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jueves, 8 de septiembre de 2011

LO QUE FALTABA: LOS “EMPRESARIOS” ATACAN A LOS FUNCIONARIOS: ASÍ, SIN ANESTESIA



EL PRESIDENTE DE LOS EMPRESARIOS
NO DEBE HABLAR COMO UN POLÍTICO


LO PÚBLICO Y LO PRIVADO: MANIQUEÍSMO "NEOLIBERAL"


Tiempo hubo en que la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) estuvo en manos dignas y competentes. Ahora la preside el Sr. Juan (o Joan, a mí me da igual) Rosell, en sustitución de D. Gerardo Díaz Ferrán, de tan discutible y discutida actuación empresarial. Este Sr. Rosell (no confundir con el Presidente del F.C. Barcelona) no venía diciendo tonterías para ser un personaje público de trayectoria ya larga. Pero, por razones o motivos que ignoro, el Sr. Rosell se ha contagiado del virus microfónico, que está siendo devastador. La estructura de este virus es desconocida, pero se sabe por innumerables observaciones empíricas que las posibilidades de infección son directamente proporcionales a la confluencia en las personas de dos factores no mensurables, pero reales: la ambición y la vanidad.  Y son bien conocidos los efectos del virus: aunque llevamos años presenciándolos, su visibilidad (como ahora se dice) ha aumentado en los últimos meses. Y como el aumento ha sido enorme, hay que calificarlo, como también ahora se estila, de exponencial. Así se explica que centenares de dirigentes (reales o aparentes) estén perdiendo el ipurdi (basque word for “ass”) y, lo que es peor, la cabeza, en cuanto simplemente olfatean la cercanía de un micrófono, llegándose al paroxismo cuando el micrófono va acompañado de una cámara.

Pues bien, el actual Presidente de la CEOE ha contraído el antedicho virus y, al parecer, en una de sus peores variantes. En la muy grave situación empresarial, que soy el primero en deplorar, el Sr. Rosell no ha encontrado una ocupación mejor, en los últimos días, que atacar a los funcionarios. Así, atacar a los funcionarios: a los de todo tipo y en todos los ámbitos.

Aunque las inquietudes políticas del Sr. Rosell vienen de antiguo y no son ningún secreto (incluso llegó a estudiar Ciencias Políticas en mi Universidad Complutense, sin llegar a graduarse, lo que puede tener una interpretación muy favorable a Rosell, a la que me apunto) y su “curriculum vitae” oficial no muestra una trayectoria de empresario nato y neto (el que tiene ideas, arriesga dinero y reúne gente para producir o dar servicios), sino que refleja mucho más una vocación de gestión, mando y representación, con acusados rasgos de publicista u opinador general, el Sr. Rosell haría bien, mientras represente al conjunto del empresariado español, en defender los legítimos intereses de los empresarios, que no es leve tarea, para lo que no tiene ninguna necesidad de atacar infundadamente a los no empresarios y, en concreto, a los funcionarios. Más aún: no debe dedicarse a esos ataques en tanto represente a los empresarios.

¿En qué consiste el ataque infundado del Sr. Rosell? En señalar, como pecado social máximo e imperdonable de los funcionarios, su estabilidad profesional. Y en derivar de esa estabilidad la consecuencia de que, puestos al sacrificio general -para salvar, no ya a la Patria, sino al mundo occidental o a la civilización del siglo XXI- los funcionarios son -somos: yo soy funcionario del Estado y añadiré hoy, por primera vez, frente a la simpleza del Sr. Rosell, que lo soy “a mucha honra”- un sector de la población que debe sacrificarse (o, más bien, ser sacrificado) preferencialmente. A la vez, el Presidente de la CEOE no se ha ahorrado  insinuaciones de vagancia e ineficiencia del funcionariado, sin excepciones, que él considera inherentes a la estabilidad profesional del funcionario.

La inmensidad del doble error del Sr. Rosell y de la CEOE me abruma, porque este Sr. Rosell no es un Presidente del Gobierno, un Ministro, un Secretario de Estado o el jefe de un partido político. Es el presidente de los empresarios españoles, al que se le debe suponer prudencia y conocimientos. Y no sé qué es peor: si que ese encadenamiento de “argumentos” del Sr. Rosell se deba a una demagogia suicida -ningún favor y sí bastante daño le hace al empresariado ese ataque- o que provenga de la ignorancia. Excluyo que se trate de una bellaca maniobra de distracción, aunque las circunstancias permitirían esa sospecha.

Que la estabilidad profesional de los funcionarios sea denostada y ligada claramente al demérito puede ser el exabrupto de un pequeño autónomo, exasperado por un revés o una tardanza atribuible a una Administración pública. Se podría entender y disculpar. Y,  más aún: no faltaría un funcionario dispuesto, precisamente por razón de su función, a asesorar gratis al autónomo de nuestro ejemplo, dueño de una taberna o una pequeña droguería. Que el Presidente de la CEOE ataque, como privilegio injusto ligado a la indolencia y la ineficacia, la estabilidad en el empleo propia de los funcionarios públicos en la inmensa mayoría de los países civilizados es un disparate mayúsculo o una demagogia rechazable con la máxima contundencia.

En España, como en otros países civilizados, criticar la condición funcionarial estable es postular una brutal regresión al régimen de cesantías. La estabilidad de los servidores públicos ha sido una conquista para un Estado eficiente. Otras cosas, muy distintas, son la hipertrofia de la función pública, el gigantismo del sector público con pléyades indebidas de interinos y contratados laborales (sí, Sr. Rosell, de contratados laborales), la tolerancia del incumplimiento de algunos funcionarios por parte de sus jefes y otros fenómenos negativos. Es evidente que la principal responsabilidad de esos fenómenos recae, no en los mismos funcionarios, sino en los dirigentes políticos, a los que tanto se está asemejando el Sr. Rosell.

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO: MANIQUEÍSMO “NEOLIBERAL”

Durante mucho tiempo, me he tenido por liberal. Aún pienso que lo soy y que quienes no lo son son otros muchos que afirman serlo a cada paso que dan. A fuer de liberal (aunque sea provisional), quiero un Estado fuerte. Pequeño, pero fuerte. Debe ser fuerte porque no tiene que hacer muchísimas cosas, pero las que tiene que hacer son de enorme importancia. Pues bien, gran parte de la necesaria fortaleza del Estado reside en una Administración pública compuesta por profesionales exigentemente seleccionados según los razonables y constitucionales principios de mérito y capacidad. Profesionales que no cesen con los cambios políticos. Profesionales al servicio de todos y a un precio o coste menor, casi siempre, que los profesionales semejantes contratados por las empresas privadas.

Si al Sr. Rosell no le gusta el tamaño del Estado español actual (en sentido amplio: es decir, incluyendo Comunidades Autónomas y Municipios y empresas públicas, con cierta frecuencia innecesarias y en competencia, no siempre equitativa, con empresas privadas), que se ponga a la cola de los que venimos quejándonos de tamaña elefantiasis desde hace décadas. Si no le gusta la degeneración del Estado de Derecho, que lo diga con detalle: consta que sabe leer y escribir. Pero mientras el Sr. Rosell presida la CEOE no debería castigarnos con ignaras e insultantes generalizaciones. Y no debe hacer demagogia, porque no debe dar ocasión a que ésta se ejercite contra aquéllos a los que representa, ahora tan desatinadamente.

A fuer de liberal (aunque sea provisional) y, sobre todo, de ciudadano medianamente informado, no debo aguantar ni el maniqueismo socialista (de cualquier socialismo) ni el “neoliberal”. Pero éste último es, desde hace algún tiempo, especialmente peligroso. Que el representante de los empresarios españoles, el Presidente de la CEOE, cargue contra la función pública in toto y que, como a los funcionarios de carrera no nos pueden despedir, insinúe que somos todos unos vagos y debemos soportar mayor presión fiscal (¡cosa que el Sr. Rosell dice, vaya por Dios, justo cuando se debate en este y otros países subir los impuestos a los mega-ricos!) sitúa al Sr. Rosell en el maniqueismo neoliberal (en realidad, me parece, pseudoliberal: de liberales analfabetos y acríticos) según el cual lo privado es siempre excelente y lo público siempre maligno. Y la realidad no es ésa. Con eso -como con el maniqueísmo contrario: lo privado es el Mal y lo público, el Bien- se puede hacer demagogia, pero con demagogia nunca se progresa, porque es, por definición, un arma de destrucción...masiva.

La realidad es que lo público y lo privado se necesitan y se complementan. La realidad es que el sector privado necesita un Estado serio y fuerte. Si no hay seguridad ciudadana y seriedad jurídica (la seriedad jurídica es la genuina seguridad jurídica), no hay inversión, no hay actividad económica competitiva protegida por una legalidad razonable, no hay empleo, no hay dinero. (Por cierto, si no hay normas, algunas regulaciones, no hay actividad económica estable y duradera. La manía anti-regulación no es sino la manía de regulaciones torpes, que favorecen la estafa y la competencia desleal… sin que bajen los precios)

A ningún representante de ningún sector funcionarial se le ha ocurrido hasta ahora -y espero que, en esto, sigamos así- atacar a los empresarios sobre la base, p. ej., de las retribuciones fastuosas de unos cuantos Epulones del mundo empresarial. ¿Qué crítica puede merecer la condición de empresario, pese a las empresas que han vivido como parásitos del sector público? Entonces, ¿qué legitimidad tiene el representante de todos los empresarios españoles para criticar lo público y cargar contra los funcionarios sin excepción, cuando muchos sabemos hasta qué extremos inaceptables y dañinos han vivido pegados a las ubres de los caudales públicos enteros sectores empresariales? ¿Acaso los grandes pelotazos de las décadas pasadas no han sido posibles por la hibridación voluntaria de cierta empresas privadas -no precisamente PYMES- con mandamases políticos?  No se atreva el Sr. Rosell a negarlo y, como dice un viejo chotis sobre la bomba atómica, apliquése lo de “Hiro-Hito, Hiro-Hito, recapacita un poquito”. Déjese de tonterías personal e institucionalmente indignas de un Presidente de CEOE.

Hace ya bastantes años, tuve el honor de colaborar en el Libro Blanco sobre el papel del Estado en la Economía Española, que pilotó Rafael Termes Carreró, un catalán y español eximio. Para el que sienta curiosidad: http://web.iese.edu/rtermes/libros/libro08.htm

Al cabo de cierto tiempo de terminarse y publicarse ese Libro Blanco (del que, por cierto, era también coautor un hombre muy de CEOE, José Folgado, 16 años en CEOE), Termes, que se ocupaba ya de programas para empresarios en el IESE (campus de Madrid), nos invitó a una sesión con un buen grupo de empresarios al Prof. Alejandro Nieto y a mí, que nos habíamos ocupado de los capítulos del Libro dedicados a la Administración y a la Justicia, respectivamente. Moderaba el mismo Termes. Llegados al coloquio, brotó impetuosamente en los asistentes al Programa de Alta Dirección el maniqueísmo al que me he referido: lo privado era todo maravilloso y lo público, todo deplorable. Yo, que tiendo a la vehemencia cuando escucho lo que me parecen exageraciones, simplificaciones o valoraciones injustas, repliqué no menos impetuosamente, con idénticas consideraciones a las que ahora he dejado dichas (no me faltaba alguna intensa experiencia directa en la empresa privada). Pero lo interesante del episodio es que, con gran sorpresa mía, Termes, que destacaba por su prudencia y su suavidad verbal y que, a mi parecer, no estaba, por su trayectoria y su dedicación profesional en aquel momento, en las mejores condiciones para pronunciarse públicamente con toda libertad, tomó la palabra para darme la razón (así se expresó) y, acto seguido, atestiguó, a modo de ejemplo, la rendición, convoluto incluido, de todo un importantísimo sector empresarial a las exigencias (muy próximas al chantaje, todo hay que decirlo) del poder político aún predominante en aquel momento. Al sorprenderme, no hice honor a la honradez y al rigor intelectual de Rafael Termes. Pero no he perdido la memoria de aquel suceso. Y miren por dónde, hoy se me ha presentado la ocasión de reparar mi injusto acto interior (que fue breve).

Otro día, más sobre libertad, liberalismo y neoliberalismo de actualidad. Yo, con tanta bobada dicha y tanta barbaridad hecha, a diario, por pretendidos “neoliberales”, quizá ya no puedo ser o llamarme liberal. Seré otra cosa, aún innominada. El tema tiene su interés, pero no por las etiquetas, que ya vamos viéndolas cambiadas hace bastantes años. Tiene interés por la sustancia: por la libertad y su falsificación. Y por el Derecho, que garantiza la libertad.

Mientras tanto, a ver si nos dejan en paz, un poquito, a los probos funcionarios, pobres probos.  Busquen los políticos, con la ayuda de D. Juan Rosell, bolsas de fraude fiscal y no le hagan muchos ascos a los mega-ricos. Pero sólo a los “megas”, porque ahí no hay confusión: los "mega-ricos" no son la clase media.

sábado, 4 de diciembre de 2010

“TRANSFORMA ESPAÑA”: UNA INICIATIVA EMPRESARIAL CON IMPORTANTES INCÓGNITAS (y II)


POR QUÉ NO APLAUDO ESTE PROYECTO

Sobre la relevancia de "TRANSFORMA ESPAÑA" ("lo de los empresarios y el Rey") para nuestro futuro, disponemos sobre todo de los documentos, aunque también me parecen muy importantes ciertos signos externos. Empezaré por esos signos, que, muchas veces, como en este caso, constituyen indicios altamente significativos. La Fundación everis es una creación del grupo empresarial everis (recuerden, así, con minúscula). ¿Y qué es everis? Pues resulta que, acudiendo a su “web”, vehículo de eso, ahora tan importante, denominado "imagen corporativa", encontramos este “logo”:



 
Sépanlo ya: “Attitude makes the difference”. Esto, que debe ser el lema que condensa la “filosofía” de everis (ahora se denomina “filosofía” a cualquier cosa), es inglés. Y lo de la actitud será una idea que "se lleva mucho", pero no deja de ser, como lema, una propuesta simplona, porque la actitud no constituye la diferencia entre lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, lo prudente y lo imprudente.
 
Junto al “logo”, aparecen estas palabras: «consulting, IT, outsourcing & professional services». Se trata nuevamente de inglés, con jerga empresarial. Encontramos también, entre imágenes de hombres flotando en el aire agarrados a paraguas abiertos, un recuadro en el que se lee:

"OPTIMISMO Y TALENTO"
"La actitud positiva es nuestro valor diferencial, el talento nuestra base, el optimismo, la innovación y la flexibilidad algunos de nuestros valores." [AOS: aquí faltan varias comas: “el talento, nuestra base; el optimismo, la innovación y la flexibilidad, algunos de nuestros valores”: la coma marca el verbo elidido]

Debajo aparecen otros recuadros: en el relativo a SERVICIOS se lee: "Paquetizamos nuestros servicios para ofrecer soluciones probadas, reutilización de experiencias y mejores prácticas"

Y "pinchando" en SERVICIOS nos encontramos con estos cinco: BPO, "Bussines consulting", "outsourcing", "SAP&ES" y "tecnología". Ahí van las definiciones literales de everis sobre estos servicios:

"Business Process Outsourcing, (BPO) ofrece a las organizaciones la posibilidad de obtener beneficios claros y tangibles al concentrar el talento y recursos propios en las funciones estratégicas y externalizar las funciones más operativas."

"En Bussines Consulting disponemos de áreas de alta especialización que generan espacios de referencia en el mercado, ofreciendo servicios de alto valor añadido a nuestros clientes a través de equipos expertos."

"La unidad de outsourcing ofrece servicios de gestión de aplicaciones e infraestructuras, con una vocación clara de asegurar el cumplimiento de los objetivos de negocio a un coste altamente competitivo. outsourcing ofrece mantenimiento, evolución y soporte."

"La unidad de servicios SAP & Enterprise Solutions (SAP&ES) es la responsable de proveer servicios de consultoría y outsourcing a través de las soluciones SAP a todos los sectores en cualquier proceso de negocio y soporte."

"everis tecnología agrupa a un conjunto de profesionales y activos que disminuyen el riesgo y aumentan la eficiencia de los proyectos tecnológicos. Para ello contamos con alianzas, arquitecturas y metodologías para un amplio abanico de tecnologías."

Estas muestras de la literatura de everis no dicen mucho acerca de la aportación de everis a la sociedad (habrá quien diga: pero, ¿a qué se dedican?), pero dicen bastante sobre lo que podríamos llamar, en plan pedante, las bases epistemológicas y propedéuticas de los procesos intelectuales de everis. O sea, más en castizo, resultan elocuentes acerca de cómo piensan en everis. De cómo piensan transformar España. Pero veamos algo más. La “Declaración” indica expresamente el método seguido:

“Para encontrar respuestas colectivas a las preguntas anteriores, la iniciativa se ha propuesto destilar, fundamentalmente desde una óptica económica, las visiones de cien personas destacadas de la Sociedad Civil española. Estas personas se han agrupado en dos colectivos complementarios: expertos temáticos (cincuenta especialistas de contrastado prestigio en temáticas relevantes) y líderes empresariales (cincuenta presidentes y consejeros delegados de empresas). Para mitigar la eventual subjetividad y posible emocionalidad de las opiniones recibidas, se ha combinado esta “inteligencia colectiva” con el estudio analítico basado en datos.”

“En relación con la muestra elegida, han sido esenciales dos características. Primero, era clave la plena transparencia a la hora de exponer opiniones libres y no sesgadas. Esto se ha conseguido mediante conversaciones individuales, privadas y anónimas. Segundo, era fundamental buscar representatividad en la muestra. Para ello, se ha elegido a personas de diferentes regiones, ámbitos de actividad, sensibilidades políticas, generaciones y sexos. En el caso de los expertos, la representatividad se refuerza eligiendo a expertos en las temáticas relevantes para el diseño de un país, y contando con más de un experto por temática. En el caso de los líderes empresariales, se refuerza mezclando dueños de empresas y emprendedores con gestores empresariales; y combinando empresas fundamentalmente grandes con medianas y pequeñas.”

Esta descripción del método es anotada en los siguientes términos: “Cabe mencionar que la síntesis y consolidación de la opinión de cien personas incluye, como punto medio de encuentro, aspectos distantes e incluso contrarios a lo expresado por algunos participantes.”

El lenguaje: modernidad tecnocrática con toques iniciáticos

Ya se desprenden de todo lo anterior dos importantes conclusiones. La primera es el desacierto del lenguaje. Hay demasiado inglés para un proyecto de transformación de España, un proyecto que, entre otros objetivos, pretende que se recupere -lo dicen sus documentos- cierto orgullo de ser españoles. Si se empieza por desdeñar y maltratar la lengua propia, no se me ocurren muchos comienzos peores para la transformación propuesta. Y la lengua española (o castellana, como prefieran) es desdeñada y maltratada en los documentos de everis en general y, en particular, en los de su concreta iniciativa “TRANSFORMA ESPAÑA”. No es sólo el uso del inglés, sino, sobre todo, la pobreza literaria (gramatical y sintáctica) de las “muestras” que antes he transcrito, pobreza agravada por el recurso a un tipo de prosa pretendidamente moderna, repleta de conceptos imprecisos y evanescentes, bastantes de ellos adecuados a la conveniente finalidad de aparentar que se dice algo importante cuando, en realidad, no se quiere decir nada claro (o no se tiene nada claro que decir).

Es posible, lo reconozco, que esa prosa (que he procurado señalar mediante cursiva) se esté adueñando de la comunicación en el mundo empresarial, en el "marketing" y en la publicidad. Lo siento por esos mundos, que no me parecen incompatibles con la sencillez y la elegancia de nuestra lengua, aunque requieran, eso sí, algunos términos especializados. “Paquetización”, “reutilización de experiencias”, “funciones estratégicas”, “proceso de negocio”, “activos” (así, en general), “arquitecturas”, “temáticas”, “inteligencia colectiva”, “consolidación de la opinión” (colectiva), “punto medio de encuentro” (de la opinión de cien personas), etc., son muestras suficientes de esa prosa cuya única característica sobresaliente sería una falsa modernidad. Lo mismo que la tenaz sustantivación del adjetivo “temático” o el adverbio “fundamentalmente” referido a empresas grandes (¿qué es una empresa fundamentalmente grande?).

Algunos dirán que mi espíritu crítico es excesivo. Francamente, me parece que el exceso está en el lenguaje de everis. Y me parece mal que everis exhiba ese lenguaje cuando, a la vez, pone especial énfasis en el decisivo protagonismo de la ciudadanía, en la reforma de la educación y en la necesidad de la excelencia (la “excelencia” tan repetidamente proclamada como negada de hecho). Los papeles de everis no están hechos para que los entiendan los ciudadanos. Están concebidos con un pobre lenguaje iniciático y dirigidos a miembros de ciertos círculos. Y la prosa de everis no se corresponde ni con la excelencia literaria ni con la cultura que proporciona una buena educación.

Me viene a la mente la tan citada (casi siempre mal) frase de Maese Pedro en el capítulo XXVI de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha: “llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”. En los papeles de “TRANSFORMA ESPAÑA” no hay llaneza alguna, sino abundancia de jerga tecnocrática, bastante vacua además, sobre todo en la “Declaración”. Verdad es que los documentos, en especial la “Propuesta”, exigen recurrir a conceptos económicos, pero, curiosamente, son las partes más específicamente económicas (sobre todo de análisis) las menos irritantes para el lector no especializado en la jerga.

La “inteligencia colectiva” y el destilado de opiniones.

La segunda conclusión consiste en que, para everis, es de suma importancia la “inteligencia colectiva”. De hecho, el documento más extenso, la “Propuesta TRANSFORMA ESPAÑA”, está jalonado de recuadros con resúmenes que son denominadosVentana para la inteligencia colectiva” (denominación entre muy pedante y muy cursi). Los redactores y avalistas de everis y de “TRANSFORMA ESPAÑA” han tenido la ocurrencia de utilizar, para ellos mismos y para sus lectores, el concepto de “inteligencia colectiva”, muy específico de ciertos autores (primero en biología, para referirse a interacciones entre seres vivos, como bacterias e insectos, y después en sociología y en ciencias de la computación), un concepto muy discutido y generalmente desconocido. Pienso que el uso de ese concepto conduce a una separación de muchos lectores, que se diría contradictoria con el proyecto: es otro elemento de corte iniciático, que excluye de la comunicación que se pretende a quienes no estén familiarizados con Durkheim y otros autores. Y, lo que es casi peor, fuerza al lector culto o bien informado a aceptar una teoría y una praxis de trabajo intelectual muy concreta, que está lejos de ser generalmente reconocida como la mejor. Si el recurso a la idea de “inteligencia colectiva” se ha debido a ser ése el lenguaje habitual en everis, los responsables no parecen haber reflexionado sobre el alejamiento que tal lenguaje produce respecto de innumerables destinatarios potenciales de sus documentos. La “inteligencia colectiva”, paradójicamente, distancia de la colectividad a la iniciativa “TRANSFORMA ESPAÑA”. Claro que no puedo excluir que sea precisamente eso lo que se busca: comunicación restringida, sólo para iniciados.

Pero en la explicación metodológica de la iniciativa encuentro otros elementos inquietantes. Para lograr “respuestas colectivas” se destila lo que opinan los líderes y los expertos. Y se busca “mitigar la eventual subjetividad y posible emocionalidad de las opiniones recibidas”, lo que significa que quien recibe esas opiniones juzga y opera sobre esos elementos, que son considerados rechazables o negativos. En realidad, la “eventual subjetividad” y la “posible emocionalidad” son dos ingredientes sumamente difíciles de aprehender y en absoluto despreciables a priori cuando de opiniones se trata. Ni la subjetividad ni la emocionalidad (antes se decía emotividad, pero la RAE ya ha admitido la emocionalidad) son, en sí mismas, factores descalificadores de opiniones que, cuando menos, hayan ser mitigados. Descalificados quedarían en tal caso, por subjetivos y emocionales, casi todos los célebres discursos de la historia humana, desde Pericles y las Catilinarias ciceronianas hasta Aleksandr Solzhenitsyn, pasando por Agustín de Hipona, Thomas Jefferson y Martin Luther King. Descalificado habría quedado, por subjetivo y emocional, el “J’accuse” de Émile Zola.

Existe en la “Declaración” un laudable reconocimiento de que lo que dicen los documentos no coincide necesariamente con lo que opinan las cien personas. Así pues, no se trata tanto de que las cien personas participantes avalen los papeles porque de verdad suscriben, en lo sustancial, el contenido de la “Declaración” y la “Propuesta”. De lo que se trata es de que “las visiones” (no opiniones, ni criterios, sino “visiones”) de 50 “líderes empresariales” y 50 “expertos temáticos” han sido destiladas para producir la “inteligencia colectiva” de “TRANSFORMA ESPAÑA”.

Me produce escalofríos eso de la “inteligencia colectiva” y las “respuestas colectivas”. Y me dejan próximo a la congelación los destilados en busca de un “punto medio de encuentro”, destilación a cargo de personas que, seguramente con total buena fe (lo que quizá es aún más peligroso), se consideran aptas para captar la subjetividad y la emocionalidad inconvenientes y se sienten autorizadas para mitigarlas y, en definitiva, para compaginar “opiniones libres” con opiniones “no sesgadas”, como si una opinión no pudiese ser formada y emitida con libertad y, a la vez, presentar un claro sesgo (en el sentido de “tendencia” o “inclinación”). Todo eso me produce la impresión de una suerte de ortodoxia previa, conductora de las opiniones libres hacia la “inteligencia colectiva”, en gran medida predeterminada ex ante. Y no sé si es congruente apelar con tanta insistencia al necesario protagonismo del ciudadano y, simultáneamente, situar la “inteligencia colectiva”, en sí misma indescifrable, como guía de la transformación de España. Percibo claramente un tufo a conductismo y a nueva corrección político-social. Y no me gusta. No me gusta nada. En materia de destilados, quédome con o oruxo galego, feito polos mellores aguardenteiros do Ulla.

¿Afirmo o sugiero que los documentos de “TRANSFORMA ESPAÑA” no contienen nada que valga la pena? No. Los papeles de “TRANSFORMA ESPAÑA” han exigido esfuerzo y tiempo. No son documentos elaborados, como quien dice, “en dos patadas”. Y si se vence la resistencia ante el lenguaje con que están escritos –insisto: pobre, pero muy afectado, con frecuencia pedante, muchas veces vacuo-, los papeles contienen ideas u observaciones atinadas y análisis interesantes (sobre todo en la “Propuesta”, el documento más extenso). Pero se trata de observaciones e ideas que pueden hallarse en muchos otros escritos y sin ir más lejos, en los de algunos “expertos temáticos”, con la ventaja de ser los de éstos más ricos de contenido y de forma más sencilla, más expresiva y más elegante. He leído trabajos muy superiores a estos documentos, de los que es autor un solo “experto temático”: Juan Velarde Fuertes, por poner un ejemplo. Desconozco la cantidad y calidad de las aportaciones de los “líderes empresariales”, pero conozco a buen número de los “expertos temáticos” y no me cabe duda de que sus “inteligencias individuales” superan con mucho la expresión de la “inteligencia colectiva”, el destilado de everis.

Terminaré este "post" con la transcripción de un pasaje importante de la “Declaración”, el texto más comunicativo, resumen o síntesis de lo que se quiere transmitir con “TRANSFORMA ESPAÑA”. Me parece que si Vds. leen los párrafos que reproduzco es muy probable que concluyan, como yo tengo que hacerlo, que esta iniciativa, en principio laudable, no consigue ni conectar, ni concretar ni convencer. Le faltan muchos asuntos, demasiado importantes. Es una iniciativa que, lamento decirlo, me parece fallida desde su inicio. Demasiado economicismo, demasiada “inteligencia colectiva” y quizá, sobre todo, demasiada corrección, excesivo miedo o rechazo a decir verdades llanamente (porque espero que no se trate de incapacidad, de ausencia de genuinas ideas claras). Y conste que comprendo que, diciendo “verdades” claramente (ese modo de expresarse que aún muchos preferimos), probablemente no habría cincuenta líderes empresariales y otros cincuenta expertos suscribiendo los papeles. Pero yo sigo prefiriendo cien papeles buenos suscritos por otras tantas personas con buena información y buena cabeza, a un papel de indigesta y espesa modernidad empresarial suscrito por cincuenta “emprendedores” y cincuenta “expertos”. Y lo digo así porque no sería sano para la sociedad civil (con minúsculas: es un nombre común con un adjetivo) que las gentes de “TRANSFORMA ESPAÑA” pensasen haber descubierto el Mediterráneo.

La España del futuro, según D. Eduardo Serra & associates

Lean, por favor (la cursiva es mía), y Vds. mismos se responderán a la pregunta del millón: ¿hay en “TRANSFORMA ESPAÑA” una respuesta medianamente completa, movilizadora, de proyecto de transformación de España? A mí me parece que no. Más aún: no me gusta lo que proponen y menos aún lo que callan.

«Las opiniones de la muestra de Sociedad Civil implicada en la iniciativa apuntan hacia cuatro pilares básicos que determinan la configuración general de la España del futuro, esto es, la meta del camino:»

Como pueden comprobar, se trata de los fundamentos de la España futura, según everis y su “think tank”, una vez destilada “la muestra de Sociedad Civil” de la que han dispuesto. No me he fijado en algo secundario o accidental. Se trata de “la meta del camino” y de sus cuatro pilares. Atentos, pues a los pilares:

«I. Ubicar al Ciudadano como verdadero centro de gravedad del país. La nueva excelencia de España pasa por volver a ubicar al Ciudadano en su justo lugar como centro de gravedad primordial del sistema-país. Para ello, el primer paso consiste en restaurar una definición de Ciudadano válida desde una óptica de Modelo Productivo, como combinación de cinco facetas fundamentales: el Ciudadano depositario responsable de los valores de un país, el Ciudadano elector, el Ciudadano consumidor, el Ciudadano financiador y el Ciudadano productor de valor socioeconómico. Como segundo paso, es clave el ensanchamiento de los canales de comunicación y acción entre Ciudadanos y Administradores.»

«II. Instaurar para cada agente un nuevo patrón de triple excelencia: medible, adaptable y conectado. En respuesta a faltas de eficiencia observadas en los agentes actuales del sistema español (Sistema Educativo, Sistema de I+D, Empresas, Administraciones, Reguladores, Agentes Sociales, Medios, Sociedad Civil, etc.), se les deberá aplicar un nuevo patrón de excelencia individual que combine las capacidades primero de medir de forma transparente y objetiva el desempeño del agente, segundo de adaptarse a cambios internos y externos, y tercero de conectarse con el resto de agentes.»

«III. Vertebrar el Modelo Productivo sobre la agregación completa de valor a personas y conocimiento; bienes y servicios; capital financiero; y marca-país. El análisis de España ha revelado que la maximización de la creación de valor en estos cuatro ejes ya forma parte de la agenda del país. Sin embargo, las oportunidades de mejora que se han observado en todos los ejes, llevan a la necesidad de repensar el modelo-país ubicando la agregación completa de valor para los cuatro ejes como espina dorsal del Modelo Productivo de España

«IV. Garantizar en todo momento la coherencia integral del sistema-país. España se enfrenta con dos desafíos principales. En primer lugar, está una falta de coherencia a lo largo del tiempo entre, por un lado, las voluntades de dar respuesta a retos estructurales del país (estrategia educativa; estrategia científica y estrategia de innovación; identidad productiva; estrategia energética; y modelo de Estado del Bienestar responsable) y, por otro lado, las actuaciones reales de transformación en el corto, medio y largo plazo que les dan respuesta. En segundo lugar, está una falta de coherencia que se podría denominar sistémica por la falta del alineamiento necesario en todo momento entre Modelo Productivo, Marco Productivo y, en su caso, Modelo de Estado.»

Ahí queda eso. Como suele decirse, este importante pasaje del documento se comenta solo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

“TRANSFORMA ESPAÑA”: UNA INICIATIVA EMPRESARIAL CON IMPORTANTES INCÓGNITAS (I)


LUCES Y SOMBRAS DE UNA ACCIÓN INESPERADA



Lo que denomino “acción inesperada” es que un nutrido grupo de personas, muchas de ellas (no todas) conocidos empresarios y profesionales prestigiosos, hayan avalado dos documentos sobre la situación de España y hayan acudido al Rey a presentárselo. Los documentos son la “Declaración Transforma España”, relativamente breve, y otro, más extenso, que titulan “Propuesta Transforma España”.

En el primer documento, la “Declaración”, aparecen los nombres de empresarios (y su empresa), a los que se denomina “líderes empresariales” y, a continuación, los de los llamados “expertos temáticos”. Aunque acaben no leyendo entero el documento, es interesante que vean quiénes lo han apoyado. “El link” de la “Declaración” es:


La “Propuesta” tiene este otro “link”:


Informativamente, es casi más expresiva la breve lista de personajes empresariales que no aparecen avalando los papeles: Isidoro Álvarez (El Corte Inglés), Salvador Gabarró (Gas Natural), Ángel Ron (Banco Popular), Florentino Pérez (ACS), Rodrigo Rato (Caja Madrid), Rafael del Pino (Ferrovial), Juan Miguel Villar Mir (OHL), Luis del Rivero (Sacyr) y Alejandro Echevarría (Telecinco). Tampoco aparecen Emilio Botín (Banco Santander), Francisco Gonzalez (BBVA), Amancio Ortega (Inditex) e Isidro Fainé (La Caixa), pero en estos casos sí avalan los respectivos ‘números dos’.

Personalmente, no me esperaba una tal agrupación de personas suscribiendo y publicando un análisis crítico de la realidad española, fuera del ámbito de los partidos políticos y de las instituciones públicas. Ha sido algo insólito en las últimas décadas. El hecho fue primero objeto de una pequeña noticia en los “medios”, pero éstos han ido acogiéndolo con creciente difusión y aumento de comentarios. Desde el principio, "lo de los empresarios y el Rey" fue comentado en muchos ambientes en que se venía expresando una cada vez más intensa preocupación (o, más bien, una grandísima alarma) por el estado de cosas de este país, que no se limita al IBEX ni al riesgo de nuestra “deuda soberana” ni a la creciente posibilidad de que las jaurías de la economía financiera mundial (que haberlas, haylas) la tomen con nosotros: había y sigue habiendo, claro, una preocupación muy justificada por el estado de la educación, de la sanidad, de la estructura del Estado y su coste, de las perspectivas de empleo, de la clase política, de la moralidad pública, etc.

Estando las cosas como están, la inesperada iniciativa ha provocado esperanza y reacciones positivas, pero también ha generado interpretaciones en clave de “política menor” y algunas valoraciones no rendidamente encomiásticas. Antes de entrar en unas y otras, me parece de interés facilitar el conocimiento de la iniciativa tal como la presentan sus más directos protagonistas. Para eso, vean lo que se dice en la “web” de la Fundación everis (así, con minúscula inicial), que es la plataforma de lanzamiento oficial de lo que se está llamando, simplificadamente, "el manifiesto de los empresarios al Rey”:

«Un centenar de empresarios y expertos presentan la iniciativa Transforma España»

«La iniciativa Transforma España lanzada por la Fundación everis y respaldada por cien personalidades, entre líderes empresariales del país, expertos temáticos y emprendedores, fue entregada a S.M. El Rey en audiencia privada en el Palacio de la Zarzuela. Este documento, que pone de relieve la gravedad de la actual crisis económica, sus causas y consecuencias, propone una serie de soluciones y actuaciones en todos los ámbitos del sistema que deben producirse en los próximos años para generar un verdadero cambio.»

«El presidente de la Fundación everis, Eduardo Serra, acompañado de el ex secretario general de CCOO, José María Fidalgo, el científico, Eduardo Punset, la presidenta de Merck, Laura González- Molero, el presidente de E- Diagnostic, Santiago de Torres y el socio de everis responsable de innovación, Marc Alba, presentaron esta iniciativa en representación de todos los que la han respaldado» [la cursiva es mía]

Añado que Marc Alba Montero y David García Hernández aparecen en esa página como “coordinadores del Proyecto”. Estas dos personas parecen haber sido los redactores de los documentos.

Dicho lo anterior, veamos, en primer lugar, la interpretación en clave de “política menor”. Frente a la idea de que, con estos papeles, se manifiesta la “sociedad civil” (sin que everis pretenda monopolizarla: es justo reconocerlo), muchos han destacado la personalidad política de la cabeza visible, D. Eduardo Serra Rexach y, de inmediato, su prolongada y excepcional sintonía con el Rey de España. Eduardo Serra Rexach (Madrid, 1946), es un abogado del Estado que ocupó cargos importantes con la UCD, de la mano de Alberto Oliart (que era Ministro de Industria y Energía). Eduardo Serra fue después Secretario de Estado de Defensa con el PSOE, siendo Ministro Narcis Serra y, más tarde, en 1996, Ministro de Defensa, en el primer Gobierno de Aznar, con el PP. Alberto Oliart, nacido en 1928 y, como Eduardo Serra, también abogado del Estado, es ahora el Presidente de RTVE.

No es ningún secreto que cuando muchos se preguntaron, con gran extrañeza, por qué Aznar designaba a Eduardo Serra Ministro de Defensa, la respuesta, nunca rectificada en ningún plano, vino a ser ésta: “por insistente indicación del Rey”. Tengo motivos sobrados para considerar esa indicación como un hecho cierto.

Nada de particular tiene, por tanto, que unos pocos se hayan atrevido a decir que el Rey ha podido, si no idear la iniciativa "TRANSFORMA ESPAÑA”, sí alentarla en algún momento y convenir con Serra la audiencia en el Palacio de la Zarzuela. Muchos más, una mayoría de comentaristas, han interpretado los papeles y su presentación como una actuación opuesta a la política del Sr. Rodríguez Zapatero (ZP) y su “Gobierno de España” (GdE). No me consta lo primero, aunque, en cuanto conjetura, no está huérfana de fundamento. Y, en cuanto a lo segundo, nadie, por el contenido de los documentos, ha podido interpretar “TRANSFORMA ESPAÑA” como un acto del más leve apoyo a ZP y su política: los papeles, aunque tienen un tono y estilo en las antípodas del más suave manifiesto (volveré sobre esto, que considero muy importante), no encierran alabanza alguna al "GdE" y sí entrañan crítica. Por tanto, no ha sido raro que “TRANSFORMA ESPAÑA” se considerase una especie de reacción social, contraria a la política gubernamental, intencionadamente dirigida a la opinión pública saltando por encima de las esferas político-partidistas, de las que nada o muy poco podría esperarse a estas alturas.

La presentación de “TRANSFORMA ESPAÑA” directamente al Rey ha sido el modo de lanzar a la ciudadanía el mensaje crítico y pretendidamente movilizador, buscando elevarse visiblemente sobre un ámbito desprestigiado, inoperante y generador de mayores problemas -el de la clase política, los partidos y el Gobierno-, que, como ya hemos comentado aquí, es visto por los ciudadanos como el tercer gran problema de España, inmediatamente detrás de el desempleo y los problemas económicos. Si, como siempre resulta conveniente, prescindimos de especular sobre lo que no sabemos -esto es, la pretendida implicación regia y las intenciones e intereses de Eduardo Serra- la iniciativa de presentar un proyecto al margen y por encima de la desdichada política española ha tenido éxito, aunque el éxito de presentarse por encima de la mêlée pueda tener un precio, quizá alto, que está por ver.

La comparación de los papeles "TRANSFORMA ESPAÑA" con un pronunciamiento militar o cosa parecida, comparación que no ha faltado en la pluma de algunos, me parece una gran exageración. Porque, de un lado, los papeles carecen del tono y contenido propios de un acto de fuerte discrepancia y rechazo. Y, por otro lado, los avalistas no encajan, en su personalidad y trayectoria, con ninguna actitud de rebeldía o enfrentamiento con el poder político. Al contrario, muchos de ellos pertenecen a empresas fuertemente implicadas con ese poder, aunque ahora no voy a tratar de ese punto. Además, no hay en los documentos propuestas concretas ni apelaciones a una movilización en algun sentido o dirección mínimamente determinados. Por si fuera poco, me parece que ni Eduardo Serra & friends de everis ni Su Majestad se encuentran en situación psico-física proclive a aventuras de alto riesgo.

“Empresarios con ZP” y “Empresarios con el Rey”

En el plano de la “política menor”, se ha afirmado que la iniciativa había causado gran enojo a ZP y al "GdE" y eso es, cuando menos, algo muy verosímil. Cabía esperar, por tanto, que se viese como reacción al “TRANSFORMA ESPAÑA” la rápida convocatoria de los principales empresarios de España a reunión con ZP en La Moncloa, el sábado 27 de noviembre de 2010, con dimes y diretes sobre los llamados y los no llamados, los no llamados pero después repescados, los que rehusaban ir, pero luego iban y los pocos invitados que, pese a todo, no fueron. Con esa reunión monclovita no parece haberse logrado resultado alguno: cuentan las crónicas más fiables que bastantes empresarios han aprovechado la ocasión para hablar de su sector y reclamar reformas drásticas e inmediatas, con un ZP pródigo en promesas de actuación sin más dilaciones. Es decir, sin novedad en La Moncloa, porque nunca han faltado las promesas y casi han abundado aún más los falsos vaticinios. Pero, en todo caso, “TRANSFORMA ESPAÑA”, en cuanto idea general, ha recibido un fuerte impulso con la reunión de La Moncloa: es lo que ha provocado que el Gobierno se sentase casi cuatro horas de un sábado a dialogar con representantes de empresas consideradas capaces de influir positivamente en la muy problemática recuperación económica de España. ¿Acaso una reunión así no era interesante hace tres meses, dos meses o un mes? Lo mismo que ahora, aunque, ante la inacción gubernamental, haya crecido mucho en las últimas dos semanas el agobio económico para el mismo "GdE" (no digamos ya para los españoles, empresarios, empleados y autónomos). Ergo, la reunión monclovita se ha producido por motivos imperiosos de imagen de ZP (reforzados por el hecho de que el Rey le señalase como destinatario de las inquietudes empresariales). En todo caso, las necesidades de imagen de ZP no se hubiesen dado sin el suave bombazo de “los empresarios con el Rey”.

Tras la valoración de la iniciativa de everis en su inmediata repercusión política (y lo más claro e indiscutible: una enorme publicidad para everis), ¿qué tenemos con mayor proyección, dando por bueno que los documentos y su lanzamiento no hayan sido una mera “operación” político-económica con fines e intereses muy limitados? Lo que tenemos es, de un lado, el hecho de que un importante número de personas se hayan movilizado abiertamente: algo infrecuente y, en principio, positivo. Pero, aunque ese hecho, por sí solo, nos dice mucho sobre el estado de España (porque ese estado explica la insólita movilización, incluso si fuese, como sospecho, simplemente ocasional y publicitaria), no nos dice casi nada sobre el futuro, a corto, medio o largo plazo. Y, sin embargo, precisamente del futuro es de lo que, obviamente, trata “TRANSFORMA ESPAÑA”. Y es lo que nos interesa.

Para no alargar en exceso los "post", diré en otro, sin mucha tardanza, lo que me parece "TRANSFORMA ESPAÑA" como proyecto. Mientras tanto, los lectores más interesados tendrán algún tiempo para conocer los documentos.

sábado, 12 de junio de 2010

LA "REFORMA LABORAL" ES ENGULLIDA POR LA ANTIMATERIA... O POR ALGO PARECIDO


CAOS EN LA POLÍTICA, CON LOS CIUDADANOS BAJO LA TIRANÍA AVARICIOSA DE LOS INÚTILES

Un "post" muy breve. Ha pasado de dramática a crítica -por lo del del paro y la reforma laboral- la situación a la que me refería en el "post" anterior y que, para mi vergüenza, yo me ponía a analizar (¡si seré ingenuo!) conforme a mi leal saber y entender, pero, en todo caso, dando por sentado que había gente intentando razonar. Craso error. Ahora es patente que nadie estaba tratando de razonar. Y en estos momentos, el desconcierto es tan absoluto que no se sabe quiénes protagonizan el proyecto de "reforma laboral". Dentro de la confusión y el caos, queda claro que el Gobierno nunca se ha puesto a elaborar un plan de reforma del mercado de trabajo, vulgo "reforma laboral". Ha habido y hay papeles que van y vienen, aunque sólo se conocen algunos de ellos. Pero no vale la pena leerlos, porque son ocurrencias de borrador (o borradores de ocurrencias), a ver qué otras ocurrencias de borrador (o borradores de ocurrencias) tienen "los otros". El Gobierno no tiene ningún plan: ésa es la única lúgubre certeza. El Gobierno (o quienes apareciesen personificándolo) ha debido disponer de una docena de planes, todos ellos provisionales, todos ellos planes de posible acuerdo entre sindicatos y patronal, pero nunca planes propios. En todo caso, todos esos semi-planes, siempre "abiertos" (es decir, nunca planificados, o sea, no-planes) han dejado de existir. Es como si la masa de inutilidad y chapucería hubiese alcanzado una densidad tan extrema que una suerte de agujero negro político y social hubiese engullido cuanto se encontraba próximo al núcleo inicial de la ineptitud, la ignorancia y el mangoneo. Y ahora, en los medios, todo es "se dice", "se habla", "se comenta", "se está pensando en". Oficialmente roto el dichoso "diálogo social" directo, se ha instaurado un servicio de recados a ver si se logra, con papelitos a base de "corta y pega", algo que les parezca bien a sindicatos y patronal. Ni que decir tiene que un Gobierno no puede ser una fábrica de ocurrentes papelitos con mensajería para hacerlos circular. Pero eso es, si llega a tanto, el "Gobierno de España". Y esta sórdida y tristísima realidad entra por los ojos de cualquiera que quiera ver, sea de izquierdas, de derechas, carca, anarquista o mediopensionista.

La muy mareada perdiz ha muerto exhausta. Pero, con tal de no pensar y con tal de no pedir consejo, el "Gobierno de España" ha decidido seguir jugando con el cadáver de la perdiz, al que apenas le quedan ya unas plumas sucias y rotas y está a punto de desaparecer como cadáver. Se quiere dejar atrás los principios más elementales de la física y de la metafísica, de modo que una cosa sea y no sea a la vez y en el mismo sentido. El despido va a ser más barato pero no va a serlo, por ejemplo.

Mientras tanto, como si ese panorama "laboral" no fuese suficiente para tener a los ciudadanos informados en estado de inmensa zozobra, se reafirma que el "Gobierno de España" va a subir el IRPF y se señalan cifras de renta anual (60.000 euros, p. ej.) que expoliarían a más de la mitad de la población activa. ¿Para qué? Para lo que sigue -hay que utilizar ya los ejemplos manidos, porque son reales y expresivos-; para que se utilicen tres aviones oficiales distintos para llevar a tres  ministros/as el mismo día al mismo lugar. Para pagar a 1.600 asesores monclovitas. Para ir preparando el veraneo de Zapatero. Para aleccionar sobre la Seguridad Social a unos amigos iberoamericanos. Para seguir subvencionando tonterías o maldades. Para que no le falte de nada a Dña. Leire Pagín. Además, la Junta de Andalucía, ésa que, con el Ayuntamiento hispalense, ha convertido Sevilla en la ciudad del mundo con mayor densidad de coches oficiales, subirá impuestos a los andaluces. Y la Generalitat de Catalunya, otro agujero negro, subirá impuestos a los catalanes. Y così via, que dicen los italianos.

Esto es ya de "cacelorada" continua, de barricada, de salir a la calle y quedarse en ella hasta que se vayan. España no necesita ser intervenida. España está en las condiciones que antaño determinaban quedar en situación de Protectorado.