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sábado, 25 de febrero de 2012

“POBRECITOS ESCOLARES”, “POBRECITOS ‘INDIGNADOS’”: LA CALLE Y LA ECONOMÍA REAL



ALGUNOS “TITULARES” CON POCA NOTICIA DETRÁS: PARO, DESAHUCIOS Y DACIÓN EN PAGO


De pronto, dicen que va a ocurrir en España algo maravilloso y es que a casi nadie le van a desahuciar y que se va a permitir la dación de la vivienda hipotecada en pago del préstamo hipotecario. Al mismo tiempo, no sabemos muy bien por qué, en Valencia se echan a la calle los estudiantes -con imitadores en otras ciudades- porque no tienen calefacción en un Instituto de Enseñanza Media, de nombre Luis Vives. Luego resulta que no está clara la ausencia de calefacción en ese Instituto, pero ésa es una minucia sin importancia, porque lo único absolutamente cierto y seguro de lo que sucede es que hay muchos “indignados”. Eso se ha dicho aquí en infinidad de ocasiones, solo que aquí hemos tratado de explicar con detalle las muy diversas causas de la indignación y la consiguiente identificación de los diversos “indignados”. Pero ahora el barullo es morrocotudo, porque hay “indignados” que vituperan a otros “indignados” (los sindicalistas) y la gran mayoría de los “indignados”, por varios y diversos motivos acumulados,  no salimos a la calle, no por el frío, sino porque, de salir, en buena lógica casi nos tendríamos que quedar y convertirnos en manifestantes perpetuos, lo que sería gravemente contrario al cumplimiento de toda clase de deberes (familiares, profesionales, morales), por no hablar de lo que perjudicaría a derechos nuestros perfectamente legítimos.

En cuanto al lío en la calle, nos interesa mucho a todos no aumentarlo, sino aislarlo, porque el mundo está lleno de necios, por un lado y de mala gente, por otro. Y lo único que nos falta ahora (con la que hay y la que se ve venir) es que Obama, el Financial Times, el Wall Street Journal, etc. (no hablo ahora de dirigentes europeos, porque ésos están enterados de lo que hay, a grandes rasgos), nos presenten interesadísimamente -los políticos, porque los problemas de los demás disimulan los suyos; los plutócratas de Wall Street y de la City londinense, porque se quieren quedar con los activos de España por cuatro perras y buscan el hundimiento de la eurozona- como si este país fuese Grecia, Egipto o cualquier otro de las “primaveras árabes”. Bastante daño hacen ya buen número de “informadores” y comentaristas patrios que, aunque sea entre comillas, dan cuenta de la “primavera valenciana”. Ahora, cuando casi todos estamos indignados con muchos motivos, no nos podemos permitir barullos callejeros que, no es que no arreglen nada y puedan empeorar la situación en perjuicio, entre otros, de los manifestantes, sino que ni siquiera permiten saber qué indignación se expresa y por qué se protesta. El que salga a la calle, cuide de dejar muy claro qué pretende. Los alumnos de últimos cursos de mi Facultad, mucho más gélida que cualquier Instituto valenciano, se las han arreglado para centrar con claridad su manifestación en la Ley de Acceso a la Abogacía: bien. Sígase ese ejemplo. [Inciso: ese acceso a la Abogacía no se ha querido arreglar durante décadas ni por los Colegios de Abogados ni por los sucesivos Gobiernos. Como sé bastante de la persistente improvisación y de los intereses crematísticos con que el asunto se ha ido tratando y dándosele largas año tras año, pienso que haría bien el Ministro de Justicia en tomarse un tiempo para estudiar a fondo un tema menor, si se quiere, pero bastante envenenado y liado, porque se complica con un “plan Bolonia” desastroso en los estudios de Derecho.]

El PSOE, las centrales sindicales y la CEOE (la patronal española) harían bien en estarse calladitos una temporada. Lo que está por llegar -el descubrimiento de lo que realmente deben Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- [INCISO: Lunes, 27 de febrero de 2012: ya ha llegado lo que estaba por llegar: el déficit de las Administraciones Públicas se dispara al 8'51, sobre todo por las Comunidades Autónomas] va a ser espeluznante y el ajuste presupuestario tendrá que ser brutal y muy doloroso. Los del PP implicados -que los hay, en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos- márchense a su casa por elemental decencia (todo el equipo de Camps, para empezar), ya que no se les puede procesar. Pero el PSOE y las centrales sindicales -más esa CEOE acartonada y chulesca del Sr. Rosell- responsables máximos del desastre, que se callen y se dediquen a pensar si, a medio plazo, podrían estar en condiciones, debidamente reconvertidos, de aportar algo positivo. Pero no caerá esa breva, porque el líder del PSOE, Rubalcaba, representa no sólo la completa implicación en el desastre, sino también la total ausencia de autocrítica. Por eso no se le ocurre otra cosa que pedir a sus huestes que salgan a la calle.

Con todo lo crítico que he sido y sigo y seguiré siendo, en estos momentos sólo veo a un grupo de personas arremangadas y metidas en el tajo de procurar que este país no se despeñe definitivamente. Me refiero al Gobierno de la Nación, al Gobierno del Sr. Rajoy. Con todos sus errores pretéritos, con sus debilidades actuales, con sus improvisaciones, se les ve volcados en innumerables problemas, tomando medidas, que podrán discutirse, pero que tienen sentido. Ellos son los que, supongo que por lo que van sabiendo, tienen la decencia de trasladarnos previsiones realistas, peores que las de la UE y el Fondo Monetario Internacional. Y el Sr. Rajoy está teniendo también la decencia de no dar ni un duro más a la banca (si no fuese así, téngase por retirado el elogio, pero a mí se me escapa cómo lo estarían haciendo), de parar la desvergüenza de los super-salarios, blindajes, pensiones escandalosas, bonus, de los directivos de bancos y super-empresas, etc. y de llamar constantemente al orden austero y ejemplar a sus huestes directivas. ¡Qué cosas estamos viendo! Como nos están diciendo muchos informadores verdaderos, los carcas, fachas, cavernícolas y conservadores se aislan decentemente de los "lobbys" de toda clase (financieros, energéticos, inmobliarios, p. ej.), a diferencia de los progresistas e izquierdistas del PSOE, que se dejaban infiltrar por esos "lobbys" y situaban en el Boletín Oficial del Estado leyes y decretos redactados por "el sector" correspondiente. Son los carcas los que están tomando medidas que, como algunos socialistas reconocen en público, debió tomar el PSOE. Pero no es sólo que no las tomara: es que creó las condiciones para  tuvieran que tomarse. ¡Oh, sí: el PSOE fue una izquierda singularísima, compinchada e implicada con "el capital"! Fue esa singularísima izquierda la que ha abierto en España brechas hasta ahora desconocidas entre ricos y pobres.

PARO, DEUDA, DESAHUCIO Y DACIÓN EN PAGO


Dicho lo anterior, me parece conveniente intentar poner un poquito de orden y claridad en el barullo del desahucio y la dación en pago. Por de pronto, no relacionemos, como lo hacen bastantes informadores, “desahucio” con impago de crédito hipotecario. El “desahucio”, extraño y viejísimo vocablo, es la pérdida de la vivienda por parte del que la ocupa, generalmente a título de arrendatario, cuando se dan unas causas legales. La más frecuente en estos tiempos es la falta de pago de la renta pactada. Naturalmente, desde el impago hasta la pérdida de la vivienda, porque el deudor es desalojado o “lanzado” por una comisión de un Juzgado, pasa bastante tiempo. Y hasta el ultimísimo momento se permite a quien no paga lo que se llama “enervar el desahucio”, presentándose de pronto a pagar o consignar las rentas debidas, de las que el arrendador se ha visto privado cuando quizá las necesitaba. El “desahucio”, en España, no es algo precisamente fulgurante y hay motivos y razones para mirar frecuentemente al pobrecito arrendador-acreedor con la misma pena que merece el pobrecito arrendatario-deudor. Porque hay quien no paga porque no puede (situación dolorosamente creciente en nuestros días), pero hay también quien no paga porque no le da la gana, porque no quiere y porque sabe de sobra que desde que deja de pagar hasta verse realmente amenazado de desalojo puede pasar un buen número de mensualidades (de los “okupas” ni les hablo: ése es un fenómeno más penal que civil) sin pagar a quien quizá necesita esas cantidades.

En esta movida desahucial no aparecen ni bancos ni cajas, porque, por lo que sé -si me equivoco, habrá quien nos lo haga saber- los bancos y cajas (aún) no se han dedicado a ofrecer en alquiler las viviendas y locales que se han convertido en parte de su activo (¡valorado irrealmente, por supuesto!) y no tiene nada que ver con la hipoteca. Distingamos y separemos los desahucios de los préstamos hipotecarios para compra de viviendas (préstamos hoy no solicitados apenas y apenas concedidos: pregunten en cualquier Notaría). La realidad más frecuente con la que un arrendador de una vivienda se encuentra hoy es que desahuciar por falta de pago le va a costar un dinero y las perspectivas de alquilar la vivienda a alguien que pague son simplemente negras. Así que, puesto el Ministro de Economía y Competitividad a hacer llamamientos a la buena voluntad, tenía muy sencilla  la exhortación a una especial consideración, cara al desahucio, con quienes estén en situaciones económicas apuradísimas. Cuando un arrendatario no puede de verdad pagar, pero lo haría si pudiera y lo hará en cuanto pueda (éste es el arrendatario con el que sueña cualquier arrendador), no es difícil que, incluso sin exhortación municipal, el arrendador consienta pagos parciales o aplazamientos o disminución de las rentas. El arrendador sólo arremete contra quien no le paga porque no quiere pagar, amparado en  “lo mal que está la vida” o en su caradura. Habrá arrendadores suicidas, pero son muy pocos.

Vamos ahora con la cuestión de quedarse sin el propio domicilio por impago de plazos del préstamo concedido con garantía de hipoteca de ese mismo inmueble. Ese impago puede terminar, desde luego, con los domiciliados en la calle, pero tampoco eso es algo seguro y súbito, de modo que se deje de pagar un plazo y, en días, el deudor pierda su casa. Es posible que bancos y cajas pongan su maquinaria jurídica a incoar procesos en cuanto un deudor deje de pagar uno o dos plazos. Pero los que así actúen deben haber perdido la cabeza. Porque, dejando a un lado otros aspectos, a los bancos y las cajas no les va bien promover procesos de ejecución de la garantía hipotecaria, que casi terminan -casi, ojo- con la subasta del inmueble hipotecado, subasta desierta, es decir, sin postores o con alguien que se queda el inmueble a precio de saldo (que es lo que se entregaría al banco). La prueba de que no les interesa ser sumamente expeditivos en lo judicial es que, como ya se dijo aquí, "las ejecuciones hipotecarias experimentaron en nuestro país una importante reducción en el tercer trimestre del 2011. Según se desprende del informe Datos sobre el efecto de la crisis en los órganos judiciales elaborado por el Consejo General del Poder Judicial, en los Juzgados de Primera Instancia y en los Juzgados de Primera Instancia e instrucción ingresaron 14.894 ejecuciones, lo que supone un descenso del 23,1 por ciento". Pueden estar seguros de que el número de esos procedimientos sigue en descenso durante este año 2012.

No tengo ninguna simpatía a los bancos e instituciones crediticias españolas (con las de fuera no he trabajado). Pero suponiendo que en el último trimestre de 2011 se hubieran incoado otros 14.894 procedimientos hipotecarios, es de recordar que el número de nuevos parados en ese trimestre de 2011 fue de 295.300 con un incremento, también en ese trimestre, de 149.800 hogares o familias con todos sus miembros en paro. Aun con la demora entre quedarse sin recursos y verse en trance de desalojo, ya se ve que, por mala y trágica que sea la situación de los parados, que lo es, no se puede establecer una correlación entre paro e impago de crédito hipotecario y, menos aún, entre paro y quedarse enseguida en la calle por culpa del banco.

Entonces viene el Ministro de Economía y Competitividad y pone sobre el tapete de la opinión pública la dación en pago, es decir, que el crédito hipotecario se considere saldado con la entrega al acreedor, el banco, de la vivienda (o el inmueble) hipotecado, fuera claro está, de créditos que se hubiesen concedido ya o en el futuro se concediesen con previsión de la dación en pago. Todo eso, dice, porque la vivienda es el último y más precioso bien de una familia, etc. Y yo no acabo de entender la exhortación ministerial. Porque si a alguien que pidió y logró un crédito con la garantía de la hipoteca de su vivienda salda su deuda con la dación en pago, lo que ocurre en el 100% de los casos es que pierde su vivienda, justo lo que se ha dicho que se pretende evitar. La dación en pago está muy bien para el individuo o la familia en grandes apuros sólo con dos requisitos: primero, que puedan irse a vivir a otro sitio y, segundo, que deban al banco más de lo que vale la casa realmente, es decir más de lo que, en un tiempo razonable, alguien está dispuesto a pagar por la casa. Así, la deuda se cancela por un valor inferior. Si uno tiene a dónde mudarse y la vivienda comprada con el préstamo hipotecario valiese más -de verdad, no en teoría- que lo que aún debe al banco, la “dación en pago” sería mal negocio para el deudor hipotecario: puesto que tiene a dónde ir, más le vale vender la vivienda, pagar al banco y aún le quedarían unos euros. De modo que únicamente cuando la vivienda comprada con el préstamo hipotecario vale realmente menos que la deuda con el banco, que es lo que suele suceder ahora,  la dación en pago le va bien al deudor, supuesto, insisto, que tenga a donde ir.

Lo que está por ver es si ese invento de la dación en pago les va bien a los bancos. Está por ver, más concretamente, si a los bancos les convence, primero, prestar 150 con la perspectiva de que, pagados sólo 50, 30 se considere suficiente para pagar totalmente los restantes 100 y, segundo, si les convence que el pago de 30 no sea siquiera en dinero, sino en cosa inmueble. No hace falta ser un lince para concluir que la dación en pago que permita resultados como el del ejemplo no le puede interesar a ningún banco. Porque es frontalmente opuesto y contrario al negocio bancario incluso si se practica decentísimamente. Si el banco presta 100 y permite que se le vaya pagando en plazos, es porque, al cabo de cierto tiempo, pongamos 20 años, espera haber recuperado 100 (el capital) y 10 más como intereses (ejemplo de banco muy benemérito, claro). Es verdad que en el préstamo hipotecario puro -no en muchos créditos hipotecarios, que no se conforman con la garantía de la hipoteca, sino que exigen avales-, el banco cuenta con que, en caso de fallo del negocio, podrá resarcirse con el valor de lo hipotecado. Pero, en todo caso, el banco presta porque espera ganar algo. Eso era así antes de la super-crisis y sigue siendo así pese a la super-crisis, aunque ésta rebaje temporalmente las expectativas hasta el extremo de que, también temporalmente, los bancos se conformen con ganar mucho menos e incluso con perder lo menos posible. ¿Es la dación en pago un artilugio jurídico aceptable temporalmente para los bancos en estas excepcionales circunstancias? ¿Es también un artilugio equitativo en tales circunstancias? Parece que hemos dado ya una respuesta negativa, pero queda algo por decir, que se corresponde con la tan frecuente respuesta que hay que dar a muchas cuestiones, sintetizada en una sola palabra: “depende”.

Si el banco prestó 150, el deudor ya le ha pagado 100 y el inmueble hipotecado puede valer realmente 30, al banco se le puede pedir que se olvide de los 20 restantes y tenga por saldada la deuda de 150 recibiendo en pago completo la casa. El Banco sólo pierde 20. En cambio, la cosa es muy distinta si el Banco prestó 150, el deudor sólo lleva pagado 30 (o 10 ó 20) y la casa vale 30, porque entonces la dación en pago supondría saldar la deuda con entre 90 y 110 realmente no pagados. El deudor hipotecario, si tiene una alternativa de vivienda -recuerdo que lo estamos dando por supuesto porque ése es el planteamiento de la dación en pago: que el pobre deudor no se quede en la calle- habría hecho en el segundo ejemplo, aunque fuese a la fuerza, un negocio bastante bueno, aunque sin lucro efectivo: recibir prestado en su día un dinero y saldar su deuda con un pago en especie por bastante menos del 50% de lo recibido. El banco habría perdido demasiado, aunque los 30 de valor de la casa fuesen netos, tras los gastos de subastarla. Evidentemente, este trato de dación en pago en el segundo ejemplo sería del todo inicuo si no constase, fuera de duda, que el deudor, cuando dejó de pagar, lo hizo por una situación de insolvencia libre de toda culpa suya. Sin prueba de un grave infortunio del deudor la dación en pago se prestaría a toda clase de abusos. Por no hablar del tremendo agravio comparativo con millones de personas que, sin ser económicamente potentes, miraron muy bien qué hipoteca pedían y a qué se obligaban y se han esforzado al máximo para ir pagando sin demora.

Además, tengo la impresión de que a los bancos no les interesa demasiado recibir más inmuebles a causa de la dación en pago. Éste es un aspecto del que sé muy poco -balances, provisiones respecto de activos inmobiliarios, etc.- pero lo dejo apuntado. Como me limito también a apuntar la decisiva cuestión de los efectos que una sistemática dación en pago tendría sobre el comportamiento de la banca en la concesión de créditos. Lamentablemente, entre unos y otros, a lo largo de décadas, nos han hecho imposible vivir sin la banca, incluso si no pedimos crédito o lo hacemos lo menos posible.

Aunque por el eco mediático, incluso internacional, parezca otra cosa, ha habido titulares periodísticos muy llamativos, sin una gran noticia detrás. Porque el Ministro de Economía y Competitividad se ha limitado a sugerir y a exhortar a la banca. Y me parece explicable y comprensible. Porque establecer legalmente la dación en pago para créditos obtenidos sin ese pacto es asunto muy complicado y sensible. El legislador tendría que pisar muchos callos en forma de preceptos del Código Civil (CC). Y, sobre todo,  habría que dejar sin efecto una norma tan importante como el artículo 1911 CC: “del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros.” Esta norma significa que la imposibilidad de pagar ahora todo lo que se adeuda no exime de pagar en el futuro, cuando se pueda (y si se puede). Suena bastante razonable, ¿no?. Por eso, se me ocurre que si de lo que se trata es de no ahogar al que no puede pagar el crédito hipotecario, podrían manejarse las ideas de aplazamiento y moratoria y, por supuesto, la posibilidad de modificación del primitivo contrato, con la condición, en todo caso, de elevar legalmente las cuantías inembargables de sueldos, salarios y retribuciones de toda clase. Para el primero de los ejemplos de impago de crédito hipotecario, cuando al deudor le queda relativamente poco que pagar, mejor que la dación en pago sería extinguir el contrato originario y transformarlo (novarlo) en otro con condiciones asumibles por el deudor y que ofreciese ciertas seguridades razonables al acreedor.

Termino ya. Y lo hago con un ruego: el de que no se otorguen beneficios especiales, a cargo del erario público -es decir, de todos-, a las entidades de crédito que sigan las exhortaciones del Ministro. Siga el Sr. Rajoy en su buen propósito de que esas entidades se las apañen sin la ayuda de la ciudadanía, que bastante tiene ya con lo que hay y lo que va a haber.

domingo, 6 de febrero de 2011

“SOMOS UNA NACIÓN QUE SABE PONERSE EN PIE Y VOLVER A CAMINAR”


LA VERDADERA POSTRACIÓN DE LA NACIÓN ESPAÑOLA (I)
(actualizado a 7 de febrero de 2011)


El 2 de febrero de 2011, día del Acuerdo Social y Económico (ASE) (noten que lo social va antes que lo económico, un sutil toque psoe), fue presentado como un hito histórico similar a los “Pactos de la Moncloa”. Nadie ha explicado el ASE, porque debe tratarse de literatura prolija y evanescente a partes iguales: sólo sabemos que trata de las pensiones y no para mantenerlas ni aumentarlas. Pero eso no importa en esta sociedad de gestos e imágenes con las que se disimula por sistema la realidad, entre penosa y sórdida. El gran gesto del Acuerdo Social salía a escena en el teatro-bombonera de La Moncloa, sin más espectadores directos que la “claque” interesada en la pieza representada. Luego vendría la comunicación al público en general, con unas cuantas imágenes y textos. Pero, para redondear la “mise en scène" inmortalizadora del comienzo de la gesta de la recuperación económica y social, hacía falta una frase de ésas que han dado en llamarse lapidarias. Y D. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del “Gobierno de España”, pensó que debía decir las palabras transcritas en el título, en sí mismas palabras bellas, cargadas de dramatismo y esperanza. Pensó el Presidente que eran palabras a la altura del momento histórico en que las pronunciaba.

Voy a defender a este señor en algún próximo “post”, porque las injusticias me sientan mal y las grandes injusticias, muy mal. Y es una gran injusticia, como todas las grandes falsedades, esa gran falsedad del momento, según la cual Rodríguez Zapatero es el mal, el único mal, el único causante de los males y el único estorbo para recuperar los bienes perdidos. Pero hoy no toca desvelar esa gran falsedad e injusticia, sino reseñar y comentar esas palabras (“Somos una nación que sabe poner en pie y volver a caminar”), palabras destinadas a ser inmortales y, sin embargo, probablemente mortíferas, bastante mortificantes y casi seguramente mortuorias o fúnebres… como ciertas lápidas.

De pronto, ”somos una Nación”, dice el Sr. Rodríguez Zapatero (ZP). De pronto, tras estar sentada o tumbada, ZP dice que esa Nación “sabe ponerse en pie”. De pronto, tras estar quieta, inmóvil, esa Nación sabe, según ZP, “volver a caminar”.

¿A quién se refiere ZP cuando dice que “somos una Nación”? ¿Se refiere acaso a España? Pienso que sí, pero, ¿se considera acaso ZP integrado en “la Nación española” de la que habla la vigente Constitución Española para afirmar su “indivisible unidad” (art. 2)? Porque, como ya se ha recordado, el 17 de noviembre de 2004 (no hace tantos años), ZP afirmaba, en defensa de otras posibles naciones en el territorio del Estado español, que «quizá no haya otro concepto tan discutido en la teoría y la ciencia política y constitucional como el de nación». No le faltaba razón a ZP: en el mundo de la teoría, “nación” es un concepto discutible, por supuesto (¿cuál no lo sería?), y discutido. Pero, aquel día de 2004, ZP no debatía conceptos en un ámbito académico-científico, sino que, como Presidente del “Gobierno de España”, intervenía en un asunto político con dimensiones constitucionales, en defensa de una determinada opción política. Se le respondió, acertadamente: «cualquier estudiante de Derecho sabe que en nuestra Constitución el término nación se reserva exclusivamente a la nación española». Las palabras de ZP el pasado día 2 de febrero, en sí mismas bellas palabras, dramáticas y esperanzadoras, han pasado inadvertidas y, sobre todo, han sido recibidas con absoluta indiferencia. Precisamente por haberlas pronunciado ZP, uno de los mortales menos idóneos para infundir confianza y esperanza. Las bellas palabras, en su boca, han sonado a epitafio.

Pero lo que ahora nos interesa no es otra de las incontables mentiras e incoherencias de ZP, al que, personalmente, sólo le considero legitimado para pertenecer a la “Alien Nation”. Lo interesante es que, en la política de gestos e imágenes, la española y la mundial (porque también existe, claro está, esa política gestual e icónica fuera de España), el número-escena del ASE se escenificó para el número-escena de la rápida pero intensa visita de Angela Merkel a la Villa y Corte. Y mientras se suceden los números de la comedia, ocurren, en España y en el mundo, cosas reales. A donde quiero llegar es a la comparación entre ese texto del libreto de nuestra comedia, la española, y la realidad de la Nación española, esa única que la Constitución reconoce.

A mí me parece que la Nación española aún subsiste, sí. Muchos, a diferencia de ZP, podemos legítimamente decir “somos una Nación”, refiriéndonos a España. Pero la segunda parte, esto es, que esa Nación sepa ponerse en pie y volver a caminar resulta harto más problemática. Para ZP, saber ponerse en pie y volver a caminar significa, por el contexto de su frase, que sabemos hacer una reforma sobre las pensiones y que, entre esa reforma y otros elementos, vamos a recuperarnos. Yo lo dudo muchísimo. Para ser más exacto: estoy seguro de que, a causa del ASE y de la tregua que nos den los misteriosos “mercados”, etc., ni nos levantaremos ni comenzaremos a andar en la buena dirección.

La falsificación del Estado Social y Democrático de Derecho: ni Gobierno que gobierne ni representación popular que legisle y controle.

Porque es muy grave la postración nacional, manifestada a fin de cuentas, en la extrema debilidad de un falsificado Estado Social y Democrático de Derecho, que debería ser el decisivo instrumento a favor de esa sociedad que se considera Nación. El Estado sólo es, de hecho, el modus vivendi de muchos y el methodus lucrandi de unos pocos. Está ya archidemostrado que carecemos de un Gobierno, entendido como máquinaria de gestión razonable de recursos escasos y de impulso de medidas en beneficio de aquella sociedad o, lo que es igual, en beneficio de la generalidad de sus miembros, los españoles. El “Gobierno de España” es, desde hace tiempo, una máquina de sectaria ingeniería social y un objeto de deseo, el máximo objeto de la concupiscencia de la clase política, que los españoles, en su abrumadora mayoría, reconocen como un gran obstáculo para el interés general. Las Cámaras parlamentarias no constituyen una representación del pueblo, sino de esa clase política, conjunto de personas instaladas en las posiciones de remuneración individual y grupal que el Estado ofrece con su inmenso aparato. Los Diputados y Senadores están condicionados por su modo de designación y por una disciplina de voto exacerbada, que llega a burlarse de la misma Constitución, art. 67.2: "Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo". Nadie de la clase política quiere Diputados y Senadores que puedan considerarse, cada uno, representantes del pueblo español. El control de "la acción del Gobierno" (art. 66.2 CE) se queda en debates inefectivos. Y lo mismo, en su ámbito, cabe decir de los "legisladores autonómicos".

Y el "Poder Judicial", a punto de ser desactivado y neutralizado: resucita la unidad de poder y coordinación de funciones franquista


Los Juzgados y Tribunales, famélicos como nunca y política y administrativamente interferidos, están al final de un asedio incesante que busca terminar con el máximo obstáculo a la arbitrariedad del poder y liquidar la máxima garantía del imperio de la ley y del respeto a los derechos y libertades. Entre los Jueces y Magistrados se ha asentado ya una pésima subclase política, con una intensísima vocación de mando, cada día más efectiva, con el resultado de que en el conjunto de la Judicatura existe una total desorientación y una generalizada pérdida de la específica identidad judicial. Ante la innegable crisis recrudecida de nuestra Justicia, a una mayoría de nuestros Jueces y Magistrados no es que no les importe que nos quedemos sin ellos: es que ni siquiera se dan cuenta de que ése es un grandísimo y gravísimo problema nacional y no tanto los muchos problemas que ellos padecen (como los miembros de otros “colectivos”), unos problemas que bien podrían aparecer en un contexto lúcido y magnánimo, en vez de presentarse como cualesquiera otras “reivindicaciones” funcionariales.

Así que el “Poder Judicial”, se encuentra ya muy seriamente condicionado y en vías de completa neutralizaciónY es que el "Poder Judicial" o, más exactamente, los Jueces y Magistrados en los Juzgados y Tribunales, son lo único que queda frente a la peste de la corrupción que ha infectado casi todo. Por eso la clase política no va a parar hasta neutralizarlos, desde fuera y desde dentro. Veremos de inmediato cómo se pretende desactivar los Juzgados, incluyéndolos en un "colectivo", los Tribunales de Instancia.  ¿Quien lo va a hacer? El Ministerio de Justicia, con el decisivo apoyo del PP del Sr. Trillo-Figueroa (D. Federico) y los encendidos aplausos del CGPJ (alumbrado en gran medida por el mismo Sr. Trillo y condensado perfecto de la resucitada unidad de poder y coordinación de funciones del franquismo), ante la complacencia o la indiferencia de las asociaciones judiciales, importantes sedes y semilleros de la subclase política judicial. Es triste que nuestros Jueces y Magistrados independientes, en verdad maltratados, se sienten más maltratados como funcionarios que como Jueces y Magistrados en trance de extinción. Así, no ven la próxima jugada, que se les vende con especiosos argumentos de eficacia y de unidad de criterio. Ni para la eficacia ni (aún menos) para la unidad de criterio (un bien muy inferior al de la independencia judicial) hace falta eliminar Juzgados por el sistema de engullirlos en colegios de jueces, que alguien tendrán al frente, digo yo y ésa es la clave. Los Jueces no deberían querer más jefes de ninguna clase y para conocer los criterios de los demás les basta tomarse un café con sus inmediatos compañeros y utilizar cualquier base de datos de jurisprudencia, como hacemos el resto de los mortales.

La clase política omnipresente y el desprestigio de las instituciones

La Nación española está sometida y presa de su clase política. Es una Nomenklatura que no ocupa puestos en virtud de serios procesos públicos de selección conformes a los principios de mérito y capacidad (procesos con los quieres acabar). Los miembros de la clase política ocupan, por interrelaciones especiales, ciertas posiciones remuneradas (todas las que se han podido inventar y las que se seguirán inventando) en los ámbitos del Gobierno (los gobiernos autonómicos también) y de las Administraciones públicas (gubernamentales), pero también de la organización de los partidos políticos y de los sindicatos sostenidos con fondos públicos. Para ingresar y permanecer en la clase política no hace falta, no ya excelencia, sino ni siquiera elemental preparación profesional, o sea, saber de algo y, para ciertos niveles, poseer una cierta experiencia (buena) en algo. Lo que se requiere es adhesión al mando y, a falta de prueba de la adhesión, eso que ahora se llama “perfil bajo”, porque el “perfil alto” no es buen indicio de docilidad acrítica.

En esta situación de podredumbre terminal del Estado Social y Democrático de Derecho, situación que no es sino una discreta y disimulada apoteosis del “Estado de partidos”, no es de extrañar que no encontremos ya en España una sola institución pública con sólido prestigio social, generadora de confianza y respeto. No sólo no lo tienen los Gobiernos ni las Cámaras y Asambleas legislativas, sino que no lo tiene el Tribunal Constitucional y aún menos el Consejo General del Poder Judicial, máximo exponente de la corrupción del Estado constitucional a manos de la clase política. El Tribunal Supremo no se afianza en su pequeña recuperación y se le ayudará legislativamente, más pronto que tarde, a consolidarse como mero balneario de la cúpula judicial, destrozada por sucesivas ediciones del CGPJ. Los grandes cuerpos de la Administración prosiguen su decadencia indisimulable y todos los entes reguladores inventados en los últimos tiempos han sido y están siendo un desastre sin paliativos: desde el Banco de España (culpable de felonías sin cuento) hasta la Comisión Nacional de la Competencia (antiguo Tribunal de Defensa de la Competencia), pasando por las demás Comisiones nacionales y autonómicas. De las Reales Academias acaso se salven algunas de las que siguen trabajado discretamente. Los Colegios Profesionales, que no han sabido legitimar a fondo su discutible estatuto privilegiado, son, en general, cadáveres a la espera de un entierro administrativo de tercera. Y más vale no hablar de las Universidades, porque, aunque subsisten en ellas muchas islas con investigación y docencia excelentes (comparables a lo mejor del mundo), en conjunto han sido destrozadas por la subclase política educativa (a la que los malos resultados de sus planes les traen al fresco) y por la alianza psico-pedagógica del disparate “Bolonia”, al que se han entregado, a falta de cerebro reamueblado, la derecha presuntamente moderna y nuestros izquierdistas de salón: los del “Gobierno de España” e incluso algunos de la hoz y el martini.

A los grandes agentes económicos y al "cuarto poder" prefiero referirme en otro post. Simplemente adelantaré que las Universidades, con estar como están, parecen cumbres de excelencia en comparación con el cenagal de la macroeconomía y el estado de los "medios".

Cualquiera de las anteriores afirmaciones se puede ilustrar profusamente ad nauseam. No soy ni me gusta parecer aguafiestas o pájaro de mal agüero. No incurro en el menor catastrofismo. Sencillamente, me niego a ocultar o disimular una catástrofe a la que no he contribuido. Si duele leer lo que he escrito, créanme: duele mucho más tener que escribirlo.

Así las cosas, supongamos que es cierto algo que es (casi evidentemente) falso, a saber: que nuestro principal problema es la crisis económica. Es apremiante, en verdad, no destruir más empleo, sino crearlo. Pero eso lo harán los pequeños y medianos empresarios, a pesar del Gobierno, del Parlamento y del Poder Judicial, si se les da algún respiro. Pero el prestigio de la “marca España”, la confianza de “los mercados” internacionales, el déficit público, ¿se van a arreglar por las medidas que ahora, empujado, obligado o convertido, lidera este “Gobierno de España”, con o sin el apoyo del PP, de CiU, de CC.OO., de UGT, etc.? ¿Tiene el ASE, ocasión de las palabras comentadas, y tienen las demás medidas adoptadas o anunciadas (la acción sobre las Cajas de Ahorros, el “pacto sobre competitividad” europeo, etc.) una potencia tal que permita pensar en una Nación, España, capaz de ponerse en pie y caminar con rumbo?

Me encantaría equivocarme, pero no lo veo así. Me explicaré en cuanto pueda.

domingo, 26 de septiembre de 2010

A LA CARGA CONTRA LA JUSTICIA EN ESPAÑA: EL PODER A LOS FISCALES (I)


CONTRA LAS “EXCEPCIONES” ESPAÑOLAS EN EL MODELO PROCESAL PENAL, INSTRUCCIÓN A LOS FISCALES Y MONOPOLIO DE LA ACUSACIÓN POR EL FISCAL


El sistema procesal penal español presenta dos grandes singularidades. Una, la posibilidad de que la víctima o perjudicado por un delito promueva el proceso penal o, en todo caso, sea parte acusadora. Otra, muy antigua, porque no existe más que aquí, desde hace siglos: que pueda promoverlo, mediante querella, cualquier ciudadano, incluso no perjudicado o víctima, convirtiéndose también en parte acusadora. En este último caso, se habla de “acción popular” (algo como la actio quivis ex populo o unus ex populo, que ya aparece en el Derecho Romano). Estos acusadores son los llamados acusadores particulares o acusación particular. Por ahí adelante, sólo puede promover el proceso y acusar un órgano público, el Ministerio Fiscal.

En la actualidad, España es de los pocos países europeos en que la dirección de la primera fase del proceso penal, la que sigue lógicamente a la noticia de un hecho con apariencia delictiva, fase (llamada “instrucción”) que sobre todo se dedica a la investigación de lo sucedido, está encomendada a un Juez, el Juez de instrucción. Esta es nuestra segunda singularidad. Dejando a un lado el ámbito del Derecho anglo-norteamericano o, grosso modo, el del Common Law, el Juez de Instrucción o la instrucción a cargo de un juez ha ido dando paso a la dirección de la instrucción por el Ministerio Fiscal.

A mi parecer, que no es improvisado, sino que se funda en conocer la realidad de nuestra Justicia (incluido lo que son los jueces y lo que son los fiscales) y también en algún conocimiento de la legalidad y de la experiencia extranjera, esas dos singularidades resultan mucho más envidiables que eliminables. Hoy trataré de la segunda, por razón de actualidad. Me ocuparé otro día de la “acción popular”.

“LO EXTRAÑO ES QUE EN ESPAÑA NO INSTRUYA EL MINISTERIO FISCAL”, dice CAAMAÑO. Yo digo: ¡MENOS MAL QUE EN ESPAÑA NO INSTRUYE EL MINISTERIO FISCAL!

El Sr. Caamaño, Ministro de Justicia del “Gobierno de España” (GdE, en adelante) ha reaparecido públicamente para defender algunas ideas que este GdE (y otros, antes, aunque no tan estructurada y sistemáticamente) quisiera aplicar a la Justicia penal española, después de haber realizado notables progresos para sembrar el caos absoluto en toda nuestra Justicia y no invertir un euro en lo que no sean los Juzgados de Violencia de Género.

Espero poder ocuparme próximamente del caos general, pero vamos ahora con lo relativo a la Justicia penal y la “instrucción a los fiscales”. Antes, sin embargo, dos palabras sobre los antecedentes profesionales del Ministro. Porque no estamos en un debate académico o teórico (que los ha habido, muchos, y los seguirá habiendo) sobre posibles modelos procesales penales, sino ante un propósito de cambio protagonizado por personas concretas, en un país concreto, con sus propias características y circunstancias. De manera que, como estamos en la historia y no en la abstracción, importa mucho lo histórico y en lo histórico cuentan especialmente los personajes.

El Sr. Caamaño presenta una cualificación cuestionable en materia de Justicia, porque no la conoce más que desde la perspectiva del recurso de amparo al Tribunal Constitucional, donde trabajó como Letrado. En esa posición, lo que se aprende de la Justicia es muy interesante, pero también muy incompleto y casi insignificante en cuanto a los problemas, de todo tipo, relativos a su funcionamiento real, y al modo de introducir mejoras reales, cosa muy distinta de proclamar utopías remitidas ad calendas graecas, es decir al futuro (imperfecto y muy lejano).

Como constitucionalista, el curriculum de Caamaño registra unos recientes episodios muy significativos. Por un lado, se encargó de pulir el Estatut de Catalunya para su tramitación en el Congreso de los Diputados y dictaminó que lo había dejado limpio de inconstitucionalidades. La Sentencia del TC 31/2010, de 28 de junio, sobre el Estatut (al resolver recurso del PP), desmintió abrumadoramente ese complaciente auto-dictamen. Cuanto más se lee, más se advierte la enorme cantidad de objeciones del TC a los aspectos más importantes del Estatut.

Sin embargo, el Sr. Caamaño tuvo el frívolo descaro de inventar la “constitucionalidad por porcentajes”, a la que ya me referí en este blog ("post" del 30 de junio de 2010: “’PORCENTAJES DE CONSTITUCIONALIDAD’ O EL MINISTRO SIN VERGÜENZA: EL ‘ESTATUT DE CATALUNYA’ NO ES YA PLENAMENTE CONSTITUCIONAL, SINO MAYORMENTE CONSTITUCIONAL”. Dijo Caamaño: “es casi plenamente constitucional en un 98 o 99%". "De un texto con cerca de 39.000 palabras y aprobado por las Cortes, el PP impugnó algo más de 16.000, y el TC dice que no hay más que 350 que merezcan algún reproche". Naturalmente, Caamaño faltaba a la verdad incluso si fuese admisible tan insólito y hasta entonces inédito método de medir constitucionalidades. Pero añadió otra mendacidad a su desenvoltura: que el TC, contundente en lo relativo a la unidad del Poder Judicial como Poder exclusivo del Estado, sólo desautorizaba directamente el Consejo de Justicia de Cataluña por no estar regulado en la Ley Orgánica del Poder Judicial. De modo que eso se arreglaba rápido. También de esa mentira me ocupé aquí: v. el “post” de 4 de julio de 2010.TODO ARREGLADO: DIECISIETE NUEVOS CONSEJOS DE JUSTICIA: EN VEZ DE ‘ESTATUT’, LEY ORGÁNICA: EL PODER LO PUEDE TODO Y LOS ‘SÚBDITOS’ SOMOS TONTOS”.

Al negar que el Sr. Caamaño posea credenciales suficientes para desempeñar su cargo de Ministro de Justicia, no estoy ni afirmando que otros precedentes Ministros las poseyeran ni insinuando que haga falta ser procesalista para ocupar ese cargo, tan poco envidiable, por lo demás, salvo para los que están dispuestos a sacrificarse por cualquier cartera ministerial, así fuere de Cuadraturas de Círculos, de Navegación Fluvial o de Miscelánea Política (para esta última, serían especialmente abundantes los candidatos). Hay, por ejemplo, docenas de experimentados Magistrados, con historial real de laboriosidad, experiencia judicial amplia y buenos conocimientos jurídicos, que serían muy decentes Ministros de Justicia. (Adelanto mi criterio de que no sirven los Magistrados que, en un determinado momento, se incorporan a la clase o subclase política justicial con intención de no abandonarla, cosa que suelen lograr).

Con estos antecedentes personales del Ministro actual y con otros antecedentes que los lectores no deben ignorar ni olvidar (sin ir más lejos, pinchen, si quieren, en este mismo blog la etiqueta “Ministerio Fiscal”: el estatuto español, jurídico y fáctico, del Ministerio Fiscal, la impunidad con que se mueve, de modo que, a diferencia de los Jueces y Magistrados, es muy difícil sostener que los Fiscales puedan prevaricar, ni por acción ni por omisión), el Sr. Caamaño invoca lo que sucede en otros países como único argumento a favor de atribuir aquí la instrucción de los procesos penales al Ministerio Fiscal (MF, en adelante)

Allí donde el conocimiento se toma en serio, es hartamente sabido que lo que puede mejorar la Justicia en un país no es la importación de piezas sueltas de los modelos organizativos o procesales de otros países. Ningún iuscomparatista serio apoya, sin todo lo contrario, semejante manipulación: los comparatistas se ven perturbados a diario por unos impostores que manipulan los datos para pretender, según lo que les conviene a ellos y a sus jefes, tomar esta pieza de aquí y ponerla en el propio esquema. No es así como se hacen las reformas que mejoran las instituciones propias y, concretamente, la Justicia propia.

Hablemos ya de la “instrucción para los fiscales”. Y ante todo, dejemos sentado algo que suscita consenso: la investigación que debe producirse en cuanto se tiene noticia de un hecho con apariencia delictiva la hace, en todos los países, la policía. No la hace ni un juez ni un fiscal. De manera que la cuestión no es quién investiga, sino quién promueve, dirige y controla la investigación. Quién conviene que haga eso, ahora, en España. A mí no se me ha dado, a lo largo de décadas que llevo siguiendo este tema (desde mi viejo librito Jueces imparciales, fiscales "investigadores" y nueva reforma para la vieja crisis de la Justicia penal, PPU, Barcelona, 1989, 134 págs.), ningún argumento para considerar preferible que en y para España –insisto, no en abstracto ni para la Ínsula Barataria- la dirección de esa investigación la lleve, en vez de un juez independiente, quien, como el MF, luego va a tener que acusar (ser parte), quien, como el MF, carece de independencia y quien, como el MF, se encuentra fuertemente jerarquizado y acaba conectando con el núcleo duro del único poder en este “Estado de partidos”, el Gobierno de la Nación, ahora, autotitulado sarcásticamente, “Gobierno de España”.

Especialmente ahora, con una corrupción rampante y con una clase política, Gobierno y partidos que, en conjunto, son percibidos por los españoles, según el mismísimo CIS, como el tercer gran problema de España, detrás del paro y de los problemas económicos [muy por delante de “drogas”, “infraestructuras”, “inseguridad ciudadana”, “sanidad”, “agricultura, ganadería y pesca”, “las pensiones”, “la Administración de Justicia, “los problemas de índole social”, “el racismo” (0’2%), “la violencia contra la mujer”, “los problemas relacionados con la juventud”, los “problemas medioambientales” (0’5 %), “el funcionamiento de los servicios públicos”, “los nacionalismos” (0’3%) y “el Estatut” (0’2).], (v. en este blog “post” de 11 de mayo de 2010)

Prefiero, con todos los defectos y errores del juez de instrucción (de los que no sé por qué estarían exentos los “Fiscales instructores”, tan humanos como los jueces), que dirija y controle la investigación un juez independiente, que, en todo caso, tendrá que intervenir necesariamente cuando la instrucción requiera, según la Constitución y las leyes, autorizaciones judiciales (de intervención de comunicaciones, registros, etc.).

En julio de 2006, expuse de nuevo brevemente mi parecer al respecto, que está publicado con el título “El protagonismo directivo en la instrucción, el Ministerio Fiscal y el modelo procesal penal” (al que le interese entero ese corto texto, puede leerlo mediante este link a la revista electrónica "Derecho y Proceso", II: http://www.ucm.es/info/procesal/revista.htm. El mismo trabajo también aparece publicado en La Ciencia del Derecho Procesal Constitucional. Estudios en homenaje a Héctor Fix Zamudio, México D.F. 2008, vol. XII, págs. 105-112.):

Decía entonces y repito ahora: “ (…) en cuanto a la situación histórica, real, en que se plantea este debate, situación que sería imperdonable desconocer o infravalorar, no me parece en absoluto propicia a un cambio radical (otra cosa son perfeccionamientos importantes) del modelo procesal penal. Sin duda, bastantes Jueces de Instrucción acogerían de buen grado verse en el nuevo papel de "Jueces penales de garantías", pero me parece que las cosas serían muy distintas, en diversos aspectos, si se mira al MF. Ni por número de sus miembros (número que ningún aumento de plantilla, dotación económica y cambio legal más activación de repetidos mecanismos de provisión, etc., puede modificar a medio plazo), ni por formación, mentalidad y hábitos profesionales, considero simplemente posible que funcione de modo aceptable, a corto y medio plazo, un nuevo proceso penal en que desaparezcan los Juzgados de Instrucción y la fase jurisdiccional de instrucción del proceso penal y, en cambio, el Ministerio Fiscal asuma (sin abandonar su función de parte en el equivalente a la actual fase de juicio oral) el papel de director de la investigación policial, promotor de medidas judiciales restrictivas de derechos fundamentales y otros "roles" de impulso y desarrollo del procedimiento que dependerían de las respuestas a interrogantes antes suscitados.” [Añado ahora que no trato esos interrogantes aquí, pues sería muy largo, pero son elementales preguntas sobre el conjunto del proceso penal, que los partidarios a ultranza del “Fiscal instructor” no parecen capaces de responder. De hecho no las responden]

Según lo que acabo de decir, parecería que dejo abierta la esperanza para el "largo plazo". Pero no es así: no veo tal esperanza, ilusoria o más bien ingenua e imprudente, porque ocurre, en materias de justicia, que los cambios que no sean menores o de detalle (y no es el caso) tienen que ser posibles a corto plazo o, para ser más exactos, posibles de inmediato y con previsibles buenos resultados.” El cambio sobre el que insiste Caamaño no es posible.

Terminaba así: “Constituiría una paradoja insufrible que, para sustituir a un poderoso Juez instructor, se encomendara la iniciativa de la persecución penal a un MF cuyos miembros, hoy, están mucho menos sometidos a controles jurídicos que los Jueces de Instrucción: ni sus decisiones son susceptibles de recurso, ni sus errores son jurídicamente relevantes, ni incurren en responsabilidad civil, ni prevarican.”

Por eso, insisto (…) en esta idea: cualquier reforma procesal penal que no deje antes muy clara, legal y socialmente, la responsabilidad, de toda clase, de los miembros del Ministerio Fiscal me parece una lamentable frivolidad, de consecuencias contrarias a la represión jurídica de la criminalidad y a los derechos y libertades de todos.”

Añadiré, solamente, que tengo datos más que suficientes para afirmar con toda seguridad que lo que el Sr. Caamaño quiere, en cuanto miembro del GdE, es controlar los procesos penales a través del Ministerio Fiscal. Éste decidiría qué aparentes delitos se investigan y cuándo, cómo y con qué intensidad y qué otros delitos no se investigan, no se procesan, en suma.

Pero ya que el Sr. Caamaño habla del aislamiento de España en esta materia, terminaré informando a los lectores y recordando a Caamaño, que sin duda lo sabe, cómo el Gobierno de nuestra vecina Francia con el Presidente de la República, Mr. Sarkozy, a la cabeza, ha querido eliminar del todo el Juez de Instrucción (que permanecía para delitos especialmente graves) en beneficio del parquet, es decir, del Ministerio Fiscal. La oposición de asociaciones, entidades y personalidades jurídicas ha sido tan frontal, que esa reforma espera, según Sarkozy, para mejores tiempos. He seguido el asunto a través de LE MONDE. Señalo, a título de muestra, lo que se leía en LE MONDE el 9 de marzo de 2009: «Ce n'est qu'un pré-rapport, mais il déclenche déjà une levée de boucliers parmi les syndicats de magistrats et d'avocats. Lundi 9 mars, les membres de la commission présidée par Philippe Léger rencontraient Rachida Dati, garde des sceaux, pour discuter de leurs travaux sur "la rénovation des codes pénal et de procédure pénale". Annoncée en plein milieu de ses travaux par Nicolas Sarkozy, la suppression du juge d'instruction est reprise par la commission, qui propose son remplacement par un procureur, placé sous le contrôle d'un juge de l'enquête et des libertés.»

«Chose rare, les deux principaux syndicats de magistrats condamnent ensemble les propositions avancées par la commission. Dans un communiqué, l'Union syndicale des magistrats (USM, majoritaire) et le Syndicat de la magistrature (SM, gauche) critiquent le fait que le "parquet devienne le seul maître des procédures pénales sans aucune modification de son statut" qui puisse garantir son indépendance. »

Meses después, como Sarkozy y la Ministra Rachida Dati no cejaban, vean lo que recogía LE MONDE el 2 de septiembre de 2009: “le sénateur PS et ancien ministre de la justice Robert Badinter a qualifié le projet de réforme de "premier acte d'une OPA de l'exécutif sur les affaires les plus importantes de la justice". "Supprimer le juge d'instruction, c'est affaiblir la Justice [...], permettre au gouvernement de [la] reprendre en main", ont estimé les Verts. De leur côté, les représentants des magistrats ont dénoncé une "régression démocratique": rapport "médiocre" selon l'Union syndicale des magistrats, risque d'une justice "moins bien rendue" pour le Syndicat de la magistrature”.

En el 2010, la propuesta del Gobierno francés, con nueva Ministra de Justicia, ya reculaba en cuanto al poder ilimitado de los Fiscales (Procureurs, Juges du parquet), con un JEL (Juge de l'enquête et des libertés) que sería un retorno limitado del juez de instrucción, pero el sistema seguía sin convencer. El 5 de enero de 2010 se leía también en LE MONDE: “Cette architecture complexe ne convainc pas les magistrats. "On recrée un juge d'instruction inefficace qui intervient dans un troisième temps de la procédure, explique le président de l'Union syndicale des magistrats (USM), Christophe Régnard. On met en place une usine à gaz pour essayer de trouver une solution à une mauvaise idée du président de la République." "Le procureur aura un devoir de désobéissance, mais s'il désobéit il sera muté d'office, ajoute Clarisse Taron, nouvelle présidente du Syndicat de la magistrature (SM). Il faut d'abord réformer le statut du parquet."

Curioso que, siendo nuestras estructuras jurídicas tan distintas, esta Mme. Taron y un servidor pensemos, aunque no exactamente lo mismo, sí coincidentemente en la prioridad de una reforma del estatuto jurídico de los Fiscales. Yo no quiero que los Fiscales sean independientes. La independencia es cosa que sólo está justificada excepcionalmente respecto de los Jueces y Magistrados. Lo que yo vuelvo a reclamar respecto de los Fiscales son normas y mecanismos (hoy inexistentes) para exigirles responsabilidades.

O sea, Mesié Caamagnó, que ya que habla Vd. de España como si debiéramos, ante todo y sobre todo, limitarnos a imitar lo que sucede fuera, tenga Vd. la bondad de aprender de sus vecinos y, en especial, del Ministro de Justicia socialista, Robert Badinter. Lea, también en LE MONDE, 21 de marzo de 2009, el artículo de su colega por partida doble: “La mort programmée du juge d'instruction”.

Una última pincelada. Si nos comparamos con Alemania, no dejemos de reflexionar que, por consenso expreso de los dos grandes partidos, Alemania ha impedido que sus enseñanzas universitarias de Derecho se sometiesen al “proceso Bolonia”. ¿Y qué tiene eso que ver con nuestro asunto? Lo entenderá el lector si le digo que el conjunto de los estudios y exámenes jurídicos universitarios germanos, largos, exigentes y difíciles, entronca con la idoneidad para comenzar a ejercer determinadas profesiones jurídicas y, entre ellas, la de Fiscal. Una seriedad y una profesionalidad de la que carecemos aquí. No comparemos, pues, a la ligera. Y del ejemplo o modelo italiano, más vale olvidarse.

viernes, 3 de septiembre de 2010

PARA EL NUEVO CURSO, ¡MÚSICA, MAESTROS!


¡QUE EMPIECE EL ESPECTÁCULO!


¡Un nuevo curso!. La farándula docente se prepara para la función de la nueva temporada. Pronto estrenaremos otra vez el espectáculo. De modo que, como se decía en España, dirigiéndose al director de la orquesta (u orquestina): “¡música, maestro(s)!”. Y nos viene bien algo que pueda alegrar el ambiente. De modo que aquí tienen el célebre “Another op’nin’, another show”, con que comienza Cole Porter su archipremiada “Kiss me, Kate”, que se estrenó en el New Century Theatre, de Broadway, el 30 de diciembre de 1948. Otro estreno del show es lo que nos espera enseguida: una oportunidad para saludar al respetable (“a chance for stage folks to say hello!"), otro trabajo (para los aún no anecados) que esperemos que dure (“another job that you hope will last”) y traiga un futuro que haga olvidar el pasado (“will make your future forget your past”) o quizá recordarlo con cariño. Pero que el show no sea nunca "another pain where the ulcers grow". Así que "cross your fingers and and hold your heart": crucen los dedos y contengan la respiración,

Ahí va primero una versión del nuevo estreno, una versión de profesionales clásicos, con este enlace:


Esta versión clásica, la de los viejos dinosaurios preboloñeses, como yo, termina y prosigue con este otro enlace, que se puede abandonar si no se siente curiosidad fuera del “Another op’nin’, another show”:


Pero hay una version más breve, más moderna, más entrenida, muy Bolonian’s style, que preconiza el University’s show como entertainment. Así que vean el “opening” de The Muppet Show, más sencillito, más breve, más fácil de aprender, asequible a todos... y un poco catastrófico:

http://www.youtube.com/watch?v=e8HUgAK5i-M

Sin embargo, tal vez la versión perfecta del espectáculo del nuevo curso, aceptable incluso para nuestro ministro metafísico, podría ser ésta, majestuosa, perfecta, redonda y sin chillidos. Para los maestros olímpicos, solitarios, aunque quizá geniales. Escuchen, escuchen:


¿Quien sabe? En todo caso, optimismo, my friends and colleagues! Todo va a salir bien. Será maravilloso, wonderful, merveilleux, incluso wunderbar. Gocen anticipadamente y vean el extraordinario dúo de “Kiss me, Kate”, Wunderbar! (pueden seguir hasta el final aunque el vals haya terminado: es divertido como todos los diálogos en las obras de Porter):


Pero, Bolonia es Bolonia. Habrá que hacer algunos cambios. “There will be some changes made”. Se Lo dicen muy claro aquí al pobre Joe Gideon (= Bob Fosse, por Roy Scheider) desde “All that’s jazz”. El pobre Gideon-Fosse-Scheider simbolizaría, off lourse, a la agonizante Universidad pre-boloñesa que nos presentan:


Aunque, bien miradas las cosas, quizá todo lo clásico, lo viejo, sea otra vez nuevo. Quizá ”Everything Old Is New Again”. También se lo dicen, más simpática y convincentemente que en el anterior mensaje, a Gideon-Fosse:
 
 
Espero que les haya gustado. Anyway: ¡mucho ánimo!

sábado, 26 de junio de 2010

LA PERVERSIÓN DE LA CIENCIA: SÍNTOMAS Y VACUNA (y III)


COMO VACUNA CONTRA LA PSEUDOCIENCIA Y LA MANIPULACIÓN, ¿NO VALDRÍA RECUPERAR LA UNIVERSIDAD?


En el “post” que era primera entrega de esta serie, mostraba nuestra paradójica y poco justificable ausencia de certezas en asuntos capitales: estado global de nuestro planeta, fuentes de energía a las que recurrir, causas y remedios de la profunda crisis económica y social. Describía a grandes rasgos los mecanismos de la manipulación interesada, la indefensión de la sociedad ante esa manipulación, la consiguiente falta de control sobre los centros de poder (difíciles de localizar, por cierto) y la resultante dificultad extrema que para muchos presenta adoptar decisiones acertadas y, para todos, juzgar si las que se adoptan son razonables y de posible eficacia para el bien común o, por el contrario, disparatadas y sólo beneficiosas -incluso demasiado beneficiosas- para unos pocos.

En el “post” inmediatamente anterior, les ofrecí un ejemplo de manipulación de los datos científicos indiscutibles. Ahora es el momento de proponer una vacuna contra la mistificación de las Ciencias y la implacable difusión de las manipulaciones.

Vaya por delante que no creo en recetas simples y menos aún en efectos de fulminante o rápida mejoría. Pero, si bien se mira, hay en el mundo una constelación de instituciones que pueden -y deben- operar positivamente sobre nuestra crisis de saberes y de sólidas bases para decidir. Me refiero, ya lo adivinan, a las Universidades. Lo que propongo es que, antes de imaginar inventos, pensemos, como remedio, como posible vacuna, en algo inventado hace siglos.

Muchas denominadas “Universidades” del mundo no nos sirven para lo que interesa. No nos sirven las “Universidades” que no investigan y sólo son centros de enseñanza. Pero, descontadas todas ésas, aún resta un gran número de Universidades que, pese a todos los pesares (en los que incluyo infinidad de cambios no precisamente positivos: p. ej., primar la rentabilidad económica de las actividades sobre la independencia, libertad, calidad y seriedad de la investigación y la docencia), todavía no se han alejado por completo de lo que, a fin de cuentas, ha sido y debe seguir siendo el núcleo de una verdadera Universidad: la búsqueda independiente y desinteresada de la verdad, sin otro requisito que la utilización de métodos científicos.

La idea clásica de la Universidad, sustentada y respetada durante siglos desde muy distintas perspectivas, presente en su ceremonial plurisecular o recientemente inventado, es el servicio a la verdad. Llevo toda mi vida en la Universidad convencido de esta idea. Pero ahora le encuentro más sentido que nunca a mi vieja convicción (personalísima, pero en absoluto original). Porque la independencia o la no sumisión de la Universidad a estos o a aquellos poderes, cobra una importancia capital en este momento. Con esa idea originaria y esencial, la Universidad prestaría hoy a la sociedad el servicio, muy apremiante, históricamente decisivo, de ser una instancia fiable de adquisición y difusión de saberes.

Testimonio de mi vieja convicción, acorde con la idea clásica de la Universidad, son los siguientes párrafos de un artículo publicado en ABC, el 5 de agosto de 1976, bajo el título “UNIVERSIDAD CRÍTICA”:

(...) La cuestión es ésta: ¿cuál es la inspiración fundamental de la Universidad? ¿Cuál es la experiencia sobre la que esta institución vive? (...) Cabe responder sencillamente que la experiencia fundamental de la que vive la Universidad (cuando está viva) es la verdad. La Universidad es aquel lugar donde se dice —o se puede decir y oír— la verdad. La literatura ceremonial universitaria insiste en este punto hasta caer en el tópico, pero se trata de un tópico válido frente a otros de baja ralea (...).

“Esta «centella primitiva» de la Universidad contiene también la solución al problema de su relación con la sociedad. En efecto: al preguntar a qué necesidad subviene la Universidad entre todas las instituciones sociales, la respuesta es: poner al hombre en relación con el todo. Porque verdad se opone, antes que a falsedad, a ocultamiento. La Universidad se ha de proponer, como proyecto expreso y metódico, una cultura, un cultivo del hombre, consistente en que se abra más y más. Ya definía Whitehead al pensamiento humano como el que se ocupa de la cuestión «¿qué hay con el todo?» (...)

“Muchas instituciones de la sociedad actual tienen una inclinación que puede hacerlas converger, mediante mecanismos propiciadores del anonimato, hacia el aplastamiento del hombre en cuanto ser personal. En este contexto, que es tanto el de las sociedades verdaderamente socialistas como el de la que Galbraith llama «sociedad posindustrial» y cuando se aprecia que, por paradoja, todo el «sistema» se ha puesto en manos de la educación, ¿quién no ve la situación privilegiada de la Universidad y quién no advierte que, al propio tiempo, la Universidad corre el peligro de converger con otras instituciones en la línea de la despersonalización? Soslayando ese peligro, la Universidad tiene el privilegiado deber de poner en tela de juicio —esto es, de enjuiciar sin prejuicios— los objetivos del «sistema» social y el sentido de lo que acontece. (...)”

“Suene como suene, poner en tela de juicio al ‘sistema’ constituye el objetivo que la Universidad ha de fijarse. Y eso no es la subversión social al uso (que, por cierto, nada subvierte), sino la iluminación que impulsa la acción libre, a partir del saber y de la decisión de buscar y decir la verdad.”

Ahora, en nuestros días, con tremenda perversión de las Ciencias por intereses parciales (quizá divergentes del interés de todos), por sumisión a poderes económicos y políticos y con problemas enormes ante los que, como he señalado, son demasiadas y demasiado injustificadas nuestras incertidumbres, la sociedad debería poder reencontrar en las Universidades fuentes seguras de conocimientos sólidos y, ni que decir tiene que desinteresados. Las Universidades podrían ser esos lugares, apremiantemente necesarios, donde se busque y se diga la verdad (aunque con falibilidad), donde no se tolere la manipulación y se combata la impostura.

Honradamente, pienso que mi propuesta de “vacuna” frente a la degradación científica y la manipulación no falla en cuanto a la lógica. Lo que las Universidades deben ser (y aún no ha desaparecido del todo en ellas) encaja perfectamente con lo que la sociedad más necesita en este trance histórico. Eso es seguro. Y no escribiría este “post” si mi diagnóstico no incluyese que en 2010 no han logrado todavía, entre unos y otros, la completa desaparición del llamado “espíritu universitario”, del que hablaré después. La dudoso es si aún es posible enderezar la deriva autodestructiva de muchas Universidades. Objetivamente, la rectificación es posible: no habría que lograr cambios que presenten dificultades insalvables y ni siquiera extremadamente difíciles (p. ej., asignar recursos económicos no disponibles). Las dificultades que hacen dudosa la viabilidad de una propuesta lógica y objetivamente posible derivan de la actitud subjetiva de los dirigentes directos e indirectos de las Universidades.

Sé que desde 1976 han ocurrido muchas cosas respecto de las Universidades. Y no todas ni la mayoría buenas. He sido consciente de esos cambios. Voy a mostrarles esa conciencia y también la persistencia de mi convicción, a sabiendas de que es la de muchos universitarios en todo el mundo.

He seleccionado algunos textos. Vean primero los procedentes del artículo titulado “UNIVERSIDAD: ‘ESTRUCTURA’, ESPÍRITU Y LIBERTAD”, publicado en el desaparecido periódico YA, el 1 de marzo de 1988:

“Es cosa notable que la Universidad viva aún, después de tantas leyes y reglamentos universitarios desorientados o insensatos. Y eso se debe a la hondura, a la profundidad de sus raíces. Claro que la vida de la Universidad (…) es hoy no tanto vitalidad o actividad de instituciones, de entidades orgánicas —organizadas, cohesionadas por principios de razón y orden— como vida universitaria, esparcida aquí y allá en pequeños núcleos personales, a modo de rescoldos dispersos de numerosas fogatas ya desaparecidas."

“(...) Se insiste en improvisar ‘profesores’ que proporcionen algunos conocimientos —no importa que sean vulgares y atrasados: se acepta lo que sea— al mayor número de personas. O lo que es igual: se insiste en eliminar la Universidad como lugar en que se busca la verdad, en el que se afrontan con seriedad unas tareas intelectuales arduas, las científicas, para las que, por ley de la naturaleza, no todos son aptos, ni como profesores ni como alumnos, y que, por lo demás, no a todos pueden gustar.”

“(..) Burocratización exacerbada: cada vez más papeles, cada vez más rigidez en los formularios, cada vez menos resultados positivos de los papeles y los formularios y más distancia entre éstos y los resultados. Asambleítis, comisionitis y reunionitis agudas. Mercantilismo feroz. Reproducción cada año más perfecta de la fenomenología de la política menor, de los vicios del parlamentarismo nacional y autonómico, del amiguismo y la picaresca nepotista, del esplendor de los ‘aparatchiks’ y los nomenklaturistas….(...)”

“Y, sin embargo, hay vida universitaria, hay trabajo de calidad: se publican libros espléndidos, manuales de buena calidad, trabajos de investigación de la máxima altura, se dan clases o lecciones genuinamente magistrales, se hacen algunas magníficas tesis doctorales, etc. Hay profesores y alumnos que se pueden codear con cualesquiera homónimos del planeta. Son los frutos de lo que se ha llamado frecuentemente, en contextos de cursilería o retórica trasnochada, pero, a fin de cuenta, con acierto, ‘espíritu universitario’.”

“Huelga decir que ese espíritu, esa auténtica ‘vocación universitaria’, no sobrevuela los recintos académicos como sustancias angélicas o ectoplasmas del espíritu: se encarna en y pertenece a personas concretas, de carne y hueso.”

Más recientemente, ya en este siglo, he vuelto a insistir (“UNIVERSIDAD, SOCIEDAD, EUROPA”, ABC, 5 de noviembre de 2005). Se trataba del “proceso de Bolonia”, ocasión para que el tiránico “lobby” pedagógico sostenga las más absurdas y retardatarias posturas, como verán. Esto es lo que escribí y en lo que insisto:

“Una vez más, se plantea una pugna sobre la cuestión del servicio de las Universidades a la sociedad. La ocasión de esta nueva pugna es la configuración del denominado ‘espacio europeo de educación superior’”.

“(…) Hay quienes, con el pretexto de la convergencia europea, quieren imponer una determinada idea del servicio de la Universidad a la sociedad, previamente reducida al mundo empresarial: la Universidad como una industria educativa auxiliar de ese mundo. Ningún documento de autoridades europeas con legitimidad normativa avala esa idea, pero en la constelación de nuestras Universidades no faltan unos cuantos entes (Direcciones generales, vicerrectorados, gabinetes, agencias, institutos, etc.) empeñados en lograr determinadas y no pequeñas transformaciones.”

“La principal transformación sería la de los profesores. Aunque parezca increíble, el objetivo transformador se resume, sin exageración, en los siguientes términos: los profesores universitarios no deben dedicarse a enseñar lo que saben. Habrían de dedicarse a procurar que los estudiantes adquieran ciertas destrezas, habilidades, aptitudes y actitudes. ¿Por qué esta mutación tan radical? Porque, dicen, personas con destrezas, habilidades, aptitudes y actitudes son lo que demanda el mundo empresarial. Y porque, añaden, el conocimiento es algo muy secundario en nuestros días. ‘Lo cognitivo’, dicen, ‘debe dejar paso a lo psico-sociológico’. Alguna versión concreta de la mutación deseada pretende que los profesores universitarios sean 'compañeros' de los alumnos y sus consejeros ‘psicológicos, sexológicos, ergonómicos y jurídicos”.

“(...) Es verdad que las Universidades no deben vivir de espaldas al mercado. Y es verdad que los profesores universitarios no deben desconocer la importancia de que su trabajo investigador y docente vaya más allá de la transmisión de conocimientos. Pero las exigencias del mercado (tan difíciles de establecer, por lo demás) no pueden ser el norte de la planificación de la formación universitaria básica: la formación básica superior en Matemáticas, Química, Derecho o Filología, p. ej., depende del estado de las correspondientes Ciencias."
(...) “De modo indirecto, la Universidad responde a muchas necesidades humanas, sociales. Pero la necesidad social y humana a la que responde directa y específicamente es la de un serio progreso en el saber y en un saber de totalidad, que incluye la investigación y el cultivo de parcelas aparentemente inútiles"

“Consecuentemente, la Universidad —repito— puede tener “patrocinadores”, pero no “clientes”; puede tener mecenas, pero no señores feudales; puede establecer conciertos y convenios, pero no venderse, alquilarse o condicionarse. Toda verdadera Universidad merece nutrirse con suficiencia de recursos allegados por la generalidad de los ciudadanos. Si los poderes públicos no lo comprenden, no comprenden la sociedad actual y lo ignoran todo sobre la Universidad. La “privatización” no debe invadir los trabajos universitarios. Hay muchas cosas que pueden no interesar a las empresas, pero que nos interesan y nos afectan a todos. Y, además, hay cosas que interesan a empresas, pero que conviene a todos que se lleven a cabo también al margen de cualquier interés particular, incluso perfectamente legítimo.”

(...) "En la entraña de esa función está que la Universidad, mediante la adquisición y transmisión de conocimientos científicos, pueda poner en tela de juicio (es decir, enjuiciar sin prejuicios) las percepciones de la realidad, el sentido de lo que acontece y hasta la estructura y los objetivos del “sistema” social. Eso no es ninguna temible subversión social (...): es la crítica libre, a partir del saber científico, lejos de toda virulencia o arrogancia, porque cuando se busca conocer, se conoce ante todo la propia vulnerabilidad al error. A partir de esa crítica libre y constructiva se progresa.”

Sostener, en el mundo actual, que el conocimiento es lo menos importante parece la idea fuerza de un sabotaje colosal para destruir la Humanidad o, si se liga sólo al “Espacio Europeo de Educación Superior”, para darle la puntilla a la vieja Europa, objetivo que quizás a algunos les interese. Pero las Universidades, de iure o de facto, poseen cierta autonomía para orientarse en aspectos claves -planes de estudios, métodos y exigencias de aprendizaje, condiciones y estímulo de la investigación y de la difusión de sus resultados-, desvinculándose de propuestas absurdas e incluso no ligándose fatalmente a las consecuencias y resultados de los anteriores escalones educativos. ¿Serían capaces unos cuantos Rectores de impulsar un cambio sustancial del rumbo de sus Universidades, orientándolas claramente a la seriedad de una investigación sin sujeciones ni dependencias y estableciendo alianzas para un apoyo mutuo en el trabajo así dirigido y para la máxima difusión de certezas y debates rigurosos?

Eso no es imposible, aunque si lo considero improbable de no mediar estímulos externos, que ahora no soy capaz de imaginar. En todo caso, afirmo que, objetivamente, se podría invertir la galopante tendencia a la degradación y a la manipulación de la ciencia. Si no ocurre, no será por falta de mimbres. Será porque no hay quienes quieran hacer cestos. Será que incluso los que presumen de dirigir Facultades, Institutos y Universidades de calidad están, a la hora de la verdad, preocupados principalmente, no por hacer Ciencia, sino por el “marketing”. En el ámbito de lo económico, la preocupación por  el "ranking" (debe haber varias docenas) raya en lo escandaloso. Y también me escandalizan un poco las instituciones universitarias dedicadas a la Economía y presuntamente serias que producen y difunden “papers” sobre clubs de fútbol, mientras un inteligente y laborioso jubilado explica por su cuenta a media España (y a medio mundo)  el origen y desarrollo de la crisis financiera. Decididamente, si siguiésemos por la cuesta abajo, la culpa sería de "dirigentes" sin talento y sin carácter, cortos de miras y egoístas. No querrían aplicar la vacuna, que ya existe.

jueves, 24 de junio de 2010

LA PERVERSIÓN DE LA CIENCIA: SÍNTOMAS Y VACUNA (II)


EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL DESHIELO DEL ÁRTICO: UN ESPLÉNDIDO EJEMPLO DE MANIPULACIÓN

Antes de abordar, en una tercera y última entrega, la posible y deseable vacuna contra la manipulación y la falsificación de la ciencia y las vías de recuperación de la confianza social en los trabajos científicos, voy dedicar este “post”, como anuncié, a un ejemplo de manipulación de datos que no me extrañaría que les hiciese exclamar: “¡increíble!”. Pero, se trata de un ejemplo real. Dos noticias aparecidas en medios de comunicación españoles (prescindo de nombrarlos, para no hacer publicidad en ningún sentido): la primera del 17 de septiembre de 2009 y la segunda, del día anterior, 16 de septiembre de 2009. Se trata del mismo asunto: la extensión del hielo en el Ártico (en relación, desde luego, con el calentamiento global).

Si Vds. introducen en su buscador (Google, p. ej.) los términos “superficie hielo Ártico”, como yo lo he hecho hace un rato, se encontrarán una abrumadora confirmación de la vigencia de esta verdad oficial: mientras la Antártida crece o, al menos, permanece terriblemente inmutable, el Ártico disminuye y camina hacia la desaparición. Por cada 100 entradas de Google sobre el tema, quizá 1 ó 2 presenten divergencias sobre esa verdad oficial. Las 98 ó 99 restantes son absolutamente correctas. Uno piensa que, a estas alturas de la vida humana, debe haber datos, mediciones. Que la superficie de hielo en el Ártico esté disminuyendo (más o menos dramáticamente), se mantenga sustancialmente invariable o vaya en aumento no parece cuestión ideológica, política o de apreciación subjetiva por razones estéticas o por las personales preferencias hacia el estado sólido o líquido del agua.

Las dos noticias deberían decirnos los datos que hay o que no los hay o que, por esta razón y esta otra, los datos disponibles no permiten responder a este sencillo interrogante: ¿está desapareciendo paulatinamente el hielo en el Ártico? Pues bien: las dos noticias coinciden en que hay datos y resulta que las dos noticias (si se pasa, como hay que hacer siempre, de los titulares al texto), transmiten los mismos datos, que seguramente el lector, como yo, considerará suficientes para hacerse una idea fiable acerca de si estamos en camino de que desaparezca el Polo Norte helado que hemos conocido siempre.

Expongo las noticias cronológicamente desordenadas porque aunque las dos incluyen dosis de orientación al lector y de “militancia”, me parece que la que reproduzco en primer lugar manipula más los datos, muy probablemente sin intención: se reproduce un despacho de agencia. Y aquí viene lo bueno: sobre exactamente los mismos datos de superficie helada, los dos medios transmiten mensajes opuestos. Una noticia se ajusta a la tesis “ortodoxa” -climatológicamente correcta- del calentamiento global y la otra, por el contrario, combate abiertamente esa tesis de la corrección. Vean.

El 17 de septiembre de 2009, en un acreditado diario de difusión nacional aparece el titular y el texto siguientes:

“La extensión del hielo marino alcanza su tercer mínimo en 30 años”

“El hielo marino del Ártico parece haber alcanzado su extensión mínima para este año, siendo la tercera más reducida desde que comenzaron las mediciones por satélite en 1979. Aunque esta extensión mínima está por encima de la de los dos últimos años, sigue la tendencia negativa observada en los últimos treinta años al final del verano.”

“Según los datos divulgados por el Centro Nacional para la Nieve y el Hielo (NSIDC, en sus siglas en inglés), la extensión mínima se alcanzó el pasado día 12 de septiembre, con una superficie de 5,10 millones de kilómetros cuadrados. A partir de ese día las señales parecen indicar que el hielo marino ha comenzado su ciclo anual de crecimiento en respuesta al frío del otoño.”

“La extensión para este año es 580.000 kilómetros cuadrados mayor que en 2008 y 970.000 kilómetros cuadrados sobre la superficie helada de 2007, año en que se batieron todas las marcas de deshielo acelerado. Aún así, la superficie alcanzada el pasado 12 de septiembre es 1,61 millones de kilómetros cuadrados inferior a la media entre 1979 y 2000 y 1,28 millones de kilómetros cuadrados menor que la media entre 1979 y 2008.”

“Sin recuperación”

“La explicación para que este año la extensión a final del verano no haya caído a los niveles de los dos años anteriores habría que buscarla en que las temperaturas durante el verano fueron relativamente más frías. Así, por ejemplo, la temperatura en el mar de Chukchi y en el mar de Beaufort fue especialmente fría comparada con la de 2007.”

“No obstante, a pesar de que el deshielo se ha contenido, los científicos no consideran que esto sea una recuperación. A pesar de las condiciones menos favorables para la pérdida de hielo, la extensión mínima de 2009 se sitúa un 24% por debajo de la media de 1979-2000, y un 20% si se tienen en cuenta los últimos treinta años. Además, en el Ártico predomina ahora un hielo joven y fino, que es más vulnerable al deshielo estacional, por lo que se espera que el declive de su extensión a final del verano continúe en los próximos años.”

El día anterior, 16 de septiembre de 2009, un diario digital, notablemente visitado, había publicado los titulares y el texto siguientes:

“El calentamiento global no evita que el hielo Ártico crezca un 24% desde 2007”

“La superficie de hielo polar ártico sigue creciendo a pesar de las predicciones de los alarmistas del cambio climático. El propio Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace, reconoció en agosto que mintió al predecir que el hielo en el Ártico se habrá derretido en el año 2030.”

Tras el titular y antes de los nombres de las personas responsables de la información, se podía leer el siguiente texto:

“La superficie de hielo polar ártico sigue creciendo a pesar de las predicciones de los alarmistas del cambio climático. El propio Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace, reconoció en agosto que mintió al predecir que el hielo en el Ártico se habrá derretido en el año 2030.”

Después de los nombres, aparecía el siguiente texto (con cuadros ininteligibles para los no especialistas, de los que prescindo aquí):

“Los datos reflejan que el supuesto calentamiento global que amenaza la vida en la tierra (según los alarmistas del cambio climático) no logra acabar con la superficie de hielo en el Ártico. “

“Así, según los datos de Nansen Environmental and Remote Sensing Center, el IARC-JAXA Information System y el National Snow and Ice Data Center, recogidos por el blog Desdeelexilio, la capa de hielo polar Ártico ha crecido un 24% desde el año 2007. Desde 2008, la subida ha sido del 12%.”

“Actualmente, la superficie helada en el Ártico alcanza los 5.301.219 kilómetros cuadrados, cuando en 2007 era de 4.267.813 kilómetros cuadrados y en 2008 de 4.731.875%. Estos datos reflejan un crecimiento del 12% interanual de la masa de hielo Ártica.”

“Además, según las estadísticas que nos ofrecen estos grupos de análisis, la masa de hielo polar Ártico se va recuperando. Estos datos reflejan las magnitudes medidas a día 15 de septiembre de cada uno de los años señalados.”

[Cuadro con el siguiente título: “The latest value: 5,301,094 km2 (September 15, 2009)]

“Estos analistas hacen estos cálculos empleando el algoritmo NORSEX. Es decir, la extensión del hielo es la superficie total de todas las cuadrículas polar del hemisferio norte que tienen al menos el 15% de concentración de hielo del mar, utilizando este algoritmo de NORSEX.”

“La zona de hielo es la suma de las áreas de la red celular, multiplicado por la concentración de hielo para todas las células con concentraciones de hielo de al menos el 15%.”

[Nuevo cuadro titulado “ICE AREA, NORSEX SSM/I”]

“En plena temporada de deshielo en el Ártico, la superficie del Polo Norte ha experimentado un aumento del 12% respecto al año pasado. No obstante y pese a que los datos del National Snow and Ice Data Center (NSIDC), reflejan un incremento de la capa de hielo ártico, sus analistas señalan que el deshielo sigue su curso. No obstante, es cierto que la capa de hielo se mantiene aún muy por debajo de la extensión alcanzada en 1979.”

“La trampa radica en cómo efectuar la comparación de tales mediciones, ya que el centro toma como referencia la extensión media de superficie helada entre 1979 y el año 2000. Así, en 2007 la extensión mínima de hielo ártico fue el 42,6% menor que en el período 1979-2000, mientras que en 2008 fue un 33,1% menor, y así sucesivamente. Es decir, continúa creciendo de un año para otro.”

Hasta aquí las dos “noticias”. No sé qué pensarán Vds., pero a mí me parece que el titular de la primera es retorcidamente manipulador. La afirmación de que “la extensión del hielo marino alcanza su tercer mínimo en 30 años” induce a pensar (aunque no sea eso lo que dice) que esa extensión marcó un registro mínimo en el año 2007, otro en el 2008 y otro en el 2009, partiendo de la extensión gélida medida (en el mismo momento de deshielo) en 1979, cuando se iniciaron las mediciones mediante satélite. Pero resulta que la medición de 2009 arroja una extensión de hielo superior a la del 2008, que fue, a su vez, superior a la del 2007. ¿Dónde están los tres "mínimos"? La noticia sólo afirma uno: el del 2007, "en que se batieron todas las marcas". Pero si en 2008 y en 2009 la extensión ártica helada ha aumentado, la del 2007 sería el único "mínimo". Hablar de 3 "mínimos" en el año 2009 son ganas de decir sandeces y enredar.

Cualquier profesor universitario español sabe hoy el peligroso potencial de los algoritmos. ¿Hay que comparar el expediente académico de varios concursantes? Antes atribuíamos 4 puntos a la Matrícula de Honor, 3 al Sobresaliente, 2 al Notable y 1 al Aprobado (las opciones respecto de valoración de “suspenso” o “no presentado” eran diversas). Durante mucho tiempo los resultados de esta cuantificación nos iban bien. Ahora hay que aplicar un algoritmo, para tener en cuenta la nota media de la promoción del concursante, las notas medias de las promociones en otras Universidades, etc. El resultado es que los miembros de las comisiones enjuiciadoras no entienden el algoritmo, aunque sean físicos o biólogos (lo he comprobado, aunque no, lo confieso, con matemáticos). Otro ejemplo: el profesor debe atenerse a un PDA (Plan de Dedicación Académica), todo o en parte medido en ECTS (los créditos "a la boloñesa"): en mi Universidad disponen de un complejo algoritmo, pues no en vano nuestro Vicerrector de Política Académica y Profesorado es un prestigioso matemático.

Otro día les reproduzco ese algoritmo. Pero, volviendo a nuestro asunto, nos encontramos con que el algoritmo NORSEX permite concluir que disminuye la superficie helada del Ártico, pese a que las mediciones de esa superficie, con el mismo método y en la misma época, arrojan los siguientes resultados, que no se discuten:

En el año 2007: 4.267.813 km. cuadrados de superficie ártica helada.

En el año 2008: 4.731.875 km. cuadrados de superficie ártica helada.

En el año 2009: 5.301.219 km. cuadrados de superficie ártica helada.

Con independencia de la militancia anti calentamiento de la segunda noticia, lo que se afirma en ella es cierto, frente a lo que se afirma en el titular de la primera, que es falso y que se revela falso cuando la noticia, con sus datos, se lee entera. Y para los que somos “de letras”, que conocemos “las cuatro reglas” (sumar, restar, multiplicar y dividir) e incluso sabemos calcular porcentajes, con esos datos hay que afirmar que el hielo crece notablemente en el Ártico en los dos últimos años con datos conocidos. Esperemos a las mediciones por satélite del próximo septiembre. Pero si el Ártico iba en camino de desaparecer, llevamos dos años con la tendencia invertida y no sólo ligeramente: los incrementos de superficie helada han sido de 464.062 kilómetros cuadrados en 2008 (extensión próxima a la de España) y de 569.344 kilómetros cuadrados en 2009 (extensión superior a la de España, que es de 506.019 kilómetros cuadrados). En dos años, más de 1.033.406 de kilómetros cuadrados de aumento del hielo en el Ártico (más del doble de la superficie de España). ¡Vaya deshielo! No me pronuncio sobre el calentamiento global, pero sí digo que, con los datos manejados, la primera noticia es un guisote periodístico lamentable para seguir sosteniendo que se deshiela lo que lleva dos años helándose mucho más.

Se cumplen 31 años de mediciones mediante satélites. ¿De qué nos sirve ese extraordinario instrumento si los resultados que arroja pueden ser aderezados por los manipuladores para presentar dos considerables aumentos de extensión del hielo ártico como "tres mínimos históricos" de esa extensión?