miércoles, 12 de enero de 2011

OTRA LEY ESTÚPIDA PARA LA FELICIDAD UNIVERSAL… DE UNOS CUANTOS INFELICES


“POR SI FUÉRAMOS POCOS, PARIÓ LA ABUELA”


“Una sociedad que no humille a nadie y que no permita que nadie sea humillado”
(Dña. Leire Pajín, Palacio de La Moncloa, Madrid – 7 de enero de 2011, al presentar el Anteproyecto de Ley de Igualdad de Trato y la No Discriminación: LIT) )


¿A que es bonito? ¿A que nadie se opone? Yo no, desde luego. Pero una cosa es desearlo y arrimar el hombro para hacerlo realidad y otra, muy distinta, querer hacerlo real por ley, a base de denuncias y de multas.

Como en nuestra sociedad no está suficientemente exacerbado (de boquilla) el número y contenido de los derechos a costa de los más elementales deberes y como no hay apenas reglamentos, prohibiciones, infracciones y multas, el “Gobierno de España”, fiel a su ideario de hacer felices a su minoría de seguidores pagados a base de fastidiar al común de los mortales españoles (y visitantes), ha decidido imponer que todos somos iguales (no ante la ley ni iguales en dignidad: iguales, iguales, absolutamente iguales) y, sobre todo, que nadie puede sentirse desigual sin que otro pague por ello. “Por si fuéramos pocos, parió la abuela”, que decimos en España, sin posible traducción igualmente expresiva.

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El día 1 de enero de 2011, no sabía yo lo mucho que sabía sin saberlo. De verdad que no disponía de información privilegiada cuando se me ocurrió abrir el “blog”, este año 2011, con una entrada que terminaba en estos términos: “seamos optimistas y supongamos que se evita la catástrofe [me refería a la económica: la quiebra de España por la crisis de la llamada “deuda soberana”]. Entonces, la “clase política”, contenta y tranquila en su gran microcosmos de privilegios nomenklaturistas, seguirá sus pasos habituales, los únicos que conoce: recaudar, legislar y reglamentar y vuelta a recaudar und so geht’s immer weiter!, como solían decir al unísono los músicos de la Wiener Philharmoniker al terminar el Perpetuum Mobile de Strauss: y así siempre igual de nuevo. Pero yo espero que, por fin, en el nuevo año 2011 se les ocurrirá, cuando menos, comenzar a elaborar el Código Integral de la Correccióno Codigo de la Corrección Integral (como prefieran) (la corrección cultural, idiomática, política, etc.), para que sepamos, de una vez, qué se puede, no ya pensar, pero al menos decir, sin que a uno le linchen, le multen o le lleven a juicio penal. Ya que las libertades de opinión y expresión han sido tan recortadas que, de hecho, no existen, que nos entreguen, a cambio, alguna seguridad jurídica.”

Lector hubo que, cordial y amablemente, negó que en España estuviesen recortadas las libertades de opinión y expresión y aún más más que, de hecho, hubiésemos llegado al extremo de su inexistencia. A mí quizá se me fuera un poco la tecla en esas frases, pero no me parece que, al hablar, como hablaba, del plano de los hechos, se me fuese la olla. Lo que quería y sigo queriendo decir es que, a base de ciertas normas y de un ambiente suspicaz, intransigente y nada comprensivo con la discrepancia, hay opiniones que no se pueden expresar libremente con la tranquilidad de que, aunque quizá no sean compartidas e incluso sean frontalmente criticadas, no provocarán insultos masivos o represalias políticas o administrativas ni multas o hasta cárcel. En este mismo “blog” se ha dado cuenta (v. post de 22 de noviembre de 2009) de una grave represalia por una opinión en absoluto injuriosa sobre un proyecto de ley. Y en más de una ocasión me he referido también a reacciones desmesuradas, de tono coactivo, ante opiniones más o menos acertadas (¿acaso alguien puede pretender que todos acertemos siempre?), pero no injuriosas ni calumniosas.

Por otra parte, es patente o evidente (es decir, no necesita demostración) que algunos, a causa de su profesión, de su adscripción política, ideológica o filosófica, pueden permitirse expresar en cada momento lo que les viene en gana, del modo más soez y desentendido de la sensibilidad ajena, con la casi absoluta seguridad de que, aun siendo a veces lo que dicen o hacen subsumible en algún tipo delictivo (p. ej., el del art. 510.2; 525.1 ó 543 del Código Penal), nadie -y menos que nadie el Ministerio Fiscal- les pedirá cuentas. Otros, en cambio (en buena medida, esa misma gente tan desahogada a que acabo de aludir), poseen una hipersensibilidad que convierte toda discrepancia o crítica, toda ironía, cualquier disenso con ellos (personas o instituciones), en “ataque intolerable”, que, ciertamente, no es tolerado en lo más mínimo y que desencadena “contraataques” de enorme ferocidad verbal. Si ellos se burlan, la burla es legítima libertad de opinión y expresión. Pero si alguien se burla de ellos o de sus iconos, fetiches, inclinaciones, mascotas, ideas, etc., arman un cisco imponente: han eliminado la blasfemia tradicional para reiventar una neoblasfemia, ésta absolutamente “intolerable”.

Por poner un ejemplo. No el mejor, seguro, pero bastante claro: ellos pueden calificar las corridas de toros como les venga en gana y poner de chupa de dómine, de “asesinos sanguinarios” para arriba, a los aficionados taurinos. No soportarán, en cambio, sin pedir que se tomen medidas contundentes, a quienes opinen y digan -como lo digo yo aquí- que el desfile del “Día del Orgullo Gay” es una apoteosis de procacidad, chabacanería, suciedad y fealdad. Es sólo un ejemplo. Puedo poner otros, pero hoy no me apetece.

Así que, convencido como yo estaba, en el puro umbral del 2011, de que la clase política se dedicaría, por un lado, a mantener y mejorar la maquinaria de su industria extractiva y, por otro lado, a legislar, que es muy barato, se me ocurrió esperar un “Código Integral de la Corrección” o “Código de la Corrección Integral”.

Y hete aquí que seis días después, el 7 de enero de 2011, el “Gobierno de España” (“GdE”) aprobaba un informe sobre un “Anteproyecto de Ley de Igualdad de Trato y la No Discriminación” (LIT) (con esa denominación aparece en la web de La Moncloa). La iniciativa correspondía, claro está, a la increíble pero cierta Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Dña. Leire Pajín. Y resulta que esta anunciada ley vendría a ser el “Código” que yo medio reclamaba, medio temía.

Por no fiarme de las informaciones e interpretaciones de los “medios”, he acudido, para conocer bien la iniciativa y en busca del texto articulado del “Anteproyecto”, a la web-madre de la Corrección Integral, o sea, la web de La Moncloa:


Ya en ese santuario, he logrado soslayar un enlace roto, y, finalmente, al término del resumen del informe de la Sra. Pajín, he encontrado un enlace titulado “Anteproyecto de Ley”, que es éste:


Si “clican” ahí, no se encontrarán un texto articulado, sino un esquema en colorines, de 12 páginas, que no ilustra mucho, por las vaguedades y generalidades que contiene. Las vaguedades y generalidades son, sin embargo, inquietantes, porque, a nada que lo piensen, verán que nos pasamos la vida tratando desigualmente a nuestros prójimos y discriminando. Que tratamos desigualmente a los próximos lo vive y lo sabe todo hijo de vecino y, por ejemplo, cualquiera que tenga hijos pequeños o una madre anciana: al comenzar el día no se despide de ella ni despide a los niños, cuando los lleva al colegio o los acompaña a que los recoja el autobús, del mismo modo en que se despide del vecino con el que coincide en el portal. Poco después, muy probablemente no tratará al jefe igual que a sus compañeros de trabajo que, además, sean amigos. E incluso se guardará muy mucho de tratar igual a los compañeros y a las compañeras (vamos, digo yo). Y no tratará igual a los compañeros españoles que al colega japonés, pongo por caso, que está unos días en la empresa y al que le sentaría muy mal una palmadita en la espalda e incluso un cordial apretón de manos, por no decir un abrazo. Habrá lectores jóvenes de este "blog" que, en el autobús o en el metro, se levantan del asiento para cedérselo sólo a una persona mayor o a un ama de casa cargada (ya sé que, de ordinario, llevan carritos, pero aún así, van cargadas). Y aún hay caballeros en España que no permiten que una dama pague el cafelito de media mañana: a los varones que nunca inviten les llamarán gorrones, pero nunca dedicarán ese epíteto a las damas.

Por supuesto, los padres no dispensan igual trato a todos sus hijos, incluso si su edad no es muy distinta. Ni los profesores de los colegios tratan igual a cada uno de sus alumnos de la misma edad, ni los médicos a cada uno de los enfermos, ni a los islámicos se les dan bocadillos de jamón.

Y discriminar, lo que se dice exacta y propiamente discriminar, nos pasamos los días discriminando. Porque, según el DRAE (no soy yo muy partidario de lo que viene haciendo la Real Academia Española, la RAE, pero cabe invocar su Diccionario en un contexto, como éste, de sumo acatamiento a la Corrección), discriminar tiene una segunda acepción éticamente negativa (“dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.”), pero tiene una primera acepción, “seleccionar excluyendo”, que carece de connotaciones negativas y se refiere a una acción que llevamos a cabo a diario respecto de cosas (p. ej., cuando, si somos muy old fashioned, compramos un determinado periódico o, simplemente, una concreta pasta de dientes) y con cierta frecuencia respecto de personas. Por ejemplo, cuando formamos parte de un tribunal de oposiciones o un concurso, cuando contratamos a alguien y no contratamos a otros candidatos o candidatas, cuando los profesores universitarios, entre los alumnos y alumnas con “sobresaliente”, decidimos quiénes obtienen “matrícula de honor” o, cuando, eludimos a los enteraos, los abrazafarolas, los tiquismiquis, los mentirosos, los pusilánimes, los envidiosos, los tristes, los gafes y los chismosos y preferimos a gente sencilla, amable, desinteresada, generosa y normal.

Discriminar tiene la misma raíz que discernir, criticar, discrección, crisis, crimen. Nos tenemos que remitir, por no ir demasiado lejos, al griego κρίνω (krino: 1ª persona presente indicativo) o κρινεῖν (krinein: infinitivo): juzgar, elegir, ordenar, separar, dividir, inquirir. De modo que “Vds. mismos”, como ahora se dice. Piensen la inmensa cantidad de discriminaciones que hacemos cada día, cada mes, cada año. Piensen que conocer es distinguir. Diagnosticar, eso que salvaría tantas vidas si siempre se acertase, viene de diagignoskein: “distinguir”, “discernir”, del prefijo dia-, "a través", y de gignoskein “conocer” (γιγνωσκω, γιγνωσκεῖν).

Por eso es preocupante una LIT de la que leemos en la web de la Corrección Monclovita:

“Es una ley general, que opera a modo de legislación general de protección ante cualquier discriminación, frente a las leyes sectoriales. “

“Es una ley integral, respecto a los ámbitos de la vida que incluye y los motivos de discriminación que recoge. “

Eso de “una ley general que opera a modo de legislación general… frente a las leyes sectoriales” es, aunque preocupante, genial y asombroso, más, mucho más que la abuela pariendo. Hasta ahora, en Derecho, las leyes especiales prevalecían sobre las generales, que, desde luego, operaban a modo de legislación general. Pero la Sra. Pajín rompe los moldes. Y como es Ministra de Sanidad, va a parir, como intuí el pasado 1 de enero, una “ley integral”, que favorece el tracto intestinal: integral por los ámbitos y los motivos de discriminación que incluye y recoge. No nos los enumera, pero tienen que ser todos: todos los ámbitos y todos los motivos. No sabemos, porque no nos lo dice la web monclovita, qué infracciones y sanciones concretas tiene en mente el “GdE”, pero sabemos que la LIT las establecerá. Y hay algo importante que sí nos dice la web de La Moncloa: habrá una “Autoridad Estatal para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”. Esta “Autoridad” (por supuesto, más cargos mamandúrricos) será como “Los Guardianes de la Revolución” de Irán. En ella estará la garantía de que las fatwas serán cumplidas.

De manera que, siempre según el inefable pensamiento de Dña. Leire Pajín, seguidora fiel del Mulá ZP, el que se sienta humillado denunciará a quien piense que le humilla, porque le dispensa un trato desigual o le discrimina, por alto o por bajo, por feo o por guapa, por gafotas, por adusto, por el pachulí que usa o por cómo se viste o por la tirria que le tiene la “seño”, por esto y por lo otro, en todo ámbito y por cualquier motivo … Un fantástico plan de promoción integral para hipersusceptibles, tiquismiquis, resentidos y gente -tanta gente- que es incapaz de aceptarse como es y de no sentir envidia. Éstos deben ser los electores que cultiva el “GdE”, sus únicos seguidores. Éstos van a ser muy felices (los pobres desgraciados). Nosotros, de izquierdas, de derechas o de centro, a jerigarnos. "Jeringarnos" no viene del griego. Es cosa castiza, muy madrileña. Ya se imaginan.

7 comentarios:

Sinretorno dijo...

Qué fue de lo de los apellidos?. No es una ley, son colorines, no se puede regular eso por ley, no la harán.Soncontinuas cortinas de humo, pagadas con nuestro dinero.

martinserrano3 dijo...

La verdad es que es un placer leer lo que escribes, antes de nada.

En cuanto a la LIT yo no veo mal que se regule la discriminación porque aún siendo la igualdad un Derecho fundamental reconocido en la Constitución Española vemos que en muchas ocasiones esta igualdad brilla por su ausencia.

Ciertamente que soy un estudiante de Derecho y creo que debería estar casi todo legislado pero en este caso en particular más aún. Se me viene a la mente un caso que leí el año pasado en prensa de una profesora de universidad que intentó optar al doctorado en conjunto con otro profesor y, finalmente, fue el hombre el que obtuvo el doctorado siendo ella la que tenía mejor currículum y no quedando constancia ningún hecho académico que resaltara la mejor valía del hombre salvo que había residido en una famosísima hermandad italiana en la que sólo se aceptan hombres. ¡Esto es discriminación en todo se esplendor!

De todas formas hay que ser cautos con las Iniciativas Legislativas porque, aunque nacen con la intención de ser aprobadas y publicadas en el BOE, no siempre pasa ésto.

Saludos.

Andrés de la Oliva Santos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andrés de la Oliva Santos dijo...

Para martinserrano3:

1.- Claro que la igualdad brilla por su ausencia en infinidad de ocasiones y situaciones. Pero la iniciativa de la que hablo no es una ley para promover la igualdad, sino para sancionar las discriminaciones (una ley más, porque ya hay bastantes, incluidos preceptos del Código Penal)y
y la cuestión oscura es de qué discriminaciones estaríamos hablando.

2.- Atónito quedo con lo del doctorado compartido o conjunto. No existe tal cosa en el sentido en que tú te expresas. Llámanse así los programas de doctorado que imparten a la vez dos o más (generalmente, 2) Universidades o dos o más Departamentos distintos. Pero el título de doctor es individual y no se confiere, por un mismo trabajo conjunto, a dos o más personas. Ni se compite con nadie para conseguirlo.

A mí me parece que estás confundido: puede haberse producido -algo leí hace poco yo también- que dos candidatos, un hombre y una mujer, concursasen para una misma plaza de Profesor (de cualquier tipo) y la comisión juzgadora prefiriese al candidato varón. Y que -eso es lo que me parece haber leído- la mujer haya alegado después discriminación porque el candidato varón estudió en el Real Colegio Español de Bolonia, una institución -no italiana, sino española, aunque con sede en Bolonia: quizá la más antigua institución española- con muchos siglos de existencia (se creó por el Cardenal Albornoz en 1364), que sólo prevé acoger como alumnos (o como becarios) a varones. Se rige por estatutos de 1377.

¡Cualquiera sabe si la denuncia de esa señora es fundada! Podría serlo o no. Desconozco el caso. Lo que puedo decirte es que, con cuarenta y tres años de vida universitaria a mis espaldas he visto bastantes "cacicadas" en la Universidad, pero prácticamente nunca en razón del sexo (salvo en favor de mujeres de quienes ya eran profesores). A la vista está el número creciente de profesoras universitarias, que igualan o superan ya al de profesores (lo que me parece de perlas).

Otra posibilidad es que una mujer haya solicitado beca para ir a hacer la tesis doctoral al Colegio Español de Bolonia. Tendría que saber que por Estatutos se la iban a negar y se la negarían, desde luego, pero eso es como si un varón solicitara matricularse en una Universidad que sólo admite mujeres (hay varias y muy importantes en USA).

Por último: yo no hice mi tesis doctoral en Bolonia y sólo he permitido que uno de mis discípulos la hiciese allí. No trato de defender al Colegio Español de Bolonia como "bolonio" o forofo de "bolonios". Y, por último, algo muy importante: el Real Colegio Español de Bolonia, en un edificio que es digno de verse y recorrerse y con una biblioteca maravillosa con importantes manuscritos, incunables, primera edición del Quijote (si no recuerdo mal), vive del patrimonio propio (es una fundación) sin recibir fondos públicos del Estado español en sentido amplio.

Lisias dijo...

Yo que vd. me inquietaría por esa facultad de pitoniso predictor que acaba de descubrir. Cierto es, la igualdad, como principio acreedor de protección jurídica, ya está regulada en la CE y en normativa internacional de la que aquélla es trasunto. Luego, ¿a qué viene esto? La nueva ocurrencia legislativa emana fumus de mal derecho, al confundir igualdad con totalitarismo: lo correcto es pensar todos igual –como nos dicen-, hablar y escribir igual (de mal) uniformarnos interior (saber, moral, ética, creencias) y exteriormente (todo se andará en vestimenta, corte de pelo, etc); todos la misma cultura (o acultura); al que destaque, estaca, que para eso somos iguales. “Todas las opiniones son respetables”, claro, incluso aquellas atentatorias al sentido común, las que producen hilaridad, las injuriosas, las que no se fundamentan en ciencia o conocimiento previo, las ofensivas, las discriminatorias por razón de sexo, condición o religión… y todo por ley, con su fuerza coercitiva. La Ministra ocurrente, D. Andrés conciénciese, es una valedora del ser humano como ser ameba. Los historiadores y sociólogos del futuro se lo van a pasar bomba.
Ps.- si en vez de Ministra fuera Ministro, apuesto que tanto su post cuanto mi vago comentario hubieran sido idénticos.

Bernardo dijo...

Ya le dije a mi "progenitor A" (¿se acuerdan?) que lo primero en que han pensado algunos ha sido en usar esa ley contra los colegios de educación diferenciada.

Maria Jesus dijo...

No me atrevo a comentar pero me encanta leerte y leer los comentarios