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domingo, 15 de julio de 2012

EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I)



“NO HABÍA MÁS REMEDIO”, PERO EL REMEDIO NO REMEDIA
(actualizado a 17 de julio de 2012)


Los “recortes” y “ajustes” decididos en estos últimos días por el Gobierno de España han venido impuestos indirectamente por el MoU (Memorandum of Understanding), el acuerdo que el Gobierno español debía firmar para lograr el rescate a la banca española solicitado y en principio aceptado el 9 de junio de 2012. Firmar ese MoU, con condiciones más duras de las esperadas, era ineludible para dar una imagen de país en vías de estabilidad y no al borde de la quiebra, impresión ésta que nos había cerrado todas las vías para conseguir crédito. De modo que sí, es muy probable que, como dice el Gobierno, no había más remedio que adoptar esas concretas medidas.

LA SITUACIÓN ACTUAL DE ESPAÑA

Quizá para los lectores no españoles no esté de más decir que la inmensa mayoría de los españoles han recibido con malhumor y descontento muy grandes los “recortes” y “ajustes”: sobre todo, el nuevo descenso de las remuneraciones de los empleados públicos y la importante subida del IVA (que se hará efectiva a comienzos del mes de septiembre). Se han anunciado más medidas de “recorte”, como una disminución de las pensiones y la desaparición de beneficios fiscales. El malhumor y el descontento, que desembocan en cólera y en protestas, se deben, me parece, no sólo a que en cientos de miles de casos los “recortes” colocan a los afectados en una situación de gran apuro económico o agravan esa situación, sino también a otros tres factores, que no cabe ocultar ni minusvalorar, porque son de mucha importancia.

El primero consiste en que, a fin de cuentas, lo que no ha habido más remedio que acordar se ha debido a la situación bancaria y no son precisamente los bancos unas instituciones mercantiles bien consideradas por los españoles.

Un segundo y aún más importante motivo del descontento es que ya está muy extendida la convicción, que aquí hemos mostrado siempre, de que los “recortes” y “ajustes” no van a servir de nada, a corto y a medio plazo, para reactivar la economía real de España. Todo lo contrario. Menos consumo, menos producción, más paro: eso es lo que se sigue de que la inmensa mayoría de la gente disponga de menos dinero. Y si la economía real no se reactiva, el horizonte de la inversión sigue siendo muy negro. Primero, con razón, era el déficit público lo que espantaba a “los mercados”. Después, no sin razón, el índice de paro les parece una señal de que España no es fiable.

En tercer lugar, ocurre -y eso lo aprecia el peatón democrático lo mismo que bastantes analistas- que el aumento de la recaudación parece importar mucho más que la disminución del gasto. El Estado central se ajusta, pero las Comunidades Autónomas se mantienen con aproximadamente las mismas dimensiones y muy parecido gasto y déficit. Lo que significa que el incremento de la recaudación se exige, a costa de los peatones democráticos, para seguir costeando el gasto público. Hay que entender que esto encolerice a muchos.

Pero sobre esto último conviene tener muy claro que el gasto que al Estado le urge ahora poder costear es ya tan elemental como el de pagar las nóminas. Lo digo porque, así las cosas, no seré yo, funcionario de un cuerpo estatal, quien encabece protestas callejeras ni anime a los funcionarios a protestar, pese a que adquirí la condición funcionarial hace 38 años, cuando estábamos muy lejos del desmadre del gasto y del déficit. Protestaré contra quien denigre a los funcionarios. Pero no iré a protestar por nuestros recortes salariales cuando tenemos cinco millones de parados.

El círculo infernal (histórico, fáctico, no teórico) que yo veo -lo digo por si alguien no lo ve y, sobre todo, por si alguien lo explica mejor, aunque lo amplíe- consiste en que estamos condenados a la recesión pero ésta impide que los ingresos del Estado español aumenten en medida similar al gasto, aunque éste se reduzca y en que, además, todo lo que se recaude se va a ir a pagar simplemente intereses de lo que, hasta el momento, se ha prestado al Reino de España. Muchísimo tendría que mejorar la lucha contra el fraude fiscal para compensar una especie de perpetuum mobile de nuevos endeudamientos, que, en realidad, no puede ser perpetuo. Y si desde fuera tampoco se presta, porque estamos en recesión y muy endeudados, no es posible tampoco esperar elementos, no ya para reactivar la economía real , sino ni siquiera para poder parar la recesión. Y seguiremos sin dinero. Y acabaremos no pagando a los prestamistas de fuera.

Por si todo esto fuera poco, la estructura de la población española hace cada vez más difícil de sostener las prestaciones más elementales a las llamadas “clases pasivas”. Porque ya ahora son muchos los que dependen de bastante pocos. No es de extrañar que se piense en retrasar la jubilación: así se mantendría más gente cotizando en favor de jubilados, inválidos, etc. Ahora, retrasar la jubilación no sería, en muchos ámbitos, privar a jóvenes o parados de puestos de trabajo, puesto que a los que se jubilen no se les piensa sustituir.

Más o menos, ésta es la situación nada esperanzadora (es lo más suave que se me ocurre) del Reino de España, conforme a sus datos. El rescate de la banca española no va a ser suficiente para parar ninguno de nuestros grandes problemas y, en especial, el de la deuda y la financiación de España. Me parece que no se equivoca John Mauldin en su newsletter de 14 de julio de 2012 cuando escribe lo siguiente (traduzco):

“España tiene ahora sobre el nivel del 7% sus bonos a 10 años. Sus bonos a dos años se encuentran en el 4,5%. España no puede ni siquiera cambiar a financiación a corto plazo para aliviar la presión de la deuda. Pronto perderá el acceso al mercado de bonos a cualquier precio inferior al 10%, lo que es totalmente insostenible. Aunque España no es Grecia, pues las causas de sus problemas son muy diferentes, el resultado es el mismo. El exceso de deuda significa la pérdida de acceso a los mercados de bonos. España pronto tendrá un rescate importante. Y que vendrá -DEBE venir- con impagos (default) de al menos una parte de la deuda. El impago (default) puede tener otro nombre, como "reestructuración", pero los tenedores de bonos no va a conseguir lo que ellos pensaban que estaban comprando. Llámese como se quiera, será impago, suspensión de pagos (default). Sencillamente, España no puede pagar la deuda que debe asumir.”

LO OCURRIDO FUERA: NO SOMOS PROTAGONISTAS ÚNICOS DE NUESTRA SITUACIÓN

Pero, dicho lo anterior, conviene ampliar el campo de visión. Porque no pertenezco a los pseudo-regeneracionistas que nos agotan con la cantilena de la España sin remedio, el “¡qué país”, como si -insisto- fuera de aquí todo hubiese sido y fuese perfecto o casi. No lo ha sido ni lo es, sino que, de nuevo insisto, en todas partes cuecen habas. España no sólo no ha tenido el monopolio de la avaricia y el engaño, del endeudamiento y de la burbuja inmobiliaria, sino que ni siquiera ha ido a la cabeza de esos elementos de una globalización envenenada por la corrupción.

Queridos lectores: la mangancia superlativa, el engaño superestafador, la crisis bancaria y el apalancamiento (endeudamiento) cósmico no empezaron aquí. Empezaron en los EE.UU., Wall Street & White House, con la constante y eficacísima cooperación de la City Londinense. Lo de dicho cien veces pero lo diré otras tantas, dada la amnesia inducida y porque aún habrá quien lo niegue, cuando es ya historia super probada. Ahora, mientras los españoles estamos angustiados (en todos los sentidos, comenzando por el etimológico, el de la estrechez), empieza a aparecer el gigantesco fraude del Libor, cometido, no sólo por Barclays, sino, conforme a las recientes investigaciones, también por Royal Bank of Scotland (RBS), UBS, Citigroup, HSBC y JPMorgan, sin excluir algún otro gigante. Y se viene a estimar que ese fraude puede haber afectado a contratos por importe de entre 290 y 315 billones de euros. Pero se trataría de operaciones en dólares, francos suizos, yenes y, por supuesto, libras, no en euros.  (v. más sobre la manipulación del precio del dinero con este enlace: http://economia.elpais.com/economia/2012/07/03/actualidad/1341344221_232462.html). ¡Hablamos del precio del dinero, del precio de eso que necesitamos como el agua! Y hablamos de bancos entre los que no hay ni uno que esté libre de mayúsculos escándalos. [ACTUALIZACIÓN: Añadan el Deutsche Bank a la lista de los implicados en el fraude del Libor. Y tomen nota de que se calcula que los implicados tendrán que pagar 22.000 millones de dólares en multas. Está al alcance de cualquiera preguntarse si, pese a ser astronómicas esas multas, no les compensarán sobradamente los beneficios que el fraude les puede haber propocionado.]

Las cifras económicas son muy malas, no sólo en España, sino también en Francia, en Italia y en el Reino Unido de la Gran Bretaña, que ya está oficialmente en recesión. De China, aunque no sabemos nada seguro, parece claro que su crecimiento se desacelera. Y los analistas serios ven problemas muy graves en los EE.UU. (los mismos analistas de ese gran país). La crisis, exportadores de petróleo aparte, es mundial.

ERRORES (¿!) EUROPEOS

Pero, ¿y Europa? ¿Acaso se ha visto y se ve que alguien actúe (o que a alguien le dejen actuar) con mediana altura de miras y con verdadero interés por construir una Europa unida, con su identidad cultural y política y su potencia económica conjunta? ¿Ha sido España reticente a cualquier iniciativa de reforzamiento de la Unión Europea? ¿Fue España quien convirtió Islandia en un burdel bancario? ¿Inventó España, por su cuenta, los Fondos de Cohesión Europeos? España nunca ha boicoteado a Europa. Si acaso ha incurrido en un seguidismo excesivo (por ejemplo, al “proceso de Bolonia) con grave deterioro interno. Es esta Europa en crisis, gobernada en solitario por Alemania, la que no quiere la Europa pensada por Schuman, Adenauer, Monet y otros protagonistas menores.

Lo que ahora está en la boca de todos -los no europeos y los antieuropeos- es el tópico de la imposibilidad de Europa, del erróneo diseño de Europa  a causa del desequilibrio estructural entre su zona norte y centro y la periferia. Supongamos que es así. Pero ¿no ha sido siempre así, si hablamos de los países nórdicos, Holanda, Alemania y Austria, por un lado y, por otro de los bañados por el Mediterráneo? ¿Acaso Grecia, el eslabón más débil de los periféricos, no engañó a las autoridades comunitarias y a la banca alemana y no fue el impresentable Presidente actual del Banco Central Europeo (BCE)? Don Mario Draghi, hasta hace poco jefe europeo de ese templo de la pureza económica y bancaria llamado Goldmann Sachs, quien ayudó a que Grecia siguiese engañando? ¿Es que fue España quien jugó un papel decisivo en el ingreso de Grecia? Dejarse engañar por Grecia no fue un error menor, sino un fallo garrafal, que no dice mucho de la pericia de los gobernantes europeos y de quienes podían asesorarles.

¿Advirtieron alguna vez las autoridades de la CEE y de la UE a España de la deriva peligrosísima de la burbuja inmobiliaria y del endeudamiento excesivo? Sí, pero las advertencias europeas no comenzaron hasta que Zapatero (ZP) alcanzó la Presidencia del “Gobierno de España”. ZP, Solbes y Fernández Ordóñez son los principales culpables de haber retrasado criminalmente la rectificación que debía haber sido inmediata. La crisis mundial que explotó en los EE.UU. llevó a otros países a nacionalizar bancos y comenzar a sanearse con bastante prontitud, incluso dedicando al salvamento de sus bancos cifras muy superiores a las que aquí se han dedicado:  250.000 millones en Alemania, en el Reino Unido cerca de los 300.000 millones y en Francia, más de 200.000 millones En esos mismos tiempos, los tiempos de los “Gobiernos de España” de ZP, aquí se negó la crisis y no se hizo nada. Mejor dicho: se hizo mucho en la más errónea posible de las direcciones: inflar aún más el sector público, endeudarse más, comenzar a cargarse todas las cajas de ahorros, etc.

Pero volvamos a los amigos europeos. ¿Qué es lo que dicen desde hace bastantes meses los genios económicos alemanes y la Sra. Merkel? ¿Qué están cansados de ser la locomotora económica de Europa? ¿Que los vagones, además de formar el tren que da sentido a la existencia de una locomotora, tienen que ser locomotoras también? Algunos, bastantes, comprarán o han comprado ya esa idea, pero a mí me parece una monserga absurda. ¿Es que Alemania no ha ganado nada haciendo de locomotora? ¿Ha ejercido de locomotora por amor al arte, por altruismo, beneficiándonos a los demás, mes tras mes, año tras año, con una especie de Plan Marshall por entregas, sin beneficiarse ella? A otro perro con ese hueso. Alemania ha llegado a ser lo que es, ciertamente por méritos propios, pero también por exportar y vender bienes y servicios a un mercado en el que los países periféricos, como España, contábamos y contamos mucho.

LA PANGERMANIZACIÓN DE LA UE

Se puede entender que una Alemania reunificada se haya ido encontrando en los últimos años con problemas de los que carecía la República Federal de Alemania nacida tras la Ley Fundamental de Bonn en 1949. Se puede entender e incluso agradecer que, por esa razón, Alemania haya pedido esfuerzos importantes a sus socios, pero lo que ahora está ocurriendo no es eso: lo que están haciendo es imponer condiciones de asfixia, para situarse a los mandos de este país y comprar (o permitir a otros comprar) a precio de ganga los muy buenos activos de una España previamente arruinada, pero con mano de obra cualificada, que se avendrá a trabajar por remuneraciones nada parecidas a las de la zona norte y centro de Europa y ni siquiera a las habituales aquí hasta hace poco, sino similares a las de los países del Este europeo o a los de la cuenca desregulada del sudeste asiático.

España no es Grecia, ni Irlanda ni Portugal: es, dicho con todos los respetos a esos países, una presa mucho, muchísimo más apetitosa, con activos suculentos, incomparables a los de los países ya rescatados. (al capital, a los activos de España me referí, p. ej., en un post, al que dejo enlace directo, de 23 de septiembre de 2011: reitero mi estimación de nuestro capital, aunque no pueda seguir siendo, como entonces, moderadamente optimista: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/09/espana-esta-muy-bien-un-pais.html)

Repasemos las últimas semanas. Después de darle muchas vueltas, demasiadas, vueltas, finalmente la UE, en mayo/junio de 2012, parecía admitir la necesidad de un mínimo de solidaridad, no porque lo exigiese la idea de Europa (eso sería esperar peras del olmo), sino para beneficio de todos, Alemania incluida, y para que la Eurozona no se fuese al garete. La misma Frau Merkel lo reconoció de palabra. Nos dieron esperanzas el 9 de junio de 2012, pero, finalmente, acaban imponiéndonos durísimas condiciones para prestarnos dinero, a sabiendas de que eso nos condena. Además, mientras el dinero va a tardar en llegar, las condiciones son exigencias de medidas inmediatas. Para más inri, no han dejado de procurar, por todos los medios, que España continuase bajo sospecha grave, sin dinero para nada: ahora mismo leo que el Presidente del Bundesbank  alemán aconseja públicamente que pidamos el rescate y la intervención como país, porque “el mercado de la deuda reaccionaría positivamente si los inversores vieran que las condiciones de la ayuda van mas allá", lo que viene a ser un reconocimiento de que las condiciones del MoU no iban a ser suficientes para “tranquilizar” a “los mercados”. En un pequeño pulso, parecía que Merkel había dado su brazo a torcer, no sólo ante España, sino ante otros países, los periféricos. Pero no era así.

El traido y llevado desequilibrio estructural europeo ha sido considerado connatural a la diversidad de los países de cada zona de Europa y, así visto, el veredicto lógico sólo podría ser, como ya he dicho, la imposibilidad del proyecto europeo, que es precisamente lo que han sostenido y sostienen muchos expertos al otro lado del Atlántico.  Pero hay otra “salida”, que se inicia seriamente con España. Alemania, que ha impedido sostener o reactivar la economía real con dinero nuevo, fresco, como lo han hecho los EE.UU. o los británicos; Alemania, que, frente a Sarkozy y a Hollande y frente a la misma Comisión Europea, se ha opuesto y se opone prácticamente en solitario a los eurobonos (no quieren ni estudiarlos), está llevando adelante un proyecto europeo, sí, pero de conquista de Europa, de pangermanización europea, en el que el desequilibrio estructural no es ni eliminado ni atenuado, sino aprovechado. Por supuesto, Alemania cuenta con aliados y cómplices (no excluyo la alianza con los EE.UU.), pero es el país que lleva la batuta de todas las operaciones desde el interior de la eurozona.

[ACTUALIZACIÓN: al filo del día 17 de julio de 2012 (hora española), el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de recomendar que el Banco Central Europeo (BCE) , dirigido por Don Draghi, no sólo baje aún más los tipos de interés, sino que "realice nuevas operaciones extraordinarias de liquidez e incluso la compra de bonos de deuda soberanos". Por si no estuviese claro para algunos que dejar caer a España (y a Italia) sería de enorme gravedad para todos, Olivier Blanchard, Economista Jefe del FMI, ha dicho que "el mayor riesgo de la economía mundial es obvio. Es que el círculo vicioso de deuda soberana y bancos de España e Italia empeore". Frente a esta visión de las cosas, sigue empujando la idea del rescate directo de España, con el que, en realidad, no se trata de rescatar a España, lo que tendría un coste inasumible, sino de arruinarla. Pese a las últimas buenas palabras de solidaridad para que el Bundestag apruebe el rescate bancario, Merkel y sus aliados continúan sin entender que, no ya un genuino rescate, sino la ruina de España (para acabar comprando muy baratos sus activos y comerse las empresas del IBEX) podría ser la ruina de Alemania y de la Eurozona. Alemania parece olvidarse de que la exportación es el 40% de su economía y que la mitad de sus exportaciones van a sus socios europeos. Si perdiesen simplemente un 5% de sus exportaciones, entrarían en una profunda recesión...]

John Mauldin, que no considera viable Europa, tiene razón en su citada newsletter de 14 de julio de 2012 cuando fotografía la situación española. Pero no analiza cómo y a causa de quiénes (además de nosotros mismos) hemos llegado a esta situación ni cómo podríamos ir saliendo de ella, porque no es ése el tema que le interesa y trata. Con todo, justo antes del párrafo que he transcrito, no omite decir lo siguiente (traduzco): “Merkel se ha mostrado bastante exigente en sus demandas y su aceptación en Alemania ha alcanzado el 66% por el modo de tratar la crisis de la eurozona.  No ganará votaciones de aprobación en España, Italia o Grecia, pero ésos no son los votantes que la mantienen en su puesto”. Y después de eso hay un análisis muy importante (ahora no puedo trasladarlo), que se inicia con este subepígrafe: " Will All Europeans Become Germans?" Lo que sí puedo adelantar es que la respuesta es negativa.

Termino por hoy. Me reafirmo en que ha habido y hay una guerra política, con muchos distintos frentes de batalla (les dejo al final, para los nuevos lectores del blog o para quienes deseen repasar, algunos enlaces). Han ido y están yendo a por España y van a ganar una gran batalla, que España va a perder, pero no es el fin de la guerra y puede comenzar a ser el fracaso económico de Alemania y también de la Eurozona. Lo procuraré explicar en un próximo post, así como algunos efectos colaterales en la política hispana. Mientras tanto, me aferro a una observación del mismo John Mauldin, en su newsletter de 10 de julio de 2012: “Finalmente, como un antídoto para el sombrío panorama de hoy sobre España, tómense unos minutos para ver este “flash mob” en Barcelona. ¿Cómo se puede ser pesimista por mucho tiempo acerca de un país que puede hacer esto? http://www.youtube.com/watch_popup?v=GBaHPND2QJg&feature=youtu.be.” Véanlo, disfruten y piensen que, intervenidos y todo, somos los que somos y tenemos lo que tenemos. Se tardará, pero podemos y debemos recuperarnos.

Enlaces de repaso:

lunes, 18 de junio de 2012

YA NO HAY DUDA: EL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL ES EL “NO VA MÁS” DEL CORRUPTO “ESTADO DE PARTIDOS”



UN MINI-CONSEJO (CGPJ), OCURRENCIA POCO ORIGINAL DEL MINISTRO DE JUSTICIA DE ESPAÑA
(Actualizado a 19 de junio de 2012, 19.00 horas)


Si no me equivoco, “Estado de partidos” fue una noción acuñada hace mucho tiempo por el Prof. García Pelayo (q.e.p.d.), presidente del Tribunal Constitucional (TC), desde 1980 a 1986. La noción fue utilizada y muy difundida por la Sentencia TC Pleno 108/1986, de 29 de julio, precisamente sobre el CGPJ y la designación  parlamentaria de todos sus Vocales, incluso los 12 que han de ser “Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales” (art. 122.3 de la Constitución Española: CE).  Alertaba el TC del grave peligro de que esos 12 Vocales, en vez de representar a la Carrera Judicial, como afirmaba que era la voluntad constitucional, fuesen designados en razón del peso de las formaciones o grupos parlamentarios, lo que respondería a la “lógica del Estado de partidos”, pero no a la configuración deseada para ese órgano (el CGPJ) como garante de la independencia judicial, por desapoderamiento del Ejecutivo respecto a selección, nombramientos, inspección y sanciones de los Jueces y Magistrados, titulares del poder judicial.

La expresión “Estado de partidos” era y es certera (en especial frente al concepto de “Estado de Derecho”) porque si, pese a las proclamaciones constitucionales sobre la ausencia de mandato imperativo de Diputados y Senadores, éstos acaban representando a los partidos políticos con mayor implantación —como efectivamente ocurre— y si de los Diputados —como representantes de hecho de los partidos— viene a depender formalmente el Gobierno, sólo falta que a los poderes legislativo y ejecutivo, así determinados y condicionados por el juego político-partidista, se añada el Poder Judicial. Con ese añadido, está completo el “Estado de partidos”. El TC consideraba  que ése era un riesgo o peligro cierto de la designación parlamentaria de todos los Vocales del CGPJ, pero, al afirmar que no era absolutamente necesario que el riesgo o peligro se materializase en resultado contrario de la Constitución, no declaró inconstitucional la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), de 1985, en lo relativo a esa designación parlamentaria. Siempre pensé que el TC ejercía un funambulismo de altos vuelos con tamaño salto dialéctico (el de no permanecer en el ámbito de los riesgos o peligros, que las disposiciones legales deben neutralizar, atenuar o disminuir, y pasar a considerar resultados. No ha variado mi pensamiento y he tratado también en este “blog” de la destrucción del concepto de garantía (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/01/las-garantias-juridicas-en-vias-de.html), pero ocurrió, además, que lo que al TC le parecía peligro de algo inconstitucional rápidamente se convirtió en resultado indiscutible de inconstitucionalidad (“reparto de Vocales por cuotas parlamentarias”), resultado que no ha dejado de repetirse una y otra vez sin que nadie se atreviese a negar su realidad.

Permítaseme la auto-cita, para ahorrarme tiempo. El 3 de octubre de 2011 escribía aquí: «No es ninguna manía personal esta idea de que el CGPJ es el exponente más intenso del “Estado de partidos”, corrupción de la democracia parlamentaria, sin atisbo ya de una genuina separación de poderes. Entender al CGPJ como órgano constitucional convertido en máximo exponente de la corrupción objetiva de la democracia constitucional tiene un fundamento claro: el último sistema de elección de los 12 Vocales del CGPJ que han de ser Jueces y Magistrados [instaurado por la L.O. 2/2001, de 28 de junio, con el PP en el Gobierno y el Sr. Acebes en el Ministerio de Justicia] provoca que el ámbito partidista-parlamentario y el judicial se empasten con una mixtura que no tiene parangón. Que Diputados y Senadores tengan que designar a esos 12 Vocales de entre los Jueces y Magistrados que figuran en unas listas confeccionadas sobre todo por las asociaciones judiciales no conduce, como se quiso hacer pensar, a limitar la capacidad de decisión de los Diputados y Senadores a cambio de un mayor peso del conjunto de los Jueces y Magistrados: conduce a que, en cuanto se aproxima la renovación del CGPJ, se inicie un largo, intenso y duradero compadreo entre los partidos y las asociaciones judiciales, aunque éstas, sumadas, no alcancen a integrar a la mitad de los Jueces y Magistrados en activo. Las asociaciones judiciales (o cualquier iniciativa independiente que pretenda no ser meramente testimonial) operan en función de lo que a los responsables políticos les pueda parecer y les parezca aceptable. Así, tras ese compadreo o “negociación”, salen las listas pretendidamente limitativas de posibles Vocales judiciales y, después, por cuotas parlamentarias, como desde 1985, los partidos designan los 12 Vocales. Tamaña implicación del mundo del Derecho y de la Justicia con el mundo de los partidos políticos no se produce ni siquiera al designar Magistrados del Tribunal Constitucional: ahí, la pugna y la “negociación” son directamente político-parlamentarias» (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/10/hasta-el-20-n-un-parentesis-despues-del.html)

Aquí hemos seguido de cerca las andanzas de la “última edición” del CGPJ (pinchen, si quieren recordar, en la etiqueta correspondiente) y, por tanto, no nos puede extrañar lo más mínimo que la historia esté acabando con algo tan novedoso —lo único que les faltaba— como una renuncia del Presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ por avalancha de críticas públicas y declarada falta de respaldo de los Vocales a D. Carlos Dívar, primer presidente del órgano de gobierno del Poder Judicial cuya designación fue anunciada por el Presidente del Gobierno, a la sazón D. José Luis Rodríguez Zapatero, tras rapidísimo consenso con D. Mariano Rajoy, entonces Presidente del Partido Popular. La cosa tenía ya muy mal aspecto (puesto que Dívar no era un jurista, ni a secas ni de reconocido prestigio ni de reconocida competencia). El cariz de las cosas empeoró más aún cuando los muy desairados 20 Vocales de los que dependía la designación no testimoniaron siquiera su malestar y votaron unánimemente a Dívar. Y después, acontecimiento tras acontecimiento, el estado de este CGPJ no ha hecho más que agravarse hasta la actual putrefacción manifiesta.

El descontrol del gasto público en el CGPJ ya había tenido una expresión superlativa —no recordada por nadie, que yo haya visto— cuando el 20 de mayo de 1998, la misma “edición” del CGPJ que antes, en 1996, había acordado que sus miembros no tuviesen que justificar gastos de representación, aprobó, con sólo 4 votos en contra, unaautosubida de sueldodel 23%, para que el “órgano gobernante” no ganase menos que el “órgano gobernado” (el TS), subida que se hizo efectiva con efecto retroactivo a 1 de enero de 1998, mediante una transferencia de fondos del capítulo I (gastos de personal) que no se habían gastado, sin modificación presupuestaria (que, naturalmente, hubiese correspondido al Parlamento). Vean la estupefaciente noticia entera gracias al siguiente enlace: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1998/05/21/022.html

(Muy grave fue, aunque dentro de los parámetros ordinarios de nuestra clase política, que el Congreso de los Diputados aprobase para el siguiente ejercicio presupuestario el susodicho aumento del 23% y consolidase así unas retribuciones altísimas y absolutamente injustificadas)

Avergonzado por el desprestigio que ha causado, no ya al CGPJ, sino al mismo Tribunal Supremo, la presidencia de Dívar subsiguiente a la iniciativa de ZP consensuada con Rajoy; abrumado por la resistencia de tantos y tantos biempensantes a enfocar certeramente las noticias de los reiterados viajes de este Presidente y sus deplorables primeras explicaciones, que no hicieron sino repetirse varias veces, como si explicasen algo evidente y no quisiésemos entenderlo; entristecido todavía más, si era posible, a causa de la incapacidad de los Vocales (de todos) para reaccionar con elemental sentido común y dignidad (en unos ha habido desenfoque, pusilanimidad, chaqueterismo; en otros, exhibicionismo histriónico, oportunismo); apesadumbrado por el penoso apoyo a Dívar del Ministro de Justicia, Sr. Ruiz Gallardón, que cuando menos debió guardar silencio, al haberse dejado aconsejar decisivamente por el Sr. Dívar para formar el “núcleo duro” de su Ministerio (Secretaría de Estado, Comisiones prelegislativas, etc.); disgustado después ante la lenidad indisimulable y desvergonzada de la Fiscalía del TS y la General del Estado, decidí callar sobre este deplorable episodio de corrupción político-económica y sólo me referí, en su momento, a las especiales pestilencias que debíamos sufrir (por aquello de “a buen entendedor…”).

Ahora, sin embargo, anunciada públicamente la renuncia de Dívar, no tengo ya motivo para seguir callado. Y no quiero dejar de lamentar, ante todo, que, en su momento, la pregonada religiosidad y el no menos pregonado altruismo benéfico de Dívar —que lo pregonado no carecía de fundamento me consta personalmente— condujese a muchos a considerarlo idóneo o “de los nuestros”. Defiendo que cada cual exprese públicamente sus creencias y sentimientos religiosos en ocasiones apropiadas, pero nunca me ha gustado la beatería con visos de exhibicionismo. Y, desde luego, entiendo que un cristiano y, en concreto, un católico, tiene reforzadas por su fe las exigencias éticas propias de quienes ocupan cargos públicos o puestos de responsabilidad de los que otros dependen. Ni la ignorancia vencible (o "inexcusable", como dice la ley procesal) ni la vagancia ni el desahogo se atenúan un ápice por ser lo que antes se llamaba “de misa y comunión diarias”. Será al revés, en todo caso. Espero que este comentario, con el que no juzgo el interior de nadie, sino que valoro su comportamiento externo, ya conocido de todos, no sea interpretado como una falta de caridad con esta persona. Lo digo porque una vez me reprocharon esa falta de caridad por pedir que dimitiera de un cargo público quien había sido juzgado y condenado por hurtar varios objetos en unos grandes almacenes.

Dicho lo anterior, continúo. Sólo un muy extendido acostumbramiento a aprovecharse de los cargos públicos hasta para tomarse una cerveza y una aceituna, que no se paga si se puede endosar la cuenta a los ciudadanos (asombra ya tamaña tacañería), sólo una insensibilidad roqueña hacia los demás, sólo la más absoluta falta de elegancia, sólo la más necia equiparación de lo legal con lo ético pueden explicar que el comportamiento del Sr. Dívar haya sido, ante todo, tolerado y amparado desde dentro del CGPJ, donde, a no dudarlo, muchos debían conocerlo. Sólo ese compendio de desatinos y pésimos criterios individuales y sociales permite entender que, descubierto el pastel de tanto viaje y tanta cena, nadie haya sido capaz de decirle a D. Carlos Dívar: “no se engañe, D. Carlos, esto se ha acabado: váyase enseguida. Game is over.” Al revés, bastantes cerraron filas, como si el meollo de la cuestión fuese una trifulca interna. Hemos asistido a una polémica torpe, trucada, inmoral, casi obscena, sobre la distinción entre lo privado y lo público, con alegatos tan inaceptables como pretender que, por ser siempre, todos los días y a todas horas, Presidente del TS y del CGPJ (como siempre es uno lo que sea: Ministro, Presidente del Gobierno, Consejero de Estado), todo lo que decida gastar esa persona corre a cuenta de los caudales públicos. [ACTUALIZACIÓN: no es sólo que en el CGPJ conocieran lo que sucedía con los generosos caudales públicos presupuestariamente asignados: es que les parecía de perlas, porque, quien más quien menos, funcionaban como Dívar. A mí me repugna ver cómo el Vicepresidente, Sr. de Rosa, otro no jurista, ahora se autoproclama ya "sucesor" de Dívar y "regenerador" del CGPJ o cómo, hace poco tiempo, con el "affaire Divar" ya en la calle, el Vocal Almenar Berenguer, el peso pesado de la APM, que, en consenso con la Vocal Robles, ha manejado el CGPJ mientras Dívar disfrutaba del puesto, aparece como paladín de la austeridad.]

Lo más grave no es que haya personajes dispuestos a ahorrarse la pasta de dientes si después de cepillárselos tienen un acto público, gente preparada para invitar a un prójimo con el dinero de todos los demás, personajillos atentos a no dejar escapar la posibilidad de aducir la importancia de su cargo para no explicar con quién cenan protocolariamente (como si, además, no cenasen o almorzasen en lugares públicos y el secreto sobre la identidad del acompañante protocolario estuviese justificado). Gente así ha habido y habrá siempre. Lo que no ha sido siempre así y lo que resulta más grave es que tantos pícaros y aprovechados hayan sido y sean nombrados para muy altos cargos y tantos, tantísimos, consideren normal lo que resulta a todas luces inaceptable y reprobable. Y tampoco ha ocurrido siempre que la eventual mala uva de un denunciante excusase radicalmente lo denunciado.

En medio de este asunto, ante el que el partido en el Gobierno y el principal partido de la oposición han sido incapaces de ponerse de acuerdo para resolverlo de forma limpia y rápida, poniendo fin cuanto antes a una situación podrida, aparece Ruiz Gallardón, Ministro de Justicia, a proponer un Consejo General del Poder Judicial con dos clases de Vocales, unos —cinco en total, concreta— de primera categoría y otros —quince, si se quiere respetar el número que establece la Constitución—, de segunda. Hace mucho tiempo que está reconocido el error de los constituyentes al diseñar un órgano con 20 Vocales, cuando la mitad serían suficientes. Pero, puesto que el art. 122.3 CE habla de 20 Vocales, parece claro que el CGPJ es un órgano colegiado con unas funciones mínimas (las constitucionales: “nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario” de los Jueces y Magistrados) que han de ser desempeñadas colegiadamente por esos 20 Vocales más, en su caso, el Presidente del TS y del mismo CGPJ, que es designado por esos 20 Vocales. De modo que, para lo esencial del CGPJ, un órgano colegiado con menos de 20 Vocales no sería acorde con la Constitución.

Además, la ocurrencia del Ministro no es original. En el año 2002 ya se redactó, bajo los auspicios del Ministro de Justicia, Ángel Acebes un Borrador de una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) que, elaborado irregularmente por Magistrados del Tribunal Supremo, pretendía, entre otras innovaciones, esa “miniaturización” del CGPJ. Publiqué sobre esta ocurrencia (y sobre otra aún más grave) un artículo extenso, que los más interesados pueden leer en el “blog”, hermano de éste, titulado DOCUMENT-AOS, Depósito de documentos propios y ajenos (pinchen enlace). En ese artículo, que acabo de reproducir o "colgar" ahí, pueden encontrar más detalles y más argumentos.

En suma, lo que el Sr. Ruiz Gallardón pretende no se puede llevar a cabo sin reformar la Constitución, porque cualquier atribución esencial del CGPJ (que no debería tener ninguna otra más que las esenciales) está confiada a un colegio de 20 ó 21 miembros, lo que supone que todos han de intervenir del mismo modo, pues, de lo contrario, no estaríamos ante un órgano colegiado y no cabe dudar de que ese tipo de órgano es el que establece la Constitución vigente.

Otra cosa es que los Vocales del CGPJ hayan de tener necesariamente categoría de Secretarios de Estado, retribución igual a la de los Magistrados del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, vehículo oficial individual a plena disposición, generosos gastos de representación, etc. Eso se puede —y se debe— cambiar sin necesidad de reforma constitucional: con un cambio en la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), que no tendría por qué demorarse hasta disponer de una LOPJ completamente nueva, faraónica obra legislativa muy dudosamente necesaria, pero indudablemente retardataria de cambios urgentes. Me parece que sería suficiente una retribución superior a la de su empleo judicial (para los 12 Vocales judiciales) y compensatoria, para los 8 Vocales Abogados y otros juristas “de reconocida competencia”, de su lógica incompatibilidad durante el tiempo que ocupen ese cargo. En todo caso, reducir el gasto público en el Consejo General del Poder Judicial es empresa harto asequible sin necesidad de inventos que intenten sortear la Constitución y realmente la vulneren.

sábado, 9 de junio de 2012

LA FATAL FUSIÓN DE DINERO Y POLÍTICA = “RESCATE” VIGILADO, AUNQUE SEA “SOFT”



ESTO NO ES EL FINAL: DEBIERA SER EL COMIENZO DE ALGO MUY DISTINTO
(9 de junio de 2012, 20.15 horas)


Que España, en conjunto, no sea rescatada, sino sólo la banca española, sería la parte “buena” e incluso muy buena de la noticia. Significa que el Gobierno ha logrado lo que durante semanas se ha estado considerando imposible: que se ayude a la banca española (la que lo necesite) sin intervenir España, como en los casos de Grecia, Irlanda o Portugal. Es imposible negar que, confirmado lo que se perfilaba como seguro al comenzar a escribir este post, el Gobierno Rajoy ha logrado un éxito importante, porque, aunque este rescate soft les interesase a todos, Alemania incluída, España no ha sido intervenida. Éste es un hecho indiscutible y si no tenemos intervención es, lo están diciendo todos, porque algunas reformas se han hecho (aunque no todas, ni todas bien). Y es de grandísima importancia que se explique este “rescate” blando o soft al mayor número posible de españoles, siempre que se explique con toda objetividad, para informar en serio y no, en absoluto, para colgarse una medalla. (Pueden ver la declaración del Eurogrupo en español ihttp://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/09/economia/1339273087.html o el Statement en inglés, que es el texto original y oficial, en una de las páginas de este blog).

Lamentablemente, hemos comenzado con una rueda de prensa del Sr. Rajoy, que, aunque haya aclarado algunas cosas elementales, ha carecido de humildad en el tono y de verdad (que es lo mismo) en el fondo, lo que, valoraciones éticas y estéticas aparte, ha sido otro gran error político (y lleva demasiados, "no forzados", como dicen en el tenis) [INCISO: ¿no se da cuenta el Sr. Rajoy de que las cosas positivas o menos negativas que ocurren o que se logran no se deben necesariamente a su talento, a su prestigio y a su esfuerzo: así lo tendría que apreciar sin necesidad de otro ejercicio que un breve repaso de sus contradicciones de los últimos días, de las últimas semanas, de los meses pasados desde que preside el Gobierno de España sobre todo y ante todo por el terrible demérito ajeno?]

Ante este “rescate” soft, el Gobierno de España -empezando por su Presidente, el Sr. Rajoy, que no reconoce ningún error, ni siquiera los suyos personalísimos, que no son pequeños- tampoco está para andarse con autocomplacencias. Además de que las reformas las aguantan los españoles más aún que el Gobierno, éste ha tenido que solicitar un "rescate blando" cuando no quería, antes de que los auditores Wyman y Berger hayan establecido qué pasa con la banca española y cuál es la cifra necesaria.  Ha tenido que pedirlo y aceptar este “rescate” soft el 9 de junio de 2012 en vez de a partir del 21 de junio. Y, sin duda, habrá que afrontar consecuencias: las habrá positivas, pero no serán todas agradables, porque el Estado se endeuda (más aún) si la banca no responde bien y ya sabemos que el Estado no es nadie en particular y somos todos en general. El dinero -esto es lo más importante- no se presta ni se entrega a la banca española, sino al FROB como agente del Gobierno español y éste se hace responsable. Vean, en una de las páginas de este blog, el texto completo del "rescate" en los términos del Eurogrupo, que son los que valen. Pero -hay que añadirlo, en vista de que las opiniones políticas y económicas están mermando mucho la objetividad- bastantes, en Europa y fuera de ella (e incluso en España), querían la intervención de España y no la han logrado. Esto es tan cierto como lo anterior.

En la semana pasada, se producía un pulso Gobierno/Rajoy con UE/Merkel, por decirlo de alguna forma. El viernes y el sábado pasados, con un mayor silencio de la UE, el protagonismo público corrió a cargo de Reuters, FMI y Obama, obviamente no sin conexión con la Comisión Europea. Si vuelvo al símil del ring de boxeo, que utilicé en el post anterior, esto del “rescate blando” de nuestro sistema bancario puede ser visto como combate nulo o, más exactamente, como una derrota de España/Rajoy por puntos, pero no por K.O.

En todo caso, el “rescate”, aunque sea “blando” (es decir, para entendernos, insisto, no como el de Grecia, Irlanda o Portugal), señala definitivamente al sistema financiero español (o, mejor, a la realidad de ese sistema) como la almendra de nuestra crisis dentro de la economía mundial. Así, se comienza a poner fin al desastre por donde empezó: por bancos y cajas. Como en todo el mundo. Los efectos de la grandiosa burbuja inmobiliaria en nuestras cajas y bancos, impulsada decisivamente por el sistema financiero de los EE.UU., con sus hipotecas subprime, sus “ninjas”, etc. son, a fin de cuentas, la debilidad económica española que determina el rescate. Como  se lee en el Romance de la muerte del Rey Don Rodrigo, se castiga a España “por do más pecado había” (y, como suele ocurrir, pagan justos por pecadores).

Pero no han sido sólo bancos y cajas de ahorros los pecadores. La “clase política” -en la que están tirios y troyanos, pero más que nadie ZP/PSOE & friends- ha jugado un papel decisivo, de coautores. El Banco de España (BDE), puesto en las manos partidistas del Sr. Fernández Ordóñez, continuó desoyendo los informes de sus propios inspectores acerca de la excesiva implicación financiera con la construcción (no tanto, aunque también, con los compradores de viviendas a base de crédito hipotecario, como con constructores o promotores inmobiliarios). Fue la “clase política” -tirios y troyanos- la que corrompió muchas cajas de ahorros y propició que financiasen barbaridades. Y fue “clase política” entera la que impulsó, seguramente con la complicidad de agentes económicos, no el desmantelamiento de las cajas corruptas, sino su fusión y conversión en bancos. Esto se hizo contra dos evidencias: la primera, que las cajas, en sí mismas, no eran un mal invento, sino uno buenísimo para el crédito de millones de ciudadanos y por sus fines sociales en lugar del dividendo; la segunda, que de la suma de tres (o seis) cosas malas no puede resultar una buena. Ni los políticos, ni los financieros que vieron algún negocio en ese pésimo tratamiento de las cajas, hacieron caso de esas evidencias. Añadan a esa situación, como catalizador, el pésimo manejo, en fondo y forma, del caso Bankia y la sospecha de que la sobreexposición “al ladrillo” es mayor de lo que parece y empezamos a tener descrito, a grandes rasgos, el panorama que hoy determina el “rescate”. Falta sólo añadir el fracaso de los reguladores, porque no ha sido sólo el BDE, quien ha fallado. También la Comisión Nacional del Mercado de Valores (que, p. ej., no vió problemas en la salida a bolsa de BANKIA) y, aunque en otra medida, hasta los vigilantes de la competencia. Por último, un papel no despreciable ha jugado también la misma UE, una vez reconocida la crisis: ¿o acaso debemos olvidarnos por completo de los “test de estrés” bancario, organizados y avalados por la UE, a que se sometieron las entidades financieras españolas? El Banco Central Europeo (BCE) no está exento de alguna culpa, por más que las cajas de ahorros no fuesen sometidas a esos “test”.

En todas partes cuecen habas, me reafirmo. La implicación de los grandes agentes económicos con la clase política no es cosa solamente española. En el origen histórico de este desastre mundial, en los EE.UU., ha sido y es igualmente decisivo el papel desempeñado por la Casa Blanca, el Capitolio, la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED). No lo digo yo: era la conmixtión o la simbiosis de Capitolio, White House y Wall Street lo que, en su campaña electoral, Obama prometió liquidar y no ha liquidado, sino continuado (como Guantánamo). Ocurre, eso sí, que aquí, en España, la simbiosis ha sido y es muy grosera y ha habido abundancia de analfabetos económicos manejando dinero y tomando decisiones. En los EE.UU., en cambio, muchos agentes económicos y muchos buenos cerebros han intervenido y siguen interviniendo (via “lobbys”, fundaciones, introducción directa en ámbitos de poder, etc.) para que el complejo político-financiero (en gran medida corrupto) no llegue a desmadrarse en ningún sentido (aunque aun así, ha habido grandes y notorios desmanes). Aquí esos agentes no han existido ni existen con la misma fuerza y capacidad de influencia, porque fundaciones, servicios de estudios, etc., además de no contar con los inmensos recursos de sus analogados norteamericanos, no tienen una relación tan estrecha y fuerte con quienes deciden como en los EE.UU.

No hace muchas horas, un amigo extranjero, que ha vivivo muchas crisis en otros países y conoce muy bien España, me hacía notar su asombro al estar comprobando en estos días cómo muchos empresarios (llamésmosles así) españoles siguen aún en la idea de que nuestra crisis, con ser muy grave (incomparable con otras anteriores), era o es un paréntesis. Toda su preocupación es cuándo terminará, para cerrar el paréntesis y, por supuesto, seguir de inmediato más o menos como hasta ahora.

Y no. Esta crisis no es como un paréntesis. Es el final de una época, marcada por muchos factores, totalmente desechables (el primero la "cultura del pelotazo", muy lejos de su extinción). España sigue y no deja de ser y de tener, tras el “rescate blando”, lo que es y lo que tiene, positivo y negativo, antes del “rescate”. Hay que seguir adelante, sobre las bases reales y aprovechando algunos efectos benéficos, pero con algo distinto, con emprendedores renovados y con metas y mentalidades cualitativamente distintas y, por supuesto, mejores.

Pero temo que, lamentablemente, falte visión de conjunto y de futuro. Temo muy mucho que con el “rescate blando” no haya catarsis suficiente. Se hundirán tinglados insalvables y eso no estará nada mal, pero ¿qué hará la clase política? Bien puede ocurrir que el Gobierno y el PP no sepan explicar lo que ha ocurrido y lo que se ha logrado, para lo que, bien miradas las cosas, tendrían que reconocer y entender dónde se han dado tantos pasos erróneos, por omisión y por acción. El PSOE está perdido, sin el menor sentido del Estado. A los primeros les puede dar por intentar sacar pecho, ponerse medallas y creerse genios, con lo que no habrá enmienda de tantas cosas que enmendar. Del PSOE/Rubalcaba sólo cabe esperar que digan ahora lo contrario de lo que dijeron e hicieron. Pero también sería malo que, a unos y otros, con el inestimable “apoyo” de muchos “medios” ignorantes e irresponsables,  les diese por considerarse (por considerarnos a todos) perdedores sin remedio, españoles irredentos e irredimibles, que es el mantra de tantos neoregeneracionistas de vía estrecha. Entonces, el desaliento general ya instalado no tendrá alivio y, en el plano de la politica, se abrirá la búsqueda de chivo o chivos expiatorios (incoada ya en voz baja dentro del PP). Se pedirá -ya se está pidiendo- que rueden cabezas, bajo la bandera de las responsabilidades. Ésta es una película muy vista y con muchos remakes, todos ellos muy vistos.

No seré yo, que llevo tiempo insistiendo hasta la pesadez (lo reconozco) en el terrible fallo del principio de responsabilidad y del sistema de responsabilidades, sospechoso de preferir e insinuar que las cosas sigan como están, ocultas e impunes, sin vigencia de ese básico principio de nuestra vida social y con un sistema de penosa ineficacia para la declaración de responsabilidad y sus consecuencias. Pero ocurre que la rápida determinación de cabezas de turco y de chivos expiatorios no es otra cosa que un escarnio del principio de responsabilidad y un burdo remedo del sistema para exigirla. Es un ajuste de cuentas mafioso. Un apaño interno de la clase política. No es eso lo que necesita el país.

Así que lo prioritario para lo que pueda quedar de sano entre nuestros dirigentes políticos y sociales (verán que admito que algo quede sano:  aún tengo optimismo) es sentar las bases del cambio en la banca y en la política, con una determinación tan grande como la serenidad y la prudencia. Las responsabilidades deben ser determinadas con toda seriedad y las reformas que faltan han de pensarse muy bien (nada de torpes ocurrencias, como hasta ahora) y, una vez bien pensadas, deben debe acometerse sin demora. Si lo que podríamos llamar, en términos clásicos, la pars sanior (la parte más sana o simplemente sana, pequeña, pero aún con poder) de la política no se refuerza con gente seria y es desbordada por la turbamulta de nuestros ganapanes políticos (principales elementos de la desconfianza mundial, ya desacreditados ante nuestra ciudadanía) y si el Sr. Rajoy no rectifica criterios y actitudes claramente equivocados que ha venido manteniendo -como el de no preocuparse por las responsabilidades, el de pontificar sobre el estado de nuestro sistema financiero, que no conoce, o el de querer ser él mismo la cabeza y el portavoz en matería económica-, ya no me alegraré de que no intervengan a España. Al contrario, saldré a saludar con banderita a esos “hombres de negro” de la troika interventora (¡no le va el humorismo, Sr. Montoro!), como salían a saludar a “los americanos” los paisanos de Villar del Río (Guadalíx de la Sierra), encabezados por su alcade, el inolvidable Pepe Isbert, en la extraordinaria película “Bienvenido, Mr. Marshall”.

Diré otro día mi opinión sobre las debilidades más claras de este Gobierno, que tiene que reforzarse (o caerá). Se refieren, precisamente, al sistema de determinación y exigencia de responsabilidades y a lo más elemental de la construcción de un futuro sobre bases sólidas.

miércoles, 30 de mayo de 2012

PARECE QUE, A CUENTA DE BANKIA, RAJOY HA JUGADO AL POKER MALAMENTE



ES HORA DE QUE RAJOY Y SUS GURÚS SE RETIREN DEl TAPETE Y GENTE SERIA HABLE SERIAMENTE


En el post inmediatamente anterior (expresivo de temores de efectos muy negativos que se han cumplido o se están cumpliendo por completo) ya me extrañé mucho de la ocurrencia del salvamento de BANKIA y de las afirmaciones de Rajoy, el lunes 29 de mayo de 2012, en su comparecencia en la sede del Partido Popular. Extrañísima y archi-temeraria, en especial, la afirmación de que el Gobierno o el Estado no pueden dejar caer ninguna entidad financiera porque caería el país. Ahora parece muy probable -he procurado al máximo comprobar las informaciones amontonadas- que algún listillo había tenido la ocurrencia adicional de sortear, a base de papelitos, todos nuestros  problemáticos interrogantes (los de muchísimas personas sin la cabeza perdida) sobre el modo de conseguir los miles de millones para BANKIA. Más o menos, los problemas se "resolverían" así: el Estado español no saldría a los mercados a buscar los famosos 24.000 y pico millones, sino que daría a BANKIA títulos de deuda soberana (papelitos) por valor nominal de esos miles de millones y BANKIA consiguiría los millones reales, por así decirlo, descontando esos títulos del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, que el BCE, una institución europea, rescataría a BANKIA (y, ya puestos, a más bancos españoles) por la puerta de atrás. Habríamos empezado a ser rescatados pero a escondidas, como si dijéramos.

Que ésa de los papelitos fuese la fórmula para el rescate de BANKIA no se había dicho por nadie con autoridad política (ni económica ni moral, claro está). Por el contrario: se había dicho oficialmente que la fórmula estaba por determinar. Pero, al parecer, uno o varios sujetos, considerados como representativos de las autoridades españolas por alguna prensa internacional y por el BCE, entendieron que eso es lo que el Estado o el Gobierno español se proponía. Y así se llega al extraño episodio de que el BCE emita una nota sobre el plan, rechazándolo. La Vicepresidenta primera, Sáenz de Santamaría, y el Ministro de Economía, De Guindos, me parecen plenamente sinceros al quedarse atónitos con el rechazo de algo que no han propuesto y el BCE rectifica poco después. Mientras tanto, la Comisión Europea señala que la ocurrencia de los papelitos no es viable y, con caras muy serias de sus portavoces, nos da un repaso general, con algunos elementos poco claros, pero que reflejan la no resuelta pugna interna con Alemania.

Toda esta pelota de confusiones -españolas y europeas- la pagamos con una subida espectacular de la famosa prima de riesgo y más caída bursátil. Les dejo un par de enlaces del muy interesante  blog NADA ES GRATIS (NEG), porque me parece que lo que en ellos se dice es serio y bien fundado. Lean primero éste: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389 y después este otro:  http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389. Aún recomiendo este tercero como complemento: http://www.expansion.com/blogs/roig/2012/05/30/por-que-se-dispara-la-prima-de-riesgo.html.

El caso es que la Sra. Vicepresidenta ha salido para Washington y el Sr. Ministro de Economía para Berlín. Por si esto no fuese un síntoma muy serio, aparece Rubalcaba a apoyar al Gobierno (aunque eso sea fruto de una negociación a base de minucias: “si me apoyas te doy la comisión sobre Bankia en el Congreso de los Diputados”). Yo veo que el Sr. Rajoy, que no quiso poner un Vicepresidente económico y decidió asumir él mismo ese papel, ha dado de sí todo lo que cabía esperar. En este blog hay muchas “entradas” que muestran mis escasas esperanzas en el Presidente del PP, pero me hubiera gustado mucho equivocarme, me alegraron sus primeras semanas como Presidente y hoy lamento grandísimamente llegar a la conclusión de que lo mejor para este país es que el Presidente del Gobierno se haga a un lado y, con una fórmula u otra, quede claro quién habla -que no sea Rajoy- en nombre de España acerca de la hiper-mega-crisis nuestra.

Sigo pensando que los EE.UU. (con un Presidente como Obama, que se ríe de todo, cuando hay a su alrededor tantas cosas de pena, pero es que él va a lo suyo, que es la reelección, a base de más marketing y más Wall Street) están contra la Eurozona y no han afrontado su enorme responsabilidad en la crisis económica mundial. Sigo pensando en la complicidad del primo inglés. Sigo pensando que bastantes titulares de Financial Times, Wall Street Journal, etc., son frecuentemente muy mal intencionados  y con un claro sesgo anti-español y anti-euro. Sigo pensando que Frau Merkel es alicorta, miope y sin hechuras para liderar Europa (además de inculta y envidiosa). Sigo pensando que la ingeniería financiera ha engendrado un monstruo y lo sigue alimentando. Y, desde luego, insisto en que nuestra banca, en conjunto (no todos los bancos ni todos los banqueros son iguales), constituye un grupo de poder absolutamente excesivo, sin conciencia en el ejercicio del honorable oficio bancario y sin un mínimo de patriotismo. Merecen un varapalo serio. Pero rectifico en un punto el post anterior: no es Rajoy quien debe dárselo. Porque, en la situación española presente, está también meridianamente claro que el Sr. Rajoy, no hizo los deberes antes de su muy previsible acceso a la Presidencia del Gobierno, no puso a otros a estudiar a fondo la situación (forzosamente tenía que ser mucho peor que lo confesado por Zapatero & friends) para disponer de planes (no tenerlos motivó unos retrasos gravísimos) y, conforme ha ido enterándose de lo que había de verdad, no ha reaccionado adecuadamente. Si teníamos alguna duda de su actitud, no hace mucho que su gurú, el Sr. Arriola, la aclaró por completo en unas declaraciones rayanas en la obscenidad.

Probablemente, hay una dosis de interés espurio en “los mercados”. Porque España es una presa apetitosa. Pero, como ya dije hace pocos días, dentro del deplorable nivel de la actual clase político-económica (que, si bien se mira, sigue en la “cultura” del pelotazo), Rajoy ha cometido un craso error al pensar y al actuar como si a la Merkel, a la City, a Wall Street y a “los mercados” se les pudiese tratar lo mismo que a los electores españoles, con tontadas, frasecitas y maquillajes, mientras se empobrecía a la clase media, subía el paro y se pensaba que la situación se podía capear con parches. Y no: había que estar -hay que estar- a la altura (en inteligencia, trabajo y determinación) de los amigos (p. ej., esa Generalitat ahora pedigüeña que colabora a la mala imagen de España) y, sobre todo, de los enemigos.

Tomados uno a uno los Ministros y Ministras actuales y comparados con los de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, no hay color (con alguna que otra excepción: dos veo muy claras, pero son otro tema) y muy malos fueron también los nombramientos socialistas para el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, por poner dos ejemplos de estrepitoso y constante fracaso. Sólo ahora se advierte a fondo el inmenso daño de la etapa ZP. Pero eso es ya el pasado. Para mañana, alguien tiene que ponerse al timón. Y es Rajoy mismo quien tiene que ponerle. No sé quién será el mejor. Pero pienso que a Rajoy se le ha terminado, durante una temporada, todo su crédito. Ójala me equivoque en esto.

martes, 29 de mayo de 2012

UN PLAN MUY DISTINTO PARA LA CRISIS BANCARIA ESPAÑOLA



A) INTRODUCCIÓN: LA CRISIS DE LA BANCA (HASTA AHORA) Y EL DINERO COMO MISTERIO.


La crisis de BANKIA, en su momento cuarta entidad bancaria de España, tuvo una primera gestión (no me refiero a sus orígenes, sino a BANKIA ya constituida) muy mala en fondo y forma. En esta pasada semana, se ha dado una segunda gestión, por así decirlo, aún peor que la primera. Porque si inicialmente se hablaba de la necesidad de unos 8.000 millones de euros para “sanear” BANKIA, ahora la cifra sube a más del triple: a 24.465 millones de euros para el capital, que pondrá el Estado español. Ése es el coste de la “solución” consistente en nacionalizar BANKIA, una vez decretado (sin Decreto) que no era suficiente cambiar a Rato por Goirigolzarri (Goiri) y dejar a éste al frente a ver qué se le ocurría. Lo que se le ocurrió inmediatamente fue la nacionalización y, finalmente, con ese coste.

Hace cuarenta y ocho horas, lo que Goiri dijo para que nos tranquilicemos era lo siguiente: que como los 24.465 millones de euros son capital de BANKIA, no hay nada que devolver. Se quería que eso se entendiese en el sentido de que los españoles no tendremos que pagar a nadie 24.465 millones de euros porque nadie nos los ha prestado. Pero uno, en su simpleza, diría que aunque no se hayan prestado a BANKIA esos miles de millones, si el Estado los pone a cambio de acciones de BANKIA, de algún lado salen esos miles de millones. Y como el Estado no es nadie en concreto, sino algo representativo de todos en general, pues resulta que esos 24.465 millones de euros los ponemos todos en general y se consignarán en algún lugar de los Presupuestos del Estado (y, si no se consignan, seguiremos poniéndolos todos, sólo que falseando las cuentas públicas).

Veamos ahora la segunda parte del discurso tranquilizador de Goiri: que lo que hay que hacer (es decir, lo que tienen que hacer algunos, empezando por el mismo Goiri) con los 24.465 millones de euros de capital suministrados por el Estado (que, recuerden, no es nadie en concreto, sino todos en general) es que BANKIA vaya bien en adelante y gane mucho dinero y así el Estado pueda recuperar los 24.465 millones de euros vendiendo sus acciones de BANKIA cuando le parezca oportuno.

No me parece que se haya explicado de un modo convincente la razón o los motivos de salvar a BANKIA, porque a) no es verdad que "las entidades financieras no pueden caer porque caería el país" (Rajoy dixit y yerra, salvo que se refiera a la caída de todas las entidades financieras); b) tampoco es cierto que la nacionalización de BANKIA se justifique para “garantizar a los depositarios sus ahorros”, pues para eso está, hasta los 100.000 euros, el Fondo de Garantía de Depósitos; c) “la estabilidad” o “la salud del sistema financiero” nunca ha sido una explicación seria y aceptable, pero ahora ya no se acepta de hecho; d) veremos que “recuperar la confianza de los inversores” (otra explicación de Rajoy, en su muy desafortunada comparecencia de ayer; se necesita un Vicepresidente económico ya), es muy cuestionable con esos 24.465 millones de euros comprometidos.

Supongamos, no obstante, que el salvamento de BANKIA esté justificado. El salvamento supone que el Estado español, que ya adeuda cientos de miles de millones de euros, saca, de no se sabe dónde, 24.465 millones de euros más, siempre para que Goiri y sus huestes se pongan a gestionar de maravilla la reconstituída BANKIA y el Estado pueda, en algún momento, recuperar esos muchísimos millones de euros.

Este plan tan optimista implica una realidad ineludible y un interrogante más que enojoso. La realidad ineludible es que se utilizarían 24.465 millones de euros de los caudales (?) públicos para salvar a un banco. Y se había dicho que ni un euro a la banca (es verdad que "no es la primera vez que se mete dinero público en una entidad financiera", como ha dicho Rajoy, porque el PSOE y ZP pusieron mucho dinero (sólo con la CAM, Caja de Ahorros del Mediterráneo, más que lo de BANKIA), pero Rajoy fue el de ni un euro a la banca: otra rectificación) La pregunta enojosa (y veo que muy general) es ésta: ¿de dónde salen esos 24.465 millones de euros? Ante todo, no sé cómo se transfiere una cantidad tan enorme de euros, desde el Estado hasta BANKIA. Descartado el transporte de billetes en contenedores desde un lugar desconocido hasta donde diga Goiri, que se encargaría de distribuir palés de miles o millones de euros por las distintas oficinas en la medida necesaria, esos 24.465 millones de euros son una cantidad recientemente calculada en razón de recientes descubrimientos y, por tanto, muy bien puede no estar incluida en ningún renglón presupuestario, de modo que no me vale la respuesta que suelen dar los más listos cuando se les pregunta por la circulación y la transferencia de dinero. Dicen: “¡hombre, por favor, ahora se trata de hacer dos apuntes contables y de transmitirlos por internet!

Esto de los apuntes contables y de internet lo entiendo dentro de ciertos límites: con frecuencia, todos nosotros pagamos por ese sistema: pagamos la luz, la ropa que hemos comprado con tarjeta, un billete de avión o tren, la suscripción al National Geographic, etc., mediante anotaciones en nuestra cuenta bancaria, Y recibimos, de esa misma forma, los dineros de la nómina, de unos derechos de autor, de una conferencia que dimos en Castellón, etc. Pero eso ocurre porque quien ejecuta los apuntes contables, quitando de aquí y aumentando allá, tiene constancia de que el pagador dispone de fondos en alguna cuenta. Si no, no hay cambio de apuntes contables que valga. El Estado, aunque en conjunto esté debiendo más de lo que tiene, también ha de tener algún apunte contable en el “haber”, del que se puedan extraer 24.465 millones de euros. A esta pregunta sin respuesta (¿de dónde van a salir los 24.465 millones de euros?) se puede añadir la certeza de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) no dispone de esa suma ni de lejos. Ergo, ese dinero no puede ser transferido a BANKIA. De hecho, no se ha transferido nada a BANKIA, sino que simplemente se ha dicho que se transferirá. Pero no hay otro sistema para el Estado -que, vuelvan a recordarlo, no es nadie en particular, sino todos en general- que conseguir 24.465 millones de euros pidiéndolos prestados.

No sería nada de extrañar que nadie los prestase, ni siquiera a intereses usurarios. Porque, al estar ya muy endeudados y con vencimientos próximos de gran magnitud, resulta que el Sr. Goirigolzarri, por obra y gracia del Gobierno, ha gritado al mundo entero dos mensajes: primero, que todavía necesitamos endeudarnos más y, segundo, que las estimaciones gubernamentales de necesidades de dinero no son nada fiables, porque en una semana, respecto de una sola entidad bancaria, pueden cambiar como he dejado dicho: de “n” a “3n”.

Las famosas declaraciones de Goiri -que el Gobierno no ha rectificado de inmediato- no sólo no han sido tranquilizadoras, sino todo lo contrario: han resultado pavorosas, es decir, causantes de pavor, miedo y espanto. Y si a esas declaraciones de Goiri se unen las de los dirigentes catalanes (Artur Mas) y otros (Feijoo), ¿alguien se puede extrañar de que BANKIA haya caído en picado en la bolsa (¿por qué ha vuelto a cotizar?) y, sobre todo, de que nuestra prima de riesgo esté, cuando escribo, en los 512 puntos? Lo que resultaba tranquilizador para Goiri ha resultado estremecedor para el mundo y para España, porque deja a este país (más aún) con el ipurdi (el trasero, en vascuence) al aire. Aquí tenemos la prueba de cómo personas presuntamente listísimas pueden cometer y comenten gravísimos errores.

A todas éstas, podríamos preguntar también por qué el Estado tiene que meterse a capitalista mayoritario de BANKIA, es decir, tiene que ponerse a jugar a banquero por persona interpuesta y por qué no se mete a capitalista de otras empresas (incluidos otros bancos), ante la perspectiva de que, una vez reconstituidas, den beneficios y aumenten de valor de modo que, en un futuro perfecto, vendidas en bolsa o fuera de ella, el Estado pueda recuperar el capital que ha invertido. Pero esta pregunta ya es pedir demasiado, lo comprendo.

Dejo por un momento a un lado la crisis bancaria, ésa que presuntamente se va (o se iba) a encauzar con las verificaciones de Roland Berger y Oliver Wyman. Y vamos con el dinero como misterio.  Ya que, como hemos visto, estamos muy endeudados, aclaremos que el endeudamiento no es cosa típica de España, sino muy generalizada, que se da en otros muchos Estados (en algunos, como los EE.UU., la deuda supera el 100% del PIB y si, p. ej., Cataluña está en quiebra técnica, California también). Y ahora viene el anunciado misterio. Porque, los listos que lo explican todo a base de apuntes contables tienen mucha razón en algo: en que, en muy diversas cuentas (de empresas, de bancos, de Estados), el dinero que figura como que se tiene no necesariamente se corresponde con billetes y monedas y el dinero que figura como que se debe no son necesariamente billetes y monedas que le faltan al acreedor y hay que entregarle materialmente. Hay gran variedad de papeles, en todo el mundo, que representan dinero: pagarés, letras de cambio, bonos, acciones, obligaciones, pólizas de crédito, etc. Y a estos papeles hay que añadir otros muchos de más reciente invención y de superlativa sofisticación.

Sobre la base del cambio de manos de esos papeles se hacen y se modifican apuntes contables. Pero como los papeles que, en teoría, representan dinero, pueden no implicar valor alguno o un valor muy inferior al "nominal" y como, además, se admiten apuestas, apuestas puras sobre valores matemáticos (p. ej., sobre cotizaciones bursátiles), hay unas masas monetarias en este planeta por unos importes generales o totales literalmente incalculables y, lo que es peor, incalculables también si se intenta un desglose por países, por bancos, por municipios, etc. De modo que no se sabe con exactitud cuánto tiene y cuánto debe este o aquel sujeto.

Las apuestas con dinero inmaterial (pero que se contabiliza) y la relatividad absoluta del valor de los papeles o de cualesquiera otras realidades utilizadas para representar dinero nos han conducido a una situación en que sabemos que hay deudores y que hay acreedores, pero no cuánto deben de verdad los deudores y quiénes son los acreedores, porque muchos de ellos son también deudores y no tienen demasiada propensión a cobrar, sino que bastantes de ellos no necesitan el dinero para nada concreto, sino sólo para seguir operando y ganando más dinero, en gran medida inmaterial, con aumento de su poder para cualquier proyecto que se les ocurra: son plutoludópatas. La relatividad de lo que representa el dinero (piensen que es un tema de actualísima elucubración económica mundial la cuestión del patrón oro y su problemática sustitución) estriba, en grandísima medida, de su dependencia de lo que digan las agencias calificadoras, las Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Si se hacen las distraídas, un país en quiebra puede durar más que cien trajes de pana. Pero si deciden que tu cartera de acciones y títulos o tus inmuebles valen una tercera parte de lo que pensabas y anotabas en tu contabilidad, pasas en un santiamén de una sólida posición económica al borde de la indigencia. Es como si el máximo experto en Goya decide y publica que tu excelente cuadro de Goya es falso: pasas de tener millones a no tener nada o casi nada: lo que valga el marco del cuadro y poco más.

Así que, pese a que el dinero virtual tiene un límite en su utilidad (al final se acaba sabiendo si los apuntes contables se corresponden algo, mucho  o poco o nada, con algún valor real (intuido, sí, pero convincente), la salud o la enfermedad económicas se acaban estableciendo con otros “indicadores”: producción, consumo, exportación, importación, precios, empleo, etc., difícilmente manipulables. 

Ésta es mi tesis: el dinero se ha convertido en un misterio mayor que la electricidad. Se dice que no se sabe qué es exactamente la electricidad, pero sí se sabe cómo se produce y para qué sirve. Del dinero comienza a ocurrir que ni se sabe lo que es ni se sabe cómo se produce (o lo saben sólo unos pocos, que nos lo ocultan y ocultan su identidad).

B) UN PLAN ATREVIDO PARA LA BANCA ESPAÑOLA

Sentado todo lo anterior y, sobre todo, que resulta prácticamente imposible que los gobernantes (no sólo los españoles: también los de otros países) sepan con aceptable aproximación lo que se tiene y lo que se debe por los bancos, mi plan es atrevido, pero no exento de lógica (eso me parece).
Plan “QUE SALGA EL SOL POR ANTEQUERA”: con la expresa finalidad de comenzar a poner fin a la crisis financiera de España, el Gobierno de la Nación convoca a su sede del Palacio de la Moncloa a los grandes de los grandes bancos, acompañados de los jefes de los medianos que los grandes recomienden que asistan. Se entiende que se convoca a los que mandan en los bancos y no a los mayores accionistas. Otra precaución imprescindible es que se reduzca a silencio al Ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, para que no contradiga, como lo acaba de hacer, al Presidente del Gobierno.
Reunidos con abundante agua fresquita, pero del grifo, el Sr. Rajoy les dice más o menos lo siguiente:
Señoras y señores y, en especial, Sres. D. Emilio Botín y D. Francisco González: hace escasamente una semana, algunos de Vds. estuvieron aquí y abordamos el problema de la crisis del sistema bancario o financiero de España, con especial referencia a la situación de BANKIA. Los asistentes a esa reunión de tanta importancia y en momento tan grave, nos aconsejaron y,  en sustancia, les hicimos caso. No es la primera vez que el Gobierno o el Presidente del Gobierno pide a representantes conspicuos de la banca un buen consejo. El Sr. Rodríguez Zapatero se lo pidió al Sr. Botín y el resultado fue: “tranquilidad absoluta, calma total, porque nuestro sistema financiero es de los más robustos del mundo”. Les ahorro episodios, que el tiempo apremia. A estas alturas, está claro para mí y mi Gobierno que no me puedo fiar de Vds. De manera que les voy a explicar lo que, a partir de ahora, va a suceder. Y se lo voy a explicar de modo que no puedan llamarse a engaño.”
Miren, nosotros, los políticos de este Gobierno, no somos enteramente tontos y, por eso, nos da el caletre lo suficiente para reconocer que Vds., los banqueros, son los listos de España. De ahí que, con algún que otro trasvase, nosotros, los tontos, no seamos banqueros y Vds., los listos, sí lo sean. Lógicamente, lo que va a suceder a partir de ya, es que, puesto que Vds. son los que más se aproximan a saber lo que hay y Vds. son los más listos, lo que suceda desde ya con la banca española pasa a depender de Vds. mismos. Tienen quince días para actuar de modo que no se hunda la banca española y para presentarnos, si quieren, una propuesta de plan de de apoyo por nuestra parte, con las particularidades de que deberá 1) estar escrito en cuerpo 14 (como mínimo), 2) ser comprensible por cualquier español con diploma escolar, y 3) no incluir más ayudas a la banca con caudales públicos. En estos quince días, nos proponemos reforzar como sea el Fondo de Garantía de Depósitos y explicar a los ciudadanos que porque unos cuantos bancos quiebren el país no se hunde. No voy a tener empacho en rectificar. Para el caso de que Vds. no alcancen el objetivo o, atiendan bien, se vayan de la lengua y trascienda este mensaje, tenemos otras medidas previstas. Sólo les voy a adelantar que esas medidas no serían en absoluto de su agrado. Si Vds. piensan que no sabemos lo que hacemos, pueden, en cierto modo, tener razón. Pero este nuevo juego se basa en que a) tampoco antes sabíamos muy bien lo que hacíamos; b) en buena medida no lo sabíamos porque Vds. no nos han dicho nunca la verdad, ni a nuestros antecesores ni a nosotros; c) las probabilidades de éxito de lo que a Vds. se les ocurra, puesto que tienen buena información y son los listos, son algo mayores, en todo caso, que las probabilidades de éxito de lo que a nosotros se nos pudiera seguir ocurriendo, siempre a base de sustos y de seguir encontrando agujeros donde se suponía que no existían. Vayan Vds. con Dios, que Él reparta suerte y que salga el sol por Antequera.”
Plan “QUE SALGA EL SOL POR ANTEQUERA 2”: No es posible revelarlo ahora, porque son las medidas para el caso de que la Banca española no se tome en serio ni a sí misma ni a España.
¿Piensan Vds. que el plan principal que se me ha ocurrido conduciría a resultados peores que los conseguidos hasta ahora y los que son de esperar como  consecuencia coherente de la senda emprendida? Pues, aunque le he echado un pizca de humor y una tonelada de atrevimiento a mi plan, me parece mejor que el del Gobierno.