sensación de que vaya muy bien", Camps ha afirmado que Fraga "está muy feliz" y "está encantado con el partido en la Comunitat y con el partido en toda España".

"El ambiente que se está respirando en el partido es excepcional, siempre lo ha sido, pero ahora más que nunca", ha reiterado Camps, quien ha añadido que están "todos contentísimos" porque "cada vez los españoles están más con el PP".

Los ciudadanos, de todos los colores y sensibilidades, oímos y vemos, a diario y como nunca (si, como nunca), cosas que nos hacen dudar de nuestros sentidos. El Presidente del Gobierno hace y dice cosas increíbles. Pero, por lo visto, también el President de la Generalitat Valenciana ha caído, desde hace tiempo, en un estado merecedor de consulta médica.

Ante el asunto de los trajes, después de afirmar tajantemente que él se los pagaba, se cerró en banda, clamando por el momento en que se le llamase a declarar ante el juez. Faltaban unos "pasitos" para que ante todos reluciese la verdad, esplendorosa y limpia. No veía Camps el momento de ver resplandecer esa verdad. Aguardaba con virtuosísima paciencia ese momento. Y mientras, sin ninguna lógica, callaba y se amparaba en el secreto del sumario, que a él no le afectaba, porque nada había declarado ante el juez y nada le impedía en absoluto hablar y explicarse. Dió los "pasitos", declaró, le imputaron y le exoneraron (en Auto recurrible y recurrido), pero no quedó probado que pagase los trajes, sino más bien lo contrario. Y después han salido a relucir más presuntas golfadas en su entorno político y vital. Pues bien: resulta que Camps está muy contento y que, según Camps, todos están (o estamos) muy contentos, contentísimos: los del PP consigo mismos y los españoles felices con el PP. Hasta Fraga, según Camps, rebosa felicidad. Y todo esto, para Camps, es "muy bonito".

Algo muy serio le pasa a Camps. Si hace días Zapatero apelaba a un paseo por nuestras calles para comprobar lo bien que está España, revelando así que no sale de La Moncloa o que cuando sale, no se entera de nada de lo que las calles enseñan, lo de Camps parece autismo agudo, con el agravante de una insufrible cursilería o de una capacidad inconmensurable para tenernos a todos por tontos de capirote.

Vaya por delante que me producen asco los servidores de la ley y de la justicia que no respetan el secreto del sumario (que tendré que explicar próximamente para los lectores legos en Derecho). Esos tales "servidores públicos" son tan bellacos como los imputados y, a veces, bastantes veces, mucho más que éstos. Asco me producen, igualmente, las escuchas telefónicas generalizadas y las autorizadas judicialmente en los locutorios de las cárceles, cuando la ley sólo lo permite en casos de terrorismo. Vaya por delante que, consecuentemente, me horrorizan los juicios paralelos con penas de banquillo y linchamientos políticos, tras los que, aquí en España, ha habido después, en varias ocasiones, absoluciones judiciales irreprochables. Y aún más, si cabe, me aterra que, después de absoluciones o "desimputaciones" irreprochables, no se exija (e incluso no se pueda o sea dificilísimo exigir) a los causantes de tremendos daños morales y materiales (a los fiscales, p. ej.) ninguna clase de responsabilidad.

Sin embargo, defender que el fin de perseguir a "los malos" (a los que el poderoso de turno clasifica como tales) no justifica los medios, lo mismo que abrigar reservas sobre lo que se filtra y sobre la credibilidad de lo que dicen los protagonistas de ciertas filtraciones o resistirse a adelantar condenas son cosas muy distintas de lo que dice Camps y ha quedado transcrito. Ni lo más bonito es apoyarse unos a otros (los del mismo partido) ni estamos felicísimos con lo que estamos presenciando. No hay que destituir ante cualesquiera dimes y diretes. Pero hay situaciones ante las que no valen la indiferencia (y menos aún el llamamiento a la indiferencia), la indolencia, la indecisión y la inacción.

Ni Zapatero hace bueno a Rajoy ni Rajoy hace bueno a Zapatero. Por más que unos dirigentes e incluso bastantes militantes se empeñen en "vótame a mí" que el otro es bobo, ignorante, dilapidador, etc. y que, en posición opuesta, otros dirigentes y bastantes militantes apelen al voto en su favor estimulando, con atroz simplismo histórico e ideológico, el miedo a la caverna y a una derecha fascista (de dudosa existencia), etc., no hay razones en esos argumentos ni los ciudadanos merecemos esa alternativa sin razones. Ya está bien, decimos innumerables ciudadanos. No nos parece en absoluto "bonito" lo que está ocurriendo. Y no estamos felicísimos ni medianamente alegres y contentos. Lo que estamos es, lisa y llanamente, hartos. Ni un Presidente del Gobierno ignorante y desorientado, que apenas puede disimular su deambular como un zombie por el escenario nacional e internacional ni un "Jefe de la Oposición" sin principios, ideales, laboriosidad y decisión.

sábado, 3 de octubre de 2009

FRASES LAPIDARIAS O "CÓMO CALLAR EN PÚBLICO" (y pensar en privado)

TRACA VERBAL PARA TERMINAR SEPTIEMBRE
(Que no se repita en octubre, por favor)



22 de septiembre de 2009: "A nadie le gusta que le bajen el sueldo, y yo no soy distinto al resto del mundo, pero no me importaría".  Mariano RAJOY, en Telecinco, programa de Ana Rosa Quintana.

Habría que ver, pienso, a qué sueldo suyo se refería Rajoy. Porque no tiene sólo uno. En todo caso, el pasado día 22 ya estábamos con subidas de impuestos a la vista. Había que decirle a Ana Rosa que bajar los sueldos y subir los impuestos es un "mal rollo".

28 de septiembre de 2009: “La mejor manera de obtener el voto de los ciudadanos es ser fieles y coherentes con nuestros valores, ser el partido de la gente que no tiene de todo”, José Luis RODRÍGUEZ ZAPATERO, en la Conferencia Laborista Anual, Brighton (Fuente, EL PAÍS, 29 de septiembre de 2009).

Al día siguiente de este consejo, las encuestas británicas situaban al Partido Laborista en tercer lugar en intención de voto.

29 de septiembre de 2009: “Todas las crisis son inoportunas y, por tanto, indeseables”.  José Luis RODRÍGUEZ ZAPATERO, en el diario PÚBLICO.


Más bien ocurre que todas las crisis indeseables son inoportunas. Pero, sobre todo, es que las crisis, de muy diversa naturaleza, unas buenas y otras malas, carecen de sentido de la oportunidad. Que una enfermedad "haga crisis" o que un menor se encuentre en una "crisis de crecimiento" y le duelan las piernas es bueno o normal, respectivamente. Nunca inoportuno ni indeseable.


30 de septiembre de 2009: "Heredamos una economía en apariencia saludable, pero que tenía un colesterol muy alto. Ese colesterol no es otro que el excesivo peso de la construcción residencial". José BLANCO, en EL PAÍS.

Buen símil, sí señor. Pero, ¿cómo no aparecía tanto colesterol en las analíticas periódicas?. Y el "excesivo peso de la construcción residencial" ¿no era visible?


Decididamente, debo poner en marcha mi vieja idea de unos cursos titulados "CÓMO CALLAR EN PÚBLICO".