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jueves, 23 de agosto de 2012

ESPAÑA: TIEMPO DE ESTUDIAR EN SERIO SALIRSE DE LA EUROZONA


 
 
LA POLÍTICA ALEMANA YA NO SE PUEDE ACEPTAR



Vuelvo sobre la situación económica porque estamos a pocos días de momentos decisivos. Decisivos, no para un país entero, sino también para cada uno de nosotros. Estas lecturas de agosto, tan “económicas”, tratan, no tengo duda, sobre lo que más importa y cuando más importa. Así que los asuntos y asuntillos domésticos, quizá con más morbo, deben ceder el paso a la encrucijada histórica.

 
Vengo diciendo aquí, desde hace más de un año, que Alemania y, en concreto, su Canciller federal, Angela Merkel, tiene una gran responsabilidad en lo que nos ocurre y, sobre todo, en nuestro futuro inmediato (incluido el de la misma Alemania y el de Europa). Durante un tiempo, pensé que Frau Merkel no entendía hasta qué punto su actuación respecto de España e Italia comprometía el futuro de la misma Alemania. Después dije que era inaceptable el trato político que recibíamos e hice ver -siempre a la vez que reconocía muy grandes y en parte persistentes errores españoles- que no éramos, sin embargo, ni los únicos ni los principales responsables de la crisis. Y he terminado por estar seguro de que, a ciencia y conciencia, Alemania es en grandísima medida responsable de la crisis europea y que esa nación y sus satélites (especialísimamente el Banco Central Europeo, de Don Draghi) están buscando nuestra ruina en su propio provecho. Lamento mucho llegar a este convencimiento, pero no puedo evitarlo.

(Si quieren, repasen los cuatro siguientes “post”:
12 de agosto de 2011: MENSAJE A DÑA. ANGELA MERKEL: NO TODOS LOS ESPAÑOLES SOMOS ZAPATERO:  http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/08/mensaje-dna-angela-merkel-no-todos-los.html;

18 de noviembre de 2011: LA EXPLOSIVA MEZCLA DE UN ENORME CRIMEN Y UNA GIGANTESCA INCOMPETENCIA (y II):  http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/11/la-explosiva-mezcla-de-un-enorme-crimen_18.html

4 de junio de 2012: NI LOS ERRORES AJENOS EXCUSAN LOS PROPIOS, NI LOS PROPIOS BORRAN LOS AJENOS: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/06/ni-los-errores-ajenos-excusan-los.html
15 de julio de 2012: EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I): http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/07/el-circulo-infernal-para-intervenir-y.html)

Parece necesario decir que la República Federal de Alemania no ha sido ni es la Cruz Roja ni una ONG humanitaria y sin ánimo de lucro; sus bancos han prestado y han comprado títulos y valores a quien libremente han querido prestar y comprar; las empresas alemanas han hecho lo que han querido; se desconocen entregas masivas de productos alemanes a título gratuito; se desconocen impagos masivos del precio de productos alemanes y nadie se ha atrevido ni a sugerir que Alemania se desangraba como una mamá pelícano para que con su sangre se alimentasen otros países, sus poyuelos. No: legítimamente, Alemania estaba y está a sus bussines.

Jamás he sido germanófobo, sino más bien todo lo contrario. De mi respeto, afecto y admiración por Alemania hay abundantes pruebas en mi curriculum vitae (incluido, claro, el historial profesional) y, desde luego, en bastantes de mis aficiones. Pero los hechos relevantes que componen una evolución histórica y una situación actual no se pueden trocear, para tachar buena parte de ellos, simplemente porque, de un modo u otro, se ha contraído una absoluta, pertinaz y sistemática germanofilia, que genera intolerancia aguda a cualquier crítica a Alemania.

No entiendo, pero no me gusta, esa inclinación de bastantes de nuestros intelectuales (en sentido amplio: gente que trabaja sobre todo con la cabeza) a la autoflagelación, esto es a fustigar sin piedad lo español (la historia, los hábitos de la gente, nuestros defectos supuestamente exclusivos), porque, dicen, conocen muy bien España, mientras casi todo lo extranjero-europeo les parece perfecto, aunque sólo lo conozcan superficialmente y no admitan matices críticos procedentes de quienes conocen bien lo francés, lo italiano o lo alemán. Es paradójico cómo esos intelectuales pueden con tanta frecuencia incurrir en los más manidos lugares comunes favorables a lo alemán (el orden, la laboriosidad, la eficiencia, por ejemplo) mientras se precipitan a generalizar los tópicos desfavorables a lo italiano, lo francés y lo español.

A veces tengo la impresión de que personas de mucha calidad intelectual creen que evitar todo nacionalismo -propósito impecable- implica carecer de patriotismo. Caen en una gran atonía emocional y en cierto empobrecimiento de la personalidad y de su intelecto. Pero lo curioso es que no reparten su frialdad equitativamente, sino que la reservan para las cosas de su país, si es que cabe atribuirles alguno (a veces sí: vibran con su aldea).

Viene esto a cuento de la guerra de opinión inter-eurozona y de la sumaria descalificación que algunos pretenden de toda posición netamente crítica de la actual actitud de los dirigentes económicos y políticos alemanes. Voy a decirlo con claridad: no he sentido ni siento satisfacción alguna en la crítica, pero me reafirmo en ella: lo que Alemania, en cuanto Estado, está haciendo en estos momentos es económicamente muy torpe y políticamente rastrero. Alemania es el motor, la locomotora y la potencia de Europa. Cierto. Pero precisamente por eso está fallando clamorosamente en su papel. Europa necesita un liderazgo y Alemania no sólo no lo proporciona (pase: nadie da lo que no tiene), sino que manda en Europa y quiere seguir mandando pese a carecer de un proyecto de Europa... o, si lo tiene (que probablemente lo tendrán los políticos y los banqueros), lo oculta, lo que aún es peor. Vemos politiquería aldeana, cercana al nacionalismo, en quien habría de aportar, si no un liderazgo magnánimo como el que precisa la construcción de Europa, al menos alguna clara señal de comprender que eso es lo que Europa necesita.

Alemania, que -insisto- nunca ha sido una ONG humanitaria a la que los demás hayamos explotado sin vergüenza ni consideración, mientras ella se desangraba, no es ya ahora lo que era ni va camino de seguir siendo una "gran nación". Salvo que rectifique a fondo, va a entrar en crisis (mientras termino este “post” llegan noticias en ese sentido). Y los dirigentes actuales no serán quienes la saquen de ella.

Pues bien, además de que esto que a algunos se nos ocurre aquí en la Europa meridional, lo tienen muy claro al otro lado del Atlántico, como han podido comprobar con los dos “post” anteriores, prosiguen los análisis que ponen bastante al descubierto a qué se dedican los dirigentes políticos y bancarios alemanes. Ahora verán.

A propósito de una interesante noticia -la negativa a invertir de uno de los principales fondos de inversión del mundo, que ha devuelto dinero a sus clientes- he encontrado un texto en el que se plantea debate acerca de la implicación de la política en la economía y sobre la predictibilidad de una y otra. Pero, más allá de estas interesantes cuestiones -pero probablemente de tan largo tratamiento como interés-, el texto contiene una exposición del nacimiento, desarrollo, presente y futuro de la Unión Europea en relación con el interés político de Alemania. Como ahora, en el seno de la UE, cualquier posición (favorable o contraria) sobre la actuación de Alemania es devaluada como sospechosa de beligerante, este texto, del 7 de agosto de 2012, titulado “Financial Markets, Politics and the New Reality”, escrito por un analista estadounidense, George Friedman, me parece importante. George Friedman -sin parentesco con Milton F.- es el fundador y director ejecutivo de la empresa de análisis geopolítico Stratfor y está muy al corriente, por su experiencia y su trabajo, de lo que sucede en este mundo tan complejo. Lo que Friedman dice es muy discutible, pero, desde luego, no se trata de un indocumentado cantamañanas. V. http://www.stratfor.com/

Aunque seguimos en agosto, he cortado el texto, porque la crítica a los inversores por no entender lo que el autor ve tan claro -la predictibilidad de las conductas políticas- no tiene mucho que ver con nuestro asunto.

Pero antes de copiar, les confiaré que, cada día que pasa con este chalaneo a propósito de Europa y del euro, menos me gusta y, sobre todo, menos atractiva y viable me parece la Europa que sostiene Alemania. Y como estamos en una encrucijada de tremenda incertidumbre, me viene cada vez más a la cabeza la idea de que podrían ser preferibles los riesgos de salir de un proyecto desagradable y de muy incierto futuro a los riesgos de seguir atados a tal proyecto. Porque los costes de irnos serían muy altos a corto y medio plazo, pero muy altos y no sólo a corto y medio plazo son también los costes de quedarnos en la eurozona, de cuyo futuro o buen fin dudan tantas personas inteligentes. Según muchos analistas, extraeuropeos ellos, probablemente no estaríamos solos en el abandono del euro. Salirse del euro sería durísimo, pero ¿no lo está siendo y lo será, al menos por igual, permanecer en la eurozona? Repito que habría que estudiar muy a fondo el dilema y el Gobierno español debería movilizar esfuerzos en esa línea, sin ocultarlo, sino todo lo contrario. No debe ser la previsión de una emergencia inevitable, sino el estudio serio de una opción tan importante como la contraria.

Ahora ya copio a G. Friedman (como otras veces, negrita, cursiva y  subrayado son míos):

«“Louis M. Bacon es la cabeza de Moore Capital Management, uno de los hedge funds [AOS: trad. aprox.: fondos de inversión de alto riesgo] más grandes e influyentes del mundo. La semana pasada anunció que devolvía una cuarta parte de su fondo más grande, alrededor de dos mil millones de dólares, a sus inversores. La razón que dio al The New York Times fue que había encontrado dificultades para invertir, dada la imposibilidad de predecir la situación europea. Se citó a Bacon así: "La implicación política es tan extrema... no hemos visto algo semejante desde la posguerra. Lo que están haciendo es tratar de frustrar los resultados naturales del mercado. Es asombroso lo importante que la adopción de decisiones de una sola persona, Angela Merkel, ha llegado a ser para los mercados mundiales".»

«El objetivo de los fondos de cobertura es ganar dinero y lo que Bacon vino a decir fue, esencialmente, que no se puede ganar dinero cuando hay una fuerte implicación política, porque esa implicación introduce incertidumbre en el mercado. Por tanto, la inversión prudente se vuelve imposible. Los hedge funds se han convertido en críticos para la asignación mundial de capitales debido a que sus acciones influyen en otros actores importantes y a que su falta de voluntad para invertir y negociar tiene importantes implicaciones para la disponibilidad de capital. Si otros siguen el ejemplo de Moore Capital, como lo harán, habrá mayores dificultades para reunir el capital suficiente para hacer frente al problema de Europa.»

«Pero lo más interesante es el razonamiento. Las palabras de Bacon entrañan la idea de que las decisiones políticas son impredecibles o menos previsibles que las decisiones económicas. En lugar de ver a la Canciller alemana Merkel como prisionera de fuerzas ajenas al mercado, que limitan sus acciones, los inversores convencionales parecen pensar que Europa está ahora sujeta a los caprichos de Merkel. Yo diría, por el contrario, que las decisiones políticas son predecibles y que Merkel,  más que tomar decisiones, está siendo el  reflejo de las fuerzas impersonales que la dirigen. Cuando se comprenden esas fuerzas impersonales, es posible predecir comportamientos políticos, como se pueden predecir comportamientos del mercado. No es una ciencia exacta, pero si se hace correctamente, tampoco es imposible.»

«Para hacer esto, se debe comenzar por entender dos cosas. La primera es que la política y los mercados siempre interactúan. El verdadero fundamento del mercado -la sociedad de responsabilidad limitada- es político. Lo que muchos toman como natural es en realidad un mecanismo político que permite a los inversores limitar su responsabilidad. El modo en que se limita la responsabilidad es una cuestión jurídica, no una cuestión de mercado, y está diseñada por los políticos. La estructura de riesgo en la sociedad moderna gira en torno a la sociedad mercantil y la sociedad es un artificio de la política en dependencia de los riesgos. No hay nada natural acerca de las leyes societarias de una nación y son esas leyes las que definen los mercados.»

«Hay tiempos en que la política deja en paz esas leyes y no las cambia y tiempos en que la política se entromete. La última generación ha sido un tiempo único en el que la prosperidad de los mercados permitió a la estructura legal permanecer en general intacta. Después de 2008,  esa estabilidad ya no fue posible. Pero la implicación política activa en los mercados es en realidad la norma, no la excepción. Los inversores contemporáneos han visto una una dramática excepción -la última generación- y, con falta de sentido histórico, la han confundido con la norma. Eso explica la incapacidad de los inversores actuales para hacer frente a las cosas que las generaciones anteriores que se enfrentaban constantemente.»

«El segundo punto de partida es el reconocimiento de que pensadores como Adam Smith y David Ricardo, que tanto admiran los inversores modernos, entendieron perfectamente lo que decimos. Ellos nunca utilizaron el término "economía" por sí solo, sino únicamente en relación con la política y lo llamaron economía política. El término "economía" no apareció solo hasta la década de 1880, cuando un grupo llamado los Marginalistas buscaron matematizar la economía y lanzarla, libre de la política, como una ciencia social autónoma. La cuantificación de la economía y las finanzas condujeron a la creencia -nunca sostenida por hombres como Smith- de que había una esfera independiente de la economía en la que política no se entrometía y que las matemáticas permitían a los mercados ser predecibles, con tal de que la política no pudiese interferir.»

«Dado que la política y la economía nunca se pueden separar, las matemáticas nunca fueron tan predictivas como se había pensado. (…)»

«El mundo no es imprevisible y no lo es ni Europa ni Alemania. La cuestión no es ni lo que los políticos dicen que quieren hacer ni lo que secretamente desean hacer. De hecho, no es la comprensión de lo que harán. Más bien, la clave para predecir el proceso político es la comprensión de las limitaciones: las cosas que no se pueden hacer. La idea de los inversores de que los mercados se hacen impredecibles por la política falla en dos puntos. El primero, que no ha habido un mercado independiente de la política desde que la sociedad de responsabilidad limitad (corporation) fue inventada. El segundo, que la política y la economía son ambas empresas humanas y, por lo tanto, ambos tienen un grado de previsibilidad.»

«Las limitaciones de Merkel»

«La Unión Europea se creó por razones políticas. Las consideraciones económicas fueron un medio para un fin y ese fin era detener las guerras que habían destrozado Europa en la primera mitad del siglo XX. La clave era unir Alemania y Francia en una alianza inquebrantable basada en la promesa de la prosperidad económica. Quien no entienda los orígenes políticos de la Unión Europea y se centre sólo en lo económico no puede comprender cómo funciona la UE y resultará sorprendido por las acciones de sus políticos.»

«La Europa de posguerra se desarrolló al reanudar Alemania su prebélico papel de potencia exportadora masiva. Para los alemanes, las primeras versiones de la unificación europea se convirtieron en la base para la solución del problema alemán, que era una capacidad productiva de Alemania que sobrepasaba su capacidad de consumo. Alemania tenía que exportar para sostener su economía y toda barrera al libre comercio amenazaba a los intereses alemanes. La creación de una zona de libre comercio en Europa era el imperativo fundamental y cuantas más naciones abarcaba esa zona de libre comercio, más mercados más estaban disponibles para Alemania. Por lo tanto, Alemania se mostró agresiva en la ampliación de la zona de libre comercio.»

«Alemania fue también un gran defensor de las normas a escala europea en áreas tales como la política de empleo, política ambiental y otras. Estas políticas protegen a las grandes empresas alemanas, que son capaces de absorber los costes, de la competencia empresarial del resto de Europa. El aumento del costo de la entrada en el mercado era una parte importante de la estrategia de Alemania.»

«Por último, Alemania fue la campeona del euro, una moneda única controlada por un solo banco sobre el que Alemania tenía una influencia proporcional a su importancia. La moneda única, que se centra en evitar la inflación, ha protegido a los acreedores alemanes contra los países europeos dificultando su salida de la deuda. La deuda estaba denominada en euros, el Banco Central Europeo controlaba el valor del euro y los países europeos, dentro y fuera de la eurozona, estaban atrapados en esa política monetaria.»

«Mientras hubo prosperidad, los problemas subyacentes del sistema estuvieron ocultos. Pero la crisis de 2008 puso de manifiesto los problemas. En primer lugar, la mayoría de países europeos tenían importantes saldos comerciales negativos con Alemania. En segundo término, la política monetaria europea se centró en la protección de los intereses de Alemania y, en menor medida, de Francia. El régimen regulatorio creó una rigidez sistémica, que protegió a las grandes compañías existentes.»

«En estas circunstancias, la política de Merkel le fue impuesta a Merkel por la realidad. Alemania era y es totalmente dependiente de sus exportaciones y sus exportaciones a Europa son críticas. Tenía y tiene que asegurarse de que la zona de libre comercio se mantenga intacta. Después, tenía y tiene que reducir al mínimo el coste para Alemania de la estabilización del sistema desplazándolo hacia otros países. Merkel ha tenido que convencer a sus compatriotas de que la crisis era debida a los libertinos del sur de Europa y de que no iba a permitir que se aprovechasen de los alemanes. La verdad es que la crisis fue causada por Alemania, utilizando el sistema de comercio para inundar los mercados con sus bienes, con limitación de la competencia mediante regulaciones y, así, por cada euro descuidadamente pedido en préstamo, un euro se prestó sin cuidado. Como buen animal político, Merkel creó el mito de los griegos astutos engañando al confiado Deutsche Bank examinador.»

«Dejando a un lado la retórica, la toma de decisiones de Merkel estaba clara. En primer lugar, en ningún caso podía permitir a ningún país salir de la zona de libre comercio de la Unión Europea. Una vez que empezase la salida no podría predecir dónde iba a terminar, excepto que terminaría en una catástrofe alemana. En segundo lugar, por razones económicas y políticas, tenía que ser lo más agresiva posible con los prestatarios morosos. Pero nunca tan agresiva como para provocar que esos prestatarios decidan que tiene más sentido el default (la suspensión de pagos) y la retirada que permanecer en el sistema.»

«Merkel no ha estado tomando decisiones (según su arbitrio): ha estado actuando conforme a un guión que había sido inscrito en la estructura de la Unión Europea y de la economía de Alemania. Merkel ha creado crisis que apuntalan su posición nacional, adopta siempre la postura del mejor acuerdo concebible que no fuerce la retirada y, al final, o bien llega a un acuerdo que efectivamente no la fuerce, o bien simplemente capitula, aplazando el problema hasta la próxima reunión del grupo que sea.» [AOS: ¿No les suena todo esto, en estos días, respecto de Alemania, el BCE y la UE, por un lado y Grecia, por otro?]

«Al final, los alemanes tendrán que absorber el costo de la crisis. Merkel, por supuesto, lo ha sabido siempre. Ha intentado e intenta forjar una nueva estructura europea a cambio de la inevitable capitulación de Alemania a Europa. Merkel ha comprendido que Europa y uno de los cimientos de la prosperidad europea, se resquebrajaban. Su solución es proponer una nueva estructura en la que los países europeos acepten la supervisión de Bruselas de sus presupuestos nacionales como parte de una solución sistémica para los alemanes. Algunos países rechazan abiertamente esta propuesta, mientras que otros están de acuerdo, a sabiendas de que nunca será implementada. El intento de Merkel de recuperarse mediante la creación de un aparato europeo aún más poderoso está destinado al fracaso por dos razones. En primer lugar y más importante, porque renunciar a la soberanía no es algo que hagan fácilmente las naciones -especialmente las naciones no europeas- y no en favor de lo que en realidad sería una estructura alemana. En segundo lugar, porque el resto de Europa sabe que no tiene que ceder, pues al final Alemania tendrá que firmar (con mucho, el resultado más probable) o la zona de libre comercio hará pedazos.»

«Si entendemos lo que es obvio, entonces las acciones de Merkel han sido y son plenamente comprensibles. Alemania necesitaba y necesita a la Unión Europea más que cualquier otro país, debido a su dependencia del comercio. Alemania no puede permitir que la UE se disuelva en naciones desconectados. Por lo tanto, Alemania constantemente faroleará y dará marcha atrás. Todo el drama griego es un paradigma de eso. Era Merkel quien estaba atrapada y, al estar atrapada, era predecible.»

«La cuestión del euro es interesante porque se cruzaba con el sistema bancario. Pero al centrarse en el euro, los inversores no han logrado entender que se trataba y se trata de una cuestión secundaria. La Unión Europea es una institución política y la unidad de Europa es lo primero. Los prestamistas han estado mucho más preocupados por la suerte de sus préstamos que los prestatarios. Y haga el Banco Central Europeo las sombras chinescas que quiera, terminará haciendo lo mínimo que pueda hacer para evitar la suspensión de pagos (default) -pero la evitará. (…)»

lunes, 6 de agosto de 2012

PODER, RESPONSABILIDAD Y FUTURO DE EUROPA



LA CUASI-OMNIPOTENCIA Y LA INDEPENDENCIA DEL BANCO CENTRAL EUROPEO Y LA INDEFINICIÓN DE ALEMANIA


Admito que tengo una fijación con el problema del equilibrio entre poder y responsabilidad.  Puedo hablar de “fijación”, porque esa cuestión está siempre fija en mi cabeza cuando miro lo que sucede. No es una “obsesión”, porque esa preocupación constante no tiene nada de patológico, sino que es bien razonable. Patológico será, en todo caso, si no desentenderse de aquel equilibrio, sí otorgar o mantener poderes, en todos los ámbitos de la vida social, sin asegurarse de que los titulares de cualquier poder, pequeño, grande o colosal, están sujetos a una proporcionada responsabilidad, es decir, deben responder de su conducta, tienen que rendir cuentas y, de no ser positivas, reciben adecuada sanción o, cuando menos, se les priva del poder que tenían.

Tengo dicho, aquí mismo, que el denominado, con clara obsolescencia, “Estado moderno” hace tiempo que está en profunda crisis desde sus mismos cimientos, cabalmente por el inmenso desequilibrio entre poder (o poderes) y responsabilidad. Les recuerdo el “post”: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2010/08/dos-cosas-distintas-crisis-del-estado.html.  Defendía en ese “post” que a la “crisis del Estado moderno” se sumaba la pura y simple putrefacción de ese Estado. Los dos fenómenos no pueden ser más actuales. En el ámbito económico, singularmente en el bancario y el bursátil, se han inventado algunos poderes dotados de tal autonomía que cabe predicar de ellos la independencia. No conozco otro más fuerte y más independiente que el Banco Central Europeo (BCE).  Es más independiente que el Federal Reserve System (FED) y que la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC), equivalentes estadounidenses de nuestro Banco de España (BdE) y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El poder del BCE se concentra en su Comité ejecutivo y en su Presidente, l’onorevole Mario Draghi, del que tienen Vds. información en una de las páginas de este “blog” y también en este post: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/06/ni-los-errores-ajenos-excusan-los.html, pero hoy no me interesa tanto la personalidad de Draghi como la entidad que preside.

Esto es lo que el BCE mismo dice de su “independencia”: http://www.ecb.int/ecb/orga/independence/html/index.es.html y de su “rendición de cuentas”: http://www.ecb.int/ecb/orga/accountability/html/index.es.html. La simple lectura de ambos textos (a la que pueden añadir lo relativo a “transparencia”: http://www.ecb.int/ecb/orga/transparency/html/index.es.html) revela una desproporción inmensa entre poder y responsabilidad (la "responsabilidad" no es ni siquiera mencionada en la “web” del BCE junto a los otros rasgos). Este resultado procede de la convicción de que sólo una extraordinaria independencia garantizaría que el BCE cumpliese su papel al margen de influencias y condicionamientos políticos interesados en beneficios y provechos particulares. Algo desde luego muy deseable, pero, además de ingenuo (en buena medida, fingidamente ingenuo), sumamente difícil de conciliar con la exigencia racional y, además, práctica, de que exista un contrapeso al poder. En la medida en que independencia significa -y eso es lo que significa- ausencia de dependencia y, por tanto, no sólo carencia de superiores jerárquicos, sino también de controladores ex post que condicionarían (y de los que se dependería, en definitiva) tanto como un jerarca por encima, resulta sencillamente insensato atribuir independencia al gigantesco poder del superbanco de la segunda zona económica del mundo.

En el amplio campo del interés público y del servicio al público, en sus numerosísimas formas, hace mucho tiempo que no considero admisible más estatuto de independencia que el de los jueces. No admito más independencia que la independencia judicial.  Ésa es la única excepción aceptable. Los jueces son los únicos servidores públicos que no deben tener ni superiores jerárquicos ni controles ex post, salvo los jurídicos, que tienen una importancia capital. Incluso sin ceñirse al ámbito público, por sentido común y, añadidamente, por sentido democrático, nadie, que maneje poder, puede estar libre de un control y de una responsabilidad, es decir, de la necesidad de dar respuesta (lat.: responsa-ae) a quien o a quienes, en nombre de los afectados por el uso de ese poder (los accionistas de una sociedad anónima, los socios de una asociación) o en nombre del pueblo, les puedan preguntar sobre el ejercicio de ese poder, por acción o por omisión.

Los jueces, aunque administren justicia en nombre del pueblo, no son ni deben ser políticamente responsables ante el Parlamento por sus resoluciones. Aceptamos esa irresponsabilidad política porque sus riesgos son muy inferiores a los que presentaría un control político de los procesos y las sentencias. Y aceptamos esa excepción porque 1º) el poder de los jueces tiene unos parámetros bastante más claros y firmes (los del Derecho) que los de las decisiones económicas, los de la política monetaria y financiera, sujeta a discusiones interminables y 2º) porque existe toda una batería de mecanismos jurídicos para el control del poder de los jueces y para exigirles responsabilidad jurídica: recursos, demandas de responsabilidad civil, mecanismos para la exacción de responsabilidad penal, responsabilidad del Estado por mal funcionamiento de la Justicia, etc.

Nada parecido a esto existe ni resulta imaginable para un poder infinitamente más poderoso que el de un tribunal unipersonal o colegiado, como es el poder económico. El poder judicial se ejerce sobre hechos concretos y pasados, aunque tenga proyección sobre el futuro. El poder económico mueve el presente y el futuro de pueblos enteros o, como mínimo, de amplios grupos de personas.

Las consideraciones sobre este gran tema podrían ser muy extensas, como todos los lectores comprenderán. Pero con este “post” no pretendo siquiera una introducción general al siempre actualísimo problema del poder y la responsabilidad. Es suficiente pararse a pensar un rato sobre la situación de estas pasadas y de las próximas semanas: el mundo entero pendiente y dependiente del Presidente del BCE.

¿Qué se puede decir de tal situación? Que es una apoteosis del absurdo, de lo irracional. Que todo el mundo dependa -más o menos, pero dependa realmente- de una sola persona (o de cinco, si creen en el consejo ejecutivo  del BCE) que no tiene(n) que rendir cuentas ante nadie constituye un estado de cosas demencial. A tal estado de cosas se tenido que llegar por un proceso de demenciación colectiva de los dirigentes políticos y sociales hasta llegar al momento actual. Un proceso en que ha jugado un papel decisivo lo que, a fin de cuentas, puede definirse como una rendición del sentido común y del sentido jurídico ante pseudocientifismos económicos, en parte simplemente erróneos o, cuando menos, discutibles y, en otra buena parte, engaños publicitados intencionadamente para que los poderes económicos (y, en especial, los financieros) estuvieran en las mejores de condiciones de actuar opaca e irresponsablemente. O sea, que han logrado libertad para hacer lo que les dé la gana, que es ganar dinero sin limitaciones lógicas, éticas o estéticas. Así de simples resultan las cosas, después de presentarse como sumamente complicadas. Ni que decir tiene que, aparte de meros errores de ingenuos deslumbrados por cientifismos económicos, en la parte intencional o dolosa del proceso de demenciación se deben incluir jugosos incentivos de los poderes económicos a los políticos.

Bien, pues cuando incluso Wall Street se encuentra pendiente y dependiente del independiente Don Mario Draghi, los poderes económicos máximos habrían de meditar sobre el monstruo de poder irresponsable que han engendrado. Pero no lo harán. Porque esos poderes ya han capeado muchos temporales y el monstruo puede engullir medio mundo -de hecho, lo está haciendo- pero el bienestar o el malestar de millones de personas no les importa nada.

Mientras tanto, a corto y medio plazo, los mejores economistas del Imperio USA se preguntan si subsistirá lo que consideran y llaman la Europa imposible, que tendría que ser una Europa más fuerte políticamente, lo que exigiría una Alemania (y otros países) con menos fuerza política. No ven eso nada probable, porque es muy difícil que los alemanes acepten perder soberanía cuando ahora tienen tanto poder. También les parece improbable que los franceses quieran ser bastante más europeos y algo menos franceses. Tienen muchos motivos para dudar de que la “creencia en Europa” no sea una fe ciega que acabará desmoronándose. Aunque ese desmoronamiento sería, según dicen tantos expertos, malo, muy malo, para todos: un desastre.

Aquí, en España, pendientes y dependientes del BCE del Sr. Draghi durante estos días de agosto, muy poco consolados por el hecho de que hasta Finlandia considere “injusto” el castigo de “los mercados” a España, podemos elucubrar como cualquiera sobre el tremendo dilema de Europa, sin que nos tranquilice ninguna reafirmación verbal de la irreversibilidad del euro, porque esas palabras se han desgastado irremisiblemente.  Y aquí, en España, con una realidad económica cada vez más deprimida -injustamente, reconocen-, podemos, sin elucubrar casi nada sobre grandes dilemas globales, preguntar algo más directo: ¿qué quiere Alemania?

¿Quiere Alemania la única Europa posible, cuyos rasgos y estructuras habrían de discutirse, pero que en ningún caso pueden ser los de Alemania? ¿O quiere Alemania hundir la Eurozona y volver al marco? ¿Está dispuesta Alemania a mostrar solidaridad, ésa que su Ministro de Exteriores, Herr Guido Westerwelle, ve con muy malos ojos, aunque su necesidad salte a la vista de cualquiera que no esté ciego o no sea un desalmado? ¿O Alemania va a seguir empeñada en un equilibrio fiscal y presupuestario imposible con una sola tanda más de “recortes” y “ajustes” que empobrezcan más a los españoles (de los italianos no hablo, que ya está Monti para eso)? ¿Se parará el proceso actual en España o continuará con Italia y quizá hasta con Francia? ¿Quiere Alemania que la Unión Europea, con todas sus costosas instituciones inútiles y sin poder alguno en esta situación, quede en unos meses absolutamente desprestigiada y después vuele por los aires? Tengo muchas y serias dudas de que Alemania y Don Draghi & company estén firmes en el mantenimiento y progreso de un proyecto de Europa superador de la actual UE. No hablan de la irreversibilidad de Europa, sino simplemente de la del euro (y con la boca pequeña).

Hay un punto en el que me parece que, errores de “recortes” y de control bancario aparte, tiene en estos días razón el Gobierno español: es hora de que el Eurogrupo se aclare, lo que significa, en realidad, pedir a Alemania que se aclare.

Puestos, como estamos, a pasarlo muy mal los españoles; puestos a ser “injustamente tratados” por “los mercados”; puestos a no saber cuál es el juego que se traen entre manos unos poderosos dependientes de sus electores, como Frau Merkel y Mr. Obama, y otros poderosos independientes como Don Draghi, mientras Alemania no responda a la sencilla y directa pregunta, probablemente sea preferible, en vez de seguir negociando no se sabe qué “rescates”, declararse en suspensión de pagos. Adelgacen nuestros gobernantes el gasto público, pero no porque lo diga nadie de fuera, sino para intentar arreglar este país y evitar esa suspensión de pagos. Y si, hechos todos los esfuerzos razonables sin aniquilar a los mileuristas y a la clase media (a toda ella: media-media y media-baja y media-alta), agudizando una depresión económica y el paro, no consiguen dinero, avisen, eso sí, cuando vayan a pagar las últimas nóminas. Me reafirmo, por supuesto, en la idea de que se debe estudiar a fondo la opción de abandonar el euro. No me digan que eso es insensato, porque docenas y docenas de excelentes cabezas cuestionan en estos momentos, con argumentos muy serios, la viabilidad del euro, de la Eurozona.

Y si Frau Merkel volviese de sus vacaciones alpinas con una respuesta concreta y fiable, habría que detener el vendaval económico y hablar a fondo, unos y otros, sobre esa Europa plus, eso del “más Europa”, pero en términos que superen lo económico. Lo primordial o puramente económico, lo financiero, es, Sra. Merkel, Sr. Westerwelle, Sr. Draghi, un disparate absoluto y un desastre total.  Si hay que seguir con la Unión Europea, porque es viable, digan lo que digan al otro lado del Atlántico, tienen que pensar en recuperar el equilibrio entre poder y responsabilidad, tienen que apoyarse en principios y valores sólidos en vez de guiarse exclusivamente por los pseudocientifismos económicos exportados desde ese otro lado del Atlántico. Nadie en Europa se dedicará al derroche y al superendeudamiento sistemático, porque la lección está aprendida y no hay ya nada que derrochar ni instrumentos para sobreendeudarse de nuevo. Pero a los dirigentes políticos europeos les falta espíritu, coraje y magnanimidad y si no los adquieren a gran velocidad, no van a estar a la altura de las circunstancias y más les vale, más nos vale a todos, que vayan  liquidando esta Unión Europea.

No miren tanto a España. En España sufrimos, pero el gran reto es el del futuro de Europa.  Si Alemania, que quiere mandar y manda, no quiere, o no sabe si quiere impulsar un renovado proyecto de Europa, o no sabe cómo habría de ser esa Europa aceptable y más fuerte, hemos de conocer la posición o la indecisión alemana sin demasiada demora. En todo caso, las oportunidades de Europa se agotan.

domingo, 15 de julio de 2012

EL "CÍRCULO INFERNAL" PARA INTERVENIR Y COMPRAR ESPAÑA (I)



“NO HABÍA MÁS REMEDIO”, PERO EL REMEDIO NO REMEDIA
(actualizado a 17 de julio de 2012)


Los “recortes” y “ajustes” decididos en estos últimos días por el Gobierno de España han venido impuestos indirectamente por el MoU (Memorandum of Understanding), el acuerdo que el Gobierno español debía firmar para lograr el rescate a la banca española solicitado y en principio aceptado el 9 de junio de 2012. Firmar ese MoU, con condiciones más duras de las esperadas, era ineludible para dar una imagen de país en vías de estabilidad y no al borde de la quiebra, impresión ésta que nos había cerrado todas las vías para conseguir crédito. De modo que sí, es muy probable que, como dice el Gobierno, no había más remedio que adoptar esas concretas medidas.

LA SITUACIÓN ACTUAL DE ESPAÑA

Quizá para los lectores no españoles no esté de más decir que la inmensa mayoría de los españoles han recibido con malhumor y descontento muy grandes los “recortes” y “ajustes”: sobre todo, el nuevo descenso de las remuneraciones de los empleados públicos y la importante subida del IVA (que se hará efectiva a comienzos del mes de septiembre). Se han anunciado más medidas de “recorte”, como una disminución de las pensiones y la desaparición de beneficios fiscales. El malhumor y el descontento, que desembocan en cólera y en protestas, se deben, me parece, no sólo a que en cientos de miles de casos los “recortes” colocan a los afectados en una situación de gran apuro económico o agravan esa situación, sino también a otros tres factores, que no cabe ocultar ni minusvalorar, porque son de mucha importancia.

El primero consiste en que, a fin de cuentas, lo que no ha habido más remedio que acordar se ha debido a la situación bancaria y no son precisamente los bancos unas instituciones mercantiles bien consideradas por los españoles.

Un segundo y aún más importante motivo del descontento es que ya está muy extendida la convicción, que aquí hemos mostrado siempre, de que los “recortes” y “ajustes” no van a servir de nada, a corto y a medio plazo, para reactivar la economía real de España. Todo lo contrario. Menos consumo, menos producción, más paro: eso es lo que se sigue de que la inmensa mayoría de la gente disponga de menos dinero. Y si la economía real no se reactiva, el horizonte de la inversión sigue siendo muy negro. Primero, con razón, era el déficit público lo que espantaba a “los mercados”. Después, no sin razón, el índice de paro les parece una señal de que España no es fiable.

En tercer lugar, ocurre -y eso lo aprecia el peatón democrático lo mismo que bastantes analistas- que el aumento de la recaudación parece importar mucho más que la disminución del gasto. El Estado central se ajusta, pero las Comunidades Autónomas se mantienen con aproximadamente las mismas dimensiones y muy parecido gasto y déficit. Lo que significa que el incremento de la recaudación se exige, a costa de los peatones democráticos, para seguir costeando el gasto público. Hay que entender que esto encolerice a muchos.

Pero sobre esto último conviene tener muy claro que el gasto que al Estado le urge ahora poder costear es ya tan elemental como el de pagar las nóminas. Lo digo porque, así las cosas, no seré yo, funcionario de un cuerpo estatal, quien encabece protestas callejeras ni anime a los funcionarios a protestar, pese a que adquirí la condición funcionarial hace 38 años, cuando estábamos muy lejos del desmadre del gasto y del déficit. Protestaré contra quien denigre a los funcionarios. Pero no iré a protestar por nuestros recortes salariales cuando tenemos cinco millones de parados.

El círculo infernal (histórico, fáctico, no teórico) que yo veo -lo digo por si alguien no lo ve y, sobre todo, por si alguien lo explica mejor, aunque lo amplíe- consiste en que estamos condenados a la recesión pero ésta impide que los ingresos del Estado español aumenten en medida similar al gasto, aunque éste se reduzca y en que, además, todo lo que se recaude se va a ir a pagar simplemente intereses de lo que, hasta el momento, se ha prestado al Reino de España. Muchísimo tendría que mejorar la lucha contra el fraude fiscal para compensar una especie de perpetuum mobile de nuevos endeudamientos, que, en realidad, no puede ser perpetuo. Y si desde fuera tampoco se presta, porque estamos en recesión y muy endeudados, no es posible tampoco esperar elementos, no ya para reactivar la economía real , sino ni siquiera para poder parar la recesión. Y seguiremos sin dinero. Y acabaremos no pagando a los prestamistas de fuera.

Por si todo esto fuera poco, la estructura de la población española hace cada vez más difícil de sostener las prestaciones más elementales a las llamadas “clases pasivas”. Porque ya ahora son muchos los que dependen de bastante pocos. No es de extrañar que se piense en retrasar la jubilación: así se mantendría más gente cotizando en favor de jubilados, inválidos, etc. Ahora, retrasar la jubilación no sería, en muchos ámbitos, privar a jóvenes o parados de puestos de trabajo, puesto que a los que se jubilen no se les piensa sustituir.

Más o menos, ésta es la situación nada esperanzadora (es lo más suave que se me ocurre) del Reino de España, conforme a sus datos. El rescate de la banca española no va a ser suficiente para parar ninguno de nuestros grandes problemas y, en especial, el de la deuda y la financiación de España. Me parece que no se equivoca John Mauldin en su newsletter de 14 de julio de 2012 cuando escribe lo siguiente (traduzco):

“España tiene ahora sobre el nivel del 7% sus bonos a 10 años. Sus bonos a dos años se encuentran en el 4,5%. España no puede ni siquiera cambiar a financiación a corto plazo para aliviar la presión de la deuda. Pronto perderá el acceso al mercado de bonos a cualquier precio inferior al 10%, lo que es totalmente insostenible. Aunque España no es Grecia, pues las causas de sus problemas son muy diferentes, el resultado es el mismo. El exceso de deuda significa la pérdida de acceso a los mercados de bonos. España pronto tendrá un rescate importante. Y que vendrá -DEBE venir- con impagos (default) de al menos una parte de la deuda. El impago (default) puede tener otro nombre, como "reestructuración", pero los tenedores de bonos no va a conseguir lo que ellos pensaban que estaban comprando. Llámese como se quiera, será impago, suspensión de pagos (default). Sencillamente, España no puede pagar la deuda que debe asumir.”

LO OCURRIDO FUERA: NO SOMOS PROTAGONISTAS ÚNICOS DE NUESTRA SITUACIÓN

Pero, dicho lo anterior, conviene ampliar el campo de visión. Porque no pertenezco a los pseudo-regeneracionistas que nos agotan con la cantilena de la España sin remedio, el “¡qué país”, como si -insisto- fuera de aquí todo hubiese sido y fuese perfecto o casi. No lo ha sido ni lo es, sino que, de nuevo insisto, en todas partes cuecen habas. España no sólo no ha tenido el monopolio de la avaricia y el engaño, del endeudamiento y de la burbuja inmobiliaria, sino que ni siquiera ha ido a la cabeza de esos elementos de una globalización envenenada por la corrupción.

Queridos lectores: la mangancia superlativa, el engaño superestafador, la crisis bancaria y el apalancamiento (endeudamiento) cósmico no empezaron aquí. Empezaron en los EE.UU., Wall Street & White House, con la constante y eficacísima cooperación de la City Londinense. Lo de dicho cien veces pero lo diré otras tantas, dada la amnesia inducida y porque aún habrá quien lo niegue, cuando es ya historia super probada. Ahora, mientras los españoles estamos angustiados (en todos los sentidos, comenzando por el etimológico, el de la estrechez), empieza a aparecer el gigantesco fraude del Libor, cometido, no sólo por Barclays, sino, conforme a las recientes investigaciones, también por Royal Bank of Scotland (RBS), UBS, Citigroup, HSBC y JPMorgan, sin excluir algún otro gigante. Y se viene a estimar que ese fraude puede haber afectado a contratos por importe de entre 290 y 315 billones de euros. Pero se trataría de operaciones en dólares, francos suizos, yenes y, por supuesto, libras, no en euros.  (v. más sobre la manipulación del precio del dinero con este enlace: http://economia.elpais.com/economia/2012/07/03/actualidad/1341344221_232462.html). ¡Hablamos del precio del dinero, del precio de eso que necesitamos como el agua! Y hablamos de bancos entre los que no hay ni uno que esté libre de mayúsculos escándalos. [ACTUALIZACIÓN: Añadan el Deutsche Bank a la lista de los implicados en el fraude del Libor. Y tomen nota de que se calcula que los implicados tendrán que pagar 22.000 millones de dólares en multas. Está al alcance de cualquiera preguntarse si, pese a ser astronómicas esas multas, no les compensarán sobradamente los beneficios que el fraude les puede haber propocionado.]

Las cifras económicas son muy malas, no sólo en España, sino también en Francia, en Italia y en el Reino Unido de la Gran Bretaña, que ya está oficialmente en recesión. De China, aunque no sabemos nada seguro, parece claro que su crecimiento se desacelera. Y los analistas serios ven problemas muy graves en los EE.UU. (los mismos analistas de ese gran país). La crisis, exportadores de petróleo aparte, es mundial.

ERRORES (¿!) EUROPEOS

Pero, ¿y Europa? ¿Acaso se ha visto y se ve que alguien actúe (o que a alguien le dejen actuar) con mediana altura de miras y con verdadero interés por construir una Europa unida, con su identidad cultural y política y su potencia económica conjunta? ¿Ha sido España reticente a cualquier iniciativa de reforzamiento de la Unión Europea? ¿Fue España quien convirtió Islandia en un burdel bancario? ¿Inventó España, por su cuenta, los Fondos de Cohesión Europeos? España nunca ha boicoteado a Europa. Si acaso ha incurrido en un seguidismo excesivo (por ejemplo, al “proceso de Bolonia) con grave deterioro interno. Es esta Europa en crisis, gobernada en solitario por Alemania, la que no quiere la Europa pensada por Schuman, Adenauer, Monet y otros protagonistas menores.

Lo que ahora está en la boca de todos -los no europeos y los antieuropeos- es el tópico de la imposibilidad de Europa, del erróneo diseño de Europa  a causa del desequilibrio estructural entre su zona norte y centro y la periferia. Supongamos que es así. Pero ¿no ha sido siempre así, si hablamos de los países nórdicos, Holanda, Alemania y Austria, por un lado y, por otro de los bañados por el Mediterráneo? ¿Acaso Grecia, el eslabón más débil de los periféricos, no engañó a las autoridades comunitarias y a la banca alemana y no fue el impresentable Presidente actual del Banco Central Europeo (BCE)? Don Mario Draghi, hasta hace poco jefe europeo de ese templo de la pureza económica y bancaria llamado Goldmann Sachs, quien ayudó a que Grecia siguiese engañando? ¿Es que fue España quien jugó un papel decisivo en el ingreso de Grecia? Dejarse engañar por Grecia no fue un error menor, sino un fallo garrafal, que no dice mucho de la pericia de los gobernantes europeos y de quienes podían asesorarles.

¿Advirtieron alguna vez las autoridades de la CEE y de la UE a España de la deriva peligrosísima de la burbuja inmobiliaria y del endeudamiento excesivo? Sí, pero las advertencias europeas no comenzaron hasta que Zapatero (ZP) alcanzó la Presidencia del “Gobierno de España”. ZP, Solbes y Fernández Ordóñez son los principales culpables de haber retrasado criminalmente la rectificación que debía haber sido inmediata. La crisis mundial que explotó en los EE.UU. llevó a otros países a nacionalizar bancos y comenzar a sanearse con bastante prontitud, incluso dedicando al salvamento de sus bancos cifras muy superiores a las que aquí se han dedicado:  250.000 millones en Alemania, en el Reino Unido cerca de los 300.000 millones y en Francia, más de 200.000 millones En esos mismos tiempos, los tiempos de los “Gobiernos de España” de ZP, aquí se negó la crisis y no se hizo nada. Mejor dicho: se hizo mucho en la más errónea posible de las direcciones: inflar aún más el sector público, endeudarse más, comenzar a cargarse todas las cajas de ahorros, etc.

Pero volvamos a los amigos europeos. ¿Qué es lo que dicen desde hace bastantes meses los genios económicos alemanes y la Sra. Merkel? ¿Qué están cansados de ser la locomotora económica de Europa? ¿Que los vagones, además de formar el tren que da sentido a la existencia de una locomotora, tienen que ser locomotoras también? Algunos, bastantes, comprarán o han comprado ya esa idea, pero a mí me parece una monserga absurda. ¿Es que Alemania no ha ganado nada haciendo de locomotora? ¿Ha ejercido de locomotora por amor al arte, por altruismo, beneficiándonos a los demás, mes tras mes, año tras año, con una especie de Plan Marshall por entregas, sin beneficiarse ella? A otro perro con ese hueso. Alemania ha llegado a ser lo que es, ciertamente por méritos propios, pero también por exportar y vender bienes y servicios a un mercado en el que los países periféricos, como España, contábamos y contamos mucho.

LA PANGERMANIZACIÓN DE LA UE

Se puede entender que una Alemania reunificada se haya ido encontrando en los últimos años con problemas de los que carecía la República Federal de Alemania nacida tras la Ley Fundamental de Bonn en 1949. Se puede entender e incluso agradecer que, por esa razón, Alemania haya pedido esfuerzos importantes a sus socios, pero lo que ahora está ocurriendo no es eso: lo que están haciendo es imponer condiciones de asfixia, para situarse a los mandos de este país y comprar (o permitir a otros comprar) a precio de ganga los muy buenos activos de una España previamente arruinada, pero con mano de obra cualificada, que se avendrá a trabajar por remuneraciones nada parecidas a las de la zona norte y centro de Europa y ni siquiera a las habituales aquí hasta hace poco, sino similares a las de los países del Este europeo o a los de la cuenca desregulada del sudeste asiático.

España no es Grecia, ni Irlanda ni Portugal: es, dicho con todos los respetos a esos países, una presa mucho, muchísimo más apetitosa, con activos suculentos, incomparables a los de los países ya rescatados. (al capital, a los activos de España me referí, p. ej., en un post, al que dejo enlace directo, de 23 de septiembre de 2011: reitero mi estimación de nuestro capital, aunque no pueda seguir siendo, como entonces, moderadamente optimista: http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2011/09/espana-esta-muy-bien-un-pais.html)

Repasemos las últimas semanas. Después de darle muchas vueltas, demasiadas, vueltas, finalmente la UE, en mayo/junio de 2012, parecía admitir la necesidad de un mínimo de solidaridad, no porque lo exigiese la idea de Europa (eso sería esperar peras del olmo), sino para beneficio de todos, Alemania incluida, y para que la Eurozona no se fuese al garete. La misma Frau Merkel lo reconoció de palabra. Nos dieron esperanzas el 9 de junio de 2012, pero, finalmente, acaban imponiéndonos durísimas condiciones para prestarnos dinero, a sabiendas de que eso nos condena. Además, mientras el dinero va a tardar en llegar, las condiciones son exigencias de medidas inmediatas. Para más inri, no han dejado de procurar, por todos los medios, que España continuase bajo sospecha grave, sin dinero para nada: ahora mismo leo que el Presidente del Bundesbank  alemán aconseja públicamente que pidamos el rescate y la intervención como país, porque “el mercado de la deuda reaccionaría positivamente si los inversores vieran que las condiciones de la ayuda van mas allá", lo que viene a ser un reconocimiento de que las condiciones del MoU no iban a ser suficientes para “tranquilizar” a “los mercados”. En un pequeño pulso, parecía que Merkel había dado su brazo a torcer, no sólo ante España, sino ante otros países, los periféricos. Pero no era así.

El traido y llevado desequilibrio estructural europeo ha sido considerado connatural a la diversidad de los países de cada zona de Europa y, así visto, el veredicto lógico sólo podría ser, como ya he dicho, la imposibilidad del proyecto europeo, que es precisamente lo que han sostenido y sostienen muchos expertos al otro lado del Atlántico.  Pero hay otra “salida”, que se inicia seriamente con España. Alemania, que ha impedido sostener o reactivar la economía real con dinero nuevo, fresco, como lo han hecho los EE.UU. o los británicos; Alemania, que, frente a Sarkozy y a Hollande y frente a la misma Comisión Europea, se ha opuesto y se opone prácticamente en solitario a los eurobonos (no quieren ni estudiarlos), está llevando adelante un proyecto europeo, sí, pero de conquista de Europa, de pangermanización europea, en el que el desequilibrio estructural no es ni eliminado ni atenuado, sino aprovechado. Por supuesto, Alemania cuenta con aliados y cómplices (no excluyo la alianza con los EE.UU.), pero es el país que lleva la batuta de todas las operaciones desde el interior de la eurozona.

[ACTUALIZACIÓN: al filo del día 17 de julio de 2012 (hora española), el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de recomendar que el Banco Central Europeo (BCE) , dirigido por Don Draghi, no sólo baje aún más los tipos de interés, sino que "realice nuevas operaciones extraordinarias de liquidez e incluso la compra de bonos de deuda soberanos". Por si no estuviese claro para algunos que dejar caer a España (y a Italia) sería de enorme gravedad para todos, Olivier Blanchard, Economista Jefe del FMI, ha dicho que "el mayor riesgo de la economía mundial es obvio. Es que el círculo vicioso de deuda soberana y bancos de España e Italia empeore". Frente a esta visión de las cosas, sigue empujando la idea del rescate directo de España, con el que, en realidad, no se trata de rescatar a España, lo que tendría un coste inasumible, sino de arruinarla. Pese a las últimas buenas palabras de solidaridad para que el Bundestag apruebe el rescate bancario, Merkel y sus aliados continúan sin entender que, no ya un genuino rescate, sino la ruina de España (para acabar comprando muy baratos sus activos y comerse las empresas del IBEX) podría ser la ruina de Alemania y de la Eurozona. Alemania parece olvidarse de que la exportación es el 40% de su economía y que la mitad de sus exportaciones van a sus socios europeos. Si perdiesen simplemente un 5% de sus exportaciones, entrarían en una profunda recesión...]

John Mauldin, que no considera viable Europa, tiene razón en su citada newsletter de 14 de julio de 2012 cuando fotografía la situación española. Pero no analiza cómo y a causa de quiénes (además de nosotros mismos) hemos llegado a esta situación ni cómo podríamos ir saliendo de ella, porque no es ése el tema que le interesa y trata. Con todo, justo antes del párrafo que he transcrito, no omite decir lo siguiente (traduzco): “Merkel se ha mostrado bastante exigente en sus demandas y su aceptación en Alemania ha alcanzado el 66% por el modo de tratar la crisis de la eurozona.  No ganará votaciones de aprobación en España, Italia o Grecia, pero ésos no son los votantes que la mantienen en su puesto”. Y después de eso hay un análisis muy importante (ahora no puedo trasladarlo), que se inicia con este subepígrafe: " Will All Europeans Become Germans?" Lo que sí puedo adelantar es que la respuesta es negativa.

Termino por hoy. Me reafirmo en que ha habido y hay una guerra política, con muchos distintos frentes de batalla (les dejo al final, para los nuevos lectores del blog o para quienes deseen repasar, algunos enlaces). Han ido y están yendo a por España y van a ganar una gran batalla, que España va a perder, pero no es el fin de la guerra y puede comenzar a ser el fracaso económico de Alemania y también de la Eurozona. Lo procuraré explicar en un próximo post, así como algunos efectos colaterales en la política hispana. Mientras tanto, me aferro a una observación del mismo John Mauldin, en su newsletter de 10 de julio de 2012: “Finalmente, como un antídoto para el sombrío panorama de hoy sobre España, tómense unos minutos para ver este “flash mob” en Barcelona. ¿Cómo se puede ser pesimista por mucho tiempo acerca de un país que puede hacer esto? http://www.youtube.com/watch_popup?v=GBaHPND2QJg&feature=youtu.be.” Véanlo, disfruten y piensen que, intervenidos y todo, somos los que somos y tenemos lo que tenemos. Se tardará, pero podemos y debemos recuperarnos.

Enlaces de repaso:

miércoles, 2 de mayo de 2012

“RECORTAR” SIN ASFIXIAR O LOS “RECORTES” QUE NO LLEGAN: LOS DEL SECTOR PÚBLICO



"CORTEN DE RAÍZ EL GASTO PÚBLICO VERDADERAMENTE INNECESARIO: YA NO PUEDEN RECAUDAR (ASFIXIARNOS) MÁS" 


Cada día que pasa se anuncia una nueva medida que merma el dinero disponible por cada españolito. Y ocurren dos cosas. La primera, que se hace más difícil -por decirlo de modo muy optimista- cualquier reactivación de la economía real y cualquier esperanza de frenar el creciente desempleo. La segunda, que cada día con nuevos “recortes” se echan más en falta las correspondientes explicaciones que, como tantos otros, hemos venido pidiendo muchas veces a nuestros dirigentes en este blog. La cosa está llegando al punto de una plena justificación de la rebelión cívica. El Gobierno tiene la suerte de que las actuales cabezas visibles de esa posible rebelión -las centrales sindicales, el PSOE, los grupos anti-sistema- carezcan de toda legitimación para movilizar a la gente y, además, del menor atisbo de plan alternativo al del Gobierno. En las últimas “movilizaciones” (la del 29 de abril y la de ayer, 1 de mayo de 2012), lo que han venido a decir los “movilizadores” es que les gustaba más cómo estaban las cosas hace dos años y también, por supuesto, cuatro u ocho años antes. ¿Y a quién no? Pero son muy pocos los que no entienden que aquellas situaciones no se podían mantener (es decir, que no se debieron crear) y, por tanto, lo que piden, en general, estos “movilizadores” sociales es un imposible.

 Pero aunque no salgamos todos a la calle, el Gobierno sabe que la desafección ciudadana es superior a la que se podía prever. Muchos dirigentes del PP saben, en su fuero interno, que se están mereciendo esa desafección ciudadana y que el disgusto general va in crescendo y con él, la desesperanza, la desconfianza, que es económicamente letal. Y el disgusto no es sólo porque sigan sin explicar los “recortes” que disponen y los que, tontamente, avanzan con los “globos sonda”. Es, sobre todo, porque  no vemos que se recorte donde hay más que recortar y dónde los recortes harían menos daño a corto, medio y largo plazo, porque contribuirían mucho menos a la recesión o a la depresión económica.

En síntesis: tenemos la fundada impresión de que a nuestros dirigentes les importa mucho más recaudar para seguir sosteniendo el Estado (Comunidades Autónomas, Municipios y empresas públicas incluidos) que recortar a fondo el Estado para necesitar muchos menos recursos. El sector público apenas se toca en los “recortes” y para mantenerlo, se sangra aún más el sector privado, ya bastante exangüe. Eso no nos gusta a los españoles, pero es que, además, tampoco les gusta a los posibles inversores, españoles o extranjeros. Y, por tanto, cae la Bolsa, las agencias de calificación nos rebajan cada semana y el “diferencial” de los instrumentos de nuestra deuda pública con la referencia alemana sigue por las nubes.

En el post anterior me he referido a lo que sucede en los EE.UU., madre de la gran crisis mundial (es muy importante, me parece, no olvidar la génesis de esta enorme crisis: de lo contrario, repetirán la historia en lugar de aprender de ella). A lo dicho habría que añadir que los primos de los estadounidenses, la Gran Bretaña, han entrado también públicamente en recesión. Francia anda mal y Alemania apenas puede disimular que su economía ofrece señales de debilidad. La UE aplaude al Gobierno de Rajoy y hasta el muy exigente Wolfgang Schäuble, Ministro alemán de Economía, regala los oidos del Presidente al describir como “impresionantes” los gubernamentales esfuerzos presupuestarios o de déficit público. Lo que sucede, en realidad, es que, después de la amenaza de la intervención, ha venido la zanahoria y no me extrañaría que ahora mismo incluso los agnósticos, ateos y masones de la UE estén haciendo novenas a Santa Rita, Abogada de los Imposibles, para que España no se estrelle: Spain is too big to fall. Sarkozy -que puede perder al ser mucho más odiado por muchos franceses que lo que muchos franceses desconfían de Hollande- acaba de decir que Europa no puede dejar caer a España porque se produciría una deflagración catastrófica.

Mientras tanto y al margen de cómo nos miren, ¿qué tarea en todo caso necesaria elude lamentablemente el Gobierno español? Elude una muy seria poda de ramas de las Administraciones Públicas autonómicas. Que los “barones” del PP le prometan a Rajoy que serán buenos son sólo palabras nada convincentes. Que se amenace con intervenir a las Comunidades Autónomas que no cumplan los objetivos de déficit, además de ser una mera bravata, es desviarse de la cuestión. Porque ya no se trata de que las CC.AA. no sobrepasen un tope de déficit, sino de que disminuyan drásticamente, enseguida, lo que nos cuestan a todos. Hicieron en 1982 una Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA). Hagan ahora, al amparo del art. 150 CE, todo lo legalmente posible para racionalizar competencias y organismos en el sentido que venimos proponiendo.

Si no, si se mantiene y se defiende un “Estado de las Autonomías” carísimo, resultan indefendibles medidas como disminuir los sueldos a los funcionarios que estén de baja (“de baja injustificada”, añadieron enseguida). Llega a extremos de supina estupidez la extendida manía a lo público de un emergente sector  presuntamente neoliberal del PP (no son liberales: son locoides anti estatales, retratados en http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2012/03/quieren-de-verdad-reducir-el-gasto.html). Si la baja está justificada no hay nada del sueldo (nunca espléndido) que sea mínimamente justo disminuir y si no está justificada, no es que haya que pagar menos, sino que sería justo no pagar nada. Tampoco parece que podamos aceptar comenzar a pagar por las autovías -¿y por qué no por cualesquiera carreteras?- cuando hay centenares de cargos públicos autonómicos innecesarios, muchos de ellos con retribuciones bastante por encima de la del Presidente y los Ministros del Gobierno de la Nación.  Y ¿qué decir de la disminución de los partidos judiciales? Quizás esté muy bien, pero es algo ridículo con la que está cayendo.

¿Dónde viven nuestros dirigentes? ¿No se dan cuenta de lo asfixiados que están millones de españoles? ¿No aprecian que ya no hay atascos ni en las ciudades ni en las carreteras? ¿No ven cómo se cierran, cada semana, en su barrio, docenas de comercios y oficinas?

Hacen falta medidas drásticas, llamativas, de grueso calibre, que hagan creíble, porque lo sea, la determinación española de salir adelante y que restauren la confianza nacional e internacional. Porque hace falta dinero para detener la recesión e ir relanzando poco a poco la economía. Y el dinero no vendrá y no se invertirá o se gastará si la confianza no se restaura. Pero esas medidas drásticas y de grueso calibre tienen que referirse al tamaño del sector público, al gasto público relativo a las estructuras  y organismos de ese sector, no al esquilmamiento de los españoles, ya esquilmados, ni a la supresión, a tontas y a locas, de servicios y prestaciones a todas luces necesarios. Sin esos recortes que proponemos resulta indefendible centrarse en recortar servicios sanitarios (aunque también haya que hacerlo: acábese con el turismo sanitario y con prestaciones no propiamente médicas, como las esterilizadoras, p. ej.) ni eliminar ayudas a la investigación o becas postdoctorales (justo cuando públicamente se dice que hemos de pasar de una cultura económica del ladrillo a la del conocimiento).

La autocita, créanme, me resulta odiosa. Y de veras que produce un cansancio infinito que la historia te dé muchas veces la razón. Pero, en ocasiones, cuando hay que insistir, uno tiene que recordar lo que decía, más que nada para que se escuche en serio lo que se hace necesario repetir. Hace ya más de dos años, el 6 de febrero de 2010, propuse aquí algo duro y radical, pero no imposible ni excesivo. El post se titulaba “GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN, REDUCCIÓN DEL GASTO PÚBLICO Y REGENERACIÓN DE LA CLASE POLÍTICA”  (http://www.andresdelaoliva.blogspot.com.es/2010/02/gobierno-de-concentracion-y-reduccion.html. Se trataba de reducir a la mitad, por concentración, el número de Ministerios, Secretarías de Estado y Direcciones Generales y lo mismo en las Comunidades Autónomas: la mitad de Consejerías, Viceconsejerías y Direcciones Generales. En aquellos momentos, eso hubiese necesitado un consenso. Hoy me parece que no.  La propuesta podía no tomarse al pie de la letra, pero el espíritu estaba claro y por, supuesto, nada ni remotamente parecido ha sido hecho o anunciado.  Y ese mismo el 6 de febrero de 2010 ya vaticinaba esto: “la economía real española va a desplomarse (bajón del consumo interno y de la producción) con más cierres de pymes y más paro, que alcanzará esos cinco millones de personas que la Sra. Salgado descartó rotundamente pocos días atrás.“  [¿Hay que recordar que estamos ya cerca de los seis millones?]

El día 5 de junio de 2010 se describía aquí nuestro insostenible “Estado de las Autonomías” (http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2010/06/nuestro-irreformable-estado-de-las.html). Rechazaba, por imposible, que no por indeseable, prescindir de él, pues requeriría una reforma constitucional que me parecía inviable. Repasen, si les parece, la descripción y la valoración política. Ahora sólo reiteraré lo siguiente:

 «…Las posiciones radicales contra el “Estado de las Autonomías” … acaban por constituirse en un gran obstáculo para cualquier mejoría de la penosa situación real. Los radicales -que, insisto, cuentan con mi adhesión intelectual y mi simpatía- seguirían en estado de ira ante cualquier reducción del aparato de las Autonomías. A mí, en cambio, podar ramas y ramitas me alegraría enormemente. Los problemas no siempre tienen solución, pero casi siempre pueden ser atenuados. Empiécese por ahí, porque comenzarán a producirse efectos beneficiosos, en vez de persistir o agravarse los maléficos.»

«Además, ante las airadas voces radicales, los responsables autonómicos pueden mostrarse tan indiferentes como cabe serlo ante propuestas tachables de utópicas. Eso es lo que está ocurriendo. En cambio, si se reclama suprimir Consejerías, Consejeros, Viceconsejeros, Directores Generales, asesores, agencias, subvenciones, “embajadas”, empresas públicas innecesarias, etc., las reclamaciones no pueden ser tan fácilmente desatendidas. Y si lo son, el reproche social es infinitamente más intenso que el que generaría la negativa a desmantelar el Estado autonómico. De manera que esto es lo que reclamamos: una poda de muchas ramas y ramitas del organigrama arbórico de cada Comunidad Autónoma. Y lo mismo respecto de buen número de municipios.»

Como, según ha dicho hace poco alguien importante, “el Estado de las Autonomías está en la Constitución”, ninguna poda se ha hecho más allá de un superficial maquillaje. Ahí siguen las Televisiones y las radios autonómicas y más inutilidades. Y ahí sigue la financiación de partidos y sindicatos, sin suprimir ni reducir, cuando esa medida es un símbolo generalmente admitido de la regeneración necesaria. De ahí que el reproche social hacia los “recortes” haya alcanzado tanta intensidad, que no va a parar de crecer. Lo que sí crecerá es el desempleo, la recesión o depresión y la desesperanza, que quizá es lo peor.

Esto de ahora se veía venir. El 10 de junio de 2010 apareció aquí otro post en el que, lego en economía como soy, no encontré mayor dificultad en describir la realidad del momento y el panorama del inmediato futuro, hoy presente (http://andresdelaoliva.blogspot.com.es/2010/06/mareando-la-perdiz-criminalmente-la.html). El post se titulaba “MAREANDO LA PERDIZ CRIMINALMENTE: LA CLAVE, NO SE CONFUNDAN, ES LA RECUPERACIÓN DE NUESTRA ECONOMÍA REAL”, con el subtítulo “NO MÁS IMPUESTOS PARA SOSTENER EL “ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS” NI MÁS “RECORTES” CON DESTINO A BANCOS NI CAJAS. MÁS DINERO PARA TODOS: MENOS IMPUESTOS”

Hace casi dos años, decía lo siguiente (me voy a extender más, porque ahora me parece necesario repetir exactamente la descripción y la valoración):

«En estos momentos, estamos en un círculo vicioso, tan vicioso que se diría diabólico: los “mercados” no tienen confianza en España, porque a) las “medidas extraordinarias” de “ajuste” relativas al déficit público les parecen poca cosa; b) han “descubierto”, de pronto, que, además del déficit (de su volumen absoluto y comparativo) importa mucho más todo aquello que fundamenta que un acreedor piense que el deudor le va a poder pagar. Nuestra “caja” para ir tirando está casi vacía y lo que se les está ocurriendo a nuestros "jobernantes" para que no se vacíe del todo y vuelva a contener algo conduce a que nuestra situación empeore y se desconfíe más de nosotros. Por ese camino, nadie nos prestará ni invertirá en España a tiempo para dedicar lo que nos den a una reactivación económica»

«En la tarde del 9 de junio de 2010, el Banco Mundial “descubre” que nuestra situación es "muy grave", porque el nivel de paro de España es algo tremendo. Y no lo dice porque le importe la situación de los parados, sino por la escasa fiabilidad del “Reino de España” que ese simple dato revela. Pero es que, en un contexto diferente, Moody’s … dice el día 8 de junio de 2010, por boca de Pierre Cailleteau, director del área de Deuda Soberana, algo que "encaja" muy bien con la alarma del BM. Dice que “lo más importante no es el nivel en el que se sitúe esta prima de riesgo, si no que la economía no crezca” (…) Por si la cosa no estuviese suficientemente clara, este Mr. Cailleteau (…) repite que el creciente rendimiento que se le exige a la deuda española no es grave, dado que el Banco Central Europeo (BCE) está comprando, "lo grave sería que la economía no creciera, que la economía española se estancara, algo que no ocurre en España pero que podría pasar". (Y tanto que podría pasar: está pasando y va a más).»

«El directivo de Moody´s explicó que la calificación del riesgo soberano se basa en la solvencia a medio plazo, y aseguró que aunque "el endeudamiento es un problema, no es un problema insuperable". Claro está, añado: un país lo supera del mismo modo que lo supera un particular: si gana para pagar sus deudas. Y este país, España, sólo podrá pagar si su economía real supera el estancamiento y remonta el vuelo.»

«Pero si debemos mucho y se ve que no crecemos y que no vamos a crecer a medio plazo, ocurren dos cosas gravísimas: la primera, que estamos fatal; la segunda, que nadie nos presta y nadie invierte, con lo que vamos derechos, como decía Marx (Groucho), “de la nada a la más absoluta de las miserias”.»

«¿Por qué es muy probable, si no se rectifica, que no crezcamos y sigamos en recesión? Porque los indicadores económicos generales son malos (mucho paro, producción en descenso) y apuntan todos a un empeoramiento: aumentará el paro y seguirá disminuyendo la producción. ¿Por qué? Porque no es posible ninguna reactivación económica si la gente no tiene dinero. Eso es axiomático. Y los españoles vamos a tener mucho menos dinero por varias causas:»

«1ª) Por disminución de los ingresos de 3 millones de familias: los funcionarios; 2ª) Por disminución de la capacidad adquisitiva de los pensionistas; 3ª) Por disminución de disponibilidad económica a consecuencia del IVA y del aumento de la presión fiscal (subida de impuestos e impuestos nuevos, ya anunciados); 4ª) Por aumento del precio de la energía eléctrica, tanto para particulares como para empresas; 5ª) Por imposibilidad de acceso al crédito: los bancos no prestan a particulares ni a PYMES: de nuevo andan las entidades financieras con sus problemas, poco inteligibles, porque se han cuidado durante mucho de tiempo de implantar una jerga esotérica, que no entienden más que ellos mismos…»

«Carece de todo sentido “ajustarse”, “recortarse”, apretarse el cinturón y pasar hambre para financiar un mastodonte, el “Estado de las Autonomías”, que puede y debe dejar de ser un mastodonte. Forzarnos a seguir manteniendo al mastodonte y quedarnos así sin apenas dinero tiene la misma lógica que la de unos salvajes ignorantes que se privasen de comer los productos de su pastoreo y de sus cultivos para ofrecer esos productos a la cruel deidad instalada en lo alto de una pirámide tipo maya.»

¿Hay alguna parte de este mensaje a la desesperada -al que, lamentablemente, el tiempo ha dado la razón- que el Gobierno del Sr. Rajoy no entienda? Porque, si como pienso, lo entiende todo perfectamente, no hacerlo sólo permite un diagnóstico: creen, tontamente, que pueden capear el temporal. Y quizá podrían capear un temporal: se colocan los triángulos de capa (esas velas triangulares cercanas a la cubierta) para que el navío se aplaste más, se aplome, sobre el mar embravecido y se corre la galerna, es decir, se pone popa al viento, por más que te aleje de tu destino. Lo que sucede es que no estamos ante un temporal. Y ni siquiera se trata de la ya tópica “tormenta perfecta”. Estamos viviendo una inédita confluencia de elementos devastadores de larga duración, como si se sumasen el terremoto de Lisboa de 1755 y la erupción y explosión del volcán Krakatoa, en 1883. Estamos, muy probablemente, al final de una era, de una civilización. En lo económico, nadie sabe si llevan razón los EE.UU. y su “quantitative easing”, varias veces renovado (“quantitative easing” significa, a la postre, como imprimir US$ sin respaldo) o si tendrá razón Europa con su empecinamiento en el equilibrio presupuestario. Hace muchos años, más de 40, leí en la desaparecida revista LIFE está frase: “Economic forecasting makes astrology respectable” (“la prospectiva económica hace respetable a la astrología”) ¡Cuántas veces la he recordado en estos tiempos, preguntándome por qué se me gravaría en la memoria!

Bien, no juegue nuestro Gobierno a la astrología. No apueste por el “modelo” americano actual -que desazona a los mejores economistas estadounidenses- y tampoco apueste por la ortodoxia europea. Haga, sencillamente, lo que, al margen de modelos y de dudosa prospectiva, tiene que hacer, en todo caso, por claros imperativos morales: reducir drásticamente el tamaño orgánico y el gasto de las CC.AA. y de los Municipios. No lo aconsejen, no lo prediquen, no amonesten: háganlo, reduzcan ya, de inmediato, el aparato que todos tenemos que pagar en obsequio de la clase política y de los seudoempresarios de la simbiosis con lo público. Háganlo sin falta: con nuevas LOAPAs, con Decretos-Leyes o con el art. 155 de la Constitución y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Que todos vean, sin la menor duda, que, si hay que apretarse el cinturón, no es para que unos pocos no pasen el menor apuro. Ganar una rotunda credibilidad, hacia adentro y hacia afuera, es una tarea que no cabe aplazar más. Es el tiempo de la valentía, de la audacia, del coraje moral. Porque es el tiempo del deber, de un deber moralmente claro. Y cumplir un deber hace menos difícil la decisión audaz. Una última petición: ¡nada de privatizaciones para que algunos hagan excelentes negocios! Ya me entienden.