¿QUÉ QUIEREN DE NOSOTROS? ¿DÓNDE ESTÁN “LOS MERCADOS”? ¿DÓNDE ESTAN LOS ACREEDORES?
(actualizado dos veces a 10 de agosto de 2011)
(actualizado dos veces a 10 de agosto de 2011)
Estamos viviendo una especie de “Guerra de los Mundos”, de G.H. Wells, pero en la que se ataca al “primer mundo” en su economía y, en vez de marcianos de naturaleza desconocida, aunque visibles, los causantes de los ataques son “los mercados”, unos entes invisibles y de muy difícil identificación. Otra gran diferencia es que en esta Guerra el desenlace es enteramente incierto. Ningún G.H. Wells indica el punto débil de los marcianos. Más aún: nadie nos dice quiénes son los nuevos marcianos que nos atacan.
La caja de Pandora destapada en su día en los EE.UU. con el uso de prácticas de ingeniería financiera hasta entonces inimaginadas ha acabado por afectar, ya indisimulablemente, a los mismísimos EE.UU. Mientras en España y en otras naciones nos entretenían acontecimientos de más o menos importancia y mientras tragedias humanas inmensas asolaban otros países y zonas de la tierra, ocurría algo tan insólito como que los EE.UU. se encontraban al borde de la suspensión de pagos, de la quiebra y nos llegaban a cada rato noticias (no muy claras, la verdad) de una tremenda pugna entre demócratas y republicanos, para intentar evitar esa quiebra (el “default”), que, in extremis, se eludía con un acuerdo aprobado a trancas y barrancas. La crisis económica era indisimulablemente mundial. Porque el Gigante estaba y está tan endeudado como el que más (ya se había escrito y publicado y, al parecer, una opinión muy minoritaria (la de Bill Gross, cofundador y director de PIMCO, el mayor fondo de inversión en deuda pública del mundo, pasaba en cosa de horas a ser convicción unánime de la clase económica y política). El país líder de casi todo, había estado, públicamente, al borde de quebrar. Y, naturalmente, cuando se está al borde de la quiebra, por mucho que ésta se evite en un momento determinado, la situación sigue siendo muy mala. La prueba, si acaso se necesitase alguna, es que una de las tres entidades a las que el mundillo económico ha reconocido (no muy sensatamente: ahora se ve claro) como diagnosticadoras de la salud económica, Standard and Poor’s, degradaba globalmente a los EE.UU. (lo único extraño es que eso no hubiese sucedido antes).
[Por cierto, recuerden lo que dije aquí el pasado 7 de junio: “Cuando estaba por cerrar este “post” veo en una foto a Dña. Angela Merkel con Don Barack Obama. Dña. Angela sigue dale que te pego con la cantinela (o cantilena) de la “productividad”. Pero lo de Mr. Obama tiene mucho delito. Ha dicho Mr. President que “no se debe permitir que la situación financiera en Europa ponga en peligro la recuperación económica mundial”. Debería ser tan posible que un gato silbe como que el Presidente de los EE.UU. soltase frases como ésa, reveladoras de un cinismo monumental, puesto que la ignorancia crasa de lo que sucedía y sucede en USA debe descartarse. Este Obama, ¿cómo se atreve a dar lecciones de situaciones financieras?”]
[Inciso actualizador sobre el Presidente Obama.- En estos días, llegaron a España, prácticamente con diferencia de minutos, varias noticias: 1ª) Obama y Zapatero han hablado por teléfono sobre la crisis y se han felicitado por sus respectivos cumpleaños. Noticia en sí misma risible para cualquiera medianamente informado; 2ª) Obama ha afirmado en un discurso que los EE.UU., diga Standard & Poor's lo que quiera, son y serán siempre un país triple AAA (máxima calificación). Mientras el discurso era pronunciado, Wall Street baja tres puntos. A mí este discurso me parece patético y también zapateril; 3ª) Obama -lo he leído en varios "medios", sin posterior mentís- afirma que cuando en España hay problemas, siempre acaban llegando a los EE.UU. Esta afirmación, sumamente equívoca, me deja simplemente turulato. Intuyo que ni siquiera debo intentar entenderla. En todo caso, estas noticias proporcionan una idea de la magnitud del desconcierto en el Gobierno del Imperio.]
Prosigo el hilo principal del post. Con la crisis de los EE.UU. visualizábamos (como ahora se dice) que, si el futuro de la Unión Europea es tenebroso, desde el Gigante USA no llega ni llegará demasiada luz. Aquí, en la vieja Europa, seguimos a rastras con el euro y el “rescate” de Grecia y el “rescate”, o no, de Italia y de España. Aquí estuvimos pendientes de una actuación del Banco Central Europeo (BCE), sobre la que reinaba el más absoluto desacuerdo, porque se defendía que el BCE no está para lo que se proponía (comprar papelitos representativos de la llamada “deuda soberana”) y también se afirmaba que debía haberlo hecho ya (lo ha hecho, al parecer, en cuantía no conocida con precisión, pero pequeña). Los termómetros económicos más sensibles (?) que nos hemos dado, las Bolsas, indican crisis mundial. Y así, por ejemplo, Israel entraba de pronto (eso parecía, aunque realmente no debía ser nada repentino) en grandes temblores, al subir la temperatura en la bolsa de Tel Aviv, mientras que, también como de la noche a la mañana, se registraba allí una protesta callejera monumental.
Mientras se visualizaba la gravísima crisis económica global de los EE.UU. (han sido casi dos semanas de suspense), en el escenario europeo ocurría algo terrible, por lo visto: España primero y después Italia entraban en pánico por el traído y llevado diferencial de su deuda pública con el bono alemán. Llegábamos a superar los 400 puntos básicos, situación que, en algún momento, se había fijado como indicador de la necesidad de ser “rescatados” (un diferencial de 400 puntos significa que por la misma financiación España paga un 4% más que la República Federal Alemana, tomada convencionalmente como punto de referencia fiable de la confianza de los inversores en que recuperarán su inversión). 400 puntos querrían decir, por tanto, que prácticamente nadie se fía de nosotros o de Italia, que llegó a superarnos. Eso suponía que, sin completar el “rescate” de Grecia (un segundo “rescate”) y sin aclarar lo que la UE tendría que ayudar a Portugal, la perspectiva era (sigue siendo) tener que plantearse también el “rescate” de España y de Italia. No se sabe muy bien en qué consisten esos “rescates” (o se sabe, pero es casi peor: se inyecta más dinero, aunque no gratis, a quien ya se ha endeudado hasta límites descomunales). Es decir, crisis gravísima de la UE, con un subyacente debate, muy agudo y áspero, sobre sus mismos fundamentos, su funcionamiento general y la misma moneda única, el euro, que no todos los miembros de la UE han adoptado. No parece que la UE esté para “rescatar” a nadie más. Lo que está en duda (quizá inducida) es si puede salvarse ella misma. Hace setenta y dos horas se sugirió públicamente que la calificación de Francia a la baja podía estar siendo considerada. Ahora mismo, eso ya va muy en serio.
Seguramente me dejo muchos elementos en el tintero, pero no pretendo -sería un completo necio si lo hiciese- una descripción completa de lo que nos pasa. No lo pretendo porque cabalmente escribo ahora para afirmar que, ante esta innegable crisis mundial aguda, es posible que lo que está pasando en todo el mundo únicamente sea muy bien conocido por unas pocas personas. Pero ni están bien identificadas ni se explican del todo ni las explicaciones fragmentarias nos llegan a los afectados, que somos todos. Porque todos estamos en peligro: no ya por “recortes sociales”, sino por impagos globales. Ante ellos, lo mejor que podría ocurrirnos es disponer de un huerto (y saber cultivarlo, claro), de un cerdo y de unas cuantas gallinas.
Seguramente me dejo muchos elementos en el tintero, pero no pretendo -sería un completo necio si lo hiciese- una descripción completa de lo que nos pasa. No lo pretendo porque cabalmente escribo ahora para afirmar que, ante esta innegable crisis mundial aguda, es posible que lo que está pasando en todo el mundo únicamente sea muy bien conocido por unas pocas personas. Pero ni están bien identificadas ni se explican del todo ni las explicaciones fragmentarias nos llegan a los afectados, que somos todos. Porque todos estamos en peligro: no ya por “recortes sociales”, sino por impagos globales. Ante ellos, lo mejor que podría ocurrirnos es disponer de un huerto (y saber cultivarlo, claro), de un cerdo y de unas cuantas gallinas.
Si Vds. no han visto con atención ese extraordinario documental (¡norteamericano!) titulado “Inside Job” (Oscar 2011 al mejor documental), les recomiendo vivamente que se compren el DVD y lo vean. A quien se hubiese interesado seriamente por el origen de la situación, “Inside Job” (expresión usada para referirse a los crímenes cometidos con decisiva ayuda del círculo interno de la víctima) no le aportará muchas más explicaciones sustanciales (subprime, titulización, CDS, etc.), pero sí le refrescará muchos datos y nombres, con una apabullante demostración indiciaria de la implicación política.
Sin embargo, además de algo que diré después, el documental me condujo a reforzar mi idea de que la clave de la crisis está en el descontrol económico mundial producido por la ingeniería financiera, a la que en los EE.UU. no se quiso poner límites. Si los cerebros de la ingeniería financiera fueron magos de la creación económica ficticia (o de ficciones económicas, lucrativas para unos pocos, depauperantes para muchos), sólo algunos de esos magos (seguramente no todos) tienen una idea cabal de cómo se podría ir acabando con la crisis que han generado, con la inestimable ayuda de una conmixtión inaudita del poder político y ciertos poderes económicos. Los magos no parecen estar dispuestos a llevar a cabo la misión de deshacer la crisis. El documental me aportó también una rotunda confirmación del decisivo y tremendo papel desempeñado por las tres grandes agencias calificadoras de fiabilidades y de riesgos: Moodys, Standard and Poor’s y Fitch. Después de ver el documental, he leído en el periódico EXPANSIÓN un artículo revelador sobre los propietarios de esas agencias. Léanlo mediante el link que les dejo y verán hasta dónde se ha llegado haciendo trampas (y sin que pase nada):
Ahora quiero intentar transmitirles lo que pienso que subyace a esta “Guerra de los Mundos". Resumiré mi impresión -no pasa de ahí y ójala aporten otras ideas los lectores- en los siguientes puntos:
Primero.- La clave de la crisis es una situación general de enorme endeudamiento de muchos países avanzados en cuanto tales, junto con el endeudamiento de una enorme cantidad de sujetos individuales y pequeñas empresas. El endeudamiento irresoluble de tal o cual persona o de tal o cual empresa recibe el tratamiento tradicional: quiebra. Un endeudamiento hipotecario -son relativamente muy pequeños, pero el conjunto de deuda es enorme- conduce a la pérdida del inmueble, con eventual persistencia de una deuda menor. En cambio, el endeudamiento de grandes empresas, con gran número de acreedores pequeños y grandes deudas con unos pocos acreedores grandes, se trata inyectándoles liquidez o nacionalizándolas. El pretexto-motivo de este trato diferenciado es la dependencia en que muchos ciudadanos se encuentran respecto de esas grandes empresas (sobre todo, instituciones financieras: bancos y cajas). En este segundo caso, la “solución” resulta muy discutible, porque la inyección de liquidez suele proceder, paradójicamente, de quienes ya están demasiado endeudados: los Gobiernos y los países globalmente.
Segundo.- Lo primero y principal que se ha sabido hacer ante un endeudamiento excesivo es conseguir fondos para ir haciendo frente a los vencimientos más perentorios, a base de endeudarse más (o de disponer de más dinero, imprimiendo billetes, donde pueden hacerlo autónomamente). Nadie piensa que eso sea algo distinto de capear un temporal que no tiene trazas de amainar.
Tercero.- Otra medida que se ha procurado adoptar es desplazar la atención sobre el endeudamiento excesivo de unos países al endeudamiento excesivo de otros. Los EE.UU., con la inestimable colaboración del Reino Unido y de la prensa económica especializada (ésa en gran medida controlada por el malvado Murdoch), han logrado ese objetivo durante muchos meses, años ya. También las agencias calificadoras han sido instrumentos para las maniobras de distracción, que salvan a unos mientras hunden a otros. Como apenas hay economías sanas, el ataque de prensa especializada y de agencias calificadoras difícilmente se puede criticar: lo que dicen no es falso de toda falsedad, sino sustancialmente verdadero (si se eluden las comparaciones).
Cuarto.- Mientras lo que se debe está muy claro -cuantificaciones aparte: porque en eso, como en otras muchas cosas, medio mundo ha engañado y medio mundo se ha dejado engañar-, los acreedores correspondientes a esas enormes deudas son, en gran medida, muy difícilmente identificables. ¿Son los "mercados", marcianos de esta nueva “Guerra de los Mundos, los acreedores? A mi entender, no cabe esa identificación. Los acreedores son, muchas veces, también deudores y no parecen existir mecanismos de clarificación ni de compensación. En todo caso, no está nada claro quiénes son esos "acreedores" no víctimas (víctimas son pymes, autónomos, estafados en fondos de inversión o por otros productos tóxicos), sino probables agentes activos de la presente crisis.
Quinto.- La conjetura sobre “los mercados que atacan" que me parece más fundada es ésta: son grandes masas de dinero con capacidad de influir en Bolsas y, por supuesto, perfectamente relacionadas con los magos de la ingeniería financiera. En gran medida, esas masas de dinero (fondos de alto riesgo, banca especializada, etc.) desencadenaron la gran crisis financiera y han aumentado con ella. Su idea es seguir lucrándose.
[Inciso actualizador y complementario sobre el papel de China: aunque China haya comprado mucha "deuda soberana" y muchos chinos sean acreedores y poseedores de buenas masas de dinero, no son ellos sólos ni son ellos los principales "mercados atacantes". No es en China donde se inventa la ingeniería financiera avanzada. China, indebida y malamente introducida en el comercio mundial, con la insensata aceptación de que "los chinos" entren en el mercado pero no tengan que respetar las reglas principales, hace el papel de "jugador de ventaja". Pero el progreso chino no existiría sin los EE.UU. Si "los chinos" fuesen los "marcianos" de esta "Guerra de los Mundos", en los EE.UU. sabrían cómo ponerles en su sitio y sin mucha tardanza (salvo que no sepan o no quieran, lo que no cabe excluir, dada la debilidad intelectual y moral del U.S. Government, trufado de "financieros" ). Mi sospecha -sólo eso, por ahora- es que "los chinos" son cómplices importantes de otros operadores más importantes aún, que, al menos en buena parte, son estadounidenses. Vean comentarios de J.B. En todo caso, aunque China no es nuestro mundo, el titular de este post no pretendía sugerir que estamos ante una guera con China. Cosa distinta, que excede este post, ya largo, es que haya que declararle a China una guerra (económica y política) para impedir que siga jugando con una ventaja fullera inaceptable.]
Sexto.- Hay quien ha sabido muy bien cómo lucrarse inmensamente con este tremendo barullo, tan desastroso para casi todos. Los magos de la ingeniería financiera, trabajando por cuenta propia o por cuenta ajena, se han valido de instrumentos sumamente sofisticados, no sólo difíciles de entender, sino además opacados con un lenguaje ininteligible y encriptados adicionalmente mediante siglas y acrónimos. En esto hay unanimidad. Me atrevo a decir -o a repetir, pues me parece haberlo dicho ya aquí mismo- que miles de operadores económicos o paraeconómicos han estado utilizando con gran soltura conceptos que, en realidad, no entendían (el de "derivados", p. ej., en relación con productos clave de la más depurada ingeniería financiera estafadora). Está muy claro, por otra parte, que los magos o sus empleadores no sólo han engañado, sino que se han infiltrado en el poder político para favorecer las invenciones de la ingeniería financiera y para neutralizar los intentos de poner orden o de impedir la comercialización de los productos mágicos-tóxicos. Ahora mismo, esas mismas personas, saben cómo seguir lucrándose inmensamente con la “Guerra de los Mundos” que vivimos. Probablemente, muchos de ellos no sabrían ya, insisto, cómo ir liquidando el monstruo que han creado. En todo caso, ni los magos ni sus empleadores nos proveerán de fórmulas para acabar con la Guerra.
Esto, si lo miran bien, no es ninguna teoría conspiratoria.
Primero.- La clave de la crisis es una situación general de enorme endeudamiento de muchos países avanzados en cuanto tales, junto con el endeudamiento de una enorme cantidad de sujetos individuales y pequeñas empresas. El endeudamiento irresoluble de tal o cual persona o de tal o cual empresa recibe el tratamiento tradicional: quiebra. Un endeudamiento hipotecario -son relativamente muy pequeños, pero el conjunto de deuda es enorme- conduce a la pérdida del inmueble, con eventual persistencia de una deuda menor. En cambio, el endeudamiento de grandes empresas, con gran número de acreedores pequeños y grandes deudas con unos pocos acreedores grandes, se trata inyectándoles liquidez o nacionalizándolas. El pretexto-motivo de este trato diferenciado es la dependencia en que muchos ciudadanos se encuentran respecto de esas grandes empresas (sobre todo, instituciones financieras: bancos y cajas). En este segundo caso, la “solución” resulta muy discutible, porque la inyección de liquidez suele proceder, paradójicamente, de quienes ya están demasiado endeudados: los Gobiernos y los países globalmente.
Segundo.- Lo primero y principal que se ha sabido hacer ante un endeudamiento excesivo es conseguir fondos para ir haciendo frente a los vencimientos más perentorios, a base de endeudarse más (o de disponer de más dinero, imprimiendo billetes, donde pueden hacerlo autónomamente). Nadie piensa que eso sea algo distinto de capear un temporal que no tiene trazas de amainar.
Tercero.- Otra medida que se ha procurado adoptar es desplazar la atención sobre el endeudamiento excesivo de unos países al endeudamiento excesivo de otros. Los EE.UU., con la inestimable colaboración del Reino Unido y de la prensa económica especializada (ésa en gran medida controlada por el malvado Murdoch), han logrado ese objetivo durante muchos meses, años ya. También las agencias calificadoras han sido instrumentos para las maniobras de distracción, que salvan a unos mientras hunden a otros. Como apenas hay economías sanas, el ataque de prensa especializada y de agencias calificadoras difícilmente se puede criticar: lo que dicen no es falso de toda falsedad, sino sustancialmente verdadero (si se eluden las comparaciones).
Cuarto.- Mientras lo que se debe está muy claro -cuantificaciones aparte: porque en eso, como en otras muchas cosas, medio mundo ha engañado y medio mundo se ha dejado engañar-, los acreedores correspondientes a esas enormes deudas son, en gran medida, muy difícilmente identificables. ¿Son los "mercados", marcianos de esta nueva “Guerra de los Mundos, los acreedores? A mi entender, no cabe esa identificación. Los acreedores son, muchas veces, también deudores y no parecen existir mecanismos de clarificación ni de compensación. En todo caso, no está nada claro quiénes son esos "acreedores" no víctimas (víctimas son pymes, autónomos, estafados en fondos de inversión o por otros productos tóxicos), sino probables agentes activos de la presente crisis.
Quinto.- La conjetura sobre “los mercados que atacan" que me parece más fundada es ésta: son grandes masas de dinero con capacidad de influir en Bolsas y, por supuesto, perfectamente relacionadas con los magos de la ingeniería financiera. En gran medida, esas masas de dinero (fondos de alto riesgo, banca especializada, etc.) desencadenaron la gran crisis financiera y han aumentado con ella. Su idea es seguir lucrándose.
[Inciso actualizador y complementario sobre el papel de China: aunque China haya comprado mucha "deuda soberana" y muchos chinos sean acreedores y poseedores de buenas masas de dinero, no son ellos sólos ni son ellos los principales "mercados atacantes". No es en China donde se inventa la ingeniería financiera avanzada. China, indebida y malamente introducida en el comercio mundial, con la insensata aceptación de que "los chinos" entren en el mercado pero no tengan que respetar las reglas principales, hace el papel de "jugador de ventaja". Pero el progreso chino no existiría sin los EE.UU. Si "los chinos" fuesen los "marcianos" de esta "Guerra de los Mundos", en los EE.UU. sabrían cómo ponerles en su sitio y sin mucha tardanza (salvo que no sepan o no quieran, lo que no cabe excluir, dada la debilidad intelectual y moral del U.S. Government, trufado de "financieros" ). Mi sospecha -sólo eso, por ahora- es que "los chinos" son cómplices importantes de otros operadores más importantes aún, que, al menos en buena parte, son estadounidenses. Vean comentarios de J.B. En todo caso, aunque China no es nuestro mundo, el titular de este post no pretendía sugerir que estamos ante una guera con China. Cosa distinta, que excede este post, ya largo, es que haya que declararle a China una guerra (económica y política) para impedir que siga jugando con una ventaja fullera inaceptable.]
Sexto.- Hay quien ha sabido muy bien cómo lucrarse inmensamente con este tremendo barullo, tan desastroso para casi todos. Los magos de la ingeniería financiera, trabajando por cuenta propia o por cuenta ajena, se han valido de instrumentos sumamente sofisticados, no sólo difíciles de entender, sino además opacados con un lenguaje ininteligible y encriptados adicionalmente mediante siglas y acrónimos. En esto hay unanimidad. Me atrevo a decir -o a repetir, pues me parece haberlo dicho ya aquí mismo- que miles de operadores económicos o paraeconómicos han estado utilizando con gran soltura conceptos que, en realidad, no entendían (el de "derivados", p. ej., en relación con productos clave de la más depurada ingeniería financiera estafadora). Está muy claro, por otra parte, que los magos o sus empleadores no sólo han engañado, sino que se han infiltrado en el poder político para favorecer las invenciones de la ingeniería financiera y para neutralizar los intentos de poner orden o de impedir la comercialización de los productos mágicos-tóxicos. Ahora mismo, esas mismas personas, saben cómo seguir lucrándose inmensamente con la “Guerra de los Mundos” que vivimos. Probablemente, muchos de ellos no sabrían ya, insisto, cómo ir liquidando el monstruo que han creado. En todo caso, ni los magos ni sus empleadores nos proveerán de fórmulas para acabar con la Guerra.
Esto, si lo miran bien, no es ninguna teoría conspiratoria.
¿Qué se puede hacer? Nada distinto de confiar que aparezcan unos sabios, no vendidos ni alquilados, que analicen, de adelante hacia atrás, lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo. Deberían aparecer unos sabios anti-magos y habría que confiar en que los gobernantes acabasen haciéndoles caso. Seguramente, habrá medidas que tomar, en las finanzas y en las bolsas, que no han querido hasta ahora adoptarse. Como verán, el margen para una confianza realista es ínfimo. Llevamos meses y meses, ya años, viendo cómo fallan las auditoras, los reguladores (FED y SEC en USA, BdE, en España), las calificadoras y los gobiernos. Y viendo cómo triunfa la improvisación ignorante, la de que quienes sólo saben capear temporales. Pero, recurriendo al tópico, la Tormenta Perfecta ya está aquí. No vale correr la galerna.
Estos "marcianos" no quieren acabar con nosotros, los terrícolas. No les importamos. Si nos muriésemos de hambre, el negocio se les acabaría. Tranquilos, pues, sólo nos dejarán al borde de la ruina.
[Pequeña actualización sobre TRES LECCIONES sobre la crisis económica a cargo de GUY SORMAN: La "Tercera" de ABC de hoy, que sólo he podido leer hace un rato, consiste en un interesante artículo del "filósofo y ensayista" francés, Guy Sorman. Recomiendo leerlo, aunque no puedo colocar link, porque no estoy suscrito al mecanismo de pago recientemente instaurado. Yo lo he leído con avidez, porque Sorman no suele decir tonterías y anunciar, precisamente ahora, tres lecciones sobre la crisis, era como para no perdérselas. A ver qué opinan Vds. En un primer momento, mi reacción ha sido "caramba, he dado una indebida importancia a algo epidérmico: el endeudamiento global, los líos financieros, la crisis reflejada en las Bolsas, etc. Lo que dice Sorman es lo importante: la cuenca desregulada del Sudeste asiático y China nos están dando 'pal pelo' a Europa y EE.UU., con la única excepción, según Sorman, de Alemania. Unos (los chinos) copian a toda prisa, otros innovan más deprisa (Taiwan, Corea, etc.) y unos y otros venden mucho más barato. O competimos con ellos o estancamiento y recesión para mucho tiempo en el 'mundo occidental'. Y para competir, tenemos que cambiar drásticamente. Efectivamente, hay que cambiar para que invertir en EE.UU. o en Europa vuelva a ser razonable. Efectivamente, debe haber políticas económicas estables y sostenidas." Un rato después he caído en la cuenta de que, aunque los datos de Sorman no sean discutibles y aunque buena parte de su explicación de la desconfianza inversora sea razonable y plausible, me parece que sus "lecciones" encierran dos "debilidades", como ahora se dice. La primera, que Sorman ha escrito como si una realidad económica -la de la alarma, el desconcierto, el "crash bursatil" y, sobre todo, el endeudamiento de los países- apenas tuviese entidad y como si las recetas que viene a ofrecer pudiesen aplicarse sin afrontar esa realidad o dejándola a un lado durante un rato largo. Por bueno que sea mostrar un horizonte más lejano y más importante, lo que tenemos ahora mismo no deja de ser un gran ataque al "primer mundo", del que habría que defenderse ahora mismo. La segunda "debilidad" -siempre según un criterio muy falible, como el mío- es una suerte de aceptación implícita de la política económica de la dichosa "cuenca desregulada del Sudeste asiático" y de China. ¿Tenemos que competir con ellos o deberíamos plantearnos pararles los pies? Ya sé que eso es mucho decir cuando miles y miles de empresas estadounidenses se han establecido en China y en esa "cuenca desregulada", con inversiones de billones de dólares. Pero, al final, esas empresas tendrían que elegir o ser obligadas a elegir (para eso están los Estados y sus Gobiernos): "o chivo o leche". Un detallito final: demasiada artillería me ha parecido la de Sorman para atacar pretendidas soluciones a base de gasto público. ¿De verdad todavía quedan economistas o políticos que se crean eso, sean o no keynesianos?]
[Pequeña actualización sobre TRES LECCIONES sobre la crisis económica a cargo de GUY SORMAN: La "Tercera" de ABC de hoy, que sólo he podido leer hace un rato, consiste en un interesante artículo del "filósofo y ensayista" francés, Guy Sorman. Recomiendo leerlo, aunque no puedo colocar link, porque no estoy suscrito al mecanismo de pago recientemente instaurado. Yo lo he leído con avidez, porque Sorman no suele decir tonterías y anunciar, precisamente ahora, tres lecciones sobre la crisis, era como para no perdérselas. A ver qué opinan Vds. En un primer momento, mi reacción ha sido "caramba, he dado una indebida importancia a algo epidérmico: el endeudamiento global, los líos financieros, la crisis reflejada en las Bolsas, etc. Lo que dice Sorman es lo importante: la cuenca desregulada del Sudeste asiático y China nos están dando 'pal pelo' a Europa y EE.UU., con la única excepción, según Sorman, de Alemania. Unos (los chinos) copian a toda prisa, otros innovan más deprisa (Taiwan, Corea, etc.) y unos y otros venden mucho más barato. O competimos con ellos o estancamiento y recesión para mucho tiempo en el 'mundo occidental'. Y para competir, tenemos que cambiar drásticamente. Efectivamente, hay que cambiar para que invertir en EE.UU. o en Europa vuelva a ser razonable. Efectivamente, debe haber políticas económicas estables y sostenidas." Un rato después he caído en la cuenta de que, aunque los datos de Sorman no sean discutibles y aunque buena parte de su explicación de la desconfianza inversora sea razonable y plausible, me parece que sus "lecciones" encierran dos "debilidades", como ahora se dice. La primera, que Sorman ha escrito como si una realidad económica -la de la alarma, el desconcierto, el "crash bursatil" y, sobre todo, el endeudamiento de los países- apenas tuviese entidad y como si las recetas que viene a ofrecer pudiesen aplicarse sin afrontar esa realidad o dejándola a un lado durante un rato largo. Por bueno que sea mostrar un horizonte más lejano y más importante, lo que tenemos ahora mismo no deja de ser un gran ataque al "primer mundo", del que habría que defenderse ahora mismo. La segunda "debilidad" -siempre según un criterio muy falible, como el mío- es una suerte de aceptación implícita de la política económica de la dichosa "cuenca desregulada del Sudeste asiático" y de China. ¿Tenemos que competir con ellos o deberíamos plantearnos pararles los pies? Ya sé que eso es mucho decir cuando miles y miles de empresas estadounidenses se han establecido en China y en esa "cuenca desregulada", con inversiones de billones de dólares. Pero, al final, esas empresas tendrían que elegir o ser obligadas a elegir (para eso están los Estados y sus Gobiernos): "o chivo o leche". Un detallito final: demasiada artillería me ha parecido la de Sorman para atacar pretendidas soluciones a base de gasto público. ¿De verdad todavía quedan economistas o políticos que se crean eso, sean o no keynesianos?]