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sábado, 28 de septiembre de 2013

NO NOS ENGAÑEMOS: NO HAY REBROTE ECONÓMICO, SINO UNA DISCRETA CONTINUIDAD DE LA ORGÍA FINANCIERA


LA CRISIS ECONÓMICA GLOBAL NO SE RESUELVE, TRAS UN GRAN SUSTO, PERSISTIENDO EN LO QUE LA CAUSÓ

EL CÍRCULO INFERNAL DEL ENDEUDAMIENTO


Parece que se respiran aires optimistas en España respecto de nuestra economía. No le cedo a nadie el primer puesto del ranking en el deseo de ser optimista. Y tampoco me gusta, sino que la aborrezco -lo he dicho aquí muchas veces-, esa suerte de perpetua tristeza e incesante dolor por una presunta España irredenta e irredimible, con un supuesto destino inexorable de fracaso total. Los más o menos prosaicos o líricos vates del fatalismo de lo español, además de ignorar o despreciar muchos e importantes logros, muchos e importantes hechos y cualidades, insistiendo siempre en los defectos hispánicos (que muchas veces no son tales, sino casi siempre universales, propios de la condición humana), no aportan nada positivo y hacen un daño tremendo al país y a cada uno de nosotros. La estética de esta fatalidad de lo hispano parece tener un intenso atractivo enfermizo y un buen número de adeptos que, aunque no lo sepan, obran como si un incansable denostar de lo propio les proporcionase tono y categoría intelectuales. A mí no me gustan ese tono y esa categoría y su correspondiente intelectualidad. Estos aguafiestas no suelen pasar hambre ni padecer necesidades vitales insatisfechas. Tienen recursos para dedicarse casi full time a su inútil y descorazonadora denuncia de nuestros males presuntamente incurables. Si son eruditos, lo son a la violeta, lo que ya debiera ser una clave para desconfiar enteramente de ellos.

Digo esto para dejar claro que, no sólo no pertenezco a esa intelectualidad agorera, sino que sigo teniendo una gran confianza en la inmensa mayoría de las personas que forman España, en su inteligencia y en su capacidad de esfuerzo y sacrificio. Y sigo afirmando que España posee un enorme y muy valioso capital (v., post en este mismo blog, post del viernes, 23 de septiembre de 2011, titulado ESPAÑA ESTÁ MUY BIEN: UN PAÍS EXCEPCIONALMENTE CAPITALIZADO y subtitulado SOMOS LOS ESPAÑOLES (CASI TODOS) LOS QUE ESTAMOS MAL. Es verdad que, pese a una política (?) con bastantes más sombras que luces, hay novedades positivas en la economía real española: el aumento de las exportaciones o el incremento de los ingresos por turismo, por ejemplo. Ya dije también aquí, hace mucho tiempo, que debía hacerse más énfasis en el turismo, que no se basa sólo (aunque se trate de activos difíciles de batir, seamos conscientes de ello) en el clima y los kilómetros de costas y playas.

Me permito recordar lo que decía en ese post hace más de año y medio:

«Como quiera que haya sido, tenemos trenes super-veloces para ir a de Madrid a Toledo, a Valladolid, a Sevilla y a Barcelona y, enseguida, a más sitios en distintas direcciones. Ya no vamos supervelozmente a Cuenca porque no queremos. Tenemos muchas autopistas y aún más autovías en un estado muy decente. A Toledo, por ejemplo, se puede llegar por tres distintas rutas automovilísticas de doble sentido, además del AVE. Tenemos buenos aeropuertos con notable tráfico y, además, cierto número de aeropuertos ultra modernos de reserva, por si acaso, por si a alguien, particular, institucional o empresarial, se le ocurre, en algún momento, volar a lugares como Ciudad Real o Castellón (…) Tenemos parques eólicos y huertos solares como casi nadie. Tenemos el Prado, el Thyssen y el Reina Sofía en Madrid, la segunda ciudad con más árboles de todo el planeta Tierra. Tenemos (perdón, señores soberanistas) la Sagrada Familia y otras joyas en Barcelona. Tenemos mucha historia y mucho arte del que gozar. Tenemos muchas ciudades bien cuidadas. Tenemos una excelente industria hotelera. Tenemos miles de kilómetros de playas. Tenemos un clima fabuloso. Y dos archipiélagos de ensueño. Y, por si fuera poco, somos, si queremos -y queremos, de ordinario-, gente acogedora, con buen humor y -esto es de gran importancia- de los que más veces se duchan al día y a la semana en el llamado mundo civilizado. Por supuesto, también tenemos buenos vinos y notables licores. Y hay cerveza potable.»

Y añadía, medio en broma medio en serio (es decir, bastante en serio):

«Pero es que, además, ha aparecido hace pocos días una buena noticia sobre España que “los mercados” debieran considerar definitiva, re-definitiva, para restaurar y tener por consolidada durante varias décadas su confianza en la denominada marca España: somos el país del mundo universo que menos gasta en “comida-basura” (v. http://www.abc.es/20110919/sociedad/abci-estudio-comida-rapida-201109191344.html). Los estadounidenses llaman a la “comida basura” “fast food”, con absoluto error, como tantos otros propios del american exceptionalism, que les sirve de constante excusa para su aislacionismo (digamos eso así, piadosamente, para señalar que millones de estadounidenses no han mirado nunca un mapamundi y muchos de sus dirigentes sólo ven el mundo desde sus satélites). “Fast food” significa, como es sabido, comida rápida y hace siglos que nosotros inventamos los bocadillos o “bocatas”, los “montaditos”, las “tapas” y los “pinchos” y comemos rápidamente, cuando queremos, pero sin embasurarnos por dentro.”»

«Si tenemos lo que tenemos y somos como somos (con grandes virtudes especiales junto a grandes defectos generales) y, además, comemos como nadie, la persistencia de la desconfianza en España sólo podría ser fruto de una manía atrabiliaria y de un sectarismo irracional. Y, como casi todo el mundo sabe, “los mercados” calculan fríamente con elementos reales, sin dejarse llevar de simpatías o antipatías. Así que tienen que caer en la cuenta, más pronto que tarde, de que aquí en España hay mucho capital -un capital excepcional- y gente muy valiosa.  La “fuerza de trabajo” española ya se lució en Alemania en la segunda mitad del siglo XX, la del “milagro alemán”.»

Algunas cosas más, completamente en serio, podría añadir en favor de España y de muchos españoles. Pero me parece innecesario para mi propósito de hoy. Lo que aquí quiero transmitir –sin la menor pretensión de originalidad: hay otros muchos que lo han dicho y lo dicen- son dos ideas que corresponden con dos realidades. La primera es la confirmación de algo que vi venir y adelanté aquí hace algo más de un año, en un post del domingo, 15 de julio de 2012, titulado EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I) y subtitulado “NO HABÍA MÁS REMEDIO”, PERO EL REMEDIO NO REMEDIA (actualizado a 17 de julio de 2012), a saber: que “los mercados”, que sabían y saben lo que se hacen, han visto claro que ya no es la hora de estrangular más a España y a los españoles, sino la hora de comprar.  Conforme a lo explicado en julio de 2012:

«Lo que están haciendo es imponer condiciones de asfixia, para situarse a los mandos de este país y comprar (o permitir a otros comprar) a precio de ganga los muy buenos activos de una España previamente arruinada, pero con mano de obra cualificada, que se avendrá a trabajar por remuneraciones nada parecidas a las de la zona norte y centro de Europa y ni siquiera a las habituales aquí hasta hace poco, sino similares a las de los países del Este europeo o a los de la cuenca desregulada del sudeste asiático

En julio de 2012, escribía esa frase y otras complementarias en nuestra defensa y para alertar a quienes fuese necesario.  Tengo la impresión de que sirvió de poco, aunque quizá no hayamos sido tan asfixiados (máximamente asfixiados) como era de temer y no me duelen prendas por repetir que fue un histórico acierto de Rajoy resistir la brutal doble presión (de fuera y, aún peor, de dentro) para que España misma pidiera el rescate (que nos hubiese aniquilado). Pero, con todo, grandes porciones de España están ahora vendiéndose a buen precio. El tan repetido y celebrado “¡Viva España!” de Morgan Stanley –acertado o erróneo- fue un indicador público de las ventas a buen precio. Que “los mercados” hayan aflojado la presión de un modo llamativo -con la prima de riesgo ya mejor que la de Italia (!)- es, sin duda, mucho mejor que su contrario. Y lo mismo vale  para los pequeños frenos en el aumento del desempleo. Que unos cuantos personajes internacionales afirmen públicamente una mejoría de la situación económica de España es también mucho mejor que andar todos los días en titulares negativos y en informes con las peores predicciones. Pero, con todo eso, los mejores activos de España están en venta. Lean el texto de Carlos Sánchez en elconfidencial.com, de 26 de septiembre de 2013, del que dejo enlace: http://www.elconfidencial.com/economia/2013-09-26/casi-el-40-de-la-industria-espanola-esta-ya-en-manos-de-empresas-extranjeras_32567/. Algunos presuntos neoliberales no le conceden ninguna importancia a estas compraventas. Disputas ideológicas al margen, que las cosas cambien de nuestras manos a las ajenas tiene una importancia indiscutible mientras subsistan las Naciones y los Estados. Y se diría que esa subsistencia va para muy largo.

Esta realidad de la compra de España no configura un horizonte de esplendorosa luminosidad en ningún aspecto. Al revés: el horizonte es tenebroso. Ahora no puedo extenderme en estas afirmaciones. Pero si la compra y venta de España no se frena, el optimismo sería bastante estúpido.

La segunda idea y realidad es que la crisis económica global no sólo subsiste, sino que, mientras vivimos en esta especie de pausa general del pánico, como si hubiese un acuerdo tácito en darnos todos un respiro, abandonando la publicidad de las muy fundadas preocupaciones sobre el futuro global, siguen actuando las mismas fuerzas con los mismos mecanismos responsables de aquella crisis. O, con menos palabras, la crisis económica no hace sino empeorar, en España también, pero sobre todo allí donde debieran apreciarse trabajos para enmendar de raíz el inmenso globo del dinero ficticio y del endeudamiento colosal e inabordable. Ríanse un poco con este video que muestra el imposible pago de la deuda europea, aunque lo que dicen podría aplicarse a la de los EE.UU: http://www.youtube.com/watch?v=I5QwKEwo4Bc (aconsejo a quienes no dominen mucho el inglés activar los subtítulos, pero también pueden leer todo el trepidante diálogo del “concurso” en http://www.ritholtz.com/blog/2010/05/congratulations-youve-only-lost-1m/9)

En el mismo post del 15-17 de julio de 2012 decía:

«Y se ha acabado el gran engaño de Wall Street, inventado y lanzado con el inapreciable apoyo de la City londinense y de esa Gran Bretaña, que, astutamente, se ha mantenido fuera de la eurozona: “Europa nos estropea la economía mundial”. Mentira. Europa no anda bien, pero no es Europa el principal problema para la economía mundial, como ha repetido mendazmente Mr. Obama, flanqueado por los gurús de la ingeniería financiera. El principal problema del gigantesco problema de la megacrisis mundial -así lo ven ya “los mercados”- es la crisis de los EE.UU. Los datos macroeconómicos y los microeconómicos son concluyentes, por muchos enjuagues que se le ocurran a la Reserva Federal, dirigida por Mr. Bernanke. ¿Han visto lo del “twist”, o sea el retorcimiento, el tornado y el disloque de caderas?: las deudas a corto (plazo) las “reestructuro” y las coloco a largo. ¡Es muy bueno eso del twist de la reestructuración! ¡Pero qué listos son!»

Aclaro que cuando hablaba de haberse acabado el gran engaño sólo quería decir que los artistas de la ingeniería financiera y sus jefes ya no engañaban a una minoría de considerable tamaño. Lamentabilísimamente, el gran engaño persiste para la inmensa mayoría, porque ha generado un poder con el que ni siquiera quiere competir -al contrario, ha claudicado vergonzosamente, si alguna vez sus promesas electorales fueron sinceras- alguien tan poderoso como el Presidente de los EE.UU. de América, Mr. Barack Obama.

EL CÍRCULO INFERNAL DEL ENDEUDAMIENTO

De nuevo los EE.UU. se acercan al límite de su deuda y al borde de la suspensión de pagos. Y Mr. Ben Bernanke, a la estela de aquel nefando agente del capitalismo salvaje que fue Mr. Alan Greenspan, continúa lanzando al mundo dinero sin respaldo alguno, ni de oro y plata, ni de solo oro ni de economía real. Lean, al menos en diagonal, el espeluznante análisis de Antonio España, el 25 de septiembre de 2013, casi contemporáneo al antes citado de Carlos Sánchez: http://blogs.elconfidencial.com/economia/monetae-mutatione/2013-09-25/qe-n-la-madre-de-todas-las-burbujas_32103/. Adicionalmente, es de mucho interés también lo que en la misma fecha de este post afirma Daniel Lacalle, en El precipicio fiscal americano… y por qué esta vez es importante (http://blogs.elconfidencial.com/economia/lleno-de-energia/2013-09-28/el-precipicio-fiscal-americano-y-por-que-esta-vez-es-importante_33759/). [ACTUALIZACIÓN: los EE.UU. ya han caído en el precipicio fiscal. Probablemente saldrán de él, pero no pueden seguir, una y otra vez, con meros parches y la misma política financiera y monetaria. El cántaro, de tanto ir a la fuente, acabará por romperse.]

La gravedad de esta persistencia en una política que únicamente interesa a la muy pequeña elite de la riqueza es negada con una pertinacia suicida por los dirigentes políticos, entre los cuales no parece haber ni siquiera uno (hombre o mujer) que se parezca a eso que llamábamos un estadista.

La Gran Burbuja, que empobrece a millones y enriquece a muy pocos, sigue inflándose. Y nadie ha dejado de reconocer que el día en que estalle, la catástrofe no tendrá precedente comparable. Que apenas se hable hoy de este asunto central de la crisis y que ahora se guarde silencio sobre la necesidad de regular la economía financiera, de disciplinar la acción de la banca y, sobre todo, de adecuar el dinero a alguna realidad mínimamente mensurable, es para echarse a temblar.

Por cierto: tampoco es buen síntoma, de nuestras tejas para abajo, que España siga endeudándose, aunque Morgan Stanley recomiende con entusiasmo comprar nuestros bonos del Tesoro. Estamos demasiado cerca de que el endeudamiento supere el 100% del PIB.

miércoles, 30 de mayo de 2012

PARECE QUE, A CUENTA DE BANKIA, RAJOY HA JUGADO AL POKER MALAMENTE



ES HORA DE QUE RAJOY Y SUS GURÚS SE RETIREN DEl TAPETE Y GENTE SERIA HABLE SERIAMENTE


En el post inmediatamente anterior (expresivo de temores de efectos muy negativos que se han cumplido o se están cumpliendo por completo) ya me extrañé mucho de la ocurrencia del salvamento de BANKIA y de las afirmaciones de Rajoy, el lunes 29 de mayo de 2012, en su comparecencia en la sede del Partido Popular. Extrañísima y archi-temeraria, en especial, la afirmación de que el Gobierno o el Estado no pueden dejar caer ninguna entidad financiera porque caería el país. Ahora parece muy probable -he procurado al máximo comprobar las informaciones amontonadas- que algún listillo había tenido la ocurrencia adicional de sortear, a base de papelitos, todos nuestros  problemáticos interrogantes (los de muchísimas personas sin la cabeza perdida) sobre el modo de conseguir los miles de millones para BANKIA. Más o menos, los problemas se "resolverían" así: el Estado español no saldría a los mercados a buscar los famosos 24.000 y pico millones, sino que daría a BANKIA títulos de deuda soberana (papelitos) por valor nominal de esos miles de millones y BANKIA consiguiría los millones reales, por así decirlo, descontando esos títulos del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, que el BCE, una institución europea, rescataría a BANKIA (y, ya puestos, a más bancos españoles) por la puerta de atrás. Habríamos empezado a ser rescatados pero a escondidas, como si dijéramos.

Que ésa de los papelitos fuese la fórmula para el rescate de BANKIA no se había dicho por nadie con autoridad política (ni económica ni moral, claro está). Por el contrario: se había dicho oficialmente que la fórmula estaba por determinar. Pero, al parecer, uno o varios sujetos, considerados como representativos de las autoridades españolas por alguna prensa internacional y por el BCE, entendieron que eso es lo que el Estado o el Gobierno español se proponía. Y así se llega al extraño episodio de que el BCE emita una nota sobre el plan, rechazándolo. La Vicepresidenta primera, Sáenz de Santamaría, y el Ministro de Economía, De Guindos, me parecen plenamente sinceros al quedarse atónitos con el rechazo de algo que no han propuesto y el BCE rectifica poco después. Mientras tanto, la Comisión Europea señala que la ocurrencia de los papelitos no es viable y, con caras muy serias de sus portavoces, nos da un repaso general, con algunos elementos poco claros, pero que reflejan la no resuelta pugna interna con Alemania.

Toda esta pelota de confusiones -españolas y europeas- la pagamos con una subida espectacular de la famosa prima de riesgo y más caída bursátil. Les dejo un par de enlaces del muy interesante  blog NADA ES GRATIS (NEG), porque me parece que lo que en ellos se dice es serio y bien fundado. Lean primero éste: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389 y después este otro:  http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22389. Aún recomiendo este tercero como complemento: http://www.expansion.com/blogs/roig/2012/05/30/por-que-se-dispara-la-prima-de-riesgo.html.

El caso es que la Sra. Vicepresidenta ha salido para Washington y el Sr. Ministro de Economía para Berlín. Por si esto no fuese un síntoma muy serio, aparece Rubalcaba a apoyar al Gobierno (aunque eso sea fruto de una negociación a base de minucias: “si me apoyas te doy la comisión sobre Bankia en el Congreso de los Diputados”). Yo veo que el Sr. Rajoy, que no quiso poner un Vicepresidente económico y decidió asumir él mismo ese papel, ha dado de sí todo lo que cabía esperar. En este blog hay muchas “entradas” que muestran mis escasas esperanzas en el Presidente del PP, pero me hubiera gustado mucho equivocarme, me alegraron sus primeras semanas como Presidente y hoy lamento grandísimamente llegar a la conclusión de que lo mejor para este país es que el Presidente del Gobierno se haga a un lado y, con una fórmula u otra, quede claro quién habla -que no sea Rajoy- en nombre de España acerca de la hiper-mega-crisis nuestra.

Sigo pensando que los EE.UU. (con un Presidente como Obama, que se ríe de todo, cuando hay a su alrededor tantas cosas de pena, pero es que él va a lo suyo, que es la reelección, a base de más marketing y más Wall Street) están contra la Eurozona y no han afrontado su enorme responsabilidad en la crisis económica mundial. Sigo pensando en la complicidad del primo inglés. Sigo pensando que bastantes titulares de Financial Times, Wall Street Journal, etc., son frecuentemente muy mal intencionados  y con un claro sesgo anti-español y anti-euro. Sigo pensando que Frau Merkel es alicorta, miope y sin hechuras para liderar Europa (además de inculta y envidiosa). Sigo pensando que la ingeniería financiera ha engendrado un monstruo y lo sigue alimentando. Y, desde luego, insisto en que nuestra banca, en conjunto (no todos los bancos ni todos los banqueros son iguales), constituye un grupo de poder absolutamente excesivo, sin conciencia en el ejercicio del honorable oficio bancario y sin un mínimo de patriotismo. Merecen un varapalo serio. Pero rectifico en un punto el post anterior: no es Rajoy quien debe dárselo. Porque, en la situación española presente, está también meridianamente claro que el Sr. Rajoy, no hizo los deberes antes de su muy previsible acceso a la Presidencia del Gobierno, no puso a otros a estudiar a fondo la situación (forzosamente tenía que ser mucho peor que lo confesado por Zapatero & friends) para disponer de planes (no tenerlos motivó unos retrasos gravísimos) y, conforme ha ido enterándose de lo que había de verdad, no ha reaccionado adecuadamente. Si teníamos alguna duda de su actitud, no hace mucho que su gurú, el Sr. Arriola, la aclaró por completo en unas declaraciones rayanas en la obscenidad.

Probablemente, hay una dosis de interés espurio en “los mercados”. Porque España es una presa apetitosa. Pero, como ya dije hace pocos días, dentro del deplorable nivel de la actual clase político-económica (que, si bien se mira, sigue en la “cultura” del pelotazo), Rajoy ha cometido un craso error al pensar y al actuar como si a la Merkel, a la City, a Wall Street y a “los mercados” se les pudiese tratar lo mismo que a los electores españoles, con tontadas, frasecitas y maquillajes, mientras se empobrecía a la clase media, subía el paro y se pensaba que la situación se podía capear con parches. Y no: había que estar -hay que estar- a la altura (en inteligencia, trabajo y determinación) de los amigos (p. ej., esa Generalitat ahora pedigüeña que colabora a la mala imagen de España) y, sobre todo, de los enemigos.

Tomados uno a uno los Ministros y Ministras actuales y comparados con los de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, no hay color (con alguna que otra excepción: dos veo muy claras, pero son otro tema) y muy malos fueron también los nombramientos socialistas para el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, por poner dos ejemplos de estrepitoso y constante fracaso. Sólo ahora se advierte a fondo el inmenso daño de la etapa ZP. Pero eso es ya el pasado. Para mañana, alguien tiene que ponerse al timón. Y es Rajoy mismo quien tiene que ponerle. No sé quién será el mejor. Pero pienso que a Rajoy se le ha terminado, durante una temporada, todo su crédito. Ójala me equivoque en esto.

domingo, 8 de abril de 2012

LA BATALLA ECONÓMICA USA-UE (I)



LOS PRESUPUESTOS ESPAÑOLES COMO FRENTE DE BATALLA


Vuelvo sobre la cosa económica porque aquí, en España, se han presentado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con un fuerte recorte del gasto público y, sin embargo, no sólo nuestra economía no mejora (lo que era de esperar: de la noche a la mañana nada real cambia apreciablemente), sino que empeora el juicio foráneo sobre nuestra situación, con repercusión inmediata en la famosa prima de riesgo, que es un índice para la inversión en general y para la captación por el Estado de recursos con los que afrontar sus compromisos, que son enormes (34.000 millones de euros en este año 2012). Así que, con las palabras tópicas en estos días, “los presupuestos de España no convencen a los mercados”. Lo de menos son las penosas críticas de Rubalcaba a la política del Gobierno, porque, en buena medida, son como la crítica del superpirómano a los limitados resultados de los bomberos ante el magno incendio que él ha provocado (aunque parezca mentira, hay quien es capaz de olvidar el daño de los dos mandatos de Zapatero; daño adicional, si se quiere, pero como lo es la estocada o la puntilla). Lo grave, lo que nos afecta a todos vitalmente, es que los nuevos PGE no despierten esperanza, confianza. Que no relancen de inmediato la economía real es lógico. Que no despierten confianza es muy malo. Porque si mala, visiblemente mala para cualquiera, es la situación española presente y si podemos aceptar que no cambiará enseguida, puesto que los mismos PGE suponen sacrificios inmediatos al común de los españoles, resulta malísimo, descorazonador, que ni siquiera aparezca la confianza en que esos sacrificios no serán útiles para el futuro.

Con lo que queda dicho quiero dejar claro que vuelvo a escribir sobre la res oeconomica porque la considero un asunto en verdad vital y no por afición diletante a la economía. Claro es, desde luego, que también escribo porque pienso tener algo  personal que decir, que no es un “copia y pega” o una opinión ya expresada por otros y suficientemente difundida. Ojo: no confundan lo personal con lo original y menos con lo inédito. Es personal porque no lo copio, sino que procede de mi esfuerzo. Por supuesto, puedo estar equivocado, total o parcialmente: para tener en cuenta otra visión de las cosas, para rectificar, matizar o completar están los lectores y sus comentarios, en los que, directamente o por remisión, puedan aportar datos y opiniones convergentes o divergentes con las tesis generales que propongo.

Sentado lo anterior, ¿qué ha sido inmediatamente determinante de la desconfianza hacia España tras la presentación de los PGE? Lo determinante han sido las reacciones muy negativas de unos cuantos foros económicos extranjeros. Por supuesto, dentro de España ha habido opiniones críticas de economistas, fundadas, sobre todo, en lo que los PGE no han abordado mucho más que en lo que suponen. Pero los mismos “medios” españoles se han nutrido, para sus titulares, de tres o cuatro juicios muy desfavorables lanzados fuera de España al día siguiente de presentarse nuestros PGE: Merrill Lynch y Citigroup abrieron el fuego, con toda su artillería pesada. Al anatema de dos entidades de tamaño tan gigantesco como cuestionable reputación (Merrill Lynch se derrumbó en 2008 y fue comprada por el Bank of America; Citigroup, que protagonizó la gran estafa de las subprime y en 2007 declaraba $18.000 millones de cuentas incobrables, está acusada de un enorme fraude: v. http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/seis-gigantes-financieros-acusados-de-manipular-los-prestamos-de-todo-el-mundo-para-ganar-mas-dinero_nsReCafbmlKLxeI32uHZU6/), se unió enseguida, como de costumbre, la prensa británica, comenzando por el Daily Telegraph y la BBC. No digo -porque carezco de conocimientos suficientes- que los PGE sean perfectos y ni siquiera muy buenos o buenos. Lo que digo es que la reacción negativa que generó la desconfianza fue demasiado rápida y demasiado contundente y que la fulminante condena procedía de entidades sin legitimación y, en definitiva, muy sospechosas de estar mucho más interesadas en su propia conveniencia que en ofrecer un criterio prudente y de la mayor objetividad posible.

Me explico: uno tiene también alguna fuente de gran solvencia en cuanto a la situación económica mundial. Y lo que escucho y lo que leo me confirman en mi ya añeja tesis (expuesta en este blog) de que los errores de la política económica y, en especial, la locura del superendeudamiento y la refinada avaricia de la ingeniería financiera, han provocado una situación de confrontación político-económica disimulada, pero no menos intensa que un conflicto bélico. Los sucesos concretos no deben verse de espaldas a esta guerra económica. En la crisis general, el bloque encabezado por los EE.UU., con los "primos ingleses" y otros aliados, combate a Europa y, más especialmente, a la Eurozona. Esta es la primera de las tesis de este post, tesis que, como digo, no aparece por vez primera en POR DERECHO.

ÉSTA NO ES UNA PELÍCULA DE “BUENOS” Y “MALOS: TODOS SON "MALOS" (PERO UNOS PEORES QUE OTROS)

Aunque Grecia, Italia y España (hablo así para entendernos: ya he dicho que es mentira eso de que todos tenemos la culpa) lo hayan hecho mal (nadie lo niega) la situación griega, primero, después la italiana y, enseguida, la española, son vistas y tratadas por los EE.UU. y la Gran Bretaña (GB) como armas de su batalla en el ámbito económico. Norteamericanos y británicos se presentan como “los buenos” de la película, que combaten a “los malos”. Es en esta presentación donde muestran su falsedad y se descubren como enemigos interesados, porque en la película de la crisis económica global, ellos (EE.UU. y GB: generalizo también para entendernos) no son “los buenos”. Ésta es una película de ésas en las que todos son “malos”, pero los pretendidos “buenos” bastante “más malos” que los demás. Por los “más malos” empezó el desastre: ellos situaron la economía financiera por encima y por delante de la real y ellos envenenaron el mundo entero con sus productos financieros tóxicos, amén de otras abominaciones entreveradas en la globalización. Sus modas (las de EE.UU., en especial) inspiraron e inspiran los errores ajenos (y no sólo en lo económico, desde luego:  porque hay que ver el daño que están haciendo en lo educativo y en lo jurídico). Y todavía, pese a la máquina de fabricar dólares incomparablemente más potente que la de fabricar euros, el endeudamiento real de los EE.UU. es superior al de la Eurozona e incluso al de España. Por si fuera poco, las enormes masas de dinero en sus manos -en las de los falsos “buenos”- se siguen utilizando principalmente para especular mucho más que para invertir.

EL CAMPO DE BATALLA EN LA CRISIS GLOBAL QUE YA NO ENTIENDE NADIE Y EN LA QUE CADA UNO VA A LO SUYO



No sé si han advertido que en los últimos meses, los análisis económicos, traten del déficit público, de la banca, del empleo, de la recesión o del crecimiento, de la inversión bursátil, etc., resultan cada vez más oscuros y difíciles de entender. Se trata de análisis sectoriales, porque han disminuido, hasta casi desaparecer, los intentos de explicación global de lo que sucede. Parece manifestarse una incapacidad generalizada de describir –simplemente describir- la crisis global y más aún de formular propuestas para ir saliendo de ella. Los cerebros de los economistas se dedican a lo sectorial y acentúan hasta el paroxismo un lenguaje realmente iniciático con abundantísimas siglas, todas ellas de realidades y teorías expresadas en inglés (en menos de 25 minutos y con sólo recorrer dos “medios” electrónicos, encuentro los siguientes palabros: stagflation, start-up, hard landing, PMI manufacturero,  ETF con código FXI, credit default swap o CDS, JOBS Act (de 'Jumpstart Our Business Start-ups') (por descontado, se sigue hablando de derivados, colaterales, preferentes, inventos de la ingeniería financiera al servicio de la banca, incomprensibles para el común homo sapiens sapiens, aunque posea una buena cultura y ejercite a diario el intelecto).
Las biblias periodísticas económicas (Wall Street Journal, Financial Times, The Economist) también han dejado de analizar la crisis global: están dedicadas a las cosas de sus habituales lectores, es decir, a señalar dónde y cómo se gana dinero y dónde y cómo se pierde, más los amplios capítulos de lo que ocurre aquí y allá y de lo que hacen éstos y a aquéllos (o sea, las noticias económicas propiamente dichas y, más concretamente, las empresariales y bursátiles).
Los dirigentes políticos, hasta hace poco muy locuaces, incluso charlatanes, guardan ahora silencio sobre la situación económica general, sus causas y los posibles remedios. Merkel calla, Obama calla, Monti calla y Sarkozy habla por los codos, pero en clave electoral francesa. Los gurús económicos, del ámbito empresarial o del académico, también permanecen en silencio, en especial si les compara con apenas un año atrás, en que se prodigaban en análisis y propuestas. Recuerden a los Nobel de Economía, declarando cada dos por tres: ahora callan.
Mi segunda tesis es ésta: no se explica o describe ya la crisis económica global y no se formulan propuestas para afrontarla sencillamente porque la situación se ha revelado tan compleja y difícil que nadie se considera capaz de ofrecer una síntesis bien estructurada de lo que ocurre en el mundo, a partir de la cual indicar un conjunto ordenado de acciones o medidas. Con otras palabras, la situación en su conjunto, aunque muchos de sus elementos se conozcan, resulta ininteligible o, cuando menos, inefable, es decir, inexpresable con palabras. El sueño de la economía, inducido por alquimistas codiciosos, ha engendrado un monstruo fuera de control: ni se controla intelectualmente, entendiéndolo, ni se controla prácticamente, domesticándolo o destruyéndolo. En particular, la cuestión de la armonía entre estabilidad presupuestaria y reactivación de la economía real (ya me conformo con reactivarla; no me entrego al cuestionado dogma del crecimiento constante) se presenta como un dilema insoluble. Ajustar las cuentas -en lo que más se insistía hasta hace poco- parece conducir inexorablemente a la recesión, con la que, a su vez, no parece posible cuadrar las cuentas. Hemos de volver sobre esto.
Así las cosas en cuanto a la crisis global, ahora busca cada uno su particular salida: cada empresa, cada sector económico y, lo que nos interesa más aquí, cada bloque: el bloque USA y la UE (la Federación Rusa y China siguen sus propios y oscurísimos caminos). Dirán que siempre ha sido así. Y tendrán razón en la medida en que el particularismo siempre ha estado presente. Pero ahora ya no hay disimulo alguno y, lo que es más importante, ahora ya no se advierte ningún esfuerzo por luchar contra la crisis económica con algún concierto universal (o, al menos, del mundo occidental), un concierto que era y seguiría siendo lógico puesto que la interconexión o globalidad es real. La necesidad derivada de la naturaleza misma de la Unión Europea, con su aparato político común, fuerza el concierto de buena parte de Europa. Los EE.UU, en cambio, carecen de límites a su soberanía y navegan con el viento a favor de su magnitud, de su tradición imperial y de ese aislacionismo cultural y vital al que se ha dado en llamar american exceptionalism, que les sirve lo mismo para un roto que para un descosido.
Dedicados a lo sectorial, recluidos en su interés particular, no es de extrañar la acentuación del lenguaje iniciático, difícilmente comprensible, en el tratamiento de asuntos económicos. No hay necesidad de que entienda nada quien no esté en el mundillo de que se trate. Y, a la vez, ese lenguaje permite sustraer los “productos” periodísticos o académicos (?) a la crítica de cualquier persona inteligente. Las columnas y comentarios económicos se llenan de textos en clave, blindados para quienes no formen parte de la cofradía (aun así, me he topado ayer mismo con un lector que descubría el plagio mal traducido de un analista en un destacado digital español).
Me quedo hoy en este resumen: en una situación económica general, que se ha renunciado a entender y a afrontar concertadamente, en la que cada cual va a lo suyo, los EE.UU. y GB prosiguen su guerra económica a Europa (a la UE y a la eurozona) y ahora hemos sido y somos el blanco principal. En España hay muchas cosas mal hechas (con Zapatero y con Rajoy: vean, sin ir muy lejos, http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/01/mas-que-un-tijeretazo-un-enorme-sablazo.html ) y muy difíciles de enderezar y enmendar (en particular, la estructura excesivamente costosa de nuestro Estado). Pero no somos “los malos” o los únicos “malos”. Y quienes ahora nos atacan no son “los buenos”. Han sido y son los “más malos”. Por eso, nos atacan más precisamente cuando se presentan unos presupuestos con un recorte de más de 35.000 millones de dólares. No deberían perjudicarnos miserablemente, añadiendo dificultades a las que ya tenemos y sin reconocer el menor esfuerzo. Pero lo hacen. Anecdóticamente -pero qué anécdota, damas y caballeros: ¡qué apoteosis de manipulación y de cinismo puritano!- el New York Times publica, precisamente ahora, un extenso reportaje sobre España como turismo de burdel:  In Spain, Women Enslaved by a Boom in Brothel Tourism (por si quieren leer la amplísima investigación, centrada en La Junquera, ahí va el link: http://www.nytimes.com/2012/04/07/world/europe/young-men-flock-to-spain-for-sex-with-trafficked-prostitutes.html?_r=2&pagewanted=1&hp. No sé qué me asombra e indigna más: si la maldad de estos genuinos plutócratas o la estulticia con la que ciertos "antisistema" regalaron al sistema, con ocasión de la "huelga (forzosa) general" del pasado 29 de marzo, las imágenes que el sistema buscaba para ilustrar el titular que les interesaba y que más daño podía hacer a los españoles sin empleo y en apuros: "Barcelona, la nueva Atenas".

viernes, 18 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (y II)



COSAS QUE NO ENTENDEMOS Y DE LAS QUE ESTAMOS HARTOS


Hace unos días, la prensa publicaba que los “mercados”, que siguen siendo esos atacantes desconocidos a los que ya me referí (v. http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/08/la-guerra-de-los-mundos2011-el.html), se dirigían ya contra 12 países de la Eurozona (de los de gran magnitud económica, sólo se salvaban Alemania y Holanda). Esta situación tremenda, a la que se añade el aumento de la “prima de riesgo” de la deuda de España, de nuevo hoy hasta el borde del abismo, reaviva nuestra cólera -sorda, pero cólera- ante la irresponsabilidad y la incompetencia.

Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos absolutamente hartos de que nadie -ninguna autoridad política ni económica- nos diga quiénes son los “mercados”. Los ciudadanos comunes y no endeudados estamos hartos de que nadie explique por qué, con una situación en el mundo occidental en la que abundan los países con problemas comunes -por ejemplo, el endeudamiento de los países mismos en cuanto tales-, los misteriosos “mercados” asedian muy desigualmente y, en concreto, están dejando tranquilos a los EE.UU., cuando su endeudamiento es salvaje y estuvieron, declaradamente, a horas de la suspensión de pagos o “default”. A los ciudadanos comunes y no endeudados nos disgusta mucho que, sin explicaciones medianamente inteligibles, unos elementos más desconocidos que “Anonymous” hayan derrumbado ya varios Gobiernos democráticamente constituidos, por mal que nos cayesen sus dirigentes (como el alucinante Berlusconi). Nos encoleriza que, además, haya estúpidos ejecutivos financieros españoles comentando que ellos han hecho caer a esos dirigentes y harán caer a los de aquí (es una chulería de bofetada). Estamos altamente sorprendidos de que en los EE.UU. de América no esté en la cárcel otro financiero que Madoff, porque le pillaron con el esquema Ponzi desarbolado, pero no haya noticia de investigación alguna seria sobre los responsables de tanto “activo tóxico” como ha inundado el mundo . Nos asombra que no se haya investigado en serio hechos tan llamativos como una calificación máxima (AAA) de Lehmann Brothers hasta la misma víspera de su quiebra y de sus enormes estropicios (que han llegado hasta España) o como el “rescate” de la enorme aseguradora AIG (American Insurance Group) o como el enriquecimiento de Mr. John Paulson, que ganó al menos TRES MIL QUINIENTOS MILLONES DE DÓLARES en un solo año, 2007, especulando con las hipotecas subprime (cuando el 99’99% de la población mundial alfabeta está convencida de que nadie puede ganar tanto dinero lícitamente en un solo año).  Los mismos ciudadanos comunes y no endeudados no logramos entender que nadie, de las entrañas de ese gigante llamado Goldman Sachs, haya sido imputado de nada ilícito en el país, los EE.UU., con una supuestamente excelente legislación sobre delincuencia económica. Como mínimo, si no reproches y sanciones penales, hubiera podido y debido producirse en los EE.UU. una descalificación pública de un par de docenas de banqueros y políticos con un importante número de abandonos de la vida política y económica. Nada de eso: los culpables siguen en sus puestos. Porque tienen mucho poder y el Poder quiere que sigan.

Pero si nos situamos en nuestra ribera del Atlántico, los ciudadanos comunes y no endeudados no recibimos ninguna explicación acerca de la espléndida paz en que los misteriosos “mercados” dejan al Reino Unido de la Gran Bretaña, pese a que su situación económica real diste sideralmente de ser tranquilizadora. El hecho es tanto más irritante cuanto Mr. Cameron nos cuenta de vez en cuando cuánto disfruta cada mañana, al despertar, con el pensamiento de que Gran Bretaña no está en el euro.

NUESTRA REALIDAD Y NUESTRA COYUNTURA

Así las cosas, me parece que, por muy mala que sea -y lo es- la situación económica española, el hecho de que ahora mismo estemos precisamente nosotros al borde del famoso abismo a causa de “los mercados” no tiene una explicación exclusivamente económica. Quede claro que si ahora digo esto y voy a explicarlo, a mí no se me podrá reprochar ni minusvalorar nuestra propia crisis ni haber despreciado lo que importaba nuestra economía real respecto de la credibilidad internacional. Porque el 10 de junio de 2010, publicaba aquí un “post” titulado “MAREANDO LA PERDIZ CRIMINALMENTE: LA CLAVE, NO SE CONFUNDAN, ES LA RECUPERACIÓN DE NUESTRA ECONOMÍA REAL” (http://andresdelaoliva.blogspot.com/2010/06/mareando-la-perdiz-criminalmente-la.html). Es decir, que un lego en economía como yo (con algo de esfuerzo, eso sí), veía venir el problema de la credibilidad y la confianza internacional en relación con nuestra economía real. Diecisiete meses, en unos tiempos en que cada día dura mucho, han sido desperdiciados con fijaciones estultas sobre nuestro sistema financiero, con la consecuencia de miles de millones destinados inútilmente a ese sistema y no a estimular la economía real. ¿Por qué se ha desamparado 17 meses decisivos a la pequeña y mediana empresa, clave del empleo, para sanear a unos bancos y a unas cajas que hoy no prestan ni un euro a nadie, ni a sus mejores clientes con un cuarto de siglo sin un impago y dándoles a ganar miles de millones anuales? Pero hay otros “detalles”: por ejemplo, aquellos 400 y pico euros “regalados” por barba, dejando la caja pública vacía de billetes o el plan E, con un importe que se hubiera podido destinar a que los Ayuntamientos pagasen a las empresas acreedoras.

Si no ha habido delito en estos disparates, que han disparado el desempleo, ha habido una incompetencia gigantesca. Y no habrá delito tampoco en el comportamiento del Sr. Fernández Ordóñez, Presidente del Banco de España, pero lo suyo no ha sido ignorancia y chapuza, porque consta que conocía cómo iba aumentando hasta extremos irracionales la llamada “exposición al ladrillo” de cajas y bancos españoles, que inflaban más y más la “burbuja inmobiliaria”: es gravísimo que no tomase medidas. Su destino quizá no sea la cárcel, pero sí debería ser el ostracismo, la inhabilitación social para cualquier cosa que no sea cultivar aficiones inofensivas viviendo de sus ahorros hasta el final.

COSAS QUE EMPEZAMOS A ENTENDER: AQUÍ HAY MUCHA POLÍTICA Y MUY MALA IDEA

Así y todo, el ataque de “los mercados” a España, ahora mismo -vuelvo al hilo que seguía-, no tiene clara justificación meramente económica. Les presento lo que no es una certeza, pero sí una conjetura fundamentada y muy plausible. Ésta es mi hipótesis fundada: hay motivos políticos para el ataque de “los mercados” a la Eurozona y a España. La desconfianza en ciertos países (en España,, concretamente) y los movimientos de masas de dinero que nos hunden están, en gran medida, creados y dirigidos por los reyes de la ingeniería financiera y de la especulación del mismo tipo, los mismos que generaron la crisis financiera. Sedes principales: Wall Street y la City londinense. Objetivo inmediato: seguir haciendo dinero con la especulación y desplazar la atención de millones de ciudadanos inversores de cantidades modestas (esos grandes fondos de pensiones) respecto de la situación económica de los EE.UU. Objetivo mediato (seguramente sólo de algunos, más inteligentes y menos cortoplacistas): acabar comprando Europa a precios de saldo.

Entre otros indicios, como el comportamiento constante de Mr. Obama culpando a Europa de la crisis mundial, es de destacar, me parece, que los “medios” más influyentes en la confianza o en la desconfianza están todos en manos norteamericanas y británicas, con sus conexiones académicas (!) e intelectuales: los premios Nobel y sus cátedras y Universidades. La fortísima influencia indirecta de Harvard, ya bastante estudiada, merece también mención especial.

Europa no se defiende seriamente. Parece poco discutible que Merkel es la reina en medio del caos. Y si Merkel dice grandes verdades, como “no gasten más de lo que tengan”, “reduzcan drásticamente el gasto público”, “busquen el equilibrio presupuestario”, esas grandes verdades tienen que ver con el comportamiento habitual de los responsables políticos y económicos de los países. Son recetas elementales  para el “buen padre de familia”, son reglas para la ordinaria administración, pero en absoluto sirven para la extraordinaria crisis real de estos momentos. Nada hay en las fórmulas de Merkel para afrontar la especulación, para frenar a “los mercados”, para dar a los países de la eurozona el necesario respiro. Los dirigentes europeos están desde hace muchos meses (por no hablar de años) absolutamente a la defensiva, incapaces de diseñar un contraataque, un plan propio. No soy el único que piensa así. Vean el interesante artículo de Aurora Mínguez, corresponsal de Radio Nacional en Alemania, “¿Y si Merkel estuviera equivocada?” (http://www.elconfidencial.com/opinion/tribuna/2011/11/17/y-si-merkel-estuviera-equivocada-8265/)

Europa, además de distraerse (o ser distraída: lo ha sido, pienso, en el último G-20) en actuaciones sobre asuntos varios (inyecciones al sistema financiero, recapitalización de bancos), actuaciones que no han evitado ni la crisis hoy al rojo vivo ni mucho menos han propiciado la reactivación de las economías reales -todo lo contrario-, no parece dispuesta, ante grandísimos males, a idear y aplicar grandísimos remedios, como sería actuar sobre los mercados bursátiles para obstaculizar la especulación, distinguir entre inversiones de distinto tipo (por sus fines y sus características identificables) y, sobre todo, me parece, homogeneizar y unificar la deuda soberana de la UE o, cuando menos, la de la Eurozona, de modo que si nos atacan, tengan que atacar a todos. Esto requiere mucha altura de miras, exige creer de verdad en el futuro común de la UE. Exigiría a Merkel y a Alemania, poner temporalmente el interés de Merkel y de Alemania, no en la situación alemana de hoy y de mañana, sino en la situación del conjunto de Europa, que debiera ser, económicamente, el serio interés de Alemania. Lo están diciendo y pidiendo muchos. Pero no se hace. Si sigue sin hacerse, en esa compra de los activos de Europa a precio de saldo, que temo y vaticino, aparecerá Alemania con su parte del botín. Que Alemania ya se esté beneficiando de la situación, no sólo por la solidez de su economía, sino por los "ataques" de "los mercados" a España y a Italia es algo como para tener la mosca detrás de la oreja.  ¿No ve Merkel lo que ocurre o no quiere verlo? ¿Es tozuda o una política nacionalista alemana, con habilidad y sin talla de estadista? Ha pasado el tiempo de seguir amonestando a los demás con manidas recetas. Ha llegado el momento de actuar con decisión. Alemania tiene que demostrar que, aunque no todos los países europeos sean como Alemania, Alemania está con Europa y no con los que la quieren hundir. Eso tendría un coste inmediato, poco agradable, sin duda, pero tendría también grandes beneficios, incluso a corto plazo. Personalmente, ahora no creo todavía en la conspiración. Tampoco creo (porque no es cosa de fe, es algo visible) pero sí estoy seguro de la magnitud del crimen y de la enormidad de la incompetencia, con un egoísmo miope añadido. Sin embargo, si no se cambia de rumbo, se darán alas, no ya a la paranoia conspiratoria, sino a una bien fundada explicación conspiratoria de lo que ha ocurrido y está ocurriendo: una alianza para destruir la Eurozona y el euro, en beneficio de USA y GB, con la complicidad de Alemania.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (I)


HACER LA HISTORIA DE LA CRISIS ECONÓMICA Y DEPURAR RESPONSABILIDADES, ALGO VITAL Y QUE URGE

Ya saben los lectores de este “blog” cuántas veces he tratado aquí de asuntos económicos, tras no pocas lecturas y reflexiones. Me ha movido la necesidad de no vivir en un mundo que no entiendo, del que desconozco el por qué de demasiadas realidades cotidianas. Desde luego que no he tratado de sentar cátedra, sino de explicarme y explicar la situación en que nos encontramos, con algunas casi forzosas valoraciones. Pues bien: debo confesar que he perdido el hilo explicativo de lo que sucede y, por tanto, del “abismo” (expresión repetidísima en estos días) en cuyo borde nos encontramos y en el que, al parecer, estarían a punto de caer Grecia e Italia (los que sí han caído ya son los gobiernos de esos dos países). No sé bien en qué consiste el abismo: no sé en qué consistiría ni la quiebra ni el “rescate” de tal o cual país (empezando por el mío). No sé en qué consistiría el derrumbe del euro o de la eurozona, ni su división, primero afirmada y al día siguiente negada, ni qué sucedería si no se arreglase el problema de la “deuda soberana” o, lo que aparece abruptamente poco después, que ya no es esa deuda, sino la urgencia de recapitalizar la banca, el sistema financiero, al que ya se le han inyectado miles de millones de euros y de dólares.

Pero no tiene ninguna importancia que yo haya perdido el hilo explicativo y que incluso no sea capaz de describir, simplemente describir, la actual situación del “mundo civilizado”, tan compleja y tan grave (con todos los problemas que acabo de mencionar). No importa que uno sea incapaz de expresar estructuradamente lo que ocurre, en términos tales que distinga lo principal de lo accesorio, las causas de los efectos. Lo que tiene importancia es que, por lo que veo y leo, no estoy solo, ni mucho menos, en el desconcierto total. Lo alarmante es que el desconcierto total sea también general. En estos momentos, los expertos escriben y hablan sin apenas capacidad de proponer nada coherente como inicio de una salida de la situación. Y los gobernantes, de Obama a Merkel, ofrecen a diario pruebas abrumadoras de incapacidad para dar, no ya con el hilo explicativo de lo que sucede (que también), sino con aquel o aquellos hilos de los que, como si dijéramos, habria que ir tirando para desenredar el ovillo, el gigantesco embrollo, cada vez más complicado, que nubla de angustia y de tremendas dificultades el horizonte de millones de personas. Se nota que andan a salto de mata, espasmódicamente, proponiendo, cada uno por su lado pese a constantes reuniones, hoy una medida y mañana otra distinta.

Sin embargo, cuanto más repaso y pienso lo que ha ido sucediendo hasta este momento, más intensa es una convicción central y otras “laterales”. Lo que ha ocurrido en el mundo (desde los EE.UU. a la UE) y nos ha conducido a los bordes de los abismos, no ha sido una sucesión de fenómenos de la naturaleza, sino una serie de comportamientos de unos y otros seres humanos. Mi convicción central o principal es ésta: en tanto no se establezca quiénes han sido los más influyentes de esos seres humanos en la crisis actual y cuáles han sido las conductas que han resultado decisivas para esa crisis, no cabe esperar un futuro mejor. Porque si hemos llegado a una situación de locura, de caos, intuyo que resulta imprescindible establecer de quiénes son las responsabilidades. No es sólo que la vigencia del principio de responsabilidad exija e implique, a la vez, conocer mejor los hechos, las realidades causantes de la locura y del caos. Es que sin ese principio no habrá jamás enmienda. Si no hay responsabilidad y responsables, la vuelta a las andadas es tan segura como las fases de la luna.

Por eso, pienso que, aparte de lo que a los políticos se les pueda ir ocurriendo, sería necesario que una o varias instituciones internacionales (fundaciones, “think tanks”, Universidades) emprendiesen cuanto antes una investigación histórica: cuándo, dónde y cómo comenzó la crisis (probablemente aparecerán pronto varios orígenes) y quiénes y con qué actos intervinieron, siguiendo la secuencia temporal, con sus innegables conexiones materiales y subjetivas. Algo de esto se ha hecho ya, pero sólo en relación con los comienzos: el documental “Inside Job”, por ejemplo. Pero hay que seguir hacia adelante en el tiempo y ampliar el horizonte, sin limitarse a lo que se hizo en los EE.UU. y los efectos en los EE.UU. Estoy hablando de una enorme y apasionante investigación.

Una investigación de historia de la vida económica y política y una investigación para garantía del futuro económico, social y político. Si no se consigue reconstruir con detalle lo que ha pasado no será posible salir del atolladero global. Y es necesario que se sepa cómo y a causa de quiénes, por dolo o por culpa gravísima, estamos en una crisis incomparable con ninguna otra de la Humanidad.

Es frecuente escuchar o leer a políticos y dirigentes entonar unos “mea culpa” de este estilo: “hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y esto es lo que nos pasa” o “nos hemos acostumbrado a ganancias excesivas (o sea, poco razonables, inmerecidas) y, además, siempre crecientes y eso tenía que terminar”. Yo siento ganas de decirles: “Vds. pluralizan injustamente y cuando les conviene, para esconder sus concretas responsabilidades personales. No generalicen: millones de españoles (o de italianos, franceses, norteamericanos, etc.) llevamos una vida entera sin vivir por encima de nuestras posibilidades, sino, por el contrario, mirando muy bien no gastar ni comprometer lo que no teníamos ni era seguro que fuésemos a tener en el futuro. Y del mismo modo, hemos sido mayoría los que no hemos aspirado en nuestra vida a grandes ganancias y menos aún a que cada año fuesen mayores que el año anterior.” La gente, en general, ha sido relativamente feliz con una retribución suficiente para vivir con un ligero desahogo y con una limitada capacidad de ahorro.

Aunque sabemos que no es posible, nos gustaría que, en este momento de la super-crisis, estuviesen ya bien identificados -en cada país y en el mundo- los que se han sobreendeudado insensatamente y los que han ganado mucho cada año y cada año más (por encima de lo razonable) y quienes han hecho posible el sobreendeudamiento, privado y, sobre todo, público. Porque si la suma de los sobreendeudamientos arroja el resultado en que consiste la crisis, no vale, por falso e injusto, por tramposo, ir repitiendo generalizaciones. X, Y, Z, A, B y C se han sobreendeudado. Ellos son los responsables. Y lo son quienes dieron dinero a X, Y, Z, A, B y C, sin cálculo ni responsabilidad, pero también, eso es seguro, a cambio de ganar ellos, de inmediato, mucho dinero. Los que han gastado de más son los responsables. Y los que han prestado de más, por decirlo de alguna manera, son también los responsables y más, muchas veces, que los que tomaron el préstamo. Pongamos nombres y apellidos. Porque cada día que pasa está más claro, aunque no entendamos bien el tremendo embrollo, que han sido muchas y muy decisivas las actuaciones criminales, unas perfectamente tipificadas (estafas masivas: enormes desplazamientos patrimoniales logrados mediante engaños de toda clase) y otras quizá sin tipificar en todos los países. Pero han sido crímenes contra la humanidad. Tan claros como los juzgados en Nüremberg, aunque incruentos. En algunos casos, los autores no habrán tenido mala intención (lo que en Derecho Penal llaman dolo), pero sí una negligencia gigantesca, por ignorancia vencible, por falta de diligencia. Unos deberían ir a la cárcel y otros, al ostracismo. En un país pequeño, Islandia, han podido hacer lo que, en algún momento, deberíamos poder hacer en todo el mundo: prescindir, cuando menos, de todos los responsables, inhabilitarlos socialmente, como mínimo.
Me iré explicando más. Hoy les dejo el enlace a una insólita indignación televisada que ha causado sensación en los EE.UU. Con razón. Vean y escuchen las gruesas acusaciones que no puede aguantar una persona informada. A mí, por si no hubiese otros indicios, me confirman en la realidad del crimen: http://www.elconfidencial.com/videos/2011/11/09/escandalo-en-la-tv-americana-3127/

jueves, 18 de agosto de 2011

LOS MARCIANOS DE KRUGMAN, OTROS “GURÚS” DE LA ECONOMÍA Y UN MONUMENTO A WARREN BUFFET


BABIA, LAS BATUECAS Y LOS CERROS DE ÚBEDA: DESTINOS PREFERIDOS DE LOS DIRIGENTES ESPAÑOLES (Y TAMBIÉN, EN LOS ÚLTIMOS DÍAS, DE MERKEL Y SARKOZY)
(actualizado a 20 de agosto de 2011)


La cosa está que arde
(Enterado del s. XXI)

Pues resulta de nuevo que, sin yo saberlo, sé muchísimo de economía (o sea, que no sé nada en realidad, pero tanto como los economistas estrella). Porque si hace unos días afirmaba yo aquí (http://andresdelaoliva.blogspot.com/2011/08/la-guerra-de-los-mundos2011-el.html) que, al estilo de G.H. Wells, las economías del “primer mundo” sufren el ataque de unos nuevos marcianos invisibles, que son “los mercados”, va Mr. Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, me roba la idea y aparece en un importante programa de la CNN, Global Public Square, para afirmar que la crisis económica  mundial (en realidad, se refirió a la estadounidense) sólo se podría arreglar con un ataque de los marcianos. La economía de guerra con los marcianos reactivaría de manera extraordinaria la economía real: una inversión y una producción masiva para defendernos redundarían en un enorme aumento de la demanda y del consumo, hasta el punto de que si luego la amenaza alienígena resultase falsa, el bien ya estaría hecho.

Este Krugman es también, como Guy Sorman, de los partidarios de no entretenerse con el endeudamiento de los países (ni con el de los hipotecados) y otras fruslerías como la caída de las Bolsas. Pero mientras Sorman nos insta a imitar a China y la “cuenca desregulada” del Sudeste asiático y a autoesclavizarnos (no metafóricamente) y así competir, para Krugman, a quien todos señalan como un Keynes redivivo, programas de fuerte gasto público y política expansiva de la Reserva Federal (o sea, mucho dinero prestado barato) son la solución (para los EE.UU.: los demás no le interesamos a este caballero), porque, dice, aunque con una economía deprimida “es muy difícil conseguir inflación”, “se puede conseguir” mediante esos dos remedios.

Suponiendo que alguna similitud guarde la economía de un país con la individual o familiar, uno diría que para gastar, y gastar mucho, hace falta disponer de mucho dinero. Pero quien debe mucho dinero no tiene mucho dinero que gastar, salvo que sus acreedores se hayan desentendidos de sus créditos (cosa rara) y estén fascinados con las espléndidas propinas que su super-deudor prodiga cuando paga las cuentas de los restaurantes o cuando le desatracan el yate (quizá ya embargado) para pasear “celebrities” o personajes de su misma calaña. Ahora bien: si alguien que aún tiene dinero, pero debe mucho más de lo que tiene, se desentiende de sus acreedores y sigue frecuentando los mejores restaurantes y saliendo con el yate (aunque deba miles de euros o dólares del gas-oil), se trata, sin duda, de un caradura y de un desahogado, que está perjudicando aún más a sus acreedores y alargando un poco su agonía: ya está en la ruina y muy pronto se le declarará socialmente arruinado.

Supuesta la similitud señalada, cuando Krugman propone que los EE.UU. se dediquen, como si los marcianos amenazasen, a gastar mucho dinero, dado que es notorio que los EE.UU. no tienen mucho dinero, porque el que tienen de facto lo deben y con creces, digo yo que Krugman está proponiendo que los EE.UU. utilicen con soltura las máquinas de acuñar y de imprimir monedas y billetes en dólares. Así que el Nobel Krugman propone, en un programa televisivo no humorístico, que los USA, que deben más de lo que producen, en vez de pagar, se fabriquen dinero a manta, no para ir pagando a sus acreedores, sino para gastar a mansalva en armas anti-marciano, porque así se reactivará la economía. Por supuesto que así también se generará inflación -Krugman lo reconoce-, pero es una inflación buenísima, palabra de Krugman.

A primera vista, se me ocurren algunas objeciones a esta genialidad marciana. La primera es por qué se supone que esa creación de moneda -que tendría que ser enorme: un inminente ataque de Marte no es una escaramuza- no desencadenaría una máxima desconfianza mundial en los EE.UU., con las consecuencias propias de tal desconfianza. ¿Nadie se daría cuenta de que el dólar es papel mojado si, de pronto, los EE.UU., que estaban al borde de la quiebra, del “default”, apareciesen gastando a troche y moche y facilitando aún más el crédito? Una segunda objeción consiste en que la idea de Krugman implica considerar admisible para un Estado aquello que llevaría a la cárcel a unos empresarios. La estafa piramidal -del famoso “esquema Ponzi”- consiste en ir pagando a unos lo que se les prometió como rentabilidad a base de utilizar el dinero que se va recibiendo de otros para la presunta inversión. Lo ilícito es, al parecer, prometer más de lo razonable, sin proveer para situaciones apuradas y, sobre todo, afirmar que el dinero recibido se va a invertir cuando, en realidad, se utiliza para pagar a acreedores anteriores. Pero, al fin y al cabo, nada hubiese ocurrido si Madoff hubiese seguido pagando -de hecho, nada ocurrió mientras pagaba- y quien le daba dinero a Madoff podía pensar que las ganancias que Madoff le iba proporcionando mientras la prestidigitación funcionaba, al ser superiores a la rentabilidad de los mejores negocios ordinarios, tenían que obedecer a algún “truco”. ¿O es que aún quedaban “grandes inversores” que creían en los “duros a cuatro pesetas”. ¿Por qué no debería ser socialmente reprobable (y con la máxima reprobación, la penal) que los gobernantes de un Estado pagasen con dinero recién impreso, notoriamente desprovisto del respaldo de cualquier valor real, a nuevos acreedores, sin respetar la preferencia de los anteriores? Si alguien en quiebra (con activo inferior al pasivo) privilegia a su arbitrio a unos acreedores (los que le fabrican la nueva piscina, cuando a otros les debe aún la antigua), seguramente lo pasará mal.

Más objeciones: ¿por qué piensa Krugman que la inflación que él desea ardientemente para reactivar la economía podría ser controlada de modo que el nuevo dinero de los programas de gasto público y de “política expansiva” sirviese, pese a la inflación, para reactivar espectacularmente, como desea, el consumo y la producción? Además, ¿no han sido los artilugios del dinero sin valor, de la más avanzada ingeniería financiera (el dinero “humo”, ése de las “titulizaciones” y de los sofisticados derivados, dinero producido en cantidades astronómicas), los que nos han traído a la situación presente?

Otro Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, se preocupa también de la situación y escribe, en Le Monde, 17 de agosto de 2011, que, “en este diluvio de malas noticias económicas, el único pensamiento reconfortante es que podría haber sido peor: las tres agencias de calificación hubieran podido degradar la nota de los Estados Unidos, las Bolsas habrían podido caer aún más y los Estados Unidos habrían podido entrar en suspensión de pagos de su deuda.”

La opinión general es que, a partir de ahora, en este nuevo episodio de la Gran Recesión, existe un riesgo elevado de que las cosas empeoren, sin que los gobiernos dispongan de ningún instrumento eficaz. El primer punto es acertado, pero el segundo no es completamente exacto”.  Al leer estas últimas palabras, uno se excita con la esperanza de una inmediata bocanada de optimismo y piensa: “veamos lo que sí podrían hacer eficazmente los Gobiernos". Para llegar a la esperada esperanza hay que leer antes varios párrafos descriptivos y de descarte de medidas eficaces (p. ej. “un tercer episodio de flexibilización cuantitativa” por parte de la Reserva Federal, si se lograse “calmar a los halcones de la inflación” que en ella anidan, “sería aún menos eficaz que el anterior”; mantener los tipos bajos hasta el 2015) . Mas, por fin, Stiglitz afirma: “Sin embargo, la verdadera respuesta, al menos por lo que concierne a los países que, como los Estados Unidos, pueden obtener créditos a bajo interés, es simple: utilizar el dinero para realizar inversiones de alto rendimiento. Todo eso a la vez [AOS: la verdad es que no deja claro qué es “todo eso” que irá “a la vez”] relanzaría el crecimiento y generaría ingresos fiscales, haciendo bajar a medio plazo la ratio de la deuda en relación al producto interior bruto (PIB) y mejorando la sustentabilidad de la deuda.”

Y continúa: “incluso con la situación presupuestaria que conocemos, reorientar los gastos y los impuestos hacia el crecimiento –disminuyendo las retenciones sobre los salarios y aumentando los impuestos de los más ricos, pero también bajando los impuestos a las empresas que invierten y aumentándolos a las que no lo hacen- permitiría mejorar la sustentabilidad de la deuda”.

En estas frases hay algunas recetas, no enteramente coincidentes con la economía de guerra ficticia propuesta por Krugman. Pero hay también unos puntos clave de suma vaguedad o ambigüedad y, por tanto, “bla, bla, bla”, palabrería indisimulablemente inane: porque ¿qué es “utilizar el dinero para inversiones de alto rendimiento”? (¿como cuáles?) O ¿en qué consistiría lo que tendría que ser igual a esas inversiones (aunque quizá no lo sea), “reorientar los gastos y los impuestos hacia el crecimiento”?. En sentido negativo, una anti-receta sería la austeridad. La austeridad sería malísima. Dice Stiglitz que  el otro problema de Europa es que, en ella, demasiadas personas consideran que la austeridad presupuestaria es la respuesta acertada”, pero reforzar la austeridad no tendrá otro resultado que ralentizar el crecimiento de Europa y aumentar sus problemas presupuestarios.” Vean, si quieren, todo el artículo: http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/08/16/joseph-stiglitz-comment-eviter-une-longue-lethargie-de-l-economie_1560104_3232.html

No parece que los sabios estén mucho más preparados que los gobernantes (luego veremos a qué se dedica el dúo Merkel-Sarkozy) para acertar el rumbo en la situación tal como es. Parece, eso sí, que los sabios, ex post facto, saben explicar con gran aplomo por qué las cosas siguen sin arreglarse.

Sin embargo, hay varias coincidencias entre Krugman y Stiglitz (lo que, dirán algunos, no es de extrañar, pues ambos son keynesianos). Coinciden en no estar a favor de la austeridad presupuestaria. Pero coinciden también -en esto muy poco influidos por doctrinarismo de escuela- en que importa mucho el crecimiento de la economía real e importa mucho el paro. Importan más que la ratio deuda-PIB. Importan más que las calificaciones de las tres grandes agencias. Importan más que el equilibrio presupuestario.

No encuentro demasiada dificultad en aceptar esa prelación de “importancias”: aquí he defendido siempre la prioridad de reactivar la economía real, estimulando demanda, producción y empleo. Lo que no me acaba de convencer en los grandes análisis de estos dos gurús económicos (como en el de Sorman) es que lo que más importa se pueda y se deba tratar como ellos lo hacen, es decir, prescindiendo de lo que importa menos. Porque importará menos, pero importa y es relevante. Aunque teóricamente fuese irrelevante, en realidad tendría relevancia porque los gobiernos se la otorgan, al menos en Europa.

Así que nada tiene de extraño que Stiglitz, tras abrir puertas a la esperanza, acabe dando un portazo de total desesperanza, con frases que vendrían a ser un “ni idea” a la pregunta del título de su texto: “Comment éviter une longue léthargie de l’économie?”. Porque éste es el final: “Ahora que la amplitud del problema ha salido plenamente a la luz, ha surgido una nueva certeza: la certeza de que, cualesquiera que sean las medidas adoptadas, las cosas van a empeorar. Un letargo prolongado aparece como el escenario optimista.” Si yo comienzo un texto con la pregunta transcrita y lo termino con las frases reproducidas, cambiaría la pregunta del título (diría, por ejemplo, “¿se puede evitar un letargo prolongado de la economía?”, para responder de inmediato con la respuesta (“no”) y luego explicarla.

Pero, miren por dónde, en las mismas fechas, salta una gran noticia, en todos los sentidos de la expresión: Mr. Warren Buffet, tercera fortuna del mundo, escribe en el New York Times su ya histórico “Stop Coddling the Super-Rich”: “Dejen de mimar a los super-ricos”, que, naturalmente, Buffet se aplica a sí mismo en primer lugar. Asombroso que alguien beneficiado, privilegiado, diga, amable pero firmemente, algo así como: “es inicuo cómo me privilegian Vds., señores de la política.” Esto escribe Buffet:
(Lo que sigue es más interesante: corto sólo por no ocupar demasiado espacio directamente visible del blog)