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lunes, 12 de abril de 2010

LUTO EN POLONIA, LUTO MÍO


UN HOMENAJE CHOPINIANO


Una vez más, Polonia es un país conmocionado, después de tantas veces destruido y otras tantas veces probada su inmortalidad. No nos importa cómo fuera Lech Kaczynski, el Presidente muerto, con tantas otras personalidades polacas, al estrellarse el avión en los bosques de Smolensk. Lo que vemos es un país desolado, justo en las vísperas de un especial homenaje ruso-polaco a las víctimas de la llamada “matanza de Katyn”, una masacre de miles de oficiales polacos confinados en el campo de prisioneros de guerra de Kozielsk en el bosque de Katyn, a poca distancia de Smolensk. Fueron, no obstante, 22.000 ciudadanos polacos, prisioneros en varios campos y cárceles rusas, los asesinados en pocos días. Durante décadas, se atribuyó oficialmente a los nazis la masacre de Katyn, aunque se conocía con certeza la responsabilidad soviética. Parece seguro que fue Boris Yeltsin (no Gorbachov) quien, en 1992, entregó a las autoridades polacas el expediente sobre Katyn. En ese expediente se incluía la decisión del 5 de marzo de 1940 del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la URSS aprobando el fusilamiento de 14.700 oficiales y de otros 11.000 ciudadanos polacos más. La resolución estaba firmada por Stalin, Beria y Molotov, ministro de Exteriores de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero en la Polonia ocupada por los nazis, éstos exterminaron, como es bien sabido, no sólo a muchos miles de judíos, en Varsovia y en otros muchos lugares, sino también a innumerables polacos opuestos a la sumisión hitleriana. Aplastada entre dos gigantes durante la segunda guerra mundial y luego especialmente esclavizada por la URSS (ni mucho menos era igual la situación en todos los antes llamados “países satélites”), en 1980, en que viajé a Varsovia con motivo de un congreso, aún era Polonia un país donde, a pesar de su rica agricultura, la gente, en las ciudades, pasaba hambre de verdad. En Cracovia me explicaron la masiva eliminación nazi del profesorado de su Universidad. En el avión de vuelta a Viena, leí la primera noticia de las revueltas trabajadoras. Poco después, nació “Solidaridad”. Nunca un sindicato mereció más su honroso nombre ni hizo tanto por su país y por el mundo entero. Suele decirse que Karol Woityla, Juan Pablo II, contribuyó decisivamente con “Solidaridad” a la caída del muro de Berlín y del “llamado telón de acero”. A mí, sobre todo en Cracovia, me pareció notar que Polonia estaba madura para rehacerse plenamente.

Este país admirable, tantas veces invadido, despedazado, repartido y resucitado, está de luto, que es también luto y dolor mío.

En homenaje a Polonia, acompañemos a los polacos de todo el mundo. Y no se me ocurre expresión más intensa y afectuosa de esa compañía en el sentimiento que escuchar a Federico Chopin.

Un tópico comprensible y no desatinado es, sin duda, la célebre “Marcha Fúnebre”, de la Sonata n. 2, op. 35. Pero tras escuchar la extraordinaria versión de Arthur Rubinstein, les propongo emocionarse con dos maravillosas interpretaciones de Vladimir Ashkenazy y de Maurizio Pollini, (el Estudio op. 10, nº 1 y el Nocturno n. 8, op. 27, respectivamente) para terminar con la soberbia interpretación del Scherzo n. 2, op. 31, a cargo del genial Sviatoslav Richter.

Arthur Rubinstein, III. Marcha fúnebre:

http://www.youtube.com/watch?v=g3qXC4w3DvE&feature=watch_response

Vladimir Ashkenazy, Etude Chopin op.10 no.1 in C major:

http://www.youtube.com/watch?v=WpZr_cbYbXo&feature=related

Maurizio Pollini, Chopin Nocturne no. 8 op. 27 no. 2:

http://www.youtube.com/watch?v=6cxkLZoEFEk&feature=related

Sviatoslav Richter, Chopin Scherzo no. 2 Op. 31:

http://www.youtube.com/watch?v=ttmJ_psfVSI&feature=related

Descansen en paz los muertos. Y ¡viva Polonia!

martes, 2 de marzo de 2010

CHOPIN CUMPLE DOSCIENTOS AÑOS


ACTUALIDAD Y RECUERDOS DE UN GENIO, MALTRATADO EN ESPAÑA DURANTE DÉCADAS

Tal día como ayer, el 1 de marzo de 1810, nacía en Żelazowa Wola, una aldea a 50 km. de Varsovia, el que sería un genio musical, a la altura de los más grandes, Fryderyk Franciszek Chopin. En España, durante décadas no particularmente brillantes y, en varios aspectos, francamente ominosas, muchos (muchos "machos", se me ocurre precisar) pensaban que la música de Chopin era “cursi” y propia de señoritas (quizá porque entonces bastantes señoritas aprendían a tocar el piano…o, mejor, lo intentaban, con éxito escaso las más de ellas). Piensen que en esa misma época se veía mal que los hombres utilizasen colonia (“aromas” o perfumes como los actuales, ni existían ni se imaginaban) y se aplicasen desodorante. Y estaba mal visto que a un hombre le gustasen abiertamente las flores, por ejemplo. ¡Qué cosas!

Aquellos tiempos, más bien grises, lo fueron mucho menos para mí precisamente porque, sin lecciones ni aleccionamientos, me enseñaron a gustar la música (también la clásica, que tuve la gran fortuna de escuchar de niño con mi padre). Desde aquellos tiempos, siempre me pareció que Chopin era un músico de deslumbrante inspiración y de extraordinaria técnica musical, sin que, “fan” del piano como soy desde siempre, me importase en absoluto que la producción de Chopin fuese primordialmente pianística. Hoy, al saber de la aparición de un libro de Justo Romero, titulado Chopin, raíces de futuro, en el que se juzga al genio como lo que fue y se hace ver su modernidad, he sentido una enorme alegría. Pienso, como el autor del libro, que Chopin nada tiene de “cursi” y que ésa era una opinión extendida entre gente zafia y sorda… y desconocedora de la música de Federico Chopin, a cuya verdadera imagen tampoco contribuyó demasiado la presentación turística de Valldemosa (un lugar bellísimo, sin embargo) y la torpe idea del romanticismo muy extendida en una España poco cultivada, como lo fue, en general, la de los años 40 y 50 del siglo pasado (aunque ahora, en otra versión, no estamos mejor).

Pero no todos fueron zafios y sordos. Hubo también dilettantes (en el buen sentido del término), algo snobs. Transcribo estos párrafos, donde, a mi parecer, se explica y se refuta muy certeramente la cursilería y se valora en serio a Chopin. Son de Justo Romero: "Jesús Bal y Gay, que es una de las mentes más agudas de la musicología española del siglo XX, reconocía su filiación a una generación de “jóvenes que hemos abominado de Chopin por antojársenos cursi, y sólo más tarde, en plena madurez, vinimos a descubrir que su música es inocente de la cursilería con que se mostraba en manos de la mayoría de los pianistas”. Bal y Gay radica la explicación de tal fenómeno en la esencia misma de la música. “Lo cursi”, escribe el musicólogo y compositor lucense, “es el fruto de una aspiración a lo exquisito y de una incapacidad radical para alcanzarlo. […] Chopin es uno de los compositores más puros, de mejor gusto que hayan existido jamás. La más rotunda negación de lo cursi. Pero su música está impregnada de un delicado patetismo, canta la mayoría de las veces a media voz y con melancolía, es preciosista en su ornamentación y en sus sonoridades. Nada de extraño tiene, pues, que la cursilería, apetente de esas cualidades -aunque incapaz de hacerlas suyas- se apodere de ella y la convierta en una de las cosas más abominables que puedan oírse”.

La verdad es que, como casi no ocurre más que con Juan Sebastián Bach, siempre innovador, no hay apenas nada en Chopin de segunda clase. Estudios, Baladas (¡modernísimas!), Mazurkas, Polonesas, Nocturnos, Conciertos, etc. no contienen una sola composición de la que se pueda prescindir sin que padezca seriamente el conjunto. Todo Chopin es de extraordinaria belleza y de esforzada composición. De modo que me permito darme un homenaje y homenajearle modesta pero sentidamente desde aquí. Ahí van, escogidas con poco tiempo y sin muchas deliberaciones, cuatro obras, con sus enlaces correspondientes. Las de “lastfm” están interpretadas por pianistas no demasiado conocidos (para mí). Las de youtube, por Arthur Rubinstein, que es considerado, a mi entender con gran acierto, uno de los mejores intérpretes de Chopin, si no el mejor. Su integral de Chopin resulta, en conjunto, insuperable.

Frédéric Chopin - Nocturne In E Flat Major,OP. 9, No. 2, interpretado por Yund Li:

http://www.lastfm.es/music/Fr%C3%A9d%C3%A9ric+Chopin/+videos/+1-EvxS_bJ0yOU

Fantasie impromptu op 66, interpretada por Arthur Rubinstein:

http://www.youtube.com/watch?v=Elox0npFTGI&feature=related

Frédéric Chopin - Etude, Op. 25, No. 1 (muy decentemente interpretado por "anónimo"):

http://www.lastfm.es/music/Fr%C3%A9d%C3%A9ric+Chopin/+videos/+1-LhXlg9MnAmI


Chopin Waltz Op.64 no.2 in C-Sharp Minor, interpretado por Arthur Rubinstein:

http://www.youtube.com/watch?v=fOSXFXriKdY&feature=related


Si no han disfrutado, lo siento mucho, de verdad. Si han disfrutado, me alegro infinito, sin exagerar.