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sábado, 18 de agosto de 2012

EL GRAN PROBLEMA DE ALEMANIA Y DE EUROPA (y II)



REPASO DEL PASADO Y PRONÓSTICOS DEL FUTURO EUROPEO (DESASTRES A, B Y C)

EL “DESASTRE C” DE EUROPA


Si por un momento logramos superar la angustia de la crisis española, ir conociendo el pasado y el presente de la situación económica (y política) europea resulta tan interesante como la mejor novela histórica de intriga… sólo que no es ficción, sino conocimiento, reflexión y expectación máxima sobre la realidad que hay y la que viene, de modo que, muy intrigados, estamos dentro de la “novela” como protagonistas, interactuando, cosa moderna a tope, porque, aunque seamos protagonistas muy secundarios, la intrigante “novela” afecta a nuestra vida diaria.

Seguidor desde hace meses de las frecuentes NewsletterThoughts from the Frontline”, (ése es el título genérico: “Ideas desde la primera línea”), que escribe John Mauldin (gracias, amigo Ignacio, por tu recomendación), me parece ver mucho más claro el tremendo embrollo en que nos han metido. Y, como advertí en el post anterior, en éste de nuevo hablaré yo poco y dejaré que lo haga John Mauldin en los términos de su letter, de 11 de agosto de 2012, que titula “And then there is Disaster C”, es decir, “Y luego está el Desastre C”. Esta carta de Mauldin contiene mucha información y numerosas consideraciones (algunas infrecuentes, como la sobria pero contundente afirmación de la responsabilidad alemana en la situación y el papel de la economía y la política de Francia) que me parecen muy sensatas y bien construidas. Traduzco la carta (lo que es bastante más difícil que leerla y entenderla) en su mayor parte, saltándome sólo algunas frases irrelevantes, para acortar en lo posible este post. Me parece que, ahora en agosto, aunque bastantes lectores no acudan al blog, los que aún lo siguen y los nuevos tienen más tiempo y las “entradas” pueden ser un poco más largas. Difícilmente leerán en español algo parecido al texto del analista estadounidense, que, insisto, tiene la ventaja de mirar los problemas de Europa desde cierta distancia, sin que ésta sea total ni suponga ignorancia, superficialidad o indiferencia. Como verán, Mauldin sabe muy bien lo que ha ocurrido y ocurre de verdad en Europa, España incluída, por supuesto.

Antes de dar nuevamente la palabra a Mauldin, un pequeño glosario de situaciones importantes: 1ª) El Tribunal Constitucional alemán tiene anunciada para el 12 de septiembre de 2012 sentencia sobre el Pacto europeo de disciplina fiscal (de 2 de marzo de 2012, firmado por 25 de los 27 países de la UE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE) (o European Financial Stabilisation Mechanism: EFSM); 2ª) En otoño de 2013 (es decir, casi ya), hay elecciones generales en Alemania y Angela Merkel busca afanosísima un tercer mandato como Canciller Federal; 3ª) Y mucho más notoria: los EE.UU. han entrado en precampaña presidencial.

Como en el post anterior, cambio el tipo de letra y siembro todo lo que no es mío de comillas tipográficas. Los subrayados son siempre de mi cosecha. Dice Mauldin:

«He sostenido durante algún tiempo que Europa se enfrenta a dos opciones: el Desastre A, que sería la ruptura de la zona del euro o el Desastre B, la creación de una unión fiscal, lo que mantendría el euro más o menos intacto. Durante los últimos meses me he dado cuenta de que en realidad existe una tercera opción, que ahora se ve cada día más probable. Es bastante triste, porque la tercera opción es sólo un desastre C aún peor. Cada opción lleva consigo su propio conjunto único de problemas, pero el resultado de cualquiera de las opciones será que los pueblos de Europa se enfrentan a una seria recesión, si no a una depresión. Esto afectará el crecimiento mundial durante un tiempo nada corto y, dependiendo de la elección, podría sumir al mundo en una crisis tan mala o peor que la reciente crisis crediticia. En la carta de hoy nos fijamos en las tres opciones, mientras reflexionamos sobre cómo hemos llegado al fondo de un agujero tan profundo, excavando sin sentido.»

«“Breaking Up Is Hard to Do” (Romper es cosa difícil)»

«"Breaking Up is Hard to Do" fue escrita y cantada por Neil Sedaka [AOS: Un cantante super-cursi, horroroso: si fuese una referencia, habríamos de concluir que la música, en general, ha avanzado en inspiración, lo que es falso, como lo demuestran incluso datos editoriales y económicos]. Fue un hit # 1 hace exactamente 50 años esta semana. Y aunque que la canción se escribió para una época diferente, podría ser el tema central para gran parte de la Europa de hoy. »

«"No digas que éste es el final. En lugar de estar rompiendo, quiero que estemos construyendo de nuevo."

«Y, ciertamente, Europa se parece mucho a la familia disfuncional, aparentemente siempre al borde de la ruptura, pero agenciándoselas de alguna manera para arreglar las diferencias. Todos tenemos un familiar (o dos o tres) que causan este tipo de problemas. Vemos las peleas incesantes con inquietud, deseando que arreglen las cosas y sigan adelante. Nunca hacen frente a los problemas reales, ya que eso significaría afrontar demasiada angustia personal y tal vez les conduciría a admitir que el problema no está sólo en la otra parte. La euforia inicial de la relación se ha perdido en la realidad de la existencia cotidiana. Entonces, o lo arreglan o rompen.»

 «Este tipo de relaciones degeneran en co-dependencia, con la que nadie es feliz. Y el resto de nosotros somos susceptibles de dejarnos atrapar en ellas. A pesar de que es incómodo estar cerca de estas personas, no podemos librarnos de interactuar (…).»

«Europa volvió a actuar esta semana. En primer lugar, el primer ministro italiano, Mario Monti, concedió una entrevista a Der Spiegel, en la que advirtió de la desintegración de Europa si la Unión Europea permite que el euro falle: "La tensión que surgió en la zona del euro en los últimos años está empezando a parecerse a la desintegración psicológica de Europa". Recuerden que Monti es un primer ministro de compromiso, designado por un parlamento sacudido por el caos, a raíz de la retirada de Berlusconi. (…). Monti fue nombrado en lugar de ser elegido y es un primer ministro "tecnócrata". Dada la naturaleza de la política italiana, lo ha hecho tan bien como podía esperarse. Tiene un curriculum vitae excepcional y es parte de la élite europeísta que defiende la visión de una Europa unida.»

«La entrevista era sobre todo el ruido político estándar emitido por los centros europeos de poder [AOS: “ruido político standard” -¡buena expresión!-, pero de todos los centros de poder, incluidos los estadounidenses, amigo Mauldin]. Hubiera pasado desapercibida excepto por un pequeño detalle. El primer ministro italiano sugirió que los jefes de los gobiernos nacionales de la UE tomen decisiones de forma independiente de los parlamentos de sus países.»

«"Si los gobiernos están atados por las decisiones de sus parlamentos, la falta de libertad de acción se traducirá en la ruptura de Europa, en lugar de una integración más profunda ..." ¿Estaba el primer ministro escuchando lo que decía? Permítanme parafrasearle: "¿Cómo podemos mantener el euro juntos si tenemos que escuchar a esos molestos parlamentos, elegidos por los votantes reales" ¿Dice esto antes de la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania el 12 de septiembre, cuando el liderazgo alemán anda de puntillas, suponiendo un resultado "positivo", pero sabiendo que nada es seguro? ¿Y lo hace en una de las publicaciones más importantes de Alemania? (…). Esta estúpida declaración debe haber disgustado incluso a sus más ardientes partidarios.»

«Claro está que la declaración tuvo una respuesta rápida en toda Europa, y especialmente en Alemania. Los políticos alemanes de todo el espectro reaccionaron con furia a las advertencias de Mario Monti de que el control del Bundestag sobre las políticas de deuda de la UE amenaza con provocar la "desintegración" del proyecto europeo. "Tenemos que dejar claro al Sr. Monti que nosotros, los alemanes, no desconectaremos nuestra democracia para pagar las deudas italianos", dijo Alexander Dobrindt, secretario general de los cristianos sociales de Baviera (CSU). "(Ambrose Evans-Pritchard, The Telegraph

«En la añeja tradición de giro político y "aclaración", Mario Monti regresó casi de inmediato ante la prensa para insistir en que las palabras que dijo no eran las que quería decir. El periódicol italiano Il Libero publicó una foto en primera página de Angela Merkel, bajo el título "El Cuarto Reich". Y la cosa se ponía peor en cuanto empezabas a mirar por ahí.»

«Para mostrar mi propio talante ecuménico, permítanme señalar que los líderes alemanes tienen su propio conjunto de problemas. Sobre todo y muy simplemente, no le han dicho al pueblo alemán lo que cuesta permanecer en la zona euro o salir de ella.»

«En las últimas semanas hemos visto las dos opciones principales que se enfrenta Europa. Vamos a llamarlas Desastre A y Desastre B. El desastre A sobreviene si deciden una estrecha unión fiscal, lo que supondrá una sustancial renuncia a la soberanía nacional (aunque no se venderá de esa manera a los votantes) También significaría que los estados del norte (Alemania, Países Bajos, et al.) tendrían que asumir una gran carga de impuestos con el fin de compartir esfuerzos con sus vecinos del sur y pagar las masivas deudas que éstos han acumulado.»

«Por supuesto, Alemania ayudó a crear el problema, con sus bancos regionales (Landesbanks) financiando con entusiasmo las deudas de los diversos gobiernos periféricos y de sus ciudadanos. Tengan en cuenta que cuando el gobierno alemán revocó su garantía a los bancos regionales, el costo de sus préstamos aumentó significativamente. Los bancos comenzaron a "lograr beneficios", no sólo con la compra de la deuda subprime de EE.UU. (que arruinó a algunos de ellos), sino también de enormes cantidades de deuda soberana periférica europea.»

«El entero plan de rescate griego trataba realmente sobre el uso del dinero de los contribuyentes "europeos" para pagar las deudas de los bancos alemanes y franceses. Lo mismo vale para los restantes rescates anteriores. Ahora nos toca salvar el euro (con el rescate de España), que es un proyecto aún más costoso.»

«Inciso: El presidente del BCE, Draghi, hizo una famosa frase hace una semana al afirmar que estaba dispuesto a hacer "lo que fuese necesario" para salvar el euro, un mensaje que fue compartido por Merkel, Monti y Hollande en los días siguientes. Una semana más tarde nos dimos cuenta de que "lo que fuese necesario" no incluía el uso de dinero EFSF [AOS: European Financial Stability Fund] para comprar bonos españoles (al menos por ahora y hasta la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania, el 12 de septiembre). ¿Les preocupa a Vds. qué apostar sobre lo que sucederá después de esa sentencia? Yo apuesto a que será un compromiso de algún tipo, para permitir que el EFSF o el BCE financien. Draghi dijo, después de todo, que simplemente estaba esperando a una solicitud formal antes de comprometer fondos. Y el Presidente español Rajoy está esperando hasta el 12 de septiembre, tal vez porque quiere saber exactamente lo que va a estar aceptando si pide ayuda

«Hay una regla no escrita en los procedimientos jurídicos y políticos: no hacer una pregunta si uno no sabe ya la respuesta. Si España pide un rescate y, a continuación, por cualquier razón política, en realidad no puede cumplir con las normas de austeridad, entonces eso sería peor que no pedir

«Pero no son sólo los contribuyentes del norte (Alemania) los que se verán afectados. Los de los países del sur tendrán que soportar serias medidas de austeridad con el fin de conseguir el dinero, lo que significa mayor desempleo y más profundas recesiones, cuando no depresiones. No hay almuerzo gratis.»

«Y luego está el Desastre B: la ruptura de la zona euro, de un modo u otro. Mi compañero de pesca en Maine, Josh Rosner, incluyó este gráfico de Der Spiegel en un informe muy impresionante que me envió sobre el coste para Alemania de abandonar o de permanecer en el euro (…). Demuestra que en realidad es mucho más costoso para Alemania a abandonar el euro. También está de acuerdo conmigo en que los dirigentes alemanes no están diciendo a su gente cuáles son los costes de cualquiera de las dos opciones.»

«Vean que a ningún país le va bien en una ruptura. Sin embargo, los resultados varían, pues algunos tendrían una inflación grave y otros, deflación, mientras que todos verían un significativo aumento del desempleo.»



El 56% de los alemanes quieren que su gobierno "haga todo" para salvar el euro, con un 76% que dice que una ruptura del euro sería mala para Alemania. Además, el 64% de los alemanes cree que el euro va a sobrevivir, aunque el 84% cree que la crisis va a empeorar y el 56% se preocupa de que la economía se deteriorará el próximo año. Finalmente, el 70% cree que Merkel está haciendo un buen trabajo. (Fuente: Bloomberg, al informar sobre un sondeo de ARD TV)»
«“Y está también el Desastre C”»
«Todavía hay una tercera opción, que puede estar convirtiéndose en la elección du jour. Y consiste en que, en vez de optar de una manera directa por la unión fiscal y por un respaldo de toda la eurozona a los bancos, etc., o por alguna clase de ruptura, los líderes europeos no hagan otra cosa que tratar con los problemas inmediatos que se les presentan, pasando de una crisis a otra en una deriva slow motion hacia la unión fiscal
«Puestos a detallar lo que significaría una unión fiscal real y su coste, se acaba por tener que pedir a los votantes que aprueben algo y los líderes europeos no saben lo que los votantes dirán. ¿Qué pasa si dicen que no, nein, no, nao, ochi, nee, neen, cha toigh leam, o ei? Hay muchas maneras de decir "no" en Europa.»
«Y por eso el Sr. Monti se siente frustrado con todo el proceso parlamentario para hacer frente a la crisis del euro. Todo se pone muy complicado cuando hay que explicar a los votantes exactamente por qué y cuánto deberían pagar por tu personal visión de su futuro. "Si los gobiernos están atados por las decisiones de sus parlamentos, la falta de libertad de acción se traducirá en la ruptura de Europa, en lugar de una integración más profunda." (…)»
«¿En quién confías?»
«La Unión Europea es una criatura bastante extraña. Cuenta con un parlamento que es ampliamente visto como una broma, con el trabajo real realizado por diversas comisiones designadas por los líderes nacionales y tal vez ratificado por el parlamento de la UE. Tal como yo lo veo, la mayoría de los europeos están en contra de Bruselas, en lugar de contra el euro. Ven a Bruselas como una creación de la burocracia.»
«Esperan que sus propios gobiernos nacionales hagan el trabajo duro de gobernar y protegerlos de los peores problemas europeos. Serían reacios a renunciar a su soberanía nacional en la misma forma que los Estados lo hacen en los EE.UU.» [AOS: ¡reaparece la comparación que últimamente está haciendo fortuna! Es explicable que se estalezca, pero algunos -no Mauldin, que la limita bien- utilizan la comparación para proponer que hagamos los europeos lo que hicieron los hoy estadounidenses. A mí me parece muy claro que las situaciones históricas son extremadamente diferentes]
«Y si nos remontamos a la fundación de los EE.UU., se ve que las actitudes europeas modernas no son en absoluto diferentes a lo que los americanos del siglo XVIII sentían acerca de Washington DC. Washington, el hombre, era más importante que lo que la mayoría aprecia, pues proporcionó al temprano gobierno gran parte de su legitimidad. Las visiones de Jefferson y Hamilton y el resto de los padres fundadores llevaron a algunos serios desacuerdos y a una pública disensión. La elección de 1800 fue quizás la más amarga y polémica en la historia de EE.UU., más desagradable que la de hoy ("Si Jefferson es elegido todas las iglesias serán cerradas", etc.) Y luego estaba esa pequeña disputa sobre derechos de los Estados que llegó al punto de ebullición en 1860.»
«Si en 1792 los políticos hubieran intentado vender a los votantes una unión fiscal completa como razón para votar por la Constitución, hoy podríamos estar debatiendo todavía los Artículos de la Confederación.»
Y ése es el quid del problema de Europa. Los costes de la elección entre ruptura o unión fiscal son tan altos y cargados de desacuerdos que pedir a los votantes elegir con pleno conocimiento de los costos sería hacer la pregunta sin conocer la respuesta. ¿Por qué no elegir una unión fiscal light? En lugar de intentar llegar a la meta de un salto enorme, ¿por qué no dar una serie de pasos más pequeños? Dejar que la olla se caliente poco a poco, en lugar de ponerla a hervir rápidamente. Al igual que la rana del cuento, en el momento en que los votantes europeos se den cuenta de lo caliente que está, será demasiado tarde para saltar de la olla.»
«El inconveniente consiste en que ésa podría ser la ruta más costosa a largo plazo. Significaría saltar de crisis en crisis, con cada crisis más difícil y costosa de resolver (aunque no lo suficiente para que todos abandones). Cuanto más tiempo el proceso se alargue, más caro será.»
[FRANCIA ENTRA DE LLENO EN EL “DESASTRE” EUROPEO]
«Conocemos los problemas españoles e italianos. Lo que los líderes europeos no han reconocido (y de hecho la mayor parte del mundo tampoco, por lo que veo) es que Francia es el verdadero problema. Francia se desliza hacia un desenlace de proporciones bíblicas. Dentro de pocos años será tan problemática como es España hoy en día. Francia está metida en un muy, muy profundo foie gras
«Alemania cree que tiene un socio AAA por sus garantías de la deuda europea en la EFSF, el ESN [AOS: European Stability Mechanism, el último invento contra la crisis de la deuda], etc. Lo es hoy en día, pero Francia perderá muy pronto que la calificación de AAA, en ausencia de cambios significativos que no se van a ser da con Hollande y los socialistas . Podría suceder ya en septiembre, aunque dudo de que Moody o S & P se muevan antes de la sentencia del Tribunal Constitucional alemán, el día 12 (¡a menos, por supuesto, que realmente quieran demostrar su independencia de criterio y de las consideraciones políticas del momento!)»
«Y esa bajada de calificaciones será sólo la primera de muchas. Francia está en trance de aumentar los impuestos a "les riches" o los que ganan más de € 1 millón, hasta una hemorragia nasal del 75%. ¿Por qué quedarse en Francia, cuando uno se puede mover, pagar menos impuestos y hacer una visita cuando quiera? La nueva ley va a a determinar un descenso, no un aumento de la recaudación de impuestos, como se ha demostrado por las recientes alzas de impuestos estatales a los ricos en los EE.UU. La gente vota con sus pies.»
«En Francia no es sólo el impuesto sobre los ricos que está creando problemas, sino otras muchas acciones, como reducir la edad de jubilación a los 60 años, a pesar de que las personas viven más y hay menos personas que pagan al sistema a medida que envejece la nación. Francia tiene un problema de títulos de crédito a corto plazo por lo menos tan severo como el de EE.UU., pero el gasto del gobierno es ya el 55% del PIB.»
«En el momento en Francia se convierta en el problema claro, los votantes europeos se habrán comprometido tanto con el proceso que alejarse será mucho más costoso de lo que sería hoy. A menos que Merkel pueda convencer de algún modo a Hollande de que reduzca realmente el gasto social de forma dramática en los próximos años, el día del juicio final llegará. ¿Y cómo ha resultado para España, Grecia y otros la política de reducción del déficit? Si vamos a eso, Alemania incurre en violación de las normas de déficit del tratado.»
«Mi conjetura: será el Desastre C, que se traducirá en una más larga y pronunciada recesión con depresión en gran parte de Europa. Podría haber movimientos de masas para abandonar el euro en cierto número de naciones. Si bien ahora no hay algo cercano a una mayoria para ese cambio en ningún país ni en ninguna encuesta que haya visto, se trata de una minoría cada vez mayor.»
«Como parte de este proceso salvar-el-euro, espero firmemente que en algún momento habrá un mecanismo que permita al BCE monetizar la deuda y la compra de bonos periféricos en una escala muy grande. Estamos hablando de muchos billones de euros, ya que una vez que ese proceso se pone en marcha para un país, el proceso debe continuar hasta que el país haya puesto su déficit bajo control y esté creciendo de nuevo. Ya sea porque la ESM se convierta en un banco o porque se le permita emitir bonos que el BCE pueda utilizar como garantía o mediante cualquiera de otros diversos mecanismos que se proponen, la única fuente real de poder adecuado es el Banco Central Europeo. Más pronto o más tarde, los alemanes tendrán que soltar la correa al BCE y eso no será bueno para el euro. Y definitivamente nada bueno cuando ocurre que Francia es el problema.»
«El corolario de esta perspectiva es que el problema del euro no va a desaparecer en años. Nos dará la fatiga euro, igual que la fatiga griega, pero más grande. Esto va a ser muy parecido a lo que era, en los días de mi juventud, un viaje muy largo a través del país en un coche sin aire acondicionado en pleno verano, con tres niños pequeños y una suegra malhumorada. Permanezcan en sintonía.»
Yo apuesto también por el “Desastre C”, muy consonante con las enormes dificultades de las dos primeras opciones y con el modo de ser de los dirigentes políticos actuales, acostumbrados a actuar sobre lo inmediato (y con recetario muy rígido) mucho más que a reflexionar y entre los que, además, no se ve a nadie con una gran autoridad personal, que le sea reconocida por los demás y le haga idóneo para un neto liderazgo en un momento histórico crucial. Por tanto, está claro que esta novela de la crisis, en la que los “lectores” somos protagonistas vivos, tiene intriga para rato, para un rato muy largo. No podemos interactuar escribiendo el gran guión a diario. Pero podemos y debemos actuar espabilando de lo lindo -emprendiendo y procurando cambios (ante todo personales), pequeños quizá, pero no insignificantes- y trabajando muy duro. Eso es lo que nos toca hacer, en vez de deprimirnos o de alimentar una ira interminable, agotadora y perfectamente inútil. Instalarse en la ira (y en la envidia, como veo en muchos comentarios) no es en absoluto lo mismo que pedir y promover reformas.


martes, 14 de agosto de 2012

EL GRAN PROBLEMA DE ALEMANIA Y DE EUROPA: (I)



ENTRE EL DISASTER A Y EL DISASTER B (POR AHORA)

Y LO QUE NOSOTROS TENEMOS QUE HACER, DECIDAN LO QUE DECIDAN MERKEL Y DRAGHI


En este y en el próximo post yo voy a hablar muy poco. Me parece que pueden interesar a los lectores un par de piezas de John Mauldin, al que me he referido y citado en varias ocasiones. Pero los textos que voy a traducir y copiar son mucho más interesantes enteros. Ayudan a comprender la situación en general y la posición de unos y otros protagonistas. Y, en especial, aclaran lo que en post anteriores he denominado la Europa imposible o la única Europa posible. A la vez, explican la importancia de la decisión de Alemania sobre el futuro de Europa. No es que tenga a Mauldin por un experto infalible. Pero, dejando a un lado declaraciones periodísticas pasadas, lo que suele escribir revela buena información y buena capacidad de análisis, más un grado de comprensión humana de los problemas ajenos que se echa en falta en otros muchos personajes. En todo caso, el texto del comentarista del New York Times (entre otras muchas cosas que hace) nos proporciona una muy interesante visión norteamericana de la crisis europea.

Pero, antes de ceder la palabra a Mr. Mauldin, quiero decir dos cosas elementales acerca de lo que nos toca hacer a nosotros y, sobre todo, al Gobierno de la Nación (a los autonómicos les falta perspectiva y al de Cataluña, además, le sobra caradura y matonismo político nacionalista). Lo he pensado mucho: el Gobierno tiene que hacer, a tumba abierta y a la vez, dos cosas.

La primera es romperse las meninges en más adelgazamiento del gasto público, con el objetivo de un Estado (Ayuntamientos, provincias, Comunidades Autónomas y Administración Central) mucho menos costoso; en este punto ya no valen amonestaciones y reunioncitas del Gobierno con las CC.AA. y con los Ayuntamientos. Hay que determinar lo que es prescindible y cerrarlo en cuanto que la supresión no sea más cara (que puede serlo en más de una ocasión). Sólo así dejaremos de vivir con el horizonte de interminables endeudamientos para sostener al monstruo, depauperando a los españoles. Se trata de lograr un Estado no menos fuerte ni menos eficaz, sino mucho menos costoso, lo que le hará más fuerte.

La segunda cosa es negarse a detraer ni medio euro más de la capacidad económica mensual de los españoles y empezar a imaginar cómo reducir presión fiscal y costes sociales a los ciudadanos y a las pequeñas y medianas empresas: digan lo que digan Draghi y Merkel (o Merkel y Draghi) ya no se bajan salarios ni remuneraciones, porque sería enterrar cualquier posible recuperación de la economía española real, engendrando una depresión sin fin. El tiempo que nos proporcione el Eurogrupo, si nos lo proporciona, de modo que no suspendamos pagos en dos meses, es sólo un tiempo que se debe aprovechar al máximo. De lo que estos señores de la UE recomiendan lo único que ahora considero aceptable, porque hemos de sostener las prestaciones sociales y nuestra estructura de población lo exige, es aumentar la edad de la jubilación en amplios sectores.

Otras cosas se me ocurren, no como tareas nuestras o de nuestro Gobierno, sino como cuestiones que plantear o replantear en caso de que lleguemos a estar en condiciones de pedir a los socios europeos y occidentales que se tomen ciertos asuntos en serio y con urgencia. Me limito a mencionar dos temas de los que, en su momento, se habló muy en serio (porque son muy importantes, sobre todo el primero) y sobre los que ahora se calla: primero, la tasa a ciertas transacciones financieras (mal llamada “tasa Tobin”); segundo, el combate a los “paraísos fiscales”, que no es nada sencillo (ni fácil, claro está). Dicho esto, cedo la palabra.

Mauldin y los economistas alemanes tienen la palabra

La newslettter de John Mauldin, de 14 de julio de 2012, se titulaba The beginning of the Endgame (Maulding tiene publicado un libro con ese título, Endgame). De ese paper de comienzos del mes pasado transcribo la parte que me parece más interesante para nosotros y que incluye una larga cita de un artículo del Financial Times sobre la discusión en Alemania acerca del futuro del euro. Aunque resulte un poco pesado, voy a poner comillas “tipográficas” al comienzo y al final de cada párrafo en punto y aparte del paper de Mauldin y, además, cambiaré el tipo de letra, para mejor identificar lo que es de él y no mío.

«La nueva religión de Europa»

«No es noticia que Europa se ha convertido en cada vez menos religiosa. La asistencia a la iglesia se ha reducido y las encuestas muestran que hay menos adeptos en Europa que nunca. Pero hay una nueva religión que ha aumentado casi sin previo aviso. Y esa es la “tienda de la reunión”, con el fervor de un renacimiento, de aquéllos que desean una Europa unida, no sólo monetariamente, sino como un todo fiscal verdadero.»

«Sería el triunfo de la esperanza sobre la historia. Los problemas de la creación de una unión monetaria sin una unión fiscal fueron ignorados en la fundación de la zona euro. Los fundadores dijeron de forma explícita que sería cosa de la próxima generación ocuparse de la unión fiscal. Hicieron tan caro como era posible para una nación retirarse de la zona y no dejaron ningún medio legal para hacerlo. La separación de la zona del euro sería un desastre de primera magnitud. Piensen en al menos 7 u 8 de las plagas bíblicas.»

«Por lo tanto, los líderes europeos del gobierno y las élites empresariales, especialmente las elites del sistema financiero, son casi religiosas en su insistencia en que no puede haber otra salida que no sea la unión fiscal. Y entre ellos se incluye Angela Merkel. Ella quiere la unión fiscal en sus propias condiciones, pero está empeñada en lograrla incluso si eso significa que Alemania debe renunciar a una parte significativa de su soberanía y perder el control de la zona euro una vez que esa unión se logre. Y aunque Alemania será la mayor parte de la unión por el poder económico y el gran número de votantes, no tendría la mayoría. Perderían su capacidad para dictar la forma en que la UE funciona a base del uso o no uso de su chequera.» [la chequera alemana]

«Incluso Angela Merkel sabe que una unión fiscal con el tiempo significará eurobonos y la mutualización de la deuda. Y eso significa que algún mecanismo debe ser creado para pagar por esos bonos. Que a su vez requiere de facto autoridad fiscal para el parlamento de la UE. Alemania se convertiría en un solo estado entre muchos otros. Importante, de gran alcance, pero sólo un Estado. Y con sujeción de la zona del euro a escala de impuestos para pagar los eurobonos, no importan los términos que se hayan formulado para ese pago.»

«Merkel y los otros líderes europeos no han preparado en realidad a sus votantes para hacer frente a los cambios que se avecinan en la soberanía. Pero va llegar el día en que los líderes tengan que aclararse y decir a sus poblaciones lo que están planeando. En este punto, al resto de nosotros nos gustaría saber, también.»

«Y no se trata sólo de Alemania. ¿Cómo va a reaccionar  Francia? Creo que una unión fiscal fuerte y renunciar a la soberanía de modo significativo podría ser mucho más difícil de vender a los franceses que a los alemanes.»

«¿Se harán alemanes todos los europeos?»

«Y, por último, terminemos con este pensamiento. ¿Piensa realmente Alemania que en ese futuro cuasi-nirvana-de la unión fiscal, los griegos, españoles e italianos van a pagar sus impuestos como los alemanes? ¿En serio? Si sus respectivos gobiernos no pueden cobrar impuestos ahora, ¿qué permite pensar que una autoridad fiscal de la zona del euro lo va a hacer algo mejor? ¿O es que piensan que va a ser aceptable para los alemanes empezar a comportarse como los griegos o los italianos, cuando se trata de impuestos?»

«¿De verdad creen que los alemanes (o los holandeses o finlandeses e irlandeses) pagarán sus impuestos y les será indiferente que los ciudadanos de otros estados no lo hagan? Esa es la pregunta que debe ser tratada, y la Merkel y otros líderes del norte lo saben. El problema de la confianza es enorme si se va a entrar en una unión con las poblaciones que deseen.»

«En Italia se advierte en construcción una considerable mayoría de los que quisieran abandonar el euro y volver a la lira. Berlusconi ha expresado esos pensamientos, al igual que la Liga Norte, un partido político importante en el norte de Italia. Y también lo han hecho otros partidos más pequeños. También hay algún respaldo corporativo supuestamente serio a este movimiento, ya que anhelan los buenos viejos tiempos de la devaluación y la más fácil competencia.»

«Los finlandeses tienen sus euroescépticos, así como los holandeses. Aquellos a los que se les pide que firmen los cheques recelan de estampar su firma y dejar para más tarde rellenar los importes. Y ahí es donde las ruedas económicas tocan el camino.»

«Europa afronta ahora una elección entre el  Desastre A y el Desastre B. El Desastre A rompe el euro. El Desastre B mantiene unida la zona euro. Ambos son horriblemente caros, sólo que de diferentes maneras. Si Alemania fuera a abandonar el euro, eso significaría una apreciación casi inmediata del nuevo marco alemán - y un serio golpe grave para su máquina de exportación, que es el 40% de su economía. La mitad de esas exportaciones van a sus socios europeos. Si perdieran simplemente el 5% de sus exportaciones, eso produciría una profunda recesión. Y esta es una estimación muy baja de lo que se perdería, por lo que he leído. Merkel y otros líderes alemanes saben el enorme precio que Alemania pagará si salen de la zona euro. Y lo mismo vale para los otros países del norte.» [el subrayado es mío]

«Pero permanecer en la zona del euro también conlleva grandes costos. Alemania se verá obligada a ayudar a España e Italia. O a permitir que el BCE pueda monetizar de alguna forma sus deudas durante mucho tiempo. Lo que tendrá un impacto significativo en el valor del euro y conducirá a la inflación, algo que los alemanes temen mucho. El Ministro de Finanzas alemán Schaüble ahora acepta que el 2% la inflación estaría bien. En privado, admite que será de al menos 4.5%. Si pueden mantener eso así una vez que las naciones periféricas hayan comenzado a tomar la droga de la deuda monetizada, que otros pagan. Pero ése es un hábito muy difícil de eliminar.»

«Vamos a terminar con parte de un artículo del Financial Times de este fin de semana [AOS: concretamente, de 13 de julio de 2012], que habla de la angustia en Alemania. No es un asunto trivial. No está claro, al menos para mí, si la zona euro se romperá o habrá unión fiscal. Pienso, considerándolo todo, que la zona euro más bien se romperá, debido a los inmensos problemas que se deben afrontar para tratar de mantenerla unida.»

«Pero estas consideraciones fundadas en el mundo real no tienen en cuenta el fervor religioso de la Eurofilia de los líderes y las élites. Están totalmente comprometidos a hacer que funcione. Y tal vez puedan encontrar una manera de convertir a la mayoría de los ciudadanos europeos a su religión de la Unión Europea. A eso debemos decir amén y ofrecer una ferviente oración para que, hagan lo que hagan, sea algo ordenado y no se extienda el contagio al resto del mundo.»

«El artículo del Financial Times [AOS: si quieren leerlo entero y en directo, v. http://www.ft.com/intl/cms/s/0/4684bad6-cd07-11e1-92c1-00144feabdc0.html#axzz23QPtGEjh] es titulado así: "Los economistas alemanes se pegan sobre el futuro del euro”.»

«"Los guantes están finalmente saliendo a relucir entre la normalmente sobria y escrupulosamente cortés comunidad alemana de economistas en una amarga batalla por el futuro del euro.”

«"Profesores serios y de altos vuelos en materia de finanzas públicas y economía monetaria han sido acusados de suscitar temores nacionalistas en un “debate de café”, de acuerdo con una de las facciones y de falsificación de los hechos, según los oponentes de esa facción.”

«"En el corazón de la confrontación está un distinguido y mediático profesor, cabeza de uno de los más reconocidos institutos económicos de Alemania. Su lenguaje emotivo y sus serias advertencias de enormes deudas europeas garantizadas por Alemania, han provocado airadas contra-acusaciones de populismo por sus compañeros académicos.”

«"Hans-Werner Sinn, profesor de la Universidad de Munich y jefe del Instituto Ifo de Investigación Económica, fue el primer firmante de una carta abierta catastrofista, publicada por el diario conservador Frankfurter Allgemeine la semana pasada   [AOS: en concreto, el 5 de julio de 2012. Si quieren leerla entera, v. http://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/protestaufruf-der-offene-brief-der-oekonomen-im-wortlaut-11810652.html.], denunciando las maniobras del Gobierno hacia una “unión bancaria” en la zona del euro”. [AOS: el FT habla banking union y, en el original alemán, de Bankeunion, y se añade de inmediato algo clave: “die eine kollektive Haftung für die Schulden der Banken des Eurosystems bedeutet, esto es, unión bancaria “que significa una responsabilidad colectiva por las deudas de los bancos del Eurosistema”.]

«"No se debe esperar que los contribuyentes, los jubilados y los ahorradores de los países europeos que aún son [financieramente] sólidos” garanticen las deudas bancarias de los demás, declararon. El esquema no salva el euro ni la idea de Europa, insistieron, sino que simplemente beneficia a las casas financieras de Wall Street y Londres, además de a unos pocos inversores alemanes y a unos cuantos bancos nacionales y extranjeros enfermos.”

«"Más de 200 académicos han firmado la carta, según los autores. Pero ha enfurecido a Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas, que denunció a los escritores como" irresponsables” "En privado se refiere al profesor Sinn -cuyo nombre significa" “sentido”- como el profesor Unsinn, o "sin sentido".

[AOS: el 31 de julio de 2012, Sinn publica un artículo en Le Monde, titulado “Pourquoi Paris et Berlin s'opposent», en el que, además de oponerse nuevamente a una mutualización de la deuda y de procurar atraer a Francia a su postura, defiende que varios países de la eurozona que se encuentran en dificultades han de abandonar temporalmente la zona euro y volver a sus monedas. Se trataría de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Un pequeño confidencial on line español presenta a Sinn como portavoz del Gobierno alemán o, más concretamente, «prestigioso asesor del Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble», cosa que no es en absoluto. Si quieren, vean entero el artículo de Sinn con http://www.lemonde.fr/idees/article/2012/07/31/pourquoi-paris-et-berlin-s-opposent_1740576_3232.html. A mí me merece más confianza el criterio de Mauldin y del Financial Times y el artículo de Sinn me parece bastante flojo.]

«"También han despertado las universidades. Unos 220 académicos han firmado una vigorosa declaración de respuesta en la que afirman que la “unión bancaria” es un paso esencial en la gestión de la crisis de la eurozona, que "de ninguna forma” respalda "la colectivización de los pasivos bancarios.”

«"Una tercera misiva, publicada en el periódico Handelsblatt, diario de negocios, por lumbreras tales como Bert Rürup, ex presidente y veterano del comité gubernamental de cinco sabios -su panel de asesores económicos - condena los 'argumentos cuestionables' y 'clichés nacionales 'de la carta original. Acusan a sus autores de “provocar miedos y emociones sin aportar hechos para probar su tesis.”

«"'Son como médicos en la sala de urgencias que dicen " apagar el oxígeno ", sin tener otra solución que ofrecer", dice Peter Bofinger, profesor de economía en la Universidad de Göttingen y uno de los "cinco sabios". El autor desafía al profesor Sinn a decir con precisión a dónde quiere ir.”»

Voy terminando, por hoy. Ya se ve que la situación es dificilísima. Porque “unión fiscal” viene a significar -no existe una definición generalmente aceptada o, al menos, no la he encontrado- una única política económica (presupuestaria, tributaria y de gasto), lo que, obviamente, significa una única autoridad suprema en esas materias y, en suma, una enorme cesión de soberanía (se diría, eso sí, que al menos Hans-Werner Sinn da por supuesta una mayoría alemana, que Mauldin niega). Mauldin tiene razón al considerar muy difícil, por no decir imposible, la “unión fiscal”. Si pensamos que la “unión bancaria” es sólo un aspecto de la “unión fiscal”, ya vemos las resistencias a la mera Bankeunion en Alemania. Son muchas las voces que sitúan a Europa en un trance similar, aunque inverso, nada menos que al de la fundación de los Estados Unidos de América. En Europa se hizo antes la unión monetaria y ahora habría que ir a la bancaria y a la fiscal, mientras que el poder fiscal de los EE.UU. fue claro desde el principio (aunque muy limitado) y la unión bancaria y monetaria vino después. Aún así, todavía se discute como Jefferson y Hamilton, que no dejan de estar en el trasfondo de la dura y actualísima polémica entre la corriente crítica a la FED y la defensa de ésta.

Me atrevo a apuntar que, además de la cesión de soberanía como un enorme problema político, encuentro para la “unión fiscal” un problema aún mayor, salvo que se acepte que el pez grande se come al chico (lo que no acepto), porque es una versión soft de la “ley de la selva”. Me refiero al problema de la diversidad económica intrínseca de los países de la UE (e incluso de la eurozona), háblese de diferencias estructurales entre norte y sur o, más modestamente, “trade imbalance” entre Alemania et al. y los países periféricos. Para similares impuestos, ¿se podrían lograr similares retribuciones?

Pero la situación aún puede presentar más elementos problemáticos. La situación era vista por Mauldin, el 14 de julio de 2012, como he dejado dicho. Pero en su newsletter de 11 de agosto de 2012, titulada “And Then There Is Disaster C”, apenas un mes después, algo le parece distinto y no precisamente para mejor. Lo veremos en un próximo post.